Pasaron los días después de ese día de sueños y la enfermería. El asunto estuvo dando vueltas en mi mente un tiempo, pero pronto llegó el momento de elegir las asignaturas extra que cursaríamos el próximo año. Aún no me decidía , quería cursar todas menos estudios muggle. Un día nos pusimos a pensar en eso acostados bajo el árbol de siempre.
El día de la elección de materias optativas hubo un caos matutino. Miles de lechuzas llegaron con cartas de recomendación para los chicos de segundo. Yo perdí la cuenta a partir de la quinta, mis padres, los padres de Nick, la hermana de mi madre, mi abuela, los hermanos de mi padre... Terminé con un buen paquete de cartas al llegar al pasto. Sólo faltaba Nick, que estaba en clase pero nos alcanzaría al salir.
- Cada una dice algo distinto y falta la cantaleta de mi primo todavía -me acosté resignada.
Henry también tenía muchas cartas,las cuales estaba entretenida convirtiendo en avioncitos de papel y los arrojaba para que Shasta los alcanzara.-Yo tampoco sé qué decidir son tantas opiniones distintas, desearía que dejaran de mandarme cartas, son muchas.-dije y luego reí.
-Quisiera meter estudios muggle para no hacer nada y salir con la máxima calificación.. pero ya me amenazaron todos con que no haga eso.- dijo Henry dándome otra carta que doblar.
- La mayoría dice cuáles tomaron y porque... Y que yo decida. No quiero leerlas ya -miré el cielo.- Si pudiera tomar todas, lo haría
-Lo que yo pienso es escoger las que me llaman la atención y si no me convencieron el próximo año metro otras diferentes.-dije mientras me levantaba y sacudía el pasto de mi falda.
-Solo estudiaré dos materias y también he pensado eso pero prefiero evitarlo.
- Aunque es una idea tentadora, me condenarían en casa si no elijo bien desde el inicio -los miré.- ¿Han pensado que harán al salir de Hogwarts? Eso podría ayudarnos.
-Quidditch.-dijimos los dos al mismo tiempo. Me subí a la primer rama del árbol.
Me reí.- Sí, Quidditch -cerré los ojos.- Ya quiero subir a una escoba.
-Ya pronto, tal parece que ya estás mejor ¿no?-me quedé colgando de cabeza, sujeta solo por las piernas. Vi a Nick acercarse.
- Eso parece pero tenermos que esperar a que la revise mi tía cuando vuelva a casa -dijo Nick al llegar y escuché que se sentaba a mi lado.
- ¡Ah! -suspiré.-Ya llegaste.
Me colgué sosteniéndome por los brazos.-¿Tú qué quieres hacer cuando salgas de Hogwarts?-pregunté a Nick.
- Quiero ser profesor -le contestó Nick sonriente. Me reí.
- Pero mi tío te llevará a trabajar al Ministerio con él y lo sabes.
-Me agrada la idea de ser profesor. Aunque...-iba a decir algo pero cuando me di cuenta me arrepentí y reí.
- ¿Aunque qué? -preguntó mi primo.
-Nada, no me hagas caso.-Sonreí con un ligero sonrojo. Henry rió.
- Quiero saber -abrí los ojos para ver como fruncía el ceño y le sonreí.
- Acostúmbrate. Nos callamos cosas entre nosotros a pesar de ser amigos.
Me volví a subir al árbol y trepé más arriba.
-Tal vez pensó en decir "aunque no está permitido que profesores y alumnos anden ¿no?"-dijo Henry y soltó a reír.
Me empecé a reír junto a Henry y Nick me echó una mirada de pocos amigos.- ¡No estoy diciendo nada! -y seguí riendo.
- ¿Quién dice eso? -preguntó Nick.
-¡No iba a decir eso!-exclamé sonrojada desde donde estaba. Henry rió aún más. Salté de una rama baja.-Mejor ponte a pensar qué asignaturas escogerás, yo ya decidí las mías.-le enseñé la lengua.
Vi en la cara de Nick una pregunta pero se la tragó. Dejé de reír y miré a Kailen.- ¿Cuáles escogerás?
