Simplemente desapareció ante los ojos del Doctor. Quien se quedó inmóvil, estaba sorprendido. No, era algo más. Un tipo de frustración por no haber evitado todo aquello.

No. Aun si no hubiese ocurrido ahora, habría pasado.

Cuando Rose absorbió el vórtice estuvo en ella el conocimiento de el tiempo y espacio, todo lo que era y sería. Para que no muriera por esa acomulacion de energía en su cuerpo el Doctor se sacrifico. Esa energía provocó su nueva regeneración, quien de alguna manera siguió teniéndolo, dormido, al sufrir la meta-crisis y unirse a Rose debió de ocurrir lo inimaginable. La representación misma del vórtice en una persona. Que era capaz de contenerle por que no era humana o señor del tiempo.

-Emily.

Susurro el Doctor cuando la vio desaparecer frente a él. Cuántas personas no habrían desaparecido de su vista, esta vez no se quedaría sin hacer nada.

- Esta vez no.

Se acercó al panel de control, totalmente decidido, acomodo su pajarita de un solo movimiento y sonrió, jalando la palanca.

-Sin importar que te recuperare.

La TARDIS hizo ese sonido que lleva esperanza, esta vez comenzó una misión de rescate, que no iba a permitir que fallara.

En algún lugar en el futuro distante en la tierra.

-Eliminar.

Una sonrisa se extendió en sus labios, pintados de un color melocotón, tras hacer explotar un contenedor de desechos tóxicos en la Tierra, que transportaban unos humanos con el fin de contaminar una ciudad. Por novena vez miro al cielo esperando ver alguna señal de algo pero nada.

Solo estaba el cielo que en el algún momento había sido más azul que nada. Se mantuvo a espera de que los sonidos que emitían los grandes camiones de bomberos estuviesen cerca. No espero mucho, ya llegaban por fin.

Estaba jugando a salvar el mundo.

Llevaba buen tiempo jugando en la Tierra en ese futuro en el que los humanos estaba teniendo problemas de adaptación, otra vez, estaba ansiosa.

-Tengo hambre..-. Recogió su cabello rubio en una coleta y caminó hacia su hogar provisional en unos apartamentos fuera de la ciudad. Pudo haberse transportado y llegar rápidamente pero estaba a espera de algo en el cielo. Nada. -¿Cuanto más?- Bufo molesta, al ver su provisional hogar. Pensó que debía adelantarse a cuando ocurriera aquello, pero le parecía mejor esperar, deseaba hacerlo pero aun cuando fuera efectivo incluso estar presente en el satélite, no quería arruinar todo. Después de todo es su línea del tiempo.

- Podría estar presente. Oculta en algún sitio, los Daleks son tontos, pero habría problemas..

Miro hacia la ventana de su cocina, el cielo seguía igual. Estaba consciente de que pronto sucederia.

-Bueno, Timey.- Tomó a su perro con delicadeza, lo había rescatado hace unas días, alguien le había abandonado a su suerte cerca del basurero. - Tendré que seguir mi viaje en poco tiempo, no te darás cuenta que me fui, regresare por ti.

Sonrió cuando el cachorro lamió su mejilla. Le alegraba haber aprendido el idioma de los perros en aquel planeta, le parecía divertido tener un amigo de cuatro patas.

-Sólo quiero descubrir.. ¿qué soy?

En la TARDIS.

- No. No.

El Doctor comenzó a frustrarse.

- Aquí esta el rastro, justo dentro de ti.- Dijo irritado.- Debes poder encontrarla.

La TARDIS se sacudió un poco ante la insistencia del Doctor, rehusandose a marchar del sitio en el que había registrado la presencia de Emily por última vez.

- Debe estarse ocultando.. - Murmuro recordando aquella vez en el Satélite 5. - Después de todo, tiene todo el poder en sus manos.

- "Puedo ver todo."

