Disclaimer: Naruto no es mío, lo creó Kishimoto. Recogido no es mío, lo escribió Kanari Shinobu ¿entonces que es mío? La edición, corrección y la cuenta para publicarlo n.n

¡Disfruten el leer como yo el transcribir!

RECOGIDO
By Dark

Capitulo XIV

»†« —

Sh…- fue lo único que atinó a decirle y le volvió la cabeza abajo.

– Entonces… ¿Me llamas?- oyó la voz de Sai.

– Claro, cuando sepa algo de ellos...

– Si, pero ¿qué era lo que querías que viera en la casa?

– No, no te preocupes, otro día vuelves y te lo enseño.

– De acuerdo.

Sasuke estaba intrigado ¿de qué hablaban esos dos? Al segundo oyó un rugido de una motocicleta y un portazo; bastaron ambos ruidos para despertar a Naruto.

– ¿Qué pasa?- preguntó restregándose los ojos y sacándose la chaqueta que tenía puesta sobre su cabeza.

– Sh- fue lo único que atinó a decirle y le volvió la cabeza abajo.

– Pero...

– Sh, Sai está afuera- le susurró al oído. Naruto ahogó una expresión y se mantuvo lo más pegado al asiento posible. Estuvieron así hasta que no oyeron ningún ruido, se levantaron de a poco fijándose si aún había alguien, pero ya no había nadie.

– ¿Qué demonios hacía Sai aquí?- preguntó el rubio asustado.

– ¿Y cómo quieres que lo sepa?- prefirió omitir el detalle de que Gaara conversaba con Sai.

– ¡Nos encontró! ¡Seguramente sabe donde estamos!- exclamó asustado.

Si era así ese soplón se las iba a pagar muy caro. – No lo creo, tal vez andaba visitando a un amigo.

– Pero si...

– Ya, ahí nadie nos conoce. Además Sai no es tan inteligente como para encontrarnos- lo tranquilizó y de paso se tranquilizó él mismo – Será mejor que entremos.

– Sí- se bajaron del vehículo, sacaron las bolsas con las compras del portamaletas y las metieron a la casa.

En el recibidor estaba Kanari gritándole a Sakura.

– ¡Te dije que no tomaras mis cosas!- le gritaba a la pelirrosa a punto de jalarle de los cabellos.

– Las encontré tiradas.

– Sí, en mi cuarto, ¡ladrona!

– No es verdad...

– Seré descuidada, pero sé donde dejo mis cosas- Kanari sin aguantarse tiró de los cabellos rosas de Sakura. Naruto y Sasuke veían la escena estupefactos. – Y si te vuelves a acercar a mis cosas… y si además te acercas a ella, ¡te juro que no volverás a ver tu rostro al espejo!- dicho esto salió disparada hacia su cuarto.

– Vaya…- murmuró Naruto viendo a la muchacha pelirrosa llorando enfurruñada en el sillón.

– Creo que mejor nos vamos- Sasuke tomó el brazo de Naruto, con bolsas y todo, y lo llevó a su habitación. Subieron las escaleras y se dirigieron al cuarto que compartían. En la puerta de al lado estaba Kanari aún trataba de abrirla.

– Maldita llave.

– Buenas noches- Naruto se acercó a saludar aun cuando Sasuke lo sostenía para que no fuera.

– Hola Naruto-kun, te ves mejor que en la mañana- sonrío.

– Si ¿verdad? Eh ¿puedo preguntar que pasó con Sakura?

– Ah, eso… nada del otro mundo, la vaca esa siempre está sacando mis cosas de mi habitación- hizo una mueca de disgusto. – Esta tarde había salido y la muy... sacó mis botas, sin mi permiso, y las devolvió todas destrozadas.

– ¿De veras?- se quedó escuchando a la chica que ya había desistido de abrir la puerta. – ¿Y con los demás es igual?

– Con todos y no solo eso, tiene la manía de quitar novios… o novias, no sé que se cree.

– ¿Que raro?- sintió que Sasuke lo jalaba del brazo para que se metiera pero lo ignoró olímpicamente y siguió conversando. – ¿Está enferma o qué?

– No lo sé, desde que la conozco es así, le hemos dicho a la encargada de la casa y...

– Naruto…- el Uchiha fue cerca de Naruto para decirle que se metiera – ¿Por qué mejor no…?

