CAPÍTULO 14: EL SOL, LA LLUVIA Y YO.
¡Hola! Después de tanto tiempo he vuelto, no tengo perdón, de verdad lamento no haber subido capítulo pero me encontraba en un gran depresión de ésas que te dan y no sabes el porqué. También intenté que éste capítulo fuera de su agrado y algo largo para compensar mi ausencia. Sin más aquí está. Espero que sea de su agrado y dejen reviews. ¡Superemos los 30! ¡Besitos!
Capítulo 14: El sol la lluvia y yo.
Perder a un ser amado es lo peor que puede ocurrir, tu dolor es incomprensible, sientes que te falta algo; que tu corazón está vacío y muchas otras descripciones de éste altercado que si se pudieran mencionar, no se terminarían, cada uno tiene su forma de expresar ése sentimiento.
El funeral de Hisana Kuchiki había sido muy doloroso, en la mansión Kuchiki había un moderado número de personas; todo había sido muy privado, solo con familiares y amigos cercanos.
Las personas llegaban con enormes ramos de diversas flores, dejaban el ramo en un lugar cerca de la caja fúnebre y se dirigían a Rukia y Byakuya a darles sus condolencias, ambos estaban parados al lado de la caja; con miradas perdidas y una que otra lágrima deslizándose en el rostro de la pequeña Kuchiki.
En un rincón de la sala donde era el funeral se encontraba un par con cabellos muy llamativos, murmurándose entre sí.
-Entonces el primer lugar será el parque de diversiones de Chappy y después llevarla a comer ¿Te parece Renji? –Decía el chico de cabello naranja mientras se rascaba la barbilla.
-Está perfecto, zanahoria.
-Entonces, ¿Mañana?
-Mañana.
Mientras que el par de amigos seguía hablando de cosas monótonas no se percataban de que una triste mirada violeta los observaba, ¿De qué estarían rumorando? ¿Estarían hablando de lo débil que se veía así? O incluso peor; ¡¿Renji le estaría diciendo a Ichigo de lo que ella sentía por él?! Su mente entró en desesperación al ver que el pelinaranja había volteado a verla un momento y después siguió hablando con Renji.
Rukia decidió acercarse a ellos para averiguar de qué hablaban, pero entonces una mano la tomó del brazo, vaya fue su sorpresa al verla ahí…
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En otro extremo del mundo caminaba una pareja, buscando el vestido perfecto para la boda de la pelirroja.
-Entonces…Kuchiki-san salió de la tienda y mientras perdí la cita por salir corriendo tras ella-Decía una enojada pelinaranja.
-Pues creo que debes entender el dolor de Kuchiki-san, tus padres también fallecieron Inoue-san –Decía el chico de cabellos negros.
Inoue le había pedido al chico de gafas cuadradas, que le acompañara a ver su vestido a E.U, ya que Uryu sabía mucho de moda y cosas por el estilo y sabía que élnunca la defraudaría.
-Lo sé, pero Ishida-kun, es tan injusta, sólo piensa en ella, juro que cuando me case con Kurosaki-kun yo… -Hizo una pausa –Alejaré a Kuchiki-san de él.
Ishida se había quedado de piedra al escuchar lo que la chica de cabellos naranjas había dicho, ¿Casarse con Ichigo? ¿En realidad lo iba a hacer?, claro, ella no sabía de sus sentimientos, se lo tendría que decir, antes de que la apartaran de su lado.
-¿Y en realidad te quieres casar con él o sólo es por interés? –Decía entretanto se acomodaba las gafas delgadas de inmaculado color plateado.
-Digamos que son por las dos –Rió con inocencia –Pero su padre es dueño de uno de los hospitales más prestigiosos de Karakura y Sora tiene una pequeña empresa de construcción, podría salir algo bueno de este matrimonio.
-¿Y si Kuchiki-san le dice a Kurosaki lo que hiciste en secundaria? –Cuestionó.
Al parecer la chica de ojos grisáceos no le preocupaba ése detalle o al menos eso intentaba disimular, ya que, dio una risita al aire y dijo:
-Ishida-kun, amenacé a Kuchiki-san, no lo hará para no lastimarlo, aunque…si lo que te preocupa es que salgas perjudicado, no te preocupes –El ceño del chico de gafas que antes había fruncido, se relajó ante esta declaración –Kuchiki-san no sabe quién enviaba las fotos para que nos burláramos de ella.
