Perdón, perdón, perdón, perdón, perdón, perdón, perdón, perdón, perdón, perdón, perdón, perdón, perdón, perdón, perdón, perdón, perdón, perdón, perdón, perdón, perdón, perdón, perdón, perdón, perdón, perdón, perdón, perdón, perdón, perdón, perdón, perdón, perdón, perdón, perdón, perdón, perdón, perdón, perdón, perdón, perdón, perdón, perdón, perdón, perdón, perdón, perdón, perdón, perdón. Ahora me las tendré que ver con un rayo de plasma y un hacha tomhawk *Tragando saliva* O.O
y o0 Viech 0o: GRACIAS POR COMENTAR :'D
Los personajes pertenecen al gran Tite Kubo
Capítulo 14: Descubriendo cosas nuevas
Me siento con las piernas cruzadas, encima de la cama.
Las sábanas están impregnadas del olor de Kisuke, además de estar particularmente más tibias de lo normal. Esto último demuestra que el sello está teniendo cambios…
Suspiro. No quiero seguir pensando en el asunto, aunque no estoy segura de poder lograrlo.
(En la sala)
– ¿Estás seguro de que quieres saber, Kuchiki-san?
– ¿Por qué no querría?
–Bueno, pensaba que estabas preocupado por el futuro del clan Kuchiki.
–Y lo estoy –me corta, con un tono serio en la voz.
–Pues no deberías. –Noto que abre los ojos con confusión. Creo que hable de más. Saco mi abanico y comienzo a aventarle aire–. ¡Lo digo porque es más preocupante otro asunto respecto a esto! –Le digo intentando borrar su ceño fruncido. No funciona.
–También estoy preocupado por eso.
Sonrío de nuevo, sin intención.
–Y también porque pensaba –continúo– que fuese cual fuese mi pronóstico, el resultado sería el mismo.
Distingo en su expresión que ha cambiado de idea. Carraspea y me observa más serio que antes.
–Necesito un favor.
Suspiro un poco, guardando mi abanico al mismo tiempo.
–Eso sí suena a ti, Kuchiki-san.
(Seireitei)
Más de un mirada extraña se dirige a mi persona.
A los miembros de este escuadrón les debe de ser extraño recibir visitas de otros Capitanes, y más cuando el suyo no se encuentra.
Acelero el paso, ahora debería estar preocupándome de otro asunto. Aunque esto me viene preocupando desde hace ya bastante tiempo…
(Flash Back, dos meses antes)
– ¿Me has escuchado, Byakuya?
–Por supuesto, no es necesario que lo preguntes –dijo despacio y sin un atisbo de preocupación.
– ¿Y qué es-? –Antes de que pudiera terminar, un nudo comenzó a molestarme en la garganta. Tosí con fuerza, intentando en vano que el dolor no me causara más malestar–. ¿Qué *cof* es lo que *cof* piensas hacer?
–Eso no te concierne.
– ¡Pero, Byakuya! ¡Tú hermana-!
–Rukia es una respetable shinigami –me interrumpió–, no se rebajaría al nivel de Kurosaki. –Lo observé preocupado. No le estaba dando la importancia debida al asunto–. Deberías ir a descansar Ukitake, tu salud empeorará.
Entendiendo la indirecta, me dispuse a salir de su despacho. Pero antes, me detuve en la puerta y al girarme para dedicarle una última mirada le dije:
–La reasignaré a la ciudad de Karakura. –Hice una pausa, analizando su expresión. No se había inmutado ni un poco–. Pero no digas que no te lo advertí.
Frunció el ceño, sin levantar la vista de sus papeles.
–Esas palabras no son propias de ti, Ukitake.
Y me fui.
(Fin Flash Back)
No se equivocó en lo de que Rukia es una respetable shinigami, pero si en lo de alguien del nivel de Kurosaki. Sin duda que Ichigo-kun sí está al nivel Kuchiki.
(Clínica Kurosaki)
Después de ponerle pestillo a la puerta y de asegurarse de que la Capitana Soi Fong estuviera entretenida viendo televisión, Ichigo regresa, suspirando con desgana. Debo admitir que no tener privacidad es algo muy irritante.
