Hola a todos mis queridos lectores, por fin volví a aparecer, perdón por la demora pero es que cuando el deber llama tengo que salir en su auxilio jeje, primero me gustaría hacer una aclaración sobre el titulo, ¿me pueden creer que hasta hace poco me di cuenta de que lo había escrito mal? (si, soy algo lenta para darme cuenta de las cosas T-T) Era con doble "m", disculpen mi ingles, se leer pero no sé escribir T-T, pero ya lo arregle jojo, bueno volviendo al tema como siempre un especial saludo para todos los que me dejan sus lindos reviews, Tsuki-chan - Angelzk -pouleth-san -puripri -KIM- Naomi17Misora -Vicky27- Marii-se - GriisleChan - Hina Sora - Nikolas Sur, Temainalumi-chan, Haibara21 y princess, ya que me dan ánimos para seguir escribiendo, espero no demorarme para el próximo capítulo y espero que este también les guste saludos para todos y nos leemos luego.

Capitulo 14

-¡¿Qué va a hacer con ella?- grito tratando de soltarse

-¡Profesor!- fue lo último que grito antes de que le taparan la boca y se la llevaran

Esa fue la última vez que la vio, unos días después, se lo llevaron de allí, no supo en donde estaba ya que le habían vendado los ojos durante todo el viaje. Cuando le quitaron la venda se encontraba en una pequeña celda, hacia mucho frio, pregunto por Himiko pero no le dijeron nada y después de eso no volvieron a interrogarlo.

Dos meses después

-¿Has sabido algo más?-

-No señor, lo único que ha hecho es preguntar por el-

-¿Y qué más le has dicho?-

-Solo eso, que salió de viaje y no sabemos cuándo regresara-

-Está bien, avísame si hay alguna novedad-

-¿Señor Longchamp?-

-¿Que quieres?-

-¿Y si no viene?-

-Eso no es asunto tuyo Yui, tu solo limítate a cumplir órdenes… y otra cosa, de ahora en adelante solo te comunicaras con Lunga ¿entendido?-

-Si señor-

Cuando termino de hablar se dirigió a la habitación que estaba frente a su oficina, al abrir la puerta se encontraba un hombre en silla de ruedas observando por la ventana, quien al escuchar la puerta se giro

-¿Qué te dijo?-

-Aun no ha aparecido…- respondió sentándose frente a él -…por cierto, ¿no crees que es muy pronto para que te levantes?-

-Estoy bien, ya pase muchos años sin moverme, lo último que quiero es quedarme postrado en una cama-

-La medicina de la que te hable llega mañana, es experimental pero tenemos la garantía de que fue Verde quien la desarrollo, así que puede dar buenos resultados-

-Eso espero, no soporto estar un día más encerrado y es por eso que decidí viajar a La Spezia- regreso su mirada hacia la ventana

-¿Qué? ¿Estas seguro? Pero Dante-chan, acabamos de llegar de ver al profesor Miura y el doctor dijo que después de eso debías descansar, si viajas otra vez en tu condición eso sería…-

-Mi condición no es impedimento para que pueda viajar…- lo interrumpió -…dejemos ese asunto a un lado, más bien volviendo al tema, creo que ya es momento de que vayas a visitar a los Vongola, escuche que hace dos meses fue la sucesión del Decimo, así que es una excelente excusa para ir sin levantar sospechas-

-Pero aun no tenemos nada-

-No importa, es solo cuestión de tiempo para que recuperemos la información, por eso es mejor ir preparando el terreno, quiero que todo esté listo con los Vongola antes de la Festa del Mare-

-Está bien- luego se levanto para salir -entonces te veré en La Spezia-

Una semana después en La Spezia

-Aquí tiene su bebida- dijo el mesero

-Muchas gracias- bebió de su vaso mientras observaba el mar desde su balcón

-¿Ya te encuentras mejor?-

-Si, esa medicina que me trajiste me regreso a la vida jajá-

-¿Cuanto tiempo crees que te tome volver a la normalidad?- pregunto preocupado

-No te preocupes por eso, las cosas sucederán cuando tengan que suceder- contesto con aire de confianza

