No sabía dónde estaba, ya hace mucho que había perdido el rumbo, tal vez estaba cerca de casa o probablemente aun más lejos, se encontraba sola y pasaría mucho tiempo hasta que alguien la encontrara. Llevaba toda la noche caminando y cargando una escopeta, cualquier persona estaría agotada y más aún si esta persona no pudiera ver. Luna Prewett era la favorita de la familia Prewett, era la favorita de su madre y hermana, así como de muchas otras personas que vivían en la hacienda, la consideraban dulce y guapa, su único defecto era su ceguera.
Había nacido ciega y lo más seguro es que moriría siendo ciega, pero a ella no le preocupaba del todo, ya estaba acostumbrada a la oscuridad, a las sombras y a la soledad. Aunque tenía a su madre y hermana para hacerle compañía, sabía que un día Ginny se casaría, lo más probable es que fuera con Harry Potter y se fueran a vivir a la casa grande, y su madre no era eterna. Pero justo ahora por primera vez en mucho tiempo se lamentaba no poder ver, porque si tuviera el bello don de la vista sabría su ubicación.
Gruesas lagrimas se deslizaban por su rostro, quería regresar a su hogar y dejar de cargar la escopeta, pero tenía miedo de que esos hombres todavía estuvieran ahí esperándola, pero temía más por la vida de su hermana y su madre, eran valientes y fuertes, pero no tanto como esos hombres.
-Ay dios mío, esos hombres querían…querían
Y lloro más fuerte, odiaba sentirse débil, pero sabía que era tan débil como un recién nacido, no podría defenderse que alguien que si pudiera ver y fuera más fuerte.
-Por favor, dios mío que mi mamá y mi hermana estén bien, es lo único que pido
No reconocía nada de ese lugar, por más que tocara nada le resultaba conocido, ¿Tan lejos de casa estaba?
-¿Dónde estoy?
Escucho pasos a su espalda, se volteo rápidamente apuntando con la escopeta hacia al frente, a donde supuestamente se escuchaban esos pasos, aunque fuera ciega estaba muy segura de que había alguien ahí, podía escuchar una respiración.
-¿Quien está ahí?- dijo con un temblor en la voz, otra vez le estaban dando ganas de llorar más fuerte, en vez de eso prefirió dar media vuelta y huir.
No avanzo demasiado ya que se tropezó con sus propios pies, y cuando trato de levantarse se dio cuenta que esa persona ya estaba más cerca, sus pasos se escuchaban, a pesar de que fueran ligeros, como si no quisieran asustar.
-Aléjese o disparo- susurro con desesperación, pero no tardo ni 2 segundos en dispararle a la persona que la siguió
###333
Yo, Draco Malfoy no era de esas personas que si empiezan a llorar hacen un río, soy más bien de aquellas personas que lloran un rato y olvidan al siguiente todo, pero en esta ocasión era diferente, porque no se trataba de que en algo me haya equivocado, se trataba de que había muerto gente a fuera de mi casa, todo por defender la que alguna vez fue la hacienda de mi madre, todos esos extraños hicieron lo que yo no fui capaz de hacer.
Solo estaba estorbando en aquel lugar, lo mejor era entrar a la casa y seguir con mis lágrimas adentro, porque un Malfoy no se derrumba frente a otros, la casa era una de las pocas cosas que se había salvado, no tenia tantos daños como el resto de la hacienda, solo unas cuantas cosas rotas y ya. Fui directo a la sala y estaba casi igual que unas horas antes, excepto por la mesa rota y las cortinas llenas de sangre.
Tenía que ser fuerte, un roble, una pared de acero, le había prometido a mi padre que me encargaría de la hacienda, que la llevaría a la gloria y que recuperaríamos toda nuestra fortuna, pero nunca imagine que sería tan difícil, tan aplastante.
-¿Señorito?