Lo observo entrar con el ceño ligeramente fruncido y los ojos cerrados. No sé por qué, pero me recordó a Nii-sama, creo que es la primera vez que noto algún rasgo en común entre ellos. Lo continúo mirando hasta que su vista se tropieza con la mía. Se sonroja al instante.
Se me hace cómico el hecho de que hace tan solo unos cuantos minutos me regañaba con el ceño fruncido y ahora está todo cohibido y sonrojado. Me agrada provocarle eso.
– ¿Q-Qué miras tanto, eh? –Pregunta intentando sonar serio y sereno.
–Pues a ti, Ichigo.
Se eriza al instante y con pasos torpes se acerca hacia mí. Se sube arriba de la cama y se cruza de piernas, a mi lado. Sin dirigirme la mirada, toma mi mano con brusquedad, entrelazándola con la suya. El rubor en sus mejillas se intensifica progresivamente.
–Rukia… –dice un poco más calmado–, me… –dirige su vista a mi cara– me gusta estar así contigo– dice rápido y desviando la mirada al instante.
Siento que un calor se me va al rostro, me he sonrojado. Tomo una bocanada rápida de aire y me sereno enseguida.
– ¿Esta es tu manera de declararte, Ichigo?
Noto que se enfada de la manera en que siempre lo hace.
–Cállate, ésta es mi prime-
Antes de que continúe, le cierro la boca con un beso.
(Tienda Urahara)
–Bueno, Kuchiki-san –dice golpeándose la nuca con el abanico–, me pones en un aprieto.
Lo observo sin comprender lo que me dice.
–Verás –continúa–, le he hecho una promesa a tu hermana. – ¿Una promesa? –. No puedo hacer lo que me estás pidiendo. Perdón.
Frunzo el seño. Este hombre sigue sin servirme para nada.
(Clínica Kurosaki)
Su boca desciende hasta mi cuello ¿Cómo es que Rukia puede… bueno… manejarse así de bien en el asunto éste? Es una principiante igual que yo. Aunque es en momentos como éste cuando dudo bastante de eso.
Me percato de que mis brazos están inmóviles. Creo que mejor los pongo en su cintura.
La rodeo despacio y se enarca más contra mi pecho. Se siente… reconfortante… tenerla de esta manera. Me recuerda a como me sentí cuando vencí a Byakuya, en la cima del Soukyouku: como el protector de Rukia.
Recordar esos momentos hace que inconscientemente la apreté más. Estuve a punto de perderla y es ahora cuando me doy cuenta de lo importante que es su existencia, había cambiado mi mundo y ahora todo mi universo. Se ha adueñado de mí por completo.
La escucho suspirar en mi oído. Se oye ¿resignada? Acomoda su cabeza en mi hombro, abrazándose a mi cuello y haciéndome cosquillas con sus dedos en la nuca.
–Idiota… –murmura cerca de mi oreja–. ¿Cómo es que logras que mi estómago se revuelva tanto?
Sonrío para mis adentros y le doy un beso en la sien. Me acerco a su oído para susurrarle:
– ¿Esta es tu manera de declararte, Rukia?
(Tienda Urahara)
La expresión de Kuchiki-san se vuelve más seria y enfadosa que antes.
– ¿Qué clase de promesa?
Lo observo de manera grave. Su rostro se vuelve un poco confuso por mi miramiento.
–Creo que no responderé a eso, Kuchiki-san.
(Flash Back, tres semanas antes)
"Además, discúlpate con Rukia. Aunque la verdad te dirá lo mismo que yo"
Abrí los ojos, cegados por el vapor de mi vaso de té. Al hacerlo, el rostro de Kuchiki-san me observaba de manera seria.
– ¿Para qué me has llamado, Urahara? –Me sorprendió que su voz no tuviera alguna señal de rencor.
– ¿No beberás té, Kuchiki-san?
Abrió grande los ojos por mi pregunta, un poco confundida.
Despacio, bebió de la taza de té y luego hiso ademán de volver a preguntar. Antes de que lo lograra, desplegué mi abanico y llamé a Tessai-san.
