¡Buenas! Aquí les traigo el capítulo de la semana. Pero antes, comentaré algunos reviews:
Silvaze Girly: me basé en Pokemon para los ataques combinados. La ciudad maya del cual proviene el nombre es Iximche, o como le dicen de forma abreviada, Ix.
NIKO SPEED: gracias! me alegra que te haya gustado el fic anterior y este. Pronto aparecerán nuevos personajes, y verás que tendrán un papel en todo este conflicto. La batalla de Central City estará formada por 3 partes. Desearía que fuesen más, pero no soy muy bueno estirando las batallas. Prefiero que sea así, para que no se me haga repetitivo. De cualquier manera, no será la única batalla del fic. Ya verás XD.
Ahora sí. ¡A leer!
XIV
La batalla de Central City – Parte 2
La sombra del fantasma
Había un silencio abrumador, inquietante a la vez. La tensión en el aire cortaba los nervios. Algunos, tanto héroes como villanos, sentían sus manos temblar levemente. Las miradas se cruzaban rápidamente, junto con relámpagos de emociones que circulaban por las mentes de los presentes.
Eran tal vez diez metros. Esa era la distancia que separaba a ambos bandos. Dieciocho héroes, por un lado, diecisiete campeones, por el otro. Un viento suave recorrió la calle, barriendo las hojas de los árboles, dañados por la anterior confrontación.
— Zero… — susurró Shadow.
— Eso quedó en el pasado. Ahora soy Infinite, y reclamaré mi venganza de una vez y para siempre — dijo el chacal.
— ¿A qué te refieres? — preguntó Sonic con fiereza.
— Quiere matarme — contestó el erizo negro sin dejar de mirar al chacal, y comenzó a caminar lentamente hacia él — Aquí me tienes, Infinite. ¿Quieres tu venganza? Pues ven por ella.
El chacal bajó lentamente al suelo y comenzó a caminar con calma. Shadow hizo lo mismo, dirigiéndose hacia su contrincante. Mientras lo hacía, el erizo lo observaba con atención, viendo en lo que se había convertido. No necesitaba ser un genio para entender que Zero se había ofrecido para que Eggman hiciera experimentos con él y le injertara aquella gema en el pecho. Qué tan fuerte se había vuelto, él lo desconocía. Pero si el chacal quería vengarse, él no se lo dejaría tan fácil.
Mientras Shadow e Infinite se acercaban mutuamente a paso lento, el resto de los campeones atacaron a los demás héroes. Pareció como si nadie hubiese querido interferir en el inminente y fiero combate entre la forma de vida suprema y el portador del Rubí Fantasma.
Metal Sonic encendió sus turbinas, las cuales vomitaron una llamarada de fuego y se lanzó hacia el erizo azul con velocidad supersónica, provocando un sonoro estruendo. Sonic recibió el impacto del robot y fue llevado por él decenas de metros sobre el suelo. El erizo azul giró sobre sí mismo para arremeter con una patada y liberarse de su copia metálica. Metal Sonic fue alejado unos metros por el golpe, pero antes de reaccionar fue alcanzado por el ataque teledirigido del erizo. Sonic reiteró el movimiento un par de veces más, mientras su cuerpo estaba envuelto en aquella aura azulada.
El némesis de acero giró rápidamente para escanear los movimientos de su enemigo y reaccionar. Golpeó a Sonic con una de sus garras y, cuando el erizo estaba cayendo, se impulsó con sus propulsores hasta alcanzarlo y asestarle un puñetazo. El erizo azul impactó en el suelo con violencia y el robot aterrizó cerca de él. Sonic, raspado y adolorido, se levantó para mirarlo a sus ojos rojos, que parecían sacados de algún ser de pesadilla.
— ¿Así que ahora te codeas con otros asesinos para que te ayuden? Has caído bajo, Metal — dijo el erizo.
— Ahora no solo soy la mejor creación de Lord Eggman. Soy general de sus legiones robóticas y su máquina más leal — dijo el robot.
— ¿Leal? Sí. Supongo que después de descontrolarte, el doctor eliminó todo rastro de rebeldía en tu sistema. Te quitó la libertad y tú estás contento de poder servirle, ¿no es así?
— Los designios de mi maestro son correctos y aspiran al orden y a la grandeza. En cambio, tú… Tú solo vives por el caos y el descontrol. La libertad que tanto amas solo atrasa el progreso y promueve la desestabilidad.
— Veo que te introdujo su forma de ser y sus pensamientos. Es como hablar con Eggman, pero a través de una armadura de acero — el erizo se enderezó — Te diré algo: nunca podrás ser como yo. Nunca lograrás ser el verdadero Sonic.
— Lo sé. Pero ya no lo necesito — dijo el robot, y pareció como si sus ojos hubieran brillado — He superado a todo lo que eres y serás. Tengo tu fuerza, tu velocidad, tus instintos, tu agilidad, tu destreza, pero soy más inteligente, más poderoso y más hábil que tú. Pero aún más importante: tengo un propósito más fuerte que el tuyo. Yo lucho por un futuro en orden, por un nuevo y grandioso régimen. ¿Tú por qué luchas? Por un mundo de libertinaje y rebeldía. He superado todo lo que eres. He superado al verdadero Sonic.
— Sí, eso puedo verlo — dijo el erizo con una sonrisa desafiante — Te ascendieron y se te subió a la cabeza. No te culpo, Metal. Eso suele pasarnos a nosotros, los orgánicos.
Los ojos de Metal Sonic relampaguearon y encendió su turbina. Estático en su sitio, el aire detrás de sí comenzó a revolverse como una poderosa ventisca, levantando el polvo a su alrededor. Sonic comenzó a hacer un Peel Out, generando una tormenta de viento detrás de sí. De pronto, ambos se dispararon uno contra el otro a una velocidad increíble.
Mientras todos sus compañeros continuaban la batalla, Sonic y Metal Sonic chocaron a altísima velocidad, causándose un considerable daño mutuamente. El erizo salió disparado hasta entrar a un edificio por la ventana y el robot se estrelló contra un árbol. Pero el erizo azul se levantó de prisa y aceleró hasta su copia metálica. Cuando lo vio, Metal Sonic hizo un Spin Dash para atacarlo, pero el erizo hizo el mismo movimiento. Ambas esferas giratorias chocaron una y otra vez, sacando chispas cada vez que se tocaban.
En uno de los ataques, Sonic dejó de girar justo antes de encontrarse con el robot y le dio una fuerte patada como si este fuese una pelota de futbol. Metal Sonic salió despedido hasta impactar contra un edificio, dejando el concreto fragmentado. Su visión se alteró levemente, pero enseguida volvió a estabilizar sus sistemas.
Se despegó de la estructura y concentró una esfera de poder en su pecho. Cuando estuvo lo suficientemente cargada, Metal Sonic disparó un rayo púrpura que carbonizaba el pavimento a medida que lo tocaba. Sonic esquivó el ataque con agilidad y se apresuró para correr por la pared del edificio. El robot agotó la carga de su ataque, viendo venir a su objetivo, y logró bloquear con los brazos metálicos la patada de Sonic.
