Al fin, despues de ...prefiero no recordar el tiempo publico un capi mas, bien si mas preambulos a leer
Un leve pinchazo de dolor hizo que Voldemort supiera que algo no andaba del todo bien, y eso solo podía ocurrir si Harry Potter estuviera incluido en ello, la conexión mental era bastante útil en ciertos casos. Hizo un llamado silencioso a través de la marca a Snape, para que le dijera algo que haya pasado en Hogwarts, aguardo pacientemente para que apareciera, ya que solo él le podía dar información de lo que ocurría en el bando de la Luz. Los minutos pasaban y no había ni señales de su mortífago.
Harto de la impuntualidad de Snape, uso el contacto mental con Potter, ese niño mimado aun no había aprendido del todo la Oclumancia.
Los pensamientos de ese muchacho fluyeron en su mente y mostraron todo lo que había pasado.
Sonrió con ganas. Estaba claro que su futuro estaba mejorando
Pero algo salió mal.
Las enfermeras del hospital "Buenaventura" iban y venían como cualquier otro día en aquel recinto, algunos que otros murmullos se extendían, ya sea por los pacientes que les tocaba atender o por algún que otro fallecido, que lamentaban que se hubiera perdido. Los únicos que cambiaban a veces era los pacientes, y los visitantes, pero en esta ocasión un enfermo en particular apareció en la sala de emergencias. Iba vestido con una chaqueta azul, algo ensangrentada por el balazo que había recibido, en una camilla que se apresuraba con miras a la sala de cirugía, detrás de él, iba 5 personas, y dos enfermeros, que trataban de tranquilizar a la mujer que estaba en esa comitiva, los otros 4 solo intentaban avanzar entre el tumulto de gente que había el día de hoy, muchos le cedían el pase dado la imagen tan fuerte que veían ante ellos, y otros solo se limitaban a quedarse parados, solo dejando que los otros pasaran. A leguas se notaban que eran extranjeros, y no aparentaban ser muy viejos, supusieron que uno de ellos era el padre de aquel chico que iba en la camilla, y no distaban mucho de la verdad.
- ¿James, estará bien?
- Sirius, deseo que este bien. Estará bien, Permiso
- Tranquilízate por favor – Remus intentaba calmarlo, e intentaba clamarse el mismo
- ¿A dónde lo llevan?
- James amor tienen que llevarlo a cirugía
- ¿Qué es eso Lilian?
- Es un lugar donde le van a extraer la bala, no te preocupes los médicos son bastante buenos
- Lily, yo…. No sé qué pensar en estos momentos, mi hijo, si lo pierdo de nuevo, no sé que voy a hacer
- Cálmate amor, el estará bien, si hay algo que no debemos perder es la esperanza, cariño, por favor.
- Todo es mi culpa, si yo no hubiera alertado a ese muggle esto no habría pasado, soy un pésimo padrino
- Sirius no te culpes por favor, que ya tengo a uno que también se culpabiliza.
- Es que yo tenía que haberlo cuidado, como es posible que siendo mí ahijado reciba un balazo que no era para él si no para mi, y… - No quiso decir mas así que se retiro del pasillo en donde estaba, y se dirigió a un pequeño jardín que había a las afueras. Remus sintió pena por Canuto, aunque la culpa también era de él. Se olvidaron todas las medidas de precaución y el que menos debe estar sufriendo daño es el primero que acaba lastimándose.
- Yo en todo caso debo sentir culpa. Yo los metí ahí, si les hubiera dicho desde el principio, esto no estaría pasando
- Remus, no fue culpa tuya, ni la de Sirius ni de nadie, esto fue una casualidad, así que por favor denme fuerzas chicos, Como en los viejos tiempos.
- Como los viejos tiempos- sonrío con sarcasmo, algo inusual en el- mira como salió.- antes de que alguno de los dos o tres contando al desconocido le diga lo contrario hablo rápidamente- Voy a hablar con Sirius, ya vuelvo
Remus se encamino al jardín en donde estaba su amigo, lo vio en una banquita que había por ahí, con su mirada al cielo, sus brazos a ambos lado del espaldar las piernas entreabiertas y unas lagrimas que surcaban su mejilla hasta perderse en su cuello. No le gustaba ver a su amigo así.
