Aclaración: Los personajes y todo aquello que identifiquen pertenece a J.K. Rowling, sólo la trama es mía, producto de mi retorcida mente.
Finalmente chapt. 14 :D
Spero q les guste :) aka ya empieza el romance XD Y xk ustedes lo pidieron, Capítulo 100% Dramione :)
Gracias x sus review's!
Kiero comentarles algo que me tiene muy complacida: En todas mis historias no solo me leen las chicas, sino tmbn los chicos… m gusta pensar q stoy haciendo un buen trabajo :D
Sigan opinando! Y como ustedes dicen… VAMOS X LOS 1000 REVIEW'S!
Avísenme si no les están llegando las respuestas a sus comentarios… no c q pasa cn fan-fucking-fiction, pero ya varias c ahn kejado d eso… si eso pasa, díganme para buscar otra forma de responder :D
Por lo pronto akí van los lectores sin cuenta:
Nurike: Akí sta :) spero review!
Alejandra Swan: Hahahaha, no s verdad… aún…. Ya lo verás, solo lee y comenta XD
Alna Mlfoy: Siii, yo creo q cualkiera keda marcado para siempre cn la…. Fogosidad de los Malfoy XP
Marta Hidalgo: Gracias x los cumplidos! T.T m emociona q m lo digas XD Spero tu review!
Chanita 23: Hahahaha Yeah! Q bien q t haya gustado tanto el chapt. Anterior :) Spero superar las expectativas cn ste :D
Yoo: Ok, spero hacerte brincar otra vz XD Y claro, tu hazme brincar a mi cn un comentario :)
Andrea: Wow! M impresionó tu review! O.O mil gracias x el análisis detallado dl chapt. :D M encantó… spero otros muxos asi, eh! Ojalá t guste ste capitulo :)
Varonesa: No m Tardé tanto sta vz XD Y d verdad… hoy tendrás una sobredosis Granger… Spero tu opinión :D
Tere: Hahahaha sii, todas keremos ser novias d Draco! Y sk s tn condenadamente perfecto q…. pfff, m muero XD Spero q t guste el chapt. :) Ya sabes, Review!
Kottecitta: Hahahaha, si m lo imagino XD Créeme, stoy tn loca q m rio cn mis propios scritos hehehehe spero tu review!
Bliu Liz: Y tu sigue dejando review's! Spero q t guste el capi :D Ya sabes, deja tu opinión ;D
IsaJohy: T.T gracias x las porras! X comentarios así s q vale la pena scribir :) Spero tener muxos mas review's tuyos :)
Yuliana: M alegra haberte sacado una sonrisa :D Ese s el mejor regalo para mi :) Pro, t diré algo profundo: Subsuelo XD Lo siento, no soy bna cn las palabras XD Solo vive!
Nilz: Akí el fin a tu expectación! Solo lee, y comenta!
Naiz: Y lo q falta, eh! Bno, review pleaseeee!
Saki: Hahahaha specialmente para ti "PRECAUCIÓN: Fanfic no apto para menores de tres años, ni gente que ingiera galletas Oreo con leche sin la supervisión de un adulto (o en su defecto alguien capaz de darle primeros auxilios) cualificado." Spero tu review!
Darkhanyou: Gracias x el comentario! En realidad a mi no m gusta Ron, ni en el libro, ni n la película, ni n los Fic's XD Peeeero, debo decir q en esta historia lo encuentro estúpidamente adorable hehehe Pero no t preocupes, le llegará su dosis de materia gris :)
Chibi Nekoo Kuroii: Sigue leyendo y dejando Review's!
Mitsuo: Pero qué bonito Review! T juro, m subiste la moral a Full! Gracias x leer y dedicar un momento a opinar :D Spero q sigas haciéndolo… y q chekes mis otras historias :)
Cirse Black: Precisa y concisa con el comentario :) Muy bueno! Spero q m dejes tu opinión y q t guste el chapt.
Claudia Lizbeth Zamora Vicencio: Q bien q t gusto! Spero q ste tmbn t haga reir muxo XD Grax x opinar!
Valen G: Hahahaha y no será lo único q le hará XD Tu lee y comenta, d lo demás m encargo yo ;D
"¿Qué es un beso? Es la acción de ojos cerrados para no ver al imbécil del que te has enamorado. "
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-Malfoy! Qué mierda crees que estás haciendo?.- preguntó una muy molesta Hermione en voz baja, acercándose al susodicho Hurón albino que miraba despreocupadamente más y más fotografías.- Mi padre casi muere de un infarto!
