Los personajes de Saint Seiya no me pertenecen, solo son de mi propiedad los OC.
Gracias por haber llegado hasta el final, me alegra que les haya gustado la historia.
Disfruten en capitulo final.
Lobunaluna.
Ayúdame.
Set despertó con la piel cubierta de un helado sudor a pesar de ya hallarse en primavera. Dentro de dos días sería su cumpleaños y cuanto más se acercaba ese día peor eran las pesadillas. Le encantaría no soñar por esas fechas, bueno realmente no le gustaría soñar ningún día del año.
Hace unos días atrás, antes de iniciar con las tradicionales pesadillas de su hermano, había soñado con Lamia. Había soñado que esa bruja se metía en el cuerpo de Algieda, de nuevo después de dos años, e intentaba por todos los medios desgarrarle el cuello con largas uñas. Soñaba que corría desesperado por el santuario y que no podía valerse de su cosmos.
Al llegar a la doce casas se encontró con los más grandes observando el cuerpo de Blaise y Arkanos. Recordaba que estos le agarraban y sujetan su cabellera jalándola hacia atrás dejando a la vista su vulnerable cuello. Siempre se despertaba cuando Lamia apoyaba su puntiaguda uña en su garganta.
Se sentó en la cama y dejo salir un profundo suspiro, dudaba mucho poder dormir luego. Se deslizó fuera de la cama y busco ropa que ponerse...
Escaleras de Géminis.
-¿Pesadillas? -Set se dio vuelta de inmediato y se encontró con Arkanos- Me toca guardia. Aunque con gusto aceptare la oferta de reemplazo.
-Nunca me ofrecí a cubrirte.
-No caíste... -Arkanos se sentó junto al menor- Creo poder alegar que te conozco lo suficiente para saber que te pasa.
-Te escucho.
-Pesadillas con Abel -Set le miró fijamente ¿Tan obvio era que tenía ese tipo de pesadillas?- Mira Set... No eres el único que no pega un ojo en estas semanas.
-Tu lo encontraste... -Pero yo siento cada segundo de su agonía.
-Sí, pero... ¿Sabes lo que pasa? -Set le miro- Que cada vez que llegan estas fechas, me doy cuenta que si hubiera insistido... Tu hermano me hubiera dicho que pasaba -Set llevo su vista al cielo como toda respuesta- Y ahora el...
-Estaría aquí -Set le miró con profunda pena, quería decírselo a alguien… Necesitaba contárselo a alguien- ¿Puedes guardar un secreto? -Arkanos asintió- "Yo te libero".
-¿Qué es eso?
-Lo último que le escuche susurrar en mi mente… -Bajo la mirada- "Yo te libero"...
-¿Entonces si se suicidó? -La cara de pocos amigos de Set le hizo arrepentirse de la pregunta.
-¿Sabes lo que es la instigación al suicidio?
-Creo que es cuando alguien alienta a otra persona a quitarse la vida. -Arkanos hizo una mueca, cada tanto se le daba por hablar con el caballero de Flecha. Este siempre decía que cuando ya no fuera obligatorio, buscaría la forma de estudiar leyes en la universidad.
-Es un crimen, en algunos aspectos es considerado asesinato.
-Espera... -Arkanos le miró aterrado y sintió una punzada en el pecho ¿Acaso Set le estaba insinuando que alguien había manipulado a Abel? No, no lo estaba insinuando... Lo estaba asegurando.- Yo no vi a nadie… -Pero si vi las marcas en las muñecas y en el cuello. Abel peleó por su vida al final, no quería morir.
-Hay muchas formas de entrar y salir de Géminis -Set le miró, capaz si se lo plantea de esa forma- y créeme... Esa noche, alguien asesinó a mi hermano -Arkanos guardo un profundo silencio tras esas palabras.
-Perdóname... -Set le miró confundido, no entendía la razón de esa palabra.
-¿Por qué me pides perdón? No sé de qué esperas que te perdone, si no has hecho nada malo.
-...por no salvar a tu hermano. -Sonrió suavemente ante esas palabras.
