¿Pensabais que podríais escamar de mí? Mhahahaha! Naruko vuelve a la carga con otro capítulo y ni más ni menos con el primer lemon en vivo y en directo, sin borracheras de por medio, ni efectos secundarios. ¿Quieres saber de quién? Sigue estas líneas…

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Capítulo 14: Revolución de hormonas, el encuentro esperado.

Sai bajó la cabeza aparentemente para besarlo pero en el último momento la desplazó por un lateral hasta colocar su boca a la altura del oído del kazekage. Lamió el lóbulo con suma sensualidad para después susurrarle unas palabras en tono ronco.

-Prepárate, ahora comienza lo bueno… -Gaara solo tragó con dificultad expectante a que la acción comenzara.

Acercó los labios al pálido cuello, dándole suaves besos, comprobando como con cada uno de ellos un placentero escalofrió recorría el cuerpo bajo él. A Gaara le gustaba lo que le hacia, de eso no había duda. Continuó besando la suave piel formando un camino de saliva hasta su clavícula donde el beso se convirtió en una gran succión. Lo estaba marcando con su ardiente boca, escuchando el efecto que causaba tal acción, los sensuales suspiros de Gaara saliendo por su boquita entreabierta. Eran una delicia, casi tanto como su adictiva piel.

Sai quería ver su expresión, por ello después de dejarle una vistosa marca levantó la cabeza para encararlo de frente. Gaara se encontraba completamente ruborizado, respirando agitado con la boca ligeramente abierta. Se le notaba nervioso. Quizás no había sido buena idea entrar en piques por saber quien de los dos sabia más o lo hacia mejor… comenzaba a dudar si seguir adelante o dejarlo antes de que la cosa estuviera fuera de su alcance.

-¿Esto… esto es todo… lo que sabes hacer? -preguntó como pudo Gaara desafiándolo con el comentario-. Eres patético.

Sai arrugó el entrecejo molesto por la provocación de su compañero. No había cosa que más le molestara que alguien le retara. Recordó esas sabias palabras que un día su sensei le dijo: Lo importante no es ganar, sino hacer perder al otro, y en este caso hacer tragar las palabras a Gaara o cualquier otra parte del cuerpo. Si quería guerra la iba a tener. Que luego no se quejara si la situación llegaba más allá de lo que pensaba y terminaba con varios agujeros de más.

Gruñendo como cual animal salvaje se movió de tal manera hasta tener a su alcance uno de los pezones del pelirrojo. Con furia se lanzó a saborearlo. Lo lamía con su lengua húmeda de arriba abajo, succionándolo con gula para rematarlo entre sus dientes con un pequeño mordisquito.

-¡Ahh! -emitió un gemido entre adolorido y satisfecho cuando le mordió para seguidamente alargar una sonrisa complacido. Se había dado cuenta que Sai dudó por unos segundos, si no lo llega a provocar el juego seguramente habría terminado.

No sabia porque reaccionaba así cuando estaba cerca de Sai. ¿Desde cuando era tan atrevido e insinuante la hora de hablar? ¡Pero si él era muy tímido!

Ciertamente todo aquello era desconocido para Gaara, sensaciones nuevas removiendo su estomago, calor sofocante por todo el cuerpo encendiendo la luz imborrable de las mejillas encendidas, ráfagas de escalofríos recorriendo su cuerpo de punta a punta… un cúmulo de emociones extrañas a las que se comenzaba a acostumbrar con grata velocidad.

No por ello dejaba de ser vergonzoso aunque su boca hablara antes que su mente. Seguía sin saber que hacer, tocarlo como Sai le hacia, no hacer nada, tapar su abultada entrepierna para que no se diera cuenta, dejar salir todos esos gemidos que intentaba controlar a toda costa… no lo sabía. Lo único que tenía claro era que estaba lejos de querer que todo aquello terminara tan pronto.

Una gran sacudida le hizo cortar la respiración durante unos segundos y abrir sus ojos verdes desorbitados, Sai comenzaba a palpar con las manos por encima de la ropa en zona de la entrepierna sin dejar ni un solo minuto de lamer los erguidos pezones. Notó como los dedos hábiles del moreno cogían el borde para ir bajándole el pantalón despacio y se medio incorporaba para centrar toda la atención en lo que próximamente iba a liberar de vestimenta. Pero repentinamente Sai dejó de moverse.

Gaara se tensó. ¿Qué ocurría de repente? ¿Por qué paraba? Apoyó los codos levantando la cabeza mirándolo confundido.

-¿Ya has terminado? Al final va a ser verdad que sólo eres un fanfarrón -argumentaba burlón-. Esperaba más de ti.

-No, ahora es cuando te meto el consolador por el culo -La arena se movió frenéticamente alrededor de su cuello haciendo presión para estrangularlo-. Era una broma, bromaaa -se liberó costoso del agarre mirándolo enojado-. Pero que susceptible eres joder. No se te puede hacer ni una burla -Gaara le devolvía una miraba demoníaca-. Vale, levanta el culo.

-¿Para qué? -le preguntaba desconfiado.

-Porque estas acostado sobre un cactus y te vas a pinchar.

-¿En serio? -Gaara veloz levantó su zona pélvica un poco.

-No.

Antes de que se diera cuenta de que todo había sido una artimaña, ya tenía el pantalón por los tobillos. En un movimiento hiper rápido el moreno se lo había bajado de un tirón junto con los boxer y centraba toda su atención en el potente miembro que había resurgido ardiente y deseoso por ser tocado.

