Disclaimer: Nada ni nadie de la serie o de los comics me pertenece, si lo hiciera, otro gallo cantaría. No saco mayor beneficio que el entretenimiento puro.
Perdonar las erratas y zarpas que pueda haber, si los personajes están algo fuera de su hábitat/personalidad habitual…
AU Coda: El grupo sigue el plan de Rick para recuperar a Carol y Beth del Grady Memorial.
Beth se encontraba en la habitación de Carol esperando a que la mujer saliera de la inconsciencia, sabiendo así a ciencia cierta, cuál era su estado de salud real.
Apostada en el suelo junto a la puerta, la yema de su dedo índice rozaba de forma continuada el mango del escalpelo que había logrado colar en el interior de su antebrazo escayolado.
Beth miró de reojo la puerta que permanecía cerrada. Nadie excepto el doctor Edwards debía entrar por ella para chequear su estado tras privarle de cualquier asistencia vital especial.
Las luces parpadearon varios segundos, tras los cuales la estancia se sumió en las sombras. Beth alzó la mirada al techo a la par que la luz de emergencia cobró vida sobre la puerta.
¿Algún problema con el generador?
Se puso en pie, la mano de la escayola apoyada contra la pared, tanteándola para no golpearse con nada. Sus dedos rozaron el pomo metálico de la puerta cuando lo escuchó: el eco inconfundible del disparo de un arma.
Con rapidez miró a su alrededor y se acercó hacia el armario metálico. Intentó empujarlo en dirección a la puerta para bloquearla, pero pesaba demasiado para ella.
Un nuevo disparo y varios gritos lejanos llegaron a sus oídos.
No podía arriesgarse a que nadie entrara en la habitación y pusiera en peligro la vida de su recién recuperada amiga.
Beth volvió su vista hacia Carol, viendo sus ojos aún cerrados, sin cambios.
Observó con detenimiento la única silla que había en la estancia pero no le podía servir para bloquear el pomo de la puerta. Tampoco podía arriesgarse a mover la cama donde yacía Carol, era demasiado peligroso sin saber cómo estaba con exactitud, quizá podría agravar sus lesiones sin darse cuenta.
Beth rebuscó en los cajones y el armario, dando con una aguja ya usada. La sujetó con fuerza en su mano escayolada, su mano sana haciendo lo propio con el escalpelo.
Se humedeció los labios y tragó grueso. Escuchó el estrépito de algo al caerse en el pasillo.
Otro disparo. Un nuevo grito ahogado.
Beth pegó su mejilla contra el colchón y se esforzó en controlar su respiración y sus nervios. Sus dedos se cerraron enérgicos en torno al mango del escalpelo cuando escuchó una serie de pasos acercándose a la puerta.
Se mordió el interior de la mejilla y clavó su mirada en la sombra creada en el suelo oscurecido mientras la puerta se abría de forma lenta, suave y silenciosa.
Beth afianzó sus pies en el suelo a la espera de que las botas del desconocido se acercaran lo suficiente como para atacarle con el arma en su mano; o darse la media vuelta tras comprobar que allí no había nada de su interés y así continuar su camino.
Apoyó el costado de su arma escayolada en el suelo para tomar impulso, mordiéndose la lengua para mantener en su interior el gruñido de dolor que quería salir de su boca.
El pie izquierdo avanzaba por delante del derecho. Beth pudo ver por encima de su cabeza un haz de luz sopesar la situación frente a él entre esas cuatro paredes.
"Lárgate de aquí. No hay nada para ti." Susurraba mentalmente para sí Beth ahogando un respingo al escuchar el eco de un nuevo disparo y el sonido de pasos apresurados.
Tenía que hacer algo. Tenía que ser rápida. Debía defender a su familia, costara lo que costase.
Con un grito surgido de lo más profundo de sus entrañas, sacando a relucir la ira acumulada por los golpes de Dawn y sus juegos para manipularla, las mentiras del doctor que le habían costado una paliza a Noah; Beth cargó con todas sus fuerzas sobre la sombra que había decidido colarse en la habitación donde ella cuidaba de Carol.
La linterna cayó al suelo creando sombras de pies y piernas interminables en las paredes. Beth sabía que en una lucha cuerpo a cuerpo no guardaba demasiadas posibilidades de ganar la pelea, pero el filo del escalpelo en su mano y el factor sorpresa no eran matices para tomarse a la ligera.