Así es, ambos junto con Tatsuki habían hecho la vida de Rukia Kuchiki una tragedia, realizándole diversas burlas y al final de cada una le tomaban una foto con el celular de la chica de largos cabellos naranjas y el chico de gafas enviaba con cuidado las fotos a un grupo que tenían para burlarse de la pelinegra, teniendo cuidado de que éstas –Refiriéndose a las fotos- No llegarán a ser vistas por el pelinaranja, porque sabían que si las fotos llegaban a él, estarían muertos.
El chico de cabellos negros había hecho todo eso para ganarse el cariño de la chica de ojos color plomo, pero no lo había logrado, al menos no de la manera en la que quería.
-Ishida-Kun, ven, ¡Allá hay una tienda de vestidos! –Dijo señalando un tienda a unos cuantos metros y posteriormente se adelantó dando saltitos con su ánimo infantil.
El chico se quedó en sus cavilaciones, pensando en si era correcto traicionar o no a su amada.
-Alguien se lo dirá tarde o temprano –Dijo antes de apurar el paso para alcanzar a su amada no correspondida, sin duda en esta situación saldrían perdiendo o ganando dos corazones o incluso más.
¿Qué si consiguió el vestido perfecto?, oh sí lo hizo, la chica de largos cabellos encontró el vestido que tanto anhelaba y que usaría en su boda "perfecta", si no era interrumpida.
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-Claro…como no me ves desde la secundaria ya ni me saludas ¡Qué cruel eres R ukia-chan! –Decía una chica alta con un largo cabello rubio.
-M-Matsumoto-san*…N-no te había visto –La morena apenas y podía hablar ya que la rubia la estaba estrechando contra sus grandes pechos.
-Oh por supuesto que no, siendo tan pequeña no verías ni a tu mejor amiga Rukia-chan –Dijo soltándola y dejando desorientada a la chica de ojos violetas.
Ambas retomaron su postura y se pusieron un poco más serias, Matsumoto inició dándole sus condolencias a Rukia, pero la mente de Rukia estaba en otro lugar y sólo pudo formular una pregunta.
-¿Mi padre te pidió que vinieras a animarme? –Dijo con un tono de tristeza, su padre había notado que estaba desanimada y lo había preocupado.
-Claro, además, creí que necesitarías hablar con una amiga sobre algunas cosillas –"Genial también Matsumoto sabía mi secreto" Pensó Rukia.
-B-Bueno, te las contaré después–Dijo Rukia con una sonrisa triste surcando su rostro.
-Te entiendo –Le dijo con un tono comprensivo.
En el mismo lugar donde habían estado en todo el funeral, se encontraba el par de chicos de cabellos extravagantes, admirando a su pequeña amiga y a la chica rubia conversar un poco.
Ambos ya tenían todo listo para el día siguiente y sin duda Ichigo se encargaría que fuera un día alegre para su pequeña amiga.
El funeral había terminado, el entierro había sido desgarrador para la pequeña morena quién no hizo más que aferrarse a la caja fúnebre pidiendo que no se llevaran a su madre, sin duda el dolor de la pequeña se filtraba a los presentes.
-¡No se la lleven, Por favor! –Pedía a gritos la morena quien abrazaba la caja fúnebre y lágrimas amargas rebozaban por su rostro.
Ichigo se quebraba por dentro al escuchar su llanto y no pudo hacer más que acercarse a ella y abrazarla, Rukia al sentir los enormes brazos rodearla no pudo evitar que sus lágrimas se intensificaran.
-Vamos, Rukia, suelta el ataúd, déjala descansar –Le susurró.
La morena obedeció al chico de ojos avellana y se alejó del ataúd no sin antes darle un beso a la palma de su mano y después depositar ésta en el féretro por unos cuantos segundos, como si quisiera traspasarle ese cálido beso a su madre.
Byakuya y otros presentes habían cargado el féretro para llevarlo a una carrosa la cual se dirigiría al cementerio.
-Rukia –Dijo su padre después de haber llevado la caja fúnebre a la carrosa -¿Irás conmigo?
La chica de ojos índigos lo pensó; tenía que apoyar a su padre, él lo estaba pasando peor, no lo dejaría sólo, lo acompañaría a costa de su propio dolor.
Aun siendo abrazada por el chico de cabellos naranja y Renji que le había depositado su mano en su hombro como muestra de apoyo; Rukia zafó una mano del agarre de Ichigo que prácticamente la había inmovilizado y tomó la mano de su padre dándole un pequeño apretón en señal de aprobación.
