Knife ya nikushimi ja kowasenai mono datte aru koto ga
Ima wa hakkiri wakaru kara
Ahora me he dado cuenta de que, claramente,
Ni el odio ni la lucha nunca serán destruidos, porque siempre existirán.
Maaya Sakamoto- Spica*
La presencia
Por fin las clases de la semana habían terminado, los alumnos de la preparatoria Seijou salieron en tropel de sus aulas, algunos de ellos contentos de poder regresar a sus casas, otros no tanto, pues varios adolescentes aprovechaban sus tardes en trabajos de medio tiempo o simplemente con los quehaceres del hogar. Sin embargo, ninguno de estos era el caso de Sakura Kinomoto, hablando de esta jovencita en particular, la palabra "contenta" quedaba demasiado corta para describir su estado anímico actual, pues aunque cierto era que no formaba parte de los que contaban con un empleo, la idea de al fin llegar a casa y descansar no era algo que le ilusionara mucho en realidad.
¿Por qué entonces es que se encontraba tan feliz?
La respuesta era fácil de responder, dependiendo claro de a quien se le pregunte, pues seguro cuatro de los cinco jóvenes que acompañan a la castaña están igual de intrigados por la repentina explosión de felicidad y ansias que parece tener la muchacha por salir prácticamente disparada del edificio. Por otra parte, la quinta persona a quien no se contó entre estos extrañados jóvenes sabe exactamente, o al menos se imagina, a qué se debe el cambio.
Esa persona es por supuesto Tomoyo Daidouji y precisamente por ser consciente de la aparentemente insospechada razón, es que se siente en cierta manera aliviada.
No era un secreto para ella que esa renovadora energía en la castaña se debía a la estancia de cierto joven de procedencia china en el país. Y aunque la chica de cabellos negros no había tenido la oportunidad de hablar a solas con Sakura en todo el día, con esa feliz expresión adornando la cara de su amiga le bastaba para tranquilizarse.
De todos modos, esperaba poder hablar con ella de camino a casa, pese a que ya le parecía oír sus reproches por haber hablado con Hiragizawa acerca de aquella sensación que en ocasiones asaltaba a la hechicera. Aunque también podría ser que esos reproches terminaran como agradecimientos, pues no podía negarse que ese día la faz de su amiga se veía claramente más brillante que lo usual.
Al menos ya tenía algo con que defenderse.
-¡Vamos chicos! –exclamó Sakura dándose la vuelta apurando a Amah, Teily, Eijiro, Kuno y Tomoyo, los chicos que la seguían con un paso tan lento que incluso hasta la desesperaba. O al menos eso creía, pues la que iba demasiado aprisa era otra persona.
-Me gustaría saber de dónde sacas toda esa energía tan repentinamente Sakura –murmuró Teily, bajando los hombros– simplemente me encantaría que me pasaras tan solo un poquito.
-Sakura ha sido siempre así –dijo Tomoyo en contestación al comentario de la chica y apurando un poco el paso.
-Ustedes han sido amigas desde hace mucho tiempo ¿cierto Tomoyo? –preguntó Amah una joven bastante dulce que caminaba al lado de la misma.
-Somos amigas desde tercer grado de primaria –contestó con una sonrisa.
-Lo cierto es que al verla así de animada nosotros terminamos contagiados.
Amah rió al escuchar a su compañero Kuno, Tomoyo por su parte, no estaba en las mismas condiciones, pues al saber el motivo por el tremendo cambio de actitud en su amiga sabía también del mismo modo que la visita de Li no era solo por cortesía y que en algún momento las cosas ya no serían tan felices como ahora.
Por su lado, Teily y Eijiro, se dieron prisa para alcanzar a la castaña que tantas ganas tenía por marcharse y justamente cuando la alcanzaron en los portones del edificio, se dieron cuenta que ahora la chica se había quedado congelada en su lugar.
-¿Sakura? –le habló Teily extrañada, al mismo tiempo que Amah, Tomoyo y Kuno los alcanzaban.
Sin embargo no pasó ni un instante para que los ojos verdes de Sakura se iluminaran todavía mas al tiempo que mencionaba el nombre de "Shaoran" haciendo que sus acompañantes se extrañaran todavía más al desconocer por completo aquel nombre, y percatándose que la castaña no parecía dispuesta a responder a nada, prefirieron seguir la trayectoria de la mirada de su amiga para finalmente encontrarse con las figuras de dos jóvenes, uno castaño y el otro moreno, que se acercaban hasta quedar plantados frente a ellos.
