Respecto al capítulo pasado pues bueno, mea culpa y si alguien se sintió ofendido al final ofrezco disculpas y me explayo un poquitín sobre lo sucedido.
Sin embargo me gustaría aprovechar el aire introductorio del inicio de cap para aclararles, dulzuras, que este fic no es rated M sólo para ser más específica en las escenas sexuales pues como alguna vez ya le había comentado a una lectora (no recuerdo a quién en este momento), el fic clasifica ahí por contenido fuerte, así que les recomiendo que si son más bien sensibles será mejor dejarlo hasta este punto pues no convertiré todo en arcoíris de un capítulo para otro, y está bien, yo no me ofendo e incluso puedo recomendarles algún otro fic más a su estilo (incluso yo tengo algunos que son más tranquilones y eso).

Por último y cambiando de tema, aprovecho que la autopublicidad es más barata xP para informarles que en esta semana estaré abriendo un nuevo fic dedicado a la perverzuela mente de Lymar Vastya 3 (sí, finalmente ya te tengo un primer capítulo más o menos decente jaja)

Y acabando con los anuncios matutinos pasemos a lo que nos trae aquí:

Disclaimer: Los personajes y la obra Fairy Tail pertenecen a Hiro Mashima

Aclaraciones:
*Universo Alterno.
*OoC.
*Lenguaje inapropiado.
*Algunos de los eventos descritos en este cap ocurren simultáneamente, así que si les suena algo redundante ya saben porque ;)

*Les quedo debiendo contestaciones a algunos invitados pero es que creo que me explayé de más, aun así gracias a tod s por comentar, en el siguiente cap les respondo y ya saben que los quiero.

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Capítulo 14

"Una decisión, un error"

Esa información tardó en encontrar receptor en el cerebro del Fullbuster, quien sólo pudo abrir grandemente los ojos por la impresión. Retiró bruscamente la mano de entre las de Juvia e instintivamente dio un paso atrás.

¡¿Qué?!

—Juvia está embarazada de Gray-sama– repitió a media voz.

—Vaya broma de mal gusto— tartamudeó aún incapaz de asimilar esas 5 palabras. Los ojos azules estaban expectantes, respondiendo por sí solos las dudas de Gray —No, no es posible. Dijiste que te estabas cuidando...¿c-cómo diablos?

—Juvia lo hacía, ella no saltó ni un solo día, lo jura, pero pasó Gray-sama.

—No entiendes esto Juvia, no puede simplemente pasar. Creo que estas olvidando algo importante. ¡Todo se irá a la mierda con esto! – levantó la mano izquierda evidenciando el anillo dorado en su anular.

—Ella está consiente...

— ¿Y entonces a qué estás esperando?, deshazte de él cuanto antes.

— ¡¿Qué?! ¡De ninguna manera Juvia se deshará de su bebé como si se tratara de una cosa! ¿Cómo puede decir eso, Gray-sama?

— ¿Y por qué no? Si estás tan segura como afirmas que eso es mío entonces no debe pasar aún de los tres meses, aún tienes tiempo para interrumpirlo sin grandes molestias.

— ¡Juvia jamás haría eso con su bebé!— instintivamente llevó ambas manos sobre su aun plano vientre.

— ¿Entonces qué planeas hacer con él?— cuestionó con dura frialdad —Puedo dejarte claro que no lo quiero ni pienso desmoronar mi vida por eso, si quieres mi consejo, por el bien de todos deshazte de él— ella cerró más sus brazos sobre su imperceptible abultamiento —¿O es que planeas hacerlo pasar por hijo de Lyon?, porque si es el caso te deseo mucha suerte en que sea idéntico a ti ya que ni siquiera él es tan imbécil.

— ¡Por supuesto que no!, Juvia no sería capaz de algo así— bajó la cabeza tratando de no ceder a la desesperación y analizar sus opciones. Finalmente tomó su bolso del sofá al comprender en donde estaba parada —Pero aún así Juvia se mantiene firme en todo lo que ha dicho, ella tendrá a su bebé no sólo porque es una criatura inocente, sino también porque es el hijo del hombre a quien más ama. Aunque Juvia tenga que hacerlo sola.— evitando cuidadosamente la mirada gris se encaminó a la puerta. El hizo un gesto brusco para detenerla. —Tranquilo Gray-sama, Juvia no lo mencionará a usted de ninguna forma. Esta criatura no es de Lyon porque Juvia se metió con alguien más, de quién se trata resultará irrelevante.

El pelinegro la soltó y ella salió del lugar sin decir nada más, cerró los puños con fuerza y resistió todo lo que pudo hasta que el elevador atendió a su llamado y abrió las puertas. Una vez adentro dejó salir las lágrimas que ya desbordaban sus ojos y acarició con suavidad su vientre.

—No te preocupes mi pequeño, Gray-sama sólo dijo eso porque estaba muy nervioso y asustado, pero eso no significa que no te quiera...que no nos quiera.

Lo repitió varias veces entre susurros, tratándose de convencer a sí misma más que nada.

Arriba Gray vio la puerta cerrarse tras los rizos azules y de inmediato su puño se estrelló contra el muro más cercano, lleno de frustración maldijo varias veces. Su celular sonó en el peor de los momentos ganándose el ser arrojado por los aires a través de la estancia hasta desarmarse contra el suelo.

— ¡Qué maldita vida!— propinó otro golpe a la pared antes de ir a recoger las partes del pequeño aparato y salir del lugar.

Subió a su auto y condujo a toda velocidad sin un destino en específico mientras su mente divagaba maldiciendo cada aspecto de lo que se avecinaba, reprochando especialmente el comportamiento de Juvia. ¿Por qué tenía que ser tan idiota como para quedar embarazada?, es verdad que él también se había confiado pero sólo porque ella había asegurado que se estaba cuidando. Y en cualquier caso ¿quién le aseguraba que esa criatura era suya?, siendo ella tan complaciente y estando casada con alguien como Lyon, no se tragaba la seguridad con la que lo nombraba el padre.
Después de todo ¿que tanto se podría confiar en las palabras de una mujer que engañaba a su esposo con tal descaro?

Se daba cuenta de lo injusto de sus pensamientos pero no podía evitarlo, ¿qué se supone que harían ahora si Juvia se mantenía en su egoísta postura de conservar al bebé? ¿Debía dejarla ocuparse sola de todo?

Una llamada volvió a entrar a su celular y sobre la pequeña pantalla del automóvil pudo leer el nombre del remitente "LaxusDreyar", puso los ojos en blanco y desvió la llamada. Estaba hasta la coronilla de la insistencia del rubio y de sus amenazas tanto verbales como no verbales. Puso rumbo a Fairy Tail para terminar con ese fastidio de una vez por todas dándole lo que tanto quería.

.

Cuando Juvia llegó a su casa dejó de tratar de contenerse y dio rienda suelta a las lágrimas. La noticia de su embarazo la había tomado tan desprevenida como a él pero en alguna parte de su cabeza se había iluminado una pequeña chispa de felicidad cobijada bajo la fantasía de que con eso Gray le pediría que pasaran el resto de la vida juntos. ¿Qué esperaba realmente?, ¿qué de la nada se pusiera de rodillas y le declarase su amor cuando nunca le había dicho que la quisiera más allá de algunas horas de diversión? ¡Vaya pensamiento más estúpido! En especial porque ella sabía desde un comienzo por donde iba su relación.

Llevó las manos por debajo de su blusa y acarició su vientre preguntándose qué iba a hacer a continuación. ¿Existía acaso una forma correcta de decirle a su esposo que estaba embarazada de otro? ¿Y después?, ¿cómo reaccionaría Lyon?

A pesar de las circunstancias ella le tenía mucho afecto y no quería lastimarlo, él siempre había sido amable y considerado con ella...oh, era una maldita, en eso no cabía la menor duda.

Pero al final todo era su culpa, recargó la cabeza en sus rodillas y trató de controlar el llanto.