Instintivamente cerró las piernas llevándose las manos a sus vergüenzas para taparlas.

-¡Pero que haces desgraciado! ¡Eres un mentiroso! -gritó abochornado con el corazón a mil por hora.

Sai se movía colocándose en una mejor posición entre sus piernas.

-Creo que es evidente, voy a enseñarte lo que realmente se hacer…-lo cogía de las rodillas intentando abrirle las piernas para ver su zona central-. Pero tú no me ayudas mucho… abre las piernas de una vez.

-No, espera… es… espera Sai -le iba a pegar una taquicardia como siguiera así, todo había sido un poco repentino. Gaara hacia fuerza con las rodillas intentando juntarlas para que no viera lo excitado que estaba mientras Sai intentaba abrírselas para continuar. Con un poco de fuerza el moreno consiguió separárselas de par en par y contemplar sonriente en todo su esplendor el miembro alzado y palpitante de Gaara-. ¿Qué pretendes hacerme bastardo? -replicó sofocado, pero antes de que pudiera decir una sola palabra más, Sai hundió su cabeza entre las piernas comenzando a estimular la zona con su húmeda lengua.

Calor, abrasante fervor subió desde su estomago hasta la garganta haciendo que no pudiera frenar el potente gemido de satisfacción.

-¡Aaaaaaahhh! -se llevó la mano a la boca tapándola con ímpetu avergonzado por el sonido tan placentero que acababa de soltar al sentir la estimulante boca cerrarse entorno a su miembro endurecido-. Por kami… Sai, no pares, no pares joder…

Más gemidos, más contracciones, mejillas al rojo vivo, electrizantes descargas recorriendo su cuerpo, tensándolo y relajándolo con cada sacudida, los ojos se le cerraban involuntariamente ebrio de goce, haciendo el mayor esfuerzo por mantenerlos abiertos contemplando como los negros cabellos subían y bajaban por toda su longitud cada vez más rápido, con más intensidad, jamás había sentido tanto placer. Toda la sangre se concentraba en un solo punto haciéndole perder la conciencia de lo moralmente correcto.

Sus manos hasta ahora inertes cobraron vida, veloces hasta los cabellos negros que se movían de arriba a abajo. Agarró de ellos fuerte, temblando con cada sacudida. Ahora si que no podía frenar de ninguna manera los gemidos que antes tapaba con sus manos, echó la cabeza hacia atrás mordiéndose sensualmente los labios. La sensación era sumamente placentera y quería más. Ebrio de gusto hizo presión sobre la cabeza de Sai haciendo que su boca profundizara en la succión, apretando fuerte de los cabellos comenzaba a moverlos más frenéticamente sobre su miembro, tomando él mismo el control de la velocidad y profundidad, moviendo las caderas instintivamente de arriba hacia abajo, más rápido, más espasmos, llegando a un punto en el que perdía el juicio de la razón. El orgasmo se avecinaba.

Sai por su parte succionaba dificultoso. La presión que Gaara le ejercía profundizando era grande y poco le faltaba para atragantarse. Cogió de sus muñecas intentando liberarse del agarre que sufrían sus cabellos, estiró fuerte soltando el enganche y por fin se incorporó inspirando jadeante.

-¡Maldito! ¿Qué pretendías ahogarme? ¿O regularme el ph? Me la has metido hasta el esófago…

Gaara mantenía los ojos cerrados respirando por la boca agitadamente, los abrió repentino enviándole una miraba de lo más amenazadora.

-Sigue… -pronunció con voz de ultratumba.

-Dios, he creado un monstruo de la masturbación…-sudaba la gota fría al comprobar como lo miraba perverso.

-Sigue…-repetía Gaara extasiado notando como el miembro le palpitaba con fuerza clamando atención urgente. Ya le quedaba poco para llegar a la cumbre, pero Sai no parecía por la labor de querer continuar con ese juego, bueno más bien tosía un poco, tal vez si se la había metido un poco profunda. La arena comenzó a moverse estrepitosamente alrededor de los dos jóvenes, Gaara estaba excitado y necesitaba desfogarse como fuera, aunque Sai no moviera ni un músculo por continuar. La ansiedad de no terminar con la agonía del orgasmo le estaba venciendo. En un arrebato él mismo cerró la mano en su miembro comenzando a masajearlo para llegar al final.

La imagen era de lo más lasciva que sus ojos negros habían contemplado jamás. Gaara era un dios de la pornografía en vivo y en directo. Había que reconocer que el chico estaba muy bueno y era morboso, pero si a eso le añades sus sensuales gemidos y la acción de auto complacerse en tus narices, eso ya era el picasso del sexo.

Veloz se llevó una mano a la nariz taponando la hemorragia que le acababa de causar la imagen lasciva. Que diablos, él también estaba sufriendo un calenton ¿a quién quería engañar? La tela de su pantalón hacia rato que le estaba haciendo sufrir. Se bajó los pantalones negros lo justo para liberar su pene de la dichosa ropa. Tenía dos opciones, o auto complacerse como lo estaba haciendo su compañero o hacerle ver las estrellas en un buen revolcón. Sai no tardó en decidir, no era de piedra y menos con semejante hombre a tiro frente sus narices.

Cogió con fuerza las manos del kazekage deteniendo sus movimientos, no quería que todo terminara tan pronto. Subió por su cuerpo hasta encararlo de frente mirándolo con lujuria.

