Ya volví, ya no me justificaré, soy de lo peor y así, además de que descubrí en este tiempo que no me gusta como escribo, jajaja, es verdad… creo que no lo hago de manera adecuada, no puedo decir no me gusta la idea que estoy desarrollando, pero creo que podría ser mucho mejor, bueno, de momento les daré lo que puedo y terminaré esto, esperando mejorar en mi siguiente historia. Mi ortografía sigue siendo horrible, lo lamento.

Igual espero disfruten el capítulo.

Pd. Los personajes de Yurio on Ice no me pertenecen, de ser así habría más yaoi, y Otabek y Yurio serían canon :P

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No fue directamente a su habitación luego de salir con Yakov, no hubiera podido, menos con el miedo de pensar que estaría Yurio nuevamente ahí. Necesitaba tranquilizarse, pensar las cosas, agradeciendo como nunca antes el no haberse topado con Leroy o contar con una pistola, pues la habría descargado sin lugar a dudas en su maldito e inquieto pene.

No conforme con haber logrado que el viejo lo pusiera por fin a la venta, le había convencido alegando que lo ideal para dar conocer mejor a Yurio y alzar su valor en la subasta, debería cobrar también los privados de esos días a precio especial, donde Yurio les daría una "pequeña" muestras de lo que podía hacer.

Sin embargo sin importar cuanto tiempo transcurría esa noche, no se le venía a la mente nada para poder evitar que Yurio pasara por ello, y tanto tardó en volver al cuarto que fue Yuuri mismo quien fue a buscarlo, preocupado de no verle aparecer.

Una parte de él se sintió feliz de saber que también el oriental se había preocupado por la situación, más eso nada cambiaba lo que estaba por suceder. Estaban en el cuarto en silencio, inmersos en sus pensamientos intentando dormir sin conseguirlo, cuando el de cabellos negros rompió el silencio.

- Víctor… - comenzó a decir, sabiendo por lo que poco que ya le conocía, que no dormía aún – Hay algo que no te he contado

- ¿Qué sucede? – preguntó pensando que si no respondía, asumiría que dormía.

- Yurio… - titubeó, sin saber cómo se tomaría el de cabellos claros aquello – Él está enamorado

- ¿Qué? – preguntó nuevamente, tan incrédulo que se sentó en la cama

- Bueno, no me lo ha dicho directamente – quiso explicar Yuuri, sentándose también en la cama, y prendiendo la luz – pero me he dado cuenta de ello con todo lo que me ha dicho

- ¿De qué estás hablando? ¿Qué te ha dicho? – exigió saber el ruso

Yuuri suspiró para tranquilizarse recordando que para Víctor, todo lo relacionado con el rubio era muy importante, pues era como su hijo.

- ¿Recuerdas el evento problemático con un cliente? ¿Ese que fuiste a arreglar y de donde tuvieron que sacarlo a él? – preguntó para ponerlo en el contexto

- ¿Cómo olvidarlo? Si estaba involucrado Leroy en ello – dijo, entonces hizo una mueca ante el pensamiento que se filtró - ¡¿Está enamorado de Leroy?!

- No, no lo está de él, sino de su amigo – explicó entonces

- ¿Su amigo? – preguntó confundido el ruso intentando hacer memoria, pero aunque hacía un esfuerzo, la personalidad del otro no tenía presencia alguna para recordarlo

- Se llama Otabek – agregó entonces el oriental, a lo que el simplemente negó con la cabeza – Bueno, pues está enamorado de él

- ¿De él? ¿Pero cómo? No debe de haberlo visto muchas veces, ¿o si? – preguntó el ruso, intentando forzar su memoria

- Se han visto más veces de lo que podrías creer en realidad – respondió Yuuri, y ante la mirada de desconfianza que se instaló en el de ojos azules agregó – Me lo ha contado Yurio

Iba replicar que eso no podría ser cierto, pues él nunca había dicho nada frente a ellos, pero recordó que luego de aquel incidente con Jean, Yurio solía ir a la habitación de manera constante y gran parte de las veces incluso cuando él no estaba.

