Holaa! jejej bueno he regresado.


Disclaimer: Los Teen Titans no me pertenecen. :( :p

Es increíble lo que llegamos a desear de niños, un día sueñas con ser el mejor trapecista del mundo y al otro ser como Batman, un día creces y una parte de ese sueño desaparece, se desvanece hasta incluso puede quedar oculto en lo recóndito de nuestra alma.

Un día dejas de usar un "nombre" y decides cambiar tu "identidad", simplemente decides que es hora de buscar tu propio camino y no seguir el de otros; incluso llega un momento en el cual te levantas y tu pensamiento solo lo abarca una persona, te niegas a ti mismo la realidad, intentas huir no sabes si es de ti o de ella, y solo terminas haciéndole daño, te deprimes, lloras, te frustras, hasta que finalmente decides aceptarlo.

Un día despiertas con la mujer que amas a tu lado y le sonríes porque la amas; un día regresas del "trabajo" y te encuentras con la mejor noticia del mundo.

Un día tomas una decisión que sabes que dejara huella, no solo a ti también a los que te rodean; en un segundo estas sumido en la depresión y al otro ríes, al ver la vida después del sufrimiento, y al final decides que la vida realmente vale la pena.

La vida parece ir bien, viento en popa y es ahí cuando te estrellas, el barco se hunde y te ahogas, te ahogas en tu propio dolor, en tu sufrimiento, de algún modo u otro logras flotar y vas flotando a la deriva, ya no vives, sobrevives y eso no es lo mismo, te dejas llevar intentando olvidar.

Luego de un tiempo regresas y nada es igual, el dolor te consume, pero ya no tienes el valor para ser cobarde y lo aceptas, porque de algún modo aprendiste a vivir con el dolor, vives de él.

Aunque parezca absurdo, después de todo tú lo ocasionaste.

Te confortas y continúas, en cierto modo te quitas la venda de los ojos y te resignas, dándote cuenta de que el amor no es para flojos, el amor requiere de tiempo y dedicación, y a pesar de todo siempre puede renacer, se puede volver a soñar; que la "receta" para construir la felicidad únicamente la construyes tú, tu bienestar proviene del fondo de tu alma.

Y es ahí cuando trabaja con alegría, pero sobre todo esperanza, sin importar toda la angustia que esto representa.

Estas dispuesto a continuar sin importar el daño y de un loco modo logras vislumbrar la salida de la soledad y al salir del túnel puedes ver la felicidad lo lejos, claro, del esfuerzo depende.

De mí depende.

Finalmente me olvidé de mi vida y de mis ridículos pensamientos, deje a un lado mis cavilaciones y escuché la televisión. Se oía rara, lejana, como si no perteneciese a esta época. La reportera hablaba de los estudiantes que se fugan o faltan al colegio. Lo dos policías hablaban de su vida, de sus esposas, de sus hijos, bendita ironía estar en la comisaría al menos era mejor que estar en la cárcel.

¿Cuánto tiempo voy a permanecer aquí?

Mierda, aquí el tiempo para pensar me sobra, me estorba, me asfixia; solo de imaginar a Kory, mi Kory con ese baboso, ese infeliz degenerado, aprovechándose de la situación. Verdaderamente lo había echado todo al infierno, le grité, le grité.

Como el estúpido e infeliz animal que soy le grité, nunca pienso en las consecuencias de mis actos, si antes habíamos "discutido" y me hecho de la habitación, ahora nunca, jamás tendría una oportunidad con é resignado desde el suelo, todo había terminado.

Starfire

No hay motivos, nunca habrá y quizás este sea el final; no debería estar aquí, me hace daño, me lastima, ¿cómo es que regresas al lugar al que alguna vez llamaste hogar y que hoy ya no está? Debería estar en casa descansando, durmiendo o tomando té, después de todo Rachel había ido a cuidar a Mary por eso.

Todo estaba en penumbras, a lo lejos se escuchaban las risas y dicha provenientes de una fiesta. Aún éramos demasiado.

Las tersas sabanas se deslizan entre mis dedos, el pesimismo se apodera de mi otra vez y continúo; los pies me pesan pero finalmente llego, el baño esta tal y como lo dejé, realmente todo está como lo dejé, como o dejamos.

