Rukia estaba sentada en un tejado, Renji llegó con ella para ver qué era lo que le pasaba.
-¿Piensas en algo Rukia?
-Sí...aprecio mucho a Ameko, pero desde que ella llegó han pasado cosas muy extrañas ¿no te parece?
-Bueno, si te refieres al capitán Hitsugaya, aún es un adolescente aunque no quiera admitirlo y…
-No, eso no, me refiero a que la Sociedad de almas empezó a tener problemas desde poco antes que ella apareciera.
-¿Crees que ella esté causando estos problemas?¿sería una infiltrada o algo así?
-Solo digo que es una posibilidad.
-¿Y qué me dices entonces del capitán Hitsugaya? El día que los hollows atacaron el Seireitei ellos no estaban ahí.
-¿Y si decidiera tener un capitán de su lado?
-Creo que lo único que podemos hacer es vigilarla bien-dijo Renji.
-Sí.
Mientras, Ichigo y Ameko llegaron frente a la casa del pelinaranja, Toshiro estaba unos tejados más atrás observándoles de reojo.
-No logramos averiguar nada, será mejor que me vaya con las chicas-dijo Ameko.
-No, espera, ¿por qué no te quedas en mi casa?-preguntó Ichigo.
Toshiro se acercó un tejado más para escucharlos.
-¿Se puede?
-Sí, no sería problema.
-Pues…sí es así…sí, ¿por qué no?
-¡¿Cómo?-gritó Toshiro y luego se ocultó.
-¿Escuchaste algo?-preguntó Ameko.
-"Ya explotaste Toshiro", No, no oí nada-respondió Ichigo.
Pero Ameko volteó extrañando a Ichigo.
-Yo…llegaré a tu casa luego, si no te importa Ichigo.
-Ah…no, claro que no, te veré luego-y al decir esto entró.
Ameko se separó de su gigai y le ordenó que entrara, así pasó y ella se dirigió hasta un lago, ahí vio a una figura parada en el agua. La chica se dirigió a donde estaba el ser, este era nada menos que un espada.
-¿Quién eres?-preguntó Ameko muy seria.
-¿Y tú?
-Que te importa.
-Ven conmigo…-dijo el tipo muy imponente.
-¿Por qué no te vas a la…
-No es necesario insultar pequeña, podemos hacerlo difícil.
La oficial sacó su Zampakutoh y retrocedió un paso, su oponente empezó a atacarla, ella saltó esquivando el primer ataque y trató de cortarlo con su espada, pero él fue más rápido y la golpeó. Ella hizo un rápido movimiento en el aire y logró caer de pie, al estarlo mirando, algo extraño sucedió y el agua empezó a ponerse más caliente, estar ahí era muy doloroso para cualquiera que no fuera Ameko. Su oponente saltó a un árbol.
-Tienes un gran potencial.
-No necesito que alguien como tú me lo diga-se molestó ella.
El rival tiró rápidamente un ataque, un cero, que estremeció toda el agua, era imposible que Ameko hubiera escapado de ese ataque, estaba muy cerca.
-Perfecto-dijo el oponente, pero su sonrisa se borró al ver que no había más que agua donde estaba ella antes.
-No te confíes tanto-dijo una voz fríamente.
El espada miró a la rama de un árbol y había un chico de cabello blanco parado ahí, totalmente serio y con su espada en la mano.
-No tenías que salvarme-dijo molesta Ameko mientras miraba a otro lado.
-¿Qué haces aquí?
-Que te importa.
Toshiro miró al espada y luego a su testaruda amiga, solamente suspiró y le dijo:
-Lo hablaremos luego.
Cuando el capitán se colocó en el lago, este se congeló en la zona donde Toshiro estaba parado, pero el agua estaba tan caliente después que Ameko se paró ahí que casi deshace el hielo. El espada sonrió burlonamente al ver al chico de cabello blanco con la intención de atacarlo por haber tocado a Ameko.
-No vales la pena-dijo el rival largándose sin darle oportunidad a Toshiro de hacer algo.
Hitsugaya se volteó y Ameko bajó molesta hasta donde él estaba.
-¡No tenías que interferir!
-¡Te hubiera matado tonta!
-¡Era mi pelea Toshiro!¡¿por qué te molesta tanto que pelee yo sola?
-Eso no te importa…-dijo él más calmado guardando su Zampakutoh y mirando a otro lado.
-No-le negó Ameko haciéndolo voltear-sí me importa…dime, ¿por qué?
Toshiro no le respondió y ella completamente furiosa lo arrojó haciéndolo caer sentado en el hielo, él permaneció así y la miró molesto, en eso ella sacó su espada apuntándole y tenía lágrimas en los ojos.
-¿Por qué eres así? Me escondes secretos todo el tiempo…¡y luego no me respondes nada!¡estoy harta!
Pero un ataque sorpresivo la interrumpió haciéndola caer en el lago, Toshiro se levantó rápido y saltó al lago al ver que sus aguas se tintaban de rojo. Salió con Ameko en brazos, ella estaba inconsciente y llena de sangre por un corte.
Renji y Rukia salieron de entre los árboles, recordemos que ellos la creían una traidora y la escena anterior se veía muy comprometedora. En ese momento llegó Ichigo al lugar, y al ver la escena se acercó para ver cómo estaba Ameko. Toshiro volvió a ver a Rukia y a Renji muy molesto, tanto que el agua en el lago se congeló un poco más.
-¿Fueron ustedes?-preguntó el joven capitán.
-Ella no es lo que parece-dijo Renji.
-¡¿Y qué más puede ser tarado?-preguntó Ichigo.
-Pues…¿qué no era una…-en ese momento volteó a ver a Rukia-no volveré a creer en tus teorías Rukia.
Ichigo miró a Rukia serio y esta sonrió nerviosa.
-¿Qué?¿la atacaron por un simple suposición?-preguntó Toshiro.
-Llamémoslo malentendido…un grande, y vergonzoso malentendido-dijo Rukia.
Toshiro realmente estaba molesto, pero no podía evitar sentir la sangre de Ameko en sus manos, así que Ichigo le dijo que fuera a su casa y ahí la cuidarían. Llamaron a Orihime, ella hizo lo que pudo para sanarla, realmente no era nada serio, pero era un corte bastante grande. Dejaron a Ameko acostada en la cama de Ichigo mientras él, Orihime y Toshiro esperaban a que ella despertara.
Sin embargo, el capitán Hitsugaya aún se preguntaba qué hacía ella en el mundo humano, ¿qué tenía ella que hacer ahí?¿y había sido de ella la idea de venir?, aunque esa posibilidad no se alejaba mucho de la realidad, ella hacía muchas cosas sin pensarlas antes, pero no importaba, el verdadero problema ahora era que al menos abriera los ojos, y así él estaría tranquilo.