-Arkanos, jamás te culpe por lo de Abel... -Set miro a atentamente a los ojos, se notaba la verdad en ellos. Para Arkanos fue como observar agua cristalina... Un oasis que aliviaba la culpa que cargaba desde esa noche- Pero si te sirve... Te perdono. -Arkanos sonrió levemente ante esa palabra. Desvió la mirada y observo el firmamento, no lo iba a decir en voz alta pero esa palabra fue la última puntada que cerró la vieja herida...
-Set...
-Luego de tres años… -dejó salir un suspiro- Veo que no importa que hubiéramos hecho, todo seguirá igual.
-¿De qué hablas?
-Seguimos callándonos... Como yo me callo ahora -Le miró atentamente, había una súplica en su mirada- Ayúdame, pero tú solo... No involucres a los demás.
-¿Ayudarte en qué...?
-Vamos a otro lado para hablar...
Habitación principal de Géminis.
-Esto sí que es un cuarto -Soltó Arkanos, para luego recibir el ruido del pestillo como respuesta. -¿Por qué cierras con llave?
-Para estar seguros...
-¿Seguros de que? -Observo las manos de Set, estas temblaban en señal del claro terror que poseía al chico.
-Lo que te diga, se queda entre nosotros...
-Set...
-Si le dices a alguien... No irá por ti, irá por Misha. -Arkanos apretó los labios al oír la mención de su hermana- Si yo le cuento a Shion, matara a Blaise... ¿Entiendes? -Set sin duda comenzaba a arrepentirse de haber tenido el momento de debilidad en las escaleras.
-Set ya me trajiste hasta aquí... No te eches para atrás. -Arkanos se paró frente al más joven- Habla de una vez, es claro que necesitas compartir la carga...
Ya salió el sol cuando Set terminó contarle toda la verdad a Arkanos. Desde lo que había pasado en tiempos de su maestro, pasando por el incidente del espejo y concluyendo con lo ultimo horas atrás (un intento de ahogarlo en el baño, siendo salvado por un mensajero de Shion).
Arkanos permanecía con los ojos cerrados y los labios formando una fina línea. Set había alegado un ligero catarro en la reunión para excusar su tos acuosa... Aunque si lo ponía desde la perspectiva real entendía que esa tos no era otra cosa más que los pulmones de Set expulsando el agua.
Muchas cosas empezaban a tener, tristemente, sentido.
Había tanto que se explicaba con la presencia de esa "sombra"... ¿Cómo podía ser que nadie la hubiera notado? Sencilla respuesta, estaban enfocados en una posible depresión de Set. Tomó una buena bocanada de aire y la dejó salir lentamente.
-¡Auch! -Set se frotó el brazo damnificado- ¿Por qué hiciste eso?
-Agradece que no te meto las agujas escarlata, pedazo de idiota. -Set le miró sorprendido, mientras el rubio claramente se contenía- ¡HICISTE EXACTAMENTE LO QUE ÉL QUERÍA! -Set le miró perdido- ¡AISLARTE DE TODOS! -le miro molesto- ¡Esa cosa te quiere solo y te entregaste en bandeja de plata!
-Tengo miedo... Arkanos ¿Acaso tu no? -El guardián de escorpio se contuvo el insulto. No podía culpar a Set por temerle a esa cosa no luego de saber que:
*Su maestro comenzó a maltratarlo física y psicológicamente días después del primer encuentro con esa sombra.
*Que atormentaba a ambos hermanos diciendo cosas terribles en sus oídos cuando intentaban dormir.
*Que el primer hueso severamente fracturado de Abel había sido cortesía de esa sombra, dado que el menor se interpuso entre él y Set.
*Que no hubo noche que no intentara convencer a uno y al otro que tenían que matarse entre ellos.
*Que noches antes de la muerte de Abel habían planeado contarle a Céfiro.
*Que el ataque sufrido en las ruinas había sido obra de ese ente, el cual lo tuvo completamente paralizado contra un pilar para golpearlo salvajemente hasta hacerle perder el conocimiento.
Y que sin duda... Uso lo de la golpiza a Set, para lograr que Abel se suicide. Abel había sido arrastrado a una vorágine de culpa por ese ente (quien seguramente puso la silla y la horca a disposición del menor).