-Es cosa de que se acostumbre, Hermione.- dijo él, remarcando burlonamente la última palabra.
-No me llames así, Malfoy.- dijo ella, molesta por las atribuciones del rubio.
-Así te llamas, no es mi culpa; además, acostúmbrate, soy tu novio.- dijo él, mostrando una perversa sonrisa torcida como sólo los Malfoy pueden hacer.- O prefieres Cariño? Quizás Princesa? Oh, ya se! Puchunguito cielito de mi vida!
-Cállate!.- gritó la leona, completamente molesta.- Tú y yo no somos nada! Y voy a aclarar este estúpido malentendido de una jodida vez.
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-No lo entiendes Joanne? Esto es grave!
-Antouane, cariño, no te parece que estás exagerando… otra vez?
-No! Mira, de sus extraños amigos lo entiendo; si mi princesa se interesara por Harry, bueno, ambos sabemos que no le duraría mucho el gusto, el muchacho es raro…- meditó el señor Granger por algunos momentos.- aunque por lo menos es capaz de usar un teléfono. En cambio, su amigo Ron… te diré que aún no entiendo qué clase de retraso mental padece el pobre…
-Por Dios santo, Antouane! Son los amigos de tu hija, respétala!.- exigió la Señora Granger al tiempo que vertía los Espaguetis en una coladera.- Tiene 18 años, no es ninguna niña, puede traer a casa a quien ella quiera.
-Ese es el problema! No lo vez, amor? La estamos perdiendo!.- dijo desesperado el hombre mientras torturaba sin piedad el tomate que estaba picando.- Bueno, no. En realidad ese pequeño bastardo platinado nos la está robando! En nuestra propia casa, Joanne!
-Cálmate. De cualquier forma sólo vienen de visita, no hay ningún problema con eso.
-Claro que lo hay!.- refutó el hombre, clavando violentamente el largo cuchillo en la tabla de picar como si se tratase del cuello del mismísimo Draco Malfoy.- Ella sólo puede traer a un chico, a parte de Harry y Ron (Dado que no cuentan como tales), cuando sea su novio formal… si ella lo trajo es algo serio!
-De dónde rayos sacas esas barbaridades?.- preguntó Joanne rodando los ojos.
-Conozco a mi hija, esto va en serio, ella no permitiría que cualquier tipejo la abrazara de esa forma si no fuera su novio en serio; así no es como la educamos. Además, ella no es tan cruel como para hacernos pasar este mal trago innecesariamente, y menos para traer a casa a un chico tan irritante solo porque si. Mi princesa siempre tiene una razón de peso para hacer las cosas.
-Exactamente… piénsalo Antouane, es un avance para ella.- dijo la señora Granger.- de cualquier forma, ya era preocupante que a su edad nunca haya tenido ni un solo novio, eso no es normal, cariño, nunca me ha gustado que sea tan solitaria. Deberías sentirte tan feliz como yo de saber que nuestra hija está aprendiendo sobre la vida. Un novio! Santo Dios, debe ser un gran chico ese Draco… mira que nuestra princesa se fijó en él, hay que darle una oportunidad.
Hermione se quedó prácticamente paralizada con las últimas palabras de su madre; había esperado unos momentos detrás de la puerta antes de entrar para no interrumpir… de verdad le hacía tanta ilusión a su madre que ella tuviera novio? Santo Dios! Hasta sus padres se daban cuenta de su patética vida amorosa! Y ahora con qué cara les diría que era solo una broma de mal gusto? No, ella no podía hacer eso, ahora debía sostener una mentira grande como una casa por culpa de Malfoy… pero definitivamente se encargaría de que el hurón teñido se arrepintiera de haber intentado jugar con ella.
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Sin hacer ruido regresó a la sala de estar y apoyó ambos brazos en el respaldo del sillón donde descansaba Malfoy, acercándose peligrosamente a la cara del rubio.
-Cambio de planes, Malfoy.- dijo ella casi siseando como toda una Slytherin.- Somos novios, te quiero, me quieres, y todo es normal entre nosotros.- ordenó ella secamente.