En cuanto Metal Sonic había atacado al erizo azul, el resto de los héroes se habían enfrentado contra los demás campeones de Eggman. Heavy Shinobi lanzó tres asterons como estrellas ninja, pero fueros golpeadas en el aire por los kunai de Espio. El camaleón corrió a gran velocidad hacia el robot e intentó golpearlo con una patada de lado, pero fue bloqueado por Shinobi. De este modo, ambos comenzaron un combate cuerpo a cuerpo donde cada uno demostró asombrosas habilidades de artes marciales.
Heavy Shinobi atacaba con golpes y patadas usando sus extremidades metálicas, mientras que Espio esquivaba con gran destreza y contraatacaba. El camaleón tomó uno de sus kunais y lo usó como daga. Dando un movimiento con sus manos, el ninja logró darle al robot un golpe con la palma, que lo alejó varios metros mientras este intentaba estabilizarse sobre el pavimento, que se fragmentaba a su paso.
Shinobi miró a Espio con ojos relampagueantes.
— Al fin. Un digno oponente… — murmuró el robot.
De un movimiento, de su espalda desenfundó un sable y se colocó en posición de batalla. El camaleón lo miró con seriedad. Hizo un movimiento con sus manos y entre ellas apareció una katana, como si esta hubiese estado invisible hasta ese momento. Al igual que su contrincante, Espio se puso en guardia, con la espada delante de sí.
Ambos rivales se contemplaron, sin prestarle atención a lo que sucedía a su alrededor. El viento barrió las hojas que los rodeaban, mientras se observaban, inmóviles. De pronto, atacaron.
Espio lanzó una estocada que el robot esquivó dando un pequeño salto. Shinobi respondió lanzando un golpe con su espada, pero el camaleón logró bloquear el ataque con su katana. Ambas hojas forcejearon con fuerza, cuando Espio logró prestar atención a un extraño detalle. El metal de su propia espada comenzó a congelarse lentamente.
Shinobi, notando que su enemigo observaba aquello, explicó:
— Esta hoja fue forjada con magia de hielo, en las entrañas de Holoska. Congelará todo lo que toque.
— Hmph. Nada mal para una máquina — dijo el camaleón, forcejeando con su propia espada contra la de su enemigo.
De pronto, Shinobi hizo un movimiento rápido con su sable, ganándole el forcejeo al ninja, quien se lanzó hacia atrás con un salto tan rápido que el ojo común no hubiera podido verlo. Espio tenía su espada en guardia, a unos metros del robot, mientras de su mejilla brotaba un hilo de sangre.
El robot lo vio con curiosidad.
— Deberías ser un cubo de hielo. ¿Cómo has podido neutralizar el poder de mi hoja?
— Tú no eres el único que domina elementos, robot — dijo Espio — Concentré mi propia energía vital para evitar que tu magia me afectara.
— Bien. No seré tan prudente como antes.
Bearenger lanzó un rugido de furia y sus ojos se encendieron con una luz púrpura. Knuckles lo vio y avanzó a paso rápido para plantarle batalla. El equidna preparó un puño con todas sus fuerzas. El oso hizo lo mismo y, cuando chocaron sus golpes, el aire estalló en una poderosa onda expansiva. El guardián lanzó otro golpe con su mano libre, pero fue detenida por su enemigo. Se mantuvieron forcejeando por unos instantes, mirándose a los ojos con furia mientras mostraban los dientes.
— Parece que eres el único aquí que no es un debilucho — dijo Bearenger con una sonrisa maligna.
El oso tomó rápidamente las muñecas de Knuckles y lo atrajo hacia sí mismo, para golpearlo con un rodillazo en el estómago. El equidna se quedó sin aliento y fue lanzado por los aires. Pero en lugar de impactar contra el suelo, Knuckles se acomodó en el aire y, como si estuviese haciendo un clavado en el agua, se enterró a sí mismo en el suelo de manera instantánea.
Los ojos de Bearenger relampaguearon.
— ¡Eso no servirá de nada! — exclamó, sabiendo lo que intentaba su enemigo — ¡Siente el poder de mi fisura!
El oso lanzó un devastador puñetazo hacia el suelo. Esto causó que el pavimento comenzara a agrietarse en todas direcciones, mientras las fisuras avanzaban rápidamente a su alrededor, levantando el concreto y pedazos enteros de suelo. Pero sin notarlo, un duro pedazo de roca salió volando desde el piso y le impactó directo en la cara. Aquel fragmento no le llegó por su propio ataque: había sido dirigido por el equidna.
Dándose cuenta de esto, Bearenger dio un gran salto hacia uno de los edificios y enterró la mano en la pared para sostenerse de la estructura. Numerosas rocas y trozos de pavimento salieron volando desde distintas partes del suelo, dirigiéndose para impactar al oso. Este dio saltos hacia un lado para esquivar los proyectiles, y de pronto vio cómo su enemigo emergía del suelo.
Knuckles comenzó a trepar con rapidez el edificio, con ayuda de sus picudos nudillos. Bearenger liberó un poco la presión de su puño contra la pared para descender, y después cerró su mano libre. Cuando al fin estuvieron uno enfrente del otro, ambos guerreros lanzaron un puñetazo con todas sus fuerzas, y cada golpe impactó en el rostro del otro. Bearenger atravesó el edificio de par en par y cayó en la calle paralela. Knuckles cayó como un misil, estrellándose contra el suelo.
Mientras los demás continuaban sus combates, Shadow aceleró contra Infinite y lo atacó con un Spin Dash. El chacal se movió hacia un lado de manera instantánea, esquivando el ataque. El erizo negro se incorporó y se adelantó para atacar con puños y patadas. El enmascarado bloqueó todos y cada uno de los golpes de la forma de vida suprema. De pronto, Infinite apretó el puño de Shadow y con su mano libre le dio un fuerte golpe al pecho, lanzando al erizo hasta estrellarse contra un edificio.
Infinite dio unos pasos hacia adelante mientras habló:
— ¿Qué se siente, Shadow? ¿Qué se siente ser humillado?
El erizo negro se levantó y le dedicó una mirada fulminante. De pronto, Shadow desapareció en un destello azulado. El chacal dibujó una media sonrisa y giró para ver cómo el erizo negro reaparecía detrás de su espalda, preparando una patada, pero siendo sorprendido por su enemigo.
— ¿Qué? — exclamó Shadow.
Desde su pecho, Infinite le lanzó un rayo de energía púrpura que lo mandó a volar, atravesando un edificio de lado a lado. El chacal levitó y se rodeó con su aura de poder, listo para continuar con su pelea. Voló por encima del edificio donde el erizo negro colisionó, y vio cómo este emergió de la parte más alta de la estructura, en forma de una esfera que giraba a altísima velocidad.
Shadow, usando su Spin Dash, se dirigió hacia el chacal, quien lo esperaba con los puños apretados. Sorprendiendo a su enemigo, el erizo negro desapareció unos centímetros antes de impactarlo, para reaparecer encima de Infinite.
— ¡Lanza Caos! — exclamó.