– ¿Y no hizo nada?- pero éste siguió sin darle bola.

– Nada, por que es un familiar o ¡qué sé yo...!

– Pero es injusto.

Sasuke llevó al interior las bolsas con la cosas que habían comprado y los otros dos seguían hablando afuera.

– Ni que lo digas, si hasta ha tratado de separarme de…- dijo Kanari media sonrojada.

– ¿No me digas que estás con alguien?- preguntó Naruto emocionado.

– Bueno yo, no exactamente...

Sasuke bufó molesto al ver que el rubito no lo estaba ni mirando… ¿Desde cuándo se había hecho tan amigo de esa chica?

– ¡Me lo tienes que contar!

– Sí, este…- empezó a jugar con los dedos.

– Vamos, cuéntame.

Al ver que ya no había vuelta que darle y que Naruto estaba más entretenido chismoseando, el pelinegro se metió dando un portazo que casi desarmó la casa.

– Parece que se enojó- murmuró la chica.

– No, ya se le pasará más tarde, ahora dime ¿con quien estás saliendo?

– Mejor pasa a tomar un café y seguimos charlando.

– Claro.

x — x — x —

Itachi estaba recostado sobre el sofá viendo televisión, esperando que Sai volviera de ese lugar al que había ido. Cambió de canal repetidas veces al no haber algo entretenido que ver en ninguno de las 300 estaciones. Apagó el aparato y justo en ese momento entró Sai acomodándose el cabello.

– Buenas noches- saludó sin ánimos.

– ¿Dónde andabas y cómo te fue?- preguntó mirándolo de pies a cabeza.

– Estaba con Gaara, fui a buscarlo para darle la información. Dijo que hoy mismo se ponía tras la pista.

– ¿Y tanto te demoraste en eso?

– No soy tu hermano o Naruto, tenlo en cuenta; a ellos puedes controlarlos si quieres, ¡conmigo no lo vas a hacer!- exclamó molesto, estaba así debido a que no había visto lo que su amigo pelirrojo quería enseñarle.

– Baja el tonito- se levantó del sillón y caminó a paso lento hasta el pelinegro que venía llegando. Sai se quedó petrificado al ver la expresión del Uchiha mayor – ¿Sabes? Estos últimos días he estado muy...aburrido… Y no he encontrado a nadie para… sacarme las ganas que traigo encima…- todo eso se lo susurró muy cerca del oído, causándole escalofríos al otro.

– ¿Quieres que te llame a alguien? Conozco a varias chicas… o chicos…

– No me interesa a quien conozcas- deslizó sus manos por los hombros de Sai, quitándole la chaqueta que llevaba puesta.

– ¿Y qué te hace pensar que yo me voy a dejar hacer por ti?- le retó con las últimas esperanzas de que Itachi le dejara en paz.

– No lo sé…- sonrió y tomó la cabeza del muchacho con las dos manos, le acarició las mejillas antes de plantarle un beso, sin ningún tipo de oposición o reclamo. Se separaron con la respiración agitada. – ¿Bebiste? Sabes a cerveza- le ronroneó Itachi sobre los labios.

– ¿Ahora te las estás dando de catador?

– Siempre lo he sido- y volvió a besarlo, pero esta vez con más fiereza logrando que las rodillas del menor flaquearan y se viera obligado a apoyarse contra él. Éste movió su boca y fue avanzando con húmedos besos hasta la oreja de Sai, en la cual se dedicó a lamer y mordisquear un poco.

– Mm…- no podía dejar de gemir ante los toques expertos de Itachi, sentía su manos colarse bajo su camiseta y tocar su pecho, concentrándose especialmente en apretar sus pezones. Lo único que atinaba a hacer era enredar sus dedos en el largo cabello azabache que rozaba su mejilla. – Ah, Itachi…- gimió al sentir la rodilla del aludido hacer presión sobre su entrepierna.

– ¿Lo ves?- le preguntó haciendo más presión con su pierna en cierto lugar logrando que Sai gimiera más alto. – Igual te dejas…- pero antes de que le dijera algo lo besó por última vez y se alejó de él.

Le dirigió una mirada molesta pero a la vez cargada de deseo ¡lo había calentado para nada! – Maldito...