-Hola Sakura, y por supuesto Tomoyo –saludó el chico de cabellos negros que visto de mas cerca tenía los ojos prácticamente dorados– que gusto me da verlas de nuevo.
Sakura y Tomoyo concedieron con una sonrisa.
-Sakura ¿Qué no nos vas a presentar? –preguntó finalmente Teily con sonrisa coqueta.
-Lo siento mucho; Shaoran, Ozai –se disculpó la castaña apenada, que al parecer mágicamente había recuperado el habla– ellos son compañeros nuestros, Teily, Eijiro, Amah, y Kuno.
-Mucho gusto –exclamó Amah con una gran sonrisa.
Ozai le devolvió la sonrisa, Shaoran solo hizo un leve asentimiento con la cabeza.
-Su nombre es Ozai –dijo Sakura esta vez dirigiéndose a sus compañeros de clase y señalando al joven de mirada ámbar– es un buen amigo mío y de Tomoyo... y Shaoran Li...
-Yo soy su novio –intervino de pronto el chico castaño.
El silencio cayó como una pesada losa en todos los presentes, quienes miraban del chico llamado Shaoran hacia Sakura una y otra vez, exceptuando a Tomoyo quien reía disimuladamente, y a Ozai, a quien parecía no interesarle mucho aquella repentina declaración. Por otro lado, la propia Sakura había adquirido un intenso color rojo que le cubría toda la cara hasta el cuello.
Sin embargo la impresión del primer momento pareció disolverse en los estudiantes para después pasar a la incredulidad, aunque al parecer las más impresionadas eran las dos chicas. ¿Sakura Kinomoto tenía novio? ¡Pero si en todo el tiempo que tenían de conocerla nunca la habían visto interesada en ningún chico!, ni siquiera en los más populares de la preparatoria y ahora de pronto venía un muchacho que nunca antes habían visto con el titulo de "novio de Sakura".
-¿Su novio? –murmuró Teily tan bajo que solo Amah fue capaz de escucharla.
Entonces ambas jovencitas observaron a ese tal Shaoran con algo mas de interés, tratando de encontrar qué era lo que tenía él que no tenían los demás para haber impresionado de esa forma a Sakura, pues no se les había escapado la forma en que la castaña lo miraba como si fuera todo un Dios. A simple vista no pudieron ver nada sobresaliente pero al poner más atención notaron que si era algo guapo, aunque sabían bien que eso no era lo que le importaba mucho a su amiga.
Tal vez, se dijeron tratando de encontrar alguna respuesta, sería que Sakura se interesaba por aquello que fuera diferente a ella, pues al analizarlo mejor, el tal Shaoran Li poseía algún tipo de ¿aura? que lo hacía de cierto modo sobresalir, junto a un rostro serio y amedrentador que se acentuaba aún más con esa cicatriz que se le dibujaba en la mejilla derecha, todo lo contrario de la dulce Sakura Kinomoto. Ambas se encogieron un poco al notar que él también las estaba mirando y desviaron la mirada hacia otro lado con rapidez, ¿cómo podía una chica tan tierna como Sakura soportar una mirada tan penetrante? Casi daba miedo, corrección, daba miedo, aparte de parecer bastante gruñón.
-Nos complace mucho conocer a los amigos de Sakura y Tomoyo –aludió el joven de cabellos negros dando una inclinación, aunque también algo divertido ante los gestos de las amigas de Sakura–, aunque hayamos venido para discutir otros temas, siempre es agradable conocer nuevas personas.
-Por supuesto –respondió Kuno sonriente– sin embargo, nosotros tenemos que retirarnos ¿no es así? –preguntó mirando hacia el par de chicas a quien parecía haberles comido la lengua el ratón.
-¡Claro! –aseguró Teily casi en un grito, para después encogerse de hombros apenada, ¿por qué estaba tan nerviosa?
-Tal vez nos veamos en otra ocasión –se despidió Kuno quien parecía ser el portavoz del grupo– hasta luego.
Las jovencitas asintieron rápidamente y siguieron a su amigo que ya empezaba a marcharse después de levantar la mano como gesto de despedida. Pero Eijiro se había quedado ahí parado, prácticamente ignorando la indirecta de Ozai, mas bien se le veía abstraído, incluso decaído.
-Entonces las veré el lunes –se despidió el joven de Sakura y Tomoyo y luego se dirigió a los jóvenes delante de él–, encantado de conocerlos.
Ofreció una sonrisa rápida y dio alcance a sus tres amigos.
Ozai vio al chico marcharse y arrugó el entrecejo, después miró a Shaoran quien también parecía observar con atención la partida del último preparatoriano, solo que el chino lo hacía con una seriedad que prácticamente no representaba nada. Simplemente lo observaba.
