Hola hola! Aqui un nuevo episodio de mi querido Fic! Espero que lo disfruten! ya que es el penultimo. Si, el proximo sera el ultimo :(!
Recuerden, nada de esto me pertenece, solo la historia! y no escribire mas por ahora por que tengo sueño xD!
Capítulo 14:
Steven POV:
Mi nombre es Steven Shay, soy coronel en la fuerza aérea de los Estados Unidos. Tengo dos hijos, el mayor se llama Spencer, quien hasta hace poco creí que estaba estudiando para ser abogado, pero realmente se estaba desarrollando como un escultor independiente. La menor se llama Carly, quien durante los últimos cuatro años se ha vuelto muy famosa por un programa que hace junto a sus amigos, el cual se llama iCarly.
Hace dos meses me entere de una noticia demasiado grande, mi hija podía estar embarazada. Apenas me entere viaje hasta Seattle, donde se confirmó la noticia. Me sentí terrible, saber que mi hija, mi princesita estaba embarazada, fue una de las cosas más fuertes que me había tocado vivir.
Ese día estábamos Spencer, mi Padre y yo discutiendo sobre el que podríamos hacer con la nueva condición de mi hija, y en resumidas cuentas, decidí que lo mejor para Carly era que se fuese a vivir con sus abuelos por un tiempo. Ella no se tomó bien la noticia. Estoy seguro que me odio, pero al menos me reconfortaba la idea de saber que ella estaría con todos los cuidados necesarios para su embarazo. Ese mismo día me entere de que Carly no me odiaba, sino que además aceptaba mi decisión, eso me quito un gran peso de encima, no hay nada peor que creer que tu propia familia te odia.
Han pasado dos meses desde aquello, dos meses en los que he convivido con mi hijo Spencer, algo que no hacía a diario desde hace muchísimos años. El primer día de convivencia fue extraño, pues cuando me desperté no recordaba donde me encontraba, y cuando fui a desayunar, Spencer me vio y se asustó. Desde eso comenzamos a acostumbrarnos nuevamente el uno al otro.
Algo nuevo que comencé a vivir desde que volví aquí, eran los procesos que llevaba a cabo Spencer para crear sus obras de arte. Desde acostumbrarse a tocar los materiales que iba a usar, hasta degustar un poco del pegamento con el que unía ciertas partes miscelaneas, todo lo que hacía era una nueva sorpresa, y a veces un nuevo peligro al que enfrentarse.
Todo aquello me hizo recordar mi adolescencia. Antes de entrar a la fuerza aérea, yo amaba dibujar, además de tocar diversos instrumentos, amaba las artes en general, pero mi Padre nunca miro bien aquellas cosas. El siempre pensó que esas cosas eran pérdidas de tiempo.
Termine abandonando mis hobbies y me uní finalmente a la fuerza aérea, para así poder enorgullecer a mi familia.
Cuando Spencer nació, sentí algo en él, sentí esa chispa que yo tenía en la adolescencia. Quizá por eso mismo no me sorprendió mucho cuando mi Papá me conto que Spencer había abandonado la escuela de leyes para volverse un artista.
También durante estos dos meses me he dedicado a conocer a los amigos de Carly. A Samantha y a Fredward ya los conocía bien, excepto por el tema de que eran novios, ya que Carly siempre hablaba de ellos. Del que no conocía nada era de ese joven tan raro, y futuro padre de mi nieto, Charles Gibson, o como le decían ellos Gibby.
En este tiempo he visto lo raro que puede llegar a ser, pero eso no fue lo que me sorprendió en su mayoría, sino lo maduro que podía llegar a ser cuando se lo proponía, dejando todo ese rol de Gibby a un lado y convirtiéndose en un caballero muy distinguido.
La verdad, espero poder seguir conociéndolo, como también espero seguir haciendo recuerdos importantes junto a mi hijo, pero sobre todo, deseo que mi hija vuelva con nosotros, con su hermoso bebe en sus brazos.
Spencer POV:
Mi nombre es Spencer Shay, soy un artista independiente, y durante los últimos años de mi vida he tenido que cuidar de mi hermana pequeña llamada Carly.
Hace unos años, cuando me entere que iba a tener que cuidar de mi hermana por mucho tiempo, me sentí impotente, obviamente nunca di a conocer como me sentía.
En algún momento estuve a punto de llegar a odiar a mi padre por dejarme con tal responsabilidad, ¿Acaso no pensaron que yo podía llegar a tener planes para mi vida? ¿Quizá tener una novia y vivir con ella? ¿O convertir mi hogar en un gran estudio de arte?
Por muchos meses me estuve debatiendo entre pedirle a mi padre que mandara a Carly a vivir a Yakima, o no decir nada y seguir sufriendo en silencio, hasta que un día note el tamaño del error que estaba cometiendo.
Carly siempre había sido la única que me había apoyado, desde que era una niña pequeña que apenas podía caminar. A esa tierna edad ella ya se reía de las estupideces que yo hacía, y a medida que crecía me apoyaba con toda ridiculez que se me venía a la mente…
Me prometí cuidar de ella para siempre… Pero hace dos meses sucedió algo que jamás me hubiese esperado. Carly estaba embarazada.
