Dado que me estoy retrasando con el siguiente capítulo, subo este de 'regalo' no me mateis, estoy trabajando en el próximo, de verdad… os suplico paciencia xD
Michelle no dormía ya, pero tampoco estaba despierta. Aún estaba moviéndose en esa delgada línea que separa el sueño de la consciencia, quieta, inmutable, tranquila, sin pesadillas esta vez…
Sabía que el Sol ya se había puesto, pero intentaba arañar unos segundos más de calma… calma que se vio bruscamente interrumpida cuando sintió un mordisco en la cara interna de uno de sus muslos.
Abrió los ojos de golpe, y vio rojo: algo le tapaba la vista.
-¿Pero qué coño…?
Un dedo se puso suavemente sobre sus labios, y pudo escuchar una risilla. Alucard. Sonrió sin poder evitarlo.
-¿Qué demonios te crees que haces?
La voz del vampiro le llegó de todas partes y ninguna, sonando levemente divertida, pero también cargada de oscura lujuria.
-Juego.
Michelle intentó girar la cabeza, pero la fuerte mano de él se lo impidió. Entonces trató de mover las manos, pero las sintió inmovilizadas por algo indefinido, poco tangible, pero fuerte como una presa…
Alucard se incorporó para observarla, complacido. Perfecta en su bella desnudez, tendida sobre las sábanas, encadenada por retazos de sombra a las columnas de la cama y con los ojos vendados por su corbata roja. Sintió que a ella empezaba a excitarle el juego, y sonrió, relamiéndose. Iba a ser divertido…
-¿Y ahora qué, señor vampiro? – la vampira sonrió, en tono jocoso - ¿va a ultrajarme con nocturnidad y alevosía? Debería darle vergüenza…
-Perdí la vergüenza hace mucho… - se inclinó sobre ella y cerró sus labios alrededor de su pezón derecho, sintiendo como ella arqueaba su espalda ante su contacto y suspiraba.
Michelle gimió de placer cuando él siguió besando y succionando sus pezones, mordiéndolos ligeramente sin herir, sintiendo los largos cabellos negros rozando la piel de su vientre. Luego, tan repentinamente como lo había hecho, él se apartó.
-¡Eh!
-Se paciente, mi dama… la noche solo acaba de empezar.
La vampira aguzó el oído y forcejeó un poco intentando soltarse, pero las sombras que ataban sus manos estaban tan fijas como rocas. Escuchó algo que sonaba como plástico rasgándose, y de nuevo sus pasos acercándose a ella. Después…
Una cosquilleante sensación se inició en su vientre, a medida que un líquido frío y espeso goteaba y se derramaba por su piel, resbalando con deliciosa lentitud hacia sus costados…
-¡Ay, Vlad!
-¿Está fría? – Alucard rió quedamente y siguió esparciendo la sangre por su cuerpo, ascendiendo hasta el valle entre sus pechos, derramando el líquido generosamente sobre estos, y dejando que las últimas gotas cayeran sobre su cuello.
Michelle se estremeció al sentirlo, excitada y anhelante, pero intentando mantener el papel de que no le gustaba lo que él estaba haciendo.
-Para ya y suéltame, cerdo, degenerado, pervertido… ¡Soy pura e inocente, no puedes hacerme esto! – intentó contener la risa, sin éxito, intentando fingir un tono de doncella asustada.
-Me parece que tu pureza no pasará de hoy, mi esclava…
Despacio, muy despacio, Alucard se inclinó para lamer la sangre del vientre de su amante. Sintió como los músculos se tensaban bajo la piel al sentir el tacto de sus labios y su lengua, fríos y ardientes al mismo tiempo. Se apoyó con ambas manos en la cama, subiéndose a horcajadas encima del cuerpo de Michelle y se inclinó para lamer sus costados, cuidando de no dejar ni una mancha de sangre en la piel inmaculada.
Ella suspiró, con los ojos cerrados bajo la venda, y ya forcejeando con menos convicción.
-Algo tan bueno tiene que ser pecado…
-Pues disfruta del pecado – él parecía estar pasándoselo en grande en su papel de 'villano' y alzó la cabeza para lamer el cuello de Michelle con deliciosa lentitud, limpiándolo meticulosamente.
Ella solo gimió. No podía sentir su cuerpo, porque Alucard procuraba no tocarla más que con los labios, hasta su pelo había menguado de longitud para no rozarla en lo más mínimo, y la combinación de espera y tentación se le estaba haciendo difícil de soportar.
Y entonces, como si hubiera leído su pensamiento (y así era), él apartó la cara de su cuello y la besó apasionadamente en la boca, dejándole que notara el sabor de la sangre en sus labios. Michelle volvió a gemir, pero de puro anhelo mientras trataba de alargar el beso lo más posible, entrelazando su lengua con la del vampiro, intentando morderle, alzando la cabeza de la almohada…
Pero él se apartó con una risita, y ella se quedó con un palmo de narices.
-¡Cabrón!
-Bastante. – con profunda satisfacción vio que ella crispaba sus manos, forcejeando de nuevo para intentar soltarse – Si en el fondo te gusta…
-Muy en el fondo – se le escapó una sonrisa a su pesar, anhelando el siguiente paso. Sus pechos seguían llenos de sangre.
Él sonrió, sabiendo lo que ella quería, y se inclinó para empezar a lamer sus pechos, con una suavidad y una lentitud casi embriagadoras. Su lengua rozó sus pezones fugazmente, excitándolos y atormentándolos, y al final los mordió con cuidado de no mancillar la delicada piel. Ella suspiraba y se retorcía debajo de él, insultándole de vez en cuando en tono cariñoso, y otras solo pidiéndole más.
