Saludos lectores cx

Paso a dejar el siguiente capítulo. Sí, otra vez me he olvidado de subir xDU una disculpa.


Capítulo 14

Kyogre no podía estar más feliz. Recorrió varios sectores en la profundidad antes de regresar a su cueva submarina, deleitándose con las luces que atravesaban el agua e iluminaban los corales y las conchas abajo, y daban tonos plateados y oscuros a los Remoraid que nadaban en cardúmenes. Jugueteó con los Wailmer y Azumerril acompañados de sus crías que se preparaban para regresar a casa, y se dejó llevar suavemente por las corrientes marinas que ayudaban a los Magikarp y Feebas a navegar por aquellas aguas. El pokemon tenía razones de sobra para estar feliz.

Desde hacía tiempo había sabido que Groudon era ciego ante los sentimientos de los otros: durante los últimos días había tenido las más claras pruebas de ello. Pero aquel día en particular, el mismo pokemon de tierra le dejó en claro que además era ciego ante sus propios sentimientos. Qué tan intensos o parecidos eran estos sentimientos a los suyos, Kyogre no podía saberlo, pero el solo saber que resultaba ser alguien tan importante en la vida del pokemon mayor le llenaba de felicidad y satisfacción. Era lo que había deseado ser desde que comprendiera que se había enamorado de Groudon, y con esa revelación inconsciente del otro, había tomado finalmente la resolución de declararle sus sentimientos.

Si Groudon realmente le extrañaba tanto durante sus ausencias, entonces lo que fuera que pasara cuando él se lo dijera no sería malo. Tal vez volverían a pasar por un momento difícil como el último, pero él en su necesidad por verlo regresaría nuevamente, y si había sentimientos verdaderos en el corazón del pokemon rojo, entonces le permitiría regresar a su lado otra vez. Kyogre no podía estar más feliz.

Sin embargo, su felicidad y la de Groudon se verían interrumpidas en los días posteriores. Algunos dicen que la historia siempre se repite, y ese pareció ser el caso de los dos pokemon.

A varios miles de kilómetros de allí, en una base marina anclada en medio del océano, la ambición de los humanos terminaba de gestarse y se preparaba para revivir los hechos ocurridos de antaño. El equipo Aqua había logrado dar finalmente con la localización de su presa perdida desde hacía varias semanas, después de su último intento fallido de captura. Tenían todo preparado y la esfera roja se encontraba en manos de su líder, Archie, quien junto a sus administradores, terminaba de afinar los planes antes del siguiente golpe. El hombre estaba ansioso, y se podía ver esta emoción reflejada en sus ojos.

—Señor, tenemos problemas—anunció un soldado de pronto, entrando en la sala de operaciones.

— ¿Qué ocurre?—quiso saber el hombre al mando.

—Es el equipo Magma, señor: están arriba, en el helipuerto. Magno dice que quiere hablar con usted.

—Esos malditos…—resolló él.

Dejó lo que estaba haciendo y salió acompañado de sus dos hombres de confianza. Arriba, en la plataforma de aterrizaje que se encontraba a un lado del hangar donde los barcos y yates del equipo Aqua estaban anclados, un helicóptero negro con una M oscura en su costado aguardaba con sus aspas girando y alborotando las ropas y cabellos de todos los que se encontraban allí. Muchos de los soldados de uniforme azul y blanco habían salido a "recibir" a sus contrapartes rojizas, armados y acompañados de Mightyena y Crawdaunt, rodeando a los tres personajes enfundados de rojo que habían descendido del helicóptero.

Magno y sus dos administradores aguardaron rodeados en silencio y en posiciones parcas. No habían ido con intenciones de buscar problemas a la base misma del enemigo, y lo dejaron en claro al no haber sacado a ninguno de sus pokemon ni mostrarse agresivos con los otros. En cuanto Archie apareció en el lugar, avanzó con los soldados azules abriéndole el paso y se plantó a un par de metros de su despreciable rival.

— ¿A qué demonios has venido?—exigió saber el pirata.

—Es un bonito recibimiento el que nos hicieron aquí—dijo Magno seriamente y levantando una ceja, pasando por alto la pregunta del otro.

—Deja tus comentarios y responde, Magno, si no quieres que mis hombres te vuelen la cabeza.

—Tus hombres no podrían ni hacer volar un globo inflado, Archie—respondió el otro, sin dejar su tono irónico y su sosiego. Obviamente su oponente no le intimidaba como tampoco los demás soldados rodeándole—. Pero no he venido para hablar de globos.

—Obviamente.

—Si tus soldados tuvieran la amabilidad de bajar sus armas—pidió el líder del equipo Magma—mi piloto podría apagar el helicóptero y tendríamos algo de tranquilidad para hablar. ¿Crees que eso sea posible?

Archie no confiaba en la frialdad del otro sujeto, pero considerando que estaban en su territorio, ordenó a los otros que bajaran sus armas: habría sido estúpido por parte de Magno intentar nada en el lugar en el que estaba. El piloto de la nave obedeció al sencillo gesto con la mano de su líder y apagó el motor: las aspas dejaron de girar y hubo una relativa calma. El hombre de azul volvió a insistir:

— ¿Y bien?

—El aire salado de este lugar me reseca la garganta: ¿podemos ir a un lugar cerrado?

El líder del equipo Aqua hizo chirriar los dientes: este tipo en verdad conseguía sacarle de quicio, pero lo que fuera que había venido hacer, obviamente tenía que ser importante. Minutos luego y en una de las salas interiores de la base, apenas amueblada y con sus paredes llenas de dibujos, esquemas e imágenes de pokemon marinos extintos, los dos líderes y sus respectivos administradores se encerraron para tratar de una vez el asunto. Archie aguardó de brazos cruzados mientras Magno echaba un ojo al lugar, carraspeaba y cerraba sus brazos tras su espalda. Luego habló por fin:

—Sé que tienes en tu poder la esfera roja, Archie.