-Qué demonios te pasa, Granger?.- preguntó el rubio frunciendo el ceño.- No estabas fúrica por mi pequeña broma?
-Sí, pero ahora la broma tiene que llegar más lejos.
-Y eso porqué? Para que tus padres no crean que eres una potencial solterona?.- preguntó él con sorna, enfureciendo más a la leona.
-Cállate, Malfoy.- ordenó la chica con los ojos entornados.- Escúchame bien, tú empezaste esto y ahora te aguantas, así que compórtate.
En ese momento, suaves pisadas resonaron en el pasillo, dejando paso a una triunfal señora Granger. Hermione tomó rápidamente la mano del rubio entre la suya.
-Hija, Draco.- dijo la mujer contemplándolos con una sonrisa.- ya está la cena. Herms, ayúdame a poner la mesa, tú puedes esperar aquí, Draco.
El rubio abrió la boca para decir, sin duda, algo desagradable, pero fue advertido por una fiera mirada de su novia.
-Está bien, señora Granger.- dijo el chico educadamente.- Anda, Puchunguito cielo de mi corazón, ve a ayudar a tu mamá.
Hermione quería matar lenta y dolorosamente a aquel engendro del infierno! Puchunguito? Qué demonios estaba pensando? De dónde coño había sacado eso? El muy desgraciado se acercó y depositó un beso en su frente, sin borrar de su estúpidamente guapo rostro esa sonrisa de idiota burlón. Pero eso no se iba a quedar así…
-Claro gordo, ahora vuelvo.- dijo ella tiernamente, sonriendo con cinismo ante la cara de shock del rubio.
-Gordo? qué blasfemia es esa, Granger?.- preguntó el rubio en un susurro cuando fingía abrazar a la castaña.- te das cuenta de lo que el Quidditch ha hecho en mi cuerpo? Cómo diablos te atreves a llamarme GORDO?
-Tranquilo, gordo, es con amor.- susurró ella de vuelta, separándose de él.- vamos mamá, hay que poner esa mesa.
Draco Malfoy se quedó solo en sala, aún procesando el estúpido apodo de Granger… gordo, por Merlín! Gordo! Observó detenidamente su reflejo de perfil en el cristal de la ventana, y sintiéndose inseguro, incluso levantó su playera hasta que vio sus músculos cincelados a base de Quidditch reflejados en el cristal. No estaba gordo.
Lo habían llamado de muchas formas distintas… pero jamás gordo.
-Pagarás por esto, Puchunguito-Granger.- siseó el chico maléficamente.
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Joanne colocaba delicadamente el espagueti al centro, mientras que su hija acomodaba cuidadosamente cuatro lugares en la mesa de caoba que dominaba el comedor.
-Sabes Hermione, siempre supe que tenías buen gusto.- comentó Joane, ganando la atención de su hija.- pero en serio, te pasaste!
-Eh? De qué hablas mamá?
-De tu novio! Por Dios, es tan guapo… parece uno de esos príncipes que aparecen en la revista People! Tan apuesto, tan gallardo… y tan enamorado de ti.
Sin querer, la castaña soltó una risita sarcástica y su madre la contempló con el ceño fruncido.
-A penas empezamos a salir, mamá.- mintió hábilmente la castaña.- no creo que hayamos llegado aún a la etapa de "enamorados".
-Hay, nena, a mi no me puedes mentir.- dijo la mujer jovialmente, mientras que la leona sintió un sudor frío recorriéndole la espalda. A caso su madre había descubierto la mentira?.- Cuando ustedes se miran, cuando se hablan… puedo ver como sus ojos se encienden, como ambos disfrutan el contacto. Tal vez tú aún no lo veas, Herms, pero el amor está ahí, es cosa de tiempo.
Hermione tragó grueso ante la observación de su madre; ella jamás se equivocaba leyendo a las personas, pero evidentemente esta era la excepción a la regla… En verdad no sabía que sería más aterrador, que su mamá tuviese razón o que hubiera fallado.
Ya solo hay que esperar a que la pizza salga del horno.- comentó la mujer, ignorante de los pensamientos de su niña.- espera con Draco en la sala, yo los llamaré cuando sea hora.
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Draco seguía contemplando el jardín de los Granger a través de la ventana; tenía que reconocerlo, estar ahí sería divertido, el placer de molestar a la leona era único, pero molestarla frente a sus padres… eso no tenía precio.
