ESPLENDIDA PASION
Hola aquí les traigo otra de mis historias favoritas adaptada a los personajes de Sakura Card Captors es de la autora Julia Quinn
Argumento:
Poco antes de la fiesta en que será presentada en sociedad, Sakura sale a dar un paseo ataviada de sirvienta para que nadie la reconozca. La atrevida castaña ya ha decidido que no quiere casarse y que rechazará a cualquiera que se le acerque. Pero un accidente la hace conocer al duque Shaoran Li, un hombre guapísimo y tan rebelde como ella, que le llega a lo más profundo de su corazón. Sin embargo, Sakura sigue haciéndose pasar como una criada hasta que Shaoran descubre que en realidad es la misteriosa prima de la familia Daidouji. A pesar de sus intentos para no caer en las redes de este incorregible mujeriego, Sakura no podrá ocultar por mucho tiempo la pasión que le despierta Shaoran
Capítulo 13.
Un largo fin de semana
Pese a toda la determinación de Sakura de ocultar su confusión, se convirtió en una tonta balbuceante en el minuto en que puso los ojos sobre Tomoyo otra vez.
La tarde había comenzado bastante inocentemente. Después de que Tomoyo se las hubiese arreglado para sonsacarle todos los detalles que pudo sobre el picnic, ambas habían decidido vestirse para la cena. Tomoyo, sin embargo, estaba bastante más interesada en la elección del atuendo de Sakura que en el suyo propio, insistiendo en que se pusiera un vestido de un tono Verdes profundo que destacara sus inusuales ojos.
"Es el mismo color que llevabas puesto cuando hiciste tu debut," explicó Tomoyo. "Y Shaoran se quedó prendado de tí. "
"Dudo que él recuerde el color de mi vestido," fue todo lo que contestó Sakura. Sin embargo, accedió a ponérselo, esperando que el atrevido color le diera coraje. Tomoyo se decidió por un vestido en pálida seda melocotón, que resaltaba su suavemente rosado e inmaculado cutis. Cuando ya estaban vestidas, Sakura se autosacrificó sobre el altar de la coquetería, y permitió que Meg le arreglara el cabello sin la más leve queja. Después de las pocas sensibles atenciones de Tomoyo, Meg le pareció una verdadera diosa.
Allí sentada, mirando en el espejo como Meg pasaba el cepillo por su brillante cabellera, tuvo mucho tiempo para recapacitar sobre su situación.
¿Amaba a Shaoran? Tomoyo parecía pensar que sí. ¿Pero cómo podía amarlo cuando eso significaba abandonar el sueño de toda su vida de dirigir la Naviera Kinomoto? Una parte de Sakura quiso lanzar la precaución al viento y aferrarse a cualquier felicidad que pudiera conseguir con Shaoran. Pero sabía que si se permitía amarlo un poco, no sería capaz de impedirse amarlo incondicionalmente, con cada fibra de su ser. Y la aterrorizaba la perspectiva de perderse completamente a sí misma en ese amor.
Como le había dicho a Tomoyo no hacía mi media hora, cambiaba cerca de él. Una tierna mirada de Shaoran parecía desterrar todo pensamiento racional de su cerebro, y tenía que luchar para simplemente poder tartamudear alguna frase incoherente. Si se casara con Shaoran, seguramente se olvidaría de cómo se articulaba una frase completa.
Lo que la llevó a otro delicado punto. Shaoran podía no pedirle que se casara con él. Poseía una veta formidablemente obstinada, y Sakura no podía imaginárselo cediendo a la presión familiar y pidiendo su mano a menos que estuviera decido y dispuesto. ¿Y si finalmente se lo pedía? ¿Diría ella que sí? Sakura se mordió el labio inferior mientras consideraba su situación.
Tal vez. Probablemente. Soltó un profundo suspiro. Definitivamente sí. ¿Cómo podría evitarlo? La Naviera Kinomoto tendría que sobrevivir sin ella, porque no creía que ella pudiera sobrevivir sin Shaoran.
Pero el matrimonio con él no era una garantía de felicidad. Pocos matrimonios entre la alta sociedad se basaban en el amor, y Sakura sabía que un matrimonio por amor no había sido nunca uno de los objetivos principales de Shaoran. Era muy posible que él tomara una decisión al respecto y la pidiera en matrimonio basándose únicamente en el afecto y lujuria. Podía imaginárselo perfectamente, sentado en su estudio con los pies apoyados sobre su escritorio, considerando su situación y decidiendo casarse con ella solo porque probablemente no encontraría a nadie mejor.
¿Qué sería de su vida si se casaba con un hombre que no la amaba? Sería suficiente estar cerca de él o perdería cada día un trocito de su alma hasta que no fuera nada más que una cáscara vacía? Pero, Dios le ayudara, no sabía si tenía otra alternativa porque comenzaba a ser consciente de que la posibilidad de ser feliz lejos de Shaoran era muy diminuta. Supuso que tener una pequeña parte de él sería mejor que no tener nada porque era cierto — ella lo amaba. Lo amaba desesperadamente y estaba aterrorizada de no ser capaz de encontrar la manera de que él la amara también.
De repente, encararlo durante la cena le pareció una perspectiva espantosa.
Empezó a inventar excusas para no bajar. Había un hilo suelto en su vestido que necesitaba ser cosido, y estaba convencida de que le habían salido nuevas pecas mientras había estado de paseo. Meg fue inmediatamente enviada a pedir prestados polvos para la cara a lady Sonomi. Había logrado más o menos desarrollar un palpitante dolor de cabeza cuando Tomoyo finalmente perdió la paciencia y la empujó a través de la puerta y escaleras abajo.
Cuando Sakura y Tomoyo llegaron abajo, Shaoran ya estaba en el salón, apoyado contra el alféizar de una ventana, contemplando distraídamente su vaso de whisky. Cuando Sakura entró, él le dedicó una turbulenta mirada, explorando sus rasgos atentamente. Sakura hizo todo lo posible por parecer calmada, pero tenía la sensación de que había fallado miserablemente. "Buenas noches, su Excelencia," soltó de repente, dolorosamente consciente de que había sonado como el balido de una oveja. No estaba segura, pero creyó oír a su prima emitir un pequeño gemido.
Shaoran saludó con la cabeza a Tomoyo, quién se había posicionado estratégicamente sobre un sofá que ofrecía una perspectiva excelente de todo el cuarto. Después de que Tomoyo le sonriera deslumbradoramente, él enfocó toda su atención en Sakura. "Confío en que haya pasado una tarde agradable después de nuestro regreso," dijo él cortésmente.
"Muy agradable, gracias," contestó Sakura automáticamente, agarrándose al respaldo de una silla tapizada en amarillo pálido con un apretón mortal.
Tomoyo contemplaba el intercambio con interés no disimulado, su cabeza girando desvergonzadamente de acá para allá entre Sakura y Shaoran.
"Me siento como si estuviera sobre un escenario," murmuró Sakura por lo bajo.
"¿Qué has dicho? " preguntó Shaoran, cortésmente.
"¿Has dicho algo? " preguntó Tomoyo al mismo tiempo.
Sakura sonrió débilmente y negó con la cabeza. La tensión en el cuarto se podía cortar.
"Creo que tomaré otro whisky," dijo Shaoran.
"Tengo el presentimiento de que podría necesitarlo. " dijo Tomoyo con una sonrisa inocente.
"Chiquilla impertinente." Shaoran cruzó el cuarto tranquilamente y se sirvió otra bebida. Cuando caminaba de vuelta a su sitio junto al alféizar, pasó casi rozando a Sakura y murmuró en su oído, "Trata de no arruinar el mobiliario, querida. Esta es una de las sillas favoritas de mi madre. "
Sakura soltó inmediatamente la silla y prácticamente voló a través de la habitación en su prisa por sentarse al lado de Tomoyo.
