Nota: Iginio Straffi es el dueño de las Winx Club

Indicación de dónde se encuentran los personajes:

Línea presente:

Santuario: Nabu, Helia, Flora y Oboe.

Ciudad: Bloom, Brandon, Stella, Tecna y Timmy.

Línea pasada: Musa, Riven, Layla, Valtor, Darkar, Darcy y Sky

Capítulo 11 III parte

Línea pasada

Valtor observó el pasadizo. Pudo oler el rastro que había dejado su olor y se relamió los labios. Ella era ágil pero con una criatura en su vientre, no podría ir muy rápido.

—Señor, aquí está—un subordinado le trajo a Darcy. La admiración que una vez había sentido por ese hombre había desaparecido.

Valtor sonrió. Sería una conversación muy divertida.

—S—

Riven sentía que no podía más. Quería gritar, arañar, pegar, romper, llorar… Todo y nada a la vez y más. Recordó la noche de pasión con Musa: sus besos, abrazos, su cuerpo blanco contra el suyo… y como resultado ella se había quedado embarazada. Y para colmo se enteró de la peor de las maneras.

Se sacudió la cabeza. ¿Habría sido él buen padre? Una criatura suya y de Musa, ¿por qué no admitirlo? Se enamoró en el mismo momento en que la vio y su hijo sería la mejor prueba de que las dos razas podrían convivir.

Layla observó cómo Riven sufría. Se notaba con facilidad.

—Hecha—las palabras de Hagen despertaron a la vampira y al hombre lobo. La luz y la fuerza que emanaba esa espada superaba cualquier cosa que hubieran visto.

—S—

Musa paró y analizó la situación. Iba descalza y la ropa que le habían dado estaba hecha jirones. Todo el bosque, mirara por donde mirara, era igual y no sabía si estaba corriendo en círculos.

Pero que estuviera en desventaja no quería decir que sus sentidos vampíricos estuvieran inactivos. Sky surgió de entre los matorrales dispuesto a meterle un zarpazo, pero Musa se elevó hacia la copa del árbol. Observó cómo estaba el rubio. Quedaba muy poco de la ropa que había llevado en la fiesta.

Se sujetó al tronco y fue escalando hasta estar a una distancia favorable. Sky arañaba el tronco con rabia.

—No has llegado muy lejos—la voz de Valtor la asustó.

El hombre con su porte elegante se acercó con unos cuantos subordinados. Mientras se acercaba, se limpiaba las manos de sangre.

—Pobre Darcy. Creyó que era más lista que yo.

Musa vio como limpiaba las manos. Enseguida entendió lo que había ocurrido.

—Ella se merecía algo mejor tú—sentenció Musa.

—Eso nunca lo sabremos—tiró el pañuelo al suelo como si nada y Musa cerró los ojos. Se sentía culpable por el destino de esa mujer—. Querida, baja de ahí. No querrás que le pase algo de nuevo a tu hija, ¿no?

Musa sintió un escalofrío. Ese monstruo había osado mencionar a su bebe y encima sabía que era niña.

—Los hombres lobo tenemos muy buen olfato y oído. Y ahora, por favor, baja, si no…—Sky volvió a arañar el tronco y Musa se asustó y debido a un mal movimiento, cayó al vacío.

—S—

Línea presente

Faragonda, Griffin y Saladino miraban a los visitantes del Santuario. Según Oboe, la situación era peor de lo imaginado.

—Os pedimos ayuda. Los humanos no pueden retener a esas bestias por más tiempo y empiezan a hacer preguntas incómodas.

Las palabras de Oboe cayeron como un jarro de agua fría. Habían pasado siglos e incluso milenios desde la última vez que habían actuado y su indiferencia y miedo estaba costando la vida de mucha gente, impotencia que Helia conocía muy bien por su historia pasada con su tío.

Faragonda resopló:

—Es hora de que nuestros dos mundos tiendan lazos. Convocaremos a las hadas.

—S—

Ese sonido solo pudo se presagio de algo malo y dichas sospechas fueron confirmadas. Los hombres lobo salieron de su escondite. Empezó la carnicería.

