Aviso:Tengo bastantes capítulos acumulados, así que si los quieren rápido, dejen todos los que puedan un review… No quiero ponerme en huelga como los escritores americanos XD.

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Proyecto Bebé
por JD Wordenwood

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Parte XIII

Me llevé una fresa acaramelada a la boca, saboreando la acidez típica y el delicioso dulzor. Agarro el tenedor y escojo una de las rajas de plátano del cuenco de frutas que suelo tomar para el desayuno, solo que ahora en mi pequeño apartamento, en vez de en el gran comedor. Hojeo el diario "El Profeta" y me acomodo mi ahora largo cabello castaño.

- ¿Quién tiene hambre? – escucho y levanto la vista para ver a Harry en una camiseta sin mangas que resalta la musculatura de sus brazos cargando a nuestro pequeño Edward. La verdad que los profesores tenían razón, día tras día Edward ha ido creciendo hasta llegar a hoy, una semana exacta después de su nacimiento mágico. – Eddie tiene hambre ¿no?

- ¡Edward! – digo con una gran sonrisa tendiendo mis manos, haciendo que nuestro bebé me mire riéndose con sus expresivos ojos verdes me señale con sus brazos, al cargarlo y sentirlo, puedo ver que todavía es un bebé, pero ha crecido muchísimo desde la semana pasada – Vamos a tomar un riquísimo desayuno ¿Verdad? – miro a Harry sólo unos segundos, y desvío la mirada.

Un cuchillo me atraviesa otra vez, otra mañana sintiéndome increíblemente ignorado por Hermione, la veo poner a nuestro bebé en su sillita de comer y cómo le comienza a dar un poco de su papilla favorita, la de calabaza. La colorida cucharita viaja como una escoba hasta llegar a él mientras Hermione sigue con su dietético desayuno mientras lo mima.

- ¿Sigues con las frutas de desayuno? – le digo sentándome en la mesa, agarrando unas tostadas y comienzo a preparármelas – No quieres algo más… ¿rico?

- Las frutas son ricas y nutritivas Harry – me dijo con una de sus miradas de, "lo sé, es así y punto" – Además, nunca se sabe que visitas pueden llegar y no quiero que los estragos de los chocolates de invierno se me noten.

- Una Hermione Granger preocupada por como se ve – le dije sonriendo mientras le limpio los labios llenos de papilla de calabaza a Edward – es sorprendente.

- Vamos, solo es un poco de fruta Harry – me dijo mirándome y riéndose – Yo no estoy obsesionada con mi cuerpo – susurró mirando un durazno en su cuenco mientras desviaba la mirada hacia mis brazos y abdominales.

- Yo no estoy obsesionado, es el Quidditch – le dije agarrando una sección de "El Profeta" – Además, prefieres esto, o que esté famélico y casi moribundo.

Obviamente prefiero esto, es mucho más agradable a la vista y además, es un excelente material para soñar e imaginarme despierta. Pero en fin, es así como me tengo que comportar con Harry, cuando lo ignoré – por así decirlo – durante un día y medio, la actitud de Edward cambió casi radicalmente, comenzaron unas absurdas pataletas y lloriqueos. Por eso prefiero no cortar las conexiones y sentirme liberada, después de todo sólo es amistad lo que se necesita para que este trabajo salga bien. Si mi amor por el ayuda, bien por Edward, pero sería mucho mejor si fuera de los dos.

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- Señoritas, tomen en brazo a su bebé – solicitó la profesora McGonagall – Y ustedes caballeros tomen en brazo a sus respectivas parejas del proyecto – dijo para mi estremecimiento, al sentir los brazos semidesnudos de Harry pasar desde la manga corta de mi blusa hasta mis propia piel. La profesora movió suavemente su varita haciendo que las cortinas interfirieran entre la gran luz solar y el gran salón de clases donde este curso estaba llevándose a cabo.

- Ahora – dijo en un susurro que todos pudimos escuchar – Se mecerán, y ambos cantarán la canción que han practicado durante la semana mientras hacen que su bebé se duerma sin chistar. Si lo logran, pasarán esta prueba.

