CAPITULO 14: NUEVAS EMOCIONES
- Bueno dias Am! – saludó Lily.
La muchacha se giró y sonrió nerviosamente.
- Buenos dias.
- Donde estabas ayer? Te estuvimos buscando un buen rato. Que estuviste haciendo?
- Nada. – contestó con tal rapidez que Lily se sobresaltó.
- Oye, estás bien? – preguntó preocupada. – Y esa camiseta?
- Estoy bien. – dijo Am mirando hacia el suelo. – Y esto me lo ha prestado una de mis compañeras de habitación.
- Pero esto no es lo que tu sueles llevar. Quiero decir...se te notan las tetas.
- Que maja ¬¬
- Es broma cariño - contestó la pelirroja, y le pasó una mano por los hombros mientras bajaban hacia el Gran salón. – Oye, tengo que advertirte de una cosa. – anunció poniendose seria. - Remus y Michelle están saliendo. Si quieres evitarlos mas vale que no bajes ahora, están desayunando. Si quieres puedo acompañarte a esconderte en el pasillo del quinto piso, allí nunca mira nadie...
- Estoy bien. – dijo Amelia con paciencia. – No estoy enfadada, no pienso evitarlos y no me voy a esconder. Suficiente ya me escondí ayer. He decidido que no me voy a hundir por una cosa así. Hay muchos golpes en la vida, este es solo uno de los mas pequeños.
- Bien dicho amiga! – sonrió la Gryffindor levantando el puño.
Entraron al Gran Comedor y se acercaron a la mesa de Gryffindor, donde Remus y Michelle dejaron de besarse en cuanto aparecieron por la puerta.
- Buenos dias Am! – sonrió Michelle suavemente. – Como te encuen... y esa camiseta?
- Por qué todos preguntan lo mismo? – dijo ella haciendo girar los ojos.
- Porque tu sueles llevar camisetas mas anchas, esta es ligeramente...estrecha. No mucho, no te asustes, pero un poco si.
- Bueno, pues hoy me apatecía ponerme esto y me lo he puesto.
- Entendido.
Se quedaron en silencio, todos entretenidos en comer.
- Y como estás? – preguntó Remus para romper el hielo.
- Bien, gracias. Por cierto, felicidades, ya me han contado que estais saliendo oficialmente. – sonrió la Hufflepuff. Los dos se miraron un poco rojos. – Podeis besaros delante de mi, no me voy a echar a llorar, lo juro.
- Hola familia!
Narcissa se sentó al lado de Amelia, que cogió un crusan y se lo empezó a comer lentamente, mirando, al igual que los otros tres, como la rubia cantaba alegremente.
- Y eso? – preguntó Michelle. – Pareces...feliz.
- Ah, no os lo puedo contar, os escandalizariais. Digamos que me siento "llena".
- No quiero saber mas. – murmuró Lily.
- Lo sabía. – sonrió la Slytherin. Luego se giró a mirar a la morena. - Am... tu camiseta...
- Si, llevo una camiseta un poco ajustada, que pasa?!
- No te pongas así hija, que no es para tanto. – la calmó Lily.
- Tan raro es que me ponga una simple camiseta? – dijo ella. – No comenteis mas sobre ella.
- Espera, espera...- susurró Narcissa mirandole la cara con detención.- Te has pintado los ojos?
- Vale, se acabó, me voy.
Se levantó decidida, pero Lily la cogió de la muñeca y la obligó a sentarse.
- Vale, vale, perdonanos. – dijo con voz calmada. – Esque es raro, pero nos acostumbraremos, no te preocupes.
- Me habeis visto en vestido, y os escandalizais por una camiseta.
- Cariño, era el baile, practicamente era obligatorio llevar vestido. – sonrió Narcissa.
- Leonor Murtis no llevó vestido.
- Si, y acabó bajo la mesa del catering. – rió la rubia.
- Bueno, dejemos el tema. – dijo Remus. – Yo creo que te queda mejor así.
- Gracias. – dijo Amelia lanzandoles una mirada a sus tres amigas para indicar que el tema se había acabado. En otros tiempos se habría sonrojado y se habría pasado tres dias llevando la misma camiseta, pero ahora ya no. Tenía que superarlo.
- James y Sirius bienen hacia aquí. – dijo Narcissa mirando a Lily, la cual suspiró y se dedicó a mirar su plato. Amelia se sobresaltó.
- Bueno, yo me voy, quiero coger mis libros pronto para llegar a clase antes. – soltó rapidamente la Hufflepuff. Se levantó, pero Lily volvió a cogerla de la muñeca.
- Esperame a que acabe, porfavor, y vamos juntas.
- Esque...