- ¿Por qué nunca me dijo que estaba enamorado? – preguntó con cierta decepción en la voz

- No te pongas así, tampoco me lo ha dicho a mi realmente – quiso que supiera pues era consciente de lo importante que era el rubio para él, por lo que posó su mano en su mejilla para reconfortarle – Pero me he dado cuenta por la forma en que habla de él, por la forma en que sonríe y espera que pase el tiempo para volver a verlo

- Aún así eso no está bien, Yuuri, no podemos enamorarnos de los clientes – señaló entonces

- Yurio me contó que ese cliente paga privados con él muy seguido, probablemente tenga dinero para comprarlo – explicó entonces el oriental

- Me cuesta un poco creerlo, Yakov nunca ha hablado de él – fue su turno de explicarle ante la mirada incrédula que había tenido ante las palabras del otro

- Eso me ha dicho él cuando estamos a solas, así se han conocido desde algún tiempo – fue lo único que dijo Yuuri para concluir la plática, por lo que ambos simplemente se acostaron nuevamente en la cama, sumergidos en sus propios pensamientos.

En cuanto pudo hacerlo sin ser muy obvio, Víctor investigo más con el viejo acerca de aquel hombre, sorprendiéndose considerablemente al saber que Jean-Jacques Leroy era quien pagaba todos aquellos privados para su "amigo", lo cual hizo que desconfiara por completo, quejándose a viva voz de él con el oriental quien le recordó que independientemente de lo que pensará Víctor, era la persona de la que estaba enamorado Yurio y eso seguiría siendo así le gustará o no. Un poco reticente y gruñón aquel par de días, tuvo que admitir que aquello era cierto y entonces se dijo que si podía hacer algo, y era hablar con ese patán para advertirle que debía comportarse con SU rubio, o sería Víctor quien le rompería la cara, y no Jean como intuyó que había pasado aquel día cuando habían peleado al estar ambos en el privado con el joven, compartiéndolo como si fuera una cosa.

A pesar de que Yuuri intentó hablar con él y advertirle que aquello podría terminar poniéndolo en problemas con Yakov, nada de eso fue necesario, pues aquel hombre no se apareció en lo absoluto en el Secrets, aun cuando Jean no dejó de ir ni un solo día, algo que pudo comprobar en el actitud de Yurio, quien esos días se portó tan arisco como comprendió hacía antes de conocerle.

Con demasiado tiempo libre la única conclusión a la que llegó, tan furioso como estaba en esa situación que no podía controlar así como Leroy controlaba a Yakov, fue que ese hombre ya no iba por que había conseguido lo que quería del rubio y por ello se había peleado con Jean. Al llegar la semana de la venta no tuvo tiempo de pensar más en ello, era la mano derecha del viejo dentro del club y era importante que estuviera al pendiente de dar informes sobre el evento a quienes no sabían o sobre como inscribirse para la subasta final. Le hubiera gustado quejarse con Yuuri aquel día al ver que por fin se aparecía ese tal Otabek, sino hubiera estado Yurio en su habitación luciendo aquella sonrisa y visiblemente más relajado.

Entonces él mismo se dio cuenta de que el rubio estaba enamorado y no tuvo corazón para decir nada al respecto, porque no quería robarle algo tan hermoso como ello. Se dijo que estaba bien si ese hombre compraba la virginidad del rubio, después de todo de esa forma sería un buen recuerdo para él en el futuro que le ayudaría a sobre llevar ese tipo de vida, ahora solo tendría esperar a que así ocurriera, que el idiota de Jean no ganara la subasta para llevarse al menor con él.

Estuvo en el momento de la subasta cerca del escenario, aun cuando el viejo no se lo hubiera pedido él necesitaba comprobar con sus propios ojos que todo iría bien, y así parecía, incluso él mismo estaba ya celebrando casi con Otabek cuando escuchó aquel idiota gritar aquella desorbitante cantidad de dinero, tirando cualquier esperanza al suelo, porque era más que obvio que aquel hombre al que su amigo le pagaba los privados, no tendría dinero para competir con semejante oferta, haciendo que irremediablemente ganara la subasta.

Tuvo algunos minutos de confusión, tenía que arreglar sus ideas, tenía que solucionar aquello de alguna forma, eso estaba completamente fuera de lugar, ni siquiera podría decir que era lo mismo pasar aquella situación con alguien a quien detestabas, a pasarla con alguien que detestabas pero estando enamorado de su amigo.