Me desmorone. Siempre creí que la había educado de la mejor manera posible, es decir, yo era siempre el que cometía los errores, el que incendiaba las cosas, el que no actuaba de acuerdo a su edad.
No sabía qué hacer.
Estaba muy deprimido la noche que ella me había dicho que podía estar embarazada.
Cuando las chicas se fueron a dormir estuve preguntándome por mucho rato que era lo que había hecho mal para que eso hubiese ocurrido, cuando escuche a alguien bajando las escaleras.
Sam me estaba observando desde el primer escalón.
"¿Sucede algo malo Sam?"
Me observo por unos segundos y finalmente respondió.
"Si"
Me levante de un salto y corrí donde estaba ella.
"¡¿Le sucedió algo a Carly?"
Sam me dio un empujón con el cual aterrice en el sofá. La mire estupefacto.
"No te preocupes, Carly está dormida profundamente"
Días después me entere de que Carly nunca estuvo dormida, sino que aparentaba para calmar a Sam.
"¿Y entonces por qué fue el empujón?"
"Porque tú eres el problema Spencer"
Me acomode en el sofá y la mire intrigado.
"¿A qué te refieres?"
Rodeo el sofá y se sentó a mi lado.
"Mira, desde que Carly te conto lo del posible embarazo me di cuenta de que comenzaste a sufrir solo, como si todo lo que hubiese ocurrido fuese culpa tuya"
Esta chica de verdad tiene una mente muy aguda. La seguí observando interesado, mientras que ella se aclaraba la garganta para seguir hablando.
"Carly tuvo mala suerte"
De nuevo la mire estupefacto.
"¿A qué te refieres?"
"Carly se cuidó correctamente, pero lo que ella no sabía era que los anticonceptivos masculinos tienen un tres por ciento de probabilidades de fallar"
Por como la mire se debió haber dado cuenta de que yo tampoco sabía eso. Sam suspiro y se froto los ojos.
"A lo que quiero llegar Spens, es que no tienes que torturarte preguntándote el porqué de las cosas, sino que tienes que afrontar la situación y buscar la mejor solución. Así lograras que Carly se preocupe menos por ti, y se pueda concentrar más en su situación"
Mientras ella se despedía agitando la mano, yo me preguntaba en que momento ella había madurado de esa manera.
En ese momento decidí tomar las riendas del asunto, quizá no de la mejor manera, pero sí de la forma más honesta para todos. Decidí llamar a nuestro padre.
Apenas le dije lo que había sucedido escuche una voz muy familiar.
"¿Con quién hablas?"
Di un salto, me despedí rápidamente y corte la llamada.
Era mi hermanita, y no me atreví a decirle que había llamado a Papá para contarle todo.
Al día siguiente, cuando Carly nos vio a Papá, al Abuelo y a mi juntos en la sala, sentí como me miro con resentimiento en sus ojos, pero ya había tomado una decisión, y era que Carly estuviese lo mejor cuidada posible…
Lo que hizo que Carly se fuese a Yakima.
La extrañaba con todo mi ser, eso era innegable, pero al menos sabía que en Yakima ella iba a estar mucho mejor que aquí.
Dejando de lado todo el dolor que he sufrido por la falta de mi hermanita, ha aparecido un nuevo sentimiento en mí, uno que no sentía hacia años. Amor paternal palpable.
Durante estos dos últimos meses Papá y yo habíamos estado conviviendo armónicamente, es decir, yo no interrumpía las cosas que él hacía, y él no se entrometía en las cosas que yo creaba, hasta un día que se me acerco en plena sesión creativa, me toco levemente el hombro, a lo que abrí los ojos, y seguí el camino de lo que el apuntaba con la punta de su dedo.
"Spencer, aquel pescado de plástico deberías colocarlo sobre el casco del ciclista"
Gracias a ese comentario pude terminar la primera escultura que había creado sin que Carly estuviese en casa. Horas después me entere de que a Papá siempre le había gustado el arte.
Hacía mucho tiempo que no me sentía tan feliz.
Espero poder seguir creando recuerdos tan felices como estos junto a Papá, pero sobre todo, deseo que vuelva mi hermana a mi lado, con mi querido sobrino o sobrina en sus brazos.
Gibby POV:
Mi nombre es Charles Gibson, pero odio que me digan así, siempre he preferido que me llamen Gibby.
Durante los últimos cuatro años de escuela he formado parte de un web show muy curioso llamado iCarly, junto a tres amigos que conocí por la misma época. Sam, Freddie y Carly.
Al principio me llevaba de una forma horrible con Sam, después de todo, todavía recuerdo cuando me rompió el pulgar cuando la invite a un baile de la escuela, además de todo el maltrato sicológico y físico que me propino por mucho tiempo. Con el pasar de los años las torturas fueron cesando de a poco, aunque siempre han seguido ahí dándome a entender que Sam es la que manda.