-Tal vez deberíamos irnos ya –dijo el castaño de repente–. Hablaremos mas tranquilamente en la casa que estamos ocupando actualmente, si les parece bien.
Esto último lo dijo dirigiéndose a Sakura y Tomoyo. Ambas asintieron.
-Entonces, vamos.
Y comenzó a caminar, seguido rápidamente por Sakura y Ozai, Tomoyo se quedó en el mismo sitio por unos segundos más, dio una ojeada hacia la dirección por donde se habían ido sus amigos y dio un suspiro. Se dio la vuelta y se apresuró a alcanzar a Sakura y los demás.
Ozai miró sobre su hombro y se detuvo para esperarla.
-¿Acaso olvidaste algo? –preguntó cuando la japonesa llegó.
-No, todo está bien.
Entonces comenzaron a caminar nuevamente aunque extrañamente ninguno de los dos parecía tratar de apresurar el paso para ir junto a los castaños que los adelantaban por una estrecha distancia, pero que parecía ampliarse con el tiempo. Ciertamente no estaban caminando muy rápido que digamos.
-¿Hay algo malo con tu amigo? –inquirió el joven de cabellos negros cuando Sakura y Shaoran ya les adelantaban un buen pedazo, Tomoyo no se sorprendió al escucharlo. Incluso hasta lo estaba esperando.
-Era verdad cuando me dijiste hace tiempo que eras una persona curiosa ¿cierto?
El moreno se encogió en hombros como diciendo "soy culpable de eso".
-Si te lo digo, tal vez sea mejor que Li no lo sepa.
Prácticamente no lo estaba obligando a guardar el secreto, sin embargo, si se trataba de lo mismo que tenía en mente, lo más seguro era que Shaoran ya lo sospechara. De todos modos asintió y le dio a Tomoyo su palabra de que no diría nada. Parecía ser que casi todo lo que esa jovencita le decía era algo que nunca debía ser repetido.
-Hace tiempo –comenzó a decir Tomoyo con voz baja, por si todavía Li y Sakura pudieran escucharla– me pareció notar que Eijiro comenzaba a tener ciertos sentimientos hacia Sakura...
-Parece ser que Shaoran tuvo un rival por aquí –rió, pero al momento siguiente la sonrisa se le borró del rostro.
-En parte podría ser cierto, pero la verdad es que Eijiro le confesó sus sentimientos a Sakura, pero ella lo rechazó. No sé si fue porque solo lo quería como un amigo o porque aún recordaba a Li.
-Lo dices como si lo lamentaras.
-En su tiempo si lo hice.
La consternación de Ozai se reflejó en toda su cara de inmediato.
-Disculpa pero no comprendo.
-No pongas esa cara –se defendió de inmediato la japonesa– yo sé muy bien lo mucho que Sakura y Li se quieren. Pero… –bajó la cabeza– también sé lo mucho que Sakura sufrió cuando él desapareció.
-Si de eso se trata –replicó Ozai, creyendo comprender y alzó un poco la voz– Shaoran y yo no estuvimos en ninguna especie de vacaciones…
-Por favor cálmate –suplicó la joven de ojos azules con miedo de que levantara mas la voz y sus amigos los escucharan– tu no comprendes nada.
El joven hizo caso y se tranquilizó aunque todavía a la defensiva ¿es que Tomoyo creía que él y Shaoran habían disfrutado mucho estando encerrados en una pocilga sin un solo atisbo de la luz del Sol?
-Entonces explícame.
-Aunque Li no lo sepa, fui su mejor amiga los primeros meses que Sakura no tuvo razones de él –comenzó Tomoyo con esa melodiosa voz que parecía cantar aún sin estarlo haciendo–. Le di fuerzas a Sakura para tratar de comprender lo incomprensible. La ayudé a soportar la desconfianza que comenzaba a nacer en su corazón. Fue una época difícil para Sakura. Estoy segura que Li no la estaba pasando precisamente genial –agregó al ver el rostro de Ozai– pero debes comprender que la ignorancia es más frustrante que el miedo real. El tiempo pasaba y Li no daba señales, yo comenzaba a dudar también. Nunca creí que él hiciera algo que lastimara de esa forma a Sakura, pero las cosas estaban así. Sakura se volvía cada vez mas retraída y yo ya no sabía qué hacer o qué decir. Entonces apareció Eijiro –dio un suspiro– traté por todos los medios que Sakura le diera una oportunidad a él y por lo tanto a ella misma.