Quite la mirada de la parece que estaba viendo, para identificar la voz de la persona que me estaba hablando, sorpresa mía al ver que era Harry Potter, tenía unas inmensas ganas de correr y comprobar por mi mismo que todo estuviera bien, pero solo me limite a observarlo de arriba abajo y ver que tenía un par de rasguños, nada grave, aunque era algo extraño verlo sin su sombrero puesto. Era la primera vez que lo veía desde lo de medianoche, y fue cuando recordé a la hija ciega de Molly, aunque no me agradaran del todo, no le desearía a nadie perder una hija.
-¿Qué ha pasado con la hija de Molly?
-No aparece, mande a varios hombres a bordear la zona, yo mismo iré a ver si aparece y en cuanto la encontremos voy a agarrar mis cosas y me voy
¿Irse?, lo había olvidado, yo lo había despedido como 4 veces y ahora el se iría y yo me quedaría solo con la hacienda, solo sin saber nada de nada.
-Yo nací en estos lados señorito, esta también fue mi casa durante más de 20 años, mi padrino me dio autoridad y esta hacienda hasta hoy fue lo que más he querido en mi vida y dios quiso que para mi despedida vinieran a destrozarla y con ello destrozaron mi corazón, destruyeron lo que soy y lo que he sido.
Estaba llorando más si es posible, las palabras de Harry me hicieron sentir pura mierda, yo lo saque de su hogar, le arranque el corazón de una forma despiadada y cruel y por si fuera poco lo pisotee, por unos momentos pensé en que haría si me quitaran Malfoy Manor y supe que me hubiera vuelto loco si me quitaran todos mis recuerdos de mi infancia, de mi vida. Las esmeraldas de Harry brillaban más que nunca, estaba tratando de no llorar frente a mí, mientras yo lloro frente a él.
-¿Sabe?, yo hubiera dado mi vida por evitar que todo esto pasara, pero por alguna razón tuve que vivir para ver lo que le hicieron, yo ayude a que esto prosperara con mi sudor, hice parir a cada una de las vacas, deje mi piel en cada lugar de esta hacienda y si eso no es amor señorito, entonces yo no sé lo que es amor, bueno en todo caso, ahora usted es el patrón y bueno usted y yo no nos llevamos, a usted le corresponde decidir lo que sea necesario, pero eso sí, si la vende no me lo diga, porque eso será como si hubieran vendido mi alma.
Vio a los ojos a Harry y solo se dio cuenta que de su boca no salía más que la pura verdad, el había hecho sufrir a ese hombre que tanto había dado por hacer que la hacienda prosperara, el había hecho sufrir a ese hombre que estaba dispuesto a dar su vida por el bien de todos. No podía despedir a un hombre así, no debía hacerlo.
-Yo me voy, lo dejo en paz y le agradezco de corazón todo y discúlpeme si le hice algo malo, permiso
Harry Potter tenía un don para hacerlo sentir como mierda con unas pocas palabras, una habilidad que solo tienen su padre y su Nana, ese moreno no debería de agradecerle nada a él, desde que se conocieron no han parado de insultarse, no hay nada que agradecer.
-Harry
Puedo ver la sorpresa en sus ojos de que lo llame por su nombre, desde que nos conocimos lo he llamado Potter y cuatro ojos. Me fui acercando a él para tratar de ordenar mis palabras.
-Harry…yo vengo de un mundo muy distinto al tuyo, seguramente tu y yo tenemos muy pocas cosas en común, o ninguna mejor dicho, pero yo estoy dispuesto a hacer mi mejor esfuerzo, quédate en Slytherin, quédate por favor
Al parecer no fue tan fácil como mi mente me lo había hecho creer, en mi cabeza se repetían mis palabras una y otra vez, pero a duras penas y salían de mi boca, y por si fuera poco, tenía la voz gangosa por el llanto y no se me entendía bien. Harry no dejaba de verme a los ojos, era como si con su sola mirada quisiera saber todos mis pensamientos.
-Te estoy pidiendo que te quedes por favor, quédate conmigo aquí en Slytherin, lamento mucho haberte despedido
Una sonrisa débil salió de mis labios, no podía ofrecer más, ya no tenía nada más que ofrecer, ya le pedí perdón y que se quedara a mi lado, en realidad en la hacienda.