- Sirius, esto no fue tu culpa
- Lo fue, y estoy realmente apenado por lo que les estoy haciendo pasar a dos de mis mejores amigos. Si yo no hubiese querido que estuviéramos como estábamos en Hogwarts, tratando de que fuéramos los mismos, créeme que las consecuencias no serian las mismas. Los he decepcionado. A Lily, a James, a Harry. Mas que todo a él, se supone que debo protegerle, que debo velar por él, y si él está ahora aquí, es por mi estupidez, ¿acaso puedo perdonarme esto?
- Sirius, por favor, el culpable aquí soy yo, no debí haberlos traído hasta aquí, en primer lugar, fui un irresponsable, debí haberles dicho que no sabía dónde estaba mi hermana, aquí el culpable soy únicamente yo.
- Yo creo que aquí no hubo culpables. Solo fue el destino – Tanto Remus como Sirius voltearon a ver al adulto que estaba detrás de ellos. Era el mismo tipo que había venido con James y Lily, pero no los habían presentado. No hubo el tiempo suficiente como para aquello. El desconocido continuó hablando
- Perdón pero la verdad es que Lily y James están preocupados y creo que agregarle una preocupación más a eso es innecesario, después habrá tiempo de echarse la culpa, pero ahora es apoyo lo que quieren ambos, y eso no se lo están dando.
Sirius era carismático, bromista, único, conseguía sacarte una sonrisa, y tal vez por eso, era muy popular, salvo en su familia que lo consideraba una deshonra de su linaje, y aun así se mostraba ante los demás que eso le iba y le venía, pero dentro de su grupo de amigos, sabían que le dolía mucho saber que tu familia no te quiera por quien seas. Por eso y más, le resultaba triste que su amigo este entrando a esa fase de depresión.
- Creo que no entiendes, esto no debió pasar
- Pero ya paso. Así que lo preferible es que dejen de darle más vueltas a algo que no podrán cambiar. Deben ser los que lo apoyen ahora a ellos, como tantas veces ellos les sirvieron de apoyo a ustedes.
- ¿Como sabes de eso?
Peter se tomo un teimpo para hablar. Aun no era el momento de decirles, armaría un escándalo, ahora la prioridad era Harry
- Lily me conto algo.
- Ya veo – Ni Sirius ni Remus querían ahondar en el tema. No estaba con los ánimos para preguntarle al desconocido
En esos momentos de silencio incomodo entre ellos, James apareció un poco mejor y supusieron que ya sabía noticias de Harry.
- Ya lo sacaron de ese lugar, lo pasaran a otro sitio donde podamos verlo
- Es una gran noticia. Pero es mejor que no lo vea
- Sirius…
James algo enojado se coloco al frente de su amigo, lo insto a que se parara y le dio un soberano golpe en la cabeza, a lo que un confundido Black se limito a mirarlo sin comprender aquello
- Esto es por pensar aquello, amigo mío, jamás te culparía de lo que le paso a Harry, es mas debería agradecerte de haberlo acompañado en el tiempo que pudiste hacerlo, aunque fueras un loco prófugo de la justicia. Espera… ya te agradecí, aunque no es suficiente.
- Lo único bueno de estar aquí, es que nadie te conoce. – Menciono Remus, antes de que Sirius empezara con su monologo de "Soy el culpable de todo"
- Si es cierto, pero no hay que arriesgarse, ten en cuenta que los aurores están esparcidos a nivel mundial, y a estas alturas el ministerio debe estar buscándonos. Lo único bueno es que no hemos usado magia.
- No debes preocuparte por Lily y por mí.
- ¿Y eso?- fijo su vista en James y lo vio sonreír con cierta diversión- después me comentas eso, quiero ver a mi ahijado
- Bien, pero debemos conseguir dinero – Hablo Remus. – No creo que nos dejen ir sin haberles retribuido algo de lo que han gastado en Harry
- Ya sé cómo, pero es algo que debemos hacer Lily y yo
- Pero nos pueden decir como
- James, ya trasladaron a Harry – miro a los demás – ¿Vamos ya muchachos?