- Buenos dias gente! – gritó Sirius dejandose caer al lado de Remus. James le imitó.
- Hola. – sonrió Remus. – Como no os deis prisa en desayunar llegareis tarde a clase.
- Bah, toca pociones a primera hora. – dijo Sirius totalmente despreocupado y cogiendo un par de galletas.
- Y no hubieramos estado tanto rato arriba si alguien se hubiera acostado pronto y hubiera podido madrugar. – recriminó Prongs.
- Ah, es cierto, llegaste bastante tarde.- sonrió Remus. – Fuiste a buscar a Amelia, no? Al final os encontrasteis?
- Si. – contestó rapida y nerviosamente Sirius.
- No. – contestó Am a la vez.
- Mmm...vale. En que quedamos?
- No. – contestó esta vez Sirius.
- Si.- dijo Am a la vez.
- Chicos, si vais a mentir poneos de acuerdo, porfavor. – dijo Narcissa con cara aburrida.
- Si, nos encontramos...- contestó Amelia evitando la mirada del Black. – pero ya me iba a dormir y casi no hablamos y... Lily, de verdad que tengo mucha prisa, no puedes comerte la magdalena por el camino?
- Vale, vale, ya voy. – refunfuñó la pelirroja, y las dos se levantaron y se fueron del Gran Comedor.
- Como está la cosa, madre mia. – dijo Narcissa.
- Aún debe estar un poco afectada por lo del rechazo. – dijo James despreocupadamente.
- Será eso...- sonrió Sirius mientras se comía otra galleta.
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- Señorita Black, se puede saber que le hace tanta gracia?
La rubia escondió una risita y miró al profesor con ojos inocentes.
- Nada, señor.
- Bien, pues la proxima vez que "nada" le haga reir, se irá fuera de la clase.
Narcissa ahogó otra risa que soltó de foma silenciosa cuando el profesor se volvió para escribir en la pizarra. Lily, a su lado, hizo rodar los ojos.
- Que te ha escrito ahí, la biblia? – se quejó. – Llevas diez minutos leyendo la carta.
- Esque es tan mono... Vaya, quiere que nos veamos esta noche en mi dormitorio. Que vicioso.
- Narcissa, porfavor. No quiero imaginar cosas raras, así que deja de decir guarrerías.
- No son guarrerías, es amor.
- Oye, estabas nerviosa la primera vez? – preguntó despues de unos segundos en silencio.
- Yo? Que va. Pero esque yo no soy muy normal. De todas formas no tienes por qué preocuparte. Tu solo piensa que lo harás genial... y lo pasarás genial. – finalizó con una risita.
- Ayer le dije a James que me gustaba.
- Que? – sonrió la rubia. Tras recibir una mirada del profesor, la Slytherin siguió hablando. – Quieres decir que te declaraste?
- Bueno, mas o menos. Le dije lo mala persona que era, pero que estaba enamorada de él.
- Que romántica. – dijo ella rodando los ojos.
- Tenía que dejar las cosas claras. – dijo la pelirroja firmemente. – Y ahora no se ni como mirarle a la cara.
- Lo que hay que hacer es pensar que no es para tanto. De una forma u otra se solucionará, no te sulfures. Dentro de unos años mirarás atrás y pensarás que eras idiota por no saber como mirarle a la cara.
- Si, bueno, eso es facil de decir. – suspiró la Gryffindor. – Por cierto, tu...usas precauciones, no?
- Si, por qué? Acaso quieres uno?
- No! Era solo para asegurarme de que no haces ninguna locura. – riñó Lily. – Conociéndote no usarías anticonceptivos "para que no haya barreras entre nosotros"...
Narcissa rió fuertemente, lo cual le costó una expulsión de clase.
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El ruido de la cadena del vater sonó y Amelia vio como la ultima chica que había en el baño salía por la puerta. Se miró al espejo, la estancia totalmente desierta, y suspiró. Se arregló un poco el pelo con los dedos y le sonrió a su reflejo. Totalmente patética.
La puerta se volvió a oir y Am supuso que sería otra chica que iba al baño, pero su sorpresa fue que no era precisamente una mujer.
- Hola.
- Se puede saber que haces aquí? Este es el baño de chicas. – dijo la morena con el ceño fruncido, intentando empujar a Sirius fuera del lavabo.
- Bueno, en algun sitio tenia que pillarte sola. – sonrió él.
- Me parece muy bien, pero no en un sitio donde se prohíbe tu entrada. – regañó ella. Sirius, haciendo caso omiso, se miró al espejo.
- Vamos, no hay nadie, y tampoco van a entrar. He puesto un cartel de fuera de servicio fuera.
- Que quieres? – dijo Amelia apoyándose en la pared, al lado de los lavamanos. Sirius se giró a mirarla.