-Malfoy.- la voz de la chica llegó desde algún punto detrás de él.
El rubio se volvió para encararla, pero en ese momento un ligero sollozo llamó la atención de ambos.
Los dos se acercaron hacia la cuna que habían conjurado al llegar a la casa. Era increíble que con tanto alboroto nadie hubiera notado a los bebés, que ahora indudablemente estaban hambrientos.
Hermione tomó a Scorp entre sus brazos y procedió a alimentarlo con uno de los biberones que traían en la pañalera. Draco hizo lo mismo con Rose, y ambos padres modelo se acomodaron en un sillón para dormir a los niños de nuevo.
.Hermione, hija…- se escuchó la voz del señor Granger.- Qué demonios?
.Antouane? Qué pasa?.- Esa era la señora Granger.- Hermione! Ahhhhhhhh!
Antouane parecía al borde de un infarto fulminante, mientras que Joane contemplaba la escena con el pánico escrito en la cara.
Los chicos comprendieron qué era lo que estaba sucediendo. La imagen que ofrecían era la de un par de jóvenes padres cargando dos bebés idénticos a ellos; depositaron a sus hijos en el sillón y se pusieron de pie…
-Papá, nosotros solo…
-Cállate, Hermione.- dijo secamente el hombre, clavando sus ojos azules en el chico rubio.
-Señor Granger, no es lo que parece, déjeme explicarle…
-No hay nada que explicar!.- gritó Antouane avanzando a zancadas hacia el chico.- Cómo te atreves a embarazar a mi hija y todavía venir a mi casa sin contarnos la verdad?
-Pero papá, estos bebés…
-Que te calles, Jane!
Sí, su padre estaba verdaderamente molesto… furioso lo describiría mejor. Y es que nunca la llamaba por su segundo nombre… a menos que realmente hubiera hecho algo muy, pero muy, malo.
-Si me permite explicarle.- dijo Draco nerviosamente.- Podemos aclarar esto…
-Cómo pudiste, Draco!.- gritó Joane indignada, paralizando al ojigris.- Ahora lo entiendo! No hubo ninguna condenada batalla mágica o lo que sea… claro que no! Tomaron todo ese tiempo mientras Hermione estaba embarazada… Oh, Dios, cómo no me di cuenta antes! Hermione! Por qué nos hiciste esto? En qué te fallamos? Dime! Qué te ha faltado?
-Nada mamá…
-Usted, lárguese de mi casa!.- bramó Antouane hacia un desmoralizado Draco.- No quiero verlo cerca de mi familia jamás!
-Señor Granger, no puede hacerme eso!.- protestó el rubio, ahora inconscientemente metido en su papel de padre.- son mis hijos y tengo todo el derecho de estar con ellos!
-A mi no vengas a hablarme de derechos!.- rugió el Granger Padre.
-Si yo me voy, mis hijos y Hermione vienen conmigo!.- sentenció terminantemente Draco.
-Eso no te lo voy a permitir!
-Eso está por verse!
-Ella es mi hija!
-Pero también es mi mujer!
-Yo la amo!
-Yo también la…
-Petrificus Totalus!.- gritó Hermione al borde del colapso nervioso más intenso de la historia.
La sala quedó en silencio, solo se escuchaba el agitado respirar de la castaña, que trataba de procesar la última frase de Malfoy… el qué? El también que? La amaba? No, eso no era posible…
-Mamá, Papá, lo siento, pero deben calmarse y escucharnos.- dijo la chica, ignorando las miradas furiosas de sus progenitores.- Finite Incantatem.- susurró disparando un rayo de luz verde hacia el rubio.- Draco y yo tenemos una muy buena explicación para esto.
Pero qué demonios le había pasado? Merlín! Qué estupidez estuvo a punto de decir? Mierda, justo cuando creía que ya no podía estar más loco, llega una nueva tandada de Granger's y lo mandan a la puerta del manicomio. Draco acomodó su playera y se pasó una mano sobre el cabello. Una Granger era suficiente desgracia para el mundo… pero tres, eso era el apocalipsis.