Cuando alzó la vista otra vez, Shaoran sonreía ampliamente.
Sakura, sin embargo, no sonreía en absoluto.
Gracias a Dios, Futti eligió ese momento para entrar en el cuarto. "¡Hola a todos!," dijo alegremente, echando un rápido vistazo alrededor del cuarto. "Veo que mamá no ha llegado aún. Hmmm, qué sorpresa. Pensaba que estaría ansiosa por preguntaros sobre vuestro paseo de esta tarde. "
"Eso había pensado yo, también," dijo Shaoran con sequedad.
Futti no supo que responder así que se escabulló a través del cuarto y se sentó en la silla amarillo pálido que Sakura recientemente había tratado de destrozar. Sakura hundió un poco los hombros, ligeramente desanimada por el caustico comentario de Shaoran.
"Cleopatra ya ha tenido a sus gatitos," anunció Futti con una sonrisa. "Charlie está entusiasmado. No ha hablado de otra cosa en toda la tarde. Lamentablemente, ahora insiste en hacerme toda clase de preguntas, eh, delicadas, de las cuales no me siento en absoluto preparada para hablar con un niño de seis años. "Suspiró tristemente. "Deseo de verdad que Oliver vuelva a casa pronto. "
"Estoy segura de que Shaoran será capaz de ayudarte en el apartado de preguntas delicadas," dijo Sakura malhumoradamente, lamentando sus palabras en el mismo instante en que salieron de su boca.
Tomoyo hizo un extraño sonido, mitad risa, mitad resoplido y luego comenzó a toser. Sakura luchó contra el apremiante impulso de palmearla con fuerza en la espalda.
Shaoran seguía apoyando contra el alféizar, su expresión era inescrutable, y Sakura quiso maldecirlo por parecer tan extraordinariamente apuesto sin ni siquiera intentarlo. Parecía sentirse fascinado por sus perfectamente cuidadas uñas.
La verdad, sin embargo, era que estaba seguro de que se echaría a reír si se permitía mirar a Sakura. Y ella no se lo perdonaría nunca, lo sabía. Había algo tan adorablemente cómico en la manera en que ella estaba allí sentada, sobre el sofá, hirviendo de rabia. Tuvo la sensación de que no había nada que la irritara más que verlo a él completamente controlado mientras sus propias emociones estaban hechas un torbellino. Shaoran no era cruel; era solamente que prefería verla furiosa antes que abatida y atormentado por los remordimientos, como había estado esa tarde. Sacudió un invisible hilo de su chaleco y echó subrepticiamente un rápido vistazo a Sakura. No estaba seguro, pero creyó verla tomar aire y exhalar despacio.
No pudo resistirse.
"Confío en que tu permanencia en Westonbirt haya sido agradable hasta ahora, Sakura. " Seguramente acababa de ganarse un año en el infierno por este comentario, pero merecía la pena.
"Bien," respondió, mordiendo la palabra y negándose a mirarlo.
"¿Sólo bien? " dijo él, su cara una perfecta máscara de solicitud. "No lo estamos haciendo correctamente entonces. ¿Qué más podemos hacer para entretenerte? "
"Estoy segura de que no hay nada más que tú puedas hacer," dijo ella intencionadamente.
Tomoyo estaba boquiabierta.
"Bueno, eso no puede ser verdad," respondió Shaoran. "Sencillamente tendré que esforzarme un poco más. ¿Por qué no vamos a dar otro paseo mañana por la tarde? Hay mucho que no te he mostrado. "
Shaoran pensó que Tomoyo iba a caerse del sofá.
"No será necesario, su Excelencia," dijo Sakura rígidamente.
"Pero… "
"¡Dije que no será necesario! " exclamó ella. Entonces, dándose cuenta de que todos la miraban de forma extraña, añadió, "Creo que me he acatarrado un poco. " Tosió débilmente para demostrarlo, pero son totalmente falsos. Sonriendo flojamente, entrelazó sus manos en su regazo y resolvió no decir nada más.
Futti rompió el silencio. "Er, Tomoyo," dijo, con torpeza. ¿"Por qué no te quedas con uno de los gatitos? No tengo la más mínima idea de que vamos a hacer con todos ellos. "
"Dudo que mi madre esté de acuerdo," contestó Tomoyo. "La última vez que tuvimos gato fue un completo desastre. Tuvimos unos cuantos problemas con las pulgas, ¿sabes? "
"No creo que nuestros gatitos hayan estado vivos lo suficiente para haber cogido pulgas," reflexionó Futti.
"Sin embargo, creo que mi madre es terminante al respecto. "
"¿Sobre qué soy terminante? " preguntó Sonomi desde la puerta.
"Futti trata de convencernos para que nos llevemos a casa a uno de los gatitos de Cleopatra," explicó Tomoyo.
"¡Cielos, no! " contestó Sonomi, enérgicamente. "Puedes tener uno en el campo, pero nunca en Londres otra vez. " Entró el cuarto, saludando con la cabeza a Shaoran y luego tomó asiento cerca de Sakura, Tomoyo, y Futti. Henry, que había bajado con ella, echó una mirada a la colección de mujeres situadas en la esquina y se dirigió directamente hacia Shaoran.
"¿Whisky? " preguntó Shaoran, mostrándole su vaso.
"No me importaría," contestó Henry afablemente, levantando una mano para impedir a Shaoran que se moviera. Cruzó rápidamente el cuarto, se sirvió una bebida, y volvió junto a Shaoran. "Tengo la impresión de que vamos a necesitarlo esta noche," comentó.
"Qué extraño, eso es exactamente lo que su hija me ha dicho no hace ni cinco minutos. "
"¿Qué tal tu paseo esta tarde, querida? " preguntó Sonomi a Sakura, en voz lo bastante alta para que todos lo oyeran.
"Ha sido muy agradable, gracias. "
Shaoran pensó que su respuesta había sido demasiado decaída. "Hemos pasado un rato espléndido. " añadió él.
"Estoy segura de que tú lo has pasado," masculló Sakura, para sí misma, tratando de olvidar que había sido ella quien había gritado de placer esa tarde y no Shaoran.
"¿Has dicho algo, querida? " preguntó Sonomi solícitamente.
"No, no. Solo me —er—aclaraba la garganta. "
"Pareces hacer eso bastante a menudo. " Shaoran no pudo resistir la obvia angustia de Sakura, así que cruzó el cuarto y tomó el asiento al lado de Sonomi. Henry siguió su ejemplo. "O al menos lo haces mucho en mi presencia. "
Sakura fulminó con la mirada a Shaoran tan ferozmente que Futti no pudo por menos que murmurar un suave, "¡Oh vaya!"
Shaoran bebía a sorbos su whisky, con serenidad, no pareciendo afectado en absoluto por la ira de Sakura. Lo cual, por supuesto, sólo sirvió para ponerla aún más furiosa.
En ese instante, Shaoran esbozo una sonrisa.
"¡Bien! " dijo Sonomi, sólo para romper el silencio. Para su consternación, sin embargo, todos la miraron inmediatamente y entonces tuvo que añadir algo más. "Cuéntanos más sobre esta tarde, querida Sakura. " Parecía un tópico inofensivo.
"Bien, pues de hecho…," comenzó Sakura, su irritación empezando a sacar lo mejor de ella.
El pie de Tomoyo se incrustó de golpe en su espinilla. Sakura inspiró con fuerza por el dolor, sonrió débilmente, y contestó, "ha sido encantador, gracias. "
El silencio se impuso otra vez, y esta vez nadie, ni siquiera Sonomi, fue lo bastante valiente para romperlo.