(Flashback)

Aún estás a tiempo, mujer—la voz de su 'hermano' por primera vez en el día no tenía un tono de burla Tan sólo di que cambiaste de parecer y te saco de aquí en un segundo.

Basta, no es gracioso que Gajeel-kun diga esas cosas— respondió una Juvia ataviada con un elegante y costoso vestido blanco. Frotó sus enguantadas manos con nerviosismo y asomó la cabeza por la puerta que conducía al largo pasillo enmarcado con flores que la llevaría al altar. —Ya todos han llegado...sería absurdo que Juvia no apareciera ahora. — A pesar de que su voz fue un susurro él pudo escuchar perfectamente.

Eso importa una mierda, Metallicana se podrá ocupar de todo, tú sólo debes decir las palabras. —Gajeel le había hecho más de una broma de cómo alguno de los dos saldría huyendo en el último segundo pero esa vez era diferente, esa vez hablaba enserio.

No eran celos de dejar a la que quiso como su hermana pequeña por tantos años en manos de otro hombre -ya había superado esa etapa-, estaba seguro de que Lyon era un buen tipo y que estaba tan estúpidamente enamorado de ella que no se atrevía a negarle nada con tal de verla sonreír.

Lo único que quería era su felicidad pero ese era el problema. Juvia no estaba precisamente feliz de la vida y cada vez que se percataba de que su semblante denotaba su martirio interno forzaba una sonrisa que terminaba tornándose en un gesto que le resultaba repulsivo al Redfox, a él no podía engañarlo.

No— un nudo se atoró en la garganta de la novia y ella hizo lo posible por tragárselo de inmediato —Juvia lo hará.

Hasta yo sé que caminar al altar sin desearlo es una mala idea, Ameonna. Es mejor posponerlo hasta que estés segura.

¡No! Juvia está segura, esto es lo que ella quiere...sólo son nervios. — dijo con la mayor certeza de la que fue capaz. La marcha nupcial empezó a sonar indicando que era hora de su aparición así que ella respiró profundamente varias veces tratando de tragar todo el aire posible para tranquilizarse y estiró la mano hacia Gajeel—Vamos ya, Gajeel-kun.

Aun inseguro el hombre flexionó su codo para que ella se sostuviera de él.

Sabes que puedes parar esto en cualquier momento, ¿no? Yo me las arreglaría con todo.

Muchas gracias, pero Gajeel-kun puede estar seguro de que no pasará— suspiró, acomodó su velo para que le cubriese el rostro antes de tomar el brazo que su amigo le ofrecía y ambos avanzaron hasta posicionarse frente al largo pasillo.

Esperando en el altar estaba Lyon con los ojos ligeramente cristalizados y Juvia se aferró con más fuerza al masculino brazo, sin embargo no flaqueó en su camino hacia lo que creía algún día sería su felicidad.

(Fin del flashback)

Oh como se arrepentía ahora de la serie de decisiones que la habían llevado a esa situación: embarazada del hombre que amaba pero quien no le correspondía y casada con otro.

Recordaba que durante el primer año de su matrimonio cada vez que se veían Gajeel solía preguntarle si era feliz pero tras recibir la misma respuesta una y otra vez parecía haberlo creído, dejando de insistir en ello. ¡Ahora necesitaba tanto de su hermano!
Sabía que en el peor de los casos -el cual incluía que Lyon la echara a la calle al enterarse de su infidelidad- ella no quedaría a la deriva, que podía contar con Gajeel y Metallicana, e incluso quizá le permitiesendisponer de su antiguo departamento.

El resto del día lo pasó encerrada en su habitación y cuando escuchó a Lyon llegar fingió estar profundamente dormida.

..

—Es una gran estupidez, apuesto a que ni siquiera sabe de quién es hijo y ahora viene a fastidiarme a mí porque teme que la descubran.— las palabras del Fullbuster eran frías y serias cuando entró a la oficina de su mejor amigo al día siguiente.

—Gray, hay algo que debo...

— ¡Eres un verdadero hijo de puta, Gray Fullbuster!

Lucy entró a la oficina del pelirrosa apenas escuchó la voz del moreno, parecía realmente molesta y avanzaba a grandes zancadas. Natsu tuvo que levantarse a sostenerla para evitar que estrellase su mano contra el rostro de su amigo.

—No sólo nos enredaste en tus desagradables caprichos a Natsu y a mí, sino que ahora que la dejaste embarazada escondes las manos. ¡Jamás me imaginé que fueses tan poco hombre!

—No puedo creerlo, ¿ella te lo contó?— inquirió un tanto indignado. —¿Y así espera que le crea cualquier cosa cuando envía a otros a defenderla?

—No seas imbécil, no he hablado con ella desde la última vez que se quedó contigo.

—Sobre eso, Gray debía decirte que...— los indignados ojos grises transfirieron su acusadora pupila a Natsu.

— ¡¿Tú?!

—En realidad fuiste tú si lo piensas bien— trató de defenderse —Ayer que me llamaste estaba con Lucy y te escuchó.

Dicha afirmación logró distraerlo momentáneamente, el día anterior Natsu no estaba en el gremio debido a que debía asistir a una junta en el sur de la ciudad. Le había hablado desde una cantina.

—Te hablé tras salir de Fairy Tail y pasaban de las 11, ¿qué hacían ustedes...?

— ¡Ese no es el punto!— protestó la chica con las mejillas ligeramente rojas. —Tú debes responder por ella.

—No es asunto tuyo Lucy.

—Desde que empezaste a utilizar me como tapadera lo es, ¿qué crees que hará ella sola ahora?

—No es una colegiala a la que sus padres correrán de casa por salir embarazada, ella de hecho quería tener hijos.

— ¿Quería hijos de su amante o de su esposo?

— ¿Y cómo estás segura de que no es de él?, yo la veía en las tardes pero Lyon dormía con ella.

—Ese es un buen punto— intervino Natsu, quien hasta ese momento se había limitado sólo a mantenerse entre ambos para evitar que la riña se tornase física. Lucy lo miró mal —Oh vamos, ¿cómo se supone que estén seguros?, no creo que ella pueda saber quién de los dos...digamos fue el ganador.

—No puedo creerlo, hablan de ella como si fuese la mujer más promiscua— se apresuró a protestar dispuesta a defender a su congénere —Ella puede tener un esposo pero apostaría que hace tiempo que no tiene relaciones con él, lo digo porque cuando fingió quedarse conmigo y habló con Lyon desde mi teléfono la escuché inventando excusas y no parecía ser la primera vez que lo hacía. Es un tema delicado y aunque no la conozco demasiado no parece la clase de persona que juega con eso, si dice que tú eres el padre debe ser por una razón.
Además de que ella no quedó embarazada por gracia divina, tú mejor que nadie sabes qué tan culpable eres así que no se comporten como un par de machistas de mierda con esos comentarios.

Ambos hombres escucharon la perorata de Lucy en total silencio a causa de la falta de palabras para replicarle a una chica que defendía fervientemente a otra. ¿Quién había dicho que el peor enemigo de una mujer era otra mujer?

—Esto es absurdo en primer lugar, dices que no es su culpa pero se supone que se estaba cuidando, en todos estos años con Ultear nunca pasó y de la nada en un par de meses ella resulta embarazada, disculpa si tengo mis dudas.

—Entonces supongo que tú tomabas tus propias precauciones, ¿o es que sólo era responsabilidad de ella?

Lucy no parecía dispuesta a retroceder una sola sílaba y Gray comenzaba a impacientarse al sentirse acorralado en su argumentación. Desvió la vista hacia su amigo en busca de ayuda pero el pelirrosa se desentendió del asunto retrocediendo un par de pasos, seguido por su peludo amigo azul.