-No vayas tan rápido -susurró-. A esto podemos jugar los dos…-le dijo acompañado de un suave beso en los labios. Tenia que calmar su ansia si no quería que volviera a tener otro arrebato por terminar ya-. Lámelos…-le ofreció tres de sus dedos los cuales gustosamente Gaara recibió con la boquita entreabierta y su húmeda lengua, degustándolos como si del mejor manjar se tratase.

Sai deslizó la cabeza a un lado de Gaara comenzando a darle sutiles besos por la cara y cuello. Sacó los tres dedos y los dirigió a la entrada expuesta del pelirrojo.

-Relájate…-le susurró con dulzura al oído. Rozó un poco por encima haciendo presión. El primero entró sin mucha dificultad aunque parecía un poco tenso por la intrusión. Comenzó a moverlo de dentro hacia fuera rotándolo en círculos para ensanchar el esfínter-. Tranquilo, pronto te acostumbraras… -volvió a susurrarle dándole más besos por el cuello. Dirigió su mano libre al miembro del Kazekage, masajeándolo con suavidad para distraerle de la intrusión.

-¡Aahhg! -se quejó el pelirrojo cuando el segundo dedo entró sin previo aviso y comenzaba a moverse en su interior. Su cuerpo se contraía y se relajaba solo con cada intrusión de los dedos. Al principio era un poco incomodo, pero no tardó en acostumbrarse a la irrupción en su entrada, es más, comenzaba a cogerle el gusto, aquello era el paraíso. Ni la mejor cabra del mundo se podía comparar. Subió las manos hasta rodear el cuello de Sai-. Másss… -le susurró al oído sensualmente, incitándolo a que la acción fuera más rápida, más profunda, más placentera.

El tercer dedo se hizo presente. Penetró con fuerza haciendo que Gaara arañase la espalda del moreno intentando mitigar el dolor.

-Auch, no me arañes -se quejaba el afectado, pero el pelirrojo hacia más fuerza todavía con sus uñas. Se la devolvió con una gran succión en su cuello creándole un nuevo chupetón de lo más vistoso.

Los tres dedos comenzaron a moverse en aumento, con más fuerza, ya casi no costaba deslizarlos por la entrada, aunque seguía un poco contraída. Pero debía dilatarlo bien, no se podían comparar al grosor de un potente miembro endurecido. Cuando intuyó que Gaara estaba preparado retiró los dedos recibiendo un gruñido molesto por parte del mapache.

-Ahora tienes que relajarte…-le susurró incorporándose y tomando posición entre las piernas de Gaara-. Coloca las piernas sobre mis hombros -el pelirrojo hizo caso obediente.

Veía como Sai comenzaba a tocarse y dirigía el miembro a su entrada. Se asustó. Eso era demasiado largo y grueso para meterse en su cuerpo. De seguro que le iba a hacer pero que mucho daño. Aun así no era suficiente motivo para detener todo aquello. Realmente le hacia muy feliz que fuera Sai quien lo tomara por primera vez, quería hacerlo con él…, solo estaba un poco tenso.

-Sai…-lo llamó intranquilo mirándolo nervioso-. Ve despacio… vale…

Le sonrió dulcemente como respuesta, acercando su cara para darle un beso en los labios. Él también quería que Gaara recordara su primera vez como algo especial y le hacia feliz saber que compartiría con él su virginidad.

-Descuida, seré amable…

El pelirrojo volvió a rodearle el cuello con los brazos enterrando la cabeza en uno de los hombros. Notó como rozaba su entrada y poco a poco se iba introduciendo en su interior con lentitud. De nuevo arañó la espalda con dolor, mucho más que anteriormente, sin duda el grosor no se podía comparar, parecía un roedor abriéndose paso en esa estrecha cueva tan sensible. Ahogaba sus gritos apretando los dientes, arañaba la espalda sintiendo como la intrusión se hacia cada vez mayor. Le dolía y aunque no quería verse débil, las lágrimas brotaban de sus ojos sin poder frenarlas. Joder ¿Quién es el que dice que es placentero que te la metan por el culo?

A mitad de la penetración Sai se detuvo al ver como su compañero se retorcía.

-¿Estás bien? -examinaba preocupado-. Si quieres podemos dejarl…

-¡Métemela de una vez! -le gritó extasiado deseando que el dolor se esfumara cuanto antes. Bajo sus manos hasta atrapar el trasero del moreno, apretándolo con fuerza para dar un empujón y meterla por completo. Los dos gimieron al unísono, Sai de placer al notar la tremenda estrechez apretándolo con gusto y Gaara de dolor por la brusquedad de la penetración. Sai esperó quieto mientras su compañero tranquilizaba la respiración y se acostumbraba a la nueva sensación. Beso delicadamente las pequeñas lágrimas que se agolpaban en sus ojos verdes, deslizándose por la cara hasta sus labios, calmándolo con un amor que comenzaba a florecer atropelladamente. Se sentía tan bien estando a su lado. Finalmente Gaara le hizo señales de que podía comenzar a moverse.

Sai inició el movimiento con un vaivén lento, gimiendo con deleite con cada penetración en esa cavidad tan estrecha que lo estaba matando de gusto. Notando como el interior de Gaara se contraía y se relajaba en cada embestida. Apretándosela en una sensación realmente deliciosa. Los suaves gemidos de Gaara lo calentaban aun más, eran tremendamente excitantes.

Gaara por su parte seguía notando el dolor, de eso no había duda, pero una nueva sensación comenzaba a invadirlo, era agradable, placentera y conforme pasaban los minutos con cada embestida se hacia terriblemente orgásmica.