La voz de Rose sonó en su cabeza, cada momento en su vida siempre regresaba de nuevo, como ella, nunca la olvidaría, nunca. Ni siquiera aquello que sintió, que siente por ella, por que no dejaría de quererla, más que eso.

-Rose..-Murmuro de nuevo. Entonces, recordó. -Dijo que descubriría todo sobre ella.. No.. me digas que..

Jalo la palanca de nuevo, sabía dónde se encontraría.

Futuro.

-Uno.. dos..

Una gran explosión que vio desde la Tierra, Emily observaba fascinada.

-No me canso de esto -Sonrió. -Timey.

Llamó a su cachorro, volvió a acariciarlo como lo habría hecho desde hace horas, por fin sucedió aquello que tanto había esperado. Miró su transportador por unos minutos, antes de volverlo a ignorar, ahora podía viajar sin el, andar por todo el universo, por el tiempo, y más. Mucho más. Nunca habría imaginado tanto poder recorrer su cuerpo. Pero aun cuando tenía control sobre el, algo seguía molestando.

-Enseguida vuelvo.

Desapareció de su asiento.

Llegó al satélite 5 en un instante, observó todo con atención y admiración, había rastros de la TARDIS, acababa de desaparecer en ese momento. Fue cuando escuchó un grito proveniente de afuera de la habitación, que reconoció de inmediato.

-¡Doctor! -Escucho el grito del Capitán Jack.

-Ups.

Se escondió entre las estaciones de trabajo, podía ver el reflejo del Capitán en una de las computadoras.

-Doctor.. Rose.. -Murmuró confundido.- ¿Por qué me han dejado?

Emily podía sentirlo, ahora podía verlo aquello que su padre le había contado acerca de él, el Capitán Jack nunca moriría. Nunca. Podía sentirlo en su piel. Es un error. Sentía la necesidad de irse pero no se movió ni un centímetro, podría ayudarlo, decirle en que se había convertido, por que lo habían abandonado, pero ese deseo se esfumó al ver su futuro en un segundo, sonrió al descubrirlo, el atravesaría por mucho pero pese a todo, él encontraría a su manera esa alegría y felicidad.

- Bueno. - Escucho. - De vuelta a la Tierra.

Desapareció con ayuda de su transportador.

-Nos veremos Jack.

Se puso de pie de un movimiento, para seguir con su investigación.

-Hagamos un análisis completo.

Camino de un lado a otro a espera de que terminara el análisis. Miro la pantalla de su transportador y gruño.

-Nunca ayudas -Dijo molesta. Mirando los residuos de energía de la TARDIS, que ningún humano podría ver a simple vista. -Entonces.. ¿donde po..?

Se quedó a media palabra, escucho ese sonido fuerte y claro, solo sonrío. Espero a que la TARDIS terminase de materializarse, y por fin lo hizo, la puerta se abrió con lentitud.

-Entra.

Dijo el hombre de la pajarita, lucía molesto, o algo parecido, solo hubo un saludo cordial.

-Hola, Doctor.

-Entra. -Pidió de nuevo abriendo totalmente la puerta.

-Que rudo..- La rubia dio un paso adelante, decidida a entrar, paso justo a su lado esbozando una sonrisa. -Hola, Sexy.

Saludo justo al entrar, la TARDIS dejó salir un gruñido del motor, como si fuese un tipo de saludo, Emily volteo a ver al Doctor, sin dejar de sonreír.

-¿Me extrañaste?

-Emily..

-Te dije que no me llamaras así.

-Entonces, Bad Wolf.

-No -Dijo mirándose en el reflejo del monitor. - ¿Te gusta mi nuevo look? - Se detuvo para admirarse a sí misma, llevaba una chaqueta color caqui con blusa blanca y unos leggins negros, combinado con unas botas cafés.

-Emily.. -Susurro el Doctor.

-Vamos, tienes que decir algo. Después de todo ha pasado un tiempo.

El Doctor la miro confundido.

-No. Solo pasaron unas horas.

-Ups. Para ti pasaron unas horas, para mi pasaron tres años.