Finalmente se dijo que era algo que sólo a él debía concernirle y las opiniones ajenas podían valer un cacahuate, ¡él simplemente no quería un hijo! Juvia podía hacer lo que mejor le pareciera siempre y cuando no lo involucrase, y estaba muy confiado de que no lo haría pues ella quedaría tanto o más humillada que él.

—Váyanse ambos a la mierda— soltó mientras daba grandes zancadas hacia la salida —¡Nadie se meterá en MI vida!

— ¿Los pantalones te quedan tan grandes que sólo sabes bajártelos, Fullbuster?

Tuvo que apretar los puños para no regresar y responder algún improperio demasiado malsonante. Salió azotando la puerta y se fue directo a su oficina.
Natsu le siguió algunos minutos después.

—Lárgate de aquí traidor. — le espetó desde su silla de cuero negro. —Creí que nos cuidábamos las espaldas sin juzgar.

—Ya te dije que no le dije nada a Lucy, pero por amor de dios es periodista ¿qué esperabas?, es entrometida por naturaleza.

— ¿Y entonces a quién apoyas a mí o a ella?— tres gentiles golpes sonaron en la puerta —¿Qué diablos quieren?

—No mates al mensajero, Gray— Mira entró sin inmutarse por tal recibimiento —Sólo vengo a informarte que la junta S nos reuniremos el lunes para ver el proyecto que aprobaste ayer, para que estés preparado.

— ¿Bromeas? ¡Eso sólo me da dos días para cuadrar todo!

—Laxus apresuró las cosas, dice que así todos podremos salir temprano de vacaciones. Por cierto me pidió que te dijera que no lo arruines— lo último lo agregó cuando giraba para salir.

—Ese maldito infeliz— golpeó el puño contra su escritorio —Ya parece que pensaba en el resto, él sólo sabe ver por lo que le interesa.

— ¿Necesitas ayuda con eso?, puedo dejarte a Lucy libre —ofreció el pelirrosa.

—A ella ni me la mientes y no te hagas el conciliador conmigo, pensé que ya les resultaba repugnante por lo que hice.

—Has hecho peores cosas que dormir con otra mujer y sigo aquí para ti, así que no me salgas con berrinche ahora. Ten por seguro que te apoyaré hasta el final como aquella vez en Portugal, pero sólo piensa en tía Mika, porque hasta donde recuerdo esa dulce mujer no crió a un patán. —Eso fue un golpe bajo para el pelinegro, por esas fechas su madre era un tabú. —Dices que tu vida y decisiones te conciernen a ti, pero siempre le deberás explicaciones a esa mujer, así que piensa en todas tus acciones y trata de imaginar si ella estaría orgullosa de ti. Eso es lo que yo hago siempre con Igneel.

El Dagneel salió consciente de que dejaba a su amigo con una herida en el pecho y sólo era cuestión de esperar a que se desangrase lentamente.

Y así ocurrió, Gray no pudo centrar la mente en otra cosa que no fuera un asqueroso recuento de todas sus malas decisiones y peores acciones.

Al llegar a casa se encontró solo con una nota escrita en la estilizada caligrafía de su esposa informándole que debía salir por algunos días y que sabiéndolo estresado no quiso molestar pidiéndole llevarla al aeropuerto o ayudándole a empacar. Se despedía con cariño deseándole éxito en ese proyecto que le estaba costando tanto.

No durmió, se revolcó en la trágica idea de que su madre lo aborrecería al conocerlo en ese preciso instante. No se había conformado con haberle arruinado la muerte, también echaba por la borda todo lo que alguna vez se había tomado el tiempo de inculcarle.

Y en plena madrugada se encontró a sí mismo tirando a golpes la puerta de su mejor amigo y único verdadero apoyo en su vida.

— ¿Qué mierda quieres a esta hora? — lo empujó para entrar sin esperar a ser invitado siendo consciente de que hasta Happy lo fulminó con la mirada.

—Disculpa si interrumpo pero necesito que mandes a Lucy a su casa, debemos hablar.

— ¿Qué? — Cerró para seguir al intruso —¿Y qué se supone que haría Lucy aquí a esta hora?, yo ya no tengo trabajo pendiente.

— ¿Enserio?, creí que ya estaban liados...pero como sea— lo sujetó repentinamente por los hombros mientras lo sacudía —Me metiste al hoyo, ahora ¡dime como diablos salir de él!

— ¿Qué?, ¿de qué mierda hablas? — se sacudió su agarre, lo había despertado, era oficialmente domingo y no estaba de humor para lidiar con sus tonterías.

—Sabes mejor que nadie que si he amado a alguien en este maldito mundo esa fue mi madre, tú eres el que mejor conoce toda mi vida y dijiste que ella se revolcaría en su tumba de sólo verme, ¡así que ahora mismo dime cómo hacer para volver a creer que no la he decepcionado en todos los sentidos, que si fuese posible aún me querría como su hijo! — en algún momento de su discurso lo había vuelto a sujetar pero esta vez del cuello de la vieja camiseta con la que dormía.

—Yo jamás te dije que ella se revolcaría en su tumba— lo alejó de un manotazo —Te dije que reflexionaras de si estaría orgullosa. La respuesta te la diste tú mismo.

—¡Respóndeme de una maldita vez, Natsu! Eres al único al que podría creerle.

—Tú mismo te juzgaste, el modo de enmendarte también te corresponde. —Gray se dejó caer en un sillón y se agarró la cabeza con ambas manos, estaba perdido.

—Son demasiadas cosas, tú lo sabes. ¡Por dios que incluso hay un maldito muerto! — la espalda de Natsu se crispó, no era su intensión dejarlo tan afectado como para adjudicarse algo que no era su responsabilidad, o al menos no toda.

—De acuerdo, tranquilízate— se sentó a su lado —Estás exagerando, el pasado es el pasado y tú mismo me has dicho que tratar de reescribirlo es inútil, debes centrarte en tu presente. Si buscas mi consejo sólo hay una cosa que puedes enmendar justo ahora— Gray le prestó toda su atención dispuesto a seguir cualquier indicación que él le facilitara —Juvia es una buena mujer y no merece lo que le hiciste, demuéstrale a Lucy que tía Mika te enseñó a dar la cara por una dama en apuros.

Si le hubiese dicho que resolviese un libro de física cuántica le habría resultado igual de complicado. Había sido todo un imbécil con la peliazul y no le sorprendería que en ese mismo momento le guardase algo de rencor, además estaba el hecho de que algunas de sus palabras no dejaban de ser ciertas. Debía pensar en una forma de enmendar su comportamiento pero sin que ella se diera falsas impresiones.

...

(Regreso al sábado)

El ideal de vida perfecta de Lyon Vastia no era demasiado exigente -a su parecer-, y estaba tan increíblemente cerca de conseguirlo que se sentía rozarlo con los dedos.
Había conseguido a la hermosa y perfecta mujer de la que se enamoró apenas la viese, su trabajo soñado estaba a un par de pasos de él, más pronto que tarde tendría la familia amorosa que tanto soñó, y estaba recobrando la relación perdida con las personas más importantes de su infancia, ¿qué más podía pedirle a la vida?

—Lyon— la voz de uno de sus colegas interrumpió sus pensamientos —Hay una junta en 15 minutos y Ooba Babasaama te quiere en primera fila.

— ¿Sabes para qué?

—No, pero sabes cómo es...rara, así que mejor prepárate para lo que sea— le recomendó antes de volver a dejarlo solo.

El albino sólo sonrió, no importaba con qué clase de idea rara saliese la presidenta del gremio, porque estaba tan feliz que se sentía seguro de poder manejar cualquier cosa. Se arregló la corbata y se dirigió a la sala de juntas de su piso.

El asunto no era más que la trivialidad de presentar a los nuevos becarios y su asignación a las respectivas áreas que cubrirían. La única novedad que lo involucraba consistía en que él mismo se ocuparía –o más bien a su parecer sería el niñero– de la segunda nieta de la excéntrica anciana pues según ella la chica estaba más que ansiosa de aprender del complicado mundo empresarial y qué mejor lugar que con uno de los más acomedidos integrantes del gremio.