–Más rápido… más rápido Sai… -pronunciaba entrecortado.

El moreno no se hizo de rogar, ya que él también quería que el ritmo creciera considerablemente. Aumentó poco a poco la velocidad hasta dar una potente embestida llegando hasta lo más profundo de su ser.

Una enorme contracción azotó el cuerpo de Gaara haciendo que su reparación fuera cortada durante unos segundos, abrió los ojos desmesuradamente seguido de la boca que no tardó en pronunciar lo que le sucedía.

-¡Aaaaahhhhhhh! -ni él mismo se podía imaginar que llegaría a soltar un gemido de placer tan potente. Sai le había dado en un punto en su inferior que lo llevaba al cielo-. Más, más… -pronunciaba arqueando la espalda ebrio de goce, agarrando con fuerza el prieto trasero del anbu. La velocidad comenzó a ir en aumento, las penetraciones cada vez eran más profundas y más seguidas, hacia dentro, hacia fuera, llegando hasta su punto interior más orgásmico, contracciones, más gemidos tremendamente sensuales, faltaba aire en el ambiente que comenzaba a tener la temperatura de una sauna, cuerpos sudorosos moviéndose en un baile prohibido.

Los dos estaban muy calientes e inmensamente excitados, sólo se concentraban en sentir esas agradables sensaciones que les recorrían por entero. Aunque estuvieran en medio del bosque del sonido expuestos a cualquier enemigo, no había quien los parase.

Gaara bajó las piernas de sus hombros rodeando con ellas la cintura del moreno. Pronto sus caderas se ajustaron con precisión a los movimientos vertiginosos que propagaba su compañero. Más embestidas, más convulsiones, los dos estaban en su límite. El mayor sabia que Gaara no aguantaría mucho más, por lo que reanudó los movimientos en la entrepierna estimulándosela con fuerza. A los pocos segundos un gran temblor azotó por completo el cuerpo pálido del ojiverde. Un hormigueo que le recorrió desde la punta de los pies hasta la cabeza junto al calor abrasante que le seco la garganta.

–¡AAAAAHHHH! -gimió con fuerza echando la cabeza hacia atrás anunciando su final con tibio liquido sobre el vientre de los dos. Tensó por inercia todos los músculos de su cuerpo apretando en el proceso el miembro de Sai todavía en su interior. La estrechez era dolosamente exquisita, tanto que el moreno tampoco pudo resistir más eyaculando en su interior, llenándolo de la cálida sustancia blanquecina producto del orgasmo.

Cayó rendido sobre el pecho de Gaara, respirando agitadamente como si se hubieran olvidado ambos de cómo se hacia. El corazón todavía les iba a mil por hora después del ejercicio que acababan de practicar. Después de un profundo suspiro de satisfacción el silencio volvió a inundar el ambiente. ¿Y ahora que? ¿Cómo debían comportarse el uno con el otro? ¿Qué se supone que eran ahora?

Ninguno de los dos sabia que hacer y desde su posición evitaban mirarse a la cara por vergüenza. Sai fue el primero en reaccionar. Se incorporó un poco saliendo del interior de Gaara con cuidado para echarse a un lado mirando el cielo inexpresivo. Muchas eran las cosas que rondaban por su mente en aquel momento, cerró los ojos hecho un lío.

-"¿Qué es lo que acabo de hacer? Estoy en celo, sólo pienso en taladrar y taladrar agujeros con mi broca del cuatro, del seis, del ocho… estoy enfermo, tengo la mente sucia, soy un salido de mierda" -se auto criticaba mentalmente-. "Y lo peor es que he utilizado a Gaara. Me he aprovechado de él pasa saciar mis bajos" -abría los ojos girando la cara contemplando su compañero en un lado. El flequillo rojo le caía graciosamente sobre los ojos escondiéndoselos, aunque se podía apreciar que los tenía cerrados, las mejillas un poco sonrosadas y una linda sonrisa dibujada en los labios-. "Dios, es el hombre más hermoso del mundo. Y tiene un par de polvos que no se los quita ni el limpia muebles" -se ruborizó ante los pensamientos impuros que se le cruzaban-. "Noooooooo" -movía de repente la cabeza hacia los lados negando compulsivamente-. "A mí me gusta Naruto, y voy a ser padre. Lo que tengo que hacer es centrarme en buscarlo y dejar a un lado estos sentimientos insanos. A mi Gaara no me gusta. Esto sólo a sido un polvo"… -se concienciaba con sus excusas, tenia que tapar de alguna forma esta debilidad que sentía por el pelirrojo. Enfadado consigo mismo se levantó comenzando a colocarse la ropa de espaldas. Gaara no tardo en seguirle también acomodando su vestimenta.

Gaara finalmente encaró al moreno que le daba la espalda comenzando a hablar.

- Sai… yo… yo creo que tú… quiero decir… después de esto me he dado cuenta… de que tú… tú…

El corazón le iba a mil por hora, Gaara se le iba a declarar, y lo peor de todo es que no iba a ser capaz de rechazarlo, en el momento en el que lo pronunciara se tiraría a devorarlo. De hecho ya le temblaban las piernas debatiendo si girar y avanzar hasta tirarlo de nuevo al suelo y volver a hacerlo suyo.

-"Cállate, cállate" - se lo auto negaba el mismo mentalmente-. "No lo digas"

El sonido de un ave volando justo encima de ellos les llamó la atención en el cielo cortando la declaración del Kazekage, era un águila mensajera de las que utilizaban en el país de la arena.

