Capítulo XIII. La mansión Phantomhive

Por fin habíamos llegado. En el momento de aterrizar y abrir la escotilla...

-¡Ven aquí, pequeña granuja, que de esta ya si que no te libras!

Xiao salió disparada al tener vía libre, y detrás de ella Oswaldo gritándole a pleno pulmón.

-¡Oye, que solo fue una pequeña broma! ¡Lo siento lo siento!

La cosa fue que, como anteriormente habíamos almacenado comida para los viajes, a Xiao se le ocurrió la brillante idea de cambiar el bote de ketchup por uno de salsa extra picante sin que Oswaldo se enterase. En el momento que estuvimos comiéndonos unos perritos calientes Oswaldo fue a echarse ketchup en el suyo y a la primera mordida empezó a picarle un montón la boca. Antes casi se estaban pasando en la nave, pero ahora estaban locos perdidos corriendo. Solté un suspiro y me procuré de que la nave siguiera oculta hasta que las cosas por aquí se tranquilizasen. Miré al par de dos, que seguían como niños pequeños. Sabía que eso no iba a durar mucho por lo que me adelanté para explorar el terreno.

Todo esto parecía como una pradera, viendo algún que otro árbol. Cerca pude visualizar mejor una pequeña colina. Me dirigí hacia allí para poder observar mejor. Al llegar respiré hondo, porque era algo empinada la maldita. Cuando mis pulmones funcionaron con más normalidad, me quedé asombrada.

-¡Eh chicos, mirad a ver esto!

-¡¿Eh?!

Me giré y los miré. Aún seguían en el mismo sitio, y que Xiao estaba sobre los hombros de Oswaldo jalandole de las orejas.

-¡Parad de hacer el tonto y subid aquí! -les ordené casi gritando.

No tardaron mucho en obedecer la orden y llegar hasta donde estaba yo. Entonces señalé con la mirada.

-¡Wooh es inmenso!

Ante nuestros ojos se alzaba una mansión enorme en mitad del campo. Desde donde estábamos pudimos contemplar sus dimensiones y también del hermoso jardín que tenía.

-Caramba. ¿Quién vivirá a ahí?

-Alguien importante, eso seguro.

No le dimos demasiadas vueltas y nuestros pies nos condujeron a la gran mansión. Cuanto más nos acercábamos más impresionante se nos hacía. Observé los detalles. Parecía una mansión antigua. Puede que estuviéramos en un mundo de época pasada, quien sabe. Nos paramos frente a la mansión todavía mirándola. De nuevo me quedé observando los alrededores. Todo estaba muy tranquilo.

-Bueno, parece que por aquí no hay indicios de sincorazón...

Genial. ¿Para que hablo? Al instante nos rodearon una horda de esos monstruos oscuros. Sacamos de inmediato las armas y nos pusimos a luchar. No eran muy fuertes, pero eran un montón y no dejaban de aparecer. El único ruido que había era la de nuestros gritos y de como los sincorazón iban desapareciendo uno por uno. Seguimos así durante mucho rato, y la cosa no cesaba. Cuando creímos que ya habíamos acabado con todos, aparecieron más.

-¡Venga ya, dadnos un respiro! -exclamé con un gritó de frustración.

-Hay que seguir como sea. -dijo Oswaldo de nuevo alzando su espada.

Estaba a punto de volver a atacar, pero de repente me dí cuenta de que algunos sincorazón empezaron a ponerse nerviosos.

-¿Qué demonios...?

Y todo pasó muy rápido. Algo apareció casi de la nada y los sincorazón cayeron derrotados. Nos dimos cuenta de algo clavado en el suelo. Me acerqué a comprobarlo. ¿Será un arma?

-... ¿Q-Qué...? Pero... si son cuchillos y tenedores.

-¿Están bien?

Se escuchó una voz masculina delante de mí. Al incorporarme y ver de quien se trataba, vi que era un hombre alto vestido con un traje negro, cabello oscuro y unos ojos rojizos. Me levanté con normalidad.

-¿H-Has sido tú el que acabó con ellos?

-Así es, señorita. Soy el mayordomo personal de esta mansión. Mi nombre es Sebastian Michaelis. -dijo mientras inclinaba la cabeza. Se le notaba que tenía modales.

-Ahhh un placer. Yo soy Kairi, y ellos son Xiao y Oswaldo.

El mayordomo nos observó detenidamente y luego me dirigió la palabra.

-¿Y qué hacen aquí si se puede saber?

-Pues... -pensé a toda velocidad- llegamos a aquí por casualidad siguiendo a esos monstruos, nada más.

-¿Es eso? Bueno, técnicamente se han vuelto una auténtica molestia a pesar de que tenemos la situación controlada salvo en Londrés.

Por lo visto estamos a las afueras de la ciudad de Londrés. Y dice que allí la situación es peor con los sincorazón. Habrá que investigar por aquí.

-Por favor, acompáñenme. Les llevaré hasta el señor de la mansión.

Sebastian me sacó de mis pensamientos. Luego lo vimos que recogía los cubiertos del suelo y los guardaba dentro de su traje. ¿Cómo es posible de que use eso para matar sincorazón? Pero entonces Oswaldo me habló en voz baja mientras entrabamos en la mansión.

-Kairi, puede que deberíamos tener cuidado con este hombre. Noto que no es normal.