Sherria Blendy era una niña de no más de 17 años –si acaso– que Lyon encontraba tan peculiar y animosa como su prima Sherry sólo que un poco más torpe. Creía que sería algo engorroso pero si la chica terminaba feliz el programa de un año eso le sumaría puntos con su anciana jefa, así que igual se esforzaría.

—Una cosa más, Lyon— lo llamó Ooba Baba cuando todos se retiraban a sus respectivas labores y el albino volvió sobre sus pasos deseando con todas sus fuerzas que no tuviese otra nieta de tres años escondida en su bolso —En dos días habrá un importante evento en Nueva York al que Jura no podrá asistir así que quiero que lo reemplaces como representante del gremio.

En primera instancia el rostro del hombre se iluminó de emoción al descubrirse con la confianza suficiente para substituir al vicepresidente mismo, pero el rostro de su esposa y las promesas que le había hecho invadieron sus pensamientos.

—Me alaga, pero no creo poder ir, verá Juvia y yo planeamos...

—No fue una pregunta, muchacho. Saldrás mañana mismo. Pero por favor cambia esa cara, en compensación tus preciadas vacaciones iniciarán apenas entregues el informe de Nueva York y si quieres puedes tomarte el resto del día de hoy para ir con tu esposa. — El rostro de Lyon se volvió a iluminar —Llevarás a Sherria, a partir de hoy será tu sombra, así que vigila que no se meta en problemas.

Él reprimió un bufido, pero bueno, no siempre se podía tener todo.

..

— ¡Juvia, contéstame de una maldita vez! Huiste de mí el otro día y ahora me ignoras. — le gritó la ojiverde a su celular cuando la contestadora de su amiga volvió a entrar — ¡O al menos dígnate a verme pues estoy totalmente segura de que estás en casa, llevo frente a tu puerta toda la mañana!

La peliazul hundió más la cabeza entre sus rodillas, estaba sentada al pie de la escalera, pero no se sentía con ganas para recibir a Meredy, para "dar explicaciones" inventando excusas porque estaba segura de que en cuanto viese a su amiga no podría seguir mintiéndole y ¿con qué cara la vería luego de admitir su debilidad y el problema en el que ésta la había metido?

Afuera, en cuanto hubo colgado, el celular de Meredy comenzó a sonar y ella de inmediato atendió esperando que fuese una respuesta a su berrinche.

"— ¿Med?, se supone que vendrías a Cirme Sorciere desde temprano, ¿en dónde estás?"

—Ahora no puedo hablar Jellal.

"—Nada de eso, Meredy—" lo escuchó dar un largo suspiro como queriendo tranquilizarse antes de continuar "—Cuando te hablé de hacerte socia recuerdo haber mencionado que era algo serio, eres mi prima y siempre te cuidaré, pero debes hacerte cargo de tus responsabilidades"

—Ya sé todo eso Jell, pero justo ahora estoy ocupada...dame un par de días y tendrás toda mi atención.

"— ¿Un par de días? Debe ser una broma, en unas horas debes estar en el aeropuerto—"

—Sí, sobre eso...

"—No puede ser, Meredy"

— ¿Te he dicho hoy lo mucho que te quiero, que eres mi primo favorito en todo el mundo y cuanto amo a tu hermosa novia que debe ser la mujer más afortunada del mundo?

El hombre al otro lado de la línea no pudo contener la risa.

"—De acuerdo, supongo que Ultear podrá acompañarme por esta ocasión...pero sólo una cosa: Yo soy el afortunado de tener a Erza"

— ¿Cómo es que yo no puedo encontrar a alguien como tú?— más risas.

"—Ya lo harás y llegado el momento yo lo juzgaré personalmente. Pero por favor trata de ser más responsable, ya no eres una niña."

—Anotado— se despidió antes de colgar y volver a golpear en la puerta. —Tengo otras dos horas libres, Juvia, te lo advierto.

La peliazul sabía perfectamente que su amiga pocas veces se andaba con palabrerías así que poco le sorprendió tener el valor de salir de su propia casa sólo hasta pasada una hora desde que Meredy había lanzado su promesa de volver.

Estaba consciente de que eventualmente tendría que darle la cara a ella también pero se convenció de que primero necesitaba terminar de lanzar todo por la borda mientras se hacía a la idea de empezar a sobrellevar lo verdaderamente importante, y para eso necesitaba ver a un doctor.

4 p.m. Juvia estaba volviendo a casa para encontrarse a su esposo bebiendo tranquilamente un vaso de la limonada que ella había preparado esa mañana –antes de perder repentinamente todo deseo de tomarla– mientras leía la correspondencia. Dicha imagen le evocó nostalgia de los días en que gozaba de su vida tranquila.

—Lyon-sama volvió temprano, Juvia lamenta no haber estado antes aquí.

—No tienes que, Ooba Babasaama me mandó a casa antes, pero estoy seguro de que no te gustará la razón.

— ¿Ha ocurrido algo malo?

—No exactamente— levantó la vista de la hoja para centrarla en el delicado rostro de la mujer —Ella quiere que represente a Lamia en una conferencia de mercadeo, incluso me ha dejado a cargo de una becaria.

— ¿Por qué eso no le agradaría a Juvia?

—La conferencia es en dos días...en Nueva York. Tendré que salir mañana. —Juvia suspiró —Pero por favor no te sientas mal, querida. Estaré tomando un vuelo de regreso al día después y entonces podré disfrutar de mis vacaciones decembrinas, contigo a tiempo completo.

Había malinterpretado la reacción de Juvia pues lejos de estar molesta se había sentido aliviada de escuchar de su partida, la cual le daría el suficiente tiempo de prepararse para dejarle caer la noticia con la comprobación médica de su embarazo.

—De acuerdo— fue todo lo que pudo responder.

— ¿Por cierto a donde fuiste? Cuando llegué había esto pegado en la puerta— le entregó una nota doblada por la mitad. Ella entró en pánico por un segundo al sostener la pequeña hoja entre sus manos. —Es de Meredy, o eso supongo ya que parece su letra.

"Volveré, sabes bien que no desisto con facilidad"

En efecto la femenina caligrafía de su mejor amiga era inconfundible. Sintió su ritmo cardiaco volviendo a la normalidad y su mente rememoró con ironía la frase: nada teme quien nada debe. Ahora estaba consciente de que la única fuente de su constante nerviosismo eran sus pecados.

—Amm Juvia fue a ver al doctor. — los ojos de Lyon se abrieron demás y de un salto llegó hasta ella.

— ¿Te encuentras bien, estás enferma?— la inspeccionó de pies a cabeza en un instante.

—Juvia... — de pronto ya no quería agregar más mentiras a su conciencia —Lyon-sama ya sabe que Juvia se estuvo sintiendo mal, pero no es...nada del otro mundo, estará bien pronto.

—Me alegra escuchar eso— acarició su mejilla —Porque quiero que cuando vuelvas tengas tus maletas listas para las más deliciosas vacaciones en mucho tiempo— lo último lo dijo con cierta picardía en la voz.

—Seguro. Pero por ahora, ¿podrían tan sólo recostarse juntos en el sofá como solían hacerlo cuando eran novios? — él rió mientras asentía para después depositar un beso en su cabeza, la creía simplemente adorable.

Si esa era su última oportunidad para tener cerca a tan amable hombre antes de que la odiase sin remedio entonces la aprovecharía lo más posible.
La vida daba muchas vueltas, y pensar que hasta hacia un par de meses pensaba en Catherine Earnshaw como una zorra egoísta, ahora la comprendía tanto.

Al día siguiente lo llevó hasta el aeropuerto y se despidió con un largo beso cargado de todo el afecto que siempre le tuvo pues estaba consciente de que a su regreso debería confesar todo y las maletas que en efecto alistaría serían para desaparecer de su vista más que para unas vacaciones.
Aun así lo único que verdaderamente lamentaba era no haber podido darle a ese hombre el amor que sin dudas merecía.

