Hola a todos! Pues hoy subo tantos capítulos como pueda, tengo un día superr largo :D
Eri0.
Marauder! Crack
Rebaño de ovejas negras
Sirius no camina. Sirus vuela por los pasillos que llevan al jardín. Sirius está rabioso y le alimenta el odio contra sí mismo, que es la forma más sublime del odio. Reza para encontrarse con Snape o Malfoy y poder encontrar una excusa perfecta para descargarse. Se está planteando seriamente transformarse y salir a cazar conejos. Acaba en ese cobertizo del jardín que nadie usa. Se imagina que es lo bastante solitario como para que nadie le descubra ni a él, ni a la botella que James guarda en algún lugar de ese condenado sitio. Lo último que espera es encontrarse con alguien. Mucho menos con ella.
- ¿Evans? ¿Qué mierda haces aquí?
- Siempre tan educado, Black. Se queda parado en la puerta, sin saber muy bien qué hacer.
- ¿Vas a cerrar la puerta? Hace frío.
Se lo piensa pero obedece. Allí está, en toda su gloria. Lily Evans. Perfecta estudiante, perfecta prefecta, perfecta todo. En el apestoso, humeante, decadente cobertizo del jardín. Melena pelirroja cayendo sobre la cara y ojos verdes llenos de lágrimas. Ligeramente avergonzada porque alguien la haya visto. Ligeramente devastada. Levanta la barbilla con dignidad. A Sirius le gusta la gente que se crece para no aparentar debilidad.
- ¿Qué haces aquí?
Esta vez lo pregunta por verdadera curiosidad.
- Podría preguntar lo mismo- se seca la cara con la manga del uniforme en un gesto que podría ser masculino pero en ella es delicado. Preciosos ojos verdes, esa Evans. Normal que James parezca medio hipnotizado por ellos. Pobre Cornamenta, tiene menos posibilidades de llegar a algo que Sirius de acabar siendo Ministro de Magia, pero de ilusión también se vive.
- ¿Qué haces tú aquí, Black?
- Quería estar solo.
- Lo mismo digo.
No hablan a menudo. Bueno, no son amigos. Sí, claro, están en la misma casa pero uno no se hace amigo de la chica que le gusta a tu mejor amigo. Uno mantiene las distancias y espera que su mejor amigo tenga suerte con ella y que no deje de hacer cosas divertidas una vez que salgan juntos. Esa es la relación que se tiene con una chica que le gusta a tu mejor amigo y que siempre parece tan digna y tan enfadada. Lily Evans es probablemente la única chica de su edad -y de varios cursos más- con las que no ha intentado ligar y tal vez por eso, acaban juntos en la cabaña, esperando a que deje de llover, pasando el rato con una botella de whisky que Sirius jura que ha encontrado a allí "por una de esas mágicas casualidades, Evans, te lo juro" . Lily no bebe y al principio apenas habla, pero llueve, no hay nada que hacer y Sirius puede ser muy insistente cuando quiere saber algo. Lily claudica, finalmente.
- Problemas familiares
- ¿Ha pasado algo... grave? - Tal vez haya alguien enfermo. O algo peor. Alguna desgracia. Si su madre enfermera él daría una fiesta y rezaría a la luna por una convalecencia doloroso pero hay gente que tiene familias ligeramente más tolerables. Tal vez Evans sea una de esos.
- No. Nada. No les gusta que estudie aquí, es todo.
No es todo, claro... Lily ha recibido una lechuza. La letra inconfundible de Petunia.
"Lily, por Dios, deja de enviarme cartas. Esa horrible lechuza asusta a los vecinos y no quiero tener que explicarles a mis amigas que mi hermana no es normal, ¿entiendes? En el mundo real, Lily, tú eres una vergüenza, ¿es que no te das cuenta? ¿Es que quieres que yo también lo sea?"
No es la primera vez que le dice algo así. No debería doler. Pero duele. A Sirius no se lo dice. Tampoco hace falta para que él sienta una corriente de simpatía profunda e inmediata. Otra oveja negra. Bebe un trago para celebrarlo. Casi aplaca el dolor de la espalda. No debe ser fácil ser una bruja en una familia muggle. Más o menos como ser un Gryffindor rebelde en una familia de Slytherin asociada a la magia negra.
- Si tu familia no te gusta, te presto a la mía, Evans.
La chica entorna los ojos. Preciosos, ya lo creo. Verdes como esmeraldas en la tempestad.
- No lo dirías si conocieras a mi familia.
Sirius deja caer un suspiro casi perruno.
- No conoces a mi madre. Un cuarto de hora con ella y querrías casarte con Snape.
- Venga ya, Sirius. Eres un Black. ¿Cambiarías eso por ser hijo de muggles? ¿Por ser un sangre sucia?
Solo por un momento, Sirius Black deja caer la fachada de bravuconerías y toda esa rabia bárbara se diluye en la nada más absoluta, en esos ojos verdes que le serenan. Deja de fardar, de ladrar, de pavonearse, de hincharse como un animal en celo.
- No hay nada más sucio que mi sangre, Evans. Eso te lo garantizo.
Se hace un silencio entre la frontera de lo cómodo y lo incómodo y lo rompe Lily con un reverente "gracias" que sale de lo más profundo de su corazón. Fuera la tarde amenaza tormenta y ninguno de los dos sabe exactamente cómo comportarse. Solos en una cabaña.
- ¿Sabes qué, Evans? Deberías darle una oportunidad al pobre James. - Un par de tragos le hacen sentir lo bastante seguro como para decirlo.
- Solo es un buen tío con malas compañías- guiña un ojo y ella no quiere admitirlo pero Sirius sabe que le hace gracia.
- Eso he pensado siempre. Confío en que Remus equilibre tu maligna influencia.
Remus
Habrá que ir pensando en pedirle perdón. La mirada de Lily se vuelve inquisitiva.
- ¿Te ha pasado algo con él?
- No. Algo. No es importante.
Mentira. Porque cuando se trata de Remus, todo es importante.
