VAMPIRE HETALIA
Los dos individuos respiraban dificultosamente, mientras veían a todos a su alrededor
-¡vampiros!- dijo con un tono enfadado el hombre del antifaz
-y supongo ustedes son magos- contestó Noruega viéndolos con aburrimiento
-¿Qué si lo somos? Estamos aquí porque uno de nuestros amigos nos ha llamado- contestó el otro hombre de cabello largo con la voz monótona pero frunciendo el seño
-Heracles, Sadiq… yo le pedí a Kiku que los llamara- interrumpió entonces Yao
-¿para qué? ¿Los chicos pálidos les están causando problemas?- preguntó el que respondía al nombre de Sadiq con una media sonrisa
-eso deberíamos decirlo nosotros- se incluyó Dinamarca mirándolos con desdén –su amigo nos tiene que ayudar para salvar su pellejo-
-¿porque no mejor arreglamos esto de otra manera?- dijo Sadiq haciendo tronar sus nudillos
-Vamos Kiku, esto podría ponerse peligroso, te llevaré a un lugar seguro- escuchó como Heracles le decía a Kiku mientras lo tomaba de la mano
-¡quieto mocoso! ¡No dejare que te lleves a Kiku a ninguna parte!- le espetó Sadiq ahora ignorando por completo a los vampiros
-tú sigue en tu asunto, yo llevare a Kiku a otro lugar donde haya menos idiotas queriendo pelear con vampiros- dijo sin ningún intereses sin soltar la mano del asiático.
-como si fuera a dejarte hacer eso- le espetó el del antifaz tomando al japonés de la otra mano y jalándolo. Heracles también lo jaló empezando así una infantil pelea en donde el único perjudicado era el pelinegro que solo estaba comenzando a hartarse
-¡suéltenme de una buena vez!- demandó alzando un poco la voz, tanto Sadiq como Heracles se quedaron pasmados
-hey idiota, ¿traes tú cámara?- preguntó Heracles a Sadiq en un susurro
-no, pero traigo mi celular- dijo sacando el aparato y poniendo la opción de tomar fotografías
-no se te olvide pasarme las fotos después- esto lo decían pues ver a Kiku enojado era algo que solo pasaba cada mil años
-entonces van a ayudar a Yao-san ¿sí o no?- preguntó el asiático regresando a su seriedad de costumbre.
Sadiq carraspeó guardando su teléfono, se cruzó de brazos enfrentando una vez más a los cinco vampiros que comenzaban a exasperarse
-primero necesitamos que nos expliquen la situación, como bien saben no es normal que un vampiro le pida favores a un mago-
-ja ja ja que gracioso sonó eso, no les estamos pidiendo un favor, mejor dicho nosotros les estamos haciendo uno- respondió Dinamarca
-¿Qué quieres decir con eso?- preguntó Heracles que bostezaba de vez en cuando
Tras una no muy extensa explicación, pues Heracles amenazaba con quedarse dormido, Noruega explicó el porqué de haberlos llamado
-entonces creo que no tenemos otro remedio… después de todo es difícil para un mago borrar las memorias de tantas personas, la realidad puede que te cobre un precio muy alto- dijo Sadiq
-muy bien… pueden comenzar…- dictaminó Noruega repasando con la mirada todos los presentes que sintieron esas palabras calarles en lo más hondo de su ser.
-¿Quién será el primero?- preguntó Yao, nadie dijo nada, todos se quedaron en su mismo sitio
-que sea el albino altanero- propuso Dinamarca con malicia
-¡no voy a dejar que nadie me toque desgraciados!- gritó Gilbert pero cuando intentó siquiera moverse sintió como alguien lo tomaba por los brazos desde la espalda
-no hagas esto más difícil- le dijo Islandia que era quién lo sostenía
-cállate idiota, mejor lárgate a que te dé un poco el sol- decía intentando soltarse sin lograrlo, Yao se acercó. Austria solo miraba cerrando sus puños con fuerza, viendo como Gilbert luchaba a pesar de todo.