-Señor y Señora Granger, siento todo lo que acaba de pasar, no era nuestra intención alterarlos de tal forma.- se disculpó el chico seriamente, para después cargar a ambos muñecos en sus brazos.- Ellos son Rose y Scorpius Malfoy-Granger; nuestros hijos…
-Falsos.- completó la castaña, situándose a un lado del rubio.- Son un proyecto del colegio, no son bebés reales ni ha pasado nada de lo que imaginan.
-Si prometen no gritar ni intentar matarme, les retiraremos el hechizo y les explicaremos todo.- dijo Draco, consultando con la mirada a la chica.
Ambos adultos rodaron los ojos con resignación y con un movimiento de la varita de Hermione recuperaron el movimiento.
-De verdad son falsos?.- preguntó una asombrada Joane acercándose a Draco.
-Sí, lo son señora; solo son muñecos de plástico, nada más.- dijo Malfoy, mostrándoselos mejor.- Tenemos que cuidar de ellos por algún tiempo y tratarlos como si fuesen reales.
-Puedo cargarla?..- preguntó la señora Granger tomando en sus brazos a Rose.- Mira Antouane! Es igualita a Hermione!
Al señor Granger no parecía hacerle ninguna gracia todo aquello, pero ante la insistente mirada de su esposa se acercó a la bebé.
-Sí, se parecen.- concedió el hombre.
-Pero anda! Cárgala! Antouane, somos abuelos!
-No son reales.- dijo el hombre, más como si tratara de convencerse a sí mismo.
-Pero como si lo fueran!
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Ahora ambos adultos estaban embelesados sobre el sillón, curioseando a sus pretendidos nietos; mientras que Hermione y Draco permanecían en la cocina para evitar ser asesinados repentinamente.
-Merlín! Creí que iba a golpearme!.- dijo Draco, bebiendo un vaso de agua.
-Créeme, estuvo a punto de hacerlo.- dijo la castaña tomando otro vaso para ella.
-De verdad todos en tu familia están así de locos?.- preguntó el rubio consternado.
-Y lo dice el hijo de los actores porno?.- reviró ella rodando los ojos con sarcasmo.
-Por lo menos ellos no trataron de matarte.- se defendió él, indignado.
-Eso es cierto, pero en serio, no se si podré vivir con el trauma que me ocasionaron tus padres.- dijo Hermione con cara de susto.
-Eres una exagerada.
Momentos después, ya que los bebés volvieron a dormir como benditos, se encontraba toda la feliz familia cenando en el comedor.
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Si bien el Juicio Final por embarazar a la princesa ya había pasado, todavía seguía la tensión de ser el recién estrenado novio de la Leona.
-Y bien? Les gustó la pizza?.- preguntó Joane para cortar aquel largo silencio.
-Claro mamá…
-Permítame decirle que su comida quedó exquisita.- declaró Malfoy sonriendo arrebatadoramente.
-Para nada, Draco!.- rebatió una halagada Joane.- no soy tan buena.
-En serio! Espero que Hermione aprenda a cocinar como usted algún día.- luego se volvió hacia la chica.- Deberías pedirle a tu madre que te de clases de cocina, Puchunguito, si no acabarás intoxicándonos con tus dotes culinarias.
La leona fulminó a su novio con la mirada, pero a penas un segundo después se recargó junto a él comenzó a palmear el abdomen del chico.
-Ya sabes que no es necesario, gordo, tú siempre te comes lo que sea, comestible o no.- dijo Hermione con una sonrisa maligna.
-Oh, Antouane es igual!.- comentó la señora Granger, atrayendo sobre sí la molesta mirada de su marido.- Cuando tiene hambre, es capaz de comer cualquier cosa.
-Fue una capacidad que adquirí tratando de no morir envenenado con la comida de Joane.- dijo el hombre en su defensa, mirando a Draco.
-Créame, lo entiendo; si uno no tuviese estomago fuerte… probablemente seríamos incapaces de sobrevivir con ellas.- concedió el chico, sacando una carcajada limpia del Señor Granger y ganando una mirada de reproche por parte de las mujeres.
-Y pensar que me caías bien…
-Ya, Joane.- dijo el ojiazul a su esposa con una sonrisa.- el chico solo es honesto.
- Bueno, per cuéntenme, cuánto tiempo llevan saliendo?.- preguntó la rubia, evidentemente cambiando de tema.
-Ammmm… bueno, pues, nosotros…- Demonios! Ahora qué le diría a sus padres? Eso no lo había pensado.
