You'll never talk, he'll never know

What you have done…

But can you live with this betrayal?


Día 15: Traición

Cuando Terry decidió seguir al ente que le había dirigido la palabra y así continuar con su recorrido, no notó como poco a poco una bruma conocida lo fue envolviendo. No fue sino hasta que no pudo ver más allá de donde sus manos estiradas alcanzaban, que se detuvo abruptamente tratando de encontrar el camino que debía tomar.

Escucho una voz que le pareció conocida a su izquierda, y sin mayor indicativo de a donde dirigirse, decidió seguirla. Con forme se iba acercando, su entorno también fue cambiando lentamente. Pronto se encontró en una sala de juntas que reconoció como perteneciente a las oficinas de unos empresarios con los que había cerrado un trato hacía ya varios meses.

El lugar era hasta cierto punto acogedor; contaba con un par de libreros repletos de libros, un par de pinturas al óleo que adornaban las paredes restantes, y un ventanal que daba una vista preciosa tanto de las calles aledañas como del cielo que se pintaba de colores con el paso de las horas. Al centro, se encontraba una gran mesa de caoba, rodeada por siete sillones acolchados, donde siete individuos discutían el contenido de un folder.

Un folder que a Terry le pareció por demás conocido… y que en cuanto le reconoció por completo logró que toda a sangre se le fuera del rostro.

- pero por supuesto teníamos que venir aquí…- fue lo único que murmuro entre dientes, sabiendo perfectamente que es lo que sucedía.

No, esto no era algo que hubiera olvidado, o incluso algo que quisiera enterrar en lo mas profundo de su mente, justo donde guardaba todos los recuerdos de su infancia. No, esto era una de sus mas grandes vergüenzas, sino es que la mas grande ofensa que jamás haya cometido.

El momento en que había cambiado su más larga amistad por un trato comercial.

El momento en que había traicionado a quien siempre le tendió una mano, por unos cuantos dólares… el momento en que Terrence Grandchester había hecho llegar anónimamente información confidencial que cuestionaba algunas de las decisiones del entonces cabeza de los Bancos Andley, en pos de desacreditarlo lo suficiente para poder ganar un contrato en el que ambos estaban interesados.

El plan de Terry en ese momento había sido relativamente sencillo. Únicamente debía hacer llegar esa información a los contratistas, hacerlos dudar de la lógica respuesta, y obtener el trato. Nadie se enteraría de lo que hizo ni de cómo logro sus objetivos.

Lo que en realidad sucedió fue peor.

El consejo de la empresa con la que harían el trato actuó por la mayor parte tal y como Terry había predicho, descartaron la propuesta Andley y se inclinaron a favor de la pequeña empresa de Granchester, cerrando el trato a los pocos días y negando cualquier tipo de negociación o inclusive comunicación con los Andley.

Los problemas comenzaron cuando uno de los miembros de dicho consejo, quien al parecer tenía una vieja rencilla con algún miembro de la familia Andley, y en venganza decidió tomar ventaja de esa información, haciéndosela llegar a algunos otros empresarios.

El efecto causado fue similar al de una bola de nieve bajando por la montaña, y en cuestión de unas pocas semanas la credibilidad del cabeza de la familia había sido casi arruinada por completo; muchos de los que en algún momento habían celebrado acuerdos comerciales con ellos, demandaban la destitución de William Andley por supuestos malos manejos so pena de rescindir contratos o incluso acudir a las instancias legales correspondientes en caso de ser comprobable el fraude.

Una mañana simplemente fue anunciada la salida temporal de William Andley de la dirección de los bancos, reteniendo únicamente limitada participación en el manejo de algunas de sus empresas, hasta en tanto no se aclarara la situación legal y financiera por la que atravesaba.

Todo gracias a la información proporcionada por Terry.

Terry se sentía avergonzado de su actuar, jamás pensó que sus acciones pudieran tener tan severas consecuencias, que algo tan sencillo pudiera arrebatar a quien consideraba su mejor amigo de lo que por derecho le corresponde.

No, Albert no había terminado en la calle, su fortuna familiar era la suficiente como para poder vivir de forma holgada por bastante tiempo, mas considerando las medidas de austeridad a las que en algún momento de su pasado se había acostumbrado. Aunado a eso, aun conservaba la participación en la toma de decisiones de algunas de sus empresas, mas no con el suficiente poder para realmente influir en ellas.

En otras palabras, Albert se había quedado sin un trabajo propio, sin poder real sobre su patrimonio y sin credibilidad para comenzar de nuevo en ese terreno.

Es verdad, Albert no se dio por vencido con este revés, y con una sonrisa en el rostro hizo lo que alguna vez mientras no tenia memoria y aun vivía con Candy en el Edificio Magnolia… recurrió al uso de sus peculiares habilidades y consiguió un empleo en una cafetería sencilla cerca del Hospital de Candy.

A la fecha, la situación de Albert no se había resuelto del todo, y en más de una ocasión Terry le ha sorprendido con la mirada perdida en un rostro contemplativo, aun preguntándose en que momento fue que todo le salió mal.

Y Terry… Terry simplemente no puede con la culpa, al grado de que, poco a poco se ha ido alejando de quien en otros tiempos consideró casi un hermano.

- ¿Qué pasará el día que Albert descubra tu traición? Porque… tu sabes que la verdad tarde o temprano sale a la luz. Me pregunto si en la infinita bondad que siempre ha tenido estará el poder perdonarte. Quizá… quizá por fin logres quedarte completamente solo, ¿no crees?-

La voz y la pegunta no cargaban ningún trazo de malicia o escarnio, simplemente curiosidad por el desenlace de esta historia, aun así para Terry las palabras pesaban lo suficiente como para ser consideradas parte del juicio final de su alma pecadora. Y no era para menos, ni siquiera el creía que Albert le perdonaría una vez se enterara de lo que había hecho.

- ¿no has considerado que quizá, si eres tu quien se lo diga, la decepción sea menos dolorosa? ¿Qué quizá, así este menos inclinado a terminar definitivamente su relación?

Era un punto valido, debía aceptarlo. Un punto que en un par de ocasiones llego considerar, y que le viera por donde le viera, por obvias razones, no había un escenario favorable par él, hiciera lo que hiciera, dijera lo que dijera, terminaría por perder por completo a su amigo… sin embargo -¿acaso no esta sucediendo lo mismo con la distancia impuesta por mi? ¿No estoy perdiendo su amistad con mi forma de actuar frente a él?

-Quizás tengas razón… si logro salir de esto, definitivamente confesare todo. Y si al final realmente pierdo su amistad, al menos será por que las cosas finalmente están claras entre nosotros.

- siendo así, creo que es momento de que nos dirijamos a un último lugar… Dime, ¿has logrado recordar el por que te encuentras aquí?

Ante la negativa de Terry, el ente le invitó a seguirle nuevamente mientras la bruma volvía a condesarse a su alrededor.


¡Hola!

Lo prometido es deuda, y como tal, aqui está el capítulo que prometí para viernes.

Mejor aún, con este resuelvo la primera de las interrogantes expuestas al principio de la historia... la razón principal por la que los amigos se distanciaron.

Próximo capítulo el lunes.

Saludos especiales para Dianley (perdido... perdido es poco... ) y para Betina C.

y saludos tambien para los lectores silenciosos.

¡Besos!