El desastre reside bajo mis pies, cada hoja, cada foto, cada cosa que hoy dejo de ser.

Los marcos que alguna vez retrataron los rostros de la felicidad efímera; observo cada uno o mejor dicho lo que queda de ellos y pienso, recuerdo, vivo, siento.

Una parte de mi alma se va con ellos, mientras termino de tirar una parte de mi "vida", arrojo el resto, con sumo cuidado tiro de ellas empujándolas hacía un abismo sin salida, encerrándolas en el olvido.

Cierro mis ojos cuando lo hago, si los abro no lograré hacerlo, no podré comenzar lo que alguna vez se terminó. Hay demasiados, después de todo siempre quisimos que nuestra habitación este llena de recuerdos, de encuentros, de paz, gozo…. de renacimiento.

Y ahí está, la maldita foto, el maldito cuadro que miré durante años en la oscuridad, al amanecer, antes de dormir, no existía momento en que no viese esa fotografía, siempre supe que tuve esa clase de masoquismo ya que, nunca tuve el valor para tirarla. Era esa clase fotografía que de tanto que la vez pierde sentido, pero aún así te produce esa nostalgia incomprensible, causando un hormigueo en el estómago.

Dolor.

¿Por qué? no me había dolido el ruido sordo del vidrio haciéndose añicos en el piso, perdiéndose en el infinito terciopelo de la alfombra. No me produjo ningún dolor pisar cada uno de los trozos, no había llorado, no me había importado… hasta ahora. ¿Por qué este era diferente?

Las sábanas estaban frías, ya no eran suaves, ni mucho menos confortabas, quizás no eran las sábanas….las que hacían de la hora de dormir una momento reconfortadle. La cama tenía un espacio vacío al igual que mi corazón, era infeliz, recuerdo tristemente que los primeros solo dormía, no comía, ni mucho menos hablaba. Dormir era mejor que recordar; era liberador vivir sin futuro, olvidándose de lo incierto, vivir era obligarse a despertar en la tortura.

Sabía que ya no había vuelta tras, todo había terminado, la presión y la soledad se habían quedado a vivir una vez más en el espacio que reclamaba a gritos tu presencia, tus besos…tu mirada. Lentamente tome la foto entre mis manos, olvidándome del cuadro, contemplando la felicidad de aquellos uniformados, bañados en la nieve, riendo y jugando, olvidándose de quienes eran o de cómo los demás los veían, negándose la realidad compartiendo una mirada de complicidad y ternura, viviendo la embriagadora dicha…que hoy ya no está.

Cuando libero la foto del marco, una parte de mi vida se libera, una parte de mi alma.

—"Me gusta más así"—pienso al ver el cuarto vacío, sin fotografías ni recuerdos.

Una voz habla en mi cabeza, se siente su presencia, se perfectamente quien es sin embargo, no respondo.

Una mano descansa sobre mi hombro y unos fuertes brazos me aprisionan, no veo sus ojos cuando me abraza de nuevo, me siento bien, tranquila como una niña siendo consolada por su Galfore, en los brazos de alguno de mis padres, o en los de mi hermanito, incluso en los de mi hermana.

Pero él no era Galfore, no era ninguno de mis padres, ni mi hermano y mucho menos su hermana.

Así como tampoco era una niña.

Era su amigo, el amigo que la había apoyado durante todos esto años,

—¿Ya está?

—Sí, ya está.

Y le regalo una sonrisa, una genuina, llena de agradecimiento, una de esas sonrisa que él había estado esperando todo este tiempo. Una sonrisa por la cual él se había esforzado en sacar y que ahora florecía sola.

—Hay que irnos Star, alguien despertó y está ansiosa de verte.

Y lo abrazo, mi corazón da un vuelco y a pesar de que hace menos de cinco minutos estuve sumida en mis recuerdos, mi vida volvía tener sentido, al menos una parte.

—Mírate nada más.

Y es ahí cuando reacciono mis pies no tocan el suelo, ¡mis pies no tocan el suelo!, floto, ¡estoy flotando! el hormigueo y la satisfacción de no tener que usar mis piernas, toda una vida esperando, incluso creí que nunca más lo haría.

—¡Felicidades!... ¿Nos vamos?

—¡Sí!

Al llegar al marco de la puerta me detengo, regreso por algo que me pertenece.