Sakura bajó la vista a su regazo, donde sus dedos distraídamente retorcían su falda. Podía sentir los ojos de Shaoran posados sobre ella, y a pesar de lo mucho que lo intentó, no pudo reunir coraje suficiente para sostenerle la mirada. Mientras permanecía sentada en el pétreo silencio, tuvo que admitir que era consigo misma con quien estaba enojada, y no con Shaoran.
Sabía que se sentía muy atraída por Shaoran. Pero admitir ese hecho ante el caballero en cuestión parecía ir, de alguna manera, en contra de cada uno de los principios en los cuales la habían educado, y era difícil volver la espalda al concepto de moralidad que su padre, su tía y su tío le habían inculcado. Estaba metida en un bonito lío ahora, deseándolo tanto y sabiendo que no debía permitirse a sí misma tenerlo. Podría justificar su deseo por el hecho que lo amaba, pero, de alguna manera, tenía que encontrar la fuerza de voluntad necesaria para impedirse a sí misma ceder a ese deseo.
Todo sería diferente si él la amara, aunque solo fuera un diminuta fracción de lo mucho que ella lo amaba a él.
O, pensó Sakura desanimadamente, si él sencillamente le propusiera matrimonio. Estar casada con Shaoran aunque no la amara era preferible a no tenerlo en absoluto. Le lanzó una rápida mirada. Había vuelto al examen de sus uñas y no tenía aspecto, ni remotamente, de ser un hombre que estuviera a punto de pedirle a una mujer que se casara con él. Sakura tragó saliva y se hundió aún más en el sofá.
"¡Por el amor de Dios! Parece como si estuviéramos en un entierro. ¿Han perdido todo ustedes la capacidad de hablar? "Ieran estaba de pie en la entrada del salón, luciendo un elegante vestido de seda verde.
"En realidad, mama, creo que todo el mundo teme abrir la boca. " Shaoran sonrió ampliamente a su madre mientras se levantaba para darle un afectuoso beso en la mejilla.
Ieran miró a su hijo de modo acusador. "No has estado tratando brutalmente a nuestros invitados, ¿verdad?"
"Sólo a mí," dijo Sakura valientemente, con una vocecita, ganándose una mirada reprobadora de su tía.
Shaoran rió entre dientes, encantado con la mordaz observación de Sakura. "Quizás podría escoltarla a la cena, señorita Kinomoto," dijo él cortésmente, acercándose a ella, y tendiéndole su brazo.
"Por supuesto," murmuró Sakura. ¿Qué otra cosa podía hacer ante un grupo tan ávido de espectadores? Sonrió encantadoramente a su auditorio, se puso en pie y trató de dar un paso hacia la puerta, pero el férreo apretón de Shaoran la mantuvo firmemente en el mismo lugar.
"Creo que cerraremos la marcha," declaró él, demasiado obviamente.
"Si a ninguno de usted les importa," se apresuró a añadir Sakura, sintiendo que sus mejillas se ruborizaban.
"Oh no, no nos importa en absoluto," exclamó Ieran, prácticamente arrastrando a su hija fuera de la habitación.
En pocos segundos el cuarto había sido desocupado.
"¡No vuelvas a hacerme esto otra vez! " exclamó Sakura, soltándose de un tirón de su mano.
"¿Qué? " preguntó él, inocentemente.
"Confío en que su estancia haya sido agradable, Sakura," lo remedó ella, imitando su tono a la perfección.
"Oh, venga, Sakura. No puedes escatimarme un poco de diversión. "
"No a mi costa. Me sentí mortificada. "
"No estés tan enojada, amor. Sabes que sólo te tomaba el pelo. "
"No sé tal cosa. Me pareció que simplemente te vengabas un poco porque no conseguiste lo que querías esta tarde. "
Incapaz de soportar la mirada abatida de sus ojos, Shaoran la tomó de los hombros y la abrazó contra él. "Oh, querida, lo siento," murmuró. "Nunca quise hacerte sentir de esa forma. Créeme, conseguí exactamente lo que quería esta tarde. "
"Pero —"
"Silencio. " Puso un dedo sobre sus labios. "Todo que quería era hacerte feliz, y parece que lo único que he conseguido es entristecerte. Antes te tomaba el pelo porque si no puedo verte feliz, entonces, al menos, enojada es mejor que triste. "
"Bueno, pues preferiría que no recurrieras a esa táctica otra vez," masculló ella contra su pecho.
Shaoran dejó caer un beso sobre su frente. "Lo prometo. Ahora... "Buscó un nuevo tema de conversación. "¿Has visto alguna vez un cuarto desalojarse tan rápido? Parece que yo no era el único que estaba deseoso de una reunión privada entre nosotros. Me apuesto lo que quieras a que mi madre ha llegado al comedor en menos de diez segundos. "
"Nunca he visto a mi tía moverse tan rápidamente antes," respondió Sakura con una sonrisa titubeante. "Y pensé que el tío Henry iba a arrastrar a Tomoyo por el pelo. "
"Es gracioso, pero nunca me lo había imaginado capaz de algo así. "
"No deberías bromear. La tía Sonomi puede ser formidable cuando está de mal genio. Él no desearía provocarla. Está demasiado apegado a su pacífica existencia. Además, todos están preocupados por verme asentada. No," dijo Sakura, rápidamente, "es que tengan –tengo, ningún proyecto de hacerlo pronto. Tengo un negocio al que regresar en Boston, ya sabes. "Sintió como si tuviera una piedra en el estómago cuando dijo esas palabras. ¿No acababa de decidir que Shaoran era mucho más importante para ella que la Naviera Kinomoto? "No debes permitir que te hagan sentir presionado, ya sabes."
Shaoran la miró con una expresión extraña en la cara.
"Aunque imagino que alguien podría encontrar muy difícil tratar de presionarte respecto a cualquier cosa," siguió Sakura, pareciendo un tanto desamparada.
Shaoran sonrió irónicamente, preguntándose cuánta presión sería necesaria, realmente, al respecto, para hacerlo claudicar. "¿Te sientes mejor? " preguntó simplemente.
Sakura mantuvo los ojos bajos. "Di un espectáculo, ¿verdad?"
"¿A qué espectáculo te refieres?". Ella se sonrojó ante su obvia referencia a su comportamiento apasionado. "En realidad, me refería a mi bastante intensa vergüenza después del hecho. " Hizo una pausa, obligándose a mirarlo brevemente a los ojos. "Creo que reaccioné de forma exagerada," dijo suavemente. "Lo siento. Espero no haberte disgustado. "
Alzó la vista hacia él con sus ojos Verdes muy abiertos y llenos de confianza. En aquel momento, algo dentro de Shaoran se derritió. No podía creérselo, que ella le pidiera a él perdón por sentir vergüenza sobre su apasionado interludio de esa tarde. A una correcta señorita le era inculcado que cualquier clase de intimidad prematrimonial era algo semejante a la condenación eterna, y ahora que Shaoran una vez más se sentía como si su cuerpo estuviera a punto de explotar, estaba bastante impresionado por el hecho de que Sakura no hubiera guardado cama durante una semana.
"Es natural sentirse aturdido por una nueva experiencia," dijo, sintiéndose en la obligación de decir algo para consolarla.
"Gracias por ser tan comprensivo," dijo Sakura, y una débil sonrisa débil surgió en su rostro. "Aunque creo, que sería juicioso por nuestra parte si nos refrenáramos por ahora. " Ante la ceja arqueada de Shaoran, explicó, "De verdad que no puedo describir lo mal que me sentí esta tarde. "
"¿Por la culpa?"
"Por eso, y también por la confusión." Sakura se dio la vuelta y se alejó, examinando despreocupadamente un pequeño reloj situado sobre una mesa de la esquina. Estaba orgullosa de sí misma por ser tan honesta con Shaoran, pero, al mismo tiempo, hablar de forma tan llana era un tanto desconcertante.
