Los personajes de Saint Seiya no me pertenecen a mi si no a Masami Kurumada, esto es sin ningún fin de lucro. Contiene texto explicito sexual. Fic interactivo con el lector. Si, esto es un poco de Fanservice para el usuario lector.
La magia funciona así, el lector debe imaginar el caballero que guste de esta saga,su favorito y percibir la narrativa de su encuentro con "ese " caballero suyo de elección, el lector será el "OC" por decirlo de alguna manera de esta perspectiva recuerden es desde el punto de vista de él.
Capitulo extra. Feel the cosmos in a dream.
Lector x algún caballero favorito de esta saga.
_x_
Hoy particularmente me he sentido cansado, los entrenamientos de hoy y la rutina misma me tienen fastidiado. Pero nada importa ya cuando al penetrar a mi Templo, al atravesar aquel largo pasillo oscuro que me adentra a él, al final puedo verte esperándome.
Tú ,solo tú sabes lo cansado que me siento hoy con tan solo ver las arrugas bajo mis ojos y el brillo apagado de ellos. Hoy ha sido un día difícil.
Avanzo lentamente hasta ti, escuchando el golpeteo de mis pasos irrumpiendo el silencio y esbozo una sonrisa suave para hacerte saber que todo está bien a pesar de mi aspecto. Se que no te importa, como tú lo has mencionado, siempre luzco bien para ti incluso si yo no lo percibo así.
A centímetros de tu silueta, te observo detenidamente a los ojos y me siento agradecido por tal regalo de los dioses al verte.
Te pido que estires tus brazos y rodees mi cuello para que me regales un abrazo. No quiero pensar más, por hoy he tenido suficiente. Lo haces como siempre, cubriéndome con tus brazos como una manta cálida, y suspiras tratando de buscar una manera de consolarme, pero no sabes que ya lo haces con tu presencia ahí solamente para mí.
Puedo sentir el olor de tu cabello rozando en mi mejilla y cierro los ojos, percibiendo tu suave cuerpo aspirando aire ahí entre mis brazos mientras los tuyos viajan debajo de mi espalda, confortándome como niño pequeño.
Susurro a tu oído un te extrañe y prolongo ese tacto lo más que puedo pero tú me empujas un poco para buscarme las manos.
Tu tomas con delicadeza mis dedos, y acaricias mis vendajes, descubriendo las llagas detrás de ellos por cuanto me he esforzado hoy.
Me regalas una preciosa sonrisa, negándome con la cabeza reprobando el haberme lastimado, aunque no me importa y poso mi mano derecha sobre tus cabellos, viendo como tiemblas al hacerte cosquillas al pasar un poco de ellos detrás de tu oído. Ahora todo está bien.
Avanzo de tu mano hasta la habitación de mi privado y al llegar veo como todo sigue igual. Aquella ventana con la vista a la estatua de Athena y los Templos contiguos, mi mesa ordenada con libros por leer, aquella foto mía con mis compañeros que tanta risa te causa sobre la cómoda y lo que más me gusta, mi confortable cama.
Nos sentamos en ella, tan cerca que no puedo evitar tocar tu oído con mis dedos como acostumbro juguetear y sonrio para ti. Estoy cansado, y sin esperar mas me hecho sobre la cama, emanando un largo suspiro mientras veo al techo con los brazos extendidos.
Haz entendido mi señal, sabes bien que comienzo con ese "jugueteo" cuando quiero algo de ti.
No dudas y te acomodas sobre mi pecho, apoyando tu peso en mi silueta, situando su rostro cerca del mío.
Puedo ver tus cabellos despeinados queriendo enmarcar tu rostro y rozo tu mejilla con mis largos dedos, apreciando tus ojos luminosos que me hacen pensar que piensas en algo más sobre nosotros.
Tus cejas alzadas, tus pestañas abiertas me atrapan, así como tus labios se me hacen deliciosos, eres tan especial.
No puedes esperar, no tras hacerlo todo el día y bajas hasta mis labios, regalándome un suspiro al hacerlo. Tu nariz junto a la mía y tus ojos cerrados como los míos me encienden los sentidos, fundiendo nuestros labios húmedos, uno sobre otro. Eres deseo convertido en un humano, eres un regalo divino encendiendo mi sangre, estoy por explotar con tus movimientos en mi boca.
Puedo sentir tu cuerpo acoplándose al mío y erizándose cuando mis manos viajan errantes dibujando los pliegues de tu figura al estar unidos de aquella manera.
Ellas aterrizan traviesas hasta donde termina tu espalda y quieres sonreír ante ello, pero no te lo permito pues ahora quiero adentrarme a tu boca e ir más allá, nublándote los sentidos.
Ambos hemos caído ante la red de deseos, solo somos tu y yo en esta atmósfera cálida y perfecta.
Buscas con tus dedos acariciar mi flequillo y mechones cayendo por los bordes hasta apoyar tus manos en mi cuello y soltar mi boca, descendiendo por mi cuello. Yo no te detengo, estoy sometido a ti.
No imaginas el borboteo de cosquillas que causas con tus labios, me estoy perdiendo en deseo y mi mente viaja con imágenes tuyas mientras cierro los ojos. He olvidado el cansancio de repente, avivando mi cuerpo segundo a segundo.