—Está bien Vic, tengo un plan— digo al notar su preocupación.

—Eso espero Star.

Y salimos.

—Espera, haré una llamada rápida antes de salir.

—¿Estas bien?

Sí — y sonrío, había olvidado cuanto me gustaba hacer esto.

La decisión estaba tomada, hoy mi vida me pertenecía.

Richard.

—Acompáñenos— dijo el guardia más alto.

—Tienes suerte. — me dijo uno de ellos, mientras me guiaba por los pasillos.

Levanté una ceja con curiosidad, pero sabía de quien se trataba, quizá tendría que aguantar uno que otro regaño por parte de Bruno, pero estaba bien, mi historial era un asco y ciertamente no se podía hacer nada para cambiarlo.

Llevaba las manos en los bolsillos, me hacía falta un baño. , me sentía cansado, estaba casado una noche en esa pocilga y ya olía como ellos, como cerdo.

Pero ¿qué hacer? Kory me odia, mi hija está enferma, por mi culpa, y apuesto que el doctorsucho de mierda ya levantó una orden en mi contra. Maldito.

Y ahí estaba tal como lo había predicho, Alfred con su semblante característico, abriéndome la puerta para mi perdición.

—Amo Richard, es bueno verlo de nuevo.

—Lo mismo digo Alfred, lástima que sea en estas condiciones—digo señalándome con una media sonrisa en mi rostro. — Gracias— digo antes de entrar al auto, sé perfectamente que él apeló el semblante frío de Bruno, aunque las palabras que dice a continuación me desconciertan.

—Esta vez no tuve nada que ver, deberá agradecérselo a otra persona, en particular.

¿Qué? Era casi imposible que Bruno quisiera sacarme de allí, sin dejarme siquiera el suficiente tiempo para que sufra.

—¿Alguna pista? — digo desde el asiento trasero.

—No, esta vez no puedo ayudarlo joven Dick.

Me resigno, cuando él dice algo nunca cambia de opinión, es muy testarudo a pesar de su edad.

Llegamos, no veo a Bruno por ningún lado, Demian está entrenando y Alfred me aconseja que tome una ducha. Como si no lo supiera.

A veces cada vez que visito la mansión esta se vuelve más grande y a pesar de que viví una parte de mi vida aquí no deja de sorprenderme. Con los lujos excesivos que tiene, sorprendería a cualquiera.

—En cuanto termine su aseo, venga a la estancia alguien lo está esperando. — dice Alfred, al otro lado de la puerta. ¿Quién Bruno ya llegó?

—¿Bruno regresó?

—Sin trampas joven Dick. — no importa cuántos años pasen el siempre me llamará así, en cierto modo lo es, no estoy tan viejo después de todo o ¿sí?

Me visto lo más rápido que puedo, el hedor se fue de mí y a duras penas parezco una persona presentable, las ojeras marcan mis ojos y como dejé de usar mis gafas estas son más notables.

Bajo las escalera casi que corriendo, deteniéndome en la mitad, mi respiración se vuelve pesada y a mi corazón le da un ataque al ver la sonrisa que tanto extrañaba. Sin pensarlo dos veces termino de bajar las escaleras, corriendo hacia ella, quedando frente a frente.


Y bien? Errrrrrrooreess?

Va para mi amiga Annabeth :3 se te quelle amiga, y a todas esas personitas especiales que estan sentadas leyendo una de mis locuras apoyandome a seguir; que han visto mis comienzos y muy pronto el final :') Por todos los reviews, las alertas y los favoritos, gracias :)

EStuve en examenes la semana pasada y a parte tuve un inconveniente pero nada serio jejejje

Sus opiniones me ayudan :D

No se quise hacer este cap, como no se, que las emociones de los personajes saliesen a flote, y los cambios de humor repentinos, ya sabrán pronto que pasó con Mary y... William.

Q le dirá Star a Dick? o que le dirá él a Star? Q pasó con Mary? *todo esto m recurda a esos epidios donde sale... ESTA HISTORIA CONTINUARA. jejejje :3

Por cierto no sabía como se escribía *Damian* o Demian y x falta de tiempo no lo pude buscar, espero que me disculpen :)

Este fic esta llegando a su final :( me he divertido mucho