El duque de Wellington comenzó con su campaña, él le indicaba a Albert a quien a enamorar para que esta convenciera a su esposo de que votara por él.
- ¡No puedo hacerlo!
-Andrew, debes hacerlo o yo mismo te llevaré con Crockford
-Antes me era fácil, pero ahora que amo a mi esposa no puedo enamorar a otra.
-Necesito ganar Andrew, me lo debes, te salvé de que tu suegro te matara, sólo serán 6 meses luego serás libre, prometo ayudarte a vender tus propiedades, para que ni Archie ni George corran peligro.
-Está bien trataré de hacerlo, empieza a vender mis propiedades.
Algunas se conformaron solamente con un beso de aquel hombre tan codiciable, él las visitaba y tomaba el té pero nunca llegaba a más, hubo una fiesta en la mansión del Duque de Richmond, el Duque de Wellington llevó a William A. A. y lo presentó con la Duquesa, Albert con una sola mirada hacía que se arrojaran a sus pies, la duquesa se obsesionó con él y le pidió a Wellington que fuera el intermediario para tenerlo en su cama por lo que este arregló un encuentro entre ellos, esa noche Albert no quería mirarla por lo que se puso atrás de ella, cuando estuvo a punto de penetrarla se acordó de Candy, rápidamente se paró de la cama y se vistió.
-Perdone Duquesa, pero tengo que irme
-Andrew si te vas, te juro que te vas arrepentir.
-Me arrepentiría si me quedara con usted.
Después que salió de aquella mansión que parecía un castillo se fue directo a su casa a bañarse.
-Perdón Dios mío, quítame esta inmundicia, lávame Señor con tu sangre preciosa, perdóname no me castigues más, haz que pronto pueda ver a Candy.
Pasaron algunos días y la Duquesa de Richmond se quejó con el Duque de Wellington—Dijiste que Andrew estaba de acuerdo y esa noche me humilló, me dejó desnuda en la cama, ¡esta ofensa no la perdono! Yo quería embarazarme, tengo que darle un heredero a mi esposo y Andrew es rubio como él.
-Perdónalo, veré que le pasó y lo mandaré de nuevo contigo.
-Ya no quiero, lo único que me consolaría es que no pueda engendrar hijos.
-Lo estimo, no le haría daño de ninguna manera.
-Entonces no cuentes conmigo.
-Puedo hacerlo sufrir de otra forma
-Cualquiera que sea pero que sufra y que se acuerde de mí.
William Andrew ¿Qué te hizo esa mujer? Por ella todos quieren acabar contigo-pensó el Duque
El ministro Harry Ellis se enteró que su hija estaba embarazada.
-Ese niño no debe de nacer! Es la semilla del mal.
-Harry Ellis ¿Cómo se te ocurre decir eso?-reclamó Helen
-Toda la gente preguntará ¿De quién está embarazada? Pensarán que por eso venimos aquí.
-Nada pasa por casualidad, si Dios permite que la semilla de William Andrew se forme en Candy quiere decir que tiene planes maravillosos para nuestro nieto.
-¡Yo no lo acepto!
El Alcalde habló con los Ellis para que abrieran una escuela en la Iglesia, Candy tuvo que hacer la función de maestra, rápidamente fueron aceptados en la comunidad, aunque los santeros y alcohólicos se resistían a tenerlos ahí, todos los días pasaba Zulema y se ponía en la ventana para observar a Candy, los blancos no permitían que la gente de color tomara clases. Por lo que Candy enseñaba a tres niñas de color a escondidas, esas niñas de 10 años ayudaban a Helen con los quehaceres domésticos.
Un Domingo que los Ellis abrieron temprano la Iglesia una de las niñas permitió que Zulema entrara a la casa de los Ellis.
-¿Guardaste la taza donde tomó el café la hija del ministro?
-Si Zulema, no la he lavado.
-¡Dámela!
La bruja observó la taza, tuvo una visión y la dejó caer.
-¿Qué pasó Zulema?
-¡Él va a sufrir! Eso hará que pronto cruce el océano, ese hombre será mi verdugo.
-Zulema ¿Quién es?
-Va a destruirme, Espero que lo maten antes que venga.
Pasaron los días, había un hombre rico que mandaba a su hija a la escuela, antes que llegaran los Ellis tenía contratada una institutriz, pero al ver a Candy en la Iglesia decidió mandarla a la escuela para que cuando la fuera a buscar todos los días la viera y platicara con ella.
-Profesora ¿Cómo se portó Brenda hoy?
-Ella siempre se porta bien, es la que va más adelantada, debería ser maestra.
-A mi hija la estoy educando para que sea una buena esposa, creo que necesita una modelo de mujer para imitarla
Candy trató de sonreír,
-Invité a sus padres para que vengan a cenar a mi Hacienda, espero que usted los acompañe.
-Por mi embarazo me canso mucho y creo que…
-¿Está embarazada?
-Si me lo confirmó el doctor.
-Su padre me dijo que había enviudado.
-¿Eso le dijo mi padre?
-La verdad es que cuando un hombre se interesa en una mujer no le importa su pasado.
-Tengo que despedirme de mis otros alumnos. Pase una linda tarde
-Espero verla para en la cena Candice.
Los Andrew habían podido vender varias propiedades con la ayuda del Duque de Wellington, el si había cumplido la parte del trato que hizo con Albert, pero por petición de la Duquesa de Richmond, tomaría a uno de ellos.
Archie había salido a comprar los tickets de todos para trasladarse a América, Crockford tenía vigilado el puerto sabía que en cualquier momento irían.
El Duque tenía conocimiento de lo que harían si se encontraban con un Andrew en las calles, pero esta vez no los protegería.
Los hombres de Crockford le taparon el paso a Archie, lo sometieron entre cinco y lo subieron a un carruaje.
-Andrew hasta que llegaste, si quieres encomendarte a Dios hazlo, porque nos mandaron a tomar tu vida.
-¡Por favor no me maten! Tomen el dinero que traigo pero no me hagan daño.
-El dinero de todas maneras lo tomaremos.
El duque de Wellington fue a visitar a Albert. La señora Elroy, Stear y su esposa junto con George los dejaron solos en el salón para que conversaran.
-William, la Duquesa de Richmond no olvida esa ofensa y me ha pedido que yo te castre, aparte de que no me gusta usar la violencia, no podría hacerte daño te estimo en gran manera, creo que ya te ayudé lo suficiente, desde hoy te retiro la escolta y a los tuyos, les sugiero que tomen el barco en otro puerto, porque Crockford lo tiene vigilado.
-Archie fue a comprar los boletos para…
-William vine a despedirme de ti.
El duque se acercó a Albert y lo abrazó, se acercó a su mejilla para besarlo, siento que esta es la última vez que veré tu rostro no sabes cómo me duele, después de hoy no creo que quieras verme de nuevo.
Albert abrió los ojos al doble y salió de su casa para ir al puerto.
El carruaje de Albert iba a toda velocidad, el vio que un grupo de hombres estaba reunido en el muelle, rápidamente fue hacia ellos y se abrió espacio para ver lo que observaban, era Archie quien tenía un puñal en el costado.
-¡No! ¡Archie!
Albert se agachó para sostenerle la cabeza.
-Ya no me duele Albert, ellos me dijeron que me encomendara a Dios y eso hice, me lo permitieron—Archie se empezó ahogar con su sangre
-¡Un Doctor! Por favor-Gritaba Albert llorando
-Veo un Ángel, viene por mí, no busques venganza y ve a lado de Candy.
Archie expiró.