-señor, vengo a reportarme-

-Si dime, que informe me traes-

-Es sobre los Vongola-

-Vaya vaya, espero que sea algo interesante-

-Dos de sus guardianes ya están aquí señor-

-¿En serio? Llegaron más pronto de lo que esperaba- tomo otro sorbo de su bebida- Dime quienes son-

-Son los guardianes del Sol y del Trueno-

-Jajá, Sasagawa Ryohei y Lambo, interesante-

-¿Quiere que me encargue de ellos?-

-No, todavía no, primero tengo que ocuparme de los peces gordos, jajá la Festa del Mare de este año va a estar muy divertida-

-Te ves bastante animado, ¿que tienes planeado?-

-Todavía es muy pronto para que lo sepas, dime más bien como te fue con los Vongola- se levanto de su silla y se recostó en el barandal

-Sawada-chan no sospecho nada, lo vi muy interesado en ayudarnos, pero…- se detuvo por un momento y el tono de su voz cambio -…ese maldito de Gokudera, siempre metiendo sus narices donde no debe, ese bastardo no ha cambiado, sigue humillándome y degradando a la familia Tomaso, algún día tendrá que pagar todo lo que me ha hecho-

-Tranquilízate, si todo sale como lo hemos planeado podrás saldar cuentas con él, por ahora dime que paso con los Lamoretti, ¿lograron aliarse con los Vongola?-

-Si, pero no dejaron que intervinieran en la construcción de la unidad de los Mosca, solo les permitieron manejar el suministro de partes y repuestos, así que tenemos que descartar esa parte del plan-

-Es una lástima, entonces diles que traten de retrasar lo mas que puedan su producción, por lo menos hasta que llegue la Festa del Mare, no me gusta admitirlo pero ellos cuentan con tres de los mejores mecánicos e ingenieros, sería un verdadero problema si logran terminar de construirlos-

-¿Qué piensas hacer ahora?-

-Me gustaría que me presentaras al Decimo Vongola- dijo sonriendo

-¡¿Qué? Pero…- se sorprendió ante su petición

-Quiero conocer personalmente al que quedara en la historia como el que llevo a la ruina a la más poderosa familia de la mafia-

Fin Flashback


-Esa…fue la única vez que lo vi…pero…Longchamp y sus hombres…hacían todo lo que él les decía…-

-Entonces los Tomaso están trabajando para ese hombre, ¿le dijo su nombre? ¿De qué hablaron cuando fue a verlo?- pregunto Gokudera

-De nada…lo único que me dijo es que gracias a mi…podría finalmente conseguir su venganza…- le estaba costando hablar -…recuerdo que dijo que… su nombre era… Dante Siriani…durante el tiempo que…estuvieron aquí…fue él quien daba las órdenes…-

-No podemos perder más tiempo- interrumpió Kazuma al ver que estaba empeorando - démonos prisa, debemos llevarlo con un doctor-

-Ya les dije…que no hay nada que hacer…no me queda más tiempo…- estaba comenzando a debilitarse -…solo…quiero pedirles…algo…-

-¡Papa!- se escucho desde la entrada de la celda

-… ¡Haru!...- dijo sorprendido al ver a su hija

-¡Por fin te encontré!- salió corriendo hacia él, llorando, y cayendo a su lado abrazándolo fuertemente

-…que alegría verte…- también la abrazo con la poca fuerza que aún le quedaba

-¿Cómo nos encontraste?- pregunto Kazuma

-Sabía que se irían sin mí, así que decidí seguirlos-

-¿No sabías que esto podía ser peligroso?- continuo -como fuiste tan descuidada-

-¡No me importa!, solo me importaba encontrarlo, ¿Estas bien? ¿Qué te hicieron? ¿Desde cuándo estas aquí?...- preguntaba insistentemente sin darle oportunidad de responder alguna de sus preguntas -… ¿puedes caminar? Te vez muy mal, ¿estas enfermo?...-

-Haru…escúchame…- dijo limpiando las lagrimas de su rostro -…quiero que sepas que…te quiero mucho…lamento que hayas…que hayas tenido que pasar por todo esto…-