El asiático puso la palma de su mano sobre los ojos del chico
-hey señorito no pensaras que esto me va a vencer ¿o sí? Soy demasiado awesome así que quita esa cara de tristeza…- decía con sus ojos siendo cubiertos por la mano del mago, de la cual salió un pequeño destello blanco –no te queda bien…- dijo finalmente Gilbert cayendo al suelo inconsciente
-¡Gilbert!- llamó entonces Austria acercándose al cuerpo del ojirrojo que parecía estar profundamente dormido
-no te preocupes… no sintió nada- le intentó consolar Yao, Islandia se apartó mientras que Austria se arrodillaba a un lado poniendo la cabeza del alemán sobre sus piernas, sintiendo como el pecho de este subía y bajaba en una apacible respiración
-no cabe duda de que eres un narcisista sin importar la situación- dijo en un murmullo con una sonrisa triste en su rostro.
-sigues tú- dijo Islandia tomando a Antonio del brazo separándolo unos pasos de Romano
-antes… ¿puedo despedirme?- pidió amablemente el español, Islandia dio un suspiro y asintió con la cabeza. Antonio se acercó a Romano y le acarició la cabeza como si se tratara de un niño pequeño
-todo estará bien, no te pongas triste- le decía al italiano que se mantenía cabizbajo
-pues claro que para ti todo va a estar bien… vas a olvidarme…- dijo Romano alzando la cabeza viendo la sonrisa tierna de Antonio, pero pudo notar un par de pequeñas lagrimas que se comenzaban a asomar por sus ojos.
-si es así, asegúrate de no olvidarme a mí- le levantó el flequillo depositándole un amoroso beso en la frente. Heracles se acercó, se puso detrás del español e hizo lo mismo que Yao: cubrió los ojos verdes del castaño que aun se mantenía sonriente para después dejar salir un resplandor, y al igual que Gilbert, Antonio cayó al suelo dormido.
Romano se acuclilló a su lado notando como una lágrima se resbalaba por la cara de Antonio desviándose hacia su nariz cayendo por la punta de esta
-¿Cómo pretendes que te olvide idiota?- le preguntó alcanzando a atrapar la pequeña gota de agua salada con su dedo y llevándosela a la boca.
-creo que es mi turno- dijo entonces Alfred notando como Sadiq se acercaba a él, volteó a ver a Matt y le revolvió el cabello
-vete con Francia, parece que está preocupado- le dijo sonriéndole como de costumbre, pero en realidad con aquel gesto estaba despidiéndose de él, Mathew no dijo nada y se abrazó fuerte a su hermano mayor
-cuídate mucho Al- le dijo al oído dándole un último apretón con sus brazos y corriendo hacia donde estaba el francés que también lo abrazó
-bueno Iggy, tengo que cumplir con mi deber de héroe- le dijo aun con esa enorme sonrisa que lo caracterizaba
-Arthur- dijo entonces Inglaterra, a lo que Alfred puso cara de duda –no me llames Iggy, mi verdadero nombre es Arthur- le dijo con cara de molestia
-te queda perfecto- le dijo clavándole sus zafiros en los esmeraldas del ingles.
Sadiq al igual que Heracles y Yao hizo olvidar a Alfred el cual antes de caer al suelo fue atrapado por Inglaterra.
El rubio sintió la cabeza del americano descansando en su hombro, su cuerpo no le pesaba, lo abrazó fuerte, tan fuerte como si con eso Alfred fuera a despertar para después sonreírle y decirle un "buenos días" o algo así, pero seguía dormido, con su corazón retumbando contra su pecho, su cuerpo inmóvil sumido en un profundo sueño en donde Inglaterra no aparecía.
-Italia, llegó la hora- le avisó Ludwig a Veneciano que seguía aferrado a él
-no quiero- respondió el italiano sin soltarse
-yo tampoco, pero debemos hacerlo- dijo intentando separarlo
-entonces es mi turno de prometértelo- Ludwig miró a Italia que tenía la cara llena de lagrimas rojas –te prometo, que nos volveremos a encontrar-
-entonces estaré esperando- contestó Ludwig entrelazando sus dedos con los de Italia.
Heracles se puso a un lado del alemán y cubrió sus ojos con su mano, el destelló apareció y el rubio cayó directo a los brazos de Italia que no pudo seguir conteniendo las lagrimas.