Ozai escuchó y bajó la mirada, esperó un segundo para desaparecer toda la contrariedad que había sentido momentos antes, Tomoyo se había explicado bastante bien y sin acusar a Shaoran, pues aunque la chica tuviera una idea, solo él había visto con sus propios ojos y sentido con su propio cuerpo por casi todo lo que Shaoran había pasado. Pues sabía bien que el joven Li, fue sin duda quien más sufrió de los dos. Espiritual y físicamente, pues las torturas no habían faltado.
No quiso recordar nada de eso así que continuó la conversación.
-¿Por qué dices entonces que ella nunca le hizo caso? ¿No funcionó tu plan acaso?
-No -. Sonrió radiante por un segundo y volvió a un gesto serio.
Ozai arrugó el entrecejo.
-Eres una chica difícil de comprender Tomoyo Daidouji.
-Sakura rechazó a Eijiro. –Continuó explicándose Tomoyo, ignorando lo último dicho por Ozai– Ella es una persona increíblemente fuerte y salió a delante sin la necesidad de olvidar del todo a Li. Poco a poco volvió a ser la misma. Sin dejar de tener un pequeño espacio para él, que volvió a ensancharse aquella noche de su regreso. Estaba en sus ojos cuando lo vio, ella nunca dejó de quererlo. Pero es cierto que Eijiro es un buen chico y siento pena por él.
-Tú siempre estás al pendiente de lo que pasa con las personas a tu alrededor.
Eso no parecía un comentario, más bien era una afirmación. Tomoyo miró a Ozai como dándole poca importancia, sin embargo ahora todo estaba muy claro para el chico de ojos ámbar.
-Siempre tienes las palabras adecuadas para las personas Tomoyo, incluso hasta conmigo –sonrió de lado y recordó aquella lejana tarde en la que recibió un consejo de esa muchachita de preparatoria: "Muchas decisiones que tomamos en nuestras vidas van ligadas a los sentimientos, si ya no nos dejamos guiar por ellos ¿entonces qué clase de vida tendríamos si dejáramos de sentir?".
-Los amigos están para apoyarse unos a otros.
-Pero ahora lo veo mejor que antes -murmuró–. Me parece incluso que tu atención en Sakura es casi perfecta, porque si todo lo que dijiste es cierto, entonces hablas de sus sentimientos tan bien como si ella misma lo estuviera diciendo.
Tomoyo se encogió en hombros y enfocó la mirada en el camino, aquello que Ozai decía ya no era tan cierto ahora. Sakura en ocasiones sabía esconder bien sus sentimientos y no la dejaba entrar para echar un vistazo.
-De todas formas… -volvió a tomar Tomoyo la palabra– Li no puede ser tan ingenuo como para creer que él es el único que nota la presencia de Sakura. Además de sus celos, claro.
-¿Celos? –se extrañó el joven de mirada ámbar– siempre creí lo contrario, después de todo me envió a mi a "protegerla" ¿no? un desconocido del sexo masculino.
-Porque no tuvo alterativa –rebatió la japonesa.
-Puede que tengas razón. Después de todo, Li comenzaba a tomarme más confianza. O eso creo yo.
-Me parece que así es, no veo a Li poniendo a Sakura en alguna clase de peligro.
De pronto, la chica señaló hacia el frente donde sus amigos ahora caminaban bastante contentos, pues Sakura iba tomada del brazo de Shaoran y parecían ir conversando de algo divertido. O al menos eso pensó el joven de ojos de halcón, pues el muchacho no paraba de sonreír, cosa que lo había visto hacer muy pocas veces (o precisamente de esa manera tan sincera) en el tiempo que habían estado en China.
Arrugó la frente al darse cuenta de los pensamientos tan cursis que últimamente lo rondaban. Primero ese mago inglés y la prima de Shaoran y ahora el propio Shaoran. Ya venía siendo hora de que se dejara de esas cosas y se concentrara en sus problemas.
Y con eso todavía en la cabeza, pudo ver como Li y Sakura se detenían frente a una casa mientras que él y Tomoyo no tardaban en darles alcance, cuando llegaron y vieron la casa, tanto a Sakura como a Tomoyo les pareció que era un tanto grande (tal vez la mejor palabra era enorme) como para solo dos personas. Sin embargo, su observación fue aclarada cuando al entrar a la construcción se encontraron con la sorpresa de que había mas personas dentro. Al menos otros tres hombres se encontraban en la sala que estaba a un lado del recibidor, los cuales hicieron un gesto de saludo respetuoso al verlos pasar.