-¿De que estas hablando? ¿Me estas asustando?- se aferro a sus manos

-Hija…no me queda mucho tiempo…estoy muriendo…-

-¿Qué? ¡No! No digas eso, ¡Gokudera-san, kazu-kun, debemos sacarlo de aquí!-

-Esto era una trampa…tenían órdenes de asesinarme si venían… a buscarme…nunca tuvieron la…intención de dejarme con vida…solo me utilizaron…para atraerlos aquí…-

-¿Por qué dice eso?- pregunto Gokudera

-porque…eso fue lo que…escuche…que querían alejarlos de Italia…distraerlos…-

-No, papa por favor resiste- lo abrazo de nuevo, llorando sobre su hombro

-Les…pido que…cuiden de Haru…- se dirigió a Gokudera y a Kazuma -…no…permitan que nada malo le suceda…-

-Deja de decir eso, no te vas a morir, no me puedes dejar sola- hablaba sin soltarlo ni un momento

-tienes…que ser fuerte…quiero que…pase lo que pase…nunca dejes de sonreír…quiero que…recuerdes que nunca estarás sola…aunque yo no esté…siempre tendrás a tus amigos… a tu lado…-

-No, eres tu el que siempre tiene que estar a mi lado- continuaba abrazándolo

-…lo siento…- fue lo último que dijo

-… ¿papa?...- lo soltó un momento al ver que ya no se movía -…papa responde…- comenzó a llamarlo una y otra vez pero ya no respondía

-…Haru…- se acerco Gokudera al darse cuenta de que ya había muerto -…déjalo, ya no hay nada que puedas hacer-

-¡No!- permanecía a su lado sin dejar de abrazarlo

Decidieron dejarla sola un momento, ya que no había nada que pudieran hacer o decir para hacerla sentir mejor una vez afuera comenzaron a hablar de lo que harían

-Tenemos que regresar de inmediato a Italia, debemos advertirle al Decimo sobre ese bastardo de Longchamp-

-¿Y qué hacemos con él? No podemos dejarlo aquí- pregunto mirando hacia donde estaban ellos

-Tampoco podemos llevarlo- también dirigió su mirada hacia ellos

-Sera muy difícil decírselo a Haru-

Había comenzado a oscurecer, Gokudera sabía que no podían perder más tiempo. Sin pensarlo dos veces se acerco a ella, quien aun continuaba llorando al lado de su padre, por más que intento no logro encontrar una manera más delicada de decirle que se tenían que ir, así que simplemente hablo.

-Tenemos que irnos…- no respondió nada, ni siquiera lo miro -…ya no podemos seguir aquí, tenemos que regresar-

-…lo sé- respondió casi susurrando

Finalmente acepto irse, al día siguiente regresaron para llevarlo al cementerio del pueblo, al principio Haru se negó, ya que quería que sus padres quedaran juntos, pero Gokudera logro convencerla de que por el momento era lo único que podían hacer.

-Cuando todo esto termine, te prometo que regresaremos por el- le dijo Gokudera tratando de consolarla

Cuando llegaron a la posada después del entierro, Haru se encerró en su cuarto, Gokudera y Kazuma intentaron hablar con ella, pero había puesto seguro en su puerta, decidieron darle tiempo y esperar, mientras tanto Gokudera comenzó a buscar una manera para poder comunicarse con Tsuna.

-¿Sabe dónde puedo encontrar un teléfono para llamar a larga distancia o si alguien tiene un computador con internet?- le pregunto a la encargada de la posada

-Lo siento, aquí no tenemos nada de eso, pero si quiere puede ir al pueblo vecino donde está la estación de tren-

-Demonios- pensó molesto, ya que sabía que tardaría cuatro horas en llegar allá -¿hay alguien aquí que pueda llevarme?-

-Si quiere puede ir con mi nieto-

-¿no será ningún problema?-

-Claro que no, igual ya le había pedido que fuera para comprar unas cosas que me hacen falta-

-Muchas gracias- se dirigió hacia donde estaba Kazuma –tengo que irme, cuida de Haru, si llega a salir dile que regresare hasta la noche-

-¿A dónde vas?- le pregunto antes de que saliera

-Voy al pueblo vecino, tengo que informarle al Decimo lo que está sucediendo, tratare de no demorarme- sin esperar más, salió rápidamente

Una vez en el pueblo, encontró en la oficina de la estación un teléfono que podían utilizar los que viajaban, aunque sabía que no era seguro comunicarse desde un teléfono público, no tenía otra opción, lo que importaba ahora era hacerle saber sobre las verdaderas intenciones de Longchamp. Marco el número y la espera le pareció una eternidad, finalmente contestaron, pero casi no podía escuchar su voz.