El último era Rusia, Yao se acercó a él, Polonia los miraba atento, su cara se mantenía seria pues sabía que Rusia estaba sufriendo todo lo que él sufrió con la única diferencia de que Rusia estaba sintiendo todo el dolor de cinco décadas en unos minutos…
Yao pasó su mano por el cabello del rubio y la bajó hasta llegar a su mejilla
-no tienes que hacerlo- le dijo Rusia sintiendo la mano tibia de Yao rozar su piel
-claro que si… por eso perdóname- Rusia lo tomó por los hombros y lo besó a la vez que Yao cubría sus ojos con su mano. Aun sintiendo los labios helados de Iván sobre su boca se obligó a sí mismo a hacer lo que le habían ordenado: borrar de la mente del vampiro todo rastro de su existencia… algo tan sencillo podía llegar a ser tan doloroso.
Finalmente el rubio cayó al suelo a los pies del asiático que sentía como las lágrimas le quemaban el rostro.
Por un momento lo único que se escuchaban era algunos sollozos y murmuros, Finlandia que había visto todo tomó la mano de Suecia con fuerza, el sueco volteó a verlo y notó como el finlandés intentaba retener las lagrimas, así que tomó su mano con más fuerza apretándola haciéndole ver que él seguía ahí con él.
-llévenselos de aquí y espero jamás tener que volver a verles las caras- dijo Noruega saliendo del lugar –vámonos- le ordenó a sus otro cuatro compañeros.
Poco a poco el bar se fue quedando vacío…
Habiendo llegado a casa Noruega fue directo al jardín, se recargó sobre la destartalada mesa que había ahí, intentó respirar con normalidad sin lograrlo, le pesaba tanto…
-Noru…- escuchó que le llamaba Dinamarca
-cállate- le obligó el más viejo antes de que siquiera el danés dijera algo más –solo por esta vez cállate… y abrázame…- le pidió sintiendo como su voz se quebraba con aquella orden. Dinamarca se aceró y lo abrazó por la espalda, sin decir nada tal y como se lo habían ordenado.
En otra habitación de la casa Suecia y Finlandia estaban acostados en una enorme cama, aun con sus ropas Fin apoyaba su cabeza en el pecho fuerte de Suecia mientras que este se mantenía boca arriba mirando el techo.
-Su-san… si yo me llegase a olvidar de ti ¿qué harías?- preguntó el rubio sintiendo la mano grande del ojiazul rodeándolo por los hombros
-haría que me conocieras de nuevo- respondió Su-san, Finlandia se acercó más al Sueco acurrucándose a su lado, cerrando sus ojos, feliz por la respuesta.
Islandia mientras tanto miraba un viejo álbum de fotografías en la biblioteca, todas ellas de tiempos pasados, mejor dicho, desde que las cámaras fotográficas se habían inventado, en todas aparecía con Noruega, Dinamarca, Finlandia y Suecia.
Sonrió mientras pasaba las hojas del álbum, al ver todos los recuerdos impresos que tenía de su querida familia… se sintió afortunado de que en todo ese tiempo no había estado solo como siempre quería aparentar.
Pero en otras partes no todos eran tan felices…
En la mansión de Rusia Austria estaba en su habitación, tocaba el piano de manera desenfrenada haciendo sonar por toda la casa una violenta melodía. Hungría que estaba frente al piano caminó hasta donde estaba el músico y puso sus manos sobre las de él obligándolo así a que dejara de tocar, y lo abrazó poniendo la cabeza de Austria contra su estomago pues él aun estaba sentado en el banquillo frente a las teclas, Roderich rodeó la cintura de la chica como si en eso se le fuera la vida, solo quería desaparecer, ser tan efímero como los sonidos del piano, como la música…
En el Galia Francia estaba sentado en su sillón de cuero, frente a él Inglaterra, Mathew había dicho que quería estar solo así que no lo contradijo y lo dejó en paz.