Y se fueron al cementerio y la chica de corto cabello negro veía cómo dejaban a su madre en el agujero y comenzaban a enterrar el ataúd con tierra.
Todo aquél alboroto terminó entrando la noche y Rukia no quería hablar con nadie, así que llegando a la mansión se fue directamente a su habitación.
En la habitación que se encontraba al lado del de la morena, dos chicos estaban recostados con sus respectivas pijamas, boca arriba, mirando el techo, ambos se sentían exhaustos tanto física como emocionalmente.
-Espero y tu plan de animarla resulte, Naranjito –Decía el chico de cabello escarlata.
-¿Mi plan? La idea fue tuya, yo sólo te ayudé a completarla y si a Rukia no le gusta será tu culpa, tú eres su novio –Refunfuñó el nombrado.
-Lo soy… ¿Por cierto tu prometida ya encontró su vestido? – curioseó.
-¿En realidad quieres saber? –Dijo con tono sarcástico.
-Creo que estoy más interesado que tú –Dio una carcajada ronca que de seguro todos los de la mansión debieron haber escuchado.
Ichigo sacó del bolsillo de su pantalón de pijama color gris, su celular y se lo lanzó a Renji el cuál lo recibió con el pecho.
-¡OYE, IDIOTA! ¡AVISA CUANDO LANCES ALGO! –Gritó.
-¡Cállate, Rukia ha de estar durmiendo! –Le dijo en voz autoritaria.
Renji a regañadientes obedeció y tomó el celular del chico de ojos color ambarino y con una mirada de interrogación le cuestionó lo que tenía que hacer.
-Escucha los mensajes de voz, idiota –Le dijo antes de tomar la almohada y mullirla un poco y volverla a colocar en su cabeza.
-Está bien, está bien –Dijo con tono suave –Idiota –Carraspeó.
Renji tomó entre sus manos y lo revisó hasta encontrarse con los dichosos mensajes de voz. Ichigo sólo miraba disimulado.
-"Hola, Kurosaki-Kun, ¿A que no sabes? He encontrado mi vestido perfecto… -Se escuchaba interferencia, señal de que estaba saltando de alegría –Estoy tan feliz Kurosaki-Kun, oficialmente todo está listo para la boda, es más no tendríamos que esperar los meses restantes nos podríamos casar de inmediato.
-Inoue-san, no creo que eso sea correcto, todo está programado para dentro de dos meses –La interrumpió una voz que Renji reconoció como su primo, Uryu o como él le decía, el amargado de cuatro ojos.
-Es cierto, bueno Kurosaki-kun, espero y te estés divirtiendo con Kuchiki-san –La última frase es escuchó algo forzada y de nuevo una voz volvió a interrumpir.
-Inoue-san, sé más respetuosa, su madre falleció.
-Como sea, cuídate Kurosaki-Kun, te amo –Finalizó el mensaje de voz.
Al pelirrojo le dio mucho coraje escuchar a aquella chica que hizo sufrir a su pequeña amiga siendo tan insensible con aquella situación; sino fuera porque la morena le dijo que ella le diría a Ichigo, él ya hubiera delatado a la chica de ojos color plomo.
¿Es la indicada? –Le dijo Renji en un susurro.
Ichigo se quedó meditando la pregunta, ¿Por qué no lo sería?, Inoue era una buena chica; linda, dulce y muy dedicada, ¡Cualquier hombre quisiera tenerla!, "Cualquier hombre, menos yo",Pensó. Pero ya no tenía elección, su amiga ahora tenía a un chico que parecía ser el hombre de sus sueños conforme a su actitud, y él se alegraba, pero muy dentro de su ser, algo le fastidiaba.
-¿Por qué lo preguntas?, claro que lo es y me casaré con ella, haré una familia y seré doctor; tengo mi vida planeada –Respondió con su característico ceño fruncido.
Por otra parte de la mansión Rukia Kuchiki estaba en su habitación viéndose en el espejo de su tocador; las marcas que habían dejado las lágrimas no eran muy notorias, sus ojos violetas ya no reflejaban el brillo de la alegría, aquella que sólo brindaba su madre y que próximamente tal vez alguien se lo devolviera.
Tomó el cepillo y empezó a cepillar las cerdas de su negro y corto cabello, estaba tan absorta cepillándolo hasta que un grito la sobresaltó.