Durante el trayecto de regreso a su celular entró una llamada de la última persona que ella hubiese esperado, Gray. Tras pensarlo por tres segundos apretó el botón que silenciaba el estéreo para conectar la llamada al manos libres y esperó paciente a escuchar su perfecta voz.

"— ¿Juvia? Diablos no estaba seguro de que quisieras tomarme la llamada."

—Por el contrario, Gray-sama. Juvia nunca querría alejarse de usted, pero creyó que no volvería a hablarle.

"—Lo sé...ni yo estaba seguro, pero creo que es necesario que nos veamos de frente."

— ¿Ocurre algo?

"—Yo...es mejor decir lo que tengo que decir de frente. ¿Será que puedes encontrarme en el apartamento de Natsu?"

— Ju-Juvia supone...¿hoy?

"—En este momento de ser posible. —" No supo interpretar el tono de su voz, era como si estuviese ansioso así que no pudo hacer otra cosa que terminar la llamada con una afirmación antes de cambiar de ruta.

— Que bueno que viniste— ella trató de sonreírle.

—Juvia le aseguró que a pesar de todo no se alejaría de usted.

—Creí que estarías molesta.

—Triste, Gray-sama, Juvia se dio un golpe contra la pared pero no está molesta— su mirada pasó a ser firme —Siempre y cuando Gray-sama no insista en la idea de que Juvia aborte.

—En lo absoluto— levantó las manos demostrando que iba en son de paz —No sé qué pensaba en ese momento, además ya entendí que no vale la pena cuando es claro que tomaste una decisión— ella agachó un poco la cabeza y él suspiró —Debo admitir que me comporté como un idiota, me tomaste por sorpresa y reaccioné mal, por eso te pedí venir...tenemos que hablar.

Los ojos de juvia se iluminaron de esperanza al ver la posibilidad de contar con su ayuda para afrontar la situación. Dicha reacción no pasó desapercibida por Gray.

—Espera, no comiences a montarte historia raras hasta que escuches lo que te diré. —La sonrisa que empezaba a crecer en los labios de la mujer fue substituida por una más cautelosa. —Lo ocurrido es responsabilidad de ambos y fue desconsiderado culparte totalmente cuando era yo el que terminaba dentro de ti una y otra vez. Tomaré mi parte de responsabilidad y cuando Lyon regrese le daré la cara por ti, de otra forma no podría llamarme a mí mismo hombre.— su voz fue completamente seria —De igual forma hablaré con Ultear apenas tenga la oportunidad, así que puedes estar tranquila no te dejaré a tu suerte y yo lidiaré con Lyon— ella se acercó y tomó su mano.

—No se preocupe Gray-sama, Juvia sabe que no es lo ideal, pero lo superarán juntos, los tres— él frunció el seño y se liberó de su agarre.

—No te confundas, ésta no fue ninguna clase de propuesta, tan sólo me responsabilizo de mis acciones, no quiero nada más— la sonrisa de juvia se desdibujó —Lo que me lleva a lo segundo que quería decirte: esto le pone fin a lo nuestro.

— ¿Qué? ¿Por qué? — él desvió la mirada.

—Será lo mejor para amortiguar el efecto de la noticia...

—Eso no es cierto— lo interrumpió —Ambos tuvieron sexo con otra persona que no es su pareja, ¿qué importa si fue una vez o si lo siguen haciendo?, el daño no será menor. Entonces ¿por qué dejar lo que hace a Gray-sama y Juvia felices?, por el contrario, ahora podrán estar juntos sin esconderse.

— ¿Y qué te hace pensar que quiero estar contigo?, desde un comienzo lo que había entre ambos fue sólo un juego, temporal, ¿no lo recuerdas?— ella apartó la mirada para que no viera sus ojos cristalizarse. —Me haré cargo de tu hijo con lo que necesites, pero no seremos una familia ni nada de esas estupideces.

Las lágrimas estaban por derramarse en las mejillas de la chica y Gray no pudo evitar sentir que de nuevo había sido demasiado brusco. Sin embargo de un momento a otro la expresión del rostro de Juvia se frunció.

—Es por ella, ¿no es verdad, Gray-sama? Lo que en verdad quiere es seguir con su esposa— él la miró confundido por sus palabras, ¿de dónde sacaba eso? —¿Por qué?, ¿Qué le da ella que Juvia no le hubiese dado también, tan insoportable le resulta Juvia?, ¿o es porque sabe que eventualmente Juvia estará gorda y fea?

— ¡¿Qué?!, rayos no, ¿qué te ocurre?— sus cambios de humor le daban dolor de cabeza —Además ¿crees que Ultear querrá verme después de que le diga que embaracé a la esposa de su hermano? Tendré suerte si no intenta asesinarme.

—Entonces quédese con Juvia, ella lo ama, aún tiene tiempo de disfrutar de su cuerpo antes de que el bebé se note mucho y después Juvia promete cuidar y quererlo a usted y su hijo como nadie más.

Juvia estaba consciente de que desde un comienzo el lazo que la unía a Gray era puramente físico, pero también había confiado en poder convertirlo en algo más emocional, sólo era cuestión de tiempo para que él sintiera por ella lo mismo que ella había descubierto recientemente, sin embargo el embarazo le estaba quitando ese tiempo.

— ¿Por qué haces esto?— sus palabras eran tranquilas —Hace dos días te traté de la peor forma, es verdad que acabo de disculparme pero cualquier otra persona ya me hubiese mandado al diablo, ¿por qué tú estás insistiéndome?

—No lo entendería, Gray-sama, porque Juvia jamás había experimentado algo como lo que siente por usted y para comprenderlo debería sentir lo mismo por ella— bajó la mirada por un segundo antes de regresarla a él —Pero parece que no quiere permitir que pase.

—Pues lo lamento pero debo romper tu burbuja justo ahora, lo que dices sentir por mí es absurdo y sobretodo no es real, dime ¿acaso me conoces?, ¿tienes alguna idea de lo que es o ha sido mi vida, de mis gustos, problemas o creencias? No, en lo absoluto, ahora mismo nuestra única conexión relevante es la criatura que llevas en el vientre.— sabía que sus palabras podrían llegar a ser desconsideradas pero debía dejar las cosas claras para evitar más problemas de los que ya tenían —Mejor olvídalo para no hacerte más daño, ambos nos hemos portado mal estos meses pero hay que avanzar.

—Por favor no le diga a Juvia qué sentir— respiró hondo —Ella lo ha intentado y fue inútil, el corazón siente lo que siente y eso es todo. Aun así Juvia le agradece su intención, pero ella acaba de decidir ocuparse sola de su hijo— le dio la espalda para retirarse pero él la detuvo.

—No seas terca, déjame responder como hombre.

—Juvia puede ocuparse sola. — él resopló.

—No lo dudo, pero no sería correcto abandonarlos así como así.

—En el tiempo que llevan de conocerse, ¿alguna vez han hecho lo correcto, Gray-sama?

—Entonces piensa en tu...en nuestro hijo, sabes que estará mejor si ambos nos ocupamos de él, nada le faltará.

— ¿Sería su padre?— él puso los ojos en blanco pero consciente de que el único modo era ceder a su terquedad —No odie a Juvia, Gray-sama, ella entiende que no la quiera ahora y no lo obligará a nada, pero puede confiar en que su hijo y Juvia estarán para usted siempre que quiera...para lo que quiera.

— ¿Ya viste a algún doctor? ¿Te has hecho análisis?— lo mejor para Gray era empezar a centrarse en lo único que tendrían en común a partir de ese momento.

—Juvia pidió algunos análisis para comprobar su embarazo y sacó una cita, pero será dentro de algunos días, cuando tenga los resultados, ¿le gustaría ir con ella?