-Voy a cuidarte hoy...-en un susurro aquellas palabras salen de mi boca para convencerte a exponer la piel, pero se que o necesito hacerlo, ambos estamos en la misma conexión. Depositas nuevamente un beso suave en mis labios y me haces saber que estamos listos para empezar.
Deslizo tus ropas con mis largos dedos, cayendo una a una al suelo y expones ante mi todo lo que ocultas. No solo tu desnudes, si no también tu alma ardiente, esa que me ha enloquecido desde nuestro primer encuentro.
Por fin puedo sentir los huesos de tu espalda y costillas, y tu piel con mis ásperas manos de guerrero.
Deseo tanto despojarme de las mías y poder hacer que me sientas también.
Te pido que me des espacio, levantarme y así poderlo hacerlo, dejándote ver mi torso al quitarme aquella sucia playera de entrenamiento. Hay marcas en mi abdomen, y cicatrices que ni yo recordaba, pero eso no te importa. Deslizas tus manos por el, dibujando cada pliegue de mis músculos desde mi vientre a mí pecho y me sonríes amable, como acostumbras. Vienes y vas con tus dedos por el y me erizar la piel con tu tacto dulce.
Dejo caer mis pantalones y expongo a plenitud mi ser. No me avergüenza hacerlo, no contigo y me recuesto a tu lado, esperando el momento exacto para amarnos. Me miras a los ojos con esa expresión traviesa y tímida en tu rostro y yo acaricio tu mejilla una vez mas, montando una fotografía mental tuya. Realmente no quiero olvidar este momento.
Te invito a subir a mi cuerpo como hace un momento jalando tu brazo hacia mí, y te abrazo de la cintura al tenerte frente a mis ojos y sintiendo tu pecho contra el mío, latido a latido.
No hay prisa, no al estar así de cerca.
Ahora has percibido mi erección, no puedo detener mis deseos y mi cuerpo caliente busca nuevamente encadenarte a mis besos.
Mis manos vaga en tu espalda, descendiendo lentamente y contrayéndose en ocasiones, aprisionando tu piel entre ellas. Los pliegues de tu cuerpo me han enloquecido y el ligero movimiento de tu cuerpo sobre el mío, rozando nuestra intimidad me pone nervioso.
En mi turno de consecuentarte, me hago espacio con una de tus manos, sujetando los mechones de tu nuca y poder besar tu cuello sin parar. Mordisqueo sutilmente cada rincón por explorar y en ocasiones puedo verte fruncir el rostro accediendo a tu placer.
Ha llegado el momento, ya no puedo sostener mi pesada respiración y tengo que sentirte.
Mi cuerpo se amolda al tuyo a perfección lentamente y escucho tu suspiro profundo al fusionarme en tu interior. Mis piernas tiemblan de ansiedad y la energía se complementa al ser uno mismo. Somos calor ardiendo en un mismo deseo.
No dejamos de lado nuestros besos y los movimientos que al principio eran sutiles y delicados, ahora aumentan su energía, volviéndose agitados mientras nuestras bocas dejan escapar sinfonías de jadeos, a veces tímidos, a veces en suspiros, otros en quejidos y escandalosos.
¿Podremos aguantar más aquel mágico vaivén de caricias? No lo sé, porque me siento completo al estar contigo, me he vuelto tuyo.
He dejado de percibir el tiempo al unirme a tu calor y se que nuestro roce también es delicioso para ti, no sé si después de esto te pueda soltar de entre mis manos. Hoy lo eres todo para mí.
La humedad de tu cuerpo se fusiona con la mía y la electrizante sensación de estar bailando en ti, pronto me nubla el juicio. Estoy por llegar al final del placer. Te busco la mirada una última vez y me enamoro de nueva cuenta de esa bella mirada ardiente en deseo.
Los espasmos de mi virilidad me cortan la respiración y una espiral de nervios recorre mi espina dorsal, derramando mi esencia. El sudor ha empañado mi piel y roza la tuya, los agitados latidos de mi corazón bombeante comienzan a calmarse y el cansancio aparece de nuevo.
Hoy me has hecho feliz y sonrió como tonto al tratar de buscar el acomodo de nosotros para descansar, uniendo su calidez tras amar. Cierro mis ojos como tú y siento tus suspiros en mi pecho, siempre tan dulces al saber lo que he luchado y lo gastadas que están mis manos. Me amas, lo sé y aunque no te conozco sé que también yo lo haré. Pronto me envuelto en mi mundo de sueños y te dejo ir para volver a conectarme con la realidad y la soledad de mi Templo. Hoy tengo muchas cosas por iniciar en esta nueva vida y resurrección.
Se que has sido un sueño, pero agradezco el que me hayas seguido hasta aqui, a mi lado. Se que pronto el destino nos ha de volver a encontrar, en eso, un sueño como ya lo ha hecho tiempo atrás.
Fin...Por fin.
Lindos lectorcitos este es un regalo extra, ojala lo hayan disfrutado y que reciban bonito a los caballeritos cuando les visten en sus sueños, sean húmedos o no. Nos vemos lectorcillos.