-Aritmancia, runas antiguas y cuidado de criaturas mágicas.- me senté recargada al árbol.
-Son tres, que flojera.
- Nick lleva tres -le dijé a Henry.- Y creo que son las mismas.
Él negó y sonrió.- Yo llevo adivinación en lugar de runas antiguas, pero es prácticamente igual.
-Creo que tomaré adivinación y cuidado de criaturas mágicas...-bostezó.- Aritmancia y runas antiguas me suena más difícil y como de flojera.
- ¿Qué le ven a adivinación? -les pregunté confundida.- Definitivo, no tomaré esa.
- Es... divertida -Nick rió.- A veces.
-Quería tomar adivinación, pero no sé, se me hace como algo...mmm no me convenció.- me estiré.
-He oído que la profesora está loca.-comentó Henry.- Y que con inventar cosas puedes pasarla.
- Es cierto -siguió riendo.- Pero a mí siempre me ha intrigado todo ese asunto esotérico.
- Precisamente por ese "asunto", no me agrada -miré a Kailen.- ¿Para qué quieres tomarla si con tu habilidad tienes suficiente?
-No predigo el futuro. Imagina...leer mentes, meter ideas, adivinar el futuro... ¡Podría un día dominar el mundo! - reí.
-Cálmate Cerebro.-Henry rió también.
- ¿Cerebro? -miré a Nick, se encogió de hombros.- Decidido, mi primera optativa es Estudios Muggles. Tengo que empezar a entenderles.
-Hay una caricatura que se llama Pinky y Cerebro, son dos ratas de laboratorio. Cerebro quiere dominar el mundo y Pinky es como su ayudante tonto.-explicó Henry. Me quedé pensando en lo de adivinar el futuro.
- ¿Ratas de laboratorio? -lo miré asombrada.- Odio ver como usan a los animales en laboratorios para experimentar con ellos. Jamás volvería a un lugar así -sentí escalofrío y Nick rió.
- Sólo fuiste una vez...
- Con eso tuve suficiente.
-Yo he abierto conejos... ranas...pollos...he guardado lagartijas en cajas de cartón y experimenté con ellas... mariposas en frascos... escarabajos... una tarántula...-conté con los dedos los que recordé.
- Es demasiado cruel escuchar eso -meneé mi cabeza para quitar las imágenes que habían llegado a mi cabeza.- Cuidado de criaturas mágicas como segunda optativa.
- Y lo es -Nick miró de una manera extraña a Kailen.
- Nícolas ama a los animales más que yo.
-Yo también abrí un conejo y un pollo, pero en nuestra defensa digo que en la primaria muggle nos hacen hacerlo para ver cómo es el cuerpo por dentro. ¿Verdad Kailen?
-En la escuela solo abrí la rana... esque no sé... me daba curiosidad saber si todos eran iguales por dentro, si era verdad que a las lagartijas les crece algo si se lo cortas, pensaba que tal vez se podría hacer con las personas si se estudiaban las lagartijas... y los insectos era para dibujar... dejé de hacerlo cuando la serpiente...- me sentía algo arrepentida por todo eso, pero a la vez no me causaba mayor remordimiento porque había aprendido mucho.
- Sí, definitivo. No entiendo a los muggles. ¿Cómo pueden hacer eso? -me desesperé y me recargué en mi primo.
- Si no somos vegetarianos es por la poca voluntad que tenemos -soltó una risita.
Me volví a subir al árbol.-Se llama curiosidad, que por ser muggles no se puede calmar tan fácilmente. Con magia se hace todo más fácil y "amigable" por así decirlo. Una poción y ya, como muggle se necesitan años de experimentación para llegar a lo que con magia haces en minutos. Kailen siempre vivió más a lo muggle, como sea yo tengo a mi papá mago. Los niños muggle con los que juego son peores.
- Entiendo parte de lo que dices -me senté derecha.- El laboratorio donde trabaja mi tío es fabuloso como sacado de "un cuento de hadas"...