—El viejo tiene una amiga que se dedica a eso, puede llegar a ser poco amable pero es una buena doctora y es bastante discreta, me gustaría que la visitaras— le informó omitiendo la anterior invitación —Claro, si no tienes problemas al respecto— ella negó —Su nombre es Porlyusica, estoy seguro de que podré conseguirte una cita para mañana...puede ser algo gruñona, pero no dejes que te intimide.

— ¿Acompañará a Juvia?— insistió recalcando que no había olvidado su pregunta sin respuesta.

—No, en unos días terminaré con el dolor de trasero que se ha vuelto Laxus, lo cual me dará tiempo para enfrentar lo que venga tras decirle todo a Lyon y Ultear. — revisó su reloj percatándose de que se había tomado más tiempo del estimado. Bueno al menos sin el remordimiento ya podría pensar y dormir, de momento. —Por ahora debo irme, pero te enviaré los detalles de la cita con Porlyusica...ahm...cuídate te veré después.

— ¿Regresará con su esposa?— no pudo evitar preguntar, los celos la invadían por dentro, era la primera vez que lo veía sin tocarlo, besarlo o sentirlo suyo —¿Le dirá hoy sobre su aventura con Juvia y el bebé?— ¿debía censurarse por desear que ella no lo tomara bien?

—No, ella...ella salió ayer, con tu amigo Jellal a ver a unos inversionistas coreanos, creo que la pelirrosa iba a ir pero cambió de opinión a última hora y Ultear tuvo que ir en su lugar.— parecía no muy seguro de decirle eso, sin embargo se forzó a ser cortés con ella.

—Entonces puede Juvia quedarse aquí hoy. — Pidió indecisa —Es que Juvia no quiere pasar la noche allá— lo que ella en verdad no quería era confesar que desde su última pelea había tenido inquietantes pesadillas sobre lo que le esperaba en el futuro.

Lo cierto es que se las había querido jugar todas por "amor" y sólo se había jodido pues, ni Gray la quería como deseaba ni Lyon le perdonaría lo que hizo, así ella quisiera pasar la vida entera tratando de enmendarlo.

—Si eso quieres puedes hacerlo, tienes tu llave, ¿no? — Gray se sentía incómodo en su presencia, como si se tratase de una persona completamente diferente a la que otras veces anheló en sus brazos —¿Necesitas ayuda para traer algo?

—No, Juvia podrá arreglárselas.

—De acuerdo— y cual cobarde huyó del lugar evitando los hermosos ojos azules por los que había puesto su vida de cabeza.

..

A las 8 de la noche de ese mismo día Juvia ya estaba lista para dormir en el departamento prestado del mejor amigo de su examante y su mente estaba tan embrollada como la situación que vivía.
Esa tarde tras haber reacordado los términos de su relación con el padre de su hijo salió prácticamente corriendo hacia su editorial para entregar la siguiente columna que debía publicarse y hablar con su jefe sobre sus actuales perspectivas, después de todo su vida estaba a punto de dar un vuelco y debía ser una mujer responsable y capaz de ocuparse del bebé que pronto llegaría al mundo.

Entró a la cama pero no bien recargó la cabeza sobre la almohada una masculina fragancia resultante de la mezcla del olor natural de Gray con la exquisita colonia que siempre usaba penetró en lo más profundo de su cerebro carcomiendo su tranquilidad.

¿Alguna vez le había resultado tan embriagadoramente doloroso un olor?, ¿alguna vez siquiera había prestado tanta atención a las esencias desprendidas de cada objeto y lamentado por la emoción que le producían?
Una de las principales razones de querer salir de su casa era que todo, absolutamente todo ahí parecía oler a Lyon, desde la cama –con todo y vestiduras limpias– hasta los cojines del sillón y aun sin su presencia física ese constante recordatorio era más que suficiente para corroer su conciencia sin piedad alguna.

Sin embargo justo en ese momento no estaba mejor, el olor a Gray le resultaba mucho más atrayente, pero sólo hacía que la herida recién abierta sobre su pecho doliese más y lo irónico de la situación era que no entendía cual era la moraleja que debió aprender de todo eso. ¿Qué nunca debió creer que el amor verdadero existía y por lo tanto debió conservar la pacífica estabilidad que el afecto de Lyon le brindaba?, ¿o por el contrario que desde un comienzo debió creer en el amor sincero como único motivo para decir "sí, acepto"?

Fuese como fuese para ella todo se resumía en su egoísmo de querer lo que nunca había conocido.

—Bueno Juvia, ya es hora de levantar la cabeza y dejar de pensar sólo en ti, tienes que pensar en el bebé— se dijo a sí misma acariciando su vientre. Haciendo la almohada a un lado se acomodó una vez más para dormir. Era inútil, sobre el colchón el olor era más intenso. —Quizá a partir de mañana.

Y salió de entre las cobijas en busca de un pañuelo para secar su rostro que más bien parecía un grifo mal cerrado. Paseó un poco por el lugar en un intento por tranquilizarse y se preguntó por qué en esos momentos no caía rendida cual piedra como lo había hecho días anteriores. Tras algunos minutos supo que como casi todas sus decisiones el merodear de noche no había sido una buena idea, pues el lugar no hacía más que ofrecerle recuerdos bastante vívidos de los múltiples encuentros con Gray, aumentando de a poco el hueco en su estómago y su desasosiego general.

En un nuevo intento por liberarse de los pesados sentimientos en ella se dirigió a la cocina en busca de algo caliente.

La puerta del departamento se abrió silenciosamente y Gray entró con algunos papeles en la mano y sin sacarse el abrigo pues planeaba quedarse apenas unos minutos. Sin dudarlo se dirigió a hacia la luz encendida pero no estaba preparado para ver a la peliazul derramando un par de cristalinas lágrimas en el recipiente que descansaba sobre la hornilla encendida.

— ¿Ju-Juvia? — de forma mecánica ella levantó la cabeza y a Gray no le gustó para nada ver las rosadas comisuras de sus labios fruncidas en la dirección opuesta hacia la que siempre estaban levantadas.

— ¡Gray-sama! — no tardó más de dos segundos en identificar su rostro y reaccionar en consecuencia. Rápidamente se pasó una mano por la cara e intentó lucir lo más serena posible —¿Qué hace aquí?, Juvia no sabía que vendría...cielos...ella...ella estaba por preparar algo de té...¿quiere una taza?

—Tan sólo venía a dejarte esto— levantó los papeles mientras se acercaba a paso lento —Es sobre tu cita de mañana con Porlyusica, ella dijo que llamaría al laboratorio para pedir tus resultados y así revisarlos contigo...pero ¿te encuentras bien? — Ya estaban frente a frente y Gray trataba de sonar suave para no volver a hacerla llorar, ella asintió repetidas veces —¿Entonces te gusta tu té con un poco de sal?

Llevó la mano libre en dirección a su rostro con la intención de enjugar la pequeña lágrima traicionera que se desbordaba por el rabillo del ojo azul, echando por tierra la afirmación de la chica, sin embargo se detuvo poco antes de llevar a cabo su propósito. Demonios, debía mantenerse físicamente apartado de esa mujer, pero ¿por qué le resultaba difícil?

Juvia en cambio esperó tranquilamente a que el dedo tocase su piel y al notar que no lo haría fue ella misma quien se movió levemente para completar el contacto, permitiendo que la pequeña gota salada se deslizara sobre la mano de él.

—Es estúpido en realidad...Juvia se sentía algo sola— declaró finalmente atrayendo la atención de los iris grises sobre los suyos —Pero no es nada, ella tomará algo caliente que le ayude a conciliar el sueño y eso será todo, siempre funciona.

— ¿Quieres que le pida a Lucy que suba a hacerte compañía?

—No...por favor, eso...eso sería vergonzoso con todo lo que ha pasado— señaló hacia el sur de su anatomía —Juvia ya es adulta, ella está bien.

