Capítulo 14. Distinto.
Después de todo lo que había vivido y experimentado a lo largo de los años lo único de lo que D estaba seguro ahora era que no quería morir… no en una casa desconocida, no de una manera tan bochornosa e injusta como por obra de violentas y confundidas manos humanas y, sobre todo, no ahora que había conocido y disfrutado del amor pasional que podía envolverlo al estar en brazos de León.
Como castigándolo por su determinación de aferrarse a la vida el dolor en la piel aumentó.
En el pasado un dolor tan terrible como el que D estaba sintiendo le habría hecho acoger a la muerte como un hermoso regalo, pero ahora pensar en sus humanos (Christopher y León) y en sus queridas mascotas era algo que le daba la fuerza para aferrarse a la vida y soportar el tormento al que se hallaba sometido… así, poco a poco el dolor disminuyó y la sensación de llamas sobre la piel fue aplacándose dejando en su lugar molestias fantasma y un agotamiento tan extremo que lo hizo caer en la inconsciencia.
Y por supuesto, al abrir los ojos lo primero con lo que se encontró fue con un tranquilizador, hermoso y brillante par de zafiros.
-Chr…christo…pher…
-Buenos días Conde D. ¿Quiere un poco de agua? Esto… León me dijo que le avisara si usted llegaba a despertar pero – el rubiecito miró hacia el rincón en el que su hermano mayor dormía en una posición más que incómoda sobre una vieja silla de madera – la verdad no quiero despertarlo… es que realmente él casi no ha dormido nada en los últimos dos días – añadió como disculpándose con el kami.
-¡Por supuesto que no ha dormido! – Bramó T-Chan desde el lado opuesto de la cama de D – ese humano es una de las personas más necias que he conocido en mi vida. Bien le dijimos Pon-Chan y yo que podíamos hacernos cargo del Conde sin su ayuda… pero, el necio quiso quedarse aquí dos días enteros sin tregua.
-Pero eso es sólo porque quiso encargarse personalmente de nuestro amo – interrumpió Pon-Chan con dulzura – ese un detalle hermoso de su parte.
-Sí bueno, eso es verdad pero también Ten-Chan se ha encargado de ayudarlo a conservar su empleo.
-Sólo que eso fue idea de Killy y de la señorita Leticia; hasta donde sé el mismo León no está al corriente de lo que Ten, Leticia y Killy hacen.
-Pero…
-Por si no se han dado cuenta me duele la cabeza – interrumpió D la pelea entre sus animales sin molestarse en añadir cualquier comentario sobre la sensación de calor en la piel – no me molestaría si guardan silencio y me dejan tomar el vaso de agua que Christopher me ofreció.
-Oh… sí – retrocedieron el totetsu y el tejón avergonzados – lo sentimos, Conde.
-Ahora no se preocupen por eso – susurró el kami antes de comenzar a sorber agua deliciosamente dulce – creo que… aún estoy cansado.
Cerró los ojos después de eso y no volvió a saber de sí mismo sino hasta varias horas después, cuando volvió a despertar pero ahora sin el más mínimo rastro de dolor de cabeza y con la vista de dos ojos azules muy similares a los que lo habían recibido antes.
-Hola – lo saludó una voz cansada pero llena de alegría.
-Hola – respondió el kami con una de sus escasas sonrisas sinceras.
-¿Cómo te sientes?
-Ya no hay dolor – respondió D con una mueca - ¿qué fue lo que pasó? Recuerdo que uno de eso humanos le apuntó a Chris con un arma y luego… todo se pone negro a partir de ahí.
-Le salvaste la vida a mi hermano y ellos te golpearon por eso. Realmente yo tampoco tengo muchos detalles pero eso ya no importa ahora, lo importante es que los dos están bien.
-¿Cómo es que estoy aquí? Yo… de verdad pensé que moriría en ese lugar.
-Realmente fue por un golpe de suerte: las personas que te atacaron tuvieron que cometer un homicidio para preparar el veneno y como nuestras pistas estaban en un idioma extranjero recurrí a Leticia… - León titubeó un momento y después atrapó la mirada de D manteniendo entre ellos una fuerte tensión – ella entonces descubrió que nuestra evidencia era la receta que se seguía para preparar un veneno que podría lastimarte y después de eso utilizó un conjuro o algo por el estilo para poderte encontrar.
-¿Leticia? ¿Un conjuro? ¿Quiénes…?
-¡Es verdad! No te lo había mencionado antes pero Leticia es la amiga que me regaló a Killy.
A pesar de su debilidad los sentidos de D entraron en completa alerta y su memoria recobró el sentido de aquella "desagradable" visita que había recibido por parte de la que por los humanos sería llamada "hechicera".
-¿Esa mujer me encontró?
-Sí… bueno, me ayudó a llegar hasta la calle en que estabas y a partir de ahí fue que escuché los disparos.
-Dijiste que averiguaron que preparaban un veneno para atacarme ¿cómo lo supiste?
Los labios de León se apretaron un poco pero su voz no tembló ni un poco al momento de responder.
-Porque se trataba de un veneno especial para atacar a los kamis, y la explicación de Leticia sobre tu especie fue bastante clara.
-Y entonces lo sabes ahora.
-¿Ahora? No… más bien has repetido que no eres humano las veces suficientes como para que los que hemos puesto atención entendamos el mensaje, sólo que ahora por fin puedo darle nombre a lo que eres.
-Puedo asumir que esa mujer debió explicarte la naturaleza de los contratos que se hacen en mi tienda.
-Resulta que yo tenía razón en todo lo que sospechaba sobre ti.
-Sí – un rato de silencio - y entonces ¿qué haces aquí?
-¿Qué quieres decir con eso?
-Francamente pensé que en el momento en que descubrieras mi verdadera naturaleza saldrías corriendo de la tienda sin mirar atrás.
-Sí bueno… todavía estoy considerando si salir o no pero mirar atrás sería inevitable.
-León…
-¿No lo entiendes D? podría haberme ido antes de compartir la cama contigo pero ahora supongo que estamos demasiado cerca como para hacerlo.
Los labios de D se torcieron en una mueca al recordar la conversación que antes él mismo había sostenido con su abuelo.
-Sí, entiendo la sensación.
-Bueno ¿entonces qué sigue?
-¿Qué quieres decir?
-Para empezar tú y yo tenemos que hablar de muchas cosas, y también está el asunto de que tu abuelo se nota que no soporta a Leticia y Killy mismo no es muy adepto a cualquier cosa que le recuerde a tu padre.
-¿Mi abuelo está aquí?
-Sí… mmm… tal vez sea mejor si dejo que él te explique esa parte, por ahora mejor creo que iré a mi departamento a buscar algo de ropa limpia y a ponerme al día en algunas cosas con Killy y Leti. Tú debes descansar.
Y cerrando con esa última frase León besó a D en los labios.