- Esta bien, pero, después nos explicas como vas a conseguir dinero, para poder ayudarte
- Chicos no es necesario…
- James y todos ustedes vamos ya, no quiero dejar a mi hijo solo – Lily empujó, más que todo a Sirius que aun se negaba a ir, a empujones y repitiéndole que no fue su culpa. Ya le quitaría de la cabeza a Canuto ese sentimiento aunque estuviera escuchando a Lily, era imposible que él se deje de culpar de la noche a la mañana. Ya había ocurrido algo así antes. Con Regulus.
Albus miraba nerviosamente a las personas que estaban reunidas en su despacho. Nada más que el mismísimo Ministro acompañado del jefe de aurores, con un grupo de ellos, mirando algo incrédulos lo que acababan de escuchar de la boca del gran Dumbeldore, y de las aseveraciones de los profesores allí presentes, y la mirada aun perdida de Severus Snape, que era lo que más había sorprendido a muchos de ellos, ya que lo recordaban como alguien frio y con carácter de mil diablos que ahuyentaban a cuanto estudiante se cruzaba en su camino, pero ahora estaba como si hubiera sido ahuyentado él, realmente abrazaría al valiente que hizo aquello.
- ¿Es… es eso cierto Albus?
- Lamentablemente Señor Ministro así es, pero esperemos dar con su paradero.
- Debe estar ya lejos de aquí, ¿cuánto tiempo ha pasado?
- Unas horas…
- ¡CUANTAS ALBUS!
- cinco o seis horas
- Por los magos Dumbeldore, no sabe lo que pasara si se llegan a enterar de esto.. ¿Se ha dado cuenta de la magnitud de todo esto? Aunque muchos pensaran que ha huido, habrá muchos problemas, la gente temerá por su vida, y para colmo todo se ira contra nosotros.
Claro, su reputación primero pensó Dumbeldore
- Tenemos que calmarnos y buscar soluciones, no debe haberse ido solo… ¿Sus amigos saben algo? – Pregunto el jefe de Aurores
- No …nada, al parecer el quiso irse sin tener que escuchar protestas.
- ¿Nadie fue con él?, resulta algo raro…
El había omitido deliberadamente que el padrino del chico y Remus habían ido con el… aunque no estaría demás decirles, así meterían a Sirius y a Remus a Azkaban y una preocupación menos…. No eso no podía hacerlo, por más que le causara ira, debía pensar con calma, eso dos dirían mucho y no estaba dispuesto a perder todo eso años construyendo credibilidad para que esos dos la destruyan de un solo golpe. Ya se encargaría él de ese par. Pero aun le preocupaba la salud mental de Severus. No andaba del todo bien, y el dolor en el brazo que disimuladamente masajeaba, daba fe, que las cosas estaban por empeorarse.
- Si, pero seguramente el joven Potter no quiso ponerlos en más riesgos a sus amigos. – Severus mascullo algo contra los griffindors y sus ansias de heroísmo, que en ese momento obvió intencionalmente
- Es algo que se discutirá después – El ministro dirigió una fria mirada a Dumbeldore, a lo que el Director empezó a dudar de sus decisiones desde que empezó su plan. Los aurores y el propio jefe de aurores (Snape solo se dedicaba a frotar su brazo e injuriar a cuantos se acordaba) al percatarse del tenso silencio entre los dos magos decidió acabar con ese duelo de miradas.
- Señor, debemos irnos ya, habrá que llamar a los ministros de otros países, es un asunto de toda la comunidad mágica a fin de cuentas – Al ver la cara interrogante de sus subalternos, decidió explicarles el motivo de aquello – A estas horas ni estará en Inglaterra, ¿recuerdan que es el niño que vivió a manos del que no debe ser nombrado? Cualquiera estaría presto a ayudarle.