-Un mensaje de Suna -pronunció extrañado, ¿acaso ocurría algo en su tierra? Extendió el brazo a un lado y el águila descendió hasta llegar a su regazo. Cogió con la otra mano el reporte en la pata del animal y procedió a leer en voz alta.

-Suna pasa por una enorme crisis producto de las disputas entre sus habitantes dando pie a una guerra por el control del país. El consejo a intentado por todos los medios arreglar la situación pero es imposible, la arena requiere de su presencia urgente Kazekage-sama.

El mensaje le había impactado tanto que abrió los ojos impresionado.

-¿Qué puede haber ocurrido para llegar a esta situación? -preguntaba Gaara al vacío sin esperar respuesta-. Dejé encargados de la aldea a Temari y Kankuro… -recapacitó el último pensamiento encontrando el principal problema-. Eso mismo, seguro que ya la han vuelto a liar con sus peleas por el mando del televisor.

-Será mejor que te vayas -le contestaba Sai en tono frío intentando que su voz no temblara-. De todas formas en esta búsqueda tú no pintas nada -tenia que alejarlo como fuera. Cuanto antes cortaran con esos nuevos sentimientos menos les dolerían.

Gaara se quedó pensativo reflexionando las palabras. No sabia cual de las dos cosas era más extraña si que su aldea estuviera en guerra o las palabras dañinas de Sai.

-¿Qué has dicho?

-Lo que has oído -en ningún momento giraba para encararlo, se mantenía de espaldas intentando controlar sus nervios para sonar convincente-. Busco a Naruto para unirnos y mantener una familia con él, vamos a tener un hijo juntos, tú no pintas nada en esta historia, es mejor que te largues a tu país.

-No sabes si ese bebé es hijo tuyo o de Sasuke… no des las cosas por hechas -las palabras y el tono de Sai le hacían daño, ¿por qué se comportaba ahora tan arisco después de lo que acababan de hacer?

-Y qué si no llega a ser hijo mío, lo querré como tal. No me importa… yo lo amo y eso me basta.

-¡Naruto no te quiere imbecil! -gritó colérico de celos-. No hay más que ver como mira a Sasuke, como le habla, como le sonríe, ¡Sé lo que es estar enamorado de alguien! Y tú también… -lo miraba dolido-, pero no tienes huevos a reconocer que no es de Naruto.

-¡Cállate! -se giró cabreado hacia el pelirrojo con la frente arrugada-. Lo de ahora sólo ha sido un polvo. Tú estabas cachondo, yo estaba cachondo y nos lo montamos… sólo sexo. Yo no te quiero -desviaba la mirada a cualquier sitio con tal de no ver sus ojos.

-No te creo… ¡Mírame bastardo! -avanzaba hasta él cogiéndolo amenazadoramente de la camiseta-. No soy tan baka para no distinguir cuando alguien siente lo mismo que yo.

-Mira Gaara, voy a serte sincero -respiró concienciándose para mirarlo a los ojos sin expresión-. La verdad es que te he visto en un estado bastante necesitado y me has dado pena. Por eso he accedido a follarte, ¿entiendes? Por pena… no siento nada por ti más que lastima porque a tus diecisiete años seguías siendo virgen -mintió, pero necesitaba alejar a Gaara de su lado, quería que se fuera a su país que era donde lo necesitaban y no a su lado confundiéndolo más, despertando sentimientos que nunca jamás había sentido por nadie. No quería afrontar la realidad, toda su fachada se venia abajo a su lado y necesitaba seguir pensando que todavía quería a Naruto e iban a tener un hijo juntos. Esa era su coartada-. Sólo un polvo…

Furioso de rabia por las palabras hirientes Gaara se abalanzó contra su compañero en una ardua pelea de puñetazos. Ambos mantuvieron un combate estremecedor en el que toda su rabia se acumulaba en patadas y puñetazos salvajes. Acabaron con varias heridas perdiendo sangre ambos. Tras separarse, Gaara lo miró con profundo odio gritándole rabioso.

-¡Corre, busca a Naruto! y cuando lo encuentres no llores por verlo felizmente de la mano de Sasuke, enamorado y con el hijo de ambos. No tienes ninguna posibilidad ante Sasuke porque hace tiempo que Naruto lo comprendió. Sólo lo quiere a él. Tarde o temprano te darás cuenta como lo hice yo…

Se giró comenzando a caminar en sentido contrario, dispuesto a volver a su tierra, pero antes se detuvo para decirle sus últimas palabras con profundo odio sin mirarlo.

-Tú me gustabas, creí haberme enamorado de ti… -la voz le temblaba. Respiró intentando calmarse y lo encaró con profundo odio-. Me das asco… ojala no te hubiera conocido, ojala no me hubiera acostado contigo. Preferiría mil veces volver a ser virgen y morir con dignidad que no manchado con tu cuerpo.

Sai no le replico el comentario. Se quedo estático viendo como la figura de su ex amigo desaparecía en la lejanía. Una cristalina lágrima cruzó su rostro muriendo en el vacío. Apretó los puños hasta hacerlos sangrar de la rabia. No quería hacerle daño, pero no encontraba otra solución.

- Lo siento…-fue lo único que sus labios pronunciaron antes de partir en sentido contrario.