Set tenía motivos de sobra para temer... Pero él. Arkanos de Escorpio, no era Set.
Su amigo necesitaba de alguien fuerte para que le ayude a tolerar esa carga. Y ahí estaba él, el más impensado en las doce casas, aceptando lo que sin duda era su condena a muerte si no resolvían el problema antes de que empeorara más.
-No, Set. No tengo miedo -Dijo tras abandonar sus pensamientos- ¿Sabes por qué?
-No.
-Porque tengo un idiota de casi 18 años cuidándome la espalda. -Puso su mano sobre la corta cabellera de Set y la revolvió un poco.- Estoy seguro que podremos resolver esto... -Le dedico una de sus patentadas miradas de hermano mayor- ¿Por qué no viniste a mi antes?
-Tenía miedo… -dijo mientras apretaba su puño y la cruz del rosario dentro de este.
-Ya no temas... Ahora sabes que cuentas conmigo -Le informó en un tono ligeramente narcisista- Y como soy el mejor... Ten por seguro que resolveremos todo.
-Tengo tu palabra de que no le dirás a nadie -Arkanos hizo una mueca, había sonado más a afirmación que pregunta.
-Sí, la tienes. -Sabía que si Set depositaba su confianza en él, no podía traicionarlo contándole a Shion.- No le diré a nadie, pero prométeme que si las cosas se salen más de control, de lo que ya lo están, le dirás al patriarca.
-Lo prometo.
-Muy bien, ahora ve a prepararme el desayuno que tengo hambre. -Set se levantó con una pequeña risa infantil y se dispuso a sacar el seguro a la puerta.
Arkanos se quedó mirando la puerta abierta, una vez saliera por esta... No habría retorno. Tomó una buena bocanada de aire y salió por esta. Decidido a salvar al único gemelo que quedaba en Géminis.
No había podido salvar a Abel, pero si salvaría a Set.
Con esa idea en mente, emprendió el camino hacia un nuevo día. Con la esperanza de cambiar el futuro y detener lo que fuera que ese ente planeaba.
Cocina.
-Me enteré que iras a Esparta…
-Si, Shion asintió dos cosmos débiles por allí y quiere que averigüemos de qué se trata.
-¿Averigüemos?
-Blaise y yo. Partiremos en unos días...
-Espero que encuentres algo interesante en Esparta. -Soltó en tono burlón, Set le miró de reojo quería fingir que no había pillado el doble sentido- Y si es posible, que te mantenga muy entretenido y lejos de mi hermana.
Set dejo salir un suspiro y miro el modesto calendario… Estaban próximos a la fecha de la muerte de su hermano, no solo se aproximaba su decimoctavo cumpleaños, si no que se acercaban al quinto aniversario de la muerte de Abel.
Lo que fuera que encontrará en Esparta, deseaba que le hiciera olvidar esas lúgubres fechas. Le diera un motivo para mirar hacia el frente sin temer al futuro.
Bosques de Esparta, una semana después.
-Desde que estamos aquí, que no he sentido ningún cosmos… -Blaise le miró- Salvo el tuyo…
-Puede que sea una exploración en vano, pero agradezco el estar lejos del Santuario.
-Si tú lo dices… -El ruido de pisadas hizo que mirara sobre el hombre de su primo, una criatura de cabellera índigo apareció entre las ramas y fue a chocar contra Set.
-Niño… ¿Estás bien? -Set se arrodilló junto al niño que lloraba y temblaba, le faltaba la ropa por encima de la cintura. Algo dentro de él disparó sus alarmas, junto a los gritos mentales de la criatura que le hacía contemplar más de una escena por demás perturbadoras.
-¡VA A MATARLO! ¡COMO MATÓ A MAMÁ…! -Grito el niño entre llantos- ¡VA A MATAR A SAGA!
-Sígueme Blaise. -Set se alejó corriendo, siendo seguido por Blaise. Podía escuchar en su mente, a cada paso, los gritos de terror desesperados de la otra criatura.
Sin saberlo daba inicio al plan maestro de su peor enemigo.
Fin