Las fuerzas del orden y el ejército comenzaron a disparar, pero poco efecto consiguieron. Un hombre lobo con una agilidad increíble saltó por los edificios y llegó a donde estaban Stella y Brandon. La joven cerró los ojos, pero Brandon se interpuso entre los dos. El hombre lobo le desgarró la espalda. La sangre cayó y manchó la ropa de Stella.

—¡No!—lo sujetó con fuerza y lo miró. Codatorta vació el cargador sobre esa bestia. Stella y el resto miraron a Brandon: —¿Por qué lo has hecho?

—No quería que te hicieran daño—Brandon tosió sangre. Stella sintió que la cólera la inundaba. Su fuerza vampírica invadió su cuerpo e hizo ademán de atacar a esa bestia, pero la mano de Brandon, temblando, la paró—. Están bajo un hechizo. Tú misma lo dijiste.

Bloom y Timmy recubrieron a Brandon con sus chaquetas e intentaron parar la hemorragia, pero poco sirvió.

El zarpazo había afectado a órganos internos. Brandon cogió con sus últimos alientos el rostro de la rubia y le dijo:

—Eres hermosa—su mano cayó al suelo y Brandon cerró los ojos para siempre.

—S—

Musa sintió como la cargaban en brazos y la movían a una velocidad sobre humana.

Al abrir los ojos, se dio cuenta de qué había pasado: Layla con su agilidad la había sujetado al vuelo y las dos habían aterrizado en un terraplén.

Cuando levantó la mirada, miró a Riven. Él blandía una espada increíblemente brillante. Con su fuerza y habilidades lobunas pasó como un rayo por los enemigos y acabó con todos ellos. Solamente quedaba Valtor.

A lo lejos se oyó una explosión. El castillo, la guarida de todos ellos, había estallado por los aires.

—Maya ha hecho su parte—sentenció Layla.

Valtor miró sin entender.

Riven sonrió, recordando las últimas palabras de la anciana.

Flashback. Una hora antes

—Vosotros iréis a por vuestra amiga. Yo iré a por Acheron y Darkar.

Riven intentó replicar, pero la anciana no se lo permitió:

—Ocuparos de vuestra amiga. Yo tengo un asunto del que ocuparme y solamente me concierne a mí.

Fin del flashback

—Deberías escoger mejor a tus aliados. Esos que acaban de morir tenían muchas cuentas pendientes—dijo Layla.

Valtor sonrió:

—Fueron ellos los que acudieron a mí. Maldición, sabía que eran unos ineptos y ahora ya no están. Lástima. Aunque…—elevó las manos al aire y un vapor negro surgió de los cuerpos de los caídos por la espalda de Riven. Ese vapor recorrió su cuerpo, envolviéndolo.

Layla se puso delante de Musa en posición defensiva. Riven miró a la madre de su bebe por unos segundos: quería decirle muchas cosas.

Valtor movió el cuello y estiró sus brazos:

—Al menos esos ineptos saben crear conjuros eficaces que aumentan la fuerza—miró a Riven, divertido.

El hombre lobo no lo pudo soportar más y se lanzó a Valtor. Los golpes creaban ondas de vientos que levantaban las hojas. Layla apretó a Musa contra su cuerpo para no ser dañada.

—Siempre has sido un soñador, Riven. Creo que podríamos haber sido buenos amigos.

Riven gruñó. Era tanta la rabia que sentía que se abalanzó sobre él con su furia.

—S—

Línea presente

Bloom, Timmy, Tecna y Stella no podían más. Incluso los agentes del ejército derramaron lágrimas por Brandon. ¿No había nada que no pudieran hacer? ¿Ese era su destino? ¿Claudicar ante la locura de Valtor y darlo todo por perdido?

Stella cerró los ojos. Con el paso de los días, había visto a Brandon con otros ojos y en el momento en que lo había curado había sentido un extraño sentimiento que creyó no percibiría nunca en su longeva vida.

Entonces ocurrió.

Pequeños destellos de luces fueron cayendo del cielo. Todos los presentes miraron el cielo. De entre las nubes emergieron unas mujeres de mirada hermosa y traje blanco. Las hadas surcaron los cielos de la ciudad y esparcieron su polvo por los heridos y las bestias hechizadas. Al minuto recuperaron su forma verdadera.