Él llegó en seguida.
– ¿Necesita algo, Tenchou?
–Sí –le contesté–. Tráele a Kuchiki-san unos cuantos pastelillos, por favor.
– ¿Pastelillos? –Interrumpió Kuchiki-san–. No me hagas perder el tiempo, Urahara. No me has pedido que viniera para comer dulces.
– ¡Tranquila, tranquila! –Le dije al tiempo que le daba aire con mi abanico. Tessai-san ya se había marchado a la cocina–. Será solo un aperitivo…
…(Una hora después de eso)…
Acompañé, bueno, mejor dicho, perseguí a Kuchiki-san hasta la salida.
– ¡Espere, Kuchiki-dono! ¡Aún no ha probado la tarta! ¡Le encantará! –Le gritó Tessai-san con un plato de postre en las manos.
Kuchiki-san ya había cruzado el umbral de la puerta para entonces.
Mientras la alcanzaba hasta el patio, se detuvo de golpe, dio media vuelta y me observó enfadada. Sus manos estaban hechas un puño por la ira.
– ¿¡Qué pretendes, Urahara!? ¡¿Qué mi estómago explote?!
Yo solo atiné a sonreírle y a rascarme la nuca.
–Bueno, no puedo frenar a Tessai-san cuando se entusiasma cocinando. –Su expresión seguía sin relajarse–. Le diré que te empaque algunos bocadillos para llevar ¿sí?
–No gracias –dijo casi a la defensiva–. Ya fue suficiente. Tengo asuntos más importantes que atender.
Me dio la espalda, con intención de largarse.
Entendí que era el momento, fue un ahora o nunca…
Me saqué el sombrero despacio y lo acomodé en mi pecho, sujetándolo con mi mano derecha.
–Kuchiki-san –la llamé serio. Ella solo me miró sobre su hombro–. Te debo una disculpa –le dije inclinando la cabeza–. De verdad… lo siento.
Noté que sus pies se giraban para darme la cara completamente. Hubo unos segundos de silencio antes de que me contestara, con un suspiro:
–No sigas. –Hizo una pausa, no me atreví a levantar la mirada hacia su rostro–. No es necesario, la verdad es que no estoy enojada. –Cerré los ojos un momento, digiriendo sus palabras–. No creo que lo hayas hecho con malas intenciones. –Se detuvo unos momentos, supe que no me observaba–. Debo admitir que en el fondo te debo una… He superado ciertos asuntos gracias a ti y a tu manera de arreglar las cosas. –Un recuerdo fugaz se me vino a la mente, entendí que se refería a Kaien-san–. Te doy las gracias por eso… Así que no sigas, no te disculpes.
Abrí los ojos y me puse mi sombrero, incorporándome y mirándola al mismo tiempo.
–Sí.
Volvió a su posición anterior, dispuesta a irse. Sin embargo se detuvo y se cruzó de brazos, dándome la espalda.
–Pero quiero que me hagas una promesa, Urahara. –Su voz se escuchó seria, siguió sin mirarme a los ojos–. No quiero que vuelvas a interferir en mi futuro… –Hiso una pausa y dirigió su mirada a la mía, sobre su hombro–… o en el de Ichigo.
No pude evitar sobresaltarme un poco por su petición. Sonó como si pensara que podría interceder otra vez en sus vidas. No pensaba hacerlo, pero conozco a más de alguno que podría verse obligado a eso. Y de seguro pedirá mi ayuda…
–Lo prometo, Kuchiki-san.
Y se fue.
(Fin Flash Back)
–Pero independientemente de lo que le he prometido a tu hermana –continúo–, no estoy en condiciones para hacer lo que me estás pidiendo, Kuchiki-san. Los modificadores de memoria que tengo aquí no harían efecto en alguien con el reiatsu de tu hermana o el de Kurosaki-san.
Se queda en silencio. ¿La expresión de Kuchiki-san siempre será así de enfurruñada?
– ¿Y qué hay de tu pronóstico? –Continúa después de algunos segundos.
–Bueno pues-
Antes de que lograra terminar, Yoruichi-san apareció, mirando de manera amenazadora a Kuchiki-san.