-¡Decimo ¿me escucha?- pregunto casi gritando

-Gokudera-kun ¿eres tú?, que gusto escucharte, ya me estaba preocupando al no saber nada de ustedes, ¿porque están tardando tanto? ¿Como esta Haru? ¿Lograron encontrar a su padre?-

-Eso no importa ahora, escúcheme bien, tenga cuidado con Longchamp, el está tramando algo contra los Vongola, no confíe en el-

-¿Qué dijiste? No logro escucharte bien-

-¡Maldición! ¡Decimo tenga cuidado con Longchamp el está planeando algo contra los Vongola!- grito de nuevo tratando de que lo escuchara

-…o…ogro…es…arte…Gok…d…kun…nde….s…a…Har…- la comunicación había comenzado a tener interferencia

-¡Decimo!, ¡demonios!, ¡Decimo, no confíe en Longchamp, el es peligroso! ¡¿Decimo me escucha?- poco a poco se iba perdiendo la señal

-…o…de…n...te….d…de…e…as…- así continuo hasta que finalmente se perdió la comunicación

-¡Pero qué diablos sucede, cada vez que intento comunicarme con él siempre hay interferencia!-

Tiro el teléfono con fuerza, pero en ese momento se dio cuenta de que fue lo mismo que sucedió cuando estaban en Japón, pero en este momento estaba solo y no había nadie que estuviera interfiriendo la señal como sucedió la otra vez, comenzó a mirar por todos lados buscando a alguien sospechoso, tal vez el hombre que escapo de las instalaciones lo estaba vigilando, por un momento se quedo mirando a su alrededor, pero no había nadie que llamara su atención, lo que hizo que comenzara a preocuparse, al tener una idea extraña que comenzó a rondar su mente, tal vez la interferencia no se produjo aquí sino en Italia, en la mansión

-Eso es imposible-

Pensó al creer que alguien hubiera logrado burlar la seguridad de la mansión sin que nadie se diera cuenta, aunque Irie no le agradaba confiaba en el sistema de seguridad que había instalado, y que anteriormente había demostrado ser perfectamente eficiente

-¿Entonces eso quiere decir que hay un traidor entre nosotros?-

Eso también era imposible, todos los que estaban cerca del Decimo eran personas de confianza y los que trabajaban en la mansión eran empleados que el Noveno conocía muy bien, pero lo mejor era no sacar conclusiones apresuradas, lo único que tenía que hacer era regresar cuanto antes, tenía que hablar personalmente con Tsuna. En el camino de regreso decidió no contarle nada a Kazuma, estaba comenzando a sospechar de él, de ahora en adelante no podía darse el lujo de confiar en nadie, ahora que sabía que habían varias familias que se habían aliado con los Tomaso, pero lo que más le intrigaba era ese tal Dante Siriani y lo que había dicho sobre conseguir su venganza. Finalmente llegaron a la posada, por alguna razón se sentía exhausto lo único que quería era descansar, pero desde afuera escucho risas y música, miro su reloj y eran las once de la noche lo que le pareció extraño, al entrar se sorprendió al ver que las risas eran de Haru y Kazuma, acompañados por otros huéspedes.