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-Era de esperar -le contestaba desde su posición recargada en una de las paredes del salón cruzado de brazos-. Nunca dude que había sido él quien te lo había hecho -Itachi examinaba la figura medio desnuda del rubio a su frente. Centrando el Sharingan en su abultada tripa-. Pero eso bien poco me importa, de todas formas el padre voy a ser yo.

Naruto le había desvelado el nombre del padre de su bebé y fuera de pensar que iba a tomárselo a mal, su reacción había sido más calmada de la que esperaba.

-Sí -asentía un poco triste bajando la mirada-, serás un buen padre -susurró acariciándose el vientre pensativo-. ¡Ne, Itachi! estoy haciendo lo correcto… ¿verdad? Quiero decir, alejándome de él, ocultándole la verdad, ni siquiera sabe que va a tener un hijo, tal vez no reaccione como yo creo y lo acepte… tal vez si se lo dijera…

-No -cortó el moreno la conversación, no le gustaba el camino que estaba tomando. Naruto comenzaba a flaquear de nuevo y eso no podía permitirlo si quería que se quedara únicamente a su lado. Avanzó tranquilo hasta él poniéndose a su espalda. Pasó sus fuertes brazos por los hombros acercándolo a su pecho, dándole un confortable abrazo-. Ya hemos hablado de esto muchas veces Naruto-kun, el bebé merece una vida mejor, una vida feliz, alejado de todas esas personas que le van a hacer año, no olvides que tu bebé se convertirá en el nuevo contenedor del demonio, ¿Qué pensará la aldea al respecto? ¿Realmente crees que no se querrán deshacer de él? Kyubi es el principal problema de Konoha, si se lo quitan de en medio se evitaran muchas batallas por conseguir tu poder entre aldeas y Akatsuki. Los aldeanos lo repudiaran como hicieron contigo, y eso en el caso de que no intenten acabar con su vida -Naruto temblaba ante las palabras perspicaces del mayor. Su abrazo se hacia más fuerte, reconfortándolo después de sus claras intenciones de confundirlo-. Yo acepto a ese hijo y te acepto a ti como hombre, nunca le va a faltar de nada a mi lado -bajó las manos ávidas hacia su vientre, rozándolo con mimo mientras le susurraba al oído en un tono meloso-. Ni a ti tampoco…

-Itachi… -suspiró su nombre bajito notando como el moreno comenzaba a mordisquearle el lóbulo de la oreja bajando con suaves besos por su cuello-. Mmmm…-realmente le gustaban tanto esas caricias, estaba tan falto de cariño que se rendía por completo a su seducción. Además, el hecho de que fueran hermanos lo confundía aun más, su parecido físico con Sasuke le enredaba a caer en las redes del mayor. Subió una de sus manos al cabello azabache enterrando sus dedos en el sedoso pelo mientras Itachi lo besaba una y otra vez por la clavícula en dirección a sus labios.

El moreno subió las dos manos del vientre una dirigida a la cara morena girándola hacia su posición para tener de frente sus labios, la otra quedó masajeando uno de los pezones ya que desde el principio Naruto iba sin camiseta debido a sus constantes calores matutinos. Los dos comenzaron a corresponderse con más emoción. Itachi cazó con sus labios los de Naruto, al principio suave con una tanda de besos que no tardaron mucho en avivarse en fuerza y desesperación por más. Naruto apretaba más el agarre en el cuello del mayor profundizando el beso con lengua que en ese momento compartían.

La constante fricción en sus bocas oculto los gemidos que comenzaba a soltar Naruto cuando el mayor rozaba una y otra vez su pezón erecto, girando un dedo alrededor dándole la forma redondeada de la aureola para cogerlo entre sus dedos y apretarlo levemente.

-¡Aahahha! -gemidos entrecortados escapaban de su boca extasiada al sentir los dedos apretarle el pezón. Había que reconocer que las manos expertas de Itachi tocaban muchos puntos erógenos causando que su cuerpo comenzara a calentarse excitado.

El mayor se cansó de esa postura un tanto incomoda y cortando todo contacto por un momento giró al rubio posicionándolo justo de frente. Su roja mirada lasciva recorría una y otra vez cada rincón del desnudo cuerpo que le ofrecía, tan suave al tacto, tan apetecible a la vista, con ese dulce olor embriagador a limpio. Irresistible a sus sentidos. Tardó un suspiro en tirarse a demorar el cuello, succionando con ímpetu, clavándole los dientes, creándole una vistosa marca de su propiedad, que nadie se atreviera a tocar lo de Uchiha Itachi. Las manos volaron solas hasta el prieto trasero del rubio. Lo palpó con descaro por encima del pantalón, apretando con fuerza, acercándolo contra su entrepierna para rozarse. Como le gustaría hacerlo suyo en esos instantes.

Naruto solo atinaba a gemir de placer en su regazo. Ido de mente por completo se centraba en sentir las caricias tan exuberantes que le practicaba, calentándolo como hacia mucho que no sentía, extasiando de gusto sin tener que tocarse él mismo, erectando su miembro palpitante. Necesitaba un buen polvo urgente… aunque no fuera con la persona indicada, de seguro que el moreno no iba a decirle que no.

Se vio rodeado por los brazos fuertes de Itachi suspendido en el aire. Sin cortar el contacto de sus bocas notaba como era conducido hacia una de las habitaciones de la casa. Entraron con un toque de ansia por continuar cuanto antes el calor que se había despertado en ambos. Al llegar a la cama lo depositó con cuidado, cerrando su visión a todo lo que no fuera el mayor encima de él. Aprisionado por las manos a cada lado de su cabeza, enredando sus piernas con las de Itachi, cerrando los ojos intentando olvidar quien lo iba a tomar en su primera vez de conciente.