(Clínica Kurosaki)
Y vuelve a besarme en la sien, para luego descender hasta mi clavícula.
Los besos de Ichigo son tan tiernos. Hay instantes en el que se vuelve más febril, pero pareciera como si se avergonzara de serlo, entonces vuelve a la ternura.
Y así sigue, de delicado y suave, a febril y apasionado. Me gusta.
Decido por arriesgarme y por imitar una cosa que alguna vez vi en la televisión: lentamente comienzo con los pulgares a levantarle la camiseta, no me pone resistencia pero si se cohíbe más que antes.
Entonces se decide por ser más apasionado que tierno. Deshace su abrazo de mi cintura y se termina de sacar la camiseta, la deja en el piso y ya un poco más seguro, comienza por levantarme el vestido. Mi respiración se corta por un segundo y al notar mi gesto arisco, Ichigo se detiene, mirándome un poco preocupado.
– ¿Sucede algo? –Dice con una voz de ansiedad y sorpresa.
No me había dado cuenta de la leve incomodidad que siente mi cuerpo ahora. Por… bueno, por la irrupción de Ichigo ayer. Supongo que esto debe de ser lo normal.
En vez de contestarle con palabras, lo beso en los labios, borrando cualquier señal de preocupación.
(En la sala)
¡Já! Dejarme aquí sentada viendo televisión como una niña. ¿Quién se creen que son? No es que me guste mucho estar en un lugar donde sé que en el fondo no me desean, pero por lo menos deberían fingir que mi presencia les interesa aunque sea un poco.
Suspiro, creo que la idea de conseguir un lugar privado por una semana de alojo no era tan mala. ¡Pero claro! Tenía que ser como Kuchiki dijo. Maldición… ¡Todo esto es su culpa!
Me resigno y me concentro en la televisión.
Un tipo habla sobre una nueva cantante mientras imágenes de ésta aparecen en la pantalla.
– ¡Y a la vuelta de unos breves cortes comerciales! ¡Una entrevista en exclusiva desde Tokio! ¡No cambie de canal!
Como si fuera a obedecerle a un cuadrado parlante.
Tomo el aparato que me señaló Kurosaki antes, creo que se llamaba controlre-algo, y hago intención de presionar el botón que le cambia la imagen a esta cosa.
– ¿Cansado de que todos estén en pareja menos usted? –Me detengo, casi inconscientemente, dejando mi dedo posado sobre la tecla–. ¿Se siente como el que toca el violín en una cena romántica? –Dejo el aparato sobre el sillón, dispuesta a terminar de ver el anuncio–. ¡Terminé con eso ya! ¡Conozca al amor de su vida llamando al 0206! ¡Nuestras operadoras la contactarán con el que puede ser su futuro esposo o esposa! ¡Llame ya! ¡Recuerde: 0206! ¡No lo olvide: 0206! ¡El amor de su vida se lo agradecerá!
¿0206?
(Tienda Urahara)
–Yoruichi-san.
–Eh… –me contesta.
Kuchiki-san no hace ademán de decir algo.
Los observo mirarse de una manera seria. Yoruichi-san carraspea y hace un leve gesto con la mano. ¿Qué significa eso? ¿Córrete hacia atrás? Kuchiki-san frunce el ceño y retrocede un poco, alejándose de mí. Yoruichi-san vuelve a repetir su gesto y Kuchiki-san se aleja aún más.
Y luego se va, dejándonos solos de nuevo.
Eso fue raro… ¿Qué le sucede a Yoruichi-san? ¿Es qué acaso quiere que Kuchiki-san esté lejos de mí? No es que tenga gripe o algo así. Es de lo más extraño… Aunque de hecho, toda su actitud últimamente es de lo más extraña. Y todo empezó desde que Avispita y Kuchiki-san vinieron… Quizás ellos tengan algo que ver con éste cambio de actitud.
–Kuchiki-san –comienzo a decirle, él abre los ojos y dirige su vista hacia mí–, ¿para qué vinieron tú y Avispita-san aquí?