Aunque no lo parezca, ella es una persona en la que se puede confiar, siempre ha sido muy leal con sus amigos, por lo mismo ella no puede soportar que le escondan secretos, tales como los que escondió Freddie por un tiempo.
Con Freddie fue una cosa distinta. Cuando nos conocimos no nos tomamos mucho en cuenta. Para mí él era el chico de la cámara, y yo para él era el chico raro que invitaban al programa, pero con el pasar del tiempo comenzamos a desarrollar una gran amistad. Nos comenzamos a llevar tan bien que incluso el me confiaba sus secretos, como que practicaba esgrima, o que por un tiempo uno de sus mayores miedos era ver a Sam sin su almuerzo. Gracias a que le guardaba el secreto de que practicaba esgrima, el logro conseguir que yo pudiese practicar en el gimnasio al que él iba a ejercitarse, lo que me permitió desarrollar una nueva figura, la cual, la verdad, me da vergüenza mostrar, por lo que últimamente ya no me quito la camisa tan a menudo.
Finalmente esta Carly. A ella la conocí hace cuatro años, por la época en la que comenzaron a transmitir el show. Siempre había sido una chica muy simpática y tierna que no se llevaba mal con nadie, lo que se intensifico con el comienzo del show.
Un día yo estaba buscando un libro en mi casillero cuando la vi a mi lado sonriendo radiantemente.
"Hola Gibby"
"Hola Carly"
Nos miramos por unos segundos y finalmente decidió hablar.
"Sabes, en el show necesitamos a alguien que aparezca de vez en cuando haciendo lo que sea, ¿Te gustaría ser esa persona?"
Yo sabía que tenía cosas que hacer, después de todo, a pesar de que la gente pensaba que yo era un perdedor, no muchos sabían que yo era realmente popular con las chicas, por lo que tenía citas todas las semanas.
Estuve a segundos de negarme cortésmente, hasta que note sus ojos, unos hermosos ojos cafés, los que me hipnotizaron por unos momentos.
Agito su mano frente a mi rostro y volvió a hacerme la misma pregunta, a la que asentí velozmente.
"¡Genial! Te espero el viernes en mi casa"
Cuando me di cuenta de lo que había sucedido ya no podía echarme atrás porque Carly había desaparecido del corredor.
Esa fue la primera vez que Carly me pidió ayuda, y desde entonces comencé a aparecer periódicamente en el programa, además de que comencé a desarrollar un interés especial en ella.
Con el pasar de los años nos fuimos conociendo mejor, salíamos juntos de compras, y más de una vez la acompañe a la tienda Build-A-Bra, de donde siempre me echaban, por lo que tenía que esperarla en la salida.
En definitiva, nos volvimos muy buenos amigos.
Tiempo después, cuando nos enteramos de que Sam y Freddie eran pareja, comenzamos a compartir aún más tiempo a solas, después de todo, aquella parejita solía salir muy a menudo, pues Freddie, al ser el capitán de la selección de esgrima, no tenía mucho tiempo libre, así que lo aprovechaba al máximo con Sam.
En uno de esos días en los que Carly y yo estábamos solos, sucedió aquello.
Carly y yo estábamos estudiando en su casa, ya que dentro de unas semanas comenzarían los exámenes en la escuela. Ambos estábamos muy concentrados, lo cual era increíble en mí, ya que gracias a ella, durante el último tiempo había comenzado a estudiar por mi cuenta, e incluso nos planteábamos realizar proyectos juntos.
Teníamos la televisión encendida, pero esta estaba en modo silencioso, ya que ninguno la estaba viendo realmente.
Había un ambiente muy relajante en la sala, el cual a pesar de quitarnos un poco el estrés, no nos desconcentraba de lo que estábamos haciendo.
Mientras desarrollaba el ejercicio numero doscientos treinta y cinco de aquel libro, note que me había equivocado en el ejercicio anterior, por lo que mire a Carly y estire mi mano.
"¿Podrías prestarme tu borrador?"
Ella sonrió levemente y me dejo sacar el utensilio que requería.
Varios minutos más tarde me di cuenta de que aquel ejercicio que había borrado no le podía encontrar su resultado, por lo que me levante de mi silla y rodee la mesa hasta llegar donde Carly. Me pare al lado de su silla y le indique el problema.
"Carly, ¿Podrías ayudarme con este ejercicio?"
Ella giro hasta que pudimos vernos directamente a los ojos. Me sonrió y asintió levemente. Tomo su lapiz y comenzó a desarrollar el ejercicio. Un cálculo, dos cálculos, y al tercero se detuvo.
La mire extrañado.
"¿Sucede algo Carly? ¿Necesitas tu borrador?"
Se dio la vuelta nuevamente y clavo su mirada en la mía.
"Creo… creo que… creo que me estoy enamorando de ti Gibby"
Toda la sala quedó en un silencio sepulcral.
Nos miramos por varios minutos, hasta que ella se levantó de la silla y poso sus manos suavemente en mis hombros. Ella cerró los ojos, por lo que yo hice lo mismo instintivamente. Momentos después pude sentir sus suaves labios junto a los míos.