Varias jabalinas de energía emergieron de su mano e impactaron directo al cuerpo del chacal, quien se había volteado rápidamente al oír aquellas palabras del erizo. Pero no alcanzó a esquivarlas y el ataque lo hizo estrellarse sobre el edificio.
Shadow aprovechó la ocasión para girar sobre sí mismo y lanzarse como un meteoro. Golpeó a Infinite directo al pecho y juntos atravesaron todo el edificio, piso por piso, mientras el erizo negro se empleaba a fondo para que su ataque surtiera el mayor efecto posible.
Infinite giró su cuerpo rápidamente y colocó a Shadow en la posición desfavorable de la caída. Así, el chacal causó que el erizo impactara contra el suelo con gran fuerza. Pero demostrando su gran poder, Shadow se levantó, aún con las manos de Infinite sobre sus hombros, hasta estar a la altura del chacal.
— ¡Esto es una locura, Zero! — exclamó Shadow — He estado en el mismo lugar que tú, y esto no te ayudará en nada. Por más que me mates, eso no te devolverá a tu familia.
— Familia que está muerta gracias a ti — respondió el chacal con su voz distorsionada — Y mi nombre es Infinite…
El chacal comenzó a presionar sobre el cuello de Shadow, quien intentó zafarse de las manos de su enemigo, pero era inútil. Infinite tenía una fuerza descomunal.
— Tú también causaste su muerte, ¿no lo ves? — dijo Shadow como pudo — Todo por usar esa gema que ahora tienes en el pecho. Te has convertido en un monstruo, solo… ¿Solo para vengarte de mí?
— Bueno, en parte — respondió el chacal mientras aumentaba la presión — El Rubí Fantasma me dio el poder para ser el más fuerte de todos. Ni siquiera tú, la forma de vida suprema, puedes hacer nada contra mí, ahora que me he fusionado con la gema más poderosa de todas. Una gema que tiene un poder inagotable…
— ¡Si quieres probarme, lo lamentarás! — exclamó Shadow, casi sin aliento — ¡Explosión Caos!
El cuerpo de Shadow se cubrió de rojo y se produjo un enorme estallido de energía carmesí que hizo explotar al edificio de adentro hacia afuera, a la vez que creó un gran cráter en el suelo.
Los ladrillos y pedazos de estructura cayeron al suelo como los fragmentos de un asteroide. Shadow se encontraba en el fondo del cráter, jadeando y sobándose el cuello. Delante de sí, Infinite se acomodaba un poco la máscara. Tenía rasguños y marcas de quemaduras en su pelo, pero nada más. Su mirada fulminante se posó sobre el erizo negro.
— Eso fue interesante.
Shadow, por primera vez en su vida, sintió un relámpago de miedo.
— ¡Imposible! — exclamó.
Nunca en la vida, su Explosión Caos había resultado inútil contra algún adversario. Era su ataque más poderoso, e incluso Black Doom había sufrido de su poder. Pero Infinite estaba en otro nivel. Y podía notar que lo disfrutaba. Disfrutaba de saber que los intentos de su adversario eran inútiles.
— Puedo sentir tu temor. Lo huelo en el aire, y es delicioso — Infinite soltó una pequeña risa — Normalmente, uno no espera divertirse cuando ejecuta su venganza. Pero esto… Dibuja una sonrisa en mi rostro.
Shadow dio un gran salto hacia atrás para recuperar algo de terreno, mientras planeaba una estrategia para luchar contra aquel ser demoníaco. Pero antes de lograr aterrizar, Infinite apareció detrás de él como si hubiese empleado un Control Caos. El chacal le dio una fuerte patada que lo lanzó hacia otro edificio, causando que Shadow lo atravesase de par en par.
Silver vio esto y habló por el comunicador.
— ¡Sonic! ¿Me oyes? Shadow está en apuros. ¡Tenemos que ayudarlo o Infinite lo matará!
— ¡Dame un segundo! — exclamó el erizo azul.
Sonic se encontraba forcejeando con su copia de acero, quien lo miraba con ojos asesinos.
— Tendremos que dejar el baile para después — dijo el erizo.
Repentinamente, Sonic hizo un Spin Dash y causó que el robot fuese arrastrado por los rápidos giros, golpeándose a la vez con la estructura del edificio en el que se encontraban. De pronto, el erizo azul le dio una patada en la cabeza a Metal Sonic y lo lanzó lejos.
Sonic cayó al suelo mientras que su copia impactó cientos de metros más adelante. El erizo notó que Blaze estaba cerca suyo y le habló:
— ¿Puedes ocuparte de Metal por mí? Debo salvarle el trasero a Shadow.
— Claro. Déjamelo a mí — dijo la felina, cerrando el puño y envolviéndolo en fuego.
El erizo azul aceleró y desapareció tras una nube de polvo. Metal Sonic se levantó y la princesa se adelantó para confrontarlo.
Mientras tanto, Infinite voló en dirección hacia donde se encontraba Shadow. Pero de pronto, fue impactado por algo que lo lanzó contra el suelo, agrietando el pavimento. El chacal tenía sobre sí un autobús, pero lo destrozó con un disparo de energía desde la gema de su pecho. Las piezas metálicas salieron volando por doquier y el chacal se incorporó, buscando a su nuevo agresor. Pero no necesitó hacerlo.
Delante de sí, Silver bajaba envuelto en su aura de energía. Finas líneas de luz turquesa bailaban alrededor de su cuerpo albino, mientras contemplaba a Infinite con profunda seriedad.
— Bueno. No es fácil sorprenderme, así que te daré la ilusión de que puedes tener una oportunidad contra mí — dijo el chacal, mientras comenzó a levitar y a rodearse de aquella aura roja.
— ¡Eres el único que se cree tus mentiras! — exclamó el erizo.
De pronto, Infinite se lanzó a enorme velocidad hacia Silver, quien lo esquivó por poco. El erizo plateado voló en persecución de aquel enemigo. Ambos recorrieron con gran rapidez un par de calles de la ciudad, dejando estelas de colores tras de sí. En un momento, Infinite dio la vuelta y se voló hacia el erizo, dispuesto a golpearlo. Silver preparó un puño con energía psíquica, pero no logró asestarlo. El chacal lo golpeó y el erizo salió disparado hasta impactar contra la pared de un edificio.
Central City temblaba ante la batalla más feroz que podrá darse jamás en sus calles. El humo y el fuego regresaron a las cimas de los edificios, y los estruendos de las explosiones resonaban por doquier. Allí, los héroes más poderosos de la Tierra luchaban contra los agentes más devastadores del Imperio Eggman, en una contienda que amenazaba con no dejar sobrevivientes.
Sticks arrojó su lanza con potencia y gran precisión hacia Bean, pero el ágil pato logró evadirla por centímetros. La tejón desenfundó su espada y se posicionó delante de su contrincante, quien la miraba divertido y algo alocado. Bean hizo aparecer una bomba en cada una de sus manos.
— Dime cómo quieres que hagamos esto, linda — dijo el pato, guiñándole el ojo — ¿De la manera fácil o de la manera difícil?