(Clínica Kurosaki)
Noto que se tensa al subir mis dedos por sus extremidades. He oído que después de… bueno… después de eso, las mujeres terminan un poco adoloridas. No me había detenido a pensar en algo así. Hasta ahora.
– ¿Segura que estás bien? –Le pregunto pausando mis caricias.
Abre despacio los ojos y deja de fruncir el ceño. El hecho de que estuviera ceñuda es prueba de que en realidad siente malestar.
Me incorporo y la acomodo en mi regazo otra vez. Su respiración es entrecortada, igual o más que la mía.
–Rukia –le digo intentando no enrojecerme. Nunca pensé que tendría este tipo de conversación con ella–, puedes… bueno, puedes decírmelo. De hecho, creo que sería bueno que me lo dijeras.
Traga saliva y desvía la mirada hacia el piso. La imito casi inconscientemente.
Los recuerdos del día anterior se me vienen a la cabeza de inmediato. ¿Habré sido… poco delicado? Cuando me dio su opinión, me dijo que fue perfecta. Pero no creo que alguien con nada de experiencia como yo haya logrado algo así.
–Bueno pues… –comienza, la miro y su vista ya está posada en mí–, me siento… diferente. Más bien, mi cuerpo siente una diferencia. Tú sabes.
Y vuelve a desviar la mirada. La verdad es que no sé, no puedo figurarme muy bien algo como lo que debe sentir su cuerpo en estos momentos.
– ¿Quieres que nos detengamos? –Es lo único que atino a responderle.
–No –dice mientras su mirada se vuelve pensativa–. Pero hagámoslo de otra manera…
¿De otra… manera? Trago saliva sin querer.
(Tienda Urahara)
–Creo que estoy respondiendo a tu pregunta en estos momentos.
–Ya sé a qué viniste tú aquí, Kuchiki-san. Pero lo que quiero saber es qué vinieron a hacer ambos, tú y Avispita-san.
Su expresión me recuerda a un Kuchiki-san pequeño y obstinado. No me agrada esa mueca.
–Me niego a responder eso.
Mi mirada se vuelve escéptica. Sí, esa mueca supondría algo como esto: la pequeña venganza de Kuchiki-san. Y solo porque yo no quise rebelarle la promesa que le hice a su hermana.
–Bueno pues –continúo después de algunos segundos de silencio–, ya que no puedo hacer lo que me pides y tú te niegas a responder mi pregunta… –Lo observo, analizando su rostro. Sigue igual de enfurruñado que antes–. ¿Necesitas algo más?
–Tu pronóstico.
– ¡Oh, claro! –Saco mi abanico–. Lo olvidaba. –Me aviento un poco de aire–. ¿Preparado? –Le pregunto en broma, su expresión continúa seria.
No me responde y con eso sé que lo está.
(Clínica Kurosaki, en la sala)
Teléfono…
Teléfono…
¡Teléfono!
Me acerco hasta una mesita pequeña y veo el famoso teléfono.
Mis manos sudan y casi inconscientemente trago saliva. ¿Pero qué es lo que pretendo hacer? Poso mis dedos temblorosos sobre la superficie del objeto. He visto a muchos humanos hacer… ¿cómo es que se llaman? ¡Ah sí! Llamadas telefónicas. No debe ser tan difícil.
Me detengo y echo un vistazo a las escaleras. Apuesto a que esos dos deben estar lo suficientemente ocupados. Ni si quiera se darán cuenta…
¡Un momento! ¡No! ¡¿Qué se supone que estoy haciendo?! ¡Debo detener esta tontería! ¡Soy Capitana de una de las Trece divisiones! ¡No tengo tiempo para este tipo de cosas! ¿¡Dónde está mi honor como shinigami!?
Ah… ¿En qué demonios estoy pensando?
(En la habitación de Ichigo)
–Tranquilízate, Ichigo. He visto esto en un montón de mangas.
– ¡¿P-Pero qué clase de mangas lees tú?!
–Pues unas que me recomendó Chizuru…
– ¡Cómo sea! –Dice sonrojándose progresivamente y desviando la mirada–. Dices que… que es sobre la ropa ¿no? –Asiento con la cabeza–. Muy bien.