Miré a Edward y sus grandes ojos verdes, me parecieron un bello accesorio para su lindo cabello castaño, más claro que el mío, como el de mi padre. Por detrás de mí, sentí a Harry seguir abrazándome más fuerte de lo necesario, pegando todo su torso en mi espalda, y apoyando su cabeza en mi hombro, agachándose un poco. Escuché susurros nerviosos de las demás parejas, suspiros y quejas por el tener que cantar en público. Llevé mi mirada hacia Harry, y después hacia Luna y Ron.

Cuando la música comenzó, seguí lo practicado. Me moví lentamente de derecha a izquierda, llevando el frágil cuerpo de Hermione a seguir el ritmo, observé el rostro de Edward atento como siempre, esperando algún indicio de algo que pudiera deducir o reírse. Noté mi sonrisa en él cuando cruzamos miradas, y posteriormente el susurro de Hermione diciendo "bien".

Al llegar la primera parte de la letra, comenzamos a cantar al unísono, la suave y melodiosa voz de Hermione llena de ternura y concentración entro en mi persona cautivándome, recordando el otro mil millón de razones de por qué la amo de esta manera. Llevé mi mano hacia el estómago de Edward, acariciándolo, pasando por el abdomen de Hermione.

Noté como nuestro hijo iba cerrando poco a poco los ojos, mientras que otros niños estaban llorando horriblemente. De pronto, sobre Harry, Edward y yo se creó una atmósfera, donde solo nos escuchamos el uno al otro. Siento la respiración cálida de Harry sobre mi piel, y el tacto de los vellos de su formado brazo contra el mío. Además de algunos ruiditos de nuestro hijo al quedarse dormido, así como el pequeño movimiento de su ropa al llevarse un dedo a la boca.

- ¿Le ponemos el chupón? – me dijo Harry en un susurro paternal el cual me sacó una sonrisa. "Sí" le dije, retirando suavemente el dedo de la boca de nuestro bebé y poniendo su chupón favorito, el azul. – Listo - me dijo Harry apretando suavemente la parte superior de mi codo.

Cuando la profesora McGonagall pasó a nuestro lado con una sonrisa y notó a Edward dormido succionando rítmicamente su chupón, Harry y yo abrazados moviéndonos poco a poco después de terminar nuestra canción, la notamos poner un vistoso check que marcaba que todo estaba conforme.

- Que sonrisa – le dije al ver la enorme sonrisa de autosatisfacción que ponía Hermione, típica y conocida por mí, ya que cada vez que en clase respondía algo bien o sencillamente lograba el mejor puntaje de la historia de Hogwarts en un examen la mostraba. Sintiéndose orgullosa.

- Me gustaría ponerla en otros aspectos de mi vida – me respondió. Ciertamente, yo pondría esa sonrisa si logro estar con ella, sin los problemas de las persecuciones y todos esos remordimientos que me atormentarán por siempre. Pero dado que eso no es posible – y que soy un reverendo tonto y cobarde como dice Ron – tendré que reservármela, para el día que la vea feliz. Porque ella si será feliz. Y yo me aseguraré de ello.

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- Estoy cansada – me dijo Luna mientras dejaba su té en una de las mesas que estaban esparcidas por los terrenos del colegio con jarras de la típica y deliciosa limonada. El sol brillaba en lo alto del cielo y denotaba las terribles ojeras de Luna y su largo pelo rubio algo descuidado y sin los ornamentos de la suerte que casi siempre traía. – Gabriella es una Weasley total Hermione, come, duerme y llora.

- ¿Sólo eso? – le dije mientras se me escapa una risita y levanto a mi gordo de su cochecito, al levantarlo se sale su pequeña camisita del pantalón y se le nota su pronunciada barriga, por lo que sé que se me sale un gesto de ternura y amor por mi Edward – Aw, te consolaría, pero Edward es demasiado hermoso como para criticar algo sobre él – le comenté mirándola como quien comenta algo súper suave, y comencé a jugar haciéndole cosquillas a mi bebé antes de ponerlo en mi regazo y darle algo de limonada en su biberón.

- Bueno, la verdad que juega con Ron en las mañanas, después él se va a jugar Quidditch y posteriormente viene a pasear conmigo, y es ahí cuando trato de enseñarle cosas, le converso y todo para poder pasar las pruebas pero Gaby se dispersa mucho – me dijo agarrando a su pelirroja hija con unos grandes ojos celestes y poniéndola en el pequeño corralito portátil que había traído ella. Dejé a Edward ahí y ambos bebés se miraron concentrados el uno en el otro. – Y estas últimas tres noches obligué a Ron a que me ayude a que Gabriella se duerma con nuestra canción, y funcionó por poco.

