La historia de Jill Sutcliff: Capitulo 14: Espera
Ciel se marcho a la mañana siguiente, no tuve intenciones de seguirlo, no me apetecía la idea de quedarme en un circo, no era un lugar para alguien como yo. Me la pase el día entero practicando en la sala de esgrima, que era visiblemente más reducida que la de la mansión principal.
Detuve mi entrenamiento de pronto justo después de que anocheció, había una presencia bastante familiar no muy lejos de aquí, era un shinigami, estaba segura, y no era cualquiera.
- Will?- susurre
Abandone la sala de esgrima, y salí de la casa se inmediato, no podía estar equivocada, esa presencia de verdad era Will, Recorrí la ciudad entera tratando de averiguar dónde se encontraba, me sorprendí al verme en la entrada del circo que había visitado el día anterior.
Cruce la entrada, esperando no toparme con nadie, escuchaba murmullos no muy lejos de mí, me aproxime a ver, quedándome oculta detrás de una carpa, Will discutía con Sebastian, había mencionado un importante trabajo de recolección dentro de unos días, y expresaba su inconformidad de haber sido enviado a este lugar solo por que dos de los encargados de esta zona estaba bajo castigos aun, se estaba refiriendo a Grell y a mí de eso estaba segura, Will ataco a Sebastian, tal vez fuera un shinigami con una compostura inquebrantable, pero si había algo que le irritaba era un demonio cerca de su área de trabajo.
Tenía intenciones de interferir, pero afortunadamente Ciel fue quien les puso un alto a los dos.
- El molesto de las dagas los está llamando- les dijo- Y tu shinigami, mas te vale no volver a exponernos frente a todo el circo... tal vez hayan pensado que estabas bromeando, pero es una vergüenza para alguien de tu tipo no poder mezclarse con los humanos
Will se veía molesto, no toleraría que un niño humano le hablara de esa forma, pero permaneció tranquilo, simplemente acordaron no interferir uno con el otro.
- Espero que mantengas bien atado a tu perro guardián, Smile - le dijo Will a Ciel.
- No me agrada escucharlo de Gafitas, que no puede siquiera mezclarse entre las personas
- En este momento, mi nombre es Suit.
-Vámonos Sebastian- dijo Ciel dándole la espalda a Will.
El se quedo más tiempo de pie en ese lugar, vigilando a Sebastian y a Ciel mientras se alejaban, una vez que se perdieron de la vista al entrar a una tienda, se dio la vuelta y miro hacia donde yo estaba.
- No tiene caso que te escondas más... Jill Sutcliff
- Después de todo descubriste que estaba aquí- le dije saliendo de mi escondite
- Tu presencia no es algo que se pueda ocultar fácilmente a mis sentidos...
- Ni la tuya a los míos, cosa que me sorprende, por que estas en un lugar como este?, creí que un circo no sería un lugar adecuado para alguien como nosotros
- Eso lo dices porque has vivido con lujos durante este tiempo - me reprocho seriamente- Pronto habrá un importante trabajo, y serán muchas almas las que se tendrán que recolectar.
- Entonces volveré a mi vida normal?
- Aun estas bajo castigo al igual que el idiota de tu hermano, es por eso que yo fui enviado a este sitio, y pronto enviaran a alguien más.
- Que clase de castigo está recibiendo Grell?... Will tienes que decírmelo, por favor- le implore- Que castigo le están dando a mi hermano
- Esa información no es algo que pueda compartir contigo, deberías de preocuparte más por tu condena, ya que al parecer, no aprenderás tu lección- me dijo dándome la espalda- Ahora márchate de aquí y no interfieras en este asunto... Jill Sutcliff.
Will me dejo sola, no podía quedarme más tiempo ahí, ni siquiera sabía que era lo que estaba pasando, tal vez tenía que ver con el caso de los niños que Ciel investigaba, de cualquier modo, no lo sabría hasta que aquel día llegara, así que aprovecharía hasta entonces para continuar con mi entrenamiento, tal vez Will no quería que interfiriera, pero sabía de antemano que su advertencia estaba de mas, desobedecería esa orden, así como ya lo había hecho con muchas más.
Dos días estuve encerrada en el salón de esgrima, solo interrumpía mis entrenamientos para comer algo, o dormir un poco, me levantaba más temprano que Agni, e incluso me iba a dormir más tarde, durante la noche, pasaba algunas horas en el techo de la casa, mirando en dirección al circo, pronto, pronto llegaría ese día al que Will se refería.
Ciel volvió la mañana del tercer día, Soma estaba preocupado, llevaba dos días enteros ausente, y ni siquiera había dicho a donde había ido, me quede de pie en la escalera, Ciel se veía bastante mal, aunque él lo negara, era obvio que estaba resfriado, y se sentía bastante mal. Sebastian lo llevo a su habitación, y le cambio la ropa de vagabundo que traía por su ropa de gala.
Pensaban marcharse, Ciel había averiguado algo referente a su caso, pero, se veía bastante débil, estaba tosiendo demasiado, Agni no lo dejo salir por ningún motivo, e incluso le dijo a Sebastian que el ser un buen mayordomo no era simplemente obedecer órdenes, sino preocuparse por el bienestar y la salud del cuerpo de su amo.
Sebastian medito las palabras de Agni, e incluso desobedeció las órdenes de Ciel y lo llevo de vuelta a arriba, para que descansara por hoy.
- Por ahora descanse, Bocchan, la fiebre está cediendo, así que lo haremos todo mañana.
Me marche de la habitación de Ciel y subí al tejado, mañana acabaría todo.
