13
El Precio De La Fama
Al siguiente día James salió de la enfermería, aún tenía la cabeza vendada alrededor de su frente y algunos vendoletes en la mejilla derecha. En el transcurso de su estadía ahí había recibido muchos regalos, en su mayoría golosinas y tarjetas que decían cosas como: alíviate pronto. De parte de las chicas de su generación y hasta algunas de grados superiores.
Fue espantoso, me elevé alejándome de los terrenos de la cancha y choqué contra el sauce boxeador, él me golpeó. Eran miles de ramas enfurecidas contra mi solo. ¡James Potter, vivió para contarlo!-decía con una exagerada valentía, a un grupo de chicas en la sala común de Gryffindor, ellas hacían sonidos embelesados. En eso entraban Lily y Marín.
Ah sí?-interrumpió la castaña, viendo con interés a su hermano. Él niño asintió.
James, tengo una duda. Cuándo luchaste contra el sauce boxeador?, Antes o después de caerte de la escoba kilómetros lejos de él?.-preguntó sonriendo, el ojimiel se ruborizó y agachó la mirada. Las niñas se desilusionaron y se retiraron.
Las veo en el receso?.-gritó el chico de cabellos revoltosos. Marín y ella soltaron una carcajada.
¡Micifuz!-fue entonces que fulminó a su hermana, pero ella no se intimidó y le pidió a su pelirroja amiga que la dejara sola con su hermanito. La ojiazul se marchó, después de todo tenía una cita con un chico de 3er año. Lily tomó a James del brazo, jalándolo hacia ella para que los demás chicos que estaban en la sala común no escucharan lo que iba a decirle.
¡Cuidado, este chichón vale millones!.-se quejó, señalando su cabeza. Que por cierto, estaba vendada.
Te estás aprovechando de que nuestro padre es Harry Potter.-dijo la ojiverde, con reclamo y enojo.
No.-negó James, viéndose las uñas con aparente interés.
No?-lo miró con suspicacia, sarcástica.
Simplemente disfruto de los enormes placeres que implican ser el hijo de Harry Potter. Que es muy diferente.-resaltó, sus ojos marrón la vieron con desafío. Lily enrojeció hasta la última punta de sus bucles.
Por qué empiezo a sentir que mi cerebro ya no responde.-soltó irónicamente.
Tu cerebro nunca lo ha hecho, supéralo.-rezó con burla, Nick.
Dime por qué no puedo golpearte.-parecía hacer un enorme esfuerzo por no írsele encima.
Porque soy lindo y más rápido que tú.-sonrió con suficiencia, ella hizo un gesto amenazador con el puño.
Recuerda que si me pegas estarás en detención, papá te castigará cambiando tu habitación a su torre. Lo cual hará que todos en el colegio se burlen, y limpiarás los calderos de Snape por las próximas dos semanas.-enlistó rápidamente.
Así tenga que pasar mis tardes lamiendo el piso de las mazmorras, nada impedirá que me desquite las que me has hecho!.-estaba casi sobre él.
No, piensa que no podrás asistir a tus entrenamientos de Quidditch y llevar a cabo tu plan conquista Diego Malfoy. –Lily frenó en el último momento.
Nos vemos.-James sonrió triunfal y despareció rápidamente de la vista de su hermana. Dejándola tragándose el coraje.
Cuando se dirigía a sus clases de herbología...
Hi, Lily.-alguien la saludó a sus espaldas.
Hola Samantha.-le respondió cuando vio de quién se trataba.
Me conseguirías un autógrafo de tu papá?.-vaciló nerviosa, la chica de cabellos arenosos.
Ah?-musitó sorprendida la ojiverde. En eso pasaron cerca de ellas un grupito de chicas de 4to curso.
¡Honey, cielo!. Te veo más tarde futura hija.-exclamó una chica de coletas rubias y ojos azules, de Ravenclaw. Sin embargo sólo era unos dos centímetros más alta que Lily.
Que alguien me ayude!-suplicó la castaña, dejando atrás a Sam.
Lily.-exhaló una vocecita con tono incrédulo y embelesado.
No consigo autógrafos, y gracias desearía una madre que esté más alta que yo por más de 3 centímetros.-advirtió.