— Hagámoslo de la manera tradicional. ¡Combatir mientras decimos frases cool!
Bean lanzó una de las bombas. Sticks se adelantó y la golpeó con el escudo, devolviéndosela a su dueño.
— ¡Wah! — gritó el pato y dio un salto para escapar del estallido de su propio explosivo.
Bean aterrizó en el suelo, pero tuvo que agacharse para esquivar la tajada de la espada de Sticks. El pato volvió a dar otro salto hacia atrás y la miró furioso.
— ¿Estás loca? ¡Casi me vuelas la cabeza! — gritó.
— ¡Idiota! ¡Somos enemigos! — contestó la chica con igual intensidad — ¿Acaso no has leído el capítulo anterior!
— ¡Oh! Cierto… — se rascó la cabeza.
Bean saltó e hizo una mortal hacia adelante. Múltiples explosivos fueron lanzados de alguna parte de su cuerpo, dirigidos en distintas direcciones. Sticks tuvo que moverse rápido y con agilidad para evitar que alguna de las bombas le explotara cerca. Cuando una bomba esférica le llegó a la altura de la cara, la tejón le dio un tajo con su espada y la partió al medio, evitando así que explotara.
Aquel duelo comenzó a convertirse en un campo de explosiones. Los oídos de la chica retumbaban cada vez que estallaban los artefactos del pato, quien los lanzaba con precisión estratégica.
Entre la nube de humo y polvo, la chica logró ver a su adversario y lanzó su espada con gran fuerza. El arma viajó cortando el aire y girando a gran velocidad. El pato no pudo esquivar el ataque completamente, y pronto la hoja dejó una herida en su brazo, que enseguida comenzó a sangrar.
Pero había algo que la chica no había notado. Debajo de sí, una bomba estaba a punto de detonar. Cuando la vio, Sticks no pudo hacer más que cubrirse con su escudo. Para cuando explotó, el estallido la mandó a volar decenas de metros en el aire.
Allí, Carrotia la contempló desde el suelo. La coneja blanca levantó la mano, apuntó y le disparó un rayo de energía púrpura para fulminarla. Por suerte, Sticks había visto aquel movimiento y atinó a cubrirse con el escudo una vez más, el cual ya estaba fisurado por la anterior explosión.
El rayo golpeó directo en el escudo y este se destruyó, volando en pedazos hacia todas direcciones, aunque cumpliendo su propósito. La chica quedó intacta de aquel último ataque, pero ahora estaba en caída libre, a decenas de metros del suelo.
Para su fortuna, alguien la sostuvo. Shadow había llegado a tiempo para tirarse al suelo y sostenerla, ahorrándole un duro golpe contra el pavimento. Cuando terminó de frenar, el erizo se levantó, con la tejón en brazos.
— ¿Estás bien? — le preguntó.
— Sí, claro. Qué manía la de los agentes de cargar chicas en brazos — dijo Sticks — Se lo dije a tu amiga y te lo digo a ti: si vas a cargarme así, primero invítame un café.
El erizo negro cerró los ojos con fastidio y se sonrojó sobremanera. Simplemente abrió los brazos y la chica cayó bruscamente al suelo. Shadow se fue tan repentinamente como había llegado.
Marine se lanzó a todo correr contra Lord Kukku y lo atacó con una patada voladora. El pajarraco desplegó una cortina de humo que le sirvió como manto elástico para amortiguar el golpe. La mapache hundió su pie en aquel espeso gas, pero no surtió ningún efecto. El anciano hizo un movimiento con sus manos, el humo encerró el pie de la niña y, moviendo los brazos a un costado, Lord Kukku lanzó a Marine por los aires.
La mapache se giró en pleno vuelo y aterrizó con firmeza a unos metros de su adversario. El enorme pájaro se encaminó lentamente, con el báculo en su mano.
— Nada mal, jovencita, pero mejor vete a pelear con Falke o algún robot. No quiero matar a una niña. Eso no es nada honorable — dijo Kukku.
— Y yo no quiero morir. Todavía tengo tantas cosas por hacer y descubrir. Tengo tantas aventuras que vivir… Que no pienso morir antes de eso — dijo ella con determinación — Pero ustedes se lo buscaron. Tal vez tú no quieras hacer daño a una niña, ¡pero yo no tendré problemas en darle una paliza a un viejo! ¡Te sacaremos a ti y a tus amigos de este mundo y los encerrarán en donde pertenecen! ¿Acaso no sabes que siempre ganamos?
— Veo que tienes valor, jovencita — dijo el pájaro — Alguien con esa entereza sería muy útil en mi flota. Tú quieres ser capitana, ¿verdad?
Marine levantó una ceja, sorprendida.
— ¿Cómo lo sabes?
— Como líder de la grandiosa Battle Bird Armada, es mi deber estar al tanto de los enemigos que enfrento. Y si las circunstancias fueran diferentes, créeme que te daría una oportunidad en mi tripulación. ¿Tú crees que navegar los mares es divertido? Los cielos te darían un espacio infinito, donde podrías explorar todos los rincones del mundo. Pero lamentablemente, estás del otro lado de la calle, y eres parte de mis enemigos. Y como ellos, caerás.
— Lo siento, abuelo, pero los mares son mi vida, y no los cambiaría por nada. ¡Y preferiría morir antes que formar parte de tu tripulación de criminales y piratas aéreos!
La mapache dio un gran salto, estiró las manos hacia adelante y de sus palmas lanzó dos potentes chorros de agua. El anciano dio un salto tan veloz que pareció desvanecerse, mientras los chorros de agua impactaron contra el pavimento y lo resquebrajaron.
El ave apareció enfrente de Marine, la cual dio un grito, asustada. Lord Kukku envió un golpe directo al pecho de la niña, pero ella logró poner sus brazos en forma de X para cubrirse. Marine fue impulsada hacia atrás, pero aterrizó en el techo de un edificio, frenando y levantando polvo.
La mapache se sobó el brazo derecho, que fue el que recibió el golpe. Con mirada seria, murmuró para sí misma.
— Diablos. Ese viejo es muy fuerte. Tengo que pensar en alguna estrategia o estaré en serios problemas.
Lord Kukku había aterrizado en plena calle y la miraba con superioridad. Marine mostró los dientes, con rabia, y de repente, una idea cayó en su mente.
— ¡Lo tengo! — se dijo a sí misma.
Marine bajó del edificio de un salto y corrió rápidamente contra su adversario. Aunque no era tan rápida como su amiga Blaze, era lo suficientemente ágil y veloz como para ser una molestia para algún enemigo fuerte. Todo gracias a los entrenamientos con la guardiana de las Esmeraldas Sol.
La chica llegó al pajarraco y comenzó a atacarlo con rápidos puñetazos. El anciano, a pesar de su edad, bloqueaba todos los golpes con su mano y su báculo, sin entrar en apuros.
"¡Rayos! ¡Ni siquiera está sudando!", pensó la chica. "Pero, aun así, tengo que probar…"
Marine continuó dando golpes, uno tras otro, hasta que intentó preparar un puñetazo con todas sus fuerzas. El anciano solo sonrió al ver aquel inútil intento, pero de pronto, sucedió algo que lo dejó con el pico abierto.
