Disclaimers: Los nombres de los personajes pertenecen a Rowling, no a mí.

Notas de la Autora: Es una adaptación del fanfiction del mismo nombre, al ser adaptación, la personalidad de los personajes no corresponderá a las que Rowling les ha dado.

Notas de la Autora: Es la segunda parte/Temporada de Midnight. Intentaré que sea entendible para que no sea necesario leer Midnight.

Capítulo Decimocuarto, espero que sea de su agrado. Y perdón la tardanza.


Capítulo 14: La Muerte Camina Alrededor.

Tal vez hacía un poco, Draco podía ser de Astoria, después de todo, ellos habían pasado a una relación más formal y seria que la que solían tener, como lo había dicho hacia unos minutos, el único encuentro cercano sexual que había tenido con Draco había sido aquel, hasta que por fin se había entregado completamente a él aquella noche de su accidente.

— ¿Por qué les mentiste? –Preguntó Draco sacándola de su ensoñación.

— ¿Qué? –investigó.

— ¿Por qué les mentiste? Esa vez no pasó nada entre nosotros.

—Si Blaise no hubiese interrumpido ¿dirías lo mismo? –Él se quedó callado.

—Tienes razón, si él no me hubiese distraído… tú y yo lo hubiésemos hecho esa noche –admitió –pero esa no es la razón por la cual le mentiste a tu padre y a Astoria.

—Bueno, no quería darle la satisfacción de saber que ella te tuvo primero de esa manera –admitió –quiero que piense que tú eres mío desde mucho antes.

—Ginevra –la reprendió –he sido tuyo desde antes de eso, es sólo que nunca quisiste darte cuenta de eso, hasta ahora.

—Te amo –lo besó.

—Yo te amo a ti, Ginevra Weasley –la acercó a él y la besó apresuradamente.

—Ustedes sí que aprovechan su tiempo solos –indicó Astoria en la puerta.

— ¿Y mi padre?

—Dijo que viniera yo y le dijera a Draco que es lo que ocurre.

— ¿Y qué es lo que me ocurre? –Curioseó él.

—Tienes un tumor cerebral que abarca el 88% de tu masa cerebral –dijo sin inquietarse un segundo –por eso son los dolores fuertes de cabeza y las pérdidas de conocimiento por largos y cortos periodos de tiempo.

—Pero…

—Es terminal, el tumor se desarrolló demasiado rápido como para frenarlo, no hay nada que hacer por ti, salvo darte una calidad de vida por el tiempo necesario.

— ¿Cuánto tiempo? –Miró a Astoria.

—Tres meses máximo, pero con la velocidad que se ha ido consumiendo a tu cerebro, en mi opinión personal, no serán más de tres semanas.

—Gracias –expresó serio.

—Te daremos de alta mañana, no hay nada que hacer y ocupas el lugar de alguien que tal vez si pueda sobrevivir.

Astoria salió del cuarto, dejó a Draco completamente serio, no había sido la mejor manera de darle esa noticia, tal vez para ella también era duro y prefirió tratarlo como un desconocido el cual no tiene salvación.

—Eso fue lo que te dijo tu padre cuando te encontré llorando –murmuró después de un rato.

—Sí –admitió Ginny.

—Me hubiese gustado que me lo dijeras tú, en lugar de llevarme a mi casa y que te despidieras de mí de esa forma.

—Draco…

—Ya te despediste ¿no es así? –La miró –ahora vete Ginevra.

—No me voy a ir de aquí.

— ¡Pues entonces no te vayas! ¡Pero yo no quiero verte! Así que ronda en el hospital, pero no cerca de mí.

— ¿Por qué te estás comportando así?

—Odio que la lástima sea lo que mueva a las personas.

— ¡No fue lástima! –Gritó Ginny –Te amo, estoy contigo por eso.

— ¿Te acostaste conmigo por amor? –La miró –se honesta Ginevra, te acostaste conmigo esta noche porque me amabas, o porque tomaste la decisión de acostarte conmigo por lo que tu padre te dijo, dime que fuiste mía hace horas porque querías ser mía y no porque pensaras que podía ser la última vez en la que pudiésemos estar juntos, dímelo –le pidió.

—Por qué te amo –lo miro directamente a los ojos –siempre que he estado contigo es porque quiero estar contigo, no porque crea que será la última y voy a probártelo –le dijo molesta y se subió a la cama y lo besó, se sentó a horcajadas sobre él, sujetó su rostro e hizo el beso apasionado.

—Ginevra es un hospital –expuso Draco.