Fue una sensación asombrosa, la cual hasta hace dos meses no podía dejar de sentir.
Desde ese día estuvimos juntos en secreto, lo cual no era muy difícil, ya que Freddie y Sam siempre salían juntos a hacer cosas de pareja, lo cual nos permitió progresar en nuestra relación hasta un punto en el que ya no pudimos echarnos para atrás.
Cuando cumplimos dos meses juntos, y un mes siendo novios, tuvimos relaciones, y lamentablemente nuestra primera vez fue casi pública, ya que cuando bajamos al primer piso de la casa de Carly, pensado que no había nadie allí, nos encontramos con nuestros mejores amigos mirándonos consternados. ¿Pero qué otra cosa podíamos esperar? Carly estaba semidesnuda debajo de una sábana, y yo estaba con mi jeans y sin mi camisa.
No fue la mejor forma de darles a conocer sobre nosotros, pero que más se podía hacer, lo hecho ya estaba hecho.
El problema fue que aunque nos descubrieron en "pleno acto", eso no evito que dejásemos de hacerlo, al fin y al cabo, ¿Qué era lo peor que podía suceder?
"E…estoy… estoy embarazada"
Esa simple frase me hizo darme cuenta de lo que estuvimos haciendo todo ese tiempo, no era simplemente para divertirse…
Cuando Carly me conto que estaba embarazada me sentí terrible. Me pregunte millones de veces ¿Qué voy a hacer ahora?, entonces recordé que no era el único en esta situación, por lo que la mire directo a los ojos. Ella estaba igual o más afligida que yo, entonces tome una decisión, no iba a dejar que ella sufriese sola.
La apoye, la acompañe a hablar con su padre, y en ese mismo momento me entere que ella se iría a Yakima por un año.
Me sentía completamente vacío, pero Carly logro devolverme el espíritu con un beso y una promesa.
"No te preocupes Gibby, tú vas a poder ir a verme todas las veces que quieras, y yo tratare de enseñarte todo lo que sepa para que ambos seamos buenos padres"
Y así ha sido, durante estos dos últimos meses he ido a visitar a Carly en varias oportunidades, y la única forma que tenía para poder viajar hasta allá era con mi madre, a quien le conté que sería abuela, al día siguiente que yo me entere que sería padre. Ella respondió mal al principio, de hecho se desmayó, pero cuando reacciono no lo tomo tan mal como lo esperaba.
Desde entonces he aprendido cosas muy útiles, desde poner pañales, hasta reconocer algunas enfermedades.
Tuve que abandonar completamente mi antigua personalidad, y madurar más rápido de lo normal.
Quizá abandone mi niñez más rápido que muchos chicos de mi edad, pero a cambio voy a recibir un regalo hermoso… un hijo o una hija.
Por favor, que estos ocho meses pasen rápido… Tengo demasiadas ganas de ver a Carly, además de conocer a mi hijo, o hija.
Carly POV:
Mi nombre es Carly Shay. Desde hace cuatro años soy una de las co-anfitrionas de un web show llamado iCarly, en el cual participo con mis mejores amigos, Sam, Freddie y mi novio Gibby.
Pero desde hace dos meses comencé a vivir en una ciudad llamada Yakima, la cual se encuentra a unas horas de vieja desde Seattle.
¿Por qué me vine a vivir aquí y deje toda mi vida tirada?
Dos meses atrás me entere de que estoy esperando un bebe.
Cuando me entere de la noticia, sentí como el mundo se me venía encima. ¿Qué iba a hacer ahora?
En ese momento pensé que era lo peor que me había pasado en la vida… Pero me equivoque rotundamente. Spencer le había contado todo a mi padre, quien el mismo día en el que revise mi test, llego a Seattle a primera hora.
Cuando lo vi en casa no pude evitar ponerme feliz, no lo veía hacía mucho tiempo, pero cuando deje de lado la felicidad, lo inevitable vino a mí. Él ya lo sabía. Caí en un estado de shock del cual no pude salir, hasta que escuche una parte de la acalorada discusión que tenían Spencer y mi Abuelo.
"… Así que te lo pido con todo mi corazón Papá… Deja que se quede conmigo"
Encare a mi padre y le rogué que me dejara quedarme con Spencer, pero la decisión ya estaba tomada… Me iría a Yakima.
Sentí mí como si mi corazón se estuviese rompiendo en mil pedazos…
Salí corriendo de ahí y me encerré en mi habitación.
Lloraba y lloraba. Los ojos me ardían mucho, y no podía dejar de sonarme cada dos por tres.
En una de las tantas veces que me seque las lágrimas, simplemente para que brotaran más, decidí salir de casa, pues no tenía ganas de ver a ningún miembro de mi familia, entre en el ascensor y marque el número de Gibby.
Cuando le conté lo que pasaba, el reacciono como cualquier persona, se sorprendió y comenzó a preguntarse qué era lo que iba a hacer ahora, pero también se recuperó velozmente, y decidió ir a hablar con mi padre.
