Se lo que van a creer mucho de mis lectores O.O ¿cómo es que ha actualizado tan rápido?. Pues veréis, ahora tengo un nuevo fics de Harry Potter, y mi inspiración para escribir apareció como por arte de magia. Ya se, ¿por qué no ha actualizado los fics que tiene más retrasado? Por que veréis, al terminar este capítulo mas de la mitad de ustedes me querréis matar, mandar cartas bomba y cosas por el estilo, así que quienes quieran saber la continuación de esta tanto de las otras historias tenéis que esperar a este fin de semana que ya seguramente actualizaré uno de los dos, por que este fics, creo que tardaré bastante ya en actualizarlo, algunos os lo tomareis como un regalo, otras como una incitación para matarme xD. Pero se que no lo haréis, una amiga me ha dicho que el final está para llorar, yo en verdad creo que la parte de Inuyasha si está para llorar, pero lo otro no tanto n.nUU no se que pensar, el capítulo, siento si me ha quedado corto, pero si lo continuaba, más de 1 que creo que ya sois me rematabais. Bien, ya os dejo con el otro sitio, después no olvidéis repasar todo y cada uno de los puntos de este fics, y será mejor que me vaya escondiendo ya n.nUU no será que alguien ya me quiera matar jeje... tengo los días de vida contados -.-.

Bueno, aquí no se muy bien que decir, la verdad es que esta actualización podría considerarse como una de las más rápidas que he hecho, menos de dos semanas xD milagro no?. Se que las lectoras fieles de Sentimientos que nacen y Yugioh TV me querrán matar, pero no he podido resistir las ganas de escribirlo n.nUU debéis entenderme u.u cuando entras ganas no puedes resistirte, no son como las leyes de los alumno: El alumno cuando le entran ganas de estudiar, se sienta y esperan que se le pasen, no a mi si me entra la inspiración, cosa que sabéis la mayoría que no me entra muy a menudo que digamos, además contando que Kimi se nos ha hechado novio y de pasan dale que te pego casi todas las noches, la falta de sueño, el dinero para contratar personajes de otras serie, el colegio y el esfuerzo por terminar este capítulo, unido acarrea muchísimas cosa unidas, os lo aseguro... (bueno ¬¬ para eso podrías insonorizar las parecer, o poner un tope de tiempo y comprar un frigorífico nuevo que está estropeado, poner una máquina expendedora de condones fuera de casa también estaría bien, por que nuestra querida casa, menos Asumi, todos tienen novio y novia y parece una casa de citas u.u) Elís o.o chica, has estado desaparecida durante muchísimo tiempo tía n.n me alegro de verte, y en parte en verdad, tu y tu novio a ver si algún día lo traes, que quiero conocerlo, y lo de la máquina me lo pensaré xD. Bueno, resumiendo, mi vida es plenamente un lío tras otro, vida amorosa no tengo u.u y espero que siga siendo así por muchos años, bueno, mi casa es casi un completo desastre y mis personalidades no me hacen ni puto caso n.n ¿se podría ser más feliz?. Lo dudo :P Bueno no me lío más y os dejo con mi fics, no me matéis...

Disclainer: Los personajes de Inuyasha lo repito y repetiré cien mil millones de veces, no son míos y si lo fueran creo que sería una de las personas más felices de la tierra ya que haría lo que se me antojase con ellos, y muchos personajes sería cambiados, por ejemplo Kykio, por una zorra, Jakken por un lobito, Naraku por un mono, y cosas así, pero como no lo son, me aguanto y sigo esperando a que el manga se acabe que ya son 402 Cap de él xD a que mola?. Pues dice que llegará hasta los 500, yo quiero saber el final T.T es muy mala por hacernos sufrir tanto no creéis?.

- Hablando

Pov´s de un personaje

''''''''''''''' cambio de escena

Alma que expira

La luz alrededor de la chica se había extinguido por completo, dejando ver la sutil figura y la delicadeza de su cuerpo, mientras su rostro oculto por su larga melena azabache impedía la vista de cualquier reacción de sus ojos, o de su cara, todo estaba totalmente silencioso, como si el tiempo se hubiera parado dejando ese momento grabado para siempre. La atmósfera era tensa y parecía estar apunto de cortar la respiración del hanyou que miraba expectante el cuerpo de la chica, aún sin poder asimilar lo que acababa de pasar. Mientras tanto, Naraku sonreía cínicamente ante tal escena, estaba disfrutando cada segundo de angustia de la chica, y cada duda de Inuyasha. Era tan dulce ver sufrir a las personas, y más si lo tienes todo planificado y sale como tu quieres... la venganza se sirve en un plato frío... pero eso no era simplemente una venganza, era el gozo de ver a dos seres que se querían entre sí dudar de ellos, desconfiar de quien se supone querías... odiar a aquella personas que en realidad amas. Esa escena le recordaba a lo que pasó hace 50 años, pero mucho mejor.