- Bueno Luna, es que debes de ponerle un límite, tu hija está reaccionando a los genes Weasleys que son demasiado dominantes, así que tu ponle claras reglas a Ron, que vaya al acondicionamiento físico y juegue toda la mañana y que toda la tarde sea tuya con él y con su hija, pasen ratos lindos y hagan las actividades ¿no? – le dije notando en el brazo de Luna una clara marca del típico beso "chupón" que según revistas se escapa en momentos de pasión – Eso es lo que yo hago con Harry, el mismo me lo propuso.

- Por cierto – me dijo tomando un largo sorbo de su limonada - ¿Cómo vas con Harry? – Me miró con la típica mirada perdida en cualquier punto menos en mí y me dijo – Si no pasa nada, te daré unos amuletos que definitivamente te servirán Hermione.

- Pues no ha pasado nada, y no creo que necesite los amuletos. – le respondí tratando de respirar para no caer en el mismo círculo de lagrimeo que me trae el tema. – Simplemente me dijo eso, y después esos dos días estuve fría y distante, como que ocupada, pero después, gracias a Edward, me comporté como si nada, pero se dentro mío que todo lo que siento por él no se va a ser realidad, entonces trato de mantener la compostura. – respiré y miré hacia Edward que estaba siendo examinado por Gabriella que gateaba torpemente hasta tocar compulsivamente la oreja de mi hijo. – Y Luna ¿a ti como te va con Ronald? – le dije señalando la marca.

Inmediatamente, mi amiga se ruborizó a más no poder, su pálida piel se redondeó con dos chapas rojizas y su mirada distraída cayó en mí de repente. – Bueno, vamos progresando, esto de dormir en el mismo cuarto es una tentación cada noche, pero por ejemplo, estamos saliendo los fines de semana, leemos y hacemos cosas sanas en las noches, jugamos ajedrez… - "se besan" añadí yo – sí, también eso – me respondió con vergüenza – y me ha invitado a salir este fin de semana, Harry también va a venir ¿te ha dicho algo?

- Nop – le dije yo agarrando mi limonada y haciendo un gesto como si no tuviera importancia que Harry no me informe de algo que iban a hacer mis otros dos mejores amigos – Será porque cree que es con parejas.

- Bueno, capaz sería bueno que fuera con parejas – me dijo Luna mirando por primera vez un punto fijo atrás mío, que no era yo – Así lo llevas a él. – Luna esbozó una sonrisa malévola e inocente a la vez.

Al voltearme, una ráfaga de viento interpuso un mechón de mi castaño cabello entre mí y el escultural cuerpo del siempre joven y apuesto, Viktor Krum.

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- Buena práctica – grité a todo el equipo que se iba de los camerinos, Ron y yo siempre llegamos tarde porque nos quedamos discutiendo tácticas y cambios de último minuto mientras los demás chicos se bañan y cambian para ir donde sus pequeñas familias, y los otros a estudiar – Wow, cada día se acerca más el partido contra Ravenclaw – le dije a Ron que estaba lavándose los dientes.

- Shi – me respondió antes de escupir la espuma dental al lavadero, me acerqué al lavadero continuo y al mirarme en el espejo pude ver mi rostro sonrojado por la luz del sol, el ejercicio y el cansancio – El sábado quiero hablar con Luna – me contó sentándose en una banca, sacándose la camiseta y pasándosela por su torso sudado antes de tirarla al cesto.

- Vaya, por fin – le dije tratando de crear un ambiente de broma que terminó con su típico "mira quién habla" - ¿Le vas a decir lo que me contaste antes de ayer?

- Sí Harry, le voy a decir que la amo, que la adoro, que quiero pasar el resto de mi vida con ella y que estoy dispuesto a tomar el siguiente paso y hacerlo todo más serio, si es que ella quiere – me dijo con una sorprendente seguridad, que después se quebró - ¿Tú crees que quiera Harry?