- Tanto que ella le dijo que si fuera muggle, hubiera estudiado lo mismo que él para trabajar ahí -interrumpió Nick con una sonrisa.
- Y lo sostengo todavía porque es interesante, ¿pero practicar con animales? No, gracias.
-No se puede hacer sobre personas directamente.-sacó un dulce y lo comió
- Sí se puede -contesté.- Pero creen que es menos "inhumano" hacerlo con animales. Excusa científica.
-No es solo una excusa. -volví a bajar del árbol.- Hay razones detrás de ello, hay leyes que protegen a los animales y lo que se obtiene de esas investigaciones no solo ayuda a los humanos sino a los mismos animales. Medicamentos para animales son iguales que los humanos. Y en humanos sí se experimenta también. Los muggles han hecho mucho y con solo ser curiosos y querer mejorar. Aún cuando tienen que hacer todo por la larga. Pero si lo pensáramos bien, son mejores que los magos, han hecho más con menos. -mi familia era dueña de laboratorios donde se fabricaban pequeñas avionetas, que solían vender a personas importantes, y buscaban cómo hacerlos más eficaces con las simples leyes muggle. La familia de mi madre se dedicaba a crear ciertas vacunas y eran menos conocidos. Pero de ambos lados había sabido lo suficiente para saber lo fácil que es ser mago.
- Sí, las leyes protegen a los animales, pero hay laboratorios que no las respetan. Se maltratan y torturan miles de animales para que los muggles obtengan un beneficio -me levanté del pasto.- Los magos y los muggles son iguales, ambos son humanos, siempre buscan su beneficio a costa de otros. Y para mí los dos han hecho grandes avances aunque a distinto ritmo. Y sí, se benefician tanto animales como humanos, pero se han sacrificado más los primeros que los segundos, cuando debería haber una igualdad. Seré una bruja que no conoce mucho del mundo muggle o lo que quieras, pero no soy tonta y me doy cuenta de las injusticias que se hacen en ambos mundos.
-No en todos los laboratorios es así. No los maltratan y torturan así sin más. La mayoría están ya enfermos. Y sí, los magos y muggles serán humanos pero aunque lo nieguen o no lo acepten, los magos siempre se van a sentir algo superiores. Y los sacrificios no son en vano. Además si entre mismos muggles no se tratan como deben y entre los mismos magos se discriminan ¿qué les va a importar los animales? Es mucho más difícil ser muggle y preocuparse por esas cosas porque realmente no se tienen muchas alternativas. Siendo muggle estás atado a muchas cosas.
- ¿Superiores? No todos los magos se creen así y los muggles también se sienten superiores cuando descubren cosas nuevas y se adhieren "poderes divinos" -cerré las manos en forma de puños.- ¿Piensas que los magos son inmunes a todo y los muggles lo sufren? Déjame informarte que a pesar de ser capaces de hacer magia hay cosas que no podemos evitar, no somos poderosos... Y lo fuéramos, todo sería diferente... -miré hacia otro lado.
Reí.-Eso fue en otra época, ya nadie se siente con poderes divinos. ¿Crees que no sé que la magia no te hace inmune? No sé si lo recuerdas pero leo las mentes y ¿sabes? es una buena manera de saber lo que piensa la gente y un mago jamás desearía ser muggle. Pero algunos muggles darían todo por tener magia y creer que hay más posibilidades.
- ¿Qué un mago jamás desearía ser muggle? -aquello me obligó a mirarla.- Pues deberías prestar más atención a las mentes que lees porque se te ha pasado uno que otro que si le gustaría. ¡Y la tienes frente a tus narices! -recogí mis cosas y regresé al castillo.
-¡Pues tu subconsciente dice otra cosa!-le grité mientras iba caminando al castillo, agarré mi mochila y me fui al invernadero.
-Niñas...-dijo Henry tras un suspiro.
¿Mi subconsciente? Como tú no has perdido a alguien que amas por culpa de la magia, no lo entiendes. O por ahora no lo entiendes. Me metí al castillo llorando, ya fuera de rabia o de dolor, no importa. Me fui a la biblioteca a refugiarme en algún lugar entre los libreros.