– Sh, no digas nada, y no te preocupes; jugué demasiado, creo que se me pasaron todas las ganas- y riéndose se fue a su cuarto, por lo menos iba a tener con que entretenerse mientras no parecían los otros dos.

Sai en tanto soltaba maldiciones, ahora tenía un problema que solucionar por lo que volvió a salir de la casa dando un sonoro portazo, ya se encontraría con alguien por ahí para "quitarse las ganas" como había dicho Itachi.

x — x — x —

– ¡¿En serio?!- preguntó más sorprendido que hace un rato bebiendo un sorbo de su café.

– Sí y no me deja tranquila, me sigue por todo el edificio.

– ¿Y qué es lo que quiere?- las horas habían pasado y Naruto seguía conversando con Kanari.

– No lo sé, se lo pregunto y luego él se ríe como un idiota. Con decirte que hace unos días me siguió hasta el baño de chicas.

– ¿Y entró detrás de ti?- se llevó una galleta a la boca.

– ¡Si! ¡Imagínate el susto que me lleve!.

– Y que lo digas... a mí Sasuke me vivía asustando, hasta que me acostumbre.

– Si pero no es lo mismo, tú a él lo amas, en cambió yo a ese tipo… Ni siquiera lo soporto.

– ¿No te gusta ni un poco?

– ¡Claro que no! No me lo agarraría ni aunque estuviera enferma, borracha o caliente- ambos se echaron a reír – ¿Y tú dónde conociste a Sasuke?

– Bueno, digamos que yo vivía en su casa.

– ¡No me digas que son parientes!

– ¡No! Yo soy huérfano y el hermano de Sasuke me recogió y me llevó a su casa. Yo prácticamente me crié con él, desde los siete que lo conozco.

– Vaya, ¿y desde siempre lo has querido?

– No lo sé, hubo un tiempo donde nos llevamos pésimo y él me trataba muy mal. Después yo empecé a analizar mis sentimientos y me di cuenta de lo mucho que lo amaba.

– ¿Y él a ti, cuándo se te declaró?

– Nunca…- dijo mirando detenidamente su taza de café. – Nunca me ha dicho si me quiere o no, hubo veces que me trataba como un objeto… para entretenerse…- era la primera vez que decía aquellas palabras, la primera vez que se desahogaba con alguien y se sentía bien – Hacía lo que quería conmigo, en realidad creo que… creo que el único que está enamorado soy yo.

– Pero ¿por qué estás con él ahora?

– Tuvimos un… problema en la casa de su hermano y tuvimos que salir de ahí.

– Entiendo, ese problema era de tipo "amoroso", ¿cierto?

– Más o menos, todo se estaba volviendo peligroso y tuvimos que irnos de un día para otro.

– Naruto, ¿crees que si Sasuke no te quisiera hubiera huido contigo?

Él sólo la miró como si no hubiera entendido la pregunta – ¿Cómo?

– Sasuke ahora está contigo, no te dejó solo. Además fíjate en todas las cosas que me contaste que hizo por ti hoy, y que ponga tanto énfasis en que no te quites ese cascabel que te regaló, nadie hace ese tipo de cosas por que si, ni siquiera por lástima.

– Pero… una vez yo le pregunté y me dijo que no sentía nada por mí, que sólo le atraía físicamente y…- recordó esa vez cuando le dijo eso; el día antes de que escaparon, esa vez Sasuke tenía su mirada extraña como diciéndole otra cosa, contraria a la que hablaba y esas preocupaciones que intentaban ser disimuladas y...

– ¿Y qué?- sonrió al ver que Naruto también lo hacía.

– Tienes razón, creo que podré no soportar hasta que lo oiga de su boca.

– Tal vez no te lo dice por que es un chico vergonzoso.

– Jah, ¿vergonzoso él? Si supieras lo que hizo para botar a su ex-novia- dijo más animado Naruto, se sentía tan bien conversar con alguien de esos temas. Y más aún saber que Sasuke le podía corresponder, Kanari tenía razón, nadie hacia ese tipo de cosas por otra persona sólo por que sí.

– ¿Me vas a contar?

– Claro- y se permitió sonreír más animado – Ese día me hizo llamar por teléfono a su novia para que fuera a la casa, que le inventara cualquier excusa...

– ¿Y para qué?