-Señorito, a mí no me importa que me haya echado y esto no es orgullo propio, yo me voy porque usted es el nuevo patrón y un hombre como usted, un hombre como usted no le va a decir a Harry Potter a qué hora canta el gallo,
-Harry, tú tienes experiencia, tu sabes cómo se manejan las cosas aquí, yo quiero sacar adelante Slytherin, quiero hacer esta hacienda la más prospera de la región
-¿Usted?
-Con su ayuda
Eso basto para que Harry se alejara de la puerta y se volviera a acercar a mí, al parecer mis palabras ya lo habían enfurecido, porque estaba rojo y una mirada feroz.
-Mire señorito Malfoy, mi padrino Don Lucius, que el señor me lo bendiga todos los días, me enseño mucho de lo que se y debió enseñarle a usted también, usted no podrá sacar adelante esta hacienda, ni siquiera podrá mantenerla, porque usted es un hombre muy débil y engreído.
Grandísimo hijo de la gran puta que lo pario, primero me viene a llorar que le robo "su" hacienda y ahora que le diga que la compartamos se empieza a burlar en mi cara de mi personalidad.
-Yo no soy un hombre débil y muchísimo menos engreído, tal vez le parezco engreído, pero no lo soy, lo que pasa es que hay cierta clase de "hombres" que se sienten mal porque tengo mucha seguridad en mí mismo.
Trágate esa, maldito idiota, yo nunca he sido una persona engreída ni nada que se le parezca, soy una persona segura y llena de confianza, además de carisma y atractivo.
-Pues a mí lo que me parece es que usted se defiende de otros, que le tiene miedo a sus latidos, que está muy solo porque se peleo con la vida y que quiere demostrar más de lo que es
Hijo de puta, te matare con mis propias manos, y te torturare hasta que pierdas la razón.
-Harry mira, lo que yo viví anoche fue lo más horrible que yo he vivido en mi vida, yo en este momento lo que quisiera es meterme en una cosa que tu nunca has escuchado y probablemente nunca escuches, un jacuzzi, como me encantaría meter la cabeza en el agua y olvidarme de toda esta mierda, pero no puedo, ¿Sabes porque cabrón?, porque tengo que sacar esta hacienda adelante
-¿Y porque tiene que hacerlo?
-Eso, mi querido cuatro ojos, no te incumbe y no quiero hablar de eso, por favor quédate
Me sonrió, se puso su estúpido sombrero y se fue caminando de nuevo hacia la puerta, en estos momentos como lo desprecio y admiro, es la persona más difícil y más valiente que he conocido en mi vida.
-Ya te lo pedí por favor que te quedes, no solamente para que trabajes para mí, sino también para que me enseñes como mi padre te enseño a ti, yo puedo aprender, estoy dispuesto a todo y sé que lo lograre.
-Adiós señorito
-Serás tú quien mande
###333
-Le di, se que le di, ¿Dónde está ?-susurre tratando de no llorar de nuevo
Tenía miedo, tal vez había matado a alguien, pero yo no tenía la culpa, solo me estaba defendiendo, no hay nada de malo en eso. Doy pasos pequeños aun con la escopeta en mis manos, ni loca pienso bajarla, no sé si aun haya alguien ahí y no pienso arriesgar mi vida solo porque si, cuando pienso que por fin estoy sola de nuevo, siento unas manos que me tratan de arrebatar el arma, yo grito y la jalo, al fin terminamos forcejeando y gritando como histéricos.
Tus gritos y tus manos me dicen que eres un hombre, uno de manos finas y dedos largos, como un pianista o un pintor, al final terminas tirándome al suelo y lanzando la escopeta lejos de mis manos perdidas, ciento que te sientas sobre mí, puedo sentir que no eres tan pesado como los hombres mayores, tal vez tienes 18 o algo así.