Inuyasha no sabía como reaccionar, las palabras de la joven aún estaban en su cabeza... 'perdóname' suplicaba una y otra vez. Pero el no entendió el significado hasta que fue demasiado tarde, ya que, enfrente suya, se mantenía inclinada la que le había quitado las noches de sueño, por la que había perdido ya parte de su orgullo, a la que le había contado miles de secretos y había confiado en ella... Kagome era Kaori, la misma que sonreía, la misma que luchaba, la misma que había jugado con el a aquél Rol del destino, donde no fue más que un mísero juguete en su juego, una pieza más, una mentira tras otra... un sueño que se rompía por la desilusión de un corazón... ¿Cómo había sido capaz Kagome de hacer eso?. De jugar con el corazón de otras persona, haciendo que creyeran lo contrario de lo que era... ¿cómo podía abandonarlos solo para luchar contra Naraku?. Era un suicidio, todo tenía que tener una explicación, ella no haría eso por gusto, no ella, no Kagome.

Por el mismo lado, y con los mismos pensamientos parecidos, Kagome intentaba a pesar de todo no llorar, no tenían que verla débil, no podía mostrar debilidad enfrente Naraku, de él no, ese ser solo se merecía morir, ni siquiera le daría la satisfacción de verla sufrir el tiempo suficiente como para acabar con él, pero ya no era hanyou, ya la espada le era inservible, solo tenía el arco y su resistencia. Aunque ahora si que fuera ella, e Inuyasha probablemente la odiaría por eso, era humana, y la herida de su costado era grave... tenía que destruir a Naraku pronto, sino... no sabría que llegaría en un futuro próximo, donde ya ella, no existiera más.

- Que felicidad verte Kagome – rió Naraku – estaba esperando que aparecieras para que el verdadero combate empezara, pero a costado dejar a Kaori a un lado, ¿verdad? – la miró – tu ahora eres humana, no podrás vencerme tan fácilmente ya – sonrió maquiavélicamente.

A ella se le notaba hervir la sangre, su cuerpo estaría dañado, pero su espíritu tenia la misma intensidad que en todo el combate, forzosamente y con ayuda de la espada logró colocarse en pie y sus ojos miraban a Naraku entre con asco y ferocidad, como le dijo a Kykio, ya no era una niña, podría haber pasado poco tiempo desde que se fue del Sengoku y desde que tenía esa forma, pero había aprendido que ella no era una insignificante y débil humana, ella lucharía por lo que quería aunque le costara la vida, no temía a la muerte.

- ¿Qué te apuestas? – rió sin una pizca de humor – tus palabras no me afectan Naraku, podré seguir siendo yo, pero a mi no me vencerás tan fácilmente, aunque con tus trampas y engaños podrías hacerlo, yo veré irte al infierno antes que tu a mi, de eso puedes estar seguro.

- ¿Así que yo iré al infierno antes que tú, no? No eres tampoco un ángel como para irte al cielo, si muero, te prepararé una silla en el infierno, ya que al poco tiempo de morir yo si sucede, tu también caerás... – sonrió con sarcasmo.

- No creas, soy más fuerte de lo que aparento – le miró fijamente.

- Aunque así sea sigues siendo humana – se fijó en el hanyou – además, no creo que Inuyasha se alegre mucho de tu muerte, y si se alegra, estaré yo ahí en primera fila para verlo, no te hagas la modesta con tus poderes Kagome, sin ayuda, no podrás matarme, y ni con esas lo lograrías, reconoce que he ganado...

- ¡Jamás! No romperé la promesa que le hice a mi padre – gritó con rabia mientras sangre caía de su herida y se moría el labio para aguantar el dolor.

- Que tierna... en realidad eres patética Kagome – se fijó en el medallón – no vivirás mucho para tener ese medallón, pronto estará en mi poder, en cuanto todos mueran será mío – rió.

La chica no sabía muy bien que hacer, sus fuerzas eran mínimas, Inuyasha seguramente ahora la odiaba e Naraku cada vez era más fuertes... se concentró en su mano, necesitaba los fragmento, solo eso... con eso ganaría algo de tiempo por lo menos... con eso, tendría una oportunidad contra Naraku. Abrió su mano y se fijó en los fragmentos, en total cinco... con uno sería más que suficiente.