Nabu, Helia, Flora y Oboe llegaron hasta donde estaban los demás.

—¡Mirad!—gritó Bloom.

Brandon estaba moviendo los dedos. Al principio eran pequeños movimientos hasta que comenzó a mover las piernas y los párpados. Stella se lanzó a su cuello. Deseó poder llorar para demostrar su emoción y alegría. Cuando Brandon abrió los ojos, Stella lo besó.

Nabu, Helia, Flora y Oboe no entendían el porqué de ese arrebato, pero pusieron enseguida su atención en el ambiente. Los hombres lobos que fueron hechizados por Valtor recuperaron su forma y se miraban desorientados.

Las hadas sonrieron y aterrizaron en el suelo.

Nada más tocar el suelo, surgió una mancha que desembocó en un portal.

—Están aquí—dijo una de las hadas.

—S—

Línea pasada

Riven rechazó las estocadas de Valtor. Sabía que esa pelea no llegaría a ningún sitio, por lo que tomó la decisión:

—¡Layla!¡Hazlo!

Su amiga reaccionó:

—¡Pero tú no estás!—gritó Layla.

—Eso no importa. Llévate a Sky y Musa.

Musa no sabía de qué estaban hablando.

Layla miró a Riven y el combate que libraban. Se maldijo por dentro por sabía muy bien que no había otra manera. Cogió el colgante de su cuello y lo estalló contra el suelo. Maya les había dado ese colgante para que pudieran volver a su tiempo.

Layla agarró a un Sky confundido y lo lanzó por la puerta temporal.

—Musa, vámonos—agarró a su amiga del brazo pero ella se negaba a dejar a Riven atrapado—. Es su decisión Musa. No hagas que su sacrificio sea en vano.

Valtor intentó zafarse de Riven y lanzarse al portal pero Riven lo atrapó y lo lanzó lejos. Layla sabía que no le quedaban tiempo y arrastró a Musa literalmente. Antes de que fueran engullidos, Musa le dijo a Riven:

—¡Es una niña, Riven! ¡Tendremos una niña!

Sus miradas se entrecruzaron y el portal se cerró.

—S—

Línea presente

Las hadas ayudaron a Sky a que recuperara su forma original. A continuación salieron Musa y Layla del portal, el cual se cerró:

—Ya no está—murmuró.

—S—

Línea pasada

Valtor se enfadó. Sin Acheron y Darkar, no conocía ninguna forma de volver al futuro. Atacó a Riven con furia. Había perdido, lo sabía, pero no lo dejaría con vida. En un descuido, lo empujó contra el suelo y afiló sus uñas. Sin embargo, algo lo paró.

Una luz roja surcó el cielo del bosque. Valtor sintió que su mano quemaba. Riven aprovechó el momento y le clavó la espalda en el estómago y Valtor gimió de dolor. Riven no lo dudó y continuó hiriéndole hasta asegurarse que ni siquiera parpadeaba. Miro al cielo intentando entender qué había pasado. Esa mancha roja recubrió todo el bosque y Riven pensó que estaba soñando. Tenía delante suya al dragón de la leyenda de Maya.

—S—

Línea presente

Siete años después…

La ciudad y el mundo entero descubrieron que nunca habían estado solos. Que los seres que poblaban las fantasías y las leyendas existían de verdad. Al principio lo vieron como el Apocalipsis, otros con recelos y otros con expectación. Costó mucho pero los dos mundos que hasta entonces habían estado separados se aceptaron mutuamente.

Musa dejó una rosa sobre la tumba dedicada a Riven. Su tumba estaba en un lugar apartado de las otras tumbas de los caídos en la batalla. Su hija Raven, de siete años, hizo lo mismo. Musa acarició el pelo magenta de su hija. Raven era una copia calcada de su padre.

—Raven, ven conmigo—su tía Layla la llamó. Se había quedado unos metros por detrás para no interferir en ese momento familiar. Musa necesitaba estar a solas con la tumba del hombre al que una vez quiso, aunque estuviera vacía.

—S—

El siguiente capítulo será el final donde se revelará qué pasó con Riven.

Gracias a Yo, Delfin, Delfina Kirsch e Isis Blackwell por sus reviews.

Besos de piruletas de NagatoYuki-Chan.