Notas—Lamento la tardanza. No sé ustedes, yo tuve problemas el día de ayer en acceder a la página. Pero en fin~ No tengo mucho que agregar esta ocasión. Todos los cometarios abajo.
Respuesta a los anons:
Klan—¡Hola! Intenté hacer lo mejor con todo y la gripa queme cargué, pero fue bueno saber que al menos te hice reír ¡Puntos de experiencia! Gracias por venir siempre y leer. Un gran besote y saludos!
Guest— ¿a qué no son geniales? ¡Yo los amo tanto juntos! Gracias por el comentario ¡Un gran saludo!
Random: Magic trio
Vampire heart – HIM
"Agárrame, Como te aferraste a la vida
Cuando todos los miedos revivieron y me sepultaron
Ámame, como amas al sol
Que quema la sangre en mi corazón de vampiro"
La primera vez que Dimitri vio a Vlad fue en la biblioteca.
Y pensó que era un idiota.
Él había ido por unos manuales de Química por pedido de la profesora y estaba haciendo la cosa más emocionante del mundo: Sacar copias. Tomaba el libro, lo ponía contra el vidrio, sacaba la copia, lo volteaba, sacaba la copia, así sucesivamente porque tenía que sacar trecientas copias y apenas iba en la página ciento veinte. Pero era paciente, tanto que ya realizaba todo de forma mecánica. Los compañeros debían de amarlo.
Entonces apareció por allí, usando un alargo abrigo color rojo sangre y un sombrero de copa mediana. Estaba de acuerdo en que eran inicios de otoño, pero había límites en la sociedad. Sus botas hacían un repiqueo metálico a cada paso y eso lo fastidiada. Lo tenía de espaldas a él, mirando un estante con atención, su cabeza se movía de lado a lado y luego arriba. Lo sorpréndete fue cuando comenzó a trepar por el librero, ascendió dos estantes y alcanzó el libro, luego se dejó caer provocando un estruendo por sus arneses. Lo que sorprendió a Dimitri no fue su sagacidad, sino su estupidez: Tenía la escalera móvil a medio metro de él y no la usó. En su religión eso era ser imbécil y había un lugar especial en el infierno para la gente así.
Iba en la página ciento ochenta cuando se volteó sobre sus botas y avanzó hasta él hojeando el libro. Era rubio claro, con los rasgos perfectamente marcados y puntiagudos.
En su religión decía que los homosexuales iban al infierno.
Pues bien, haría sus maletas y tomaría el primer tren al demonio.
—¿Tardas mucho?— cuestionó el rubio sin alzar la vista de su libro.
—Como cien páginas— le respondió expectante a cada reacción.
—Bien, vengo luego— se giró y se fue.
La segunda vez fue en el pasillo. Cerca del salón de clases, lo vio meterse justo al lado del que era su salón y dedujo que era de nuevo ingreso como él. Pasó un par de veces por allí y lo vio sentado al fondo.
La tercera en la cafetería. Lo miraba junto a una chica de cabello larguísimo y castaño. Ella le reñía y de pronto lo golpeó con una libreta, no una, ni dos, sino como diez veces. El rubio se reía y a más risas más sonoros eran los gritos de la chica.
Supo por Toris que se llamaba Vlad.
Su corazón se rompió cuando escuchó por allí que estaba saliendo con Arthur. Y se hizo moronas cuando los descubrió besándose en la biblioteca entre el estante de ciencias exactas y novelas clásicas. Iba dando la vuelta en el pasillo casualmente y el rubio de la cejotas lo vio de reojo. Se separó y jaló a Vlad entre risas para alejarlo del lugar. Vlad nunca lo vio.
Había decidido que debía de olvidar su recién adquirida obsesión por Vladimir y vivir una vida normal. Invitó a salir a Emma y las cosas tenían buena pinta, incluso había pasado el filtro de su primo Govert cuando se enteró de que tenía carro y un muy pequeño negocio (aunque nadie tenía que saber que vendía cosas frikis en línea). El punto era que él resultaba ser un muy buen partido para cualquier chica. Y Emma no estaba del todo interesada. Cuando se le ocurrió la inteligente idea de meterle una mano a su chica por debajo de la falda supo que era su fin de vida Heterosexual. Había acabado atado a un poste del campo de americano. Estaba en ropa interior, bajo la intemperie con un aire de los mil demonios.
Antonio fue el alma caritativa que lo había ido a bajar.
La noticia se había corrido rápido entre la clase y a las pocas horas ya había fotos de él en la página de la escuela con la advertencia de no acercarse a él porque era un pervertido viola primas. Emma desmintió todo cuanto pudo pero el efecto pólvora de la noticia se expandió a otros grados y de pronto parecía que nadie se quería acercar a él. Yao alejó a Mei y Vash le había echado un discurso acerca de que tenía que tener cuidado con las mujeres. Él le hubiera cortado las bolas de haberse acercado a Lilly.