Marine se había desplazado hacia un costado tan rápido que su vista no logró darse cuenta a tiempo del engaño. En su lugar, la chica había dejado una copia de sí misma, pero hecha de agua. Fue tan repentino y rápido el reemplazo, que el anciano tardó unos instantes en reaccionar, y para cuando lo hizo, ya era tarde.
La auténtica Marine se había colado a un costado del Lord Kukku y terminó de preparar su puño, el cual envolvió con energía hidroquinética. Se lanzó como un misil al pico de su enemigo y le dio un golpe de tal fuerza que lo lanzó a estrellarse contra un edificio.
La chica se agachó por el dolor y se sobó la mano. Aquel pico parecía estar hecho de acero, pero el ataque había resultado como lo planeó. Lord Kukku, con algo de dificultad, se desincrustó de la pared y se sacudió el polvo. Marine lo contempló con seriedad.
— Me has dejado impresionado, jovencita — dijo el pájaro — Lograste recrear una copia exacta de tu cuerpo usando solamente agua, y aprovechaste el momento de mi confusión para situarte a mi lado y golpearme. Muy astuto, la verdad. Veo que tendré que ponerme serio contigo.
"Demonios. ¿Acaso solo estaba calentando?", pensó Marine.
Lord Kukku esbozó una sonrisa perturbadora y extendió los brazos. El humo y las cenizas comenzaron a brotar de su cuerpo, y se lanzaron como tentáculos hacia la niña. Marine tuvo que emplearse a fondo para esquivar algunos tentáculos, mientras que otros los repelía con los puños.
Pronto, toda la zona de su contienda estaba inundada de humo negro, y la mapache no podía ver nada. Se llevó una mano a boca por la dificultad para respirar. Pero de pronto, un tentáculo se dirigió velozmente hacia ella, sin que lo notara.
Repentinamente, Marine sintió que alguien la tomó por la cintura y la apartó volando de ahí, alejándola de la espesura del humo y las cenizas. La chica giró la cabeza y vio que era nada más ni nada menos que Gemerl.
— ¡Oye! ¡Lo tenía donde quería! — se quejó la mapache.
— Lo siento, pero es muy fuerte para ti — dijo el robot — Te recomiendo actuar como soporte y ayudar a alguno de nuestros amigos, en lugar de enfrentarte tú sola a uno de nuestros enemigos.
— ¡No es justo! — se cruzó de brazos e hizo un puchero.
— Nada de refunfuñar, o le diré a Blaze.
En otro lado de la ciudad, Amy combatía contra Carrotia. La coneja era muy poderosa, y se lo estaba dejando muy difícil a la pobre eriza, que se defendía con su martillo como podía. Pero no era mucho lo que podía hacer contra ella, que atacaba con aquellas llamaradas de energía púrpura.
Amy se lanzó a la carrera, se agachó justo a tiempo para esquivar un puñetazo de Carrotia y logró estamparle un martillazo en el estómago. La coneja blanca salió disparada contra un edificio y lo atravesó por la pared. La eriza dio un grito de alegría.
— ¡Eso! ¿A qué te sabe mi Piko, bruja? — exclamó.
Carrotia emergió de los escombros con el ceño fruncido. Cerró ambos puños y los envolvió en aquella poderosa energía.
— Bueno, bueno, bueno… Parece que la niña empieza a hacerse mujer — dijo la coneja blanca.
La eriza mostró los dientes con rabia. Pero antes de que la coneja volviera a atacar, Rouge llegó a un lado de la eriza rosa. Le dedicó una sonrisa de confianza.
— Parece que es una oponente digna — dijo la murciélago — ¿Te importa si me uno?
— Eres bienvenida — dijo Amy, devolviéndole la sonrisa. Luego, se dirigió a la coneja — ¡Prepárate! ¡Juntas te patearemos tu esponjoso trasero!
Carrotia sonrió con malicia y cerró ambos puños. De súbito, dio un salto hacia adelante y giró para lanzar una patada hacha contra las chicas. Ambas avanzaron hacia los lados, esquivando el ataque, que perforó el pavimento. Amy giró su cuerpo y lanzó su martillo usando ambas manos. Piko Piko avanzó a gran velocidad hacia su objetivo, pero la coneja blanca se agachó para evitarlo.
El martillo se encastró en el tronco de un árbol. Rouge, quien observó los movimientos de Carrotia, aprovechó la distracción producida por el ataque de Amy para asestarle una potente patada de lado a su enemiga. La coneja recibió el golpe directo en el estómago y retrocedió por el impacto, aunque logró mantenerse estable. La chica escupió sangre y se limpió con la muñeca. En lugar de preocuparse, Carrotia sonrió.
— Hacía tiempo que no me hacían sangrar. Esto será entretenido.
La coneja extendió ambos brazos hacia abajo y comenzó a formar una esfera de energía en cada mano. Desde las bolas de poder emanaban pequeños relámpagos púrpura a medida que se hacían cada vez más grandes. Dando un gran salto, Carrotia se posicionó en el aire y apuntó hacia sus enemigas. Finalmente, disparó las esferas, que se dirigieron a gran velocidad hacia el suelo.
Rouge y Amy dieron un gran salto hacia los lados, pero las explosiones fueron tan fuertes que las ondas expansivas las empujaron por los aires. Afortunadamente, la destreza de ambas chicas les permitió aterrizar en el suelo, casi al mismo tiempo que lo hizo su contrincante. Amy hizo reaparecer a su martillo en su mano, como si fuese un pequeño control caos que actuaba sobre aquella arma.
— Rosita de pitiminí, creo que es hora de bailar — le dijo Rouge.
Amy, creyendo entender, asintió.
La murciélago comenzó a girar a alta velocidad, como si fuese un trompo o un tornado. La eriza la imitó, extendiendo su martillo, convirtiéndose en otro trompo mortal. Ambas avanzaron caóticamente hacia Carrotia, despedazando el pavimento debajo de ellas.
La coneja tuvo que reaccionar rápidamente ante las sucesivas embestidas de Rouge y Amy, quienes chocaban entre sí en aquella frenética muestra de potencia y agilidad. Cada vez que esquivaba la embestida de una, la otra aparecía por detrás intentando golpearla.
"Es imposible atacarlas en este estado", pensó Carrotia para sí.
La coneja dio un poderoso salto para tomar distancia de sus atacantes. Gran error. Piko Piko voló como un misil balístico e impactó directo en la mandíbula de Carrotia. La coneja terminó por atravesar un edificio entero por la potencia del golpe.
Amy y Rouge deshicieron sus estados, ambas con los ojos hechos remolinos.
— Buen tiro, rosita — dijo la murciélago, con una lengua afuera.
— G-gracias…
Ambas sacudieron la cabeza rápidamente y recuperaron su estado.
— Mejor que se quede ahí — dijo Rouge — Vamos a ayudar a los demás.
— Sí — asintió la eriza.