-¡OYE, IDIOTA! ¡AVISA CUANDO LANCES ALGO! –Escuchó y enseguida supo que era la voz de Renji, quien de seguro le gritaba a Ichigo.
-Cállate, Rukia ha de estar durmiendo –Ésta vez era Ichigo quién lo calló con voz autoritaria.
Después de esos gritos volvió la calma, Rukia se desvistió y se colocó el pijama para posteriormente acostarse en su mullido colchón.
-Ah… -Suspiró –Ichigo, necesito decirte lo que siento antes de que te cases, no me queda ya mucho tiempo, te casas en un mes y medio, pero, tengo miedo… -Se cubrió con una cobija hasta la mitad de su cara. Realmente tenía que decírselo, de una u otra forma. Fuera cual fuera la reacción.
Cerró sus ojos y de inmediatamente se rindió a los brazos de Morfeo. Lo mismo pasó en el cuarto consiguiente al suyo. Los chicos dejaron de pelear, se relajaron e igual cayeron en un profundo sueño.
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-¡DESPIERTAAAA!
¿No les pasa que están durmiendo tan plácidamente y de repente los despiertan con la menor delicadeza del mundo? Bueno a la pequeña chica de cabellos azabaches eso le había ocurrido, aquel estruendoso grito hubiera despertado hasta a un animal en hibernación.
-¡AHH! –Gritó la pequeña Kuchiki y se levantó de golpe pensando lo peor hasta que fijó su vista en aquel par a quienes pertenecían las voces –Ustedes par de idiotas ¿Qué hacen levantándome a las… –Miró su mesita donde había un reloj que marcaba cuarto para las siete -6:45 de la mañana? –Preguntó con exasperación.
Ambos chicos de cabellos algo llamativos estaban atemorizados y sus caras lo demostraban, a nadie le gustaría ver a Rukia Kuchiki llegando al límite de su paciencia.
-Nosotros…Sólo queríamos animarte…-Dijeron al Unísono y con una gotita de sudor frío escurriendo por sus mejillas.
-Aww… ¿De verdad? –Preguntó con tono condescendiente fingido -¡Pues para empezar hubieran hecho por no levantarme tan temprano! –Dijo Dándole un pequeño zape a cada uno en sus cabezas.
Ambos chicos se quejaron pero en el fondo…-sí, muy en el fondo-, se alegraban de que la pequeña Kuchiki se sintiera algo mejor.
-Muy bien Rukia, mueve ése dulce melocotón al baño, date un ducha y ponte bonita; saldremos en 20 minutos –Dijo Renji antes de empujarla en dirección al baño.
Rukia entró al baño y se quedó algo confundida "¿A dónde iremos?" se cuestionó. Sin darle importancia se apresuró a darse una ducha y cambiarse de ropa: optó por algo casual y apropiado para cualquier actividad que fuera en la mañana. Una blusa de tirantes color crema y un suéter delgado de color aqua con los botones desabrochados y unos shorts de mezclilla con tenis a juego.
Salió del tocador y miro a sus dos amigos que se estaban susurrando cosas "Una situación algo extraña" pensó Rukia.
-Ya estoy lista, par de tontos –Dijo para llamar su atención.
-Pues nos vamos –Dijo Ichigo antes de levantarse y colocarse al lado de la puerta del cuarto de su amiga –Las damas primero –Dijo al abrir la puerta.
Rukia echó una sonora carcajada antes de salir que hizo que a ambos chicos se le acelerara el corazón.
Los tres amigos salieron de la mansión Kuchiki, Ichigo y Renji le habían contado a Byakuya su idea para alegrar a la pequeña morena; su padre había aceptado la idea muy entusiasmado e incluso le encargó al chofer; Ichiro, que los llevara a donde ellos quisieran.
-¿Tú también estás involucrado en esto, Ichiro? –Preguntó con sorpresa la morena al ver que él esperaba indicaciones junto al automóvil negro.
-Lo siento, señorita –Dijo apenado el chofer de cabellos azabache antes de subirse al auto y colocarse detrás del asiento.
En éste caso el chico de cabellos naranja no le abrió la puerta, sino fue Renji diciendo lo mismo: Las damas primero.
Rukia le hizo caso a Renji y subió al coche y ellos le imitaron.
-Señor Ichiro, Por favor llévenos al PDC –Dijo el chico de ojos ambarinos. Renji y él habían acordado usar la abreviación PDCC para: Parque de Diversiones del Conejo Chappy, sin que Rukia lo supiera.