-¿te vas a burlar de mí o qué?- preguntó Inglaterra bruscamente, Francia solo sonrió con elegancia
-por supuesto que no mon bon ami solo estoy aquí- dijo llenado una copa con sangre
-pues entonces lárgate- le espetó el ingles
-no lo haré- le contradijo Francia
-entonces yo me voy- dijo el ojiverde levantándose
-si es así te acompaño-
-¡no te quiero cerca de mí!- le gritó Inglaterra
-no estoy cerca de ti, solo estoy aquí-Inglaterra comenzaba a desesperarse –fueron las mismas palabras que me dijiste cuando Juana murió- dijo el ojiazul meneando su copa con líquido rojo
Inglaterra cayó en la cuenta de lo que el francés quería decir: "estoy aquí" también significaba "estoy contigo"… dejó de discutir y se sirvió una copa, la chocó ligeramente contra la de Francia
-por los buenos enemigos- dijo
-por los buenos enemigos- repitió Francis, ambos dijeron "salud" y bebieron hasta el fondo.
En un parque no muy lejos de ahí Polonia paseaba con Lituania
-tengo que regresar a la mansión- dijo entonces Lituania, Polonia caminó unos pasos más hasta que se detuvo quedando de espaldas al castaño
-no regreses- le dijo
-Polonia, ya has hecho suficiente, no solo lograste que Rusia olvidará al mago, también que los demás perdieran sus recuerdos-
-ya lo sé… por eso… déjame ser egoísta por última vez- le pidió sin voltear a verlo
-¿tanto lo deseas?- preguntó Lituania, el rubio volteó, a pesar de que estaba sonriendo unas lagrimas rojas caían por su cara
-si- contestó, Lituania sonrió en respuesta caminando hasta donde estaba Polonia, lo tomó de la mano y continuaron caminando tranquilamente bajo las estrellas.
Mientras tanto en casa de Yao sus aprendices no sabían qué hacer, así que solo dejaron que su maestro se encerrara en su habitación, Sadiq y Heracles seguían ahí obviamente se peleaban por Kiku cuando este no los veía.
El chino estaba en su futón cobijado hasta la cabeza, no quería ver a nadie ni saber nada del mundo, solo quería quedarse bajo las mantas hasta que el dolor amainara…
Una vez más en casa de Rusia Italia Veneciano e Italia Romano estaban en la azotea recostados viendo las estrellas, no se decían nada pues no había necesidad de hacerlo
-hermano- escuchó entonces como Veneciano llamaba a Romano que no dijo nada esperando las palabras de su mellizo
-tengo sueño…- le dijo tomando la mano del castaño que volteó a verlo, miró el rostro de su hermano menor descifrando aquella frase y su verdadero significado
-¿puedo dormir contigo?- preguntó, Romano sonrió como solo raras veces hacía
-claro que si hermanito tonto… yo también tengo sueño- dijo poniéndose de lado, Italia hizo lo mismo mirándose fijamente aun con las manos entrelazadas cerraron sus ojos… para siempre…
Los días comenzaron a pasar y la rutina volvió a tomar su lugar en la vida de todos.
Gilbert estaba en la habitación que compartía con su hermano, en el tocadiscos se escuchaba una melodía de piano, el albino se mantenía recostado en la cama con los brazos detrás de la cabeza, los ojos cerrados y una tranquila sonrisa en su rostro.
-Hermano ya llegué- anunció entonces Ludwig entrando con su mochila colgada al hombro, el mayor no contestó. Ludwig se acercó al tocadiscos en donde encontró la funda del disco
-¿Chopin? No sabía que te gustara la música clásica- dijo el rubio dejando sus cosas en su cama y sacando su computadora portátil
-solo me agrada esa canción- dijo sin abrir los ojos escuchando las notas que salían del piano invisible, por alguna extraña razón cuando cerraba sus ojos y se dejaba llevar por la música en su mente siempre aparecía una silueta de alguien sentado frente al piano tocando apaciblemente, nunca podía ver su rostro, solo sus manos moviéndose ágilmente sobre las teclas de marfil.