-Verá, llevamos a penas tres meses juntos.- respondió Draco con naturalidad.
-Cuidado, Draco; es cuando empiezan a ponerse mandonas.- dijo Antouane guiñándole un ojo.
-Papá! De qué lado se supone que estás?
-Pues del lado de los que más sufren.- respondió el hombre cínicamente.
-Tres meses? Hermione, has abusado de mi!.- dijo Draco falsamente indignado, para después dirigirse a su suegro.- ella lleva siendo mandona desde que la conozco! Hace siete tortuosos años.
-Y lo que te falta! Yo llevo 20 años…- un carraspeo de su esposa lo interrumpió momentáneamente.- de feliz matrimonio, Draco.- corrigió el hombre al último momento.
-Y cómo se declararon?.- ahí estaba de nuevo Joane cambiando el tema.
Hermione abrió la boca para hablar, pero el hurón platinado se le adelantó.
-Fue una tarde de viernes.- relató Draco, nostálgico.- Salí de mi última clase del día y encontré un enorme cartel lleno de corazoncitos formando mi nombre y letras doradas que decían "Draco, eres mi sueño erótico"…
-Pero ese no era mío, mamá, sino de su enamorado secreto, Gregory Goyle.- interrumpió la leona, ganándose una mirada de odio por parte del rubio.- en fin, que de ahí le salió la idea de hacer una infinidad de cartelitos y pegarlos por todo Hogwarts; imagínate! Montones de hojas rosa pastel con corazoncitos rojos cortados a mano por mi gordo…
-Pero lo que yo no sabía es que ella también quería declararse a mi.- dijo el chico, volviendo a ganar la atención.- imaginen cuál fue mi sorpresa al estar pegando cartelitos en el gran comedor y ver a mi Puchunguito entrar vestida de corazón gigante! Ya saben, con sus mallas rosas, y su canasta llena de pétalos de rosa…
-Sí mama! Y eran justo las rosas que Draco cultivaba en uno de los jardines, porque aunque no lo parezca, él es un hombre sensible; le leía poemas a sus flores y cantaba para que crecieran con mucho amor, tan lindo mi caramelito!.- dijo la leona sonriendo triunfalmente.- a parte de usarlas como decoración, las utilizaba para sus mascarillas faciales de cada noche, y su enjuague para el cabello…
-Puede llegar a sonar raro.- dijo el rubio clavando sus malignos ojos grises en ella.- pero creo que es mejor método que cubrirse con fango del lago negro como hace mi corazoncito chaparro; verdad amor?
-Sí, cariño.- siseó Hermione furiosa.- Pero el punto es que cuando YO llegué al gran comedor, descubrí que no era la única disfrazada, porque mi Cuchurrumin Draki, estaba perfectamente vestido de Cupido! Con pañal y todo, eh!
-Y entonces mi vaquita adorada me dijo, Draco, quieres ser mi novio?
-No, cariño, eso fue después del poema que me recitaste! Shakespeare….- dijo Hermione sonriendo falsamente.- Cómo era?
-Oh, ya lo recuerdo: Tu cabello es solo una pequeña porción
de todos los matojos que tienes mi amor,
más de una vez me he quedado enredado
entre las grandes… Palabras de tu corazón.
Pero te quiero… Hay, cómo te quiero!
Tu voz me destroza los nervios
cuando estoy comiendo y me vienes con cosas así
como Draco, por qué no me quieres?
por qué no me abrazas? Por qué y por qué;
joder que te esperes, que pases de mi.
Pero te quiero, Hermione, te quiero…
Los tres Granger's estaban en completo estado de Shock; por una parte, los padres de la leona no sabían si reír o llorar, y Hermione… ella simplemente quería cometer un asesinato lento y doloroso…
-Valla… que… emmmm, romántico.- dijo la señora Granger.- Hey, chicos! Y ya que están aquí, por qué no salen un rato? Nosotros podemos hacernos cargo de los bebés…
-Salir a dónde?.- preguntó Draco sin entender.
-No se, a alguna de esas fiestas locas que tanto les gustan a los jóvenes.- acotó Antouane.
-Gracias papá, pero nosotros no…
-Hay, hija, por dios! No se es joven dos veces.- dijo Joane sonriente.- además estoy segura de que a Draco le encantará.