Sakura se puso algo nerviosa con esos desconocidos, pero al ver que Shaoran los conducía hacia el fondo de la casa y pasaba de largo sin ponerles mucha atención, les sonrió y siguió al joven castaño. Siguieron caminando hasta que entraron a lo que parecía ser el despacho, era una habitación grande con un librero en el fondo; los libros que tenía parecían ser de Li porque todos tenían caracteres chinos escritos en ellos, había también un escritorio y sillones azules donde Li les ofreció que tomaran asiento y a sus lados pequeñas mesitas de té con un toque occidental.
Sakura y Tomoyo pensaron que Shaoran se sentaría en la silla detrás del escritorio pero lo que hizo fue recargarse y apoyar las manos a los lados sobre el mueble mencionado. Todavía no había dicho una palabra cuando oyeron que alguien tocaba la puerta y entraban después de que Shaoran diera el permiso.
Sakura abrió los ojos lo mas que pudo y se puso de pie de un salto al reconocer al hombre alto, delgado y de cabello gris que entró al despacho.
-¡Señor Wei! –exclamó contenta y el hombre la miró con una sonrisa apacible.
-Pero si es usted señorita Sakura –amplió su sonrisa– veo que los años no pasan en balde, ya es toda una jovencita. Y muy hermosa.
La castaña bajó la mirada y se sonrojó, mientras el anciano posaba sus ojos en Tomoyo agregando:
-Usted no se queda atrás señorita Tomoyo, aunque debo admitir que no me sorprende mucho, pues desde niña tiene esa elegancia.
-Muchas gracias señor Wei –respondió Tomoyo– usted siempre tan amable.
-Soy solo un viejo que trata de cumplir con sus deberes –dijo con modestia– y por eso es que he venido, me preguntaba si no necesitaba algo joven Shaoran.
-Solo avísales a Meiling y a Hiragizawa que ya estamos aquí, aunque él ya debe saberlo.
-Como usted diga joven Shaoran.
-¿Eriol y Meiling? –Preguntó Sakura sonriendo cuando Wei se marchó– ¿también están aquí?
-Yo tuve la oportunidad de ver a Eriol ayer en la noche –dijo Tomoyo– aunque me dijo que se hospedaba en un hotel y que todavía no hablaba contigo Li.
-Llegaron de sorpresa esta mañana –aclaró Ozai sonriente– aunque Hiragizawa no dijo que te había visto.
-Tal vez porque solo hablamos cosas sin importancia –respondió Tomoyo ocultando una sonrisa.
Pasados unos momentos, Meiling, Eriol y Spinel Sun entraron tranquilamente a la habitación y Sakura se acordó que estaban en la casa de Shaoran antes de preguntar por qué Spinel no daba señas de querer esconderse; se acordó de Kero y lamentó que su guardián no estuviera aquí, pues tal vez le habría agradado saludar a su amigo Spinel.
Meiling saludó con efusividad tanto a Sakura como a Tomoyo, después de todo ambas chicas eran de las pocas amigas verdaderas que tenía y después de que Eriol también las saludara (aunque notoriamente más clamado que la jovencita de lacio cabello negro), ambos se sentaron junto a las japonesas.
Sakura por su lado, se sentía cada vez mas nerviosa ¿Acaso era esa presencia tan importante como para darse tal reunión? Comenzó a sentir culpabilidad, sobre todo pena, al darse cuenta que Tomoyo siempre tuvo la razón y esperaba que su amiga no quisiera vengarse de su testarudez y recalcárselo en la cara ante esta oportunidad.
-No quisiera ser molesto Sakura –dijo Eriol de pronto sacando un respingo por parte de Sakura– pero nos gustaría saber precisamente desde hace cuanto sientes la presencia de Ching.
-¿Entonces están seguros que es él?– preguntó.
-Casi todo indica que así es –confirmó Shaoran todavía recargado en el escritorio y Sakura bajó la mirada.
-No debes sentirte culpable Sakura –trató de tranquilizarla el mago occidental– tu nunca has visto a Ching, así que no sabes reconocer su presencia. No ibas a pensar que todo ser con alguna clase de poder podría ser él.
Sakura sonrió mas animada y Eriol se sintió aliviado, pues veía a Sakura como a una hermana incluso hasta se atrevería a decir como a una hija si no fuera por la casi igualdad de edades.
-De todas formas lamento no haber previsto todo esto –dijo la muchacha–, he sentido su presencia desde hace seis semanas –comenzó a explicar–, al principio solo sentía una leve sensación de magia dos veces las primeras dos semanas; luego comenzó a ser mas seguido, y últimamente... -se apenó al oírse a si misma y pensar en como fue que no quiso hacer caso de lo que decía Tomoyo- lo he sentido cada tres días.