-No te puedes imaginar cuanto me pone tenerte bajo mi cuerpo -ronroneaba el moreno con voz grave, cerca de su oído, rozando una y otra vez sus entrepiernas para que notara su excitación palpitante-. ¡Aaahh! Prepárate, tengo la escopeta cargada y los cartuchos rellenos de amor…

Volvió a capturar sus labios en un beso ardiente, lujurioso, comiéndole la boca con ambición, no dándole tiempo ni siquiera a poder responderle con tanta fogosidad. Deslizó una de las manos hasta la entrepierna del rubio, colándola por el pantalón y comenzando a estimular el miembro medio empalmado de Naruto que tan solo se dejaba hacer.

De pronto la mirada carmesí avivó su color intenso mientras detenía del todo sus movimientos frenando en seco. No podía ser cierto el chakra que notaba en esos instantes. Que oportuno, ni le había dejado comenzar a degustar su zorro moreno. Conocía bien la presencia en la puerta de entrada, si su condición ninja no le fallaba, se trataba ni más ni menos de…

-¿Ocurre algo? -le preguntaba confuso el rubio tras comprobar como le dejaba de prestar atención y miraba de reojo hacia la puerta del dormitorio con el Sharingan más rojizo que jamás había visto. Por un momento le dio miedo esa mirada tan intensa.

-No, no pasa absolutamente nada -volvió a encarar la mirada con la ojiazul, pero esta de nuevo volvía a ser tranquila-. Voy un momento al comedor, se buen chico y no te muevas de aquí -se incorporó hacia un lado de la cama liberando a su presa. Bajó la cabeza y le dio un suave beso en los labios-. En seguida estoy contigo y terminamos esto que hemos comenzado-. Caminó hasta el umbral que le haría desaparecer por el pasillo. Pero antes de eso le envió una mirada cargada de lujuria-. Ni se te ocurra tocarte sin mi presencia.

Lo miró concienzudamente, examinando cada palmo de su rostro para intuir que le ocurría. Dudó durante unos segundos, pero finalmente accedió.

Itachi giró los talones comenzando a caminar por el pasillo hasta la puerta, recomponiendo su antiguo rostro con mirada amenazadora. Tomó el pomo girándolo con decisión abriendo la puerta con la misma intensidad. De nuevo volvían a encontrarse sus miradas, la roja contra la negra, de nuevo los dos hermanos frente a frente, Itachi contra Sasuke.

-Otôto-kun, que sorpresa verte por aquí, ¿vienes a hacerme una visita? -ironizaba en la pregunta con tono serio, pero la verdad es que instintivamente lo había repasado con la mirada. No podía olvidar que él fue su primer dolor de cabeza en cuando a sexualidad se refería. Siempre fue su amor platónico.

Pero Sasuke no estaba para tonterías. La cara con más odio y rencor del mundo se formaba en su rostro.

-¿Dónde está? -rugió entre dientes activando el Sharingan por instinto asesino.

Su hermano mayor no se asustaba para nada del aspecto peligroso. Se cruzaba de brazos tranquilo recostando un poco su hombro a un lado de la puerta.

-No sé de que me hablas -se hizo el que no sabe.

-¡No juegues conmigo Itachi! -gritó a la vez que una explosión de chakra rodeaba su cuerpo de electricidad colérico de la rabia. Estaba dispuesto a atacar en cualquier momento-. Apártate de mi camino desgraciado… -hacia los sellos veloz creando en su mano un potente Chidori-. No dudaré en matarte, hace años que te tengo ganas y por fin voy a cumplir mi sueño…

Sasuke se abalanzó violento sobre su hermano hecho una bola de corriente con el Chidori por delante reviviendo la misma técnica que años atrás le había practicado cuando se volvieron a encontrar. Pero nunca podía subestimar a Itachi, el genio del clan Uchiha, ex capitán de Anbu, renegado de su tierra por matar a todo su clan y actualmente ex Akatsuki. Todo un asesino frío y calculador.

El ataque llegaba con mucha más fuerza de la que se esperaba, imposible de esquivar y menos con el poco espacio que tenia en el quicio de la puerta. Alargó veloz sus dos manos impactando el Chidori entre ellas deshaciendo la técnica por los pelos. Ese jutsu era demasiado peligroso. No sabía que su hermano menor había mejorado tanto. Le había costado unas quemaduras en las palmas de las manos. Lo miró con severidad fastidiado.

-Al final me voy a tener que poner serio contigo…

Soltó sus muñecas dejando que Sasuke diera un par de pasos hacia atrás recolocando la postura de ataque.

-Te odio Itachi…-pronunciaba dolido con rabia-. Te maldigo cada noche, sueño con el día en que pueda por fin acabar con tu vida, como tú acabaste con la de nuestro clan… -lo miraba furioso-. ¡¿Por qué lo hiciste?! -gritó con todas sus fuerzas-. Me dejaste sólo, te fuiste dejándome tirado como a un perro sin darme una explicación -rememorar su pasado le hizo mella, las lágrimas impotentes se agolpaban en sus retinas luchando por no salir-. Arruinaste mi vida. Y cuando parece que por fin vuelvo a levantar cabeza vuelves a darme otro golpe llevándote a la única persona que me importa en este mundo -respiró fuerte recomponiendo el semblante-. Pero no pienso dejar que te lo lleves, Naruto es mío… -volvía a formar los sellos creando un nuevo Chidori dos veces mas grande que el anterior.

