Gigoló

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Disclaimer: Harry Potter es propiedad de J.K. Rowling y la Warner Bros ©.

Resumen: Han transcurrido siete años desde el final de la guerra. La Oscuridad domina el Mundo Mágico y muchas cosas han cambiado bajo el orden del nuevo Lord Oscuro, Lucius Malfoy. En ese mundo dominado por la aristocracia un hombre lleva una vida que le place (pero gracias a un trabajo que nadie quiere tener), y este mismo hombre despertará en el Lord sentimientos que él no debería tener para magos de su clase.

Pareja Principal: Remus Lupin y Lucius Malfoy.

Parejas Secundarias: Severus Snape/Bill Weasley, Draco Malfoy/Harry Potter, Blaise Zabini/Ron Weasley, Cassius Warrington/George Weasley, Roger Davies/Fred Weasley, Theodore Nott/Neville Longbottom, Viktor Krum/Hermione Granger, Ethan Nott/Arthur Weasley.

Aclaraciones y Advertencias: esta historia se lleva a cabo dentro de un Universo Alternativo, esperamos que hayan leído esta advertencia, para evitar las posibles quejas.
La trama contendrá embarazo masculino, OOC (Out-Of-Character) y otras cosas. Como ya mencionamos, la historia es la respuesta a un desafío propuesto por LaDamaOscuradePisis.

Aclaraciones de lectura:

-Letra normal: diálogo, relato.

-Letra en cursiva: pensamientos de los personajes.

-Nota: notas de las autoras.


Capitulo 13: Confusión en el corazón.

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En algún lugar

.- ¡No podemos seguir esperando! – señaló con fuerza un joven que sostenía a un niño de dos años, dormido sobre su regazo, al que no pareció afectarle la subida en el tono de voz de su padre. Su pareja sentado a su lado lo calmó pasando su brazo izquierdo por los hombros de este.

.- Tranquilos… - habló una dama anciana, que era quien dirigía la reunión. – Hemos esperado mucho como para apresurar las cosas ahora. Tenemos muchos aliados, incluso dentro del círculo de nuestro enemigo. Si nos movemos con inteligencia, ni siquiera tendremos bajas en esta batalla.

.- Mi tía tiene razón. – dijo una joven mujer de cabello marrón. – La astucia nos dará la victoria y evitaremos la muerte innecesaria de nuestros seres queridos.

Muchos de los presentes asintieron, algunos aun tenían dudas, pero sinceramente nadie quería ver morir a más personas.

Habitaciones de Draco

Volteó la cabeza antes de comenzar a hablar, por tercera vez, Harry se arrepentía de intentar iniciar aquella conversación, pero ya estaba decidido y su testarudez Gryffindor lo guiaba a no dar el brazo a torcer. Le dio una mirada a Draco, quien se mantenía unos metros alejado de él, el rubio leía un libro hace varios minutos.

.- Ejem… - carraspeó Harry.

Draco alzó la vista y se topó con los ojos verdes que adoraba. Dejó el libro sobre la mesa que tenía junto a él antes de hablar.

.- ¿Necesitas algo, Harry?

.- Obviamente, sino no te dirigiría la palabra. – dijo con algo de desprecio en su tono, lo que lo hizo merecedor de un pequeño estremecimiento, por cortesía de su bebé no-nato. - Quiero hablar de mi hijo.

El rubio solo alzó una ceja y miró a Potter.

.- Te escucho.

.- No planee que esto ocurriera… pero llevaré a término mi embarazo y cuidaré de mi hijo. No quiero discutir contigo, no me hace bien… - el moreno se llevo una mano hasta su vientre. – Desde ahora llevaremos esto… - Harry apunto a Draco y luego a él.- Esta relación en paz.

.- Yo tampoco quiero discutir, sé que es importante que no pases sobresaltos.

.- ¿Tú que sabes? ¡Soy yo el que esta sufriendo los malditos malestares! – gruñó Harry con molestia.

.- He hablado con Connor y he leído… - Draco tomó el libro que dejó sobre la mesa. – Me preocupa tu estado, me preocupa nuestro hijo. – dijo con decisión.