-Sí, me encantaría.- dijo el chico completamente emocionado.
-Está bien… supongo que podemos ir a algún pub.- dijo Hermione resignándose a la idea.
-Bueno, y cambiando de tema, qué fue lo que viste en mi hija? Por qué ella?
Draco tomó la mano de la chica por encima de la mesa y le sonrió mirándola a los ojos.
-Fueron muchas cosas.- dijo él con voz seductora.- Su belleza, su inteligencia, su nobleza… la forma en que sus ojos se cierran cuando sonríe… no lo sé, señora Granger, simplemente va más allá de cualquier cosa que pudiera poner en palabras.
En ese momento, alguna desconocida fuerza del universo se posesionó de Hermione Granger… aquel breve discurso de Malfoy, sonando tan sincero mientras la contemplaba con sus fascinantes ojos grises, la embargó de una dulzura que no había conocido antes. Con él tomando su mano sobre el blanco mantel de la mesa, contemplándola de frente y sonriendo de medio lado, a ella se le antojó un momento perfecto, del cual probablemente se arrepentiría después. Pero ya no importaba.
Se acercó lentamente a su novio, cortando la distancia hasta que no quedó nada.
Lo besó.
Todo el mundo se redujo a aquel instante.
Tan simple como eso, tan complejo como nada. Sus labios entraron en tibio contacto, reaccionando al instante, respondiendo el beso de manera hambrienta, anhelante y absoluta. Las manos de Hermione se enredaron en aquellos cabellos rubios tan suaves como la seda, y las manos de Malfoy se posaron sobre sus caderas firmes y curveadas.
Merlín! La estaba besando! De verdad estaba besando a Granger! En su propia casa, frente a sus padres y con plena iniciativa de ella!... Aquello era un sueño, pensó el rubio, un sueño del que debía despertar pronto si quería conservar todos sus miembros unidos al torso.
Delicadamente Draco cortó el beso, sin soltar el abrazo de la leona. Ella lo contempló confundida, como si no creyera que todo aquello estaba pasando. Él la envolvió entre sus brazos de forma protectora sin ver hacia un consternado Antouane Granger que los observaba en shock, mientras era guiado por su esposa a la cocina.
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-Joane, es peor de lo que pensé.- se lamentó el Patriarca Granger, apoyando lastimeramente su castaña cabeza sobre la encimera de la cocina.
-Tranquilo, amor, sabías que esto iba a pasar en algún momento.- lo consoló la señora Granger, acariciando sus cabellos delicadamente.- Tenemos una hermosa hija, era inevitable; sabíamos que no podía ser nuestra bebé para siempre…
-Pero… así tenga cuarenta años, Joanne, ella siempre va a ser aquella criaturita calva y frágil de dos kilos y trescientos gramos que cargué por primera vez esa mañana de 19 de Septiembre… siempre va a ser mi princesa de cuentos de hada, mi muñequita de porcelana… mi niña inteligente con un futuro prometedor…
-El futuro ya está aquí, cariño.- susurró suavemente su esposa.- Para eso la educamos, para que sea una exitosa mujer independiente, para que luche por lo que quiere… ella sabrá elegir bien, Antouane, confía en su inteligencia.
-Pero es demasiado pronto! Yo no quiero perderla, Joanne…
-Entonces no dejes que eso pase.- aconsejó la mujer entrelazando su mano con la de su esposo.- si es necesario que aceptes a Draco para que Hermione esté feliz… no crees que vale la pena?
-Tienes razón.- concedió el hombre recomponiéndose para sonreír a la mujer de su vida.-Qué sería yo sin ti?
-Probablemente un asesino de rubios platinados.- dijo ella soltando una carcajada.
-Tu crees que sea natural?.- preguntó él hombre.- A mi me parece que es teñido…
-Eso no nos importa, Cariño!.- dijo la mujer, callándole la boca con un tierno beso.- Anda, se un buen padre y pórtate bien.
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Draco Malfoy observaba en silencio el ventanal de la sala que daba hacia la calle; había comenzado a lloviznar, y la lluvia parecía casi fantástica en el brumoso jardín que se dejaba ver fuera, tras los postes de madera del pórtico.
Llevaba casi media hora esperando a que Granger bajara por las escaleras para ir a la salida nocturna que sus pares habían sugerido. No sabía a dónde irían, pero confiaba en que sería algo interesante.