- Esta bien, además debemos evitar que el Profeta publique sobre esto. Andando – Antes de acercarse a la chimenea, fijo su vista en el Director – Debió habernos avisado Albus, así que ya sabe que Hogwarts permanecerá en manos del Ministerio, y no se preocupe no perderá su puesto , pero lo que haga a partir de ahora, tendrá que comunicármelo a mi persona. Es bueno que todo esté claro, y espero que no me hayas ocultado nada más. Con permiso.
Verlos desaparecer por su chimenea hizo que el aire que guardaba mientras Scrimegour le decía aquello escapara de sus pulmones. Severus no espero a que el Director se calmara por completo, había otra cosas que hacer
- El señor oscuro me había llamado, gracias a que el Ministro estaba aquí y el cuartel de aurores, no pude ir, además si voy ahora, es capaz de ver en mi mente, y en estos momentos no estoy ni en la capacidad de cerrar mi mente ni en la capacidad de dar una buena excusa al Lord.
- ¿Ahora te encuentras bien?- El recuerdo de lo acontecido en la mansión Black, le hizo respirar hondo, más que todo para evitar recordar lo que había pasado en esas últimas horas y caer en el mismo estado. Nunca le había pasado algo así, sin contar con las bromas de los Merodeadores, había visto cada cosa y algunas sentirlos en el, pero esto no se le compara. En nada. ¿Se podría volver a la vida a una persona?
- ¿Severus?
- No muy bien, pero Director yo los vi. A esos dos, pero uno de ellos lucia diferente, pero ese Potter era el mismísimo James Potter. Albus no estoy loco si eso es lo que piensas. Tengo pruebas. En mi mente se encuentra toda la verdad. Saque esos recuerdos y coloquémoslo en el Pensadero.
- No hay porque precipitarse a ello, confío en usted, así que pensemos como solucionar esto.
- Señor, algo más. ¿Porque no menciono que Black y Lupin acompañan a Potter?
- No había necesidad de eso. Es todo
¿Qué no había necesidad? ¿Qué le pasaba a Dumbeldore?
La sala común de Slithering, hogar temporal de alumnos, que en su mayoría tenia de lema, "Abajo los Griffindor", se encontraban en un silencio sepulcral. Solo el crepitar del fuego mostraba una figura sentada al frente de la cálida chimenea del recinto. Un muchacho de cabellos rubios no se había movido del lugar por un buen tiempo, desde que el sueño lo abandonara y él sin más cosa que hacer bajara a la sala y esperar a que volviera ya que no quería tener ojeras que seria a fuente de burlas más que todo por los de las otras casas, parecía una estatua viviente y en su mente tenía muchos pensamientos acerca del último verano con su familia.
Una guerra se avecinaba y sus padres (su padre) habían elegido el bando ideal para él, claro el no podía ir en contra de madre y padre, por mas magos oscuros que sean. Pero sentía que esto no era una contienda que le agradara mucho, el lio era que sus intereses valían poco o nada, solo importaba la del Señor Oscuro. Aquel mago obsesionado con la limpieza de sangre…. y con Potter. Todos sabían esa historia. El mal hecho hombre, en este caso mago, pero lo que aun no comprendía era que si el siendo mestizo quería eliminar a todos los que poseían sangre no mágica, tendría que eliminar esa parte muggle que tenia para que la limpieza fuera "completa".
Era lo más absurdo que había pensado, ya le estaba haciendo competencia a Weasley, aunque tenía algo de lógica. No podía pensar así, ¿Por qué rayos se había levantado a estas horas, que no tenían compasión de él?
No tenía ambiciones ni nada que se le pareciese, todo había sido elegido por sus padres, desde cómo vestirse y comportarse, hasta escoger a sus amigos y novias, "vaya niño mimado que soy", recordó que en uno de esos días que su padre se acerco a él y le dio una plática que de por si no le agrado
- Draco, el Lord está impaciente por que te unas a nuestro circulo, es un gran honor saber que te han aceptado y deberás tomar la marca en Navidad
-¿Cómo? , pero padre yo…
- Que Draco – al ver la duda en los ojos de su vástago continuo –es tu deber como miembro de esta familia, y si no lo haces estas desobedeciéndome, y por si no lo has notado, hijo mío-añadió con cierto sarcasmo -, no tienes alternativa. Lo tomaras en Navidad. Es una orden
- Es solo que…tal vez no sea tan buena esa idea… yo – un fuerte golpe en la quijada le hizo perder el equilibrio y no terminar con lo que el rubio quería decirle hacía mucho tiempo. Se aguanto el dolor que tenia y coloco su mano en su boca para evitar que la hemorragia continuara. Alzo su vista a Lucius y vio la satisfacción impregnada en su mirada, "maldito ser despiadado".