Al llegar a mi apartamento nos encontramos con que todos estaban ahí, es decir, la parejita Seddie, si, de vez en cuando les decía eso y ellos reaccionaban de la misma manera, se molestaban pero se ponían rojos como tomates, además de Spencer y Papá.
Sam al enterarse de lo que iba a suceder se puso a llorar tanto como yo, mientras que Freddie y Gibby le rogaban a mi padre que lo reconsiderara.
Llegamos a un punto en el que nadie se escuchaba entre si, por lo que Papá se molestó y grito a viva voz.
"¡Atención!"
Cuando tuvo la atención de todos los presentes, comenzó a hablar…
Después de lo que fue un emotivo monologo de su parte, pude enterarme que su idea no era que yo me fuese a vivir para siempre a Yakima, sino que aprendiese lo más que pudiera de mi abuela y mi abuelo, para que así me convirtiera en una madre ejemplar para mi bebe.
Nos abrazamos y lloramos por muchos minutos.
Esa noticia alivio de gran manera mi corazón.
Con mi padre llegamos a un acuerdo, mientras que yo me cuidara, hiciese caso a todo lo que me decían, y aprendiera todo lo que pudiese, me iba a permitir volver antes de lo estipulado… ¡Pero ha sido tan difícil!
Cuando me fui de Seattle junto con mis abuelos, iba decidida a dar lo mejor de mí, pero apenas puse un pie en la que sería mi habitación por el próximo año, las lágrimas comenzaron a brotar incontrolablemente, y así fue el primer día, y el segundo, y el tercero, hasta que llegue a punto en el que ya no lloraba.
Al cuarto día en Yakima, después de haber desayunado, y haber seguido llorando, caí en un profundo sueño.
Cuando pude abrir los ojos, me di cuenta que estaba apoyada sobre una mesa, con la cabeza encima de mis brazos. Me incorpore lentamente y me estire todo lo que pude, para así poder quitarme todo el letargo que me había propinado la siesta.
Mire a mí alrededor, solo para darme cuenta que solo había oscuridad por todos lados.
Extrañada me rasque la cabeza, preguntándome como era que había llegado ahí, cuando escuche una risa muy tierna, pero que a la vez me pareció muy tétrica, ya que la oscuridad ayudaba a dar ese sentido. Busque su origen por todos lados, hasta que di con un ligero haz de luz que alumbraba a varios metros de distancia.
Me levante de la silla y emprendí rumbo hacia aquel sector. Cuando estuve a unos treinta metros de distancia, note que no podía avanzar más, era como si hubiese una pared invisible frente a mí. La toque con la punta de mis dedos y los deslice de arriba hacia abajo, cuando escuche una voz muy suave.
"¿Quieres jugar conmigo?"
No pude evitar soltar un grito de terror cuando vi a una niña de unos tres años a mi lado. Era una niña muy hermosa, su cabello era muy liso y de color castaño, mientras que sus ojos eran entre cafés, los cuales me recordaron a cierta persona que se quitaba la camisa muy seguido. Estaba vestida con una linda faldita blanca, y un sweater del mismo color que hacia juego.
Me miro un tanto molesta y esta vez me repitió la pregunta con una voz menos dulce que la vez anterior.
Accedí a jugar con ella, a lo que la niña me tomo de la mano y comenzó a avanzar.
"¿Cómo te llamas pequeñita?"
"Amy"
"Entonces Amy, ¿A qué vamos a jugar?"
La niña me sonrió antes de responder.
"¡A llegar a la luz!"
Mientras caminábamos, volví a estirar mi mano, y como esperaba, volví a dar contra aquella pared invisible.
"¿Y cómo llegaremos hasta allá Amy?"
La niña rio suavemente.
"Estamos en un laberinto señorita, pero no te preocupes, mi mamá me enseño a pasar a través de él"
Algo en mi interior me dijo que podía confiar en su inocente seguridad, por lo que me deje llevar por ella.
A medida que avanzábamos por aquel laberinto invisible, me daba cuenta que su pequeña manita me irradiaba un calor muy particular, pues sentía como recorría mi cuerpo, esto me daba cosquillas, por lo que me reía a la par que aquella pequeña.
Después de unos minutos logramos llegar hasta la luz que antes me parecía tan lejana.
Había muchas plumas en el piso, por lo que no pude evitarlo. Tome todas las que pude con ambas manos y las lance hacia arriba con todas mis fuerzas. La niña rio de buena gana y me imito.
Pasamos las que parecieron horas jugando a aquello, cuando nos dejamos caer agotadas.
"Eres muy divertida señorita"
"Tú también Amy"
La niña me miro con una sonrisa en sus labios, pero tenía una expresión extraña, una expresión que era muy rara de ver en niños de esa edad. Melancolía.
"¿Qué sucede Amy?"
La pequeña me miro somnolienta.
"Volveremos a jugar algún día, ¿Verdad?"
Sonreí con ternura.