Bearenger castigó repetidamente a Omega con sus poderosos puños. El robot recibió los golpes y salió disparado luego de un terrible gancho del oso pardo. Charmy, que se encontraba cerca, intentó algo nuevo.
— Espero que esta vez funcione — dijo la abeja.
El pequeño detective estiró las manos hacia adelante, giró el brazo en un semicírculo y, con la otra mano, cerró el puño. Mágicamente, delante de sí aparecieron líneas de color miel, que se entrecruzaban y dibujaban hexágonos en el aire, uno al lado del otro. Aquel entramado tenía la forma de un luminoso panal de abeja.
Charmy extendió las manos hacia afuera y el panal de luz se disparó hacia adelante, impactando contra Bearenger y haciéndolo retroceder. El oso intentó quitarse de encima aquel panal holográfico, pero no pudo. Charmy hizo otro movimiento con las manos y el ataque estalló.
— ¡Lo hice! — gritó emocionado.
— ¡Eso es, pequeñín! — dijo Vector, quien pasó corriendo a su lado, directo hacia el oso.
El cocodrilo le dio un fuerte puñetazo a Bearenger en el hocico, provocando que su nariz comenzara a sangrar. El oso retrocedió nuevamente, pero al frenar, se incorporó. Contempló a Vector y Charmy con furia en los ojos y se llevó una mano a la nariz, reacomodándola.
— Nada mal — y luego tronó sus dedos — Ya verán cuando…
No pudo terminar la frase cuando algo cayó como un meteoro delante de ellos, y dos formas salieron rodando en direcciones diferentes. Eran Shade y Johnny, quienes se incorporaron de nuevo y se pusieron en guardia. Bearenger observó a su compañero robótico y se puso a su lado. Le susurró algo al oído y Johnny rio.
Repentinamente, ambos se movieron tan rápido que dejaron confundidos a los tres por unos instantes. Pero Shade tenía una vista veloz, por lo que los vio colocándose a ambos lados del trío. El robot extendió los brazos y de estos emergieron dos gruesos misiles, mientras que Bearenger lanzó un potente rayo de energía púrpura de su boca.
— ¡Cuidado! — gritó Shade, pero aquellos ataques no les dieron tiempo para saltar y evitarlos.
Hubo una gran explosión y una polvareda espesa. Tanto Bearenger como Johnny observaron con una sonrisa satisfactoria el humo producido por el impacto. Pero cuando se disipó por acción del viento, ambos quedaron sorprendidos. Había un domo formado por líneas de luz color miel, que dibujaban hexágonos. Juntos, formaban un escudo que protegió a los tres del impacto.
Charmy se encontraba con las manos extendidas y su rostro mostraba que había realizado un esfuerzo titánico para desplegar el escudo.
— ¿Ese fuiste tú, Charmy? — preguntó Shade con asombro.
— Creo que… que sí… — dijo con dificultad el niño.
— ¡Es impresionante! ¡Ahora, déjanoslo a nosotros! — dijo Vector con el puño levantado.
Charmy extendió las manos hacia afuera y el escudo se expandió repentinamente, golpeando a Johnny y a Bearenger. El domo se deshizo y la abeja cayó al suelo por el cansancio. Pero Shade aprovechó el momento y se lanzó contra el oso con ferocidad. La equidna encendió la cuchilla láser de su muñeca y le dio un gancho al mentón, y luego una patada lo mandó a estrellarse contra la pared de una casa.
El oso la miró con ferocidad y usó la pared como soporte para lanzarse con una gran fuerza de impulso. La equidna vio venir al oso muy rápido hacia ella, por lo que cerró el brazo para cubrirse. Bearenger conectó un puñetazo en el antebrazo de la chica, tan fuerte, que salió disparada hacia atrás.
Logró estabilizarse y mantuvo la distancia de su enemigo. La chica se sostuvo el brazo y mostró los dientes con furia. Charmy se acercó a ella.
— ¿Estás bien? — le preguntó.
— Me rompió el brazo — dijo Shade — Ahora será más difícil.
Vector arremetió con fuerza contra Johnny, quien recibió el golpe e intentó contraatacar con un cabezazo. El cocodrilo movió la cabeza hacia un costado para esquivar el impacto y cerró sus poderosas mandíbulas sobre el cráneo del robot. Johnny intentó abrir las fauces del detective con sus manos, pero lo único que consiguió fue que Vector le tomara uno de los brazos con firmeza.
Con una mano, el detective sostuvo el cuerpo del robot mientras que con la otra jaló con todas sus fuerzas del brazo de Johnny. Las venas se hicieron visibles en el cuello y los músculos del cocodrilo, mientras que comenzaba a sudar por el tremendo esfuerzo que estaba realizando. Sus dientes se clavaban con mayor profundidad sobre la cabeza del robot, a la vez que emergían chispas eléctricas de aquellos orificios. De pronto, el brazo de Johnny se desprendió y varias piezas metálicas cayeron al suelo.
Vector giró sobre sí mismo para lanzar al robot decenas de metros en el aire, mientras sujetaba el brazo recién arrancado. Johnny, con un miembro menos, impactó contra el suelo.
— Eso fue estúpido, detective — dijo Bearenger tronando los dedos — Pero supongo que es un empate: un brazo por otro brazo.
— ¿Qué dices? — preguntó Vector, confundido.
De pronto miró a Shade, y la vio sujetándose el brazo. Ahí comprendió lo que el oso quiso decir.
En cuanto partió Sonic para ayudar a Shadow, Blaze enfrentó al némesis de acero. La felina cerró su puño y lo envolvió con fuego, preparándose para su batalla contra Metal Sonic.
El robot de ultrarrendimiento de Eggman analizó a la gata de arriba abajo, registrando, entre otros datos, una elevación de la temperatura. Metal Sonic encendió su turbina y se lanzó contra la felina a gran velocidad. Blaze aceleró contra el robot, dejando un camino de fuego en el pavimento.
La princesa de Solaria preparó un puño con llamas e intentó golpear a la cabeza del robot, pero este inclinó su cuerpo hacia un lado, evitando el ataque. Metal Sonic enderezó sus afiladas garras para apuñalar a Blaze en el estómago, pero la chica usó su otra mano para desviar el golpe.
La princesa arremetió con una patada de lado, envuelta en llamas. El robot recibió el golpe en el brazo y fue arrastrado por la inercia. La gata extendió las manos y las flamas brotaron de sus palmas como un manantial infernal. Metal Sonic fue envuelto en llamas y pareció arder en un torbellino de calor y cenizas.
De pronto, aquel torbellino de fuego fue deshecho al instante desde adentro, dejando sorprendida a la gata. Metal Sonic había desplegado un escudo rómbico a su alrededor que lo protegió de aquella llamarada.
El robot hizo desaparecer su cascarón protector y se lanzó contra la felina a una velocidad increíble. Blaze lo esperó en guardia, pero justo cuando lo tenía en frente, el robot se desvaneció. Había empleado una velocidad aún mayor para despistarla y aparecer detrás, golpeando a la felina con un Spin Dash. Blaze salió volando hacia adelante y cayó al suelo, rodando hasta incorporarse otra vez.