- Obviamente Ron – le dije quitándome el bóxer y tirándolo al cesto para abrir la llave de la ducha – Luna debe de estar esperando esto desde hace un buen tiempo, aunque es cierto que esta semana, para que responda al cien por ciento con un "sí" debes encargarte de tu familia más seriamente, esta semana y las que quedan.

- En eso tienes razón Harry – me dijo metiéndose a la otra ducha – pero cuando estoy con Luna todo es ella, a veces me olvido que está Gaby.

- Justo para eso es este trabajo, y agradece al destino que hayan dejado a Luna hacerlo, porque ni si quiera está en séptimo año.

- ¿Y a ti como te va con Hermione, Cupido? – me dijo Ron mientras se secaba minutos después, su larga cabellera roja no se secaba por nada – No me digas que piensas salir con Patty la patinadora durante todo este último tiempo para tratar de olvidar que cada día amaneces a menos de un metro del amor de tu vida el cual estás desechando por tus estúpidas ideas persecutorias, hermano.

- Con Hermione me va bien – le dije cortantemente – Esta es la relación que yo he elegido tener con ella y nos va bien, Edward es todo un muchacho Potter, y te juro que me dan ganas de ser él cuando está en los brazos de Hermione tan a gusto. – le comento mientras me pongo una camiseta de Gryffindor limpia – y sobre Patty, no puedes negar que es una de las chicas más guapas de Hogwarts.

- Uff no Harry – me dijo con su cara morbosa – eso no, pero ¡no es a quien amas! – y amarrándose el zapato me dijo como un hermano mayor – y no quiero verte sufrir arrepintiéndote.

- ¿Todos los días vamos a tener esta conversación Ron? – le dije saliendo de los camerinos después de guardar mi Saeta de Fuego en el armario con clave mágica – Si es así, que pare cuando salgamos de estos vestidores – le dije caminando por el sendero verde hasta llegar a los pequeños montículos de hierba y árboles.

- ¿Esas no son Hermione y Luna? – Me dijo Ron señalándome insistentemente a un cabello castaño que se movía maniáticamente (como lo hace cuando juega con Edward) y un cabello rubio esparcido por el viento mientras hace algo con un bebé - ¿Y quién es él? – me dijo señalando a un individuo sin prenda alguna en su torso, y que cada vez que nos acercábamos se nota un músculo desarrollado más, siendo atlético, escultural y odioso.

Es Viktor Krum. Ron bufó, y mis venas hirvieron.

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Noté la brillante sonrisa de Viktor dirigirse hacia mí bajo su bronceado semblante. Bajé la vista y pude ver su delineado torso, como el de un modelo fisicoculturista. Su camiseta estaba en el bolso de Luna con el acuoso vómito de Gabriella, mi pobre amiga se había muerto de la vergüenza cuando Viktor saludó a nuestros pequeños y su hija le vomitó encima, pero si esto sería para una película, sería graciosísimo, ya que Luna está anonadada con Viktor y sus formas corporales.

- Herr - mionne ¿quier-res salir mañan – na? – me dijo con su aún marcado acento búlgaro y mirándome con un gesto esperanzador y de escrutinio permanente. Viktor no había cambiado en casi nada, seguía siendo caballeroso, amable, búlgaro y principalmente me seguía mirando con la misma admiración y adoración que hace unos años. Obviamente, lo que cambió fue su físico que aumenta increíblemente su fama. – Cla – ro, solo si tu quieres.

- ¡Claro que quiere! – gritó Luna emocionadísima – Es más Viktor, vamos a salir todos juntos a pasear por ahí después de la hora de almuerzo. Estamos yendo en parejas – dijo marcada, fuerte y lentamente mi rubia amiga, para que nuestro invitado la entienda.

- Me parr-ece bien – dijo Viktor levantándose de la mesa, haciendo que los pequeños grupos de chicas que se habían situado estratégicamente alrededor suspiraran al ver los músculos del búlgaro flexionarse. – Nos vemos mañana mi doncella. ¿Ver-rrdad?

- Claro Viktor – le dije sonriendo al ver que por detrás de él se acercaba un Ronald muy rojo y un Harry muy enojado - ¿Seguirás entrando al colegio?