Se acomoda sobre mí y hace ademán de colocar sus manos por sobre mis hombros. Mirándome fijamente. Me coloca nerviosa su mirada tan penetrante. Un calor se me viene a la cabeza y noto que me sonrojo. Maldición.
–E-Espera –le interrumpo antes de que haga algo.
Sin decirle nada más, me incorporo. Me saco el vestido y quedo con solamente la ropa interior puesta, Ichigo se desabrocha el cinturón, con intención de desvestirse también, pero lo retengo.
–Déjate el pantalón –le digo intentando no mirarlo demasiado.
Aparta la mano de donde la tenía, y yo me doy la vuelta, quedando de pecho al colchón. Escucho que Ichigo traga saliva.
– ¿De espaldas?
Asiento con la cabeza, sin mirarlo. La verdad es que no quiero que vea mis sonrojos… Y además no creo que él quiera que yo vea los suyos.
(Tienda Urahara)
–No creo que debas preocuparte. –Observo su rostro, su expresión es de confusión–. Por ahora. –Y vuelve a su gesto anterior. Tomo un poco de aire para seguir con mi explicación–. Mientras Rukia-san siga en un gigai, no hay ningún problema. Después de todo, un cuerpo faux es infértil.
Noto que Kuchiki-san se frustra al pensar en eso.
– ¿Y qué sucedería si-?
–No tengo ni la menor idea –lo interrumpo. Sus ojos de abren con espanto–. No sé qué consecuencias podría traerle a un feto poderes de hollow… En este caso…
– ¿En este caso?
– ¡Una larga historia, Kuchiki-san! –Y que no puedo contarte–. El hecho de no saber qué sucedería es lo único que debe preocuparte. Y no creo que quieras averiguarlo. –Hago una pausa–. Si fuese peligroso ahora para tu hermana, ya habría sucedido algo… Y no ha pasado nada fuera de lo normal ¿o sí? –Por su expresión deduzco que no tiene ni la menor idea–. No es asunto mío pero creo que deberías hablar con ella. Por si acaso.
Se forma un silencio. Se nota a simple vista el dolor que le provoca todo esto. Se ve muy preocupado… Le doy unos segundos para que analice todo lo que le estoy diciendo.
Debo admitir que sería interesante investigar el resultado entre Kurosaki-san y Kuchiki Rukia-san. Sería todo un prodigio… Pero son demasiado jóvenes para eso.
Antes de que pudiera pensar un rato más en el asunto, Kuchiki-san se coloca de pie.
–Gracias.
Y se encamina hacia la salida.
Vaya, nunca pensé que me diría eso.
Me pongo de pie y me dirijo hasta el patio. Al llegar, distingo que está atardeciendo y a Kuchiki-san caminar despacio, con intención de irse.
–Kuchiki-san –lo llamo antes de que se vaya. Se gira dándome la cara completamente–, haz lo que creas mejor.
Le dedico una sonrisa.
Su mirada se dirige hacia el cielo, y sin mirarme se vuelve para irse.
–Eso haré.
Y con un shunpo se va.
CONTINUARÁ…
Notillas: Siempre quise saber si Urahara le había dado las disculpas a Rukia… :/
Y respecto a lo de Rukia e Ichigo… AHHH! Escribir esas cosas es tan vergonzoso . ¡Vergüenza de aquí hasta el fin del mundo! Inocencia… ¿dónde te has ido? T^T
¡Pero bueno! ¿Cómo están? Espero que bien y ¡Cuánto tiempo! (Lo sé, me merezco una tonelada de zanahorias y otra de tomates en medio de mi cabezota) Lo siento :c estuve un poco corta de tiempo…
PD: He estado leyendo sus historias pero no he tenido tiempo (ni internet T^T) para pasarme por ellas… ¡Pero ya lo haré! ¡Se los prometo! Y hay algunas de series que no he visto (y que creo que no veré nunca porque no tengo internet D': NOOOOOOOOOOOOOOO) y a esas no les podré dejar review (es que no entiendo nada ._.) Lo siento… :C
¡Pero bueno! Gracias por leer :D & nos leemos