Harry bufó, pero no hizo ningún comentario. Las palabras de Draco removieron algo en su interior. El silencio volvió a inundar la habitación luego de eso y el rubio lanzó un suspiro, retomando su lectura. Esperaba ser un buen padre, pero, sobre todo, esperaba que Harry lo dejara serlo, tenía esperanzas en que el pequeño los uniera.

Él bebé traía esperanzas, pero concretarlas… era otro asunto.

Nuevamente los gemelos y sus parejas se encontraban en una situación bastante tensa, luego de aquella pelea conjunta de hace unas semanas las cosas no habían sido las mismas. Era por eso que Roger había logrado, por petición (orden) de Fred, que Cassius escuchara a George. Davies junto a su novio esperaban fuera del despacho de Warrington.

.- Deberíamos irnos, parecemos dos viejas chismosas. – dijo Roger, con una mueca de asco, apoyado en la pared.

.- Ssshhh… Guarda silencio. Solo quiero saber que ocurre con mi hermano, es mi deber de hermano gemelo. – el pelirrojo volvió a colocar la oreja en la puerta.

Davies solo pudo lanzar un gruñido y rodar los ojos.

Dentro, las cosas no avanzaban demasiado favorablemente para el pelirrojo, aunque Cassius había aceptado escuchar a George, intentaba hacer oídos sordos a sus palabras. Era muy cierto que amaba al pelirrojo con todas sus fuerzas, pero desde hace un tiempo comenzó a dudar que ese amor fuese reciproco. Razón por la cual, con mucho dolor, tomo la decisión de terminar su relación de tantos años con él.

.- Por favor Cassy, escúchame… yo…

Las palabras de George se evaporaron en el aire, cuando una mano grande se levantó, acallándolo. El Slytherin estaba decidido a no dejar que lo convenciera. Tenía que terminar con todo ahora.

.- George, no quiero seguir escuchándote. – la voz de Warrington se escucho con fuerza, mucho más de la que tenía realmente. – Solo acepte verte, porque… - Cassy soltó el aire retenido - Porque esto quería hacerlo correctamente.

.- ¿Qué cosa? – preguntó con temor el otro.

.- George, lo mejor que podemos hacer para ambos, para tu causa… que es lo que más te importa… – dijo con amargura. – Es darle fin a lo nuestro, debemos terminar. Te prometo que no delataré a tus amigos y menos a ti, pero de aquí en adelante haré mi trabajo como es debido. Solo te pido que no te metas en tantos líos, no quisiera tener que detenerte.

Cassius cerró los ojos con fuerza y los volvió a abrir con rapidez, esperando la reacción del pelirrojo.

.- ¡Maldición, Cassius!– gritó el Weasley al salir del estado anonadado al que entró al oír las palabras de Warrington.- ¡¿No has oído nada de lo que te dije?! ¡¿Vas a terminar conmigo después de lo que acabo de hacer?!

.- Si te refieres al incidente del cambio, es obvio que eso fue la gota que rebalso el vaso.

.- ¡NO! ¡Diablos!- gruñó.- ¡Definitivamente no me has oído! ¡TE ACABO DE PEDIR QUE TE CASES CONMIGO Y TÚ LLEGAS Y TERMINAS NUESTRA RELACIÓN SIN IMPORTARTE NADA! – el grito de George fue acompañado por un descontrol en su magia, la cual sacudió a la habitación.

.- ¿Qué cosa has dicho?

.- ¡Que no puedes terminar conmigo…!- su voz estaba cerca del sollozo.

.- No, No. Lo otro, lo del matrimonio.

.- ¿Ah…?- pestañeó y frunció el ceño.- Que quiero que nos casemos. – George sonrió ante la cara de incredulidad que apareció en su novio. - Cassius, ¿te quieres casar conmigo?

Warrington parpadeó, miro a George, al piso, nuevamente al pelirrojo y por fin contesto.

.- Si… acepto.

Rápidamente, rodeó el escritorio que lo separaba del Weasley, abrazó al pelirrojo y lo besó.

