Os voy a decir cual es uno de los mejores programas del mundo mundial: Es *redoble de tambores COMO CONOCÍ A VUESTRA MADRE, #comoconocíavuestramadreforever.

PD: Estos personajes son creación del tío Rick, no es mi tío gracias a dios, no quiero tener a un tío asesino.

14 Excursiones y pruebas

Esa noche no escuchaba ninguna de las palabras que soltaban mis amigas por la boca, intentaba barajar todas las posibilidades que podrían suceder mañana, pero nada se me ocurría, y estaba muy confundida y enfadaba conmigo misma, nunca me había pasado nada así, bueno cuando estaba con mi Percy mi mente se quedaba como drogada en lo único que podía pensar era en él y todas las ganas que tenía de besarle, pero no era comparado como esto.

Me sentía tan enfadada que en mitad de la conversación de las chicas me levante y me miraron curiosas, mientras yo cogía una muda de ropa y salía a toda velocidad por la ventana ante las miradas asombradas de mis amigas.

Necesitaba aire puro, necesitaba respirar aunque no me hacía falta hacerlo, necesitaba sentirme libre.

Corrí a toda velocidad por las calles de Nueva York, y de repente no estaba en la ciudad, corrí en línea recta no sabía a dónde iba pero no me importaba, ahora no quería pensar solo actuar, algo que normalmente no sucedía.

Vi un acantilado, mi mente me gritaba una y otra vez que parara que frenara, pero yo hice lo contrario, salte, era una vampira y podía seguir viva, la adrenalina me subió, y sonreí, la sensación de libertad me invadía y era lo que necesitaba.

Me pare, mire a mi alrededor y había un gran bosque alrededor, enseguida reconocí el sitio, había venido varias veces durante mi vida, y siempre me había cautivado, era Long Island.

Empecé a caminar y a admirar el bosque, el aire poco a poco me iba relajando y purificando, de repente me pare y vi una granja de fresas, me pareció gracioso, cuando vi una el color rojo hizo que involuntariamente me tocara le garganta, su color rojo me recordaba a mi sustento, la sangre.

Corrí de nuevo despidiéndome con la mirada de la granja, mientras corrí a toda velocidad olisquee un poco y mi súper sentido olfativo capto a un animal, me encontré cara a cara con un toro, raro, que yo supiera no había toros por aquí pero eso daba igual, no necesitaba sangre con lo que tenía me valía para varios días, pero yo quería sangre, yo podía comer cuánta sangre quisiera sin hartarme y eso lo que iba a hacer, la sangre me haría más fuerte, tanto físicamente como mentalmente.

Me abalancé sobre él y como muchos animales a los que había cazado se había intentado defender inútilmente, yo era el mayor depredador de la tierra, fuerte, veloz e inmortal. Le mordí y lo único que volví a escuchar del animal fue un sonoro grito de dolor, me parece que yo había extinguido la especie de los toros en Long Island.

Me pase la noche corriendo, cazando y trepando a los árboles, en mucho tiempo no me había sentido así, libre, alegre y sin ninguna responsabilidad más que cuidar de mi misma, aquí no había vampiros que me querían para ellos o novios reencarnados empeñados en conocerme, aquí no me perseguían los fantasmas de mi pasado, aquí no era la bella vampira o la perfecta, en todos los sentidos, estudiante, aquí simplemente era yo, Annabeth Chase.

Cuando me di cuenta estaba amaneciendo, me cambié veloz con la muda que había cogido antes de marcharme y emprendí el recorrido hacia el colegio.

Me pare en un sitio no muy alejado del edificio pero lo suficiente para que nadie me viera, caminé tranquila y cuando menos me lo esperaba Piper y Thalía se colocaron a mis lados y empezaron con sus preguntas mientras nos adentrábamos en el instituto.

-Annabeth ¿Qué ha pasado? Pregunto Thalía.

-Te has ido tan de repente y sin dar explicación alguna y nos has dejado preocupadas, comentó Piper poniéndome la mano en el hombro.

-Necesitaba un poco de aire, dije sin entrar en detalles.

-¿Dónde has estado? Pregunto Piper con el mismo tono de preocupación.

-Por ahí.

-Annabeth no estás respondiendo a mis preguntas, gruño Piper.

Thalía se mantenía callada porque ella me conocía muy bien y sabía que necesitaba respirar y no agobiarme y si me seguían preguntándome me agobiaría.

-Tengo clase de matemáticas avanzadas, nos vemos luego, dije intentado irme de la conversación pero Piper quería respuesta y me arrastro a un rincón oscuro.

-ANNABETH RESPONDEME, dijo agarrándome fuertemente las muñecas.

Yo me zafe de su agarre y la puse a ella contra la pared.

-NO TE VOY A DECIR NADA Y RESCUERDA PIPER QUIEN ES AQUÍ LA FUERTE, le sonreí y acto seguido entre en el aula que me tocaba.

Me senté en mi sitio de ayer, y en unos minutos empezaron a llegar los demás alumnos y alumnas poco a poco, y alguien se sentó a mi lado.

Me gire y encontré a Leo Valdez más sonriente que nunca, se frotó las manos.

-He estudiado un montón para esta prueba en parejas, te prometo que ganaremos.

-¿Es una competición? Pregunte ladeando en la cabeza y poco a poco mi lado competitivo salía a la luz.

-Más o menos.

-Leo explícate mejor.

-Es decir los alumnos como cogimos las matemáticas avanzadas damos un mínimo de veinte dólares por alumno y en este caso la pareja ganadora se queda con el bote, me explico.

-Yo no he puesto el dinero.

-Tranquila como eres nueva se te da por alto, pero la próxima vez pagas, no suelen tener a los novatos en cuenta porque creen que como son nuevos no entenderán pero yo creo que podemos ganar, nadie se lo esperara, dijo ensanchando la sonrisa.

-Debo suponer que estas apuestas no son legales, y mi mente empezó a vagar por las apuestas que había en mi época, ilegales, sobre las peleas de gallos, Percy alguna que otra vez me había llevado apostar y siempre ganábamos él solía decir que yo era su amuleto de la suerte.

-No, no son legales pero los profesores lo permiten, ellos nos han pillado más de una vez pero lo pasan con la escusa que un poco de rivalidad a los alumnos no les vendía mal y también que así estudiábamos más, hay hasta algunos profesores que apuestan, comentó Leo.

El profesor entró y empezó a repartir las pruebas por parejas.

-Esta va a ser bueno, sonreí.

Al final Leo y yo ganamos el bote, el resto de la hora que quedo me quede mirando como Leo bailaba el baile de la victoria y le restregaba en la cara a los demás que él había ganado y ellos no.