Repentinamente, Shaoran se separó del escritorio.
-Sigo sin tener idea de lo que trata de hacer ese sujeto.
Sakura lo observó y al principio creyó que estaba enfadado con ella pero al verlo mejor, lo que pudo notar fue que el joven sentía frustración e impotencia al no saber que hacer.
-No deberías romperte la cabeza tratando de descifrar esto Li –dijo Eriol– Ching es un hechicero inteligente y no dudo en que ha creado un nuevo hechizo, el cual supongo usará en mi contra la próxima vez que nos veamos.
Sakura, Tomoyo y Meiling miraron a Eriol con aplomo al escuchar la manera tan tranquila con la que decía que su antiguo enemigo se estaba preparando en tratar de dañarlo. A diferencia de ellas, Shaoran y Ozai también parecían mantener la mente fría.
-Tal vez lo más indicado sea esperar, –agregó Shaoran– y ver si vuelve a sentirse algún tipo de magia.
-Dime Li, ¿aún no tienes informes de Auki?
-Los rastreadores no me han enviado nada.
-¿Rastreadores? -repitió Tomoyo.
-Son elementos del Clan Li que se especializan en localizar personas –explicó Ozai.
-¿Son los hombres que estaban en la sala? –preguntó Sakura.
-No -le respondió Shaoran-. Los rastreadores no se quedan aquí. En estos momentos solo deben concentrarse en encontrar al Jefe Ching, esas personas están aquí porque necesito gente para llevar a Auki ante el Concilio –explicó ante la duda de Sakura– no puedes iniciar una guerra solo por que si.
-¿Ese Concilio del que hablas te ayudó, Shaoran?
-No funciona así. El Gran Líder no es una especie de emperador o algo por el estilo, solo es la cabeza de una asociación. Las reuniones del Concilio tienen como objetivo, el descubrimiento de nuevas fórmulas mágicas, también proporciona protección a poderes que serían peligrosos en cualquier persona –se detuvo un momento al darse cuenta que no era necesaria tanta precisión– y en ocasiones, –continuó– cuando algún hechicero rompe las reglas de la magia, (las cuales no son inventadas por los hombres o magos sino por las mismas consecuencias de los hechizos que lanzan), el Concilio se ve en la necesidad de dar algún castigo.
-¿Lo que hizo el Clan Ching merece castigo? –inquirió Sakura interesada y recordando que Kero ya le había dicho algo parecido.
-Nuestro Clan pertenece a los Seis Grandes Clanes del Oriente. La familia Li es una de las más antiguas, si llega a desaparecer tan repentinamente, el balance de la magia se rompería y eso traería graves problemas. Desequilibrio e inestabilidad.
-¿Y sabiendo esto, ese Líder no te ayudó? –dijo con voz inquieta, parecida a la vez en que le preguntó a Ozai por qué el Concilio no hacía nada por detener a Ching Ma, cuando creía que sólo quería arrebatarle sus cartas.
-Tal vez lo hubiera hecho, si se lo hubiera pedido –le respondió con indiferencia–. Es un buen líder y un gran hombre.
Esta vez Sakura no preguntó nada más.
-Volviendo a lo de ese hombre –comentó Tomoyo– ¿No hay otra manera de encontrarlo más que esperar?
-No creo que podamos localizarlo mas rápido que los rastreadores –contestó Eriol– hay hechizos complejos, pero que también requieren de tiempo y de suerte.
-Entonces solo podemos esperar –sentenció Sakura.
-Odio la espera –musitó Meiling y Eriol no pudo evitar mirarla por el rabillo del ojo. Al parecer había vuelto a ser la misma impaciente.
Pero Shaoran sí la veía directamente a los ojos con gesto receloso.
-Tu no tienes que esperar nada Meiling –dijo al fin y su prima lo miró con incredulidad.
-¿Qué dices?
-Esto no va a ser fácil Meiling, estos tipos no están jugando –la interrumpió aunque con su seriedad y tranquilidad de siempre.
-¡Yo tampoco estoy jugando! –Le contestó la chica visiblemente alterada– puedo cuidarme muy bien sola y...
-Esta vez no es como la captura de las Cartas Clow, tienes que entender –la chica trató de replicar pero Shaoran la interrumpió antes– no voy a dejar que te lastimen, son muy fuertes. Y tú no tienes magia.