"Por supuesto que sí"
La niña me sonrió una última vez y cayó profundamente dormida. Apenas ella cerro sus ojos, una luz aún más fuerte que la anterior se ilumino sobre mí, y comenzó a elevarme.
"¡No! ¡No quiero dejarla sola! ¡Se ve muy triste!"
Estaba desesperada.
Mientras trataba de alcanzarla, escuche una persona acercándose.
Apenas pude ver su rostro solté un gritito de sorpresa y me lleve ambas manos a mi boca.
Era idéntica a mí.
"No te preocupes Carly, yo cuidare de ella por ahora"
Me dedico una sonrisa hermosa, de esas que te dan solo la gente que conoces de hace años.
"¿Quién eres?"
"Tu corazón, y créeme, nunca me había sentido tan llena de vida"
Mi otra yo tomo a Amy en sus brazos y acaricio suavemente sus mejillas.
"Algo me dice que volverán a verse muy pronto"
Me sonrió una última vez, y entonces perdí todas mis fuerzas, por lo que aquella luz me jalo hasta que toda la oscuridad desapareció...
Cuando pude abrir los ojos, note que mi rostro estaba lleno de lágrimas.
Ese mismo día decidí que iba a dar lo mejor de mí para superar todo lo que me estaba sucediendo.
Durante estos dos meses, he tenido clases particulares, además de todas las "enseñanzas" que me estaba dando mi Abuela.
También me han visitado Sam y Freddie, además de Gibby, quien trata de venir todos los fines de semana, junto a Papá, Spencer y su madre.
Desde aquel sueño toda la pena que tenía se convirtió en expectación.
No puedo esperar a que pasen todo estos meses, para así, poder volver a jugar finalmente con mi pequeña Amy…
Sam POV:
Mi nombre es Samantha Puckett, pero odio que me llamen así, siempre he preferido que me llamen Sam. Desde hace cuatro años soy una de las co-anfitrionas de un web show llamado iCarly, junto a mi mejor amiga, Carly, mi novio Freddie y otro buen amigo llamado Gibby.
Dos meses atrás nos enteramos de que mi mejor amiga estaba embarazada.
Fue un golpe muy duro para mí, pues a pesar de que todos la apoyábamos, su padre decidió que ella estuviese todo un año viviendo en Yakima, para que así estuviese lo suficientemente preparada para cuando se volviese madre.
Estos dos meses han sido muy difíciles. El no tener a Carly cerca me ha deprimido mucho, a tal nivel que no he participado del show algunas semanas.
Freddie ha dado lo mejor de sí para tratar de subirme el ánimo, pero no ha habido caso.
He dejado de ser yo… Ya no golpeo a los nerds, ni siquiera al que me pertenece, incluso, el siempre apetitoso jamón, ya no me parece tan apetitoso… Estoy realmente mal…
Mi relación con Freddie, durante estos dos últimos meses se ha visto un tanto deteriorada, ya que debido a mi actual depresión, un grado de paranoia se ha ido apoderando de mí, a puntos tan extremos que he comenzado a desconfiar de todos, incluido Freddifer…
Ayer lo escuche hablando con Carly por teléfono.
Estaba en la escuela, a altas horas de la noche, puesto que tenía que hacer un proyecto con Freddie. Estuve caminando unos minutos por el pasillo hasta que di con el susodicho, el cual actuaba de manera sospechosa.
Claramente trataba de pasar desapercibido, pues hablaba lo más bajo que podía. No podía escuchar que era lo que estaba diciendo, por lo que me acerque silenciosamente.
"¿Cómo se supone que le voy a decir a Sam?"
¿Que tendrá que decirme…? Me quede clavada a la esquina en la que me estaba escondiendo para que no pudiese verme. Su voz se escuchaba triste…
"Lo sé, obviamente no quiero herirla"
Herirme… ¿Por qué va a herirme…? Apoye mi espalda contra el frio concreto, un poco más perturbada que antes.
¿Herirme…?
Suspiro nuevamente antes de hablar.
"Pero, si dejo a Sam ahora estoy seguro que se va a sentir muy sola"
¡CRACK!
Me lleve ambas manos al pecho rápidamente.
Llevaba mucho tiempo sin experimentar este tipo de sentimiento.
No paraba de temblar, mis ojos se llenaron de lágrimas y sentí como se me hacía un nudo en la garganta.
¿Freddie va a terminar conmigo?
Utilice todas mis fuerzas para seguir escuchándolo.
"¡Ahh! ¡Lo sé! Pero tú sabes lo deprimida que esta Sam, si se lo digo ahora, va a odiarme por el resto de su vida"
¡Cómo se atreve! ¡Si ya no me ama que me lo diga!
Sentí como me hirvió la sangre.
"No te preocupes, le diré yo…"
Al escucharlo decir eso, toda la rabia del momento se fue… Y se convirtió en tristeza nuevamente.
Las lágrimas ya se habían deslizado por mis mejillas, mientras que sollozaba débilmente para no ser escuchada. Me incorpore lentamente para irme cuando lo escuche…
"Si, Joan"
¡CRACK!
