CAPITULO 14

POV SEVERUS

-. No lo entiendes Minerva -. Grité furioso mientras sujetaba delicadamente a mi castaña de los hombros, sentía por medio de ellos la tensión de los momentos pasados.

Esta discusión se había prolongado comenzando con solo el hecho de que ambos éramos adultos, conocíamos las consecuencias y repercusiones que esto nos podría traer.

Pero su actitud resultó ser sumamente denigrante, trato más de una hora, convenciendo a Hermione de su error aparente, al no obtener resultados, le señaló lo malo que sería para su imagen como heroína, sin embargo eso me llenaba de orgullo, al saber que eso no le incomodaba a Hermione para nada.

Pero la gota que derramó el vaso, fue que después de la hora, los comentarios de Hermione uno tras otro eran ignorados, solapándola de que era una niña, que a esas alturas no sabía lo que quería.

La siguiente hora, los comentarios se dirigieron a mí, diciendo el gran error que cometió al enamorarme de una alumna, de una menor, de SU Gryffindor, pero su terquedad no cedía.

-. Escucha Severus, siempre riges aquí a tu voluntad, ahora respetaras mi voluntad, esto no será así, no la vas a marcar por sus compañeros -. Eso fue suficiente para Hermione, se levantó drásticamente, mientras la observaba lleno de temor, ante las ofensas de Minerva. Acarició mi brazo, transmitiéndome apoyo y confianza, yo le sonreí, de aquí en adelante me haría cargo, ella ya había soportado demasiado. Sin embargo, Minerva no se quedó callada. -. Señorita Granger -. Regañó con completo descaro a mi Hermione.

Ella se giró y molesta por su actitud le respondió. -. Respeto su opinión Directora, pero al final la decisión será de nosotros, sabremos superarlo, esperare su conclusión en mi habitación, ya que al parecer mis comentarios aquí han sido ignorados -.

Salió, dejando a Minerva con la palabra en la boca, me enojé, no lo pude soportar, yo respetaba a Minerva, era una gran bruja y una gran colega, pero no le hablaría como maestro sino como hombre que defendía a su pareja.

-. Esto es todo Minerva -. Se exaltó por mi tono de voz tan grave. -. He soportado a través de los años cada uno de tus comentarios, pero ahora quien hablara seré yo -. Ella me miro orgullosa, buena Gryffindor hasta el final.

-. Te escucho -.

-. Por estos años, me he comportado respetablemente con cada alumna, así que no deberías en poner en duda mi integridad como caballero ante cada mujer de este colegio, esto sucedió de la nada, demasiado rápido, intente apartarla, pero sin embargo el destino me la volvía a poner en frente y por una vez entendí mi nuevo destino, debo cuidarla, debo protegerla, debe estar conmigo -.

Ella se suavizaba con mis palabras, pero su temor seguía patente.

-. Pero… ¿Qué dirán sus compañeros? -. Rodé los ojos fastidiado.

-. Deja de ser tan vacía, el qué dirán debe ser lo último que te interese y sé que a ella igual, al principio seremos el escándalo, más grande de todo el mundo mágico, pero solo será algo efímero, no toleraré más tus ofensas, si tienes algo que criticar, te lo guardas -. Minerva se molestó. -. Ahora, si decides sobre mi futuro, eso no importara, será una cadena que hará que se descubra la verdad, piensa tus acciones y espero tu notificación -.

Me giré más calmado pero sin embargo aún molesto por su actitud, creía que eso sería lo último, que seguramente y a duras penas logró entender, pero antes de salir de la oficina.

-. Sigues sin entender Severus, es una niña -. Daria mi comentario final, me quedaría expuesto pero solo así entendería.

-. No, tú sigues sin entender, ella ya no es una niña, para ti siempre lo será, pero para mí, es una mujer, una dama, ella… -. Lo dude, pero esperaba le quedara claro al ver como ella me cambió. -. Ella conoce cierta oscuridad de mi alma, se aventuró sin advertirlo, acarició y curó algunas heridas, borró cicatrices y antes de salir sonrió y dejo un poco de luz. Ella no es cualquier mujer, así como yo no soy cualquier hombre, yo la cuidare y la mantendré feliz -.

Minerva me miraba, no dijo nada por unos largos minutos, decidí salir y después vería que decisión tomaría.

-. Por tu bien Severus -. Giré y la miré. -. Más te vale, cuidarla y hacerla feliz -.

No dije nada y Salí, cerré su puerta, y por fin respire, batalla ganada, la más difícil al parecer, lo del Mundo Mágico no me importaba, lo del Colegio no me importaba, solo me importaba, ella y nuestro nuevo futuro juntos.

Aún seguí con mi frustración, si Minerva hubiera entendido desde el principio, nos hubiéramos evitado un enojo tras otro, llegue a las Mazmorras y azote disgustado la puerta.

-. ¿Qué sucede? -. Su dulce voz me trajo de vuelta a la realidad. La mire y mi mirada junto con mi carácter se suavizo.

-. Esa mujer es tan frustrante -. Ella se rió, no era un comentario divertido, pero el hecho de que se riera me traía paz a mi alma cada vez menos atormentada.

-. ¿Ahora qué? -. Me preguntó triste.

-. Ahora nada, su opinión no me importa -. Sabía que tal vez al principio estaba bien, podía estar mal, pero no me importaba, Hermione se acercó y se acurrucó en mi pecho sintiendo alto y fuerte, sabía que la protegería.

-. Pero, ¿No hará nada para evitarlo? -. Reí, sabía que si lo evitaba vería más del carácter que la enfrento hace unos momentos.

-. Le deje en claro, que si lo hacía, sabría en realidad quien es Severus Snape -. Ella me miró, ¿Enojada? Quizá, pero debía decir que esa expresión era tan carnal. -. No me mire así, Señorita Granger, solo una cosa importa ahora, y es nuestra relación, solo usted y yo, y así será -. Ella sonrió.

-. ¿Por cuánto? -. Respondió temerosa, acaso, ¿Pensaba que esto sería pasajero? De ser así, no hubiera tenido caso todo lo que habíamos acabado de hacer.

Le sonreí y la toma posesivamente de la cintura, acercándola más a mí.

-. Que le parece Señorita Granger… Para SIEMPRE -. Ahora esa palabra significaba algo distinto, ahora era más puro de lo que nunca creí que podía llegar a ser, era mía y así seria.

La pegué más a mí y la besé, apasionado y hambriento, encaminándonos a la habitación, había pasado por mucho y quería mi recompensa, ahora nuestro amor era transparente, nada de escondernos, por lo tanto ahora tenía la libertad de hacer lo que se venía, era excitante y demasiado deseable como para esperar, mientras entre beso y beso nos sonreíamos mutuamente.

Sabía que esto marcaba el inicio y sabía que esto era para todos los días, contra todos y solo para nosotros, solo para… SIEMPRE.