.- Tonto… eso debes decirlo a quien nos case, no a mí…- George sonrió y besó la nariz de su ahora prometido, relajado en sus brazos, sabiendo que todos los problemas quedaban atrás.- Ahora solo debes decirme que me amas…

.-Te amo, te amo, te amo…

Fuera del despacho, se escuchó un claro grito de júbilo.

Esa noche, Lucius había solicitado su compañía, por ello Remus le pidió a uno de los elfos domésticos, designados a sus habitaciones, que cuidara a Lucas. El niño estaba acostumbrado a las salidas nocturnas de su padre, aunque últimamente habían disminuido.

.- Papi… ¿vas a volver muy tarde?

.- Mmmhhh… tal vez. – respondió Remus evasivo, mientras ayudaba a su hijo a cambiarse la ropa por su pijama.

.- ¿Saldrás del castillo?

.- No, estaré por aquí cerca. Si necesitas algo, Wilig te lo traerá y si te sientes solo, puedes pedirle al elfo que te lleve con los Snape. ¿De acuerdo?

.- Si Pá, pero yo soy grande. Si estas preocupado por los monstruos que pueden venir en la noche, no tienes porque… Ya no les temo.- levantó un pulgar, destellando una sonrisa arrogante.

El castaño sonrió y besó la mejilla de su niño, lo ayudó a arroparse y dándole las buenas noches, salió de la habitación.

.- Estás a su cargo por esta noche, Wilig.

.- No se preocupe, Señor Lupin, Señor. Wilig es un buen elfo doméstico y se hará cargo del pequeño Lucas, Señor Lupin.

Asintió en dirección del elfo y se dirigió a la puerta de salida. Caminó con paso lento hasta las habitaciones de Lucius, son una sensación extraña que bailaba en su interior. Detestaba sus encuentros con Malfoy, porque de alguna manera los esperaba con ansiedad que no debería tener al ser prisionero de ese rubio.

Habitaciones de Lucius

Golpeó la puerta y casi de inmediato fue abierta por un elfo que lo condujo hasta una habitación a la cual no había entrado con anterioridad. Era un pequeño comedor, exiguo para la ostentosidad que solía verse en el castillo, en el cual estaba preparada la mesa para dos comensales. Algo de asombro cubrió el rostro de Remus.

.- El amo vendrá pronto, Señor Lupin, Señor. – informó el elfo.

El castaño solo asintió y esperó. Tan solo unos minutos después llegó Malfoy, implacable, imponente y totalmente arrebatador. El lobo solo pudo tragarse un suspiro de asombro.

.- Buenas noches, Remus.- siseó al acercarse el castaño

.- Buenas noches, Malfoy.- respondió con amabilidad, intentando desviar su vista de la belleza rubia.- ¿A que debo el honor de ser invitado a tu mesa?

.- Nada en especial, aunque si es honor para ti…- aclaró sonriendo con superioridad. Remus frunció el ceño.- Por favor, toma asiento.

Ambos se acercaron a la mesa y pronto comenzaron a degustar los platillos que habían preparado los elfos. La situación era extraña para Lupin, no es que antes algunos de sus clientes lo hubiesen querido alagar con una cena o regalo, pero es que su trato con Lucius era completamente diferente.

.- Quiero que sepas que me gustas y que al saberme el primero en tu vida hace que desee quedarme contigo.- comentó Lucius, cuando esperaban que los platos se retiraran.- Eres una adquisición interesante y hasta yo necesito compañía… y tú puedes ser mucho más que eso.

.-…oh…

.- ¿Oh? ¿No dices nada más?- enarcó una ceja.

.- No importa lo que opine, ¿verdad?- lo fulminó con la mirada.- Tú ya has decidido por mí.- se encogió de hombros.

.- Tal vez sí tal vez no… - murmuró Lucius con un toque de misterio, antes de beber de su copa de vino.

Al terminar la cena, Remus fue conducido por el rubio Lord hasta su habitación, donde fue devorado con ansiedad.