Nick suspiró también y se levantó.- Iré a buscar a Clarissa.
-En un rato iré por Kailen. Suerte.- se acostó.
En el invernadero encontré a la profesora Sprout, platicamos un poco y terminé ayudándole con sus plantas.
- Gracias, igual para ti -caminó lento hacia el castillo pensando en qué lugar podría encontrarme. Después de un rato, me encontró acurrucada en el suelo "leyendo" un libro sobre Quidditch.- Sabes que Kailen no lo hizo con mala intención -no lo miré.
Henry fue a buscarme después de un rato y nos sentamos a la orilla del lago. Me acosté y recargué mi cabeza en sus piernas.-No fui hecha para socializar, ya causé muchos problemas desde las vacaciones de Navidad... y sigo sin mejorar.-Sentí que jugaba con mi cabello.-Y ya falta poco para verano.
-Te dejaste llevar, siempre te dejas llevar.
Se sentó junto a mí.- Si les dijeras todo, tal vez ell...
- No voy a decir nada a nadie -seguí hojeando el libro.- Además tú fuiste quien me dijo que no hablara si no estaba preparada.
- ¿Y lo estás?
- Sabes que no -dejé el libro a un lado, cerré mis ojos y me recargué en su hombro.- así que tengo que esconderlo lo más que pueda.
Estuve platicando un buen rato con Henry, dormimos un rato bajo el árbol de siempre hasta que Shasta nos despertó justo a la hora de la cena.
- ¿Ya te había dicho que eres una dramática? -rió Nick al verme con una manta en el sillón de la sala común.
- Me lo recuerdas cada vez que tienes la oportunidad -miraba el fuego.
- Deberías bajar...
- No tengo hambre y quiero esperar a que se nos pase. Porque, aunque me cueste aceptarlo por ser tu idea, hicimos un buen espectáculo de niñas en crecimiento.
- Como quieras.
Luego de cenar y agarrar algo de pastelillos nos fuimos a la sala común. Estuvimos otro rato platicando de varias cosas. Al final se quedó vacía la sala común, no tenía ganas de dormir sola, pero Henry ya estaba cansado de que durmieramos en el sillón. Así que tras una apuesta que Henry perdió, nos fuimos a su dormitorio asegurándonos de que no nos viera nadie y dormimos juntos. En la mañana antes de que nadie despertara me regresé a mi dormitorio.
Terminé eligiendo Estudios Muggles, Cuidado de Criaturas Mágicas y Runas antiguas como optativas para el siguiente año. Nick me dijo que estaba bien, aunque insistía con Adivinación. Después de un rato se resignó.
Me quedé con las materias que había dicho, Aritmancia, Cuidado de Criaturas Mágicas y Runas antiguas. Henry al ver que era el único flojo con dos terminó escogiendo Estudios muggles, Cuidado de criaturas mágicas y Adivinación. Ya lo regañarían cuando llegara a su casa. En un par de días ya se nos había pasado el enojo a Clary y a mí. Nuestro tiempo se vio ocupado por muchos entrenamientos de Quidditch y antes de que nos diéramos cuenta, el día del partido contra Gryffindor llegó.
Por lo menos terminamos los tres juntos en una optativa. Como Nick había dicho, nos arreglamos en pocos días Kailen y yo. Así que el día del partido de Quidditch, quise ponerme algo con sus colores. Como la bufanda era muy gruesa, conseguí una mascada negro-amarilla y me la acomodé en el cabello en forma de diadema.
El día del partido desperté otra vez en el dormitorio de Henry así que bien temprano ya estábamos en el Gran Comedor, listos para el juego. Como aún no había mucha gente se entretuvo un rato peinando mi cabello para que no fuera a estorbar. Poco después empezaron a llegar los demás.
Nick bajó conmigo al Gran Comedor. Esta vez él sí llevaba una bufanda larga sobre los hombros de un amarillo discreto con pequeños cuadros negros. Íbamos casi a juego. Vimos a Henry y a Kailen y los saludé con la mano buena, mi primo también lo hizo.
