Capítulo 13.
Advertencia: En este capítulo, se tocan temas sensibles como la depresión, las enfermedades mentales en general y el suicidio. Si a ustedes lxs incomodan estos temas o se sienten mal al leerlos, no lo lean. Quiero que estén bien y no la pasen mal leyendo.
Punto de vista de Theo.
...
Caminamos silenciosamente hasta el frente de la escuela, para nuestra suerte (o mala suerte) Nolan está ahí, que llegó bastante antes. Lo se porque se ve como si estuviese a punto de dormirse.
Liam se aclara la garganta para que Nolan se de cuenta que llegamos. El no dice nada, solo saluda con la mano. Nadie dice nada y no se si es malo o bueno. Pasamos varios minutos esperando a los demás, sin decir ni una palabra.
A unos pocos metros, veo que Mason y Corey están viniendo al punto de reunión. Liam me mira de reojo, tratando de buscar tranquilidad en otra cosa que no sea su mente.
Cuando llegan, me siento incomodo y me quiero ir corriendo. Se que si a Mason no le simpatizo en lo más mínimo, menos le va a simpatizar que esté con Liam. Como soy muy bueno actuando de que no me importa, decido hablar.
—Hola.—digo y no sueno tan nervioso.
—Hola.—dice Mason, en un tono seco.
Liam comienza a hablar con Mason y Corey, pero yo me quedo atrás. No puedo integrarme ahí.
—¿Te sientes fuera de lugar, no?—pregunta Nolan, sacándome un segundo de mi mente.
—A decir verdad, si, un poco.— afirmo, desviando la mirada de la situación.
Las conversaciones siguen por un rato extenso, hasta que vemos el Jeep de Stiles, acercándose al instituto. Estaciona y todos (Lydia, Malia, Scott y Stiles) salen del auto. Desde mi lugar puedo ver que Liam ya tiene los ojos llorosos.
Luego de que nos saludamos todos, Scott toma aire y se que va a empezar con los discursos.
—Bueno, creo que todos sabemos porqué estamos aquí. No podemos tardar mucho porque en menos de una hora nos tenemos que ir. Como nosotros—se señala a si mismo y a los demás que se van.—tenemos que ir a nuestras universidades, ustedes se van a encargar del mundo supernatural de Beacon Hills. Creo que ustedes pueden hacer esto funcionar, pero si algo muy malo ocurre, llámenme. —
Todos parecen estar de acuerdo. Pero en el aire solo hay tristeza. Las despedidas van a ser sentimentales, y no creo tener nada que ver con esto. No soy cercano a ninguno de ellos.
No quiero quedarme en el medio de esto. Es incomodo.
—¿Nada más que decir?— pregunto, con un poco de desinterés.
—No realmente.— dice Stiles.
—Bueno. Entonces ya me voy. Suerte en la universidad, chicos.— sonrío, los observo una última vez y volteo para irme.
—Gracias. Hasta pronto.— dicen al unísono.
Luego de dejarlos atrás, dejo de fingir. Se siente un poco mal sobrar en una reunión, pero no podía dejar que lo noten. Camino hacia mi camioneta, mirando el suelo, sin ninguna expresión.
Abro la puerta de la camioneta y me siento, esperando a termine y pueda volver de una vez a "casa".
Ahora que estoy solo, tengo miedo de que mis pensamientos autodestructivos aparezcan de nuevo. Se que voy a estar aquí un rato largo, en el que podría hacer cualquier cosa y nadie podría pararme.
Intento distraerme observando por la ventana, pero en mi interior se que no va a servir de mucho.
Siento mi corazón latir más rápido y se que no debería haberme ido. Aunque sea no estaría solo.
Como suele pasarme, recuerdos de mi pasado con mi hermana y todos mis errores irrumpen mi mente. Vuelvo a la noche fría en la que la maté. Cierro los ojos tratando de limpiar mi mente, pero sigo teniendo en mente la última vez que vi a mi hermana, pálida y como si estuviese vacía.
Escucho una voz aguda en mi mente, que no me deja pensar en otra cosa. A esta altura, creo que me estoy volviendo loco. Ignoro las palabras que murmura repetidas veces. No aguanto demasiado tiempo e intento descifrar lo que dice.
"—Matate de una vez.—" Eso dice.
Me siento enfermo, quiero callar todo. Entiendo que soy una persona horrible, ¿pero tanto?
Comienzo a llorar y se que ya no voy a poder calmarme pronto. Estoy demasiado avergonzado de mi mismo, de lo frágil que soy ahora. Me cubro la cara con las manos mientras la voz sigue en mi mente y los recuerdos también. Como ya lo pensé muchas veces, ojalá mi hermana me hubiese matado, sería más fácil para mi.