Meiling abrió la boca pero no dijo nada, sus ojos se veían más rojos que nunca como si tuvieran una luz similar a la de una llamarada real, tenía los brazos completamente rígidos a sus costados y con los puños fuertemente cerrados, tanto, que sus nudillos se estaban poniendo blancos.
Estaba tan furiosa con su primo que por poco y se arroja sobre él como solía hacerlo de niña, afortunadamente se controló y se mantuvo en su puesto, además que Shaoran ya no era solamente su primo, ahora era el Jefe de su Clan y le debía respeto.
Los cabellos de la nuca se le crisparon y salió como un huracán del despacho. Si permanecía un minuto mas enfrente de su primo, todas las reglas iban a terminar importándole un comino y estaba casi segura de que sería capaz de estrangularlo ahí mismo, así que optó por alejarse de su enojo.
¿Qué acaso creía que era una inútil?
Un ambiente tenso quedó flotando en el despacho a la salida de Meiling y Shaoran volvió su mirada hacia el mago occidental como pidiendo una explicación del porqué había traído consigo a la chica, pero Eriol no le estaba poniendo atención, sino que salió casi inmediatamente después que Meiling lo hizo y Spinel prefirió no seguirlo. Tal vez no entendía muy bien del todo por qué se le había metido la idea a Eriol por interesarse en sentimientos tan inconstantes como lo es el cariño hacia otra persona, pero no por eso no sabía que en estos momentos lo mejor era dejarlo solo, incluso teniendo la amenaza de esa reencarnación a cuestas.
-¿Qué? –escupió la palabra el Jefe Li al ver las caras de Ozai, Sakura y Tomoyo.
-Amigo, tienes el peor tacto que he visto.
El castaño levantó una ceja y después se encontró con la mirada de Sakura.
-Creo que fuiste algo duro con ella Shaoran.
El aludido dio un suspiro sin notar que Tomoyo se había quedado muy callada, pensando de seguro, que si Meiling no podía apoyarlos, ni que decir de ella, que a diferencia de las habilidades marciales que su amiga china poseía, ella no tenía ninguna forma de defenderse por si misma.
-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-
-¿Meiling?
La había encontrado en el jardín de la casa, lanzándole tan fuertes patadas a un árbol que no se había partido en dos a estas alturas solo porque era bastante alto y grueso o pensándolo bien, tal vez solo por un milagro. La muchacha no le contestó, pero eso no le sorprendió en absoluto, pues de seguro ni siquiera lo había escuchado, miró sus ojos y notó que aún tenían ese fuego igual de encendido a como lo tenía en el despacho.
Se quedó parado observándola, sabiendo que era mejor dejarla sacar todo ese enojo que tenía, así se sentiría mejor, además que los demás también estarían mas seguros, sobre todo Li.
Pasaron varios minutos hasta que, agotada, la joven china se dejó caer de rodillas en el suelo.
-Es un idiota –murmuró, y Eriol pensó al principio que estaba hablando consigo misma pero después de eso giró su cabeza hacia donde estaba parado –es un idiota– le repitió.
El mago la vio mas tranquila a pesar de que parecía seguir enojada, así que se acercó lentamente a ella, poniéndose en cuclillas a su lado.
-Li solo quiere...
-¿Protegerme? –completó con voz fría– Shaoran no ve más allá de su nariz.
-Vamos Meiling, solo lo dices porque estás enfadada con el, pero también debes entender su posición.
La joven lo miró como si no entendiera lo que le estaba diciendo.
-¡¿Tu también crees que soy una inútil? –le reclamó poniéndose de pie y dando un paso hacia atrás, alejándose de quien se suponía era su mejor amigo.
Eriol también se levantó sabiendo que este era el mejor momento para poner a prueba su paciencia pues Meiling no iba a conformarse con facilidad, a pesar de que él no estuviera completamente de acuerdo con Li en algunas cosas.
-Todos ustedes son unos idiotas –dijo con los ojos otra vez brillantes, tomando al inglés repentinamente de la solapa de su abrigo, con una actitud bastante amenazante que asustaría a cualquiera, Eriol ni siquiera se inmutó– ¿crees que por ser un hechicero nada te va a pasar?
-Precisamente… -dijo con la misma tranquilidad a pesar de ver como el rostro de Meiling se contraía de furia, por lo que se apresuró a terminar-: precisamente si incluso los que poseemos poderes estamos bajo peligro, las personas sin magia están por completo vulnerables. Li se preocupa por ti, no quiere verte herida.