No vine por eso.-negó la voz que por fin identificó como la de un chico.
Vaya, lo siento.-se disculpó regresando a verlo.
Me das un autógrafo tuyo?.-le tendió un pergamino y le dio una pluma, sonriendo ampliamente.
¡Déjenme en paz!.-exclamó y corrió. Justo cuando había alcanzado la salida hacia los invernaderos alguien la llamó nuevamente.
Lily...
¡Y ahora qué¡Tampoco doy autógrafos!.-gritó enojada.
Sólo quería decirte que si hacías equipo conmigo.-dijo la voz de Royer.
Discúlpame Roy, menos mal que llegaste.-dijo apenada por haberle gritado, luego lo medio abrazó, aliviada- Estoy harta, todos me hablan sólo para obtener algo de mi padre a través de mi. O si no, una cita conmigo.-bufó.
Yo estaría feliz con una...-exhaló cuando ella lo dejaba de abrazar, las mejillas del ojiazul se habían ruborizado.
No, tú también?.-negó la chica.
Me refería a con una hora de tranquilidad, si estuviese en tu lugar.-compuso nervioso.
Gracias, No es contigo la bronca.-le sonrió, él le devolvía la sonrisa sintiendo mucho calor en el rostro. En eso Marín llegaba, parecía enfadada.
Hola Marín, cómo te fue en tu cita?.-preguntó interesada la castaña, la pelirroja se limitó a gruñir.
La respuesta fue mal?.-vaciló Lily.
Más que mal, yo diría pésimo. ¡Un Asco!.-exclamó con molestia. Detesto a los chicos, no quiero saber nada más de ellos!.-rotundizó avanzando hacia el pasillo que llevaba al invernadero.
Por qué?-la ojiverde la siguió, Roy las alcanzó pero se mantuvo callado.
Saben para qué me invitó Maurice Bradford a salir?.-repuso la pecosa, con irritación.
No.-negaron Lily y Roy.
Para que le consiguiese una cita contigo!.-señaló a su amiga.
Veo que no soy a la única que le molesta las consecuencias de la fama que trae ser hija de Harry Potter.-ironizó la ojiverde.
No, qué va.-soltó con sarcasmo Mar.
Lo siento.-dijo Lily, muy incómoda.
No, yo lo siento.-se disculpó la ojiazul.
Lily, Soy tu mejor amiga y no te voy a abandonar así seas la hija de Harry Potter.-la abrazó.
Gracias.-dijo sintiéndose afortunada de contar con Marín.
Estamos contigo, verdad Roy?.-dijo a su hermano, él se hizo el distraído.
Verdad?- lo vio significativamente.
Claro.-asintió el pecoso, en un titubeo.
Oigan, se me olvidó algo en... en... Las veo más tarde?.-dijo con nerviosismo, viendo temeroso que por el pasillo se acercaban sospechosamente un grupo de personas que al instante reconoció como los reporteros del profeta y de la revista corazón de bruja.
Valiente hermano.-bufó Marín.
No te quejes, da gracias que no te tocó el mío.-comentó la ojiverde.
Es verdad.-concedió la pecosa, intercambiando una mirada cómplice con su amiga. ¡Corre!-dijeron al mismo tiempo, tomándose de las manos para impulsarse y pegando carrera. El grupo de periodistas trató de alcanzarlas.
¿Los perdimos?.-preguntó Marín, cuando habían entrado al invernadero.
Eso espero.-dijo con el resuello bastante agitado, la castaña.
Si McGonagall no puede evitar esto, Tendrás que contratar guardaespaldas.-opinó la pelirroja.
Ya lo creo.-concedió la de rulos, cerciorándose de que en verdad las hubieran perdido de vista.
Y si es como Kevin Costner, Mucho mejor!.-agregó suspirando embelesada.
Marín, no que no querías saber nada de chicos.-Lily arqueó un ceja.
Kevin Costner no es un chico.-negó la pecosa.
Ah no?-Brill contrajo el entrecejo.
No, es un bombón.-aclaró sonriendo de forma pícara.
Andas grave.-comentó negando. Fue cuando al invernadero llegó cierto Slytherin que robaba suspiros de la ojiverde.