– Ya te explico...

x — x — x —

Sasuke estaba tendido sobre la cama, no podía dormir mientras Naruto no volviera, ¿qué tanto era lo que tenía que hablar con esa chica? Sonrió de forma inconsciente; Naruto había cambiado mucho su forma de ser en esos días, había pasado de ser un chico tímido y que apenas hablaba a uno que no podías hacerlo callar, prueba de eso era que desde hacía más de tres horas que estaba en el cuarto de al lado conversando. Le gustaba ese cambio, parecía que era la casa de Itachi el que lo tenía así, mal que mal nunca había salido de ese lugar. Si hasta era capaz de desobedecerlo, antes jamás lo habría hecho por más estúpido que fuera lo que le pedía.

Se volteó hacia un lado mirando la pared y la voz de Sai llegó a su mente, ¿qué estaría haciendo por esos lugares? ¿Los habría encontrado? ¿O fue una simple casualidad? Esperaba que fuera eso, pero Sai estaba conversando con Gaara, ¿qué demonios tenía que ver ese tipo con el amigo de su hermano? Y si fuese una especie de espía… en ese caso lo mejor sería salir inmediatamente de esa casa y perderse por ahí otra vez. Pero para eso debía conseguir más dinero y no podía sacar sus ahorros del banco; estaba más que claro que Itachi ya había hecho algo para que no pudiera hacerlo y menos hablar de conseguir un empleo, corrían la misma suerte: los Uchiha manejaban casi en su totalidad a las empresas de la ciudad y lo ubicarían de inmediato. Tendría que recurrir al truco del día anterior o...

– ¿Estás dormido?- sintió la puerta abrirse y Naruto asomar por ella. Él simplemente no contestó – Parece que si- cerró la puerta con cuidado de no hacer ruido, se sacó sus zapatillas, y fue en puntillas hasta la cama en la que se encontraba Sasuke, no contando con un objeto, que no pudo ver por que no encendió la luz, con el cual tropezó y cayó de bruces al suelo.

– Usuratonkachi…- murmuró Sasuke levantándose a encender la luz y ayudando a poner a Naruto en pie. – ¿Estás bien?

– Si, sólo me duele un poco la rodilla- dijo mientras se sobaba el lugar donde se había golpeado – ¿Te desperté?

– Estaba despierto- masculló y se tiró sobre la cama otra vez.

– ¿Estás enojado por que te deje solo?- buscó su pijama para ponérselo a la vez que le hablaba al Uchiha.

– No te creas tan importante...

– Bueno, discúlpame Sasuke, es que tenía muchas cosas que hablar con Kanari.

– ¿Y como qué cosas?

– Uf, ni te imaginas- sonrió y se metió a la misma cama en la que estaba el Uchiha. – Y se me pasó la hora.

– Las horas...

– Bueno, las horas- se sentía mejor que de costumbre. Besó la mejilla de Sasuke. – Que duermas bien, te quiero mucho- se abrazó a la espalda del pelinegro.

– Baka- resopló Sasuke pero sin apartarse de él como hacía comúnmente.

x — x — x —

De a poco fue abriendo sus ojos azules, al sentir el sol colarse por la ventana abierta, lo primero en echar de menos fue el cuerpo de Sasuke, abrió completamente los ojos asustado ¿dónde estaba? Buscó por todo el cuarto pero ya no lo veía, se había ido otra vez, igual que el día anterior. Se levantó y casi tropezó con el desayuno: una bandeja con un cuenco de cereales, un tazón de leche, tostadas con mermelada y una manzana, aparte de una rosa azul y un papelito doblado.

–Sasuke-baka- se agachó a recoger el papel y lo desdobló para leerlo.

"Si sales del cuarto, ten por seguro que te quedaras solo. Come todo lo que te dejé. De todos modos sé que me desobedecerás e igual saldrás de allí, así que por eso te advierto que te alejes de Gaara, espero que me hagas caso, a menos que quieras volver donde Itachi"

– ¿O sea que estoy encerrado otra vez?- se dirigió a la puerta y giró la perilla: sí, estaba encerrado. Recordó que Kanari le había dicho que golpeara en la pared que daba a su habitación si lo dejaban encerrado, pues ya le había contado sobre eso. Fue hasta la pared y golpeó con fuerza tres veces.

– Naruto ¿eres tú?- oyó la voz ahogada de la chica desde el otro lado.

– Sí, estoy encerrado otra vez.