"Desearía que no te sintieras así. "
"Yo también lo desearía," contestó Sakura, dirigiendo todavía sus palabras al reloj. "Pero me temo que no puedo controlar mis emociones, y prefiero evitar el estado de confusión en el que estaba antes de ahora. "
"¿Sakura?" Cuando ella no respondió, Shaoran lo repitió más fuerte. "¿Sakura?"
Ella se giró rápidamente y su brillante cabellera rodeo su rostro en suaves ondas.
Shaoran puso los dedos bajo su barbilla, levantándole el rostro de modo que pudiera escudriñar detenidamente las suaves profundidades Verdes de sus ojos.
"Voy a continuar tratando de besarte, lo sabes. "
"Lo sé. "
Él se inclinó más cerca. "En cada ocasión posible. "
"Lo sé. "
Sus labios casi tocaban los de ella. "Voy a intentarlo ahora mismo. "
Sakura suspiró, atrapada en la sensual red de su voz. "Lo sé. "
"¿Vas a detenerme? " murmuró él, contra su boca.
"No. "La suave respuesta de Sakura se perdió cuando la boca de Shaoran se inclinó sobre la suya. El calor manaba de sus labios, y Sakura simplemente cerró los ojos, perdiéndose en la calidez del momento.
Shaoran era dolorosamente consciente de que a él y a Sakura le quedaban pocos instantes a solas. Realmente no quería desperdiciarlos, con su madre regresando al salón, declarando a Sakura arruinada ante la visión de este beso, y demandándole que se casara con ella allí mismo. Con un gemido, se forzó a apartarse de ella y suspiró.
"Este va a ser un fin de semana muy largo," refunfuñó, sosteniendo todavía su barbilla en su mano.
"Sí, lo sé," dijo Sakura con voz extraña.
Una ligera sonrisa surgió en la cara de Shaoran cuando inspeccionó a Sakura. Parecía aturdida, y sus ojos estaban enfocados sobre un punto ligeramente a la izquierda del codo de Shaoran.
"Me gustaría saber lo que pasa por tu mente ahora mismo," dijo Shaoran suavemente, retirando una hebra de pelo de la frente de Sakura.
Sakura sacudió la cabeza levemente, mientras trataba de reenfocar la mirada. "¿Qué?" Parpadeó un par de veces. "¿Prometes no reírte?"
"No prometo nada por el estilo. "
Sakura parpadeó unas cuantas veces más ante la inesperada respuesta, y luego lo miró fijamente a la cara. Él le sonreía indulgentemente, y sus ojos verdes brillaban con la cálida promesa del amor. "Bueno, supongo que podría decírtelo de todos modos," dijo ella, suavemente. "Pensaba que... bien, esto es, me preguntaba... "
"¿Sí?"
"Realmente, me preguntaba cómo diablos conseguí permanecer de pie mientras me besabas hace un momento. " Una embarazosa sonrisa atravesó la cara de Sakura, y ella bajo la mirada hacia su pie que trazaba círculos en la alfombra. "Me sentí como si me estuviera derritiendo. "
Shaoran sintió desacostumbrado revoloteo en su interior, y no había modo de negar la reconfórtate calidez que repentinamente inundó su cuerpo. Se inclinó y brevemente rozo sus labios contra los de ella. "No puedes ni imaginar lo feliz que me siento de oírte decir eso. "
Sakura todavía siguió arrastrando su pie por la alfombra, absurdamente feliz por sus palabras e incapaz ocultar la amplia sonrisa que apareció en su cara. "¿Quizás podrías ofrecerme el brazo y escoltarme al comedor?"
"Creo que me las arreglaré. "
Cuando Sakura y Shaoran llegaron al comedor, sus familiares ya estaban sentados alrededor de la larga mesa de roble. Como solo eran siete personas para cenar, Ieran, prefiriendo la buena conversación a la formalidad, los había sentado a todos alrededor de la cabezara de la mesa, dejando el otro extremo final vacío.
"Me he tomado la libertad sentarme a la cabecera," anunció Ieran. "Sé que lo apropiado es que tú te sientes aquí, Shaoran, pero somos un grupo informal, y debo confesar, que pica mi orgullo ceder mi asiento a mi hijo. "
Shaoran enarcó una ceja mientras sostenía hacia fuera una silla para Sakura, lanzando a su madre una mirada que decía que no creía ni una sola de las palabras que salían de su boca.
"Además, pensé que tú y Sakura querríais sentaros el uno al lado del otro. "
"Como de costumbre, eres muy astuta, Madre. "
La sonrisa de Ieran no vaciló un ápice. Se volvió hacia Sakura, descartando sumariamente a su hijo. "¿Has tenido un paseo agradable esta tarde, querida? Sonomi me ha dicho que te gusta montar a caballo. "
Sakura sonrió indulgentemente cuando se sentó entre Tomoyo y la silla vacía reservada para Shaoran. Ieran era la tercera persona esa tarde que le preguntaba eso. La cuarta, si contaba a Tomoyo, quién había sido un poco más directa. "He pasado un rato muy agradable, gracias. Shaoran ha sido un acompañante muy cortés. "Tomoyo comenzó a toser. Sakura le lanzó una mirada fulminante y le dio una rápida patada bajo la mesa.
"¿De verdad? " dijo Ieran, cautivada por la escena que se desarrollaba bajo la mesa. "¿Cómo de 'cortés' fue?"
Esta vez fue Futti quien lanzó la patada, y su pie conecto ruidosamente con la espinilla de su madre.
"Fui sumamente cortés, Madre," dijo Shaoran en un tono que ponía punto y final al tema.
En ese mismo momento Sonomi soltó un pequeño gemido cuando Henry le dio una patada en la espinilla. "¡Henry! " exigió en tono bajo. "¿A qué viene eso?"
"Realmente, querida," murmuró él, mirándola cariñosamente a los ojos. "Me sentía excluido."
A la mañana siguiente Sakura descubrió que el amor tenía otro síntoma: no podía comer. O más bien, no podía comer delante de Shaoran.
No parecía tener ningún problema en hacerlo cuando él no estaba en el cuarto.
Cuando llegó abajo para desayunar, Futti, Ieran, y Tomoyo ya habían empezado. Sakura estaba famélica, así que se sentó, dispuesta a devorar lo que parecía una deliciosa tortilla.
Y entonces llegó Shaoran.
El estómago de Sakura comenzó a revolotear como las alas de una mariposa. No pudo darle ni un bocado a su desayuno.
"¿La tortilla no está a tu gusto? " preguntó Ieran.
"No tengo mucha hambre," contestó Sakura rápidamente. "Pero está deliciosa, gracias. "
Shaoran, quien estratégicamente se había colocado justo al lado de ella, se inclinó y le susurró, "No puedo imaginar cómo lo sabes ya que no le has dado ni un bocado. "
Ella sonrió débilmente y se metió un buen pedazo en la boca. Le supo a serrín. Miró a Ieran. "Quizás solo un poco de té. "
Antes de la hora de comer Sakura pensó que desfallecería de hambre. Shaoran había tenido salir a ocuparse de algún asunto de la propiedad, así que ella y Tomoyo habían pasado la mañana explorando la mansión. Cuando llegaron al comedor, su corazón se hundió al percatarse de que él no estaba allí.
Su estómago, sin embargo, se alegró.
Rápidamente se sirvió un plato de pavo asado y patatas, temerosa de que él llegara en cualquier momento. Sólo después de haberse servido una generosa cantidad de guisantes y espárragos como guarnición, pensó en preguntar a Ieran sobre el paradero de Shaoran.
"Bueno, esperaba que se nos uniera para comer," contestó su madre. "Pero tuvo que marcharse al noroeste de la propiedad para inspeccionar los daños causados por las lluvias torrenciales de la semana pasada. "
"¿Está eso muy lejos? " preguntó Sakura. Quizás podría reunirse con él más tarde.