Gray sabía que lo siguiente que debía hacer era despedirse, dejar los papeles e ir directo a casa, pero no pudo apartar la mirada de la expresión decaída de la mujer frente a él. Entendió entonces porque las últimas semanas había creído que ella lloraba o se molestaba por todo, al final de cuentas se suponía que las hormonas ponían todo de cabeza en una embarazada. Se dijo que eso debió haberle dado una pista antes.

—Si quieres yo puedo hacerte compañía, después de todo nada de lo que me digas ahora me sorprenderá— las palabras de Natsu acerca de su madre habían hecho eco en su cabeza y por ende su lengua se movió sola. La expresión sorprendida de Juvia le dijo que ya era tarde para retirar lo dicho —Podría quedarme en el sillón por si me necesitas y por supuesto que no intentaría nada.

— ¿Entonces por qué querría quedarse con Juvia?

—Porque te dije que te ayudaré con ese niño, tan sólo te demuestro que puedes contar conmigo aunque no seamos nada de lo que tú quieres. — se sintió torpe al hablar, ¿desde cuándo él, Gray Fullbuster se explicaba de ese modo?

—De acuerdo, pero ¿podría Gray-sama venir a la cama con Juvia?— eso no fue lo que él esperaba.

—Juvia...ya te dije que...

—No, no para eso. Juvia sólo quiere tener a alguien a su lado— eso no era del todo verdad, lo que en realidad quería era tenerlo a él a su lado —Y ella cree que sería mejor a que ambos se queden en el sofá— trató de bromear para aligerar el ambiente pero sonó más bien forzado así que se concentró en sus negras pupilas —¿Lo consideraría si Juvia también promete no intentar nada?

Gray suspiró, ¿qué había en ese rostro tan suave que no lograba identificar?

..

El reloj marcó otro cambio de hora y Gray seguía sin poder conciliar el sueño. Juvia, a su lado, se removió tanto que él llegó a pensar se había despertado, sin embargo tras acomodarse sobre su pecho y acurrucarse mejor volvió a quedarse totalmente quieta.

La observó largamente bajo la luz lunar que iluminaba la habitación. Podía jurar que el suyo era uno de los rostros más hermosos que alguna vez hubiese contemplado, le encantaba la forma en que sus largas pestañas, cejas y cabellos azules contrastaban con su piel blanca y las rosas en sus mejillas y labios. Era simplemente preciosa.
Se preguntaba de dónde había sacado el albino a esa mujer pues había sido muy suertudo, ¿qué hubiese pasado de haberla conocido antes de todo ese embrollo?, ¿la historia sería muy diferente ahora?

Rápidamente sacudió esas ideas de su cabeza, para mejor concentrarse en seguir contemplándola. Su expresión era tan pacífica, confiriéndole tal aspecto de fragilidad que obligó a otra idea asaltar su mente al ver las pequeñas marcas sobre sus brazos, ¿la habría lastimado la otra noche?
No era la primera vez que contemplase que quizá se hubiera excedido en la brusquedad, pero como ella no se quejó más lo dejó pasar.
Durante sus años de insulsa rebeldía el sexo rudo fue prácticamente el pan de cada día motivado por su continua interacción con mujeres que disfrutaban de dicha intensidad. Incluso Ultear, tan controladora como era, prefería las cosas de forma más salvaje, de modo que las marcas en el cuerpo de alguno de los dos no eran aspectos extraños y sólo obtenía quejas de ella cuando interferían con su atuendo.

Ciertamente él no tenía ningún problema con los arañazos -algunos más profundos y frescos que otros- sobre su espalda y trasero, no consideraba al muy leve dolor que le ocasionaban como algo más que un buen recuerdo del placer. Pero ella...ella lucía tan diferente a lo que había tenido hasta ese momento, y por lo visto en ese tiempo parecía como si Lyon la hubiese tratado siempre con guantes blancos cual figurilla hecha de la porcelana más delicada. ¿Y si eso era y él como un insensato bruto le había hecho daño?

Asumir que su razonamiento era correcto resultaba más conveniente que negarlo así que eso tan sólo sumó otra razón por la cual debía poner fin a su contacto.
"Si quieres evitarte más problemas tan sólo mantente alejado de los objetos delicados cuando juegues, Gray" las palabras dichas por su niñera después de su 5° castigo por romper la cristalería fina de su madre resonaron en su cabeza cual si la hubiese escuchado esa misma tarde.

Con la mayor delicadeza posible la deslizó desde su pecho hasta el colchón, cuidando que quedase bien acomodada en las almohadas. Salió de la cama y llevando con él una frazada se fue a intentar conciliar el sueño en uno de los sillones de la sala.

Su alarma lo despertó cuando sentía que había logrado cerrar los ojos por apenas un segundo, eran las 6:30 de la mañana pero aun así se percibía una tenue luz proveniente del cuarto, suspiró, Juvia ya había despertado así que se dijo que lo mejor era llevarle algo de desayunar para poder justificar su ausencia en la habitación, era muy temprano como para ver sus ojos llenos de lágrimas.
No había demasiadas cosas en el lugar aparte de algunas galletas, así que puso un poco de café pero inseguro de si era conveniente que Juvia lo tomase en su condición optó por prepar también algo de té.

Se dirigió con ambas cosas hacia a la habitación pero no la encontró en la cama, en su lugar percibió desconcertantes sonidos provenientes del cuarto de baño. Preocupado dejó las bebidas sobre la cómoda y se precipitó a indagar al respecto.

Juvia se encontraba inclinada sobre el retrete con los ojos vidriosos del esfuerzo. El pelinegro se acercó a paso silencioso y con cuidado recogió el largo cabello azul que ella trataba inútilmente de hacer a un lado. Se sobresaltó ligeramente pero lo dejó sostenerle el cabello mientras volvía a inclinar la cabeza ante una nueva náusea.

— ¿Te encuentras bien? No creo que hayas comido nada aún, ¿o sí? — inquirió cuando ella trataba de incorporarse buscando algo a tientas, Gray le alcanzó un pedazo de papel.

—Juvia no vomitó, sólo fue la sensación.— se echó hacia atrás para quedar sentada sobre sus pies. —Juvia lamenta si lo despertó, ella supone que creyó sería mejor para usted dormir en otro lado para no molestarlo con estas cosas. —Ahí estaba una vez más la culpa que él quería evitarse.

—Yo ya estaba despierto, te traje algo para tomar que justo ahora creo te caerá bien

— ¿En serio?— sus ojos relucieron con alegría —¿Para Juvia?

— ¿Para quién más? Vamos, levántate.

Le tendió las manos para ayudarla a ponerse de pie, notando que se sostenía de él por más tiempo del necesario.
Cuando la peliazul pudo centrar el mundo de nuevo se perdió en los maravillosos ojos grises que esa mañana parecían tan tranquilos como impenetrables, y no supo qué era peor porque en el fondo de su corazón los prefería intensos, arrebatadores pero sinceros y no como esos que tenía delante que parecían más una careta.

— ¿Está todo bien?— la voz masculina le hizo notar que lo había observado por mucho tiempo. Gray sólo podía pedir que ella no dijese esas 3 atormentantes palabras.

—No es nada, Juvia lo siente. ¿En dónde están las bebidas?

Y en un mudo acuerdo decidieron de momento dejarlo pasar, hasta no estar seguros de lo que hacer con sus vidas que estaban a punto de cambiar, con la nueva vida que ya estaba en camino.

Esa mañana cada uno salió a ocuparse de sus asuntos y apenas cerrar la puerta del carro Gray deseó que el día terminara, pues sólo necesitaba que Makarov, Erza y compañía dijesen sí al proyecto para que Laxus dejase de molestarlo. ¡Rayos en otro momento cómo le habría encantado indagar en algo de tal magnitud!, el rubio sí que no se iba por la segura; sin embargo en ese momento sólo le sumaba más estrés a su situación.