Pensó seriamente en cambiarse de colegio porque la presión social era mucha. Estúpidos mastodontes del equipo de Americano, en su jodida vida iba a meterse a un club de esos, prefería mil veces bailar como Koreano que convivir con los idiotas esos. El incidente había mermado tanto en él que olvidó a Vlad.
El único que parecía darle un poco de apoyo era Toris porque decía que cuando iba en grados inferiores le habían inventado chismes de ese estilo. Así que le dijo que se tomara el asunto con calma hasta que hubiera un chisme aún más grande. Sin embargo el chisme había vuelto a ser él porque había aparecido su nombre en el baño con una frase que decía "Si dices tres veces Dimitri el vendrá y te violara en el cubículo tres" Nadie se explicaba cómo había aparecido eso allí porque fue en el baño de los chicos en una hora muy transitada. Las cintas de seguridad no tenían nada relevante y no hubo testigos.
Se quedó mirando el cubículo tres, debajo de la frase y una flecha. No había nadie porque todos estaban en clase y ya había mandado a alguien para limpiar el letrero.
—Usaron tinta permanente, habrá que pintarlo— le dijo el conserje y tras de eso salió.
Dimitri se sentó en el baño y cerró la puerta. Lloraría de no ser porque alguien había entrado. Se paró delante del cubículo y tocó un par de veces. No respondió. Otro par de veces.
—Largo—dijo con enfado, pero volvieron a tocar. Miró un dedo largo escurrirse por la pequeña abertura que había entre la puerta y la separación del cubículo. Una uña de color negro mate y como este dedo se torció un poco para poder levantar el seguro del baño. Dimitri recordaría por siempre el terror en la escena de Parque Jurásico cuando los Velosiraptores abrían la puerta de la cocina con sus largas garras. Pensó que los niños experiementaron el mismo terror que él.
La puerta de abrió de golpe y Vladimir le sonrió con esos dientes blancos y colmillos de resina.
—Y no he dicho tu nombre— dijo Vlad con una sonrisa.
—Dejame en paz, hombre, todo lo que dicen de mí es mentira.
—Oh ya veo… —ladeó la cara con una fingida tristeza—. Entonces me he saltado en balde la clase. Vaya decepción. Tenía cierta fe en que los rumores hubieran sido ciertos.
La primera vez que Vlad notó a Dimitri lo encontró atado en el campo de Americano. Supo entonces que él tenía que ser lo suficientemente malo como para haber recibido un castigo semejante. Al demonio Arthur y su castidad. Esto era mejor.
—Así fue como comenzó lo nuestro— dijo Vlad con una sonrisa bonita, con las mejillas infladas y algo rojas—. Lo recuerdo bien, fue en ese tercer cubículo. No era un violar pero nos comimos las bocas como por una hora.
—¿Alguien recuerda a qué vino la pregunta?
—Preguntaste como deshacerte de Jones— respondió Lukas tratando de ajustar el broche de su cabello usando la cámara de espejo.
—¿Y qué tiene que ver como Vlad comenzó a acosar a Dimitri?
—Nada, solo querían contarles eso— meneó la mano y luego se enfocó en el problema—. Para alejar a alguien tienes que hacerlo creer que ere su amigo y luego romperle el corazón, te odiara tanto que buscará la manera de evitarte.
—O destruirte.
—Solo quiero que Jones me deje de molestar, no lo quiero herir ni nada de eso— se cruzó de brazos—. Hoy me estuvo mandando notas toda la clase de Literatura. Necesito ayuda.
—Dale lo que quiere y luego quítaselo— Insistió Vlad—. Tienes que herirlo para que te deje en paz si lo ignoras solo lograras que quiera más.
—Regresa con Francis.
—¿Francis?— negó lentamente—. Si a Francis le doy lo que quiere seré el chime de la semana. Tiene que haber una mejor opción para deshacerme de Jones.
—Tienes que romper el corazón. No hay de otra.
—Yo no soy tan mala persona como ustedes. Yo no lo usaría para tener sexo ni para sacarle cosas. No me interesa de esa manera— espetó Arthur y sus dos amigos le miraron en silencio con caras de Poker.
—Eso dolio ¿sabes?
Vlad "Lord of the darkness" se ha desconectado.
—Y dices que no eres mala persona.
Lukas "Savage Valkyrie" se ha descontado.
—¿Qué dije?
ChibiRandom.