"A más de una hora de camino, creo. "
"Ya veo. " No se había dado cuenta de que las propiedades de Shaoran eran tan extensas. "Bien, en ese caso tomaré algunos de esos merengues tan apetitosos. "
Sakura decidió, con un suspiro, que probablemente era mejor para todos que él hubiera tenido que marcharse. Si Shaoran hubiera pasado cada minuto a su lado (y tenía el presentimiento de que ésta era su intención original), ella seguramente estaría consumida de hambre para cuando regresara a Londres.
Pero no podía negar el hecho de que, a pesar de la perturbación que Shaoran le causaba, añoraba su compañía cada minuto que estaba lejos de ella. Fue a dar un paseo por el campo, pero no se divirtió porque Shaoran no estaba allí para competir con ella hasta el manzano que se encontraba a un par de millas al este de Westonbirt. Y después no estaba cerca para tomarle el pelo cuando ella trepó con habilidad al árbol o para felicitarla por su puntería cuando lanzó una de las manzanas al aire, golpeó con ella una de las ramas, y envió cinco manzanas más al suelo. Le dio la fruta a Charlie cuando regresó, y él se puso tan contento ante la perspectiva de tartas de manzanas recién cogidas que subió y bajo las escaleras a la carrera seis veces. Su exuberancia era contagiosa, pero no consiguió levantar su ánimo como una de las sonrisas de Shaoran lo hacía. Sakura dudaba de que nada pudiera comparársele.
Por otra parte, tuvo suerte de haberse comido una manzana mientras estaba subida en lo más alto del árbol porque no comió nada esa noche en la cena.
Tampoco vio a Shaoran a la mañana siguiente. Henry tenía una importante reunión con su abogado esa tarde a la que declaró que no podía faltar, y la familia al completo abandonó la mansión muy temprano por la mañana.
Shaoran, cansado de su pesada jornada del día anterior e inconsciente de los proyectos de los Daidouji de marcharse a primera hora, durmió hasta bastante tarde y echo mucho de menos a Sakura.
Sakura tan sólo suspiró ante su ausencia y se reconfortó con un vigoroso desayuno.
Ieran y Futti tenían planes de permanecer en Westonbirt hasta mediados de la semana, y Shaoran había decidido que no podía marcharse con todos los daños causado por la tormenta de los que ocuparse, así que Sakura y su familia tuvieron un carruaje para ellos solos durante todo el viaje de vuelta.
En el momento en que se pusieron en marcha, Tomoyo abrió su libro de Shakespeare, Henry sacó algunos papeles de negocios, y Sonomi se echó a dormir. Sakura miró fijamente hacia fuera por la ventana, resignándose a un paseo carente de amena conversación.
No quedó decepcionada.
Cuando llegaron a la residencia de Londres, Sakura dio un suspiro de alivio, se juró que llevaría un libro para el próximo viaje largo, y subió las escaleras hasta su cuarto. Todo el fin de semana había sido emocionalmente agotador, entre su encuentro íntimo con Shaoran, la enorme revelación de que lo amaba, y el no poder verlo después de eso.
El traqueteante paseo de vuelta a Londres no había ayudado. No fue consciente de lo cansada que realmente estaba hasta que se dejó caer sobre su cama y se percató de que no iba a ser capaz de levantarse durante al menos una semana.
O hasta que alguien llamara a su puerta diez segundos más tarde.
"¡Hola, Sakura!" Touya abrió la puerta y asomó la cabeza en la habitación antes de que le diera tiempo a contestar. "¿Has tenido un buen fin de semana?" A pesar de su agotado asentimiento él prosiguió. "Excelente. Pareces bastante descansada. "
Sakura, que estaba echada sobre su estómago con la mejilla derecha presionada sobre la cama y un brazo enroscado sobre su cabeza en un ángulo poco natural, levantó los ojos escépticamente y se dió cuenta de que él no estaba siendo sarcástico en absoluto; parecía bastante distraído, y dudó de que se hubiera tomado realmente la molestia de mirarla.
"¿Has tenido tú un buen fin de semana? " preguntó ella. "Imagino que habrás disfrutado de tu breve período de libertad. "
Touya entró en la habitación, arrastrando los pies, cerró la puerta, y se apoyó contra el escritorio de Sakura. "Vamos solamente a decir que he tenido un fin de semana interesante. "
"Oh querido. "
"¿Por qué no me cuentas sobre tu fin de semana primero?"
Sakura se encogió de hombros, irguiéndose hasta quedar sentada, con la espalda recostada sobre una montaña de almohadas que se apoyaban contra la cabecera de su cama. "Fue exactamente como te lo imaginas. "
"¿Un puñado de gente tratando de casarte?"
Incluida yo. "Exactamente. Pero aún así me las arregle para pasarlo bien. Es agradable salir de la ciudad. Está tan congestionada. "
"Bien, bien. " Touya comenzó a mecerse de adelante a atrás sobre sus talones, y Sakura tuvo la impresión que no prestaba ninguna atención a lo que ella decía.
"¿Pasa algo, Touya?"
Él suspiró. "Bien, se podría decir así." Caminó hasta la ventana y miró hacia afuera, se giró y la miró de frente, cruzó los brazos, los descruzó, y comenzó a caminar por la habitación.
"Deberías hacer más ejercicio," dijo Sakura, irónicamente.
Touya puede que la oyera, pero seguro que no la escuchaba. "No sucede nada serio. Quiero decir, que no es nada que no tenga solución si pongo mi cerebro a trabajar en ello. Por supuesto mi cerebro no vale demasiado, ya sabes. "
Sakura arqueó las cejas. "No en sentido físico, no. "
"No es como si alguien hubiera muerto o algo así. " Touya se metió las manos en los bolsillos y refunfuñó, "Al menos aún no. "
Sakura esperó haber oído mal.
"La cosa es, Sakura, que necesito tu consejo. Y tal vez tú ayuda. Eres una de las personas más inteligentes que conozco. Bueno, Tomoyo es inteligente, también. ¿Puede nadie ganarla cuando se trata de literatura y de cuantos idiomas habla? ¿Tres? Creo que ella saber leer en unos cuantos más, también. No tiene mucha cabeza para las matemáticas, pero mi hermana es muy lista, sí que lo es. Pero también es condenadamente práctica. Sin ir más lejos el mes pasado ella — " Touya se paró, dejo caer los hombros bruscamente y miró a Sakura con expresión apaleada. "Oh Dios, Sakura. No puedo ni recordar de qué estaba hablando. Sé que no entré aquí para hablar de mi hermana. ¿Qué te estaba diciendo? "Se derrumbó sobre un sillón.
Sakura se mordía el labio. La cabeza de Touya colgaba sobre el respaldo del sillón. La situación parecía grave, en efecto. "Um, creo que era algo sobre que deseabas mi consejo. "
"Oh, correcto. " Touya hizo una mueca. "Me he metido en un pequeño lío. "
"¿De verdad?"
"Estaba jugando a las cartas. "
Sakura gimió y cerró los ojos.
"Bueno, espera un segundo, Sakura," protestó Touya. "No necesito un sermón acerca del vicio del juego. "
"No iba a echarte uno. Es solamente que cuando la declaración 'estaba jugando a las cartas' es precedida por 'me he metido en un pequeño lío' por lo general significa que alguien debe a alguien mucho, mucho dinero. "
Touya no dijo nada; solamente permaneció sentado con aspecto lastimoso.
"¿Cuánto?" Sakura pensó con rapidez, calculando mentalmente sus ahorros. Ella no había gastado mucho de su asignación últimamente. Tal vez pudiera hacerle un préstamo a su primo.
"Er,… determinada cantidad. " Touya se levantó y miró por la ventana otra vez.
"¿Cómo de determinada?"
"Sumamente determinada," contestó él enigmáticamente.