– Espera un poco- oyó que la puerta de su vecina se abría y luego se cerraba. – Ya estoy aquí- dijo golpeando su puerta. Escuchó que forzaban la cerradura y luego con un pequeño clic la puerta estuvo abierta. – Buenos días.

– Buenos días- sonrío. – Adelante- hizo pasar a Kanari a su cuarto, que estaba hecho un desastre: las bolsas de las compras de ayer estaban todas desparramadas por el suelo, había ropa por todas partes.

– Gracias- miró a todas partes y se sentó sobre la cama que estaba tendida. – ¿Dormiste bien anoche? ¿Sasuke no se enojó por que llegaste mas tarde?

– Dijo que no- se encogió de hombros, tomó la bandeja del desayuno y se sentó al lado de Kanari. – Mira- le tendió el papel, ella lo leyó y luego rió divertida.

– Te conoce bien, ¿ne? Oye, ¿pero qué tiene contra Gaara?

– No sé, siempre lo mira mal y no me deja saludarlo.

– Está celoso- sentenció tomando una de las tostadas.

– ¿Tú crees?

– Es obvio.

– ¿Y tú qué sabes de Gaara?- preguntó Naruto interesado.

– No mucho en realidad, sé que lleva aquí dos años, está estudiando Arquitectura en la misma universidad que Hinata y eso...

– ¿Hinata?- preguntó tratando de acordarse de ella.

– Si, un chica bajita de cabello negro y largo.

– Ya la recuerdo...

– Si, ella le gustaba a Ino.

– ¡¿Qué?!- preguntó expulsando un poco del cereal que comía.

– Que le gustaba a Ino, pero a Hinata le gusta Gaara desde que la conozco.

– ¿De verdad? ¿Y a Gaara?

– No sé, nunca lo dice, parece que no le gustara nadie, aunque hace poco conversa mucho con Hinata… ¡Cierto! Anoche estuve pensando sobre lo que me dijiste de Sasuke, eso de que todavía no se te declaraba.

– ¿Y?- preguntó simulando desinterés.

– Que podrías sacarle celos.

– ¿Cómo se te ocurre?

– La verdad no lo sé, pero no me niegues que es buena idea, dame un poco de eso- le arrebató el vaso con leche del cual bebió un sorbo y después se lo devolvió. – Gracias.

– Bueno...

– Es lo mejor que se me ocurre y normalmente siempre funciona, pregúntale a Kankuro.

– Es que…- sonaba bien esa idea, ponerlo celoso. Aunque Sasuke celoso podía llegar a ser muy peligroso, quizás podía hasta matarlo, siendo que una vez ya lo había amenazado de muerte si se dejaba tocar por otro. Pero de todos modos… sonaba tentador, de acuerdo, iba aponerlo celoso para que le dijera de una vez por todas si sentía algo por él. – Es una buena idea- sonrió animándose – ¿Me ayudarás?

– Eh, verás, no es que sea cobarde…- empezó Kanari. – Pero, se ve un poco peligroso cuando se enoja… así que no cuentes conmigo para ser la segunda.

– ¡Pero si fue tu idea!

– Eso no quiere decir que sea yo quien deba ejecutarla- le quitó la cuchara con la que comía cereal y empezó a comer con ella. – Lo siento, estoy hambrienta...

– Adelante, total era demasiado- dijo refiriéndose al cereal. – ¿Pero entonces con quien?

– Naru, lo tienes enfrente, no literalmente aclaro- agregó al ver que buscaba a alguien con la mirada.

– No se me ocurre quien pueda ser.

– ¡Pues con Gaara! El tipo éste ya lo tiene entre ceja y ceja, y si tú te acercas un poco a él ¿cómo crees que reaccionará?

– Castrando a Gaara seguramente y luego degollándome a mí… y si se entera de que tú fuiste la de la idea, descuartizándote a ti también.

– Es lo más probable, pero se pondrá celoso- y le guiñó un ojo en complicidad.

– ¿Y tú crees que Gaara querrá ayudarme?

– Bueno Naruto ¿y qué te hace pensar que se lo vamos a decir?

Como a las tres de la tarde Naruto volvió a encerrarse en cuarto, pues como a esa hora Sasuke había llegado el día anterior.