La felina recibió en el rostro un rodillazo de Metal Sonic y fue lanzada nuevamente, contra una casa. Blaze sintió que la sangre comenzaba a brotar de su nariz, y dio un gran salto para tener una visualización más adecuada del campo de batalla.
— ¿Desde cuándo se volvió tan rápido? — se preguntó.
Metal Sonic despegó de tierra usando sus propulsores, lanzándose como un misil hacia la felina. El robot preparó un golpe con su puño, al cual cargó con una gran cantidad de electricidad. Blaze lo vio venir y lanzó un puñetazo rodeado de toda la potencia de sus llamas.
Ambos puños chocaron, y las fuerzas de los ataques eléctrico y de fuego parecieron reaccionar de manera explosiva. El estallido lanzó chispas y pequeñas llamaradas en todas direcciones, mientras que la onda expansiva lanzó a ambos combatientes con enorme fuerza.
Blaze cayó de nuevo al suelo, y todo se volvió borroso por un segundo, hasta que recobró la visión. Sacudió la cabeza y escupió un poco de sangre. Por su parte, Metal Sonic tenía el hombro dislocado y múltiples chispas eléctricas emergían salvajemente de sus piezas dañadas.
Pero para sorpresa de la felina, Metal Sonic tomó su propio hombro, hizo unos movimientos, presionó y lo reacomodó. Las chispas dejaron de saltar y movió el brazo, mostrando que podía volver a utilizarlo. Blaze sudó un poco ante esto. Significaba que el robot aún era capaz de dar mucha pelea, mientras que ella misma ya estaba cansada por su anterior confrontación contra los Hard Boiled Heavies. Además, esta misma batalla la había dejado herida, aunque ella misma sabía que no había dado todo de sí.
Metal Sonic encendió de nuevo sus turbinas y se lanzó hacia ella con las garras extendidas. Blaze intentó moverse, pero algo se lo impidió. Su pie estaba atascado en un trozo de hierro retorcido. No sabía en qué momento había ocurrido aquello, pero era consciente de que ahora era imposible esquivar el ataque. La única opción que le quedaba era cubrirse.
Pero no necesitó hacerlo. Delante de sí, Marine aterrizó y extendió ambas manos para desplegar un escudo de agua que las protegió a las dos. Metal Sonic dio un golpe seco contra el domo líquido y rebotó como una bola de billar.
— ¡Marine! — exclamó la felina.
— ¡Hey, compañera! ¿A que no te esperabas mi gloriosa aparición? — dijo la mapache con orgullo.
— Ja. No te confíes demasiado, Marine. Esto aún no ha terminado.
Blaze zafó su pie de aquel trozo de hierro y se puso en guardia. Metal Sonic se acercó hasta el domo y, con ambas garras, intentó abrir una brecha en el escudo. Cuando logró hacer un agujero lo suficientemente grande, Blaze lanzó su fuego como un lanzallamas directo a la cabeza del robot.
Metal Sonic sintió el calor abrasador y se movió a un lado para evitar el fuego.
— ¡Quita el escudo! — exclamó Blaze.
— ¡A la orden!
Marine deshizo el domo protector de agua y Blaze se lanzó para golpear al robot con un poderoso puñetazo en el rostro. Metal Sonic retrocedió unos metros, mientras la mapache le lanzó sucesivas bolas de vapor de agua, que impactaban en el robot y se deshacían en pequeños estallidos.
Marine se lanzó al suelo para golpearle los pies y logró tumbarlo. La princesa dio un salto, para caer y atacar al robot con una patada. Este se dio cuenta de ello y se incorporó saltando hacia atrás.
Aun así, Blaze y Marine lograron golpear simultáneamente el pecho del robot con sus puños envueltos en sus poderes. El némesis de acero comenzó a desestabilizarse, pues luchar contra ellas dos simultáneamente le resultaba un problema, teniendo en cuenta de que no le daban tiempo a reaccionar.
— ¡Marine, prepárate para el golpe final! — dijo Blaze.
— ¡Bien!
Ambas chicas colocaron sus palmas una junto a la otra y comenzaron a crear una esfera de poder, que se hacía más grande a cada instante. La bola de energía estaba siendo formada por fuego y agua, que se revolvían mutuamente sin apagarse entre sí. Aquellos elementos, tan contrarios y opuestos, solo podían permanecer en armonía gracias a la sincronización, la entereza y la entrega de sus portadoras.
— ¡Ahora! — exclamó Blaze.
Ambas dispararon la esfera de poder y logró impactar en el robot. La bola explotó al contacto y una inmensa onda expansiva lanzó todo por los aires. Aquel ataque fue tan poderoso que Metal Sonic salió volando hasta estrellarse contra un edificio.
— ¡Eso! — gritó la mapache con alegría.
— Ven. Mejor reagrupémonos con los demás — le dijo Blaze — Por cierto… Gracias. Lo estás haciendo increíble.
La felina le guiñó un ojo a Marine, y esta le levantó el pulgar, con una amplia sonrisa.
Silver se encontraba contra la pared del edificio con el que se acababa de estrellar. El erizo se zafó de allí, mientras Infinite se mantuvo a unos centímetros del suelo, mirándolo con superioridad.
El erizo plateado contraatacó, usando su telequinesis para cortar los cables de electricidad de los postes cercanos a él. Estiró los brazos hacia adelante y los cables se lanzaron como tentáculos vivos, en cuyos extremos emergían las chispas eléctricas como pequeños rayos. Las peligrosas armas fueron lanzadas hacia Infinite, quien esquivó la mayoría, pero los últimos cables lograron tocarlo. La descarga eléctrica fluyó por todo su cuerpo, al son de un sonido similar al trueno.
Pero Infinite cortó el cable con sus filosos guantes y se liberó de la prisión eléctrica. El chacal desprendió algo de humo de su pelaje negro, pero su mirada no había cambiado. Aceleró en vuelo para golpear a Silver, pero fue interceptado por una estela azul que desvió su trayectoria. Sonic aterrizó cerca del erizo plateado.
— Tú de nuevo — dijo Infinite cuando se incorporó — Veo que no has aprendido la lección.
— ¿No te lo han dicho? Yo nunca aprendo la lección — dijo Sonic con una sonrisa retadora — Y ahora me las pagarás por dejar a mi amiga en peligro de muerte.
— ¿La conejita? Pero tú deberías estar consciente del riesgo que trae llevar a los niños a la guerra.
Una lanza de energía caos casi impacta contra el chacal, pero este la evitó justo a tiempo. Al lado de los erizos llegó Shadow, casi sin mostrar signos de cansancio por su anterior enfrentamiento contra Infinite.
— Eso mismo le dije yo. Es curioso cómo tendemos a pensar parecido — dijo el erizo negro.
Sonic, Shadow y Silver se colocaron una al lado del otro, enfrentados a Infinite. Los tres erizos estaban firmes, dispuestos a plantarle una nueva batalla al ser más poderoso del mundo.