"¡¿Sencillamente de cuánto hablamos?! " explotó Sakura.
"Diez mil libras. "
"¿Qué? " chilló ella, saltando de la cama. "¿Estás loco? ¿Has perdido la cabeza? "Ella comenzó a caminar por la habitación, agitando las manos frenéticamente en el aire. "¿En qué estabas pensando? "
"No lo sé," gimió Touya.
"Oh, olvidé que careces de cerebro. ¿Cómo puedo esperar que pienses? "
"No estás siendo exactamente un apoyo para mi momento de crisis. "
"¿Apoyo? ¡Apoyo! "Sakura lo fulminó con la mirada. "No es apoyo lo que necesitas ahora mismo. Al menos no de la clase emocional. No me lo puedo creer. "Se dejó caer de espaldas en la cama. "Simplemente no me lo puedo creer. ¿Qué demonios vamos a hacer? "
Touya exhaló un suspiro de alivio ante su uso del plural.
"¿Qué pasó?"
"Estaba jugando con un grupo de amigos en White. Anthony Woodside se nos unió. "
Sakura tembló con aversión. No había visto al Vizconde Benton desde su extraño encuentro en el baile de los Lindworthy, y ciertamente no tenía ningún deseo de volver a hacerlo. Su tirante conversación la había hecho sentir sumamente intranquila y ligeramente insultada. No le había contado nada a Shaoran sobre el incidente; no pareció haber ninguna necesidad de molestarlo con ello. Pero de todos modos, Sakura no podía sacudirse la sensación de que Woodside tenía proyectos malvados - proyectos que implicaban a su familia. Ahora parecía que sus premoniciones se habían hecho realidad.
"Pareció descortés no invitarle a que se uniera a nosotros," continuó Touya. "Se suponía que era una partida amistosa. Informal. Todos habíamos tomado unas copas. "
"Todos excepto Woodside, imagino. "
Touya gimió, golpeó la pared con la mano en un gesto nervioso. "Probablemente tienes razón. Lo siguiente que supe es que las apuestas giraban fuera de control, y yo no podía echarme atrás. "
"Y, de repente, eras diez mil libras más pobre. "
"Oh Dios, Sakura, ¿qué voy a hacer?"
"No lo sé," dijo ella francamente.
"La cuestión es, Sakura, que él hacía trampas. Lo vi hacer trampas." Touya se pasó la mano nerviosamente por el pelo, y casi acabó con ella ver su expresión torturada.
"¿Por qué no dijiste algo? ¿Cómo pudiste simplemente quedarte allí sentado y dejar que te esquilara todo tu dinero? "
"Oh, Sakura," suspiró Touya, hundiéndose de nuevo en el sillón y dejando las manos colgar. "Puedo ser un hombre de honor, pero no soy estúpido. Woodside es uno de los mejores tiradores de Inglaterra. Tendría que haber sido un loco para decir algo que provocara que me retara a duelo. "
"¿Estás seguro de que te hubiese retado?"
Touya le lanzó una mirada que le dijo que estaba más que seguro.
"¿Y habrías tenido que aceptar? ¿No podrías simplemente haberle vuelto la espalda y marcharte? "
"Sakura, esto es una cuestión de honor. Yo no podía asomar la cara en ningún sitio si acusara a alguien de hacer trampa y luego no afrontara las consecuencias. "
"Encuentro que el asunto del honor entre los caballeros está muy exagerado, en efecto. Llámame práctica, pero realmente creo que la vida de alguien es preferible al honor de esa persona. Al menos en lo que respecta a los juegos de cartas. "
"Estoy de acuerdo, pero no hay nada que pueda hacer al respecto. El hecho es que debo diez mil libras a Woodside. "
"¿Cuánto tiempo tienes para reunir el dinero?"
"Normalmente tendría que entregárselo en seguida, pero porque es una cantidad muy grande me dijo que podía tomarme una quincena. "
"¿Tanto? " dijo Sakura, sarcásticamente.
"Creo que me concedió tiempo suplementario porque le gusta sentir que tiene poder sobre mí. "
"Probablemente tienes razón. "
Touya tragó convulsivamente y sus manos se aferraron al brazo del sillón. "Dijo que se olvidaría completamente del tema si conseguía arreglar una cita secreta entre él y Tomoyo. "
Sakura sintió que una candente llamarada de rabia la recorría. "¡Lo mataré! Es repugnante." escupió, caminando a zancadas hasta su escritorio y abriendo con furia los cajones. "¿Tienes una pistola?" le preguntó ferozmente, revolviendo sus pertenencias y tirando los papeles al suelo. "Lo único que yo tengo es este abrecartas. " De repente un pensamiento horrible cruzó por su cabeza y se dio la vuelta hacia Touya con la cara pálida. "¿Tu no —no accederías?"
"Por Dios, Sakura," estalló Touya. "¿Qué clase de hombre crees que soy?"
"Lo siento, Touya. Sé que tu no serías — solamente es que estoy muy trastornada. "
"No soy capaz de entregar la inocencia de mi hermana para saldar una deuda de juego," añadió él defensivamente.
"Lo sé. " Sakura suspiró, dando golpecitos con el dedo sobre su patética y pequeña daga. "Es afilada. "
"No vas a ir a ninguna parte con ese abrecartas. De todos modos no serías capaz de hacer mucho daño con él. "
Ella tiró el abrecartas sobre el escritorio y se dejó caer pesadamente sobre el borde de la cama. "No le he contado a nadie esto, pero tuve un encontronazo con Woodside la semana pasada."
"¿Lo tuviste? ¿Qué pasó? "
"Fue todo muy extraño. Él hizo toda clase de comentarios insultantes sobre que soy americana y carezco de un título. "
"El hijo de puta," juró Touya, apretando los puños.
"Eso no fue lo peor, sin embargo. Me dijo que iba a casarse con Tomoyo. "
"¿Qué?"
"Lo juro por Dios. " Sakura asintió con la cabeza para enfatizarlo. "Y creo que realmente lo cree. "
"¿Qué le dijiste tú?"
"Me reí de él. Probablemente no debería haberlo hecho, pero la idea de Tomoyo casada con aquel bastardo es absurda. "
"Vamos a tener que llevar cuidado con él, Sakura. Su obsesión con Tomoyo ya es bastante grave, pero ahora que además tú lo has insultado, buscará venganza. "
Sakura le lanzó una mirada incrédula. "¿Qué va a hacer? Además de aligerarte de diez mil libras, quiero decir. "
Touya gimió. "¿De dónde demonios las voy a sacar, Sakura?"
"Si podemos cancelar esta deuda de juego, Woodside no tendrá nada con qué presionar a Tomoyo. Vamos a tener que pensar en un plan. "
"Lo sé. "
"¿Y tus padres?"
Touya apoyó la frente contra una de sus manos con expresión angustiada. "Oh, Sakura. No quiero pedirles el dinero. Me siento tan avergonzado cuando pienso— no quiero que también se avergüencen de mí. Además, los fondos de papá están todos invertidos. Recientemente ha hecho una gran inversión en una plantación en Ceilán. No creo que pudiera reunir esta cantidad de efectivo tan rápidamente. "
Sakura se mordisqueo el labio inferior, sin saber que decir.
"Yo solo me metí en este lío. Yo solo debo salir. "
"Con un poco de ayuda de tu prima. "
Touya sonrió a Sakura cansadamente. "Con un poco de ayuda de mi prima," aceptó.
"Probablemente es lo mejor que Tío Henry y Tía Sonomi no puedan ayudarnos," dijo Sakura. "Se pondrían enfermos si lo supieran. "
"Lo sé, lo sé. " Touya suspiró y se levantó con decisión, caminando hasta la ventana y mirando fijamente al exterior, hacia la transitada calle.
"Es una pena que esto no haya pasado dentro de seis meses," dijo Sakura pensativamente.