¿Qué no es normal? A simple vista Sebastian parece el típico mayordomo obediente y con clase, aunque no sé. A lo mejor Oswaldo tenía razón. Ya dados la manera de moverse antes sin que nos diésemos cuenta, eso si que no era nada normal. A lo mejor este hombre tenía habilidades especiales.

Sebastian nos guiaba por los amplios pasillos de ese enorme mansión. Todos los decorados apuntan a una época victoriana. Y era muy hermoso. Seguro el amo de ahí tiene buen gusto. Llegamos a una puerta y Sebastian nos pidió que esperásemos afuera. Sin tardar entró.

-Buf. Esta mansión es impresionante. -dijo Xiao todavía emocionada.

-Pero tenemos trabajo que hacer.

-Oswaldo, podrías ser un poco más agradable. -le espeté, pero él solo bufó.

-Lo intentaré.

No pasaron más de un minuto cuando la puerta se abrió.

-Pasen, por favor.

Sebastian nos dejó la entrada. El sitio parecía ser un despacho. Pero... me quedé más sorprendida por la persona que teníamos delante. Se suponía que íbamos a ver al dueño de esto, pero en su lugar solo vimos a un niño. Tendría doce o trece años. ¿Esto iba en serio? Supongo que Xiao y Oswaldo estaban tan sorprendidos como yo.

-Permitanme presentarles al dueño y amo de la mansión, Ciel Phantomhive.

Este niño nos miró con un solo ojo, porque en el derecho llevaba un parche. ¿Será tuerto? Nos presentamos como es debido y luego lo vimos sonreír pero sin dejar a un lado ese semblante algo serio.

-Es un placer en teneros como invitados. Sebastian me ha comentado de porque estáis aquí.

-Sí... Bueno. Era de casualidad, y conocemos muy bien a esas criaturas. Creo que podríamos ayudar por aquí.

-Os lo agradezco. Aunque por aquí no hayan muchos, pero sí en la ciudad. Seríais de gran ayuda.

-Joven amo -habló Sebastian mientras sacaba un reloj de bolsillo-. Pronto será la hora del té. ¿Quiere que prepare algo en especial para nuestros invitados?

-Sorprendenos. -dijo Ciel a Sebastian con una pequeña sonrisa.

Sebastian asintió y se fue de la habitación. Ciel nos acompañó hasta el jardín, que era enorme y tenía hermosas flores. Por un momento pensé que Ciel solo tenía a Sebastian, pero no. Conocimos a la doncella Meilin, era simpática aunque algo torpe. Finny era el joven jardinero, pero sorprendentemente contaba con una fuerza descomunal. Bard era el cocinero, aunque tenía su... "toque" por así decirlo en la cocina. Y luego estaba Tanaka, que por lo visto era el más tranquilo de todos. Lo cierto es que la tarde fue agradable. Sebastian nos sorprendió con una elegante merienda con varios pasteles y té. Todavía estábamos algo alucinados por todo esto. Pero como se dice, la cosa es ir acostumbrándose. Pero más que nada sentí pena por Ciel. Supimos de que sus padres murieron en un incendió en la mansión, que más tarde fue restaurada. Con ello heredó la fortuna de la familia, que era una compañía de juguetes. Parece ser que Sebastian le sacó del apuro, pero no quería hablar de eso. Que raro.

Y el tiempo pasó volando. Casi sin darnos cuenta se había hecho de noche. Aunque estuvimos ocupados con unos pocos sincorazón pudimos apreciar más la mansión y disfrutar de ella.

Y yo me encontraba a punto de dormirme en una de las habitaciones de invitados. Xiao dormía conmigo en el mismo cuarto y Oswaldo en la de al lado. Todo esto era un lujo. Pero mi cabeza todavía tenía en mente una cosa. Ya le comentamos a Ciel otra razón de venir por aquí. Espero nos entienda bien.

Estaba sentada en el borde de la cama, llevando puesto un camisón que me había dejado Sebastian. Xiao ya estaba dormida, desde hace poco. Entonces escuché como la puerta se habría y se asomaba una sombra alta.

-Señorita Kairi. ¿Se encuentra bien? -era Sebastian.

-Sí, tan solo estaba meditando.

-Entiendo. Pero debería dormir. Mañana será otro día.

Ahora que lo estoy pensando...

-Sebastian.

-¿Sí?

-Tú... No eres... normal. ¿Cierto?

Por un momento me pareció apreciar un cierto brillo en sus ojos de la impresión, pero solo se quedó mirándome desde el umbral de la puerta, para luego abrirla del todo, dejándome que le viera al completo.

-¿Por qué esa pregunta?

-Bueno, solo era por Oswaldo. Se puede decir que tiene un sexto sentido para muchas cosas. Y porque también la forma en la que peleas con los sincorazón... No parece de un simple mayordomo.

Sebastian me dedicó una sonrisa.

-Puede que su amigo tenga razón, y usted también. Pero solo le diré... que soy un simple mayordomo.

Estiró más su sonrisa cerrando ahora los ojos. Luego me volvió a mirar e iba cerrando la puerta.

-Descanse. Buenas noches.

-Buenas noches.

Finalmente el "simple" mayordomo se fue cerrando la puerta. Y yo por consiguiente me metí en la cama dispuesta a dormir.

JA sorpreson! Kuroshitsuji world YAYAYAY! Bueno xD por fin pude con este nuevo cap, que ya pienso que necesito jugar más KH para que no me cuesten las cosas (lol?) En fin, nada más que decir, salvo que disfruteis del cap y de este mundo que seguro os gusta. Nos leemos en el próximo cap :D!