- No vuelvas a pensar en eso Draco, esta decisión ya está tomada así solo te queda prepararte para la ceremonia.- Mientras avanzaba fuera de ese salón Lucius le recomendó no mencionar nada a su madre, y que pida al elfo que le quite la hemorragia y su última frase fue "Total, no queremos que se manche mas ese tapiz"
Recordó que no le menciono a su madre, preocupada por el moretón que tenia, lo que realmente le había sucedido, ella también era una víctima, pero lo ocultaba bajo la misma mirada altiva que él, después de todo es orgullo Black lo que corre por sus venas, que gracias a los magos el también poseía.
Pero el golpe no dolió en lo físico.
¿Qué pasaría si no ganara El Lord? , viviría, moriría, huiría ¿Qué?, trato de ver aquel futuro sin la amenaza de la oscuridad presente en estos momentos. No le agrado en lo mas mínimo lo que imagino. Pero y si ganaran ellos, el lugar sería peor aún, muertes por doquier, destrucción global, además nadie le aseguraba que viviría una vez trascurrido todo.
Esto era insano. Y todo por culpa de Potter
Claro que a estas horas de la madrugada una parte de su neurona le decía que Harry Potter no tenía la culpa, "Maldita neurona traidora", pero, muy, muy (pero muy) en el fondo, su neurona tenía razón.
- Arghh maldita la hora en que me desperté, porque si no me hubiera despertado no estaría pensando en cambiarme de bando, y si no me cambiaria de bando no podría mandar a volar a mi padre y sacar a mi madre de sus garras.
Aunque la idea no es el del todo mala.
- Maldito Potter
Solo esperaba que nadie lo hubiese escuchado. Debería tomarse como nota mental, pedirle a su padrino que le diera alguna poción para dormir.
Verlo en el hospital con esa venda que cubría su estomago y durmiendo plácidamente, la hacía sentir con una angustia terrible él solo imaginarse cuantas veces su hijo había pasado por algo similar. El no poder contar con alguien que velase sus sueños y lo llenase de cuidados desmedidos, prometiéndole que nunca volvería a pasar por lo mismo dos veces. Quería creer que Petunia por lo menos le hubiera dado algo de cariño, pero su esposo no le había mencionado ese tema. Después de eso, le exigiría que le comentara todo.
Se inclino a su pequeño, aun no podía creer el parecido tan enorme con James, salvo en sus ojos, pasó su manos a su cabello y procedió a darle un beso con todo el amor guardado que tenía en su corazón, un amor tan grande dirigido solamente al muchacho que alguna vez formo parte de su cuerpo y eternamente de su alma. Abrió los ojos lentamente acostumbrándose a la luz del cuarto, algo confundido con el nuevo ambiente, enfocó todo lo que alcanzaba a ver, parpadeo y fijo su vista en ella, cerró los ojos nuevamente y los volvió abrir, su mirada aun notaba negación y desconfianza. Sonrió comprensivamente y acaricio su mejilla, lagrimas surcaban el rostro de su hijo y el suyo propio, sentimientos encontrados, unos ya conocidos por ella, desconocidos aun por él. Amor en su estado más puro, amor dirigido solamente a él. Sirius James y Peter solo se quedaron contemplando esa escena y aunque lo negaran después, les parecía un hermoso cuadro madre-hijo, el muchacho la abrazaba y se acobijaba en ella, deseando silenciosamente que este sueño jamás acabara, que se parara el tiempo y que se quedara en sus brazos, que nunca lo dejara. Su hijo le dirigió la primera sonrisa dirigida a ella, pero de pronto se convirtió en una mueca de dolor, Harry coloco su mano encima de la de su madre y la otra en su frente, los tres hombres que estaban ahí se acercaron apresuradamente, pero no sabían qué hacer ante un Harry retorciéndose de dolor en aquella camilla.