Dado que la subasta había culminado y ya era noche, gran parte de los clientes comenzaron a irse, por lo que aprovecho la oportunidad para ir a la entrada a despedírseles esperando de esa forma poder hablar con aquel hombre.

- Un gusto verles, gracias por haber participado en el evento – despidió a uno de ellos con una elegante beso en la mejilla antes de verle, el pobre hombre lucía aún aturdido, caminaba con un condenado a muerte, parecía como si él mismo no supiera que había pasado, por lo que pensó que eso era de alguna forma una buena señal para el rubio.

Se acercó a él como se despedía de todos, tomando su mano y acercándose a su mejilla para darles un beso, pero en esta ocasión tomó su mano para darle en ella un papel donde previamente había anotado un número de teléfono.

- Llámame – el hombre le miró confuso no solo al sentir aquel papel en su mano, si no al escuchar el pedido – Llámame el martes a las 3 de la tarde – le dijo de nuevo al oído luego de reír, como si el castaño hubiera dicho algo realmente divertido, era tal la confusión que veía en sus ojos que esta vez le dijo mirándole a los ojos – llámame

No quería decir el nombre de Yurio, por alguna razón creía que ese hombre no estaba en un buen momento para poder manejar esa información, además de que él necesitaba arreglar antes algunas cosas.

Yurió pasó toda noche gritando, rompiendo las pocas cosas que podía poseer en su cuarto, y fue una bendición que feliz como estaba el viejo de haber sacado tanto dinero de golpe se fuera a celebrar y no estuviera ahí para escuchar ni para ver nada de eso, pues de otra forma habría castigado al rubio.

Yuuri le ayudó a calmar al menor lo mejor posible que le permitía su complicado carácter, entonces por la mañana cuando el joven ruso por fin estaba cansado y dormido, a la llegada de Yakov tenía muy claro que es lo que hablaría con él.

Aun cuando fue algo complicado de negociar, agradeció como nunca antes la confianza ciega que el viejo le tenía, entonces al día siguiente fue aquella pequeña cafetería en espera de la llamada de Otabek.

No solía ser una persona impaciente, sin embargo ese tema no era algo en lo pudiera tener mucha paciencia en realidad, por lo que a cada minuto que pasaba se desesperaba cada vez más a cada tictac que sonaba en el reloj de la pared.

Idiota, muy seguramente estaba borracho ayer, por eso estaba tan aturdido mientras salía, probablemente no le interesaba Yurio, solamente había hecho creer al rubio que si para que estuviera a sus pies, seguramente se dio cuenta que…

Más no pudo seguir inventándose cosas en su cabeza porque ese momento le dijeron que Otabek estaba en la línea.

- ¿Víctor? – se escuchó del otro lado la voz insegura

- Si. Eres Otabek, ¿cierto? – quiso corroborar

- Sí, así es - respondió

- ¿Te interesa Yurio? – preguntó directamente, no podía entretenerse, no podía dejar ver que hablaba con alguien

- ¿Qué clase de pregunta es esa? – preguntó de vuelta el joven, sonando incomodo

- ¿Te interesa, o no? No tengo tiempo para que te finjas inocente – soltó con cierta irritación

- Sí – fue lo único que dijo entonces, esperando que aquello no fuera algún tipo de chantaje

- Mañana llevaré a Yurio a visitar a su abuelo, si te interesa tendrás que estar ahí, será la única oportunidad de verle antes de que este con Leroy – arrojó el ruso con seriedad, sabiendo que aquello que estaba por hacer podría costarle la vida.

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Bueno, quería hacer este previo, ya saben que me gusta que todo quede como bien explicado y así, y bueno también ya saben mi OTP es Otabek x Yurio, así que tenía que salirme con la mía, jajaja, igual hay cosas inevitables, por lo que tampoco se me emocionen tanto.

Pues lo que sigue pues ya saben que es, en teoría será más fácil hacerlo, por lo que espero darles noticias mías pronto.

Les agradezco sus comentarios, espero con todo mi corazón la inspiración mejore, aunque ya es mucho fantasear que suceda, lo que si les puedo decir es que con cada comentario que recibo, si me siento más presionada, porque las voces en mi cabeza ahora tienen nombres y desean ciertas cosas, les agradezco el tiempo que le dedican a la historia para leerla.

¡Saludos!