Diego...-tartamudeó al verlo poner sus cosas en una mesa a lado de ella.
Lily...-él no pudo disimular la sonrisa que se dibujó en sus labios al verla. Marín sonrió discretamente.
Me acabo de acordar que la profesora Sprout dijo que llegaría más tarde.-avisó a su amiga y salió rápidamente del lugar, dejándolos solos pues afortunadamente ningún alumno había llegado aún a la clase. Lily y Diego se vieron nerviosamente.
Si pretendemos que nada pasa entre tú y yo.
Estar fingiendo, es culpa de los dos.
En silencio, grito al miedo
que se despida y entre eso.
Quiero el valor para que hoy,
te diga quién soy yo.
No puedo más, no puedo callarme si...
Yo te Amo, Y para siempre así será.
Pasé el verano pensando en ti...-dijo interiormente la castaña.
Soñé contigo cada noche desde que no te veo.-él también habló en silencio.
Y si tú me quisieras, bajaría el cielo al suelo para ti.
Si tú, me quisieras y me permitieras hacerte más feliz.
Me estoy muriendo por tenerte aquí para mi,
Para vivir la vida para ti.
Y llenar la mía Ven a mi.
Para Diego también había sido un cruel año el anterior porque se había jurado olvidarse de esa castaña y tuvo que mantener distancia con ella, limitarse a cruzar las palabras necesarias en clase. Sin embargo ahora que la volvía a ver después de un tormentoso verano donde por las noches en sus sueños ella aparecía, ese sentimiento volvía como un tornando haciendo trizas sus emociones. A pesar de querer deshacerse de esa atracción que ya no podía definirse así si era algo más profundo, la quería y no había nada qué hacer. Al contrario, cada segundo que pasaba ese afecto crecía. Pero su padre de Lily, el enemigo de su familia, ahora estaba en el colegio como profesor. Ya la tarde anterior había tenido su primera clase con él y no le parecía una mala persona. Entonces podía ignorar viejos rencores de familias que nada tenían qué ver con la ojiverde y él. –¡Hazlo!-apareció ordenando la vocecita en su cabeza.
Y aunque tal vez tú pienses que es un poco arriesgado,
quiero decirte que también yo estoy temblando.
Y tengo miedo que quizás todo sea en vano,
al menos yo te pido que hay que intentarlo.
Quieres hacer equipo conmigo en Herbología?-expresó por fin.
Sí.-ella asintió casi de inmediato.
Ah, ok.-desvió la mirada, se había sonrojado. -Tonto!-se burló la voz de su mente.
Lily.-llamó de nuevo, tratando de mantenerle la mirada.
Sí?-ella sonreía, también estaba ruborizada.
Pasaste un buen verano?-preguntó, sintiéndose en verdad tonto.
No me puedo quejar, fui a visitar a mis abuelos.-respondió extrañada por la pregunta.
Los muggles?-soltó sin pensar, luego se arrepintió apenándose.
Cómo sabes...-exhaló sorprendida.
Bueno, tu mamá...-volteó para otro lado, fingiendo encontrar interesante la planta que estaba cerca de él. Aunque en realidad se avergonzó por ese comentario.
Sí, los padres de mi madre.-dijo la chica, dándose cuenta de la vergüenza del chico.
También visité a los abuelos de Marín y Roy.-añadió.
Ah...-fue que la regresó a ver.
Y tú?-preguntaba Brill.
Fui a casa de mi abuela.-de nuevo parecía interesado en las hojas de la planta.
Qué bien.-la ojiverde cada segundo se sentía más tonta.
Y también fuimos a Grecia, Dafnely quería conocer las ruinas del Partenón.-su mirada se animó al pronunciar a su hermana.
Quién?.-musitó confusa.
Dafne, mi hermana.-informó.
Le dices Dafnely?.-arqueó una ceja.
Sí.-asintió sonriendo.
Tu hermano es James, verdad?
Sí, el enano.-apretó los dientes.
Qué bonito le dices.-comentó con sarcasmo, sorprendido.
Es mi peor martirio.-bufó la chica.
En cambio para mi Dafne es lo mejor en mi vida.-sus ojos grises brillaron fraternalmente.