Y otra vez, bruscamente, él se apartó, y ella protestó.
-¡Oye!
-Paciencia…
Michelle podía escucharle reír por lo bajo, y masculló una imprecación para sí, excitada hasta lo indecible. Con voz melosa intentó convencerle.
-Suéltame…
-Aún no.
-Jo, ¿por qué no? – adoptó un tono de voz infantil y lastimero – Vlaaaad… por favoooor…
Alucard sonrió, y se inclinó para besarle en los labios con suavidad, susurrando.
-Aún no he acabado de jugar…
Volvió a escuchar el sonido del plástico rasgándose, y volvió a sentir la sangre fría recorriendo su piel… esta vez en sus piernas, derramándose entre sus muslos. Volvió a retorcerse, temblando de anticipación, notando como poco a poco él iba esparciendo la fría vital hasta derramarla entre sus piernas.
-¡Vlad!
-Quejica – él rió y apartó el envase vacío a un lado, mirándole con mal disimulada hambre en sus ojos rojos. Se inclinó para lamer largamente uno de sus muslos, bebiendo la sangre ávidamente de su piel.
Michelle suspiró al sentir como la lengua del vampiro seguía cosquilleándole las piernas, recorriendo sus muslos por entero, y como luego empezaban a ascender, despacio, con una ternura casi cruel, prolongando el instante todo lo que su propio deseo le permitía…
Sus labios encontraron un punto especialmente sensible que hizo que ella se estremeciera violentamente. Un gemido ahogado a medias escapó de sus labios, y él volvió a sonreír. Sus colmillos punzaron levemente las esquivas caderas que a medias trataban de escapar y a medias trataban de prolongar el contacto.
-¡Serás bastardo!
-Si… pero un bastardo al que adoras – Alucard dejó escapar una risita antes de morderla con decisión, pero cuidando que sus colmillos no atravesaran la sensible piel, lamiendo y chupando la piel atrapada entre sus dientes.
Las piernas de ella se tensaron, y la vampira arqueó su espalda como si fuera un arco, gimiendo de placer y dolor a partes iguales. Sus manos trataron una vez más de liberarse.
-Vlad… por favor… - su voz sonaba levemente enronquecida por el deseo, y porque evidentemente ya no se aguantaba más.
El vampiro rió perversamente y empezó a lamer y succionar con más fuerza, casi con crueldad, aunque procurando no hacerle demasiado daño en todo momento.
Hundió su larga lengua en su interior para seguir lamiendo ávidamente la sangre que había derramado sobre ella, entreteniéndose más de lo debido mientras también sus dedos la tocaban, atormentándola entre punzadas de placer, hasta que ella tensó más todo su cuerpo y gritó de puro éxtasis.
Pero no era en absoluto suficiente.
Todavía jadeando por el orgasmo recién alcanzado, ella le dio un empujón con una de sus rodillas.
-¡Vlad, joder!
Alucard se incorporó para echarse sobre ella violentamente, aplastando su cuerpo con su peso, aunque era eso precisamente lo que ella deseaba. Las sombras que sujetaban sus manos se retiraron, y al mismo tiempo que él la penetraba salvajemente le arrancó la corbata roja que cubría sus ojos.
Michelle volvió a gemir cuando sintió como su himen se desgarraba, como cada vez que hacían el amor, y se aferró a él con fuerza, obligándole a besarla para lamer los restos de sangre que hubieran quedado en su lengua.
Sus caderas unidas empezaron a moverse con perfecta coordinación y más brusquedad de la habitual, mezclando dolor y placer a partes iguales, desesperados por alcanzar juntos el final. Michelle arañó la espalda de Alucard, abriéndole largos surcos de sangre que se cerraron casi inmediatamente.
El vampiro gruñó, encantado, y clavó sus dedos, afilados como garras, en las caderas de su amante hasta dejarlos marcados mientras sus movimientos se hacían más violentos con cada segundo que pasaba.
Se besaron una y otra vez hasta que la base de sus lenguas les dolió y sus labios se cortaron con los colmillos del otro, llenándoles la boca de su propia sangre, que paladearon como si fuera el más sabroso de los vinos.
Pronto, sintieron el placer acercándose irremediablemente, y se miraron a los ojos antes de sonreírse salvajemente. Michelle ladeó la cabeza hacia un lado, ofreciéndole el esbelto cuello y Alucard clavó los colmillos en él sin dudar, saboreando su sangre. Al mismo tiempo ella clavó los suyos en el cuello del vampiro, y al mismo tiempo que intercambiaban placer, su sangre fluyó entre ellos hasta que entre gemidos ahogados y jadeos, el orgasmo se abatió sobre ellos como una tormenta.
Todavía permanecieron unidos un instante más antes de separar sus colmillos, y lamieron las heridas para cerrarlas, agotados y satisfechos. El vampiro frotó cariñosamente su nariz contra la mejilla de Michelle y le susurró al oído.
-M'eudail… - aún no se sentía muy seguro de pronunciarlo bien, pero creía que hacía progresos.
Ella sonrió y ladeó la cara para besarle en los labios, abrazándole con firmeza para que no se separara de ella.
-Tha gaol agam ort, Vlad…
Alucard sonrió y cerró los ojos para descansar junto a ella, complacido. Había hecho sus deberes, y esas palabras que ella acababa de susurrarle como una plegaria junto a su nombre, significaban 'te amo'.