Cuando entraron Nick y Clary los saludamos de lejos con la mano. Nuestro capitán entonces apareció y nos dijo cosas que dicen los capitanes antes de un partido, se fue a su lugar y nosotrs seguimos desayunando algo nerviosos.
Desayunamos rápido para hablar con mis amigos antes del juego. Nos levantamos y fuimos a su mesa.- ¿Listos? -pregunté emocionada.
Asentí y sonreí. Henry también asintió.- Ya hasta quiero que empiece.- comenté.
- ¡Bien! -sonreí y junté mis manos lo mejor que pude a pesar del cabestrillo.-Ya saben, los estaremos apoyando desde las gradas.
-Gracias.-le dijo Henry con una sonrisa. El capitán nos hizo señas de que era momento de irnos. -Nos vemos.
-Bye bye.- dije mientras me levantaba.
- ¡Adios! ¡Suerte! -desaparecieron de nuestra vista y comenzamos a caminar hacia la salida.- Tal parece que esta vez no necesita tu ayuda.
- Cállate -me dio un empujón y me reí.
- ¡Por Merlín! ¿Cuándo le dirás?
- ¿Decir qué a quién? -preguntó y yo sólo sonreí sin contestar.
Ya estábamos todos reunidos, listos para ir al juego cuando nos informaron que se cancelaba y que todos debíamos ir a nuestra sala común. El equipo se molestó y empezó a protestar pero los hicieron callar y de nuevo nos ordenaron retirarnos.
Antes de salir del castillo, algo atrajo mi atención y volteé automáticamente para atrás. Incliné un poco la cabeza... -¿Qué pasa? -preguntó Nick a mi lado. Negué con la cabeza y lo miré.- Creí haber escuchado algo, pero seguro es mi imaginación. Vamos -pero antes de llegar siquiera al campo de Quidditch, la profesora McGonagall nos hizo regresar a nuestras salas comunes. Nick me guiñó un ojo y se fue tras ella para averiguar. Busqué a mis amigos entre la multitud.
Íbamos camino a nuestra sala común, cuando oí algo poco común y me espanté.-Henry, la serpiente.-Miré las paredes aunque sabía que era tonto creer que de pronto vería a través de ellas.
-Tranquila Kailen. Es tu imaginación.-Volteó buscando al resto del equipo, algunos se habían quedado protestando, vio a Clary y movió la mano para indicarle que ahí estábamos.
Había mucha gente amontonada en la entrada del castillo y no podía ver bien, aunque era un poco más alta para mi edad. No veía a mis amigos y todos comenzaron a apretarme, haciendo que me doliera la cabeza por la asfixia que sentía.
-Alcancemos a Clary.-me tomó por la muñeca para no perderme entre tanta gente y fuimos hasta ella.-Qué relajo ¿verdad?-le dijo una vez que llegamos.
Cuando decidí irme a mi Casa, una voz detrás de mí me asustó y brinqué.- ¿Qué ra...? Son ustedes. Los estaba buscando.
-¿Sabes qué pasó?-le preguntó dejándonos guiar por el río de gente.
- Aún no lo sé, Nick fue a averiguar -miré a Kailen.- Creí que ustedes ya lo sabrían.
-Solo nos dijeron que se cancelaba el juego y que teníamos que volver a nuestras casas. No nos dieron más detalles.- dijo Henry, volviendo a tomar mi muñeca porque me distraje.
-La serpiente...-susurré.
- ¿La serpiente? ¿Qué serpiente, Kailen? -estaba tan distraída buscando a mi primo que no le presté mucha atención, al final lo localicé y brinqué para que me viera.- ¡Nick!
-El basilisco...-susurré. Henry me vió.- Sí, lo leí de ti.
La miré de inmediato y después a Henry.- El que sabe guardar bien las cosas. Espero que no haya atacado otra vez...
- Malas noticias, Clary -dijo Nick al llegar con nosotros.- Hubo otro ataque doble.
-Y en pleno día... los padres se pondrán como locos...-ya casi llegábamos al punto donde se separaban nuestros caminos.