Touya se giró bruscamente, entrecerrando los ojos. "¿Qué pasa dentro de seis meses?"
"Que cumplo veintiun años. La familia de mi madre me dejó un poco de dinero- no sé si alguna vez lo he mencionado. Ha estado acumulando intereses durante algún tiempo, e imagino que habría bastante para cubrir tu deuda. Pero está en depósito, y no puedo tocarlo hasta que cumpla veintiun años. O a menos que me…" se le atascó la voz en la garganta.
"¿A menos que tú qué?"
"Me case," dijo ella, suavemente.
"Supongo que Ashbourne no te lo ha propuesto este fin de semana," dijo Touya, bromeando solo a medias.
"No," dijo Sakura, tristemente.
"No importa, de todos modos. Llevaría meses transferir el dinero desde América. "
"En realidad, está aquí en Londres. Mi madre nació en América, pero mis abuelos emigraron de Inglaterra. Mi abuelo nunca confió demasiado en los bancos de las Colonias y guardó el grueso de sus fondos aquí. Supongo que mi madre y mi padre nunca vieron ninguna razón para moverlo, aunque los Estados se hicieran independientes. "
"Bien, es inútil ni siquiera pensar en ello. Ningún banquero te dará el dinero antes de tiempo. "
"A menos que me case," dijo Sakura suavemente, y su corazón comenzó a latir un poco más rápido.
Touya la miró socarronamente. "¿Qué estás diciendo, Sakura?"
"¿Es muy difícil conseguir una licencia especial?"
"No mucho, imagino, si uno conoce a la gente adecuada. "
"Estoy segura de que Shaoran conoce a toda la gente adecuada," comentó Sakura, humedeciéndose los labios. "¿No crees?"
"Pero si me acabas de decir que Ashbourne no te ha propuesto matrimonio este fin de semana. "
"Eso es cierto," accedió Sakura, entrelazando las manos. "Pero eso no significa que no pueda proponérselo yo a él. "
Los ojos de Touya rebosaban incredulidad. "Er, supongo que podrías," dijo despacio. "Nunca he oído que tal cosa aconteciera, pero supongo que eso no significa que no se pueda hacer. "
"¿Crees que soy tonta? " dijo Sakura desanimada.
"No, no, no, por supuesto que no," contestó él rápidamente. "El tonto será Ashbourne si te rechaza. Lo que no va a hacer. Estoy seguro. Es sólo que puede que quede un poco sorprendido. "
"Muy sorprendido. "
"Malditamente sorprendido," dijo Touya, asintiendo enfáticamente con la cabeza.
Sakura gimió. "Oh, Dios. Me sonrojo solamente de pensarlo. "
Touya tamborileo con los dedos contra la pared mientras consideraba el plan. "¿Estás segura de que eso funcionará, Sakura? ¿Cómo demonios vas a proponerle matrimonio, hacer que él acepte, se case contigo, y conseguir el dinero, todo en una quincena? "
Su cara reflejó desanimo. "Yo sola no podría, supongo. Pero pienso que tal vez el banco liberara mi dinero una vez que sepan que estoy comprometida con el duque de Ashbourne. Shaoran es un hombre poderoso, ya sabes. "
"Lo sé. "
"Estoy segura de que el anuncio del compromiso en el Times funcionará. Es casi como estar casada. Un caballero nunca rompería su compromiso con una dama una vez que ha sido publicado en los periódicos. Y los banqueros no concebirían ni remotamente la idea de que alguien pudiera dar calabazas a un duque. "
"¿Pero y si se niegan a liberar el dinero antes de la boda? Los banqueros pueden mostrarse rígidos con respecto a las normas y todo eso. "
"Entonces tendré que conformarme con una boda precipitada. No creo que a Shaoran le importe. "Retorcía una esquina de su edredón con la mano, sus ojos clavados en sus dedos mientras hablaba con su primo. "Espero tener el coraje necesario," dijo suavemente.
Touya inmediatamente se puso a su lado y le paso un brazo alrededor de los hombros. "Sakura", dijo muy suavemente, dándole un leve apretón. "No tienes por qué hacer esto por mí. Puedo solucionar este problema de otra manera. Acudiré a un prestamista si es necesario. Seré desgraciado durante unos meses, un año a lo sumo. Pero el matrimonio dura toda la vida. No puedo pedirte que sacrifiques así tu felicidad."
"Pero tal vez," susurró Sakura, "solo tal vez, no esté sacrificando mi felicidad. " Miró atentamente a su primo, sus ojos Cafés brillantes de la emoción. "¿Entiendes? Tal vez esta es la única posibilidad que tengo de lograr la felicidad. "
"Pero Sakura, ¿estás segura de que puedes hacerlo? ¿Si Shaoran no te ha pedido que te cases con él, qué te hace pensar que él va a aceptar tu oferta? "
"No lo sé," suspiró Sakura. "Supongo que simplemente tendré que conseguir que la acepte, ¿no?"
Mientras tanto, en Westonbirt, Shaoran tomaba un baño muy caliente. Se sentía como si hubiera cabalgado de ida y vuelta al infierno en los últimos días, y cada uno de sus músculos dolía por un uso excesivo. Estaba profundamente irritado con la maldita tormenta dejada de la mano de Dios que había inundado la mitad su propiedad, derribado seis árboles, y monopolizado su atención durante todo el sábado. Para su disgusto, los únicos momentos en que había podido ver a Sakura fueron durante el desayuno y la comida, y ella había pasado la mayor parte de ese tiempo eligiendo sus alimentos y evitando su mirada.
Estaba nerviosa, eso era todo. Eso lo entendía.
Lo que no entendía era por qué él estaba nervioso también. Oh, supuso que lo ocultaba mejor que Sakura, pero él era casi diez años mayor que ella y tenía mucha más experiencia con el sexo opuesto. Esta era la razón por la que probablemente tenía un poco más de autocontrol. Pero aunque había logrado actuar con normalidad, no podía negar el embriagador sentimiento de anticipación que sentía siempre que ella entraba en una habitación. Tampoco podía negar lo increíblemente decepcionado que se sintió cuando se levantó esa mañana y descubrió que se había marchado ya.
Shaoran gimió y se hundió más profundamente en la bañera. Iba a tener que decidir qué, exactamente, sentía por Sakura. Y una vez que lo hubiera hecho, iba a tener que decidir lo que quería hacer al respecto.
¿Casarse?
La noción comenzaba a parecerle cada vez más atractiva. Siempre había planeado aplazar el matrimonio hasta al final de la treintena. Entonces haría lo que todo el mundo esperaba de él y se casaría con alguna muchachita sin personalidad para olvidarse inmediatamente de ella. Bueno, no inmediatamente. Estaba la cuestión de procrear un heredero. Pero una vez que se ocupara de eso, podría olvidarse de su existencia. No necesitaba una esposa en su vida.
Pero el quid de la cuestión era que quería a Sakura en su vida. Había hecho todo lo posible por introducirla en su vida1. La idea de Sakura como su esposa disipó todas sus nociones previas sobre el matrimonio. Sintió que el calor se expandía por su interior al pensar en despertar junto a ella por las mañanas, sin necesidad de rondarla sigilosamente para conseguir un momento a solas con ella. No parecía tener mucho sentido esperar para tener una esposa a la que ignorar cuando podía tener a una a la que no quería ignorar.
Y, por supuesto, estaba la cuestión del heredero. El proceso no parecía tan aburrido si implicaba a Sakura. Y por primera vez, se encontró examinando su futuro y tratando de imaginar a esos herederos sobre los que su madre seguía incordiándolo. Un pequeño muchacho con el pelo Castaño. No, una niña con el pelo castaño —eso era lo que quería. Una niña diminuta con el pelo r y grandes ojos Verdes que se lanzaría en sus brazos y gritaría, "¡Papá! " cuando entrara en su habitación.