- Sí Herrms – me dijo agarrando su varita de la parte de atrás de sus ajustados pantalones de diseñador y creando una camiseta de pronto, lo que me da a pensar que lo podría haber hecho antes. Las fans suspiran de molestia. – Estoy publicitando mi campaña de rro-pa interior, y estar-é por todo el Reino U-nido este mes. Nos ver-remos ¿verd-ad?

- Claro que no – le dije enfrentándolo una vez más, ciertamente lo único que había cambiado era su cuerpo, se había anchado lo suficiente para dejar desarrollar diversos músculos que ya le daban una apariencia un poco grande y ajustada. Sus cejas cambiaron a una posición defensiva al escuchar mis palabras, y sus ojos se oscurecieron – Tenemos muchas cosas que hacer con Hermione y Edward.

- Es cierto Potter – dijo avanzando unos pasos hacia mí, para recalcar su estatura, que ahora solo era pocos centímetros más alto – Pe-ro ya sé que tienen días libres y pued-en dejar a los bebé-s con niñe-ras.

- Sí – eso es cierto dijo Luna muy concentrada en la retaguardia de cierto búlgaro – Eso es cierto, gracias a Dios existen las nanas.

- ¡Luna! – dijo Ron colocándose entre Luna y Viktor – Mira cosas más interesantes. – De ahí vino una pequeña discusión que no tenía nada que ver con la situación entre Luna y Ron, donde cada uno aducía lo que tenía y no tenía que mirar en una tercera persona no involucrada en su perfecta relación.

- Así que nos vemos Her-mione – le dijo Viktor, dándole un largo y prolongado beso en la mejilla – ahora, ese búlgaro me incomoda, si antes lo hacía por casi usar a la pobre de mí en ese entonces amiga, ahora lo odio por pretender y ofrecer una relación estable y duradera a mi amada. Es que¿quién me entiende?

- Sólo si yo estoy luchando contra Voldemort, de nuevo. – agregué con rudeza, haciendo que Hermione me peñizque y añada con disfuerzo:

- ¿No quieres venir a cenar esta noche? – Preguntó muy amablemente, traicionándome - Puedo preparar esa ensalada con fideos que tanto te gustaba.

- Excelente – dijo Viktor volviendo a poner sus labios sobre las delicadas mejillas de Hermione, noté que sus ojos bajaban hacia la abertura de la blusa de mi castaña, donde comenzaban sus senos. Yo sé que Viktor como yo queremos que esa blusa esté más abierta, pero solo será para uno. Tendré que reconsiderar si será él. La verdad.

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¡Hola a todos! Pues felizmente, he tenido tiempo e inspiración, esperemos que ella no me abandone en lo que sigue de mis vacaciones y así ustedes puedan tener más capítulos de este fic. Pues, aquí podemos ver a Harry reconsiderando sus decisiones anteriores, muchos se esperaban la llegada de un personaje que haga reconsiderar a Harry hacer esto, pero elegí a Viktor porque un romance antiguo siempre es una herida sin cerrar. Y lo peor, es para Harry y Ron, jajajaja. Y más con Luna mirando tan atenta partes de otras personas.

En el próximo capítulo podremos ver la cenita de Harry, Hermione, Viktor, Edward y la sensación llamada celos. Aunque Viktor era un claro pretendiente de Hermione, siempre me pareció muy caballeroso y todo, aunque no era para ella lo hubiera preferido antes que ustedes saben quién. ¿La dejo con Viktor y hago un epílogo abrupto e idiota? O en cambio¿continúo el fic con cosas interesantes, románticas tratando que el verdadero amor prevalezca? Ustedes tienen la decisión, en sus reviews. XD.

Espero que tengan un hermoso Año 2008 y hayan pasado unas lindas fiestas con su familia, puesto que ahora comienza todo, de nuevo.

MUCHISIMAS GRACIAS A:

Cecilia A. García, Misthy Sakura, Petakita, Harryherms, Aidee, Nataly Potter Black, Camili Manina, Makarva, HHrldg Black, Eliza K. Granger, Ady (espero que te haya llegado mi carta), Bell Potter, The Darkness Princess, Ana, Cynthia, Susi Fraser, Karlita Potter, Mia Letters, Liz Lupin.

READ & REVIEW

¡GRACIAS!

HarryHermione
Ayer, Hoy, Siempre.