¿Y si la voz tiene razón? Si termino con esto de una vez, nunca más voy a tener que soportar mis recuerdos, ni mi pasado, ni ninguno de mis problemas. Nadie más tendría que aguantarme ni sufrir por mi culpa. Todo simplemente terminaría para mi. No es tan malo como parece.
Sigo llorando, pero quito las manos de mi cara y cierro los ojos. Tomo aire, para calmarme un poco, pero no sirve.
Acabo de tener una idea de como matarme, que no parece muy complicada. Enciendo el motor del auto, con mis manos temblorosas, pero levanto la vista y Liam está justo en frente de la camioneta, observándome, confundido.
—¿Qué haces?— pregunta y yo abro la puerta.
Se sienta a mi lado, preocupado. Otra vez no pude terminar esto. Ni matarme puedo.
—Me estás asustando Theo, ¿qué pasa?— Vuelve a preguntar.
—¿Podemos volver a tu casa? Cuando lleguemos te cuento. Te lo prometo.— murmuro, mirándolo a los ojos, totalmente avergonzado de mi mismo.
—Está bien.— dice, sin quitar su vista de mi.
Comienzo a manejar como si hace minutos no hubiese pasado nada. Un rato después, llegamos.
Entramos a la casa y vamos al living. Me siento en un sillón, Liam se sienta a mi lado, esperando que comience a hablar.
— Voy a tratar de resumirlo. Como estaba solo, comencé a pensar en mi hermana y los recuerdos volvieron, como siempre. Pero esta vez hubo algo más. Por favor, no te burles de mi, pero escuchaba una voz en mi cabeza diciéndome que me matara de una vez y yo iba a intentarlo, porque ya no puedo más. Estoy cansado de no poder estar bien ni siquiera un día. Perdón.— hablo mientras lloro, es demasiado fuerte admitir esto en vos alta.
Liam se ve un poco sorprendido y alarmado.
—No me pidas perdón por esto. No es tu culpa sentirte así.— murmura, secando mis lágrimas.
—Si lo es. Si no hubiese matado a mi hermana no me sentiría como la peor mierda de todo el planeta.— digo entre llantos.
—No lo eres. Necesitas ayuda profesional, te prometo que es bastante útil. Pero después hablamos de eso. Ahora tienes que descansar, y yo también, ¿algo más que quieras decir?— pregunta, mirándome como si yo fuese importante.
—No, nada más.— susurro.
—Perfecto. Vamos a mi cuarto, a descansar. — dice, tomando mi mano.
No tengo ni fuerzas, camino como arrastrándome.
Entramos al cuarto y voy a la cama lo más rápido posible. Liam se recuesta también y me cubre con las mantas.
—Lo siento por no preguntar, ¿cómo estuvo la despedida?— digo, susurrando.
—No fue tan mal. Más tarde te cuento mejor, pero ahora lo que me importa es que estés bien. Se que tener un ataque de ese estilo te deja agotado luego.— me sonríe y yo asiento.
—Si, me dejó mal. Gracias por entenderme y no juzgarme.— murmuro, observándolo.
—De nada. Sabes que aquí estoy, para todo. La próxima no voy a dejar que te quedes solo, aunque sea hasta que no mejore un poco tu situación. Eso va a impedir que te sientas tan mal.— contesta y me da un beso en la frente.
Ya no siento ni fuerza para contestarle, así que simplemente sonrío y cierro los ojos. Me quedo dormido, con la tranquilidad de que no estoy solo.
Nota de autora:
Hola gente hermosa. Por fin pude sentarme a escribir este capítulo. Estuve sintiéndome bastante mal y aparte tuve muchos exámenes. Pero acá está el capítulo.
Siento la necesidad de decirles que en este fanfic decidí tomar el tema de las enfermedades mentales, porque al día de hoy hay mucha desinformación sobre ellas y pienso que es algo totalmente común, le puede pasar a cualquiera.
Más adelante en la historia, voy a explicar más cosas a detalle. Como por ejemplo lo que le pasa a Theo.
Si ustedes se sienten parecido a Theo en este capítulo, por favor busquen ayuda. Donde sea. Incluso hablen conmigo, para desahogarse. Pero también busquen ayuda de un profesional (psicólogo, psiquiatra) es necesario para que puedas saber qué te está pasando.
Una cosa más, si les está gustando el fanfic, compártanlo con las personas que creen que pueda gustarles.
Espero que les haya gustado mucho el capítulo.
All the love,
M.