- Inuyasha... – llamó al chico, al cual le tiró algo y lo cogió con una mano – ayúdame a destruir a Naraku, cumple tu venganza, y destrúyelo, solo haz lo que yo te diga... – dijo con tristeza – después de esto todo acabará.

El muchacho la miró extrañado y se fijó en lo que tenía en la mano, un fragmento de la perla, pero... ¿qué se suponía que tenía que hacer con él?. Tenía que confiar en ella, estaba seguro de que no haría nada que estuviera en su contra, que deseaba tanto la muerte de Naraku como él mismo pero... no lo tenía muy claro, ella no sabía de lucha ni nada, pero a lo mejor... su corazón le decía que la ayudara pero su mente que desconfiara de ella, ¿qué hacer?. ¿Qué camino tomar cuando las puertas se te cierran?. Estaba tan confuso, pero una imagen se le vino a la mente, Kagome al lado del pozo... otra vez ese flash... otra vez ese momento... ella siempre había confiado en él, no podía fallarle ahora.

Esta bien – asintió y miró a Naraku con odio - ¡está vez morirás bastardo! – gritó poniéndose en posición de lucha.

¿No sientes odio hacia Kagome, Inuyasha?.¿No te sientes traicionado por ella por su engaño? – se burló Naraku - ¿no la odias ni un poco Inuyasha? – preguntó con malicia.

La chica sonrió un poco, sabía la respuesta del hanyou, sabía que ahora la odiaba, o por lo menos seguramente la repelería, tantos engaños por parte del ser en quien confías a la larga se vuelve algo agónico, y sin vida, cosa que en ella se estaba extinguiendo. Inuyasha no supo que contestar, pero no le daría el gusto a Naraku de decir que la odiaba, cosa que no hacía, frunció el ceño, nunca odiaría antes muerto que odiar a esa niña, nunca...

No, si ella ha tenido sus motivos para hacerlo ya los explicará, ella no me ha traicionado de ninguna forma, solo ha hecho lo que ella quería es su vida, yo no me meto en ella – contestó divertido por la cara de Naraku – no odiaré a Kagome nunca, y lo sabes muy bien Naraku, no intentes hacer cosas que sabes que no serán posibles – rió sarcásticamente.

Kagome en ese momento sintió una enorme gratitud hacia Inuyasha, se sentía aliviada por saber que lo la odiaba, pero también tenía remordimientos por lo que había pasado, si sobrevivía le explicaría todo a sus amigos, pero luego tendría que despedirse... eso no le gustaba nada, pero tenía que hacerlo.

Si eso es lo que dices... está bien – un aura violácia oscura le cubrió por completo gracias a la perla que estaba casi entera entre sus manos – ahora, comienza la verdadera batalla, de la que nadie saldrá vivo – sus ojos se tiñeron de rojo oscuro.

Muchos demonios salieron de aquel lugar atacando a cuanto ser viviente estuviera por en medio, Kagome había puesto una barrera protectora alrededor de sus amigos, no quería que ninguno sufriera más daños de los que ya tenía, aunque eso había suponido una gran cantidad de energía espiritual, cosa que la había agotado pero aún se mantenía firme destruyendo los demonios que se les venía encima, sus poderes cada vez eran más bajos, pero no se rendiría hasta matar a ese engendro, no lo haría, había echo una promesa que cumpliría. En cambio Inuyasha destruía a los demonios con alguna que otra dificultad, pero no tenía muchos problemas, su mirada estaba atenta de lo que hacía Kagome estaba herida y no podría defenderse por mucho tiempo... necesitaba ayudarla, pero aún no sabía que hacer con el fragmento que tenia en la mano... no lo entendía.

Naraku no salía de aquel lugar, era como si se hubiera echo un refugio con la perla, como si su deseo de ser demonio entero ya hubiera servido, estaba disfrutando de aquel espectáculo, tanta destrucción, tanto sufrimiento... vamos que estaba disfrutando como nunca, esta vez ganaría él, y por fin sería un demonio completo. Kagome intentaba luchar le quedaban dos flechas y ya dentro de poco terminaría el poder que le quedaba. Así que gritó rápidamente formando un escudo alrededor de ella e Inuyasha.

- ¡Utiliza el Kongoshouha!.¡Hazlo con la espada junto con el fragmento! – miro casi agotada – ¡No hay tiempo, el escudo te protegerá!.

Inuyasha la miró y asintió poniendo el fragmento al lado de la espada, el fragmento no se pondría oscuro ya que Kagome protegía con su poder espiritual. La espada se cristalizó de un color rosa azulino mientras él con el ceño fruncido sujetaba la espada, no había utilizado ese ataque apenas y ahora necesitaba dar de llego a Naraku para quitar esa masa oscura de su alrededor, seguro que Kagome sabría que hacer después, confiaba en ella y sabía que no le fallaría. La espada estaba vibrando... era el momento de atacar.