Se había pasado toda la mañana ordenando todas las compras con Kanari y Hinata, a la que invitaron a pasar el rato, después las había acompañado al supermercado pues la pensión tenía la alacena vacía y les correspondía a ellas las compras. Después de eso se dedicaron a cocinar, más bien Naruto pues las otras dos chicas sólo hacían lo que él les mandaba ya que no sabían preparar nada. Comieron con algunos de los demás chicos de la casa, a los que conoció mejor y luego volvió a la habitación. No había pasado ni media hora cuando oyó la llave en la cerradura, la puerta se abrió dando paso a Sasuke.

– ¡Hola!- saludó alegre y se acercó para besarlo, pero se arrepintió antes de alcanzar a hacerlo recordando el plan que había trazado en la mañana.

– Debo suponer que no saliste del cuarto, ¿verdad?- preguntó con una media sonrisa dejando las bolsas que cargaba en el suelo.

– Para nada, no salí de aquí- dijo poniendo su mejor cara de inocente, cosa que le costaba pues no estaba acostumbrado a mentir.

– Seguro- se agachó y recogió algo del piso. – Ninguno de los dos usa pendientes- le dijo mientras le mostraba un aro que tenía entre las manos.

– Am…- estaba seguro que era el pendiente de Hinata, le había dicho que lo había perdido cuando le ayudó a asear. – ¿De dónde salió eso?

– Usuratonkashi, toma- le tiró una de las bolsas.

– ¿Para mi?

– No, para la dueña del pendiente.

– Gracias- sonrió feliz y Sasuke lo envolvió en sus brazos para besarlo de forma cariñosa – ¿Qué es?

– Ábrelo- miró divertido como Naruto luchaba contra las cintas que envolvían el paquete y luego contra el papel que se resistía a salir.

– ¿Chocolates?- preguntó emocionado, en su vida le habían regalado chocolates. Era la primera vez que alguien lo hacia. – ¡Muchas gracias Sasuke!- chilló y se colgó al cuello del Uchiha y empezó a besarlo repetidas veces en la mejilla.

– Ya déjalo que estoy cansado- se deshizo del abrazo de Naruto y se tiró sobre la cama.

– ¿Puedo preguntar donde andabas?- dijo mientras abría la caja para empezar a comerse los chocolates.

– No.

– ¿Por qué no?

– Porque no.

– Eso no es una respuesta.

– Entonces tú dime quien fue el que te ayudó a salir del cuarto.

– Eh ¿quieres un chocolate?- fue a sentarse cerca de Sasuke.

– No.

– Bueno, tú te lo pierdes- Naruto se echó el dulce a la boca y de inmediato su cabeza fue atraída por el Uchiha para unirse en un beso un tanto hambriento, la lengua de Sasuke derretía el bombón contra el paladar del rubio que se sentía en el cielo, el beso se prolongó hasta que el chocolate se deshizo por completo. – Era de licor… ¿verdad?- preguntó tratando de normalizar su respiración.

– Licor de cereza- le corrigió sonriéndole.

– Están buenos- Naruto le devolvió la sonrisa y se llevó otro a la boca, Sasuke entendiéndole a la perfección, volvió a besarlo.

Se pasaron buena parte de la tarde repitiendo lo mismo, aunque a esas alturas Naruto estaba sobre Sasuke y se regalaban una que otra caricia bajo la ropa, hasta que acabaron la caja de chocolates. Luego bajaron a cenar.

La cena transcurrió tranquila porque había pocas personas en la casa. Sasuke se extraño de que Gaara no estuviera, pero no comentó nada, solo se dedicó a mirar a Naruto que conversaba de forma amistosa con los que estaban la mesa.

x — x — x —

Llevaba quince minutos esperando, estaba dispuesto a esperar otros diez. Y si no aparecía se largaba de allí. Bebió un sorbo de café, no había comido nada en todo el día; sólo café y una que otra cerveza.

Estaba dispuesto a irse cuando un lujoso automóvil se estacionó fuera de la cafetería en la que estaba y de el descendió un hombre joven alto, de cabello negro, vestido elegante y con gafas. El hombre entró en el local y miró a todos lados. Le iba a hacer una seña para que supiera que era él a quien buscaba, pero se arrepintió pues ya lo había visto y caminaba directo hacia él.

– Tú eres Gaara, ¿verdad?- le preguntó en un tono autoritario sin siquiera saludar.