Un bufido resonó contra su oído cuando logró lacerar el cuerpo aparentemente insoldable al que había atacado. El sonido de un disparo casi a bocajarro que terminó abriendo un agujero en una de las paredes, le aturdió ligeramente pero no hizo que soltara ninguna de sus armas.
Beth logró esquivar un puñetazo en su cara y asestar un rodillazo en el estómago del desconocido quien se dobló sobre sí mismo, y cargo contra su cuerpo menudo lanzándola al suelo. La joven gritó y alzó la mano con el escalpelo en dirección al cuello de su atacante. Una mano se cerró entorno a la suya, una respiración golpeó contra su rostro haciendo que desviara sus ojos del brillo tenue del escalpelo hacia los ojos de aquella sombra.
La confusión y la sorpresa hicieron que el escalpelo pasara de estar contra su palma a encontrar refugio en la mano callosa y regia de él, descendiendo de forma vertiginosa contra ella.
- ¡Daryl!- Exclamó en un susurro viendo la hoja detenerse nada más rasgar la superficie de la piel de su hombro derecho.- ¿Daryl?- Preguntó con cierto temor.
Tal vez sus ojos le hubieran jugado una mala pasada por la escasez de luz. Tal vez aún perdurara en ella el efecto del calmante que el doctor le había dado tras el último golpe de Dawn. Tal vez…
- ¿Be… Beth?
Sus ojos azules se cerraron al escuchar su nombre en sus labios. Era él.
Las puntas de los dedos de Daryl permanecieron a escasos milímetros de la piel de su cuello hasta que finalmente lo tocaron, haciendo que los dos tomaran consciencia absoluta de la cercanía del otro, de que realmente estaban allí, los dos. Estaba vivo, en aquel hospital.
Beth abrió los ojos de nuevo viendo el rostro de Daryl ligeramente emborronado por las lágrimas que se habían acumulado tras sus párpados cerrados. Su mano escayolada se alzó del suelo hasta tocar el largo flequillo que no le permitía ver con claridad los ojos de él. Los apartó, rozando su sien en el proceso, sintiéndole aguantar la respiración por unos segundos.
Sus labios se curvaron temblorosos, milímetro a milímetro sin mostrar su dientes. Su mano se aferró al cuello de la chaqueta que llevaba puesta, anclándose a ella. Él dejó que su frente se apoyara sobre la de ella exhalando un suspiro que sabía a libertad, y apartó su rostro de nuevo del de ella para poder mirarle.
Daryl apoyó la palma de su mano contra su mejilla magullada, su pulgar rozando la zona hinchada bajo los puntos. Su mirada adquiriendo un cariz más oscuro al reparar en el resto de heridas en su rostro.
- Siento haberte dejado solo.- Musitó en un hilo de voz, tragando grueso para que su voz no le traicionara más de lo necesario.
Daryl apretó los labios, mirándola en silencio. Finalmente negó con la cabeza en un gesto seco, arrugando las cejas, sin perder el contacto de sus dedos con la piel de sus mejillas, asegurándose de que seguía siendo real.
Beth esbozó una media sonrisa que hizo que una lágrima se deslizara por la comisura de su ojo izquierdo hasta el nacimiento de su pelo.
- Me echabas de menos, ¿verdad?- Se atrevió a preguntarle con los labios y la mirada fija en él. Beth cerró su mano en torno a la mano de Daryl, llevándosela a los labios para besarle la palma y atraer sus manos enlazadas hacia la mitad de su pecho.- Yo sí lo he hecho.- Le aseguró con la sonrisa disolviéndose en la verdad escondida tras su afirmación.
- No pienso volver a perderte de vista.- Dijo él con voz ronca viéndola mirarle serio unos segundos, una sonrisa apareciendo de nuevo en su cara. Serena, tranquila, leal, sincera.- Te lo prometo.- Le aseguró con los labios prietos. Sus frentes se unieron de nuevo en una nueva respiración.- Te lo prometo…
¡Hola a todo el mundo! ¿Cómo vais? He vuelto con otro breve AU del episodio CODA tomando en cuenta la petición que Tania hizo de un abrazo Bethyl/reencuentro entre los dos. Creo que no es exactamente lo que esperabas, pero al menos espero que se haya acercado a lo que querías? No estoy del todo segura del resultado pero bueno...
Espero que la lectura haya merecido la pena. Gracias por vuestros comentarios, me alegráis el día siempre.
Un abrazo oso!