- James, Voldemort lo está matando – James se coloco al lado de su esposa y juntaron sus manos en el pecho de su hijo, una luz naranja se esparció en el cuarto, a lo que los otros pacientes no sabían de donde venia aquel resplandor, Sirius y Remus se quedaron atónitos ante la visión de sus amigos. Harry empezó a sentir un calor en el pecho y que el dolor mermaba poco a poco, agradecía lo que sea que estuvieran haciendo, la presencia de Voldemort se alejaba, espero a que desapareciera por completo para sentirse más tranquilo.
- ¿Hijo te encuentras bien? –Harry aun no respondía ya que miraba a su madre revisarlo minuciosamente comprobando si de verdad estuviese bien.
- ¿Ma..Mamá?
- Dime cariño…
- ¿De veras eres tú?.. Padrino… ¿Es mi mamá?
- Claro que si campeón, quien más seria
- ¿Papa? , ¿Es mi madre?, ¿Tío Remus?
- Es tu madre Harry, no hay duda o ¿Acaso crees que no reconocería a mi esposa?
- ¡James! , es normal que diga eso, yo también lo haría
- Pero, pero…. Sirius ayuda por favor
Pero Sirius no escuchaba lo que decía James, solo se dedicaba a contemplar la plática entre su ahijado y Lily, James y Remus continuaban discutiendo ¿Sobre qué?, ni ellos sabían. Como en los viejos tiempos. Sonrió con melancolía y salió silenciosamente del lugar. No podía merecer esa felicidad, se sentó en los bancos de aquel pasillo, agachó la cabeza y se limito a esperar. Esa felicidad no era para él.
- ¿Chicos se quedarían con Harry un momento? –Miro a todos lados, pero ni señales de Black - ¿Y Sirius?
- ¿Que pasa Lily, a donde van?
- Pues, estaba aquí, seguramente fue al baño
- Necesitamos dinero para pagar todo esto… recuerdo que alguien había dicho lo mismo
- Si ya recuerdo, pero ¿De dónde van a sacar…?
- Del único lugar donde tenemos dinero
Tanto Harry, Remus y Peter temieron la respuesta
- ¿Del mundo mágico?, ahí no pueden ir. Están muertos
- Lo sabemos, tranquilo lo solucionaremos
- Pero papa…
- Tranquilo, no nos pasara nada. Solo quédense aquí, llegaremos rápido.
Y antes de escuchar algo más, el matrimonio Potter desapareció del cuarto.
La conocida sensación en el estomago no tardo en aparecer. Odiaba estos métodos, pero el tiempo apremiaba. James recordó alguna vez que su padre lo había llevado a ese mismo lugar ya que, según su padre era el día de saber sobre todo el manejo de la fortuna Potter, cosa que a sus 14 años aun no tenia significado, recordaba también que el autor de sus días le presento con el Director de Gringotts , gesto que hasta hoy le daba las gracias. Claro que ese mismo día, prometió no volver a entra a la oficina, el tipo ese le daba miedo.
Lily con un pequeño codazo lo hizo reaccionar, silenciosamente se dirigieron a un corredor con paredes algo estrechas pintados de un color marrón, que le daba un matiz antiguo y sombrío, las luces algo tenues ayudaban mucho con la impresión que los duendes querían dar. Sabía que en este tipo de lugar había alarmas para aparición no permitida, los guardias aparecerían en cualquier momento, habría que apresurarse.
La ultima puerta de ese pasillo con un letrero flotante, era repentinamente abierto por una pelirrosada que caminaba hacia atrás, los dos que se encontraban a mitad de camino emprendieron la retirada hasta la salida, se escondieron en la esquina y buscaron otro lugar donde esconderse, porque cuando la chica llegue hasta donde estaban ellos, los descubriría. Mientras James veía si la muchacha se acercaba cada vez mas Lily buscaba con la vista el lugar donde esconderse. Por fin descubrió algo como una entrada secreta al lado de una biblioteca que se encontraba en esa sala de estar, se acerco a su esposo y lo llevó a ese lugar. Entrando se dieron cuenta que dentro de ese cuarto parecía por ese lado una puerta normal, inclusive tenía una ventana, escucharon los tacones de la chica Tonks más claros y fuertes, se dirigieron a la ventana y vieron a la muchacha caminar por unas escaleras y alejarse de la oficina y de ellos mismos, aguardaron unos segundo y se acercaron a la oficina de la dirección.