La melodía llegó a su final, así que Gilbert quitó el disco guardándolo para después acercarse a su hermano que estaba muy concentrado en su computadora
-¿Qué tanto haces West? Apenas es viernes y ya estas pegado haciendo tarea- le reclamó viendo el monitor
-no es tarea, es solo que hace poco unos arqueólogos hallaron una pintura en Alemania, cerca de nuestra casa- explicó tecleando y seleccionando una imagen –mira, es esta- dijo señalando la fotografía de un desgastado cuadro que mostraba a una niña vestida de sirvienta durmiendo tranquilamente hecha un ovillo sobre una silla.
-no le veo nada de especial- dijo el albino frunciendo el seño mientras que su hermano menor no hacía caso a su comentario y se perdía en la pintura.
-yo creo que es muy hermosa…- dijo en un susurro pasando su dedo sobre el monitor como queriendo tocar a la niña del cuadro, pero fue interrumpido por un portazo en la entrada
-¡Hey chicos me voy a Italia!- anunció entonces Antonio que llegaba muy alegre presumiendo un boleto de avión
-¿y porque tan repentinamente?- preguntó Gilbert
-ah, no lo sé, solo me entraron ganas, voy a ir a Roma- dijo emocionado con una gran sonrisa en su rostro
-¿y no nos llevas?- le recrimino el ojirrojo en tono de broma
-lo siento, solo me alcanzó para un boleto- se disculpó el castaño
-visita Venecia… me han dicho que es muy bonito por ahí- le recomendó Ludwig a lo cual Antonio asintió con la cabeza. A un lado de la habitación pasó Alfred cargado con un montón de libros
-hey yankee ¿tú leyendo? eso sí que es raro- dijo entonces Gilbert al ver al rubio que solo asomaba los ojos por encima de la montaña de libros que traía en los brazos
-ah… es solo que tengo un fin de semana muy largo y ya terminé todos mis videojuegos- Ludwig se acercó tomando uno de los tomos que cargaba el chico
-¿Arthur Conan Doile? ¿El rey Arturo?* ¿Te interesa la literatura inglesa?- preguntó hojeando los libros
-no precisamente, me los encontré en la biblioteca y me parecieron interesantes, creo que a Matty también le gustarán- dijo sonriente
-¿Quién es Matty?- preguntó entonces Antonio
-él es…- comenzó a decir el americano sonriente –él es… no lo sé… solo me vino el nombre a la cabeza- dijo con su sonrisa convirtiéndose en un gesto de duda –ah, me pregunto donde habré escuchado ese nombre antes- preguntó en voz alta
-tanta comida chatarra ya te está pudriendo el cerebro- le regañó Gilbert, Alfred solo volvió a sonreír
-supongo que sí, pero bueno, nos vemos chicos, tengo mucho que leer- y caminó hasta la habitación que compartía con Antonio. Los tres solo se encogieron de hombros y comenzaron a charlar entre ellos.
Por la noche en las calles de Rusia un vampiro de ojos violáceos caminaba acompañado de sus hermanas, pasaron a un lado de una tienda que vendía artículos orientales, sin quererlo Rusia se detuvo entrando en ella como si estuviera hipnotizado.
-¿Qué pasa Rusia-chan?- preguntó Ucrania siguiendo al menor
-huele bien- dijo el más alto con una sonrisa en su rostro cerrando los ojos aspirando el aroma
-me marea, que olor tan fuerte- dijo disgustada Belarus tapándose la nariz
-incienso y especias, tal vez un poco de opio- dijo Rusia ensanchando su sonrisa, aquel aroma le hacía sentir bien, casi feliz.
Ucrania y Belarús se miraron de manera cómplice, ambas sabían el porqué de aquella expresión tranquila en el rostro de su hermano
-¿quieres comprar un poco?- preguntó entonces Ucrania sonriente
-¿puedo?- preguntó Rusia como un niño pequeño, no podía evitar comportarse así frente a su hermana mayor
-claro- respondió la chica a pesar de la mirada de desaprobación de la más pequeña.
El ruso compró algunas varitas de incienso de aromas diferentes, Ucrania sabía que no podía entregarle a su gran amor olvidado, pero al menos si podía regalarle un pequeño momento de felicidad.