Me hubiese gustado tener más hermanos, pero mi papá murió.-fue entonces que su rostro ensombreció.
Sé lo que se siente, mi madre murió cuando tenía 3 años.-le dijo comprensiva.
También yo tenía esa edad cuando él se fue.-su mirada se tornó vidriosa, el brillo feliz se había esfumado sin dejar rastro de que alguna vez estuvo allí. Lily quiso consolarlo pero ya no pudieron seguir la plática pues el resto de sus compañeros comenzaron a llegar y la profesora Sprout inició su clase. Royer hizo equipo con Marín, antes de que Hannah se lo propusiera. A la chica no le quedó de otra que hacer equipo con Madison la amiga de Cho, quien estaba que echaba chispas de coraje al ver que la ojiverde había hecho equipo con el ojigris.
Me estoy muriendo por tenerte aquí para mi,
Para vivir la vida para ti.
Y llenar la mía Ven a mi.
Cuando salieron del invernadero Diego invitó a Lily a dar un paseo por los jardines para retomar la charla inconclusa. Marín jaló a Roy para no ser mal tercio y Cho ya no pudo alcanzarlos pues Amber rompió la maceta donde habían estado trabajando y tuvieron que quedarse a limpiar el tiradero.
Mientras caminaban platicaron de todo el curso anterior, criticaron a los profesores, las clases o el Quidditch. Diego era el buscador de Slytherin y la castaña lo había vencido en los partidos que les habían tocado enfrentarse.
Eres bastante buena volando.-comentó con halago.
No tanto como tú.-expresó la chica, adquiriendo un leve rubor en sus mejillas.
Tu padre era un excelente buscador.- soltó como no queriendo la cosa, cual si fuese difícil citar al ojiverde.
Cómo te enteraste?-saltó bastante sorprendida.
Soy fan del Quidditch, leo todo sobre el tema. Tu papá ganó el partido contra Bulgaria en el 2004, venció al gran Víktor Krum!-informaba y al final citó al buscador búlgaro con cierto énfasis sarcástico.
¿Es en serio?-exclamó incrédula la ojiverde.
Sí.-afirmó.
He leído sobre Víktor Krum. Diría que comienzo a ser su admiradora.-decía la de rulos, con cierta simplicidad.
Deberías ser fan de tu papá.-dijo mordiéndose mucho los labios.
Bueno...-ella se incomodó, no del todo la fama de éste le había ayudado en ese día.
Lily, quieres ser mi...-balbuceó, percatándose de la incomodidad de la castaña.
Sí.-se precipitó.
Sí quieres ser mi amiga?.-dijo sorprendido.
Claro, desde el año pasado quise...-a toda consta evitó verlo a los ojos, sentía de su rostro desprender vapor.
Qué bobo, eso no se pide, se da.-dijo él soltando una risita nerviosa. Habían llegado a las orillas del lago, los dos chicos se sentaron bajo una ancestral Haya.
Tu color favorito?.-preguntó el rubio para aligerar los nervios entre ambos.
Tengo dos, El rosa pastel y el dorado.-respondió sonriéndole.-Cursis, no?-agregó risueña.
Los míos son el azul marino y el plateado.-declaró, aventando piedritas al lago.
Son lindos colores.-observó la chica.
Helado?-la cuestionó nuevamente.
Vainilla con chocolate.-contestó sin pensársela mucho, luego le preguntó a él con la mirada.
Chocolate con chispas de más chocolate.-rió apenándose por parecer un glotón. Lily se contagiaba de esa divertida y loca risita pero de pronto alguien los interrumpió.
Si me detienes, te digo desde hoy.
Que aunque lo intentes, no lo decido yo.
Entre tanta, tanta gente, le apareciste al corazón.
Y qué hago yo, se enamoró. No puedo decirle no.
Diego!.-llamó una niña de cabellos castaño oscuro y ojos azul zafiro, con expresión ceñuda y los brazos cruzados.
Dafne...-exhaló el ojigris dejando de sonreír, palideciendo y poniéndose muy nervioso. La mirada de su hermana era de reproche, fue entonces que regresó a ver a la castaña, quien tenía una de desconcierto. Tragó saliva y sus ojos expresaron entre una mezcla de vergüenza y tristeza.