-¿Qué sucede aquí?- le pregunto a la encargada quien se dirigía a la mesa donde estaban Haru y Kazuma con una bandeja llena de copas

-Es que me di cuenta de que sus amigos estaban muy tristes, en especial esa chica, cuando su otro amigo logro convencerla para que saliera a comer algo me di cuenta que se la había pasado llorando todo el día, así que les di un poco de nuestra medicina para la tristeza-

-¿Medicina para la tristeza?-

-Si, ¿Quiere probarla?- le pregunto pasándole una de las copas que llevaba

Gokudera la tomo probando solo un sorbo, pero de inmediato se dio cuenta de que no era ninguna medicina, solo era algún tipo de licor bastante fuerte

-Bébasela toda- le insistió al ver que solo tomo un poco

-No gracias, será mejor que no les de mas, ya están demasiado ebrios- luego se acerco a ellos

-¡GO…ku…DE…ra-SANNNN!- grito Haru al verlo llegar -¿Dónde estabas? ¡Te estas perdiendo de una gran fiesta! ¡Estas personas son muy divertidas, aunque no les entendemos nada!- de inmediato comenzó a reír sin parar

-Nah, Gokudera es demasiado serio para estas cosas- dijo Kazuma después de tomarse una de las copas que aun quedaban llenas en la mesa -no ves que es uno de los importantísimos guardianes Vongola- luego simulando que le susurraba a Haru dijo -ellos no tienen tiempo para divertirse-

-¡Hahi! Kazu-kun tiene razón- continuo Haru cuando por fin pudo parar de reír -Gokudera-san, ahora que lo recuerdo nunca te he visto divertirte, ven siéntate con nosotros- dijo tomando una silla de otra mesa y colocándola al lado de ella -siéntate conmigo-

-Ya es suficiente- le dijo a Haru quitándole la copa que tenía en la mano

-Jajá lo siento Haru pero ya es hora de que te vayas a dormir, solo los hombres se pueden quedar despiertos toda la noche- luego levanto otra copa para tomarse otro trago

-Tu también- y al igual que con Haru le quito la copa

-¡O…oye! ¿Qué haces?- pregunto indignado -si nos estamos divirtiendo-

-Lo siento pero la fiesta se acabo- luego levanto a Kazuma y lo llevo a su habitación -idiota, te dije que cuidaras de ella, no que la embriagaras -y sin ningún cuidado lo tiro sobre la cama

Sin esperar a que respondiera salió tirando la puerta y bajo hacia donde estaba Haru para llevarla también a su habitación

-¡GO…ku…DE…ra-SANNNN!- grito de nuevo cuando lo vio bajar -¿Dónde estabas? ¿Porque dejaron sola a Haru?-

-Te dije que ya era suficiente- otra vez le tuvo que quitar la copa de la mano –tienes que ir a dormir, mañana nos vamos y el viaje es largo-

-¡Woo-Hooo!- grito riendo cuando Gokudera la alzo, luego rodeo su cuello con sus brazos y comenzó a sacudir sus piernas hacia arriba y hacia abajo -¡Que divertido!-

-¡Qu…quédate quieta!, ¡no ves que no puedo caminar si te mueves tanto!- la regaño pero no le hizo caso

Finalmente, a pesar de los problemas que le dio Haru al cargarla, logro subir las escaleras y entrar a la habitación, la sentó sobre la cama y levanto las cobijas para arroparla, pero antes se arrodillo frente a ella para poder quitarle los zapatos, había dejado de reír y su expresión había cambiado.

-¿Crees que soy una mala persona?- pregunto Haru con voz triste

-¿Por qué piensas eso?- pregunto sin levantar su mirada

-Papa murió ayer y yo…- su voz comenzó a quebrarse -…yo estoy riendo-

-No tiene nada de malo que rías…- se quedo en silencio por un momento, le estaba costando encontrar las palabras adecuadas -…pero recuerda que tu padre no quería que dejaras de sonreír-

-…Tienes razón- soltó un pequeño suspiro que salió acompañado por una lagrima

Continúo desatando sus zapatos sin que ninguno de los dos dijera nada más, en ese momento Gokudera noto como temblaban las manos de Haru, era una noche fría, así que las tomo entre las suyas para poder calentarlas.