Cuando Mathias tuvo su primer día de clases en la primaria: Lloró, pataleo y gritó. Tenía miedo y no se quería separar de su madre. Estaba rodeado de niños extraños que nunca había visto. Lo sentaron hasta el frente y le dieron una paleta para que se callara. La maestra le dijo a su madre que a esa edad no estaba en posición de hacer berrinche, que le daba el mal ejemplo a otros niños y que si no cambiaba su conducta tendría que volverlo al jardín de infantes.
—¿Ves a ese niño?— señaló su madre a un chiquillo que comía su paleta en silencio en su lugar ya con sus cosas listas para comenzar la clase—. Ese niño es bueno y no llora. ¿Puedes ser niño bueno como él? Míralo, está calladito.
Mathias sintió verdadero odio por esa criatura, porque no solo parecía tranquilo, sino desinteresado, lamía su paleta sin que le importara nada.
Cuando su madre de fue, se acercó al niño que tenía un letrero con el nombre "Lukas" en chaleco azul claro que usaba. Se plantó a su lado y éste no volteó, Mathias lo llamó y no volteó. Entonces tomó su paleta y la lanzó a algún punto del universo. Mathias esperó a que el niño dijera algo, que se enojara y berreara como él para que su madre viera que no era tan lindo niño, pero él miró su mano vacia, luego a dónde yacía la paleta y a Mathias.
No dijo nada, limpió su mano en el pantalón y volvió a ver sus cosas como si no hubiera pasado nada. Mathias enfureció y tiró de la mesa su bolsita de Frozen. Tampoco pasó nada. Varios niños habían visto la escena y se quedaron callados.
—¡Eres un niño raro!— gritó Mathias pero Lukas miraba su bolsa de Frozen en el piso—¡Di algo!
La maestra le extrañó la escena porque no había visto nada de lo antes acontecido, tomó a Mathias y lo sentó a dos mesas atrás de él, levantó la bolsa del piso y Lukas soltó un bajito "gracias".
A la semana siguiente Mathias volvió a enfrentar a Lukas, y él no dijo nada, permanecía callado mientras ese niño de cabello rubio le hace toda clase de desplantes, le tiraba la leche encima, le robaba los colores y le pintó un mostacho a la Reina Elsa de su mochila. Lo empujaba algunas veces y otra le jalaba el cabello.
Un día la paciencia de Lukas llegó a su límite.
—Eres un tonto— le dijo en un recreo después de haberle pisoteado su almuerzo.
Mathias lloró, porque nunca le habían dicho así en su vida y se sintió ofendido. Lloró tan fuerte que llamó la atención de su maestra y se lo llevo lejos de Lukas que seguía tan calmado que no creía que le fuera a decir algo semejante a su compañero.
—¡Son novios!— cantó un pequeño Francis señalándolo. Lukas le miró sin entender. —¡Eso hacen los novios! ¡Se pelean todo el tiempo!
—¡Son novios!— Cantó Antonio y a él se unió Gilbert.
—¡Son novios!
—¡Son novios!
De pronto tenía a un grupo de diez niño cantando y señalándolo. Lukas se contrajo un poco tomando con fuerza su mochila con forma de conejo y cuando no soportó la presión social corrió hasta el salón.
Una semana más Mathias lo había dejado de molestar y eso lo extrañó. Se le plantó enfrente y Mathias le miró con enfado.
—Mi mamá me castigo por tu culpa.
—Eres mi novio ahora —dijo Lukas. Mathias elevó la ceja porque nunca antes había tenido novio, de hecho no sabía lo que era uno, pero tenía que ser bueno porque Lukas le extendió la mano.
—¿Y qué hacen los novios?
—Traen leche —dijo Lukas sin saber realmente lo que hacían los novios— y se toman de las manos.
¡Como sus papás!
—Tú serás la mamá— le dijo Mathias tomándolo de la mano—. Porque yo te traigo leche.
Lukas asintió.
Mathias ahora llevaba dos leches a la escuela, una era para Lukas y la otra también.
Notas— Algo aprendí de convivir con una tribu de niños salvajes por dos semanas: Son tan inocentes que todo lo creen, todo lo absorben y son muy honestos. Pero no tontos. Voy a tratar de traer un par más de ChibiRandom . Debo un poco de SuFin y lo pienso cumplir. También tengo que aclarar algunas cosas de Matt y Francis.
Y en la sección de publicidad (¡?)
Publiqué hace un par de días un ScotUk llamado "Killpop" que retoma un poquito de la trama de ellos, pero que no es parte del Random. Si se dan una vuelta para leerlo o comentar, sería grandioso. Y para los que siguen "The Black opera", esta semana hay actualización, solo espero que mi beta lo revise y dé el visto bueno.
Los comentarios siempre son leídos, apreciados y bien recibidos. Gracias por leer