- ¡Kongoshouha! – gritó lanzando un ataque directo mientras algo cortó rápidamente el aire en la misma dirección.

El ataque pegó directo ahí arrastrando consigo todo, destruyendo el cuerpo de Naraku que aún sonreía... ¿creían de verdad que eso le mataría?.¿Qué con solo ese ataque le mataría? Estaban muy equivocados entonces con respecto a él. Su cuerpo se fue regenerando pero vio venir algo a una gran velocidad cosa que no esperaba. Una flecha purificadora se clavó en la cabeza de Naraku purificando instantáneamente lo que había a su alrededor y destruyendo el cuerpo de Naraku de una ver por todas. La chica que había lanzado la flecha se tubo que tirar al suelo por la gran explosión que hubo llenando de polvo aquel lugar dejándola casi inconsciente. De lo que algún día fue Naraku, solamente quedaban una piel quemada con una araña y una perla casi entera de color negro en lo hondo de un cráter.

Inuyasha respiraba agitadamente, ¿habían conseguido al fin acabar con él?. ¿Sería verdad después de todo lo que habían pasado?. Se levantó, el también se había caído y se acercó al cráter y miró al fondo, en él no había nada más que una piel en forma de araña y la perla cargada de odio y maldad, le daba asco hasta de mirarla en ese estado. Kagome se había puesto al lado de Inuyasha sin que se diera cuenta y se tiró cuesta abajo bajo la mirada del hanyou llegando rápidamente al fondo aunque con algunos mas rasguños más que antes, pero nada comparado con la herida de su costado, quedaba poco tiempo. Cogió la perla entre sus manos y se levantó purificándola casi al instante de tocarla, unió los trozos que tenía en la mano, sin que Inuyasha se diese cuenta antes, ella recuperó el tercero.

Los fragmentos encajaron perfectamente en sus correspondientes lugares, por fin la perla estaba completa. Aquella esfera que había causado tantas miserias en ese mundo, la que le obligó a conocer a tantas personas a las cuales amaba, la que le unió con la persona a la cual amaba con locura. El viaje había terminado por fin, había cumplido su destino, y ahora el suyo por fin estaba libre, ese medallón de su familia, aquel tesoro embruto, pronto dejaría de ser un mal para ella.

Una potente luz salió del colgante rompiendo así algo en el interior de él, como si algo se hubiera liberado. Delante de ella apareció una chica de melena azabache, mechas plateadas, lindos ojos azules y piel bronceada vestida de blanco con una hermosa sonrisa en sus labios mientras que se mordía el labio como intentando evitar que las lágrimas salieran de sus cristalinos ojos. Por fin Kaori había terminado con Naraku, cumplido con su promesa, por fin también ella era libre y tenía que irse de su lado.

- "Gracias" – musitó en su tono de voz habitual pero que se quebraba.

- No, gracias a ti, sino fuera por lo que me has ayudado... no lo habríamos conseguido Kaori – la miró sonriente.

- "Tú tienes el mérito Kagome, has luchado, nunca te has rendido, yo solo te he enseñado el camino que había que seguir, aunque tu ya lo tenías marcado" – rió y miró su herida – "voy a curarte eso antes que..." – se intentó acercar pero Kagome se lo impidió negando con la cabeza.

- No hace falta, da igual si me lo curas, no puedo evadir lo que está por venir – su mirada reflejaba tristeza – no me cures para evitar algo que va a pasar de todas maneras...

- "¡No digas eso! Prometí a tu padre que te cuidaría, y no te dejaré morir por una herida, no lo haré lo prometí y lo sabes" – protestó pero Kagome la miró fijamente.

- Ya no tienes por que cuidarme, la maldición se ha ido, no tienes por que cuidarme, pronto te veré de nuevo o eso espero – se encogió de hombre y se fijó en la imagen que empezaba a ser translúcida.

- "¡No! aún te quedan muchos días felices por vivir, no te rindas, no hagas lo mismo que tu padre, no dejes a tus personas queridas por favor" – suplicó mientras las lágrimas que intentaban retener eran por fin sueltas – "no quiero que mueras" – susurró.

- La muerte es otro camino hacia la vida, y tu misma lo deberías saber – abrazó a la chica – nos veremos pronto Kaori – rió tristemente mientras ella también se sentía desvanecer.