-Gracias- susurro

-No es nada, te pondré unos guantes- se levanto para tomar los guantes que estaban tirados en el piso

-No lo decía por eso-

-¿Que quieres decir?- una vez que los tomo se arrodillo de nuevo frente a ella para ponérselos

-Por todo, no sé que hubiera hecho si no hubieras estado aquí conmigo- ahora era ella quien tomo sus manos entre las suyas

No supo que contestar, después de un momento ella poso su cabeza sobre su hombro para luego rodearlo con sus brazos, Gokudera no sabía que hacer y dudo en abrazarla, ella noto su incomodidad y se alejo un poco pero manteniendo sus brazos sobre él y su mirada en el piso.

-¿Por qué me odias?- pregunto de la nada aun con su mirada fija en el piso

Gokudera no respondió, de nuevo sin saber que decir, además que no entendió el porqué de su pregunta. Al no escuchar respuesta, Haru levanto su mirada para fijarla en sus ojos y coloco su mano en su mejilla.

-¿Porque no te agrado?- pregunto de nuevo

Continúo sin responder, pero noto la tristeza con la que sus ojos lo miraban, nunca antes la había visto así, esos ojos grandes y alegres habían desaparecido, ahora solo quedaba una mirada vacía que reflejaba una inmensa soledad, se miraron por un momento hasta que Haru retiro sus brazos.

-Entiendo, no te volv…-

Había comenzado a hablar pero Gokudera la silencio con un beso, un beso que duro solo un instante, ya que Gokudera se alejo rápidamente al darse cuenta de lo que había hecho.

-L…lo siento- fue lo único que se le ocurrió decir

Haru no dijo nada, solo lo envolvió en sus brazos para besarlo, cuando volvió a sentir sus labios, esta vez sin dudarlo, la abrazo para corresponder su beso, no pensó en lo que hacía, solo se dejo llevar por el momento, sus ojos se encontraron brevemente para luego volver a perderse entre sus labios, entre mas la besaba mas la deseaba y la abrazaba con más fuerza, Haru comenzó a enredar sus dedos entre su cabello atrayéndolo hacia ella hasta que cayeron sobre la cama, en ese momento Gokudera se detuvo.

-¿Sucede algo?- pregunto buscando sus labios

-No puedo hacer esto…- respondió levantándose -…no sabes lo que estás haciendo-

-¿Qué dices?- se levanto para detenerlo de la mano

-Estas actuando así porque bebiste demasiado, esta no eres tu- soltándose de ella, se dirigió a la puerta

-Espera, no te vayas, no me dejes sola, quédate conmigo- trato de levantarse pero se mareo y cayo sentada

-No sabes lo que me estas pidiendo, será mejor que olvidemos que esto alguna vez pasó-

Salió rápidamente de la habitación, necesitaba enfriar su cabeza, se sentó en la entrada de la posada y encendió un cigarrillo, quería borrar el dulce sabor de sus besos con el amargo sabor del tabaco. Por un momento su mente quedo en blanco, no podía creer lo que había acabado de suceder, pero comenzó a razonar. Ella estaba vulnerable y el sintió empatía con esa vulnerabilidad, pero lo que sintió ya lo había sentido antes, esa noche después de que se llevaran el disco, si Kazuma no hubiera entrado

-¿Qué hubiera sucedido?-

Nada tenía sentido, pero estaba seguro de que cuando regresaran a Italia todo volvería a la normalidad, muchas cosas habían sucedido desde que comenzaron su viaje, además nunca habían pasado tanto tiempo juntos, las situaciones por las que tuvieron que pasar solo hicieron que confundieran sus sentimientos, además se trataba de Haru, era imposible que tuviera esos sentimientos por ella, desde que la conoció solo ha sido una mujer estúpida que lo único que sabe hacer es estorbo pero, la forma en que ella lo había besado, era otra de las cosas que lo confundía

-Eso solo fue la influencia del alcohol-

Ahora entendía porque Hibari se negaba a tomar, cuando estas bajo los efectos del alcohol nada bueno puede suceder, Haru había tomado bastante, así que lo más seguro es que para mañana no recordaría nada de lo que sucedió y este episodio quedaría enterrado en el pasado como algo que nunca debió ocurrir.

-sí, eso es lo mejor- se dijo así mismo, tratando de negar lo que estaba comenzando a sentir

Continuara