Y después, la acostaría en la cama, buscaría a su madre, la metería en su cama, y se pondrían manos a la obra para crear un muchacho con el pelo Castaño y grandes ojos Verdes.
Cristo, sonaba como si ya hubiera tomado su decisión.
¿Se había vuelto loco? ¿Estaba listo para abandonar casi una década de planes por una diminuta y Castaña muchachita americana?
Shaoran gimió otra vez y salió de la bañera, el agua goteando por su fibroso cuerpo en delgados riachuelos. Agarró la toalla que su criado había dejado doblada con esmero sobre una silla cercana, se secó rápidamente, caminó hasta su armario y tomó una bata. Poniéndosela, se dejó caer sobre su cama.
Estaba bastante seguro de que Sakura lo aceptaría si le pedía que se casara con él. Sabía que ella echaba de menos a su padre y que siempre había tenido la intención de regresar a América, pero él podría ser flexible. No había ninguna razón por la que no pudieran ir de visita a Boston cada dos años más o menos. De hecho, el resto de su familia estaba aquí en Londres, y él sabía que ellos deseaban que ella se quedara. Y aunque no quería una esposa que se casara con él debido a la presión familiar, supuso que mejor no mirar los dientes a un caballo regalado. Tendría mucho tiempo para convencer a Sakura de que lo amaba.
Shaoran se sentó como impulsado por un resorte. ¿Quería que Sakura lo amara? Eso podía ser un poquito más de lo que él podría asumir. Si alguien te ama— alguien decente y amable, es decir —uno tiene la responsabilidad de no pisotear su corazón. Y aunque no tenía intención alguna de herir a Sakura, sabía que podía lastimarla solamente al no amarla también.
Por supuesto, tal vez él podía corresponder a su amor.
Pero entonces y en primer lugar, tal vez ella no lo amaba. Realmente ella no lo había dicho. Él no podía corresponder a su amor si ella no lo amaba primero.
Él, sin embargo, podía amarla primero.
Y eso significaba que iba a tener que convencerla de que lo amara.
Pero la cuestión era retórica, de todos modos, porque él no había decidido aún amarla.
¿O sí?
Shaoran saltó de la cama y comenzó a caminar de un lado a otro del cuarto. ¿Había decidido amarla? No lo sabía. Y además, ¿tomaba un hombre realmente la decisión de amar a una mujer, o simplemente es de esa clase de cosas que crece dentro de uno hasta que un día saltas de la bañera y te das cuenta de que la amas desde hace siglos, hace ya tanto tiempo que no estás ni seguro de cuando comenzaste a hacerlo y que solamente estás luchando contra lo inevitable porque has convertido en un hábito el frustrar a tu madre y a tu hermana?
Oh Dios, amaba a Sakura. ¿Y ahora qué iba a hacer? Oh, bien, podía pedirle que se casara con él, y ella probablemente diría que sí, pero no creía que fuera suficiente. No quería que lo hiciera solamente porque él le gustaba; quería que lo hiciera porque lo amaba, porque lo amaba tanto que no podía soportar el pensar en vivir sin él, porque él lentamente comenzaba a ser consciente de que así era como él se sentía respecto a ella.
Tal vez debería tantear el asunto antes de efectivamente proponérselo -para hacerse una idea de lo que ella sentía realmente por él. No había prisa para proponérselo. Ahora que se había hecho a la idea de este matrimonio, estaba impaciente por atarla legalmente a él para toda la vida, pero supuso que unos cuantos días más no supondrían una gran diferencia. Después de todo, si se evidenciaba que ella no iba a corresponder a sus sentimientos, él podría no querer proponerle matrimonio.
¿A quién quería engañar? Por supuesto que se lo iba a proponer. Ni el mismo Napoleón podría detenerlo. Pero tampoco le haría daño esperar un poco—aunque solo fuera por su paz mental. Después de todo, no era como si ella se fuera a marchar en cualquier momento. Y nadie más iba a proponérselo mientras tanto. Shaoran tenía la certeza de haberse asegurado de eso.
Pocos hombres eran lo bastante valientes para pedirle un baile dos veces en una noche, mucho menos pedirle que se casara con ellos. Shaoran la había reclamado. Y era hora de reclamar su reclamación.
El viernes podía ser perfecto. Había una fiesta a la que, se suponía, tenía que asistir el miércoles. No podía recordar donde, pero su secretario lo tendría anotado, y Sakura seguramente estaría presente. Podría hablar con ella entonces, sondearla un poco y tratar de adivinar sus sentimientos. El jueves su madre daba una pequeña cena. Tendría una buena posibilidad de conseguir un momento a solas con ella entonces. Su madre seguramente haría todo lo posible por darle la oportunidad de hacerlo así. El viernes por la mañana elegiría un anillo de compromiso de entre las joyas de la familia y luego se dirigiría a la mansión Daidouji, se lo propondría, y ya estaba todo solucionado.
Salvo que realmente aún no había solucionado nada. Shaoran sonrió beatíficamente. Comenzaría a solucionarlo todo.
NOTA: Hola antes que nada muchas gracias alas personas que le dieron Fallow y Favorite tanto ala historia como a mi solo pasaba a subir este capitulo que ya lo tenia ahi porque estoy en semana de examenes y no creo poder actualizar tan rapido asi que hice un capitulo doble n_npara no tenerlas tanto en emocion sin mas prometo despues responderles a todas las personitas bonitas que dejan un lindo Review en verdad no saben lo feliz que me hacen sin mas el adelanto del siguiente capitulo
"¿Qué sucede, Smithers? "preguntó Shaoran distraídamente, alzando apenas la vista de los documentos que estudiaba.
"Hay una señorita sin escolta que desea verlo, su Excelencia. "
Shaoran posó los papeles sobre su escritorio, dedicó a su mayordomo una afilada mirada, y luego contestó, "No conozco a ninguna señorita que me visitaría en casa sin un acompañante. " Tomó de nuevo sus papeles y se concentró en ellos enérgicamente.
"Como usted desee, su Excelencia. " Smithers comenzó a salir del cuarto pero se detuvo justo antes de cerrar la puerta. "¿Está usted seguro, su Excelencia? "
Shaoran bajó los documentos otra vez y miró a su mayordomo con expresión irritada. "¿Estoy seguro de qué, Smithers? "
"¿Está usted seguro que no conoce a esta señorita en particular? Ella parecía bastante, er, ansiosa, su Excelencia. "
Shaoran decidió complacer a su mayordomo. "¿Qué aspecto tiene, Smithers? "
"Ella es bastante menuda, y su pelo es de un color notablemente brillante como el oro. "
"¡¿Qué?! " exclamó Shaoran, levantándose tan bruscamente se golpeó la rodilla contra el escritorio.
Las arrugas alrededor de los ojos del mayordomo se intensificaron ligeramente. "Y tiene los ojos Verdes más grandes que he visto desde que la señora Smithers pasó a mejor vida hace siete años. "
"¡Dios mío, Smithers, ¿por qué no ha dicho eso antes?! " Shaoran salió disparado del cuarto y se lanzó escaleras abajo.
Sakura se inclinó hacía arriba, apoyando las manos en los reposabrazos de la silla. "Vas a tener que cooperar," murmuró, sintiendose extraordinariamente audaz ahora que él había aceptado su oferta.
Shaoran se inclinó hacia abajo y sus manos cubrieron las de Sakura. "Por supuesto. "
"Bueno, eso es un poco personal. " Sakura se removió incomoda y luego rápidamente añadió, "y no le he contado a Touya una palabra sobre ello. "
"¿Pero por qué? ¿No podías esperar a que él te lo propusiera? Es como se hace por lo general, ya sabes. Estoy segura de que lo habría hecho tarde o temprano. "