-Tardas mucho y se me comienzan a quitar las ganas -se oyó la voz de Naruto fastidiado a la espalda de Itachi-. ¿Quién es? -repentinamente asomó la cabeza por un lateral quedándose de piedra al comprobarlo.

Era él, no era ninguna copia, era el verdadero Sasuke, llamando a su puerta el recuerdo, la persona por la que tantas lágrimas había derramado, el causante de sus noches de delirio, Uchiha Sasuke en persona. Las pupilas se le dilataron del asombro abriendo los ojos expectante, un gemido de sorpresa intentó salir de su garganta seca, con el cuerpo completamente paralizado se mantenía medio oculto tras el mayor sin saber que hacer.

-Sasuke… –finalmente susurró flojito como no creyéndose que fuera él de verdad.

El menor nada más escuchar la voz de Naruto deshizo la técnica Chidori paralizado, por fin lo había encontrado. Nada más verlo asomar detrás de su hermano su corazón le dio un vuelco de alegría, se encontraba bien, estaba vivo, su Naruto estaba en perfecto estado.

-Usuratonkachi…-pronunció finalmente con un gesto de satisfacción dibujado en su rostro.

Ninguno dijo nada en un breve espacio de tiempo, únicamente conectados visualmente como solo sus miradas despertaban tal brillo de afecto mutuo.

-Que encuentro más emotivo -cortaba el ambiente romántico entre los dos jóvenes Itachi-. Si me esperáis dos minutos saco las palomitas -ironizó.

Sasuke en ese momento salía de la burbuja dándose cuenta de que la situación seguía siendo critica con su hermano de por medio.

-Naruto aléjate de él, es un criminal, un asesino. No dudará en matarte tan solo por conseguir sus deseos –estiraba la mano ofreciéndole otro camino-. Ven conmigo…

Los ojos azules reflejaban vidriosos las primeras lágrimas agolpadas en sus retinas. Cerró los ojos agachando la cabeza afectado, desviándola hacia un lateral.

-No puedo…

La respuesta había cogido por sorpresa a Sasuke que lo miraba sobrecogido.

-No lo entiendo… ¿Por qué…? ¿Por qué no puedes? ¡Qué estas diciendo! -le preguntaba una y otra vez sin entenderlo. Finalmente una conclusión le pasó por la mente desviando la mirada a la persona que cortaba su camino-. ¡Has sido tú verdad! ¡Le has manipulado la mente para que se aleje de mí! -encaraba a su hermano con odio, culpándole por todo lo que ocurría-. Te ha lavado el cerebro Naruto, ¡míralo bien, es un asesino!

Naruto se escondía tras Itachi ocultándose por completo.

-Ya tienes tu respuesta, Naruto no quiere ir contigo. Se acabó -Itachi se ponía serio en el asunto, metiéndose por en medio en la conversación.

-¡Ni hablar! ¡Pero a ti que coño te pasa baka! -gritaba al rubio sin entender absolutamente nada. Con el profundo pensamiento de que su hermano había sido el que manipuló la mente del rubio para que se comportara así, volvió a acumular chakra sobre su cuerpo dispuesto a terminar la disputa en una batalla de sangre-. Esta bien, terminaremos de una vez por todas con esta farsa nii-san. Prepárate para morir -este por su parte también acumulaba fuerzas disponiéndose para lo que se avecinaba.

Naruto sintió el bestial chakra de los dos hermanos fluir en el ambiente. No estaba dispuesto a verlos pelear y mucho menos que alguno de los dos pudieran terminar en mal estado por su culpa.

-¡BASTA! -gritó con todas sus fuerzas arto de esta situación. Los dos jóvenes detuvieron sus actos, expectantes a las palabras de Naruto-, te mostraré la razón por la que me comporto así…

Tembloroso con lágrimas derramándose por su rostro moreno salió de las espaldas del mayor mostrando su actual condición. Se posicionó a su frente revelando la abultada tripa de la gestación.

-Esto es lo que ocurre… -su voz temblaba al igual que todo su cuerpo. Agachó la cabeza para mirarse la barriga mientras con una mano la acariciaba mimosamente. Encaró la mirada decidido buscando las fuerzas para terminar el discurso-. …estoy embarazado.

Continuara…

¡Sasuke lo sabeeee! Baka, que siempre eres el ultimo en enterarte de las cosas xD Pero por fin se a encontrado con Naruto y le ha visto la tripa. Ahora sólo queda esperar a ver como se lo toma, que con su hermano por en medio me da la sensación de que va a haber batalla campal xDD O quien sabe, al igual le propone hacer un trío, OMG… poco le ha faltado a Itachi para tirárselo, ainsssss que se le ve venir.

Y por el lado norte-sur, se encuentran Gaara y Sai. Me dolió hasta a mi la escena de la ruptura. Sai eres un bakaaaaaaaaaa!! Arggg! Después del lemon que nos habéis montado, que tuve que salir de mi habitación en piragua grrrr…Que alguien le diga cuatro cosas a este muchacho que no se entera de nada.

En fin, como veis ya he vuelto con otro capítulo. Amenazas a largo plazo, comentarios de personajes, como matar a Itachi, decirle cuatro cosas a Sai, frenar el camino de Gaara o liar de una vez a Sasuke y Naruto… ya saben, en la casilla de review. Kissusssss