El castaño aún no lograba entender como era que el rubio lograba desvestirlo con tal rapidez o que era que hacía con esa boca suya para despertarlo como ningún otro. La verdad era que, no bien su espalda tocaba la cama, ya tenía la boca del Slytherin por todos lados de su cuerpo, mordiendo, besando y chupando cada piel que tenía al descubierto. Particularmente, Lucius tenía gusto de besar las cicatrices que quedaban en su torso y espalda luego de sus transformaciones.

Luego de los besos y el mejor sexo oral que Remus pudiera recordar recibir, Lucius lo hacía acomodarse mejor en la cama y abrir las piernas lo más que pudiera. Y, mientras que el rubio se hacía paso dentro de su ano, exigía que lo mirara a los ojos, porque Malfoy tenía gusto de ver el placer en la cara del castaño cada vez que lo embestía.

Y Lupin no podía dejar de placerlo, porque, maldito él, con cada penetración, Lucius hacía contacto con su punto de éxtasis, haciéndolo jadear y aferrarse a la espalda de su amante. Mucho a su vergüenza y enfado, se encontraba ansioso de probar sus labios y le placía como Lucius mordisqueaba la marca en su cuello que le dio su licantropía, cada vez que empujaba sobre su entrada.

Como siempre, al final de cada encuentro, Lucius lograba su cometido, haciéndolo gritar el nombre de su captor cuando llegaba al orgasmo. Y, por más que quisiera, Remus no podía hacer nada para borrar la sonrisa de autosuficiencia del rubio después de escuchar su nombre de sus labios, porque se encontraba demasiado cansado como para golpearlo o hechizarlo.

Más tarde esa noche, Remus observó por última vez el cuerpo de Lucius tendido sobre la cama, porque él no acostumbraba a quedarse a dormir en la misma cama que su captor. Los ojos dorados no querían despegarse de Malfoy, pero era hora de regresar a su habitación.

"Nunca duermas con tus clientes a pesar que este te tenga preso…" – se repitió en la cabeza y, con más decisión que fuerzas, salió del lugar.

Caminando de regreso, Lupin se preguntaba por qué Lucius se mostró vulnerable ante él. Se había dormido, se había dormido junto a un enemigo… Él no lo hubiese hecho, después de todo, él podría haberlo atacado, eliminando al tirano.

.- ¿Lo hubiese hecho? – preguntó para sí en voz baja, deteniendo su andar. Se apoyo en la fría pared de roca por unos momentos. – Merlín… debo colocar mi cabeza en orden. – suspiró y continúo caminando hasta su puerta.

Probablemente, Lucius pensaba que era demasiado noble como para atacarlo mientras dormía, después de todo era un Gryffindor o también estaba la excusa de que su hijo y ahijado honorario estaban en juego. Sin embargo, en algún lugar del corazón del licántropo, él sabía que esas no eran las únicas razones por las cuales se detendría de atacar a su captor.

En la sala de su departamento, estaba encendida una lámpara de pies y, bajo la luz de ésta, había un elfo que al verlo realizó una gran reverencia.

.- Señor Lupin, Señor. El amito se durmió temprano y he estado cuidando que nada lo moleste.

.- Gracias Wilig, ya puedes ir a descansar.

El sonrió antes de desaparecer, porque gustaba atender al nuevo amo. Era tan amable como los hermanos pelirrojos y el joven Potter.

Muy cansado para seguir su rutina de aseo, la cual realizaba después de trabajar, se preparo para dormir y realmente no tenía la imperiosa necesidad de asearse. Por alguna razón que no llegaba a conjeturar (o no quería) el lobo dentro suyo tenía gusto de tener el olor y semen de Lucius sobre su cuerpo.

Antes de ir a descansar, pasó a ver a su hijo. El cual dormía como un ángel, cuando el sueño lo envolvía, era la única oportunidad en el día que su niño era por completo un angelito, el resto del día las acciones de su retoño se debatían entre el angelito y el diablillo. Sabía que mucho de ese ángel bueno, era gracias a su influencia y que el diablillo era por genética.

Sonrió antes de depositar un beso en la frente del pequeño y se fue a la cama.

La sensación de que algo importante estaba pasando dentro suyo lo tenía intranquilo y deseaba dormir para olvidarse de ello…

Continuará…

Nos leemos,

Angeli & Uko-chan