Sabía que lo que había dicho enfadaría aún mas a Meiling pero no podía decir otra cosa mas, sin embargo, eso no fue lo que pasó. La fuerza que la chica ejercía en sus manos se fue apagando poco a poco hasta que dejó por completo libres las ropas de Eriol, el enojo desapareció de sus facciones aunque no así de sus ojos, que ya no solo era eso, sino que también había una mezcla de nostalgia.
-Parece que todo se resume a eso ¿no?
Eriol no dijo nada, prefirió seguir escuchando.
-Tener o no magia –dijo en un suspiro su compañera– todo sería más fácil si yo no hubiera nacido así.
El mago no sabía que decir, por primera vez veía a Meiling preocupada por no tener magia, y pensándolo mas detenidamente, no era nada extraño, al venir de un Clan tan importante con respecto al poder mágico debió de ser muy difícil crecer entre magos y hechiceros sin que ella pudiera hacer lo mismo que ellos.
-Tu eres alguien especial Meiling –se apresuró a decir– la magia no nos hace mejores personas. Mira a Auki y a su padre, tienen suficiente poder pero quieren mas, nada los satisface.
La china esbozó una débil sonrisa.
-Sakura también me dijo algo parecido una ocasión. Dijo que había cosas que solo yo y nadie mas podía hacer.
-Estoy de acuerdo con ella –concedió con una sonrisa de apoyo.
-Yo también lo estuve –volvió a hablar en susurros– pero parece que todo lo malo que me pasa es por eso, por que no tengo magia.
-La magia no es algo que nos defina Meiling –replicó el joven– ¿sabes por qué empecé a llevarme tan bien contigo? ¿Por qué fue que te ganaste tan fácilmente mi confianza?
Negó con la cabeza.
-Porque sin necesidad de tener poderes, puedes entenderme, porque jamás verás en mí a un poderoso mago antes que a un amigo y porque para ti siempre seré solo Eriol y para mí tú solo serás Meiling. Sin familias o apellidos, sin vidas anteriores, sin destino, solo lo que vamos viviendo cada día.
Meiling no dijo nada, solo permanecía de pie frente a Eriol.
-Sakura tiene razón, hay cosas que nadie más que tú, puede hacer.
-¿Y cuáles son esas cosas?
-Tú has sido la única persona capaz de alterar mi mundo. Tu haces que no pueda pensar con claridad, cuando estoy contigo no se que va a pasar ni como voy a terminar actuando. Solo tú has despertado este sentimiento diferente en mí.
Las mejillas de Meiling adquirieron un tono carmesí al tiempo que decía tímidamente:
-Eriol yo...
-Lo siento –la interrumpió éste de repente– se que no debería haber dicho esto, así que te pido mis disculpas.
No la dejó responder y se marchó por donde llegó, dejando a Meiling sola con sus pensamientos, no quería escuchar de sus labios que ella no lo quería. Hasta ahora jamás había escuchado mencionar ese conjunto de palabras a las que tanto temía, no la había dejado, a pesar de saber su respuesta no se sentía capaz de oírla de la propia boca y voz de Meiling. Sentía que si llegaba a escuchar eso ya no iba a tener ninguna esperanza
-Si es que alguna vez ha habido alguna –pensó con amargura.
Siguió avanzando con pasos lentos por los pasillos cuando se encontró primero con Spinel y luego con Li y los demás.
-Eriol –dijo el gato negro con alivio.
-¡Hiragizawa! ¿Qué piensas de esto? –preguntó Li.
Eriol se detuvo sin comprender la pregunta y el por qué Li se veía tan alarmado.
-¿De que hablas Li?
-¿Es que no lo sentiste? –dijo extrañado– ¡Es la presencia de Ching!
Fin del capítulo
¿Se dieron cuenta que ésta vez el titulo del capítulo si tiene que ver con él? Creo que ya se han dado cuenta de lo siguiente pero de todas maneras debo decirlo: soy pésima para bautizar, solo lean el título de esta historia y sabrán de lo que hablo, admito que ese no fue el día mas creativo para mi. T-T
*Spica, es una canción interpretada por Maaya Sakamoto, es uno de los temas de Tsubasa RESERVoir CHRoNICLE (sale en la segunda temporada, cuando la princesa Tomoyo le entrega su espada a Kurogane) es hermosa, me encanta esa canción (y también me encanta Maaya, si no fuera mujer, estaría enamorada de ella). Y por último les deseo unas muy felices lecturas!
Avances: Ozai está mas que impaciente por ir en busca de Ching, Eriol decide concentrarse por completo en el presente problema, Shaoran prepara a su gente para la batalla y Sakura... ¿Dónde está Sakura?
Próximo capítulo: ¿Reencuentro?
