Actualizo a las 5:30 de la mañana :D alguien no quiere dormir! En fin, este tema también me parecía innecesario si ya estaba "love" peeero bueno, más cursilerias!
Sabaku no Gaa-chan no sos la unica que piensa que ese tema ES SasoDei e.e yo lo pienso siempre y lo escucho bastante seguido jajaj bonita, pasame el link por pm porque no lo encontre con lo que me pusiste y creo que no se pueden copiar links completos! Ojalá este tambien te guste :)
Chapter 16: Happines/Capítulo 16: Felicidad
- ¿Estás despierto, Dei? - el akatsuki pelirrojo acarició con ternura el rostro adormilado de su compañero
- Hm - asintió el rubio, abriendo los ojos con pereza
Estaba en la habitación del marionetista, que era muy amplia pero apenas iluminada. Al lado suyo, estaba Sasori, que lo miraba preocupado. Todavia no entendía bien que hacía allí... Aunque a decir verdad, no le importaba en lo mas mínimo. ¿Qué podía ser mejor que él y su danna solos, en una habitación en penumbra? Se acurrucó contra él, todavía sin terminar de entender que había pasado.
- Perdiste contra Itachi... - el pelirrojo lo abrazó fuertemente - Él de verdad quería matarte...
- No hablemos de eso. - Deidara odiaba al morocho y al hecho de no poder derrotarlo - Es extraño, no siento ningún dolor...
- Por supuesto que no - dijo orgulloso el marionetista - Me encargué personalmente de tus heridas. Además, dormiste durante dos días, más que suficiente para recuperarte..
- ¿DOS DÍAS? - Deidara se levantó, empujando a su maestro - ¿CÓMO PUDISTE PERMITIRLO?
- Rélajate, ¿quieres? Estaba muy preocupado por ti.
- Dormí dos días... - Deidara odiaba perder el tiempo, más de aquella manera
- En fin, fue muy aburrido para mí también.
- ¿Aburrido? Podría haber hecho cosas como explotar algo, pelearme contigo, luego reconciliarnos... molestar a Hid...
Un dulce y tierno beso interrumpió las quejas del más joven. Deidara se dejó hacer, contento de estar todavía vivo para seguir besando a Sasori.
- Deja de quejarte, ¿si? - susurró el pelirrojo, muy cerca de su rostro
- Solo si me das otro beso - contestó el rubio, con el ceño fruncido y las mejillas levemente sonrojadas
Sasori se puso apenas en puntas de pie y volvió a besar a su compañero. El alivio que sentía era inmenso, no se hubiera perdonado que le sucediera algo. Prefería mil veces a Deidara quejándose que durmiendo indefinidamente.
- ¿Qué hora es? - preguntó Deidara cuando se separaron para respirar
- Las tres de la madrugada.
- ¿En serio? Qué mal... - no podían hacer nada íntimo con el resto de la organización durmiendo tan cerca. En general, aprovechaban cuando no había casi nadie o durante el día, que todos estaban ocupados.
- No te preocupes - Sasori le guiñó el ojo, adivinando su pensamiento - Estaba pensando en hacer algo un tanto diferente... La realidad es que apenas me animo a tocarte, como si te fueras a romper...
- No digas estupideces - Deidara odiaba que lo traten de débil, a pesar de estar herido - ¿Algo como qué?
- ¿Qué opinas de un vuelo nocturno sobre alguna de tus aves?
A deidara se le iluminó el rostro con aquella proposición. Adoraba volar, pero como siempre que iban de misión se movían así, nunca lo habían hecho para pasar tiempo juntos. Ni siquiera contestó: se acercó a la ventana y creó un gran pájaro. Se subió y esperó a su danna, que lo miraba preocupado, temiendo que se cayera. Siempre tan sobreprotector... Cuando Sasori se sentó a su lado, Deidara lo hizo ascender y sobrevolar el bosque, a un ritmo lento pero seguro. Entonces, Sasori lo abrazó por sorpresa, arrastrándolo consigo y acunándolo como a un bebé. Los ojos miel miraron profundamente a los azules, como queriendo perderse en ellos. Deidara no entendía nada: era normal que su maestro fuera muy cariñoso cuando estaban a solas, pero nunca de aquel modo.
- ¿Sabes algo? - Sasori apretó su agarre, quedando la cabeza del rubio enterrada en la curvatura de su cuello - Me siento muy feliz en este momento...
- ¿A qué se debe tanta felicidad, Sasori no danna? - susurró Deidara contra el cuello del mayor
- A ti... estás vivo, aquí conmigo, entre mis brazos. Tú, tan joven y hermoso, de todas las personas del mundo, me elegiste a mí. Me besas, me abrazas, me sonríes... hasta haces figuras de arcilla de mí. Yo creí que estaba destinado a vivir una vida vacía y triste, sin ningún tipo de emoción... - alejó apenas al rubio de su cuerpo, para mirarlo directamente a los ojos - Mira como late tu corazón, pequeño
- Cómo no va a latir cuando dices cosas como esas - bajó la mirada, enojado con su cuerpo por no pedirle permiso para reaccionar
- En fin, estoy contento. Nunca creí que podría vivir algo como esto, menos con alguien miembro de una organización de mercenarios. Es como que todo en mi vida ahora está en su lugar.
Deidara se deshizo del abrazo de su danna, se incorporó frente a él y, rodeando su cuello con los brazos, lo besó. Un beso corto, pero que contenía muchísimas emociones. No había necesidad de palabras, Sasori sabía cuanto lo quería y todo lo qué significaba para él. Se separó rápido de la boca del marionetista y lo abrazó con fuerza.
- También te amo, Sasori no danna. Y también estoy feliz de haberte conocido.