No tocaron la puerta, cuando abrieron vieron a un asustado goblin, algo viejo y desgarbado. Quiso chasquear los dedos cuando James con una rapidez impresionante cubrió su pequeña mano y antes de que intentara desaparecer el mago hablo:
- No venimos a hacerle daño, soy James Potter ¿Me recuerda?
El Ministro de Magia Argentino se encontraba revisando unos papeles, sobre ataques mortífagos menores de una provincia en Córdova, cuando recibió una lechuza, algo extrañado procedió a averiguar quién era el remitente
- Vaya nunca pensé que… - Empezó a leer con sumo cuidado, nervioso por esta carta llamo a su jefe de Aurores y procedió a explicarles el motivo por el que lo había llamado.
- Te pido Ángel que lo hagas con la mayor discreción posible, es un asunto delicado y espero una buena acción de tu parte.
- Pero señor, ¿Usted cree que eso es cierto? , no creo que haya intentado venir hasta aquí
- Solo realiza la investigación, para que después podamos darles el informe al Ministerio ingles, después dirán que no lo tomamos en serio, y las relaciones entre nosotros no será buena.
- Esta bien Ministro
- Agradezco tu colaboración
- Con permiso
Prefería que se realizase esa investigación, además los ingleses tenían una manía con las reglas. Debería sonreír un poco más en sus vidas. Son muy estirados
Ángel se dirigió a la oficina del cuartel para poder escoger a algunos aurores. Les dió las órdenes respectivas y 3 aurores salieron del atrio del Ministerio. Además no tenían mucho trabajo que digamos. Era un buen entrenamiento
Los tres elegidos se dirigieron a diversos puntos de la capital para preguntar a algunas personas (como los informantes al mejor estilo muggle) sobre algunos movimientos raros en el lugar. No vieron nada inusual, así que de acuerdo a los procedimientos decidieron comprobar el flujo mágico en la zona. Pero fue en vano, de pronto se sintió un cambio en la magia del lugar, usaron nuevamente el hechizo y la varita apunto a un hospital muggle a las afueras de la zona, llegaron con un suave "plop" cerca al hospital, entraron y le preguntaron a una enfermera (gracias a dios uno era mitad muggle) por un chico de ojos verdes y cabello negro con cierto aire extranjero que había ingresado a este hospital. La mujer empezó a revisar los registros, pero recordó que un muchacho con las mismas características había ingresado por una herida de bala, pero que ahora se encontraba fuera de peligro. Los magos agradecieron y salieron del lugar para aparecerse en un lugar seguro hacia el Ministerio.
El Ministro se apresuro a comunicarle a su homónimo. En cuestión de minutos el mismísimo Ministro de Magia Ingles acompañado de sus aurores llegaron por su chimenea, Scrimeagour con toda la paciencia que tenia espero a que el Ministro argentino le explicara todo y les dijera el lugar donde se encontraba. Todos fueron a buscar a Potter a ese hospital muggle, buscaron el cuarto e ingresaron en ella, se veían muchos pacientes, pero una tenía un telón blanco cubriéndolo, se distinguían sombras a lo lejos, el jefe ordeno a los aurores ponerse en posición, con un movimiento de su mano los efectivos abrieron las cortinas, a lo que un asustado muchacho y los dos que estaban con él levantaron las manos.
Y bien que les pareció, bien mal ... por favor nada de sacar las varitas por dejarlos con ese suspenso pero asi son los capis.
Saludos por su cumple a annypotter . Ahi tienes tu regalo
Ahh Sion si es que puedo publico uno en tu cumple ok?
Espero que les haya gustado
Saludos desde Peru
Merlinne