Un lamento muy triste y largo escapo por mi boca, por lo que me la tuve que cubrir con ambas manos y salir corriendo de ahí…
…
…
No quiero levantarme hoy… Pero tendré que hacerlo.
Freddie me llamo, y dijo que tenía que decirme algo muy importante…
Mi nombre es Sam Puckett, y tengo miedo…
Freddie POV:
Mi nombre es Fredward Benson, pero todos me dicen Freddie. Durante los últimos cuatro años he sido el director técnico de un popular web show llamado iCarly, en el cual participo junto con mis amigos, Carly, Gibby, y mi novia Sam.
Pero lamentablemente durante el último tiempo no hemos podido llevar a cabo el programa, debido a varias razones, pero las dos más importantes son, que Carly está embarazada, además de que actualmente está viviendo en Yakima, y que Sam debido a la situación de Carly, y a su distancia de ella, cayó en una depresión muy grande.
Juro que he hecho todo lo que he podido para tratar de subirle el ánimo. Hay veces que la he acompañado el día completo, otras veces la he llevado a cenar a aquel restaurant de jamón italiano que tanto le gusta, he seguido haciéndole aquellos masajes que la relajan tanto… Pero nada funciona.
Poco a poco su depresión se me ha ido contagiando, lo que ha hecho que me no me sienta cómodo siempre que estoy con ella. Obviamente esto no va a hacer que me aleje de ella.
O al menos eso pensaba yo…
Ayer…
Me encontraba entrenando como todos los días junto a Joan, ya que siempre nos hacían practicar entre nosotros, puesto que somos los capitanes de la selección de esgrima.
Para variar era una contienda difícil, ambos estábamos bien posicionados y nuestras guardias permanecían más firmes que nunca, hasta que volví a desconcentrarme, como tantas otras veces a lo largo de esta semana. Joan me asestó un golpe con su florete, el cual me hizo caer en mi musculo de sentar.
"¿Estas bien Freddie?"
Me tendió la mano, la cual acepte con gusto.
"Si, eso creo…"
Comencé a sacudirme un poco el polvo que había ganado al caer, cuando sentí la intrigante mirada de Joan.
"¿Qué sucede Joan?"
"Estas teniendo problemas con Sam, ¿Verdad?"
"No se te va una ¿Eh?"
Joan rio despacio antes de tomarme del brazo y arrastrarme fuera del estadio.
"¿¡A donde van!"
"¡Me llevare a Freddie por un rato, volvemos en unos minutos!"
"¡De acuerdo, pero recuerden que tenemos que hablar después!"
Ambos asentimos, mientras que toda la selección de esgrima silbaba en aprobación a lo que veían, lo cual me sonrojo un poco.
¡Pero qué demonios! ¡Yo tengo a Sam!
Seguimos caminando hasta que llegamos a una banca que estaba bajo un bello sauce.
"¿Qué sucede Freddie?"
Suspire, para luego mirarla a los ojos.
"Ya no sé qué hacer para que a Sam se le quite esa depresión… Odio verla así…"
Senti la mano de Joan acariciándome el hombro.
"No te preocupes Freddie, estoy segura que lograran idear algo para que ella se sienta mejor"
La mire incrédulo.
"¡Esperaba que me dieras alguna idea!"
"Lo lamento, pero jamás he convivido con alguien deprimido, de verdad lo lamento…"
La mire angustiado, ahora había hecho que otra chica se sintiese mal… Soy lo peor…
"Vamos Joan, el entrenador nos tenía que decir algo"
Mientras volvíamos al estadio, yo trataba de hacer que Joan subiese su ánimo, lo cual no lograba del todo.
¡Demonios! Ahora no solo esta Sam deprimida, sino que ahora también Joan.
Cuando entramos, el entrenador se nos acercó rápidamente.
"Chicos, tenemos que hablar"
Nos miramos con Joan, y lo seguimos a su oficina.
Después de unos minutos llegamos a la oficina del entrenador, nos sentamos frente a él y nos quedamos en silencio.
"Chicos, hay algo muy importante que tengo que hablar con ambos"
Tragamos saliva y asentimos para que continuase.
"Ustedes son muy buenos, todos aquí lo saben. Han demostrado ser de los mejores esgrimistas de este país, y estoy seguro que también lo serían internacionalmente si Freddie no hubiese sufrido aquel accidente…"
Inconscientemente agarre mi brazo derecho.
"… A lo que voy chicos, es que ustedes pueden ser muy grandes dentro de este deporte, y les tengo una propuesta respecto a eso…"
Joan me miro intrigada, mientras que yo no dejaba de pensar en lo que nos tenía que decir.
"… Los quiero enviar a Inglaterra, y no aceptare un no por respuesta"
El entrenador nos tendió unos panfletos con toda la información, la cual era realmente tentadora. Entrenamiento con la selección de Inglaterra, estudios pagados, estudios universitarios complementarios… Toda una maravilla, pero había un problema… Sam.