—No me importa Draco –susurró desde sus labios –quiero ser tuya ahora –volvió a besarlo.

Draco la sujetó de la cintura y por un minuto dudo, pero terminó atrayéndola hacia su cuerpo respondiendo el beso apasionado que ella le había dado.

Se observaron directamente a los ojos, parecía que brotaban chispas de ellos, había sido un encuentro tan intenso, que les costaría recuperar el aliento.

—Es hora de que… hablemos –Ginny giró hasta la puerta, seguía sentada a horcajadas sobre Draco, se subió la bata y se cubrió.

—Arthur –explicó Draco a un agitado.

—Es una cama de hospital –señaló perturbado por la escena.

—Lo sé, lo sentimos es sólo que…

—Está bien, comprendo que son jóvenes y que bueno, las hormonas aún son más fuertes que sus neuronas.

—Papá –pidió Ginny.

—De acuerdo, les voy a pedir, que se cuiden.

—No –comentó Draco.

— ¿Qué? –Preguntó perturbado Arthur –profanas una cama de hospital y aun así pretendes dejar preñada a mi hija de veintiún años –gruñó.

—Voy a morir –le recordó –no es que quiera dejarla.

—Claro, quieres seguir, quieres trascender con mi hija.

—La amo Arthur y mejor que nadie lo sabes, quería casarme, tener hijos con ella y… no podré porque voy a morir en máximo tres meses, mi ex novia me dice que posiblemente en tres semanas, no sé si es por despecho o real, pero de todos modos voy a morir, quiero que ella tenga más que una foto de mí, más que recuerdos que pueden olvidarse fácilmente.

— ¿Y le preguntaste acaso si quería cargar con tu hijo en el vientre nueve meses?

—No –admitió serio.

—Papá, si yo quisiera cuidarme lo haría, no lo he hecho, no es sólo culpa de él.

—Bien –dijo molesto –pero no pongas en pretexto eso –pidió.

—Es la verdad, tengo mínimo tres semanas –se encogió de hombros.

— ¿Eso significan que no saldrán del cuarto? –Cuestionó preocupado.

—Bueno…

— ¡Basta con eso! –exclamó ella.

—Lo siento –expresó él.

—Eres un tonto –sonrió y lo besó.

—Hablemos de lo que ocurre –se paró bien –ahora no estoy aquí como suegro, amigo o lo que sea que somos ahora, sino como doctor.

—Bien Dr. Weasley –sonrió Draco.

—El tumor que detectamos es muy serio, de hecho, me sorprende que Astoria no lo detectara a tiempo en todos los estudios que te estuvimos realizando desde que comenzaste con los síntomas y realmente me siento culpable por eso.

—No tienes de que preocuparte Arthur –explicó Draco.

—Claro que sí, tal vez hubiese…

—Astoria lo dijo, se desarrolló demasiado pronto aunque lo hubieses detectado, los medicamentos tal vez no hubiesen funcionado.

—Pero no me gusta saber que la muerte está caminando alrededor de alguien a quien aprecio –dijo serio –vi a Ginny perder a su madre y no pude hacer algo por ayudarla, no quiero que sea mi culpa esto también.

—No es tu culpa Arthur, te lo repito.

—Todos tenemos un tiempo marcado.

—Algunos vivimos más de la cuenta –musitó Ginny dolida.

— ¿De qué hablas? –inquirió Draco.

La pelirroja esperó a que su padre regresara a sus asuntos en el hospital.

—Te quedaste seria –señaló Draco.

—Lo siento, pero es que… me quedé pensando.

— ¿Pensando tú? –sonrió él intentado liberar un poco la tensión.

—Pansy está enamorada de ti –le comentó.

— ¿La muerta? –inquirió.

—No está muerta, está en coma aquí mismo, pero ese no es el punto, ella me echó en cara que todo lo que te está pasando es mi culpa.

—No, claro que no es tu culpa, lo que está pasando son cosas que tienen que pasar Ginny, eso es lo que pasa, no es culpa de nadie.

— ¿Y si es porque me salvaste aquella vez? –le preguntó haciéndolo meditar.

—Entonces no tendríamos bomberos héroes –le sonrió –si salvar a una persona de la muerte te condena, no habría héroes amor –la tranquilizó.

—Me siento culpable aun así –se recostó en su pecho.

—Todo estará bien Gin –besó la parte superior de su cabeza –todo estará bien, te lo prometo, yo no voy a dejarte.

—Te amo Draco –susurró mientras el sueño le iba ganando poco a poco.