-Suéltame- te grito con todas mis fuerzas, aun removiéndome en tus brazos, porque no me agrada estar cerca de extraños
-¿Por qué me disparaste?, yo soy tu amigo no quería hacerte daño
Tus manos grandes y suaves toman mis muñecas y las aprisionan, puedo escuchar tu voz aun agitada por el forcejeo, es muy hermosa y amable, como una caricia del viento en verano, fresco.
-Déjeme ir, por favor no me haga daño
Percibo como te acercas más hacia mí, siento tu aliento tan fresco y cálido como tu voz, de seguro eres un hombre muy atractivo, es una pena que nunca lo sabré.
-Demonios, eres muy hermosa, demasiado hermosa como para ser real
-No me haga daño, por favor se lo pido
El llanto vuelve a inundar mis ojos, y siento como tus dedos se van deshaciendo de mis lágrimas con una ternura que nadie había tenido conmigo, que siento que quiero llorar de felicidad.
-Tranquila, yo jamás te lastimaría
Te apartas de mí, ya siento que puedo respirar con normalidad, me pongo de pie rápidamente y comienzo a caminar hacia atrás hasta que me topo con un árbol, sé que es ridículo pero pienso que ese pequeño árbol es suficiente para alejarme de ti y tu dulce voz.
-¿Quién eres?, ¿Por qué nunca te había visto antes?, eres muy hermosa, por favor dime tu nombre
Sé que no puedo verte, pero puedo sentir el dolor que sientes por el disparo que te he dado y aunque todavía tengo miedo por mi vida, no puedo evitar ahora temer por la tuya.
###333
-¿Qué le enseñe?, ¿Todo lo que yo sé?
-Si, así es
-Ahora voy entendiendo lo que no me gusta de usted, no tiene sentimientos
-¿Qué?
Maldito idiota, le hablan de la hacienda y sale con sentimientos, eso no tiene nada que ver, pero en el fondo se que de alguna manera Harry si ve la relación.
-Anoche casi nos matan a todos, destrozaron la casa, mataron a hombres y mujeres, casi destrozan la hacienda y usted me dice: Harry, por favor quédate, ¿Espera que yo me sienta agradecido y esté dispuesto a ayudarlo?, ni siquiera me ha dado las gracias, como si mi vida no valiera nada por haberla puesto en prenda por la SUYA.
Potter estaba furioso, lo delataba el hecho de que haya estrujado su sombrero hasta casi romperlo y la vena que se le ve muy marcada en la frente, como un rayo, al parecer ha explotado.
-Tiene razón
-Mire señorito, para llevar al ganado al río necesitan un canto, pero no un canto cualquiera, necesitan uno que salga del corazón y que llegue al corazón de todos, para llevar una hacienda se necesita un corazón que cante, y el suyo señorito, no canta, si es que tiene corazón claro
-Harry…Harry no te vayas
Eso había dolido y mucho, al parecer hoy ya había sido más que testigo del poder de Harry Potter para hacerlo sentir como una mierda que solo roba oxigeno y espacio. Al parecer Harry veía la hacienda como su hogar, no como un trabajo más que solo produce dinero, para el producía la sangre que hace que su corazón siga latiendo.
Yo veía a Slytherin como un negocio más, una inversión más, no algo que realmente me importara, y si la llegara a perder no sentiría más que mi orgullo por los suelos, en cambio Harry perdería su alma, esa era nuestra principal diferencia. El hacia su trabajo porque lo amaba y yo porque simplemente no me quedaba de otra.
El tiene razón, mi corazón no es que no quiera cantar, es que simplemente no sabe, porque nunca lo ha hecho y nunca lo ha necesitado, en todos mis negocios yo no participaba mucho, a duras penas y sabia el nombre de 3 empleados. Yo siempre he visto a mis negocios como si no me importaran realmente, tal vez por eso la gran mayoría se fueron a la quiebra, porque mi corazón no sabe cantar. Nunca he crecido en mis negocios, he crecido rodeado de ellos, pero no en ellos, no soy como Harry.
