Cap 14
El correr del agua que acariciaba su piel era lo único que llegaba a sus oídos. Por quinta ocasión había enjabonado sus extremidades pero aun no era suficiente, tampoco bastaba la vida que acababa de salvar en el quirófano. Nada podría limpiarla, lo sabía y aquello comenzaba a carcomerla.
Dejo los quirófanos y se apresuró a la sala de urgencia donde se asomó en cada cubículo esperando lo imposible. Dejo escapar un doloroso suspiro al no hallarlo y se acercó a la isla de enfermeras donde tomo una tableta donde continúo su búsqueda sin perder las esperanzas.
-Doctora Isles. Le debo una disculpa –. Soltó Susie en cuanto se acercó a su superior.
La rubia no aparto sus ojos del aparato que recorría con agilidad –¿Mato a alguien? Residente Chang.
-No –. Aseguro enseguida la castaña.
-Entonces ¿Cuál es el motivo de su disculpa?
-Es el no recordar su cumpleaños.
Maura volteo a verla en un brusco movimiento encontrándose a la mujer sonriéndole con estima a la vez que le ofrecía una caja de dulces tradicionales japoneses. Su superior se sorprendió pero acepto el gesto dudosamente dejando a un lado la tableta para hacerlo.
-¿Cómo lo supo?
Susie le sonrió –Por su amiga Jane –. El corazón de la doctora se estrujo con brutalidad –Le ayude esta mañana en su sorpresa. Por cierto ¿le gusto?
Bajo su mirar y sintió sus ojos humedecerse –Me encanto…
-Me alegro.
-Doctora Isles –. Dijo una enfermera aproximándose a ellas –Tenemos un paciente de accidente automovilístico, está en el quirófano cuatro.
Y sorprendiendo a ambas. Maura salió corriendo de vuelta a quirófanos, rogando silenciosamente que aquel milagro fuera posible pero al irrumpir en el sitio sus esperanzas se despedazaron por completo al igual que su corazón.
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-Oh, querida. Bien hecho. Estoy tan orgulloso… –. Sus puños se apretaron con todas sus fuerzas mientras su mirada aceituna no dejaba de mirar el monitor desde donde Paddy Doyle le sonreía y se deshacía en alabanzas –Sin su adorada Jane. El maldito de Leone Rizzoli va a enloquecer… tal vez deberías ir a visitar a tu madre en Paris o ¿Qué tal un paseo por la toscana? Yo invito –. Soltó una sonora carcajada pero se detuvo al ver que no le hacía gracia a la rubia pero no dejo de sonreir –¿Qué? ¿Muy pronto?
Maura lo miro con fiereza y sequedad –Tengo una vida y no pienso abandonarla por tu causa.
El hombre asintió –Supuse que dirías eso. Así que ya he hecho todos los arreglos necesarios y todos los hombres que trabajaron contigo, ya han tenido su merecido ¿Cierto? –. Volteo hacia algún lugar fuera de pantalla –Estupendo. No. Espera –. De la nada saco un arma y jalo el gatillo que fue seguido por el seco sonido de algo golpeando el suelo. Su mirada regreso a la rubia –Listo. Ahora solo tú y yo sabemos que eres mi hija.
Maura no pudo soportarlo más –No soy tu hija. Un padre protege y educa. Tú… tú solo hiciste de donante de esperma –. Paddy no dijo nada, solo la observo con una leve sonrisa oculta –Y será mejor que no vuelvas a aparecer en mi vida o te juro que usare el arma que me diste en ti.
Con su mirar centrada en ella, el hombre comenzó a aplaudir sonoramente a la vez que permitía que su sonrisa fuera evidente, molestando a la mujer –Estoy orgulloso. Ni siquiera Colin tenía ni la mitad de mi temple pero tú… tú lo has heredado todo.
-¡Yo no…!
-Notas esas ganas que te queman por dentro, esas que te hacen desear tenerme frente a ti y vaciar el cargador en mi contra –. Paddy la miro con cariño –Querida, eso te hace mi hija.
Termino la llamada con un seco golpe en el teclado para luego simplemente doblarse en su sofá aferrándose al peluche de momia que ella le había dado y que ahora sería su único confidente que resguardaría sus dolorosas lágrimas.
Mientras tanto. Paddy no podía dejar de sonreir, palmeo la portátil al cerrarla y se levantó para tomar una copa aunque en su camino tuvo que sortear el cuerpo inerte de uno de sus ayudantes así como su sangre que manchaba el suelo.
-¡Bull! –. De inmediato una lejana puerta fue abierta por un serio hombre –Deshazte de esto –. Asintió secamente y corrió hacia el cuerpo mientras su jefe salía del sitio bebiendo gustoso –Es una pena. De haberlo sabido, mejor hubiera abandonado a Colin en tu lugar. Estúpidos sexismos.