Promesa restaurada: "Llevar a Rukia a Chappylandia o Parque de diversiones del conejo Chappy".
Ichiro empezó a conducir y los dos muchachos guardaban silencio mientras la muchacha de ojos color amatista hacía cientos de preguntas.
-¿A dónde vamos? ¿No me darán alguna pista? ¿Vamos de compras o qué? ¿Vamos a un desfile de modas? ¡DIGANME! –Esto último lo gritó pues la pequeña morena ya estaba harta de que ninguno le diera contestación.
El grito de Rukia llamó la atención de Ichigo y Renji y en vez de contestarle tomaron un pañuelo y le cubrieron los ojos. ¡Qué gran error!, Pues la pequeña Kuchiki se exaltó.
-¡ESTO YA NO ES GRACIOSO! ¡ICHIGO! ¡RENJI! –Gritaba.
Y el camino hacia Chappylandia se hizo eterno con los gritos de la morena, después de 30 minutos llegaron a Chappylandia la cual por ser lunes se encontraba algo vacía. Los chicos de cabellos de un excéntrico color se bajaron primero y ayudaron a bajar a la morena. Ya estando de pie frente al lugar.
-¡TARÁN! –Dijo el chico de ojos chocolates con una sonrisa de victoria.
-¡Idiota! –Maldijo Ichigo –No le quistaste la venda –Dijo antes de quitarle la venda de los ojos a Rukia.
Rukia al ya tener despejada la vista pudo ver el lugar que ansiaba desde niña, ya había ido un par de veces pero siempre se impresionaba de los pequeños detalles nuevos que tenía el lugar.
-Sé que te prometí que vendríamos algún día a Chappylandia y pues aquí estamos –Dijo una voz a su espalda.
-Ichigo…-Dijo en un suspiro.
-Ése es mi nombre, no lo gastes…Ahora ¿Entramos?-Dijo y le tendió su brazo para que lo enganchara.
Rukia dudó y dirigió una mirada furtiva a Renji quien asintió con la cabeza. Renji siempre había sido tan amable. "Si tan sólo Rukia supiera que ésta amabilidad no es sólo porque sí" pensó Renji y lanzó un suspiro.
Entraron al parque de diversiones y los ojos de Rukia se iluminaron y sus pupilas se dilataron al ver que ése lugar –Para su gusto- era lo más hermoso y tierno que había en la tierra.
La morena no dudó en un segundo y se dirigió corriendo al parque de diversiones. Lo siguiente fue que Rukia recorría cada juego y cada puesto que vendía cosas del conejo. Ambos chicos de cabellos llamativos iban detrás de ella. Se subieron a la mayoría de los juegos y por último a la nueva adquisición del parque, una montaña rusa de donde los tres salieron con el estómago revuelto.
Después de toda la diversión decidieron ir a comer –tal como lo habían acordado ambos chicos- la llevaron a comer su pizza favorita, la de peperoni.
Después le pidieron a Ichiro que los llevara a la mansión.
-¡Fue muy divertido chicos! Muchas gracias –Dijo la morena antes de darles un beso en la mejilla a cada uno.
Ambos chicos de cabellos extravagantes se sonrojaron un poco al notar aquella acción proveniente de la morena.
El viaje se hizo más corto pues conversaron de lo bien que se la pasaron en el parque de diversiones y de cómo casi Renji se peleaba con Ichigo sobre quién se ganaba un peluche del conejo chappy para Rukia; Ganó Ichigo.
Cuando llegaron a la mansión Kuchiki, la chica de ojos color amatista recordó que tenía que hablar con Matsumoto; salió del auto como un rayo, aplastando a Ichigo que le gritó un par de improperios pero ella lo ignoró; subió a su habitación, tomó su celular, contactó a Rangiku y le contó por más de una hora, todo a lo que concerniera con Ichigo Kurosaki.
Por otro lado de la casa; Renji e Ichigo tenían una sonrisa de lado y lado por ver que habían alegrado al menos un poco a su amiga; y en la mente del chico de ojos ambarinos había pensamientos y sentimientos muy confusos acerca de la pequeña morena.
Pero tiempos difíciles le esperaban a aquel par. Tiempos donde tal vez el sol ya no se encontrara en un día lluvioso con ella.
De verdad mil disculpas por la tardanza, intenté hacer éste capítulo un poco largo, espero y sea de su agrado y dejen reviews! ¡Lleguemos a los 30!
Besos.
Hikari fuera.