-¿Sabes quienes fueron las víctimas?-preguntó Henry.
Sabía que no había alucinado, lo que escuché era el basilisco.
- Dos chicas, una de Gryffindor y la prefecta de Ravenclaw. Sólo fueron petrificadas, aún no muere nadie.
-Aún.-dije, esa palabra sonaba mal, llegamos al punto de separación.
- Váyanse con cuidado, por favor -miré a Nick.- ¿Y si los acompañas?
-Iremos siguiendo a nuestros prefectos, no te preocupes Clary.- le dijo Henry con una sonrisa.-Cuidense, nos vemos. Vamos Kailen.
-Nos vemos luego.-seguí a Henry y retomamos el camino a nuestra sala común.
- Está bien. Hasta luego -Nick me agarró del brazo bueno y nos fuimos a paso fuerte para llegar antes que los demás.- ¿No deberías guiar al resto de los estudiantes?
- La prefecta se está encargando de eso.
- ¿No crees que deberíamos decirle a los profesores sobre el basilisco? -pregunté angustiada.
- Ya te dije, nos tomaran por locos -entramos.
Las reglas sobre el regresar a nuestra casa a cierta hora se volvieron más estrictas. Nos indicaron que no estuviéramos solos en los pasillos y que si no estábamos en clase permaneciéramos en nuestras casas de preferencia. Algunos chicos regresaron con sus familias, pocos permanecimos allí. Usábamos las salas de estudio para poder reunirnos con nuestros amigos un rato.
A pesar de que Nick era prefecto, no podíamos deshacernos de la presencia del profesor que nos guiaba a nuestras clases. Cuando el profesor Snape nos dio el aviso de las nuevas normas, mi primo trató de convencerle para que los prefectos y delegados pudieran hacer ese trabajo, pero le dijo que era imposible, y ahora aún más con la agresión a la prefecta. Una mañana en el Gran Comedor, Mathie llegó a la mesa con una carta en el pico.
La mamá de Henry estaba preocupada y le había planteado que se regresara a su casa pero él había respondido que no. Le había contado un poco de lo que ocurría a mi hermano y él solo me dijo que tratara de llegar al verano, era su manera de decir que me cuidara. Muchos comenzaban a sentirse paranóicos y asustados, así que la mayor parte del tiempo permanecía en mis propios pensamientos, sino ellos me lo contagiaban.
Miré extrañada a mi lechuza, tomé la carta y se fue volando. Dejé de desayunar y examiné la carta aún más sorprendida.
- ¿Quién es? -preguntó Nick mientras se metía un buen pedazo de huevo con tocino.
- Es de la abuela -se atragantó con la comida y le golpeé la espalda. Tomó un gran trago de jugo.- Ella casi nunca nos escribe.
-Exacto -dijo mi primo al ver bien la carta.- Debe ser algo urgente. Ábrela.
Corría el rumor de que iban a cerrar Hogwarts, pero no lo creíamos posible ya que éramos muchos los estudiantes que aún permanecíamos ahí. Pero el hecho de que hubiese una criatura peligrosa rondando por ahí poniéndonos en peligro a todos era una luz roja que nadie olvidaba.
Hice lo que me dijo y empezamos a leerla. A los pocos segundos, la cerré y la guardé en mi bolsa. Nos miramos.- Deberíamos mostrársela a Kailen y Henry después -él asintió y se terminó su jugo.
Un día terminadas las clases, fuimos a una sala de estudio a hacer tarea donde nos encontramos con Nick y Clary.
Nos sentamos los cuatro juntos en una mesa apartada para tener privacidad.- Chicos, tengo algo que mostrarles -susurré mientras buscaba la carta en la bolsa.
Henry y yo miramos con curiosidad queriendo saber qué nos iba a mostrar. Hacía tiempo que no teníamos nada nuevo mas que ese ligero estrés externo constante.
Saqué la carta y les enseñé. Nick miraba alrededor para evitar que alguien nos escuchara.- Mi abuela nos escribió para darnos información nueva sobre la Cámara de los Secretos.