- "No hagas eso Kagome... no" – musitó suplicando mientras casi desaparecía – "no te rindas, si sabes que puedes ser feliz..." - murmuró antes de desaparecer totalmente.

Kagome se quedó de pie observando la perla que estaba entre sus manos y una fugaz sonrisa apareció en sus labios, pronto ella no estaría ahí, pero sus amigos serían felices. Miroku ya no tendría la maldición, Sango se vengaría de su familia aunque ya no tenía a su hermano seguía teniendo a Miroku, Shippo aunque se pusiera triste por su partida volvería a ser feliz, e Inuyasha se convertiría en un demonio... e iría al infierno con su 'querida' Kykio, para pasar la eternidad a su lado, tal vez la muerte tenía su lado bueno, ya no sentiría más dolor. Sintió un punzante dolor en el costado, ya casi no podía mantenerse en pie, pero antes de caer musitó una cosa muy débilmente.

- Por fin todo terminó...

Esperando topar con el frío de la tierra, pronto caería en los abismos de la oscuridad, donde estaría sola... completamente sola... Pero se sorprendió al notar unos fuertes brazos sujetándola mientras le llevaba fuera del cráter, sus ojos no se querían abrir, disfrutar de ese calor era muy grato, y pensaba que al abrirse solo vería oscuridad. Notaba como era movida de lugar, hasta un lugar más elevado, posiblemente estaríamos en alguna colina cercana, mis amigos no despertarían en un rato, y mi tiempo expiraba lentamente, no me quería mover de ahí.

- Kagome... Kagome – susurras suavemente mientras me acunas en tus brazos.

Te escucho, pero no quiero abrir los ojos, solo es un bello sueño, un placer verte antes de irme, no quiero que me veas así, no quiero que sientas lástima de mí. Quisiera verte, pero mi decisión fue morir, no quiero que me mires con tristeza, no quiero que me digas cosas que no sientes, no quiero saber que todo es un montaje... no sufrir más... ya nunca más.

- Kagome... – vuelves a insistir, ¿es que no ves que quiero descansar de una vez?. ¿No ves que quiero saber que ya no siento? – se que estas despierta, por favor abre los ojos – dices en tono de súplica, no puedo negarme su me lo pides así.

Abrí los ojos lentamente, casi no me quedan fuerzas, noto que ya no me puedo mover, solo tener los ojos abiertos me supone un gran esfuerzo, pero cumplo con lo que me has dicho y te miro, pareces triste... ¿ya sabes que me voy, no es cierto?. ¿Tu también lo notas?. Ya estoy fría poco a poco, y los latido de mi corazón su ritmo baja poco a poco. Tus ojos por una parte alegres de verme y tristes por como estoy, hacía mucho que no te miraba a los ojos... de color ámbar brillante, siempre tan dorados como la miel, el chico que me enamoró desde hace tiempo... ojala todo no hubiera pasado así, pero el destino es cruel, te sonrío, una de mis sonrisas, las cuales solo dirijo a ti, y mis últimas también serán así.

- ¿Si, Inuyasha? – musito débilmente.

Mi garganta está seca, no me extraña, mi voz suena forzada y algo hueca... me cuesta respirar pero lo disimulo, no quiero que sientas lastima de mi, no quiero ver que te angustias por mi culpa... Sonríes un poco, no se por que, pero tus ojos brillan, ¿llorarás?. No creo, tu nunca has llorado, a menos que yo sepa, ¿lloraras por mi?. ¿tan mal me veo como para eso?.

- No me dejes, por favor... – susurra escondiendo su cabeza entre mis cabellos.

Pobre niño... ¿te sientes solo? Se te pasará... yo no estaría siempre a fin de cuentas, aunque prometí estar a tu lado. Me mata que estés triste, no me gusta, te ves tan vulnerable, no como el Inuyasha que yo conozco siempre fuerte y orgulloso. Siento como algo en mi cuello cae por mis hombros, ¿lágrimas?. ¿Estas llorando? No... yo no quiero que llores, tu eres fuerte, tienes que dar ejemplo, ¿cómo crees que se sentirá Shippo si te ve llorar?. Eres como su hermano mayor... no quiero que llores, por favor... para...

- No llores Inuyasha... todo estará bien... – murmuro para intentar calmarlo pero llora más – yo nunca os dejaré a ninguno de vosotros... siempre estaré en vuestros corazones...

Te estas desahogando conmigo... ¿no quieres que los demás te vean así no es eso?. Tu llanto es triste y amargo, como si te culparas de algo... no... tu no tienes la culpa de nada, eres libre de cualquier cosa, si yo no te hubiera conocido, mi vida sería muy monótona, tu no te tienes que culpar... eres el menos culpable de los dos...