..

Quedaban 30 minutos para que la presentación empezara y aún faltaban muchas cosas por estar en su lugar, la ineptitud del equipo enviado a presentar el proyecto era de campeonato y lo único que Gray quería era tener enfrente a al maldito encargado del equipo audiovisual para romperle la cara por incompetente.

Tras escuchar otra absurda excusa a través del teléfono de su escritorio decidió que era mejor que él mismo se encargara de arreglar el desperfecto en vez de seguir pendiente de las poco capacitadas manos de ese tarado.

Tomó su celular para bajar hasta la sala de conferencias pero antes de que pudiese llegar a la mitad de su oficina un par de golpecillos sonaron en la puerta antes de que una cabeza azulada se asomase.

— ¡Hola Gray-sama! — tras inspeccionar rápidamente con la mirada el lugar comprobando que estaba solo entró cerrando tras de sí y dejándole ver la sonrisa más grande que pudo. —Adivine qué, Juvia acaba de salir de su primera cita de control y Porlyusica-san...

—Juvia, ¿qué haces aquí?...olvídalo no tengo tiempo ahora. — trató de rodearla para seguir su camino pero ella lo detuvo tomándolo de la mano.

—No, no, no, esto es más importante Gray-sama, mucho más importante. Porque Juvia ya obtuvo sus resultados y le hicieron su primera ecografía y— el Fullbuster trataba de salir del lugar pero la chica se interponía en su camino una y otra vez cortándole el paso mientras parloteaba quien sabe que cosas.

Su celular sonó ante la entrada de varios mensajes, trató de abrirlos para leerlos pero Juvia infló sus mejillas en protesta y al ver que él no le hacía caso se puso de puntillas para arrebatarle el aparato de las manos.

—Préstele atención a Juvia, es importante.

El tono de llamada empezó a sonar y de inmediato ella la desvió. Gray estaba en el borde de su punto de quiebre, revisó su reloj para comprobar aterrado que el tiempo se le estaba agotando mientras ella rebuscaba en su bolsa antes de dejarla sobre el escritorio tras sacar un sobre blanco.

—Por favor, Juvia. — Protestó con exasperación —Ni tengo tiempo para tus tonterías ni me interesan, ya te dejé claro que tú y tus asuntos me dan igual, hazte a un lado.

Gray no era precisamente el más amable, ella lo sabía, pero aun así no pudo evitar sentirse mal al escuchar eso.

—Pero no es sobre Juvia, es sobre su hijo. Porlyusica-san lo confirmó, es oficial que Juvia está embarazada y tiene...

— ¡Es lo mismo! Por dios santo, ¿qué no entiendes? De verdad que trato de hacer lo correcto pero me lo pones difícil porque eres tan... — se contuvo para no decir algo de lo que se arrepintiese dos segundos después.

— ¿Tan qué, Gray-sama? Vamos dígale a Juvia todo lo que piensa de ella de una vez por todas, así puede desahogarse de una vez y dejar sus chiquilladas bipolares. — la alarma programada en el celular del pelinegro comenzó a sonar y él de nuevo intentó salir del lugar pero ella se lo impidió.

— ¡Molesta! — soltó finalmente —Tú y ahora esa maldita cosa que llevas dentro no hacen más que joderme. ¿Yo te parezco bipolar?, tus cambios de humor me dan jaqueca y me exasperan sobremanera. ¿Y todo para qué? Para tener a una niña loca necesitada de afecto con su bastardo que a saber de quién es hijo, porque ni creas que me trago esa certeza de que es mío.

Juvia apretó la mandíbula con fuerza, se tragó todas las ofensas que le acababa de hacer y tras arrojarle el celular junto con el sobre blanco al pecho salió del lugar empujando a la persona que se topó al cruzar la puerta.

No entendía porque era tan idiota, se lo había vuelto a hacer, ¿por qué ella se lo seguía permitiendo? De nuevo las lágrimas se agrupaban en sus ojos. ¿Por qué él era tan cruel como para ser amable y encantador unos días y luego prácticamente abofetearla en el rostro?

Sin saber bien cómo de pronto se encontró en la calle esperando a que el semáforo le diera el cruce con el resto de los peatones. Con la señal en verde se talló los ojos para hacer las cosas frente a ella un poco más visibles y empezó la marcha con el resto de transeúntes que cruzaban la calle.

El resto fue muy rápido, se escuchó un par de largos pitidos acompañados de maldiciones y el molesto rechinido de neumáticos contra el pavimento. Juvia levantó el rostro tratando de identificar las sombras borrosas en que sus lágrimas habían convertido la realidad.

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Pff, maratónico el cap de hoy, pero no quería dejar nada fuera.

Como siempre ya saben que les agradecería si me dejan un review con su opinión, saludo, crítica constructiva, preguntas, teorías, notas de odio...en fin lo que sea, después de todo en estas semanas ya creo haber leído de todo xP

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Guests: Hola!
(De forma general a los 3) Bueno, primero que nada lamento si los hice llegar hasta este punto para acabar decepcionándolos con el fic, y claro que entiendo que lo dejen en este punto pues sus palabras tienen toda razón.

(Más particular al 3° y último -lamento si es algo impersonal pero no dejaste firma de ninguna clase-) Ahora bien, creo que los insultos a nivel personal están totalmente fuera de lugar ya que no me conoces ni sabes nada de mí o mis opiniones sobre nada, por lo que juzgar de buenas a primeras puede ser especialmente fácil -sobre todo en Internet- pero nunca correcto. Del mismo modo te ruego no insultes a mis lectores pues tu problema parece ser más con el fic (o conmigo, no estoy segura) pero ellos quedan fuera compartan o no tu perspectiva.
Tienes todo el derecho de dar tu opinión, pero al menos déjame explicarme un poco: como bien mencioné en algún momento hubo más de una persona -lectoras en FF o no- que me pidieron escenas más fuertes o subidas de tono y como no soy especialmente adepta a ese tipo de...encuentros (por razones que quizás vengan o no al caso pero omitiré) pedí ayuda a una amiga y tras mucho pensarlo esto fue lo que obtuvimos para entrar en la historia. Si las escenas son fuertes pues sí, por eso lo recalqué en un inicio pero no sería justo señalar así de simple sólo porque es algo que no te cuadra.
Violación no fue, porque si te fijas Gray le preguntó si no lo quería en dos ocasiones -justo fue una discusión creativa que no dejé pasar- y ella accede a que continúe en ambas, si fue brusco e incluso desconsiderado en el acto, bueno eso ya sería otra historia.

Finalmente quizá les sorprenda pero no soy para nada machista y por ende tampoco tengo tendencias misóginas, todo lo contrario, creo que las mujeres debemos darnos a valer por nosotras mismas pues somos tan capaces como cualquiera y por supuesto que no veo el maltrato hacia NADIE (sea cual sea la razón: sexo, raza, origen, creencias, etc) como algo normal o tolerable -aunque bien tampoco me paso al otro extremo-.
Ésta es sólo una historia como he escrito muchas otras totalmente opuestas y por lo tanto no creo prudente que se me catalogue como tal o cual sólo por una de ellas ya que no son ni autobiografía ni confesiones personales, son HISTORIAS de cosas que pasan o pueden llegar a pasar en la vida de cualquier humano y con las cuales planteo mi idea de que no puedes juzgar genérica y arbitrariamente todo.

Eso creo es todo lo que tendría que explicar al respecto, si ofendí a alguna persona por supuesto que pido disculpas y entiendo que dejen de leer éste o incluso cualquier otro de mis escritos. Desde un inicio supe que si me aventaba a publicar esto tendría que defender mi argumento pues sé que encontrarán más de un motivo de censura y prometí -más a mí misma- que lo terminaría así acabase escribiendo sólo para mí.
Así que finalmente sólo puedo decir gracias por leer y comentar, ojalá podamos volver a leernos algún día.