Apenas recordé la situación de Sam, me lleve una mano a la frente y comenzó a dolerme la cabeza.
"Yo… yo no puedo aceptar esto… te… tengo problemas en casa, los cuales tengo que solucionar"
Joan me miro decepcionada, mientras el entrenador suspiraba descontento.
"Freddie, entiendo que quieras darle prioridad a tus problemas, pero piénsalo, estas asegurándote educación universitaria en la carrera que tu desees, además de un entrenamiento que fácilmente podría permitirte participar en las olimpiadas, ¿Estás seguro que quieres perder eso?"
Suspire largamente.
"Lo… lo pensare"
"De acuerdo, pero necesito una respuesta rápido, ya que si aceptan, se tendrán que ir en una semana"
Sentí como perdía mis fuerzas.
Me levante y camine hasta el marco de la puerta.
"Freddie, es solo un año, piensalo"
Mire al entrenador, y luego a Joan.
"Una última cosa Freddie, esta oportunidad solo me la dieron si ambos estaban de acuerdo, si alguno no acepta, el otro no podrá ir"
Sentí como caía un gran peso sobre mi espalda. Joan me miro con lágrimas en sus ojos, amenazando con salir.
"Freddie, tu haz lo que consideres correcto, por algo somos amigos"
Otro gran peso cayó sobre mí.
Me excuse y me retire del lugar. Aún era temprano para terminar las prácticas, pero recordé que tenía que ir a ver a Sam a la escuela, puesto que teníamos que hacer un proyecto.
Por lo que me fui a duchar, y partir en dirección a la escuela.
Horas después…
No había rastros de Sam por ningún lado, por lo que decidí llamar a Carly, para contarle lo que estaba sucediendo.
Mientras escuchaba el tono de marcado me di cuenta de que la escuela estaba completamente vacía, de vez en cuando pasaba un conserje limpiando con su trapo, pero no había más almas en el edificio.
"¿Diga?"
"Carly, soy yo, Freddie"
"¡¿Cómo estás?"
Suspire dándole a entender mi estado.
"¿Todavía están deprimidos?"
"A Sam le cuesta mucho estar lejos de ti, y a mí me afecta verla así"
"¿Quieres que hablemos de ello?"
Me frote la cara con la mano libre y negué rápidamente.
"No Carly, no llamaba para eso. Sucedió algo…"
"¿El qué?"
"Me dieron una beca para estudiar…"
Escuche a Carly celebrar largamente, hasta que noto que yo no lo hacía.
"¿Qué sucede Freddie? ¿Por qué no estas feliz?"
Me tome la cabeza y le dije la verdad.
"Me dieron una beca, pero en Inglaterra, la cual dura un año, todo pagado, y lo peor, es que si yo no voy, Joan tampoco va a poder ir…" Carly dio un gritito de sorpresa, para luego darse cuenta de que era lo que me estaba atormentando.
"¡¿Le dijiste a Sam?"
"¿Cómo se supone que le voy a decir?"
"Vas a tener que buscar la forma Freddie, porque si no le dices, la vas a herir aún más que diciéndole todo de frente"
No podía mantenerme tranquilo, me pase la mano por el cabello y respondí.
"Lo sé, obviamente no quiero herirla"
"Freddie, vas a tener que decirle que vas a Inglaterra"
Suspire largamente, otra vez…
"Pero, si dejo a Sam ahora, estoy seguro que se va a sentir muy sola"
Esta vez fue Carly quien suspiro…
"Pero no hay remedio Freddie, estas obligado a ir, te van a dar una beca para estudiar un año allá, además de que Joan también merece esa oportunidad"
"¡Ahh! ¡Lo sé! Pero tú sabes lo deprimida que esta Sam, si se lo digo ahora, va a odiarme por el resto de su vida"
"Si no se lo dices tú, se lo diré yo"
Sentí que la cabeza me iba a explotar en cualquier momento…
"No te preocupes, le diré yo..."
"¿Entonces, solo vas con Joan?"
Asentí, aunque Carly no pudiese verme.
"Si, Joan"
Charlamos unos minutos más, cuando note que Sam se estaba tardando, por lo que me despedí y corte la llamada, para así, poder llamar a mi novia.
Después de unos momentos, Sam contesto.
"Sammy, ¿Por qué no viniste?"
Sam se escuchaba gangosa…
"Lo lamento, pero Mamá tenía problemas en casa así que tuve que irme"
Suspire nuevamente antes de hablar…
"De acuerdo, pero Sam…"
"¿Si?"
"Mañana tengo que hablar de algo muy serio contigo"
La escuche sollozar, o al menos eso pensé que era hasta que se despidió como lo hacia normalmente…
Corte la llamada y me lleve ambas manos a la cabeza.
Mi nombre es Freddie Benson, y mañana será un día muy difícil…
Espero que les haya gustado este episodio :D! y si no lo lamento, por que me costo mucho u.u xD!
Como siempre, saludos para todos y espero que de verdad lo disfruten :3
PD: Si ven algun error haganmelo saber
dejen sus reviews y saludos :D!