– Si- se limitó a responder. Sai tenía razón, su aspecto era de un gran señor.

– Bien- retiró la silla que estaba enfrente y tomó asiento. – Supongo que sabes quien soy.

– ¿Uchiha Itachi?- murmuró tratando de mirarlo a los ojos, pero a través de las gafas le era imposible.

– Si, y tú eres el que está buscando a mi hermanito.

– Es lo que me dijo Sai que debía hacer.

– Si, así me dijo- por fin se quitó sus gafas y le permitió al pelirrojo ver sus ojos negros, penetrantes y profundos como pozos sin fondo. – Bien, sólo quería comprobar si es verdad que lo haces o si estás ayudando a Sai a salvar su pellejo.

– De verdad, me prometió una buena paga.

– Claro- curvó sus labios en una sonrisa y dirigió su mano a la parte superior de su chaqueta de donde extrajo una chequera. – ¿Qué te parece algo por adelantado?

– No lo sé, depende si se quiere arriesgar.

– Bien dicho- ese chico, Gaara, parecía muy interesante. – ¿Alguna pista?

– Por lo visto no deben estar muy lejos, además el otro chico, Naruto, no es difícil de encontrar, con su aspecto es fácilmente reconocible.

– Con que sabes lo de Naruto también.

– Algo.

– ¿Qué tanto?

– Lo justo como para encontrarlo y pensar que no le importa lo que le pase a su hermano.

– Correcto- sonrió. Si, ese muchacho era agradable. Escribió sobre el cheque y se lo entregó a Gaara. – Tómalo como un incentivo para que seas más rápido.

– De acuerdo- también sonrió. Tal vez podría alcanzar a jugar con Naruto antes de entregarlo y aparte ganar un buen poco de dinero.

x — x — x —

Era de noche, y en el salón principal estaba Naruto mirando televisión con alguno de los chicos, Sasuke había salido a comprar algo para beber junto con otros muchachos. La puerta se abrió y mostró a un Gaara inusualmente sonriente

– Buenas noches- saludó dejando estupefactos a muchos de los que estaban ahí.

– Buenas noches Gaara- saludó Naruto cuando éste se fue a acomodar a su lado, sintió un codazo en las costillas de parte de Kanari, la miró y recibió un par de señas extrañas que interpretó como que debía empezar con el plan de sacarle celos a Sasuke. – ¿Cómo estuvo tu día?

– Excelente ¿y el tuyo?

– Muy bien, conocí mejor a algunos chicos y…- se interrumpió al ver entrar a los que habían ido a comprar. Sasuke le dirigió una mirada molesta al verlo sentado cerca del pelirrojo, pero Naruto lo ignoró y retomó la conversación. – Y preparé el almuerzo.

– Vaya, siento mucho no haberlo probado- le sonrió.

– No te perdiste de nada, sólo era una sopa- le regaló una de sus sonrisas más hermosas mientras miraba a Sasuke que se iba a instalar muy lejos de ellos dos por que ya iba a empezar la película que pretendían ver.

– Pero me hubiera hecho mucha ilusión probarla.

– Gracias.

– Sh, ya va empezar- advirtió Ino al escuchar murmullos por lo que se quedaron en silencio.

Se pasaron la noche viendo películas, vieron la saga completa de Ju-on, soportando los gritos histéricos de algunas de las chicas. Luego vieron Rencarnation, aunque para ese entonces sólo quedaban una cinco personas: Sakura, Kanari, Sasuke, Naruto y para desgracia del Uchiha, Gaara. El muchacho rubio tenía la cabeza apoyada en el hombro de éste último. Sakura en tanto trataba de buscarle conversación a Sasuke que estaba preocupado mirando a Naruto y Kanari se dedicaba a ponerle palomitas en el cabello a la pelirrosa.

Cuando Naruto se dio cuenta de la mirada del Uchiha, sonrió para sus adentros e iba a poner en marcha el plan de sacarle celos hasta que se le declarara. Se inclinó un poco sobre el pelirrojo y depositó un beso casi imperceptible sobre su mejilla, a muy poca distancia de sus labios. Gaara lo miró entre sorprendido y extrañado; Naruto buscó reacción de Sasuke pero este lo miraba indiferente, con su usual expresión, cosa que lo decepcionó profundamente.