- Perdóname Kagome – dices tristemente mientras me miras – si te hubiera protegido... sino me hubiera ido, nada de esto habría pasado, tu no tendrías que estar así... nada de esto tendría que haber pasado... por favor perdóname tu a mi – suplicas mientras aguantas el llanto.

¿Qué te tengo que perdonar?. Yo ya no te guardo rencor, nunca lo he hecho, lo que hice fue una estupidez, y ahora, aunque no me arrepiento, querría volver al pasado y borrar ese dolor que tuve y quedarme a tu lado, pero ir al pasado es imposible... intento mover mi mano, cuesta mucho esfuerzo, casi no la siento... Con trabajo coloco mi mano en tu mejilla y te la acaricio limpiamente mientras te quito una lágrima, estas ardiendo, eso no es bueno, ¿tendrás fiebre?. Estas muy triste y angustiado, yo casi no puedo respirar, siento mucho dejar a los demás y a ti, pero así lo he querido yo...

- No hay nada que perdonar... ha sido mi decisión todo esto, tu no tienes la culpa – apoyas tu cabeza en mi mentón murmurando cosas que no llego a entender muy bien – no hay nada que perdonar, pero si te sientes mejor así... te perdono – musito besándote suavemente la frente en sentido paternal.

Por cierto, siento haberte robado un beso antes, quería que te callaras, pero me acerqué demasiado y te besé... ¿sabes que tengo un regalo para ti? Moviendo mi mano coloco entre las tuyas la perla de la cuatro almas, lo que tanto ansiabas, lo que esperabas encontrar. Me miras confuso, ¿acaso no lo entiendes? Es para ti, mi regalo de despedida. Sonrió y apoyo mi cabeza en tu hombro, tu me abrazas desesperado por que me quede a tu lado, por que no me vaya, al parecer no te rindes fácilmente... cierro los ojos esperando que todo pase, ya no me queda nada más que decirte adiós, que irme en paz, y de decirte lo mucho que te quiero antes de irme, puede que nuestra despedida sea amarga, pero es la más dulces que te puedo dar...

- Inuyasha... – no se de donde saqué la voz, ya no siento nada – te amo... – esa es mi despedida, no se si me escuchas, yo ya no te oigo bien, gritas algo, no escucho, todo está oscuro y cada vez hace más frío.

No siento nada, solo un vacío muy grande, no se donde estoy, no se donde está él, solo quisiera decirte una cosa que no he podido antes, nunca te olvidaré, aunque nunca más te vea estarás en mi corazón que ya se ha parado, ahora si que estoy sola...

'''''''''''''''''''''''''''''''''''''''''''''''''''''''''''

No puedo creer lo que he visto, Kagome y Kaori, dos personas distintas. No he podido oír su conversación aunque hubiera querido saber que hablaban. Al parecer Kagome estaba bien, menos mal... al desaparecer Kaori, miró entre sus mano, ¿por qué sonríe?.¿Está feliz?. No se por que la miro tan fijamente, se ve tan débil, tan indefensa, necesitada de alguien que te proteja. Cierras tus ojos chocolates y te desmayas, corro a tu lado, no quiero que te hagas más daño del que ya tienes echo. Al alzarte miro tu herida... dios... ¿cómo dejaste que te hirieran a ti? Esa lanza iba para mi... no debiste atravesarte, si no lo hubieras hecho ahora estarías bien y sana...

Te subo en mis brazos, quiero hablar contigo a solas, aunque estés inconscientes quiero llevarte a otro lugar, uno tranquilo. Al final llegamos a una colina no muy lejana, te acomodo ente mis brazos, te ves preciosa... pero la sangre mancha tu ropa y tus manos... y tu rostro, sangre por todas partes. Tengo que saber una cosa, oír algo de tus labios, basta con que me regañes, con un 'Osuwari' me conformo, solo con tal de oírte me conformo con lo que sea. Te llamo varias veces y no contestas, se que estas despierta no finjas, no estas dormida, lo se.

Aunque no quieres despertarte yo te lo exijo, más bien en tono de súplica, pero necesito decirte una cosa, necesito saber que estas bien y que no me dejarás, que sobrevivirás y te quedarás a mi lado. Al parecer estas vez reacciones y abres tus ojos débilmente, al parecer te cuesta trabajo hacerlo, se que estás mal, se que es mi culpa, pero sobrevivirás, lo harás, tienes que hacerlo, eres fuerte. Al ver tus ojos mi fortaleza se derrumba, están brillantes, pero tristes, como sumisa a su destino, sabiendo lo que iba a pasar y no temiéndole a lo que venía. Me sonríes... estas sonriendo... una de esas sonrisas que solo me las dedicas a mi... aunque estés en este estado sonríes... eres muy fuerte Kagome...