Finalmente nadie volvió a romper las reglas, los Nórdicos regresaron a su hogar ocupándose solo de problemas menores, Austria decidió regresar a su país natal acompañado de Hungría que no volvió a insistir en volver con el pianista. Polonia, Lituania, Letonia y Estonia decidieron quedarse en Rusia sin embargo no bajo el mismo techo de Iván, Polonia seguía el juramento que se había hecho a sí mismo y continuó a un lado de Lituania que poco a poco fue cediendo.
Francia y Canadá dejaron a Inglaterra a cargo del Galia mientras ellos recorrían toda Europa para finalmente instalarse en Francia. Inglaterra aprovechando la ausencia del francés decidió cambiarle el nombre al bar y fue conocido como el "Britania" también cambió la decoración por una más sobria y elegante además de dejar bien claro que la entrada a los humanos estaba indiscutiblemente prohibida. Lo que los clientes no sabían era que una hora antes del amanecer el nuevo dueño siempre se escabullía para mirar desde lejos a un curioso y escandaloso joven que vivía en una residencia estudiantil de una universidad cercana.
Rusia vivió en paz con sus hermanas recibiendo a veces a viejos amigos en casa y algunos nuevos vampiros… aunque aun era uno de los más temidos.
Mientras tanto los aprendices de Yao llegaron a convertirse en reconocidos magos, y juntos después de varios fallidos intentos lograron romper la maldición que ataba a su maestro a la inmortalidad.
De Italia Romano e Italia Veneciano jamás se mencionó nada… como si tan solo hubiesen ido a tomar una larga, larga siesta…
Los siglos pasaron y hasta los seres eternos se aburrieron de una sencilla existencia terrenal, así que uno a uno los habitantes de la noche fueron tentados a continuar con la aventura… la de la muerte definitiva, llamados por su propio destino a abandonar este mundo llevándose con ellos memorias, amores, risas y llantos.
Pero la vida es caprichosa, y le gusta jugar con nuestros caminos trayéndonos de nuevo a este planeta más de una vez en diferentes cuerpos y definitivamente en otras formas…
Estaba obscuro, el espacio era reducido, estaba temblando y tenía miedo, unos pasos le anunciaban que alguien se acercaba.
Un rayo de luz se dejaba ver desde arriba
-¡no me mates!- lloriqueó un muchachito castaño con un curioso rulo.
-¿Tu eres Italia del Norte? ¿El descendiente del Impero Romano?- preguntó un hombre rubio de ojos azul cielo abriendo la caja de tomates en donde se escondía el chico
-¿Eh? ¿Conoces al abuelito Roma?- preguntó la nación llamada Italia del Norte.
"Te prometo que nos volveremos a encontrar"
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Waaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaa lloren conmigo porque este fic ha llegado a su final, después de 14 emocionantes capítulos (al menos para mí fue escribirlos) Espero hayan disfrutado este final, junto con todo lo demás, la verdad me puse algo emocional cuando lo estaba escribiendo eso y pelearme con madre que mientras ellas decía: ¡ya quítate de esa computadora!" Yo solo decía: "espera Madre que esto es demasiado importante" y ella volvía a decir: "importante la escuela, ¡ponte a estudiar!" ja ja ja pero bueno, dejando eso a un lado ahora los agradecimientos.
Antes que nada a Himaruya por haber creado este web-manga y anime que la verdad creo que nos ha cautivado a toooooooodos los que somos fans
Segundo a los juegos de rol de World of Darknes y a la serie de televisión True Blood por haberme dado buenas ideas para este fic.
Y también pero no menos importante a toooooooooooooooooooods ls que siguieron este fic y me animaron con sus reviews capitulo a capitulo, la verdad es que me sacaban una sonrisa al solo leerlos y hacían que mi día fuera perfecto por todas y cada una de sus palabras incluidas las amenazas de muerte ja ja ja
Por último a mi novio que a pesar de odiar el Yaoi me dio buenas ideas para esta historia y después me decía: "estas enferma ¿Cómo pones a dos hombres teniendo sexo?" ja ja ja siiiiiiii hombres teniendo sexo ¿y? ja ja ja.
De nuevo mil gracias a todos y espero nos veamos en un siguiente fic.
*Según Hiramuya se basó en el escritor Arthur Conan Doile y en el rey Arturo para darle su nombre humano a Inglaterra