— Ustedes tres, son patéticos. No importa qué hagan. ¡No podrán superar mi increíble poder! — exclamó Infinite.
El chacal levantó un puño a la altura del hombro y miles de cubos rojos semitransparentes se formaron detrás de su espalda. Llevó el puño hacia adelante y los pequeños ladrillos de energía se lanzaron hacia los erizos. Shadow desapareció en un destello azulado para evitar los ataques, mientras que Silver desplegó una barrera telequinética para protegerse.
Sonic aceleró y esquivó los cubos. Rodó en el suelo como una sierra dentada y atacó al chacal, quien lo bloqueó con la mano izquierda. Shadow, apareciendo a un lado, conectó una patada que fue detenida por la otra mano de Infinite. Silver apareció como un misil y le lanzó una bola de energía psíquica que golpeó contra el pecho del chacal y lo hizo retroceder.
Entonces comenzó un duelo a una velocidad increíble. Sonic y Shadow atacaron con puños y patadas, mientras que Infinite se defendía de los ataques de ambos. Aquel combate ocurría a una velocidad tan vertiginosa que Silver no lograba discernir entre sus amigos y su enemigo. Solo alcanzaba a ver estelas azules, negras y rojas, que se movían y entrelazaban entre sí de forma asombrosa. En esa situación, el erizo plateado no podía atacar sin herir a los suyos.
Simultáneamente, Sonic y Shadow lograron embestir a Infinite con un Spin Dash. El chacal salió expelido por la tremenda fuerza de ambos impactos, pero giró en el aire para estabilizarse y extender sus manos. De cada palma emergió un rayo anaranjado que logró impactar contra ambos erizos.
En ese momento, Silver supo que podía intervenir. Le lanzó un camión de basura que se encontraba por ahí, y logró atinar a su blanco, estrellando al enorme vehículo junto a Infinite contra la pared de un edificio.
Pero como por arte de magia, el camión se fragmentó y se convirtió en miles de cubos de energía fantasmal, que Infinite concentró en una única esfera sobre la palma de su mano. El chacal extendió el brazo y su ataque resultante fue un rayo de energía oscura. Silver lo esquivó emprendiendo el vuelo hacia arriba y contraatacando con hojas psíquicas.
Tails, subido en su Cyclone 2, entró en batalla contra Heavy Gunner. El robot le lanzó misiles, uno tras otro, mientras volaba por el aire. Tails hacía lo posible por esquivar los impactos de aquellos proyectiles, a la vez que disparaba con sus ametralladoras hacia el robot. La máquina recibía los impactos persistentes de las balas, pero no parecían afectarle demasiado.
De pronto, Tails sintió que algo golpeó contra su mecha con una fuerza titánica. Cuando enderezó los controles, se dio cuenta de que había sido Whisker, quien le había lanzado uno de sus propios brazos como misil. Tails cambió de arma y disparó un rayo láser contra el robot de Nega, pero este lo esquivó dando un salto hacia el zorrito.
En el aire, Whisker abrió la boca y lanzó una llamarada de fuego directo al mecha azul. Tails no lograba vislumbrar nada más que llamas a su alrededor, pero cuando estuvo dispuesto a volar para alejarse de ahí, recibió el impacto del puño de Whisker. Entonces el zorrito entendió que las llamas no habían sido para dañarlo, sino para cegarlo.
Tails, mostrando los dientes, movió su palanca para que el Cyclone 2 lograra golpear a Whisker directo en la mandíbula. Logró hacer que su mecha tomara al robot rojo desde atrás y le rodeara el cuello con el brazo. Whisker golpeó a su opresor con el codo en un intento de zafarse, pero Tails resistió. Desplegó una sierra de corte con su mano libre y la llevó al cuello de su enemigo.
— Si no te rindes, te cortaré la cabeza — dijo el zorrito intentando sonar rudo — Aunque sé que podrían ensamblártela luego, y entonces, técnicamente, no te mataría.
— Estúpida manera de no sentir culpa — dijo Whisker.
— Tal vez, pero no soy un asesino. ¿Te rindes o no?
En ese instante aterrizó Heavy Gunner frente a ellos. Usó sus manos de acero para forcejear contra el mecha de Tails y así alejar la sierra de corte de Whisker. El robot rojo dio un golpe con el codo con mayor fuerza y se liberó de su opresor. Gunner y Whisker le propinaron un puñetazo a la cabina de Tails con tanta potencia que el Cyclone 2 salió disparado contra la pared de una casa.
La cabina transparente se fisuró. Los controles apenas respondían. Whisker llegó con una sonrisa triunfante y arrancó la cabina de cuajo. Ahora, Tails se encontraba indefenso ante dos robots sumamente poderosos. El resto de sus amigos se estaban demasiado lejos y ocupados como para ayudarlo.
— Has dado una buena pelea con esta marioneta — dijo Whisker — ¿Últimas palabras?
Pero no lograron ejecutar a Tails. Dos rayos de energía verde mandaron a volar a los robots y se perdieron entre los escombros de los edificios. El zorrito estaba incrédulo. ¿Quién de sus amigos poseía ese poder? Pero el destino le tenía preparadas más sorpresas.
Una figura aterrizó delante suyo, dándole la espalda. Cuando la vio, Tails creyó que había muerto. Si, debía ser eso. De otro modo, ¿cómo se explicaba que estuviera allí, parada delante de él, como si nada? Un aura esférica verde, brillante y misteriosa, la envolvía de pies a cabeza, en una figura de inocencia angelical.
Cream giró la cabeza para ver al zorro, que estaba rodeado de los retorcidos metales de su máquina.
Tails no podía creerlo. No moduló ni una palabra, mientras sus ojos no se atrevían a parpadear. Notó una gema esférica y verde, como una perla, que reposaba en su cuello, recordándole a un pequeño amigo. La perla brillaba con la misma fuerza que la luz que envolvía a la conejita.
— ¿Estás bien? — le preguntó ella, esbozando una pequeña sonrisa. Si no estaba en el cielo, en ese momento, parecía estarlo. Tal vez sí existían los milagros, después de todo.
Cuando comenzaron a verla, incluso los enemigos se detenían. Sabían que era imposible que resultara ilesa, y el que ahora ostentara aquel increíble poder, los dejaba atónitos.
Vanilla observó cómo todos miraban hacia el mismo punto. Curiosa, la mujer hizo lo mismo y, cuando vio a su hija, el alma regresó a su cuerpo como si hubiese sido traída desde el inframundo. Las lágrimas comenzaron a brotar se sus ojos.
Inserte meme de Quicksilver: ¿Acaso no lo viste venir? XD. Pueden dejarme sus reviews para saber qué les pareció :3
Parece que nuestra pequeña Cream sigue con vida, y se trajo consigo algunas habilidades bastante interesantes. ¿Cambiará esto el curso de la contienda?
¿Infinite será capaz de alcanzar su venganza? ¿Los héroes se llevarán la victoria? No se pierdan el próximo capítulo: "La batalla de Central City. Parte 3: Réquiem" ¿Cómo? ¿Acaso eso no es una oración por los difuntos? Oh vaya...
See you later!