Me preguntas a mi el por que de mi súplica, al oír tu tono de voz se me encoge el alma, parece tan hueca, tan oscura... no alegre como la tuya, sino apagada y triste... No puedo verte así, no puedo, mi fuerza de voluntad no es tan grande, no quiero ver como te desmoronas, como aunque sufras tu sonríes, por favor, no hagas eso. Mis ojos se cristalizan, siento un dolor enorme en el pecho y unas ganas increíbles de llorar... ¿qué te he hecho Kagome?. Como he podido dejar que te hicieran eso... tu no te mereces sufrir, tienes que ser feliz, que haría yo sin ti... Escondo mi cabeza en tus cabellos, no me sonrías, por favor, no me tortures... no quiero perderte, no quiero que me dejes solo, no quiero sufrir al verte que te vas de mi lado...

Estoy llorando como un niño pequeño que busca el consuelo en brazos de su madre, mis lágrimas caen sobre tus hombros, creo que te has sorprendido, aunque no te he visto lo intuyo. Nunca he llorado por nada y por nadie, pero tu siempre has sido especial, has sido mi sol, mi amiga, mi confidente... y si... mi amor aunque me cueste reconocerlo también, te quiero... no hay otras palabras con cuales definirlo, este sentimiento que llevo en mi pecho tanto tiempo ocultándolo es eso... no es lo que siento por Kykio, es algo mucho más fuerte... mucho más puro... Me dices que no lloré... tu voz dulce me parte el corazón, no quiero perderte, no quiero que me dejes Kagome, ¿por qué te cuesta tanto entenderlo?. Estarás en el corazón de todos... no lo creo Kagome, por que si te vas, te llevas también mi corazón, y si es preciso también mi alma, no quiero estar con vida si no estás a mi lado... por favor quédate a mi lado.

Te pido perdón, perdón por todas las estupideces que he hecho durante nuestro viaje, perdón por las ciento de veces que te he insultado, no eran verdad, por las veces que te he hecho llorar, que han sido muchas... por las veces que te dejaba sola por ver a Kykio... por no saber protegerte cuando prometí que lo haría. Necesito que me perdones, necesito que me lo digas, que me perdonas que estarás aquí siempre, que no te irás... Levanto mi cabeza por que noto tu mano en mi mejilla, estás fría... no es bueno que estés aquí, tus labios están morados, debería llevarte a la cabaña de Kaede, ella sabrá como curarte.

Me dices que no hay nada que perdonar, ¿sabes que me siento un miserable en estos momentos?. ¿Sabes que yo también me estoy muriendo poco a poco al ver como estas?. ¿No ves que mi alma también expira si te vas?. No hay nada que perdonas... pero me has perdonado, cierro los ojos, siento otra ves ganas tremendas de llorar pero me contengo, tengo que llevármela, tengo que salvarla... no quiero perderla otra vez... no a ella... no a mi Kagome... mi niña. Me estas besando en la frente, estoy sorprendido, tus labios están ásperos y resecos, pero siguen siendo dulces, me estas torturando con estas cosas, no quiero que te vayas, entiéndelo por favor... me haces falta, demasiada falta como para no estar a tu lado... tanto como el aire que respiro tu me eres necesario mi niña...

Entrecruzas tus manos entre las mías dejando un obsequio entre ellas... la perla de las cuatro almas... ¿por qué me la das?.¿No ves que lo que me importa ahora eres tú tonta?. ¿Qué la perla se es en estos momentos indiferente?. Al parecer no comprendes lo que quiero, aunque tengo la perla en las manos te abrazó fuertemente rezando para que te quedes aquí, ¿no comprendes que lo que necesito es tenerte a mi lado?. Tu rozas mi oído, tu latino es débil... debemos irnos, y rápidamente, pero no puedo soltarme, ¿me has hechizado?. Un murmullo muy débil de tu voz escucho... un murmullo que se apaga.

- Inuyasha... – no puede ser, no va a irse, es imposible – te amo... – esto no está pasando es una pesadilla... te has callado y no siento ya tu respiración.

Te llamó, no me respondes, tu corazón también ha pasado, esto no puede ser posible, no puedes estar muerta ¡me niego a creer que has muerto!. ¡Es imposible! Te muevo varias veces intentando que recuperes la conciencia, pero no lo haces, tus ojos están cerrados, te llamo... no contestas... estas fría... y muy pálida, casi blanca. No puede haber pasado... tu no... estoy llorando de nuevo, esta vez lágrimas de impotencia, tengo que hacer algo... tengo que ayudarte, pero no se como, por una vez en mi vida, no tengo la más mínima idea de lo que tengo que hacer en estos momentos... quiero morir...