Naruto se puso de pie indignado y dijo que se iba a su cuarto pues tenía mucho sueño; subió las escaleras corriendo, abrió como pudo la puerta y se dejó caer sobre una de las camas.

– Maldito Sasuke- murmuró apretando los labios para no romper la promesa de que nunca más lloraría. Se suponía que debía armar una escena de celos como le había dicho Kanari que pasaría. Pero tal vez... no quiso hacer nada porque había mucha gente o no se había dado cuanta de lo que había hecho, pero esa idea fue descartada de inmediato porque si lo estaba mirando.

Unos minutos después sintió la puerta abrirse y a Sasuke entrar sin encender la luz.

– Naruto, ¿estás ahí?- preguntó sacándose las zapatillas.

– Si- respondió esperando que el Uchiha le dijera algo respecto de lo que había hecho.

– Buenas noches- oyó el sonido que hace un cuerpo al caer sobre algo blando y después nada. Algo alterado, el rubio optó por acostarse en la otra cama que había en la habitación.

x — x — x —

Se despertó temprano pero Sasuke ya se había ido, golpeó la pared y de inmediato le fue abierta la puerta, le contó a su vecina que el plan no estaba resultando para nada, que estaba quedando en ridículo y que Gaara lo odiaría y de paso perdería la amistad con Hinata.

– No sé qué hacer.

– Mm… no sé si...

– ¿Qué cosa?

– Pues, si haces algo más notorio.

– ¿A qué te refieres?- Naruto miró a Kanari sorprendido, descubriendo a lo que quería decirle. – ¿A que…?

– ¿Lo entiendes?

– Bueno, tendría que esperar a que él llegara, ¿verdad? Y eso lo molestaría aún más.

– Ciertamente, aunque no es por ser mala, pero ¿por qué mejor no lo dejas ahí, como que le da vergüenza confesártelo y ya?

– ¿Por qué lo dices? Tú misma fuiste la que me incentivó a hacer esto.

– Pero, tal vez es mejor así, estuviste mucho tiempo con él sin que te lo dijera, además tú mismo me contaste que le habías dicho que lo seguirías amando aunque él no sintiera lo mismo...

En eso ella tenía razón, él se lo había dicho.

x — x — x —

– ¿Qué haces tú aquí?

– Esperándote- una sonrisa un tanto macabra se extendió por sus labios.

– ¿Cómo me encontraste?

– Gaara, también soy amigo de algunos conocidos tuyos.

– ¿A qué te refieres?

– Nada en particular, pero…- se acercó tanto a él que lo dejó casi pegado a la pared. – No sé qué es lo que pretendes...

– No te estoy entendiendo nada Uchiha.

– Claro que si sabes de qué te estoy hablando- dirigió un golpe a la cara del pelirrojo, que no pudo esquivar por falta de espacio.

– ¡¿Qué te has creído maldito imbécil?!- lo empujó para que se apartara.

– ¿Quieres que te explique?- llevó una mano a su bolsillo como buscando algo, cuando halló lo que buscaba sonrió. – ¿O quieres que te lo recuerde?

Continuará...
- - - - - - - - - - - - - - - - - » »

Notas: ¡Oh por Dios, no recuerdo quien está amenazando a Gaara Dx! Am ¿qué les puedo decir? Creo que una disculpa no será suficiente para subsanar todo el tiempo que he abandonado esta hermosa historia (y el fanfiction en general) estos dos años (o tres) de ausencia me pasó de todo, conocí a una persona que ahora es lo más importante en mi vida n/n terminé mi carrera de Ingeniería y ahora soy una más en las estadísticas de desempleo en México ¿qué más? Desventuras, malos ratos, pérdidas, enfermedades, todo lo que suele sucederle a las autoras que no actualizan. Lamento haber abandonado, pero ya estoy de regreso :)

¿Les gustó el capítulo? ¿Se acuerdan en que se quedó el anterior? Porque yo no xD haré todo lo posible para que el siguiente viernes publique el siguiente capítulo y así :) muchísimas gracias las lindas personitas que dejaron un comentario, a las que me alentaron por facebook y a ti, lector que no escribes review: 00Katari-Hikari-chan00, skZopHiAsk, jennitanime, Guest, dark angel-loveless, Karura y Suzaku Namikaze ¡Gracias por ser tan bellas personas! Nos vemos en el que sigue.

Leona Dark
2126 – 190315