El otro no se sorprendió: tanto como ellos seguían los movimientos del equipo rival, el equipo Magma debía hacer lo suyo también. El pirata apenas levantó una ceja.

— ¿Y qué con ello?

—Imagino que ya conoces la ubicación del pokemon legendario, Kyogre.

—Tal vez.

—No me agrada esa respuesta, Archie.

—Tampoco a mí me agradan las tuyas. Ve al grano, Magno.

El aludido frunció levemente el ceño. Luego lo relajó y cerró los ojos.

—Como tal vez también sepas, mi equipo y yo hicimos un intento de captura con Groudon hace algún tiempo.

—Un intento fallido—rió el otro.

—Similar al de ustedes—le cortó Magno—. Ya teníamos la esfera azul para ese entonces, naturalmente. No se puede intentar dominar a tan poderosas criaturas sin los elementos necesarios. El asunto es…que a pesar de la exposición que hicimos de la esfera azul ante Groudon, el pokemon no reaccionó de ningún modo ante esta.

Esto sí fue motivo para sorprender a Archie, pero se cuidó de no mostrarlo delante de su enemigo. En aquella oportunidad, cuando el equipo Magma había interrumpido en la caverna subterránea en donde Groudon descansaba, el líder del grupo se había acercado al pokemon con la esfera azul desde atrás para que éste reaccionara a su energía, pero absolutamente nada ocurrió y Groudon escapó. Estuvieron todo aquel tiempo, no cruzados de brazos o lamentándose la pérdida, sino buscando respuestas al porqué el plan había fallado. Hubo muchas teorías por parte de los expertos, y solo una parecía en parte responder a la interrogante.

—Cuando intentaste despertar a Kyogre con la esfera roja—dijo Magno, mirándole pesadamente—, fallaste al intentar controlarlo, ¿no es así?

Archie hizo un gesto con la boca y presionó con fuerza sus dedos en su brazo. Ciertamente habían fallado en aquella ocasión del mismo modo que sus rivales: Kyogre no reaccionó a la exposición de la esfera roja, pero despertó ante las llamadas de peligro de los pokemon marinos. Cuando los soldados intentaron alejarlos fue cuando el pokemon legendario despertó y los atacó, causando graves destrozos en su arsenal y equipo. Esto había ocurrido tiempo atrás y en una ubicación distinta a la actual.

—No tengo por qué responder a eso—dijo el hombre de azul soltando un chasquido.

—No intentes hacerte el listo, Archie—amenazó el otro—. Fallaron exactamente de igual modo que nosotros y el pokemon se les escapó. Si la teoría de mis expertos es correcta, vas a ir allá a intentar controlar a Kyogre y vas a fallar otra vez.

— ¡Hah!—rió él— ¡Tus expertos son unos incompetentes! Ni siquiera han podido dar con la ubicación de un pokemon tan grande y que solo puede desplazarse por tierra. El océano es todavía más grande y nosotros ya dimos con la ubicación de Kyogre. No me salgas con esas estupideces, Magno; ahora mismo estoy ocupado.

Magno no respondió a la sorna del otro. Soltó un bufido molesto y volvió apenas la cabeza, haciendo un gesto a uno de sus administradores. Éste asintió, se metió la mano a la chaqueta y dando algunos pasos, estiró algo. Los guardas de Archie reaccionaron y levantaron sus pokebolas, pero se detuvieron al ver lo que el hombre había ofrecido a Archie: solo era un teléfono móvil.

—Para cuando tu plan haya fallado—dijo Magno mirándole de reojo— estaré esperando tu llamada, y a pesar de que me he dado la molestia de venir hasta aquí, advertirte y tolerar tus comentarios hacia mí y mi personal, estaré dispuesto a negociar contigo.

— ¿Negociar?—repitió Archie— ¿Negociar qué?

—La esfera roja por la esfera azul. No vas a conseguir controlar a ese pokemon con la esfera roja, porque esa piedra sirve para controlar a Groudon.

—Mientes—sentenció el otro—; la leyenda dice…

—La leyenda es una farsa—le cortó Magno—, un cuento que los antiguos han inventado para despistar a gente ambiciosa como nosotros. Es por eso que ambos fallamos durante nuestros planes de captura. ¿Crees que es una coincidencia? ¿Qué ambos hicimos algo mal después de tantos años de trabajo e investigación, con tanta gente experimentada a nuestras espaldas? Hemos sido engañados, y para vergüenza tuya, me he dado cuenta primero de ello y he venido a ofrecerte este trato.

Archie se lo pensó un momento, con sus ojos fijos en el móvil que el otro soldado le extendía: resultaba obvio que algo había salido extrañamente mal en los planes de ambos equipos, y eso resultaba ser demasiada "coincidencia". Sin embargo, Magno y los suyos tenían las de perder, pues ellos ya sabían dónde localizar a Kyogre mientras que los otros todavía no daban con el paradero misterioso de Groudon. Evitó delatarse sonriendo y estiró la mano para coger el teléfono con el único número allí registrado.

—Veremos qué pasa—soltó, guardándose el móvil en el bolsillo e indicando a sus hombres que escoltaran a sus enemigos hasta su transporte arriba.

Continuará...


Lady Beelze: Sí, mezclé el nombre en latino de Archie con el nombre en español de Magno, porque no me gusta "Aquiles" y tampoco "Maxie"