Miro entre mis manos, aún tengo la perla... un regalo de ella, por el cual había muerto... por que cual había muerto la persona que más quería en ese mundo... la única que lo había aceptado como era desde un principio... la que en esos instantes dirigía su corazón. Maldijo a la perla, sino fuera por ella Kagome estaría viva y el estaría con ella. Muchos recuerdos pasaron por su mentes, felices tristes, peleas, conversaciones... siempre ella había estado a su lado, nunca se habían alejado, y ahora la muerte los separaba. Dolor... si, eso era lo que sentía un dolor punzante y agónico en su corazón... se había roto, ya solo quedan pedazos de él.

Te vuelvo a mirar, no puedo hacer nada, solo quiero irme contigo, que sepas que te quiero, que te seguiré hasta la muerte si hace falta, que nunca te sacaré de mi corazón, que la única en mis pensamientos eres tú, que no te olvidaré nunca, que si hubiera alguna forma de que vivieras aunque yo muriese te ayudaría, que sin ti la vida no merece la pena vivir, ni soñar, ni ilusionarse con nada, ya que los pensamientos de esas acciones iban ligadas contigo, pero las esperanzas se rompieron, los sueños se volvieron pesadillas y las esperanzas desilusión... sin ti... no soy nadie. Quiero decirte una cosa que no me he atrevido a decir jamás, puede que me escuches o no, pero lo necesito, realmente, espero que lo escuches, y que después de esta confesión, yo también me vaya contigo estés donde estés.

- Kagome... mi niña – musito mientras paso una de mis garras por tu delicado rostro... estás helada – te amó – murmuré esperando que lo oyeres estuvieses donde estuvieses.

Ahora se que es morir en vida, por que ahora mismo yo estoy así, no tengo alma y mi corazón está roto, por que las dos las tenías tú, solo soy un cuerpo, una mente, sin sentimientos ni corazón, un ser irracional que no siente, y que ahora mismo se muere por dentro, ya que ahora mismo su alma está deseosa de irse de su cuerpo, escapar de aquella prisión de cuerpo, y volver a ver a la persona que ama, su vida, también quiere expirar...

Continuará...

Bueno... :se esconde detrás de un búnker: si me queréis matar estoy preparada n.n lo he planeado todo esto desde el principio, este capítulo ha estado escrito, bueno, más bien, pensado desde hace por lo menos un año, pero no he tenido ni inspiración, ni ganas para eso. Pero hoy ha sido un día especial y mi inspiración ha estado a tope, pero como mi madre se interpuso y ahora no tengo ganas de contestar los reviews n.nUU tengo un dilema, o subo hoy y me matáis por dos razones, o subo mañana y me matáis por una, no se cual de las dos es más ventajosa, pero estoy por optar la primera, es tarde y yo quiero actualizar, ya sea tarde ya sea temprano, pero eso sí, lo subo hoy, me matáis, pero eso sí, este capítulo ha sido uno de los mejores que he escrito en mi vida, Karina casi llora, yo me emocioné xD vamos un gran follon. Espero que os haya gustado el capítulo, que me queráis asesinar, sería una gran ilusión, muchísimas gracias por los avisos de muerte, siento pero no he hecho caso a ninguno así que creo que si me vais a matar, no se, lo tengo tan asimilado que no me importa, y si no me matáis os pongo el capítulo siguiente que seguro que os gusta... pero me querréis matar de nuevo u.u.

Muchísimas gracias a las que me han dejado un review y a sus amenazas de muerte, en total 7 n.n soy feliz:

Kaori Asamiya ; Belen ; Kagome ; Aryaminuyasha ; Kagome – N ; Natsumi – san ; Yoya ; Sakima ; Lina – chan17 ; Sesshi23 ; Black Berries Fairy

Espero sinceramente que os haya gustado el capítulo y si tenéis alguna tendencia homicida hacia mi, me lo digáis con total libertad n.n espero que nos veamos muy pronto y que actualice más de vez en cuando :P. Gracias de nuevo por lo reviews y por los apoyos incondicionales de mis queridísimas lectoras y amigas que sin su ayuda posiblemente nunca habría llegado tan lejos escribiendo un fics.

Próximo capitulo...

Una luz en la oscuridad

Nos lo perdáis n.n!

Se despide ASUMI – CHAN Y Elís (servidora que se va a acostar n.n)