No podía dejar de dar vueltas en su rubia cabeza el gran suceso que había tenido lugar hacía a penas una hora antes.
Besó a Hermione.
Era tan incomprensible como pensar siquiera en un Malfoy pordiosero, un Weasley castaño, un Theodore Nott malvado, un Blaise Zabini fiel, una Pansy sumisa, un Ronald Weasel con dinero, un Harry Potter sin cicatriz o Voldemort con nariz. Estaba fuera de toda lógica.
Y sin embargo, había pasado… y lo mejor de todo, ella lo había besado a él. Y por qué se sentía tan bien? Por qué esa sonrisa idiota no se borraba de su cara de una maldita vez? Qué era esa sensación inexplicable en el estómago? Esas eran las estúpidas mariposas que todos decían sentir? No, aquello no eran mariposas, era una jodida manada de Hipogrifos gigantes jugando al Quidditch dentro de él!
Pero por qué sentía todo aquello? Era esa sensación de feliz idiotez lo que llamaban amor?
Amor? Malfoy! Deja de pensar idioteces! Se reprochó mentalmente. Por supuesto que él no podía estar enamorado de Granger; sería absurdo! No, eso, junto con un Dumbledore cuerdo, un Lucius amable y una Narcissa discreta, estaban en la lista de imposibles. Sencillamente era la clase de cosa que jamás, JAMÁS, podría pasar.
Y por qué no?
Porque… porque es Granger, así de fácil.
Es linda, es agradable, es inteligente…
Sí, claro, nunca he visto cosa más linda que ese estropajo que tiene por cabello.
Pero te agrada estar con ella…
Agradarme? Es insoportablemente mandona! Es insufrible, loca, psicópata obsesionada con la perfección…
Ya, pero no es tan malo; además es inteligente, eso nadie lo puede negar.
Es cierto.
Ves? Tú siempre has dicho que no quieres una mujer florero, sino una mujer con cerebro… no encaja ella con el perfil?
Sí, pero…
Pero qué, Draco?
Es Granger! Simplemente sería política, moral y existencialmente incorrecto.
Y de cuándo a acá a ti te importan las reglas?
Nunca, pero como sea, qué le voy a decir? "Granger, olvida que he sido un completo hijo de puta durante los últimos siete años, ahora te amo y quiero casarme contigo". Sería estúpido; o ya se! "Granger, hasta hace una semana y media te odiaba, pero ahora me gustas. Quieres ser mi novia?" Qué tal si le digo "Granger, descubrí que tu horrible cabello es sexy, tus problemas mentales me resultan encantadores, y aunque siempre te consideré una pesadilla viviente, ahora es mi sueño estar contigo"? O mejor! "Granger, finjamos que yo no soy un cabrón y que tú no eres una odiosa y huyamos juntos a Hogsmade." Sería espantoso. Maldición, parezco un jodido bipolar de mierda.
Draco Malfoy se está rindiendo antes de la batalla?
Yo nunca me rindo.
Entonces… busca la forma, Draco, no seas cobarde.
No soy cobarde, pero es complicado.
Arriésgate! No vale la pena?
Vale toda la pena del mundo.- susurró Draco Malfoy volviendo a la realidad en cuanto escuchó el ruido de un par de tacones en lo alto de las escaleras.
Su mandíbula casi golpeó el piso de la impresión. Eso era Granger? Por los sagrados mojones de Merlín! Cómo diablos podía lucir tan condenadamente bien? VALÍA MIL VECES LA MALDITA PENA!
La chica había elegido un par de jeans negros entallados, una delicada blusa de encaje gris con bordes en satín plateado, unas zapatillas de taco alto gris perla y un abrigo de lana negro. Llevaba el cabello recogido y los ojos ahumados con sombra negra, haciéndolos parecer más grandes y profundos, en contraste con la porcelánica palidez de su piel.
Draco tragó grueso y se acomodó nerviosamente la solapa de su chaqueta de cuero negra antes de darle el brazo y dirigirse juntos a la puerta de la casa.
-Y a dónde vamos, Granger?.- preguntó el chico, contemplando maravillado el auto negro que se encontraba aparcado en el garaje de la casa.
-A donde nos lleve el viento, Malfoy.- respondió ella con una sonrisa enigmática.
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