Un segundo, lo siento Lily. No puedo hacer esto...-se levantaba y evitaba verla.
No puedes hacer qué?.-apuró confusa, la ojiverde.
Es que no entiendes...-negó, sus ojos grises se habían llenado de lagrimitas.
Yo no puedo ser tu amigo.-rotundizó.
Por qué?.-saltó aún más confundida, la castaña.
No lo sabes?, Tu padre no te lo dijo?.-presionó al grado de casi gritar.
Decirme qué?-negó sin entender nada.
Nuestras familias se odian, lo han hecho por generaciones. Tu padre y el mío fueron enemigos desde el primer segundo en el que se vieron. Y mi madre dice que los Potter son la causa de su desgracia.-por fin expresó lo que le ahogaba.
¡Lo comprendes ahora?!.-gritó derramando las lágrimas que se había contenido.
¡No comprendo nada¿Eso qué tiene que ver con nosotros?-repuso la chica, poniéndose de pie bastante molesta.
Mucho!, Tú eres una Potter y yo no debo olvidar que soy un Malfoy.-el rubio apretó los labios y se limpió las lágrimas, fríamente.
Adiós Lily.-le dio la espalda y se marchó con Dafne.
Dieg!. ¡Diego!.-llamó, pero él se alejó sin voltear a verla.
No puedo más, no puedo callarme si...
Yo te Amo, Y para siempre así será.
Minutos más tarde Lily subía a su habitación pero antes de entrar a su sala común se encontraba con su papá y su hermano, en el pasillo.
Lily, cariño qué pasa?. ¿Por qué lloras?.-preguntó preocupado el ojiverde.
Porque tu apellido me estorba y me hace ser infeliz. Porque ser tu hija más que ser un orgullo es un gran fastidio que arruina mi vida!.-dijo entre lágrimas.
Por qué le hablas así a mi papá!.-regañó el ojimiel.
¡No Quiero Ser Una Potter!.-renegó la castaña y atravesó corriendo el retrato de la señora gorda.
Te dije que debiste enviarla a un manicomio desde el principio.-comentó Nick, lamentando el estado de su hermana.
Lily tiene razón, este apellido tiene la culpa de sus desgracias. Y tengo miedo que con el paso del tiempo ella sufra más por el mismo.-dijo casi sin darse cuenta Harry.
Papá, no te entiendo.-exclamó extrañado el niño.
Olvídalo James, no me hagas caso.-compuso sobresaltado, revolvió el cabello de su hijo y se marchó. El ojimiel lo vio alejarse.
Creo que soy el único normal en esta familia.-se dijo James, haciendo una mueca de que su papá y hermana estaban locos. Luego se encogió de hombros y entró en su sala común.
Notas de la autora: En este capitulo utilicé como fondo entre los acontecimientos vividos por Diego y Lily la canción Si tú me quisieras del dueto Lú.
Otra cosa: Diego al igual que Lily, fue admitido al equipo de Quidditch desde su primer año.
Sé que después del desenlace de la primera parte me odian bastante, pero les juro algo, la "muerte" de Hermione es el elemento principal de esta historia. Y ella por supuesto será el personaje clave. También los Krum Valerious.
Saben, desde que comencé a escribir esta historia fue la razón y mi motivo para hacerlo. Tal vez les parezca infantil pero hace casi tres años empecé a imaginarla y pues no me agrada hacerle muchos cambios al borrador, sentiría que pierde esencia.
Dedicatorias y Agradecimientos:
A todos aquellos que siguieron de cerca la historia anterior a ésta y que esperaron pacientes la continuación... Espero no defraudarlos como nos decepcionó cierta escritora inglesa. Y a la cual le agradezco a pesar de todo que nos haya regalado sus personajes y una historia.
Chicos HHr. Ellos para nosotros estarán juntos hasta el final de los tiempos... Porque sabemos que lo suyo es un ¡Amor del Bueno!
EmmaDanny estos capítulos y el fic completo va dedicado a ti. Gracias amiga por creer en él.
Anyeli Potter Granger. Eterna fan de Harmony y Redmoon.