- Mmmm...Talvez una aclaración. Te fuiste corriendo. – dijo él, dando un paso hacia ella. Am se sentía muy incomoda.
- Si? Vaya, pensé que había sido un sueño.
- Nos besamos.
Hubo un largo y horrible silencio en el que Am juró oir retumbar esa ultima frase en las paredes.
- Bueno, tecnicamente tu me besaste. – contestó ella, evitando mirarle a los ojos.
- Oh, vaya, creí que me correspondías cuando me tocaste el culo.
- ¬¬... Vale, nos besamos, pero no se... alomejor nos precipitamos un poco, no crees?
- No, ya sabes que en estos temas nunca me arrepiento.
- Porque eres un Don Juan. – dijo ella haciendo rodar los ojos.
- Osea que como si no hubiera pasado, no? – dijo él con el entrecejo fruncido.
- Cuantas veces habremos dicho eso? – pregunto ella a la nada, con los brazos cruzados. Sirius rió, las manos en los bolsillos. Se las sacó y las puso contra la pared, una a cada lado de la cabeza de Am, la cual se quedaba sin escapatoria. Aún así, su cara no mostraba alteración alguna. Seguía con una ceja alzada y una media sonrisa de superioridad.
- Vaya, quieres que grite o algo? – preguntó ella burlona.
- No precisamente.
Ante la sorpresa de la Hufflepuff, Sirius se acercó, su pelo cosquilleándole la nariz pecosa de la morena, y le dio un pequeño beso. Ella lo separó un poco.
- Espera...¿Qué es esto?
- Mmm... un beso? – dijo él haciendo un gesto de obviedad con los ojos.
- Eso ya lo se idiota. Lo que quiero decir es... ¿Tu no se supone que me odias?
- Yo no. – dijo el Gryffindor encogiéndose de hombros. – Y tu no se supone que me odias a mi?
- Eso creía yo. – dijo ella, mirándose de reojo al espejo. – Pero ahora ya no estoy segura.
- Deja que te aclare las ideas. – sonrió el chico.
Esa misma noche las chicas de Gryffindor de tercer curso se quejaron de que el baño había estado fuera de servicio durante mas de una hora.
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- Hola.
- Hola.
- Y la reunión de prefectos?
- La han anulado.
- Entonces que haces aquí?
- Esperarte para decírtelo.
Lily sonrió tímidamente. El ambiente estaba un poco tenso y se sentía ligeramente nerviosa por el hecho de que la ultima vez que habían estado a solas, ella le había llamado mala persona.
- Bueno, gracias por decírmelo.
- De nada.
Se quedó allí sentado, en la larga mesa donde solían sentarse todos los prefectos y tener largas discusiones sobre qué hacer y cómo. Lily habría pagado por ese escándalo ahora mismo.
- Oye, Remus, yo... – empezó. Él levantó la cabeza esperanzado. – Siento lo del otro dia.
- Oh, no importa. – se notaba que estaba aliviado. – Tenías razón. Yo no fui precisamente justo ni valiente en ese momento.
- No, lo siento mucho, yo no soy quien para juzgarte, la tomé contigo porque se que no voy a conseguir nada con James y Sirius.
- No importa, de verdad. – sonrió él. Lily se la devolvió, y pudo advertir que Remus estaba pálido y de aspecto débil.
- La luna llena está cerca, no? – dijo ella con una pequeña sonrisa reconfortante.
- Si. – respondió Remus, mirando al suelo. – Sabes? A veces pienso en mi estado y me pregunto si debería estar con Michelle.
- Que quieres decir? – preguntó ella alzando la ceja.
- Merezco esto? Puedo hacerle mucho daño, y aún así ella está conmigo. Es justo?
- Claro que si Remus, no es culpa tuya. – dijo frunciendo el ceño y acercándose de forma tranquilizadora.- Te mereces todo lo bueno del mundo y más. Eres una bella persona Remus. Y aunque muy pocas personas vean eso sabiendo tu estado, tienes que saber que hay gente que te quiere y que daría su vida por ti.
- Como quieres que piense que esas personas la ven cuando ni yo mismo puedo ver mi propia belleza? – susurró él, levantando la vista para encontrarse con los ojos esmeralda de ella.
- No tengas miedo. – dijo ella. – No te escondas. No hace falta que la busques. Ella te encontrará. Algún dia, cuando menos te lo esperes, te darás cuenta de que eres una persona muy buena y que mereces todo y más.
- Gracias. – sonrió él. Después de un silencio dijo: - Y James?
- Oh, no me hables de él. – suplicó Lily haciendo rodar los ojos. – Preferiría haberme enamorado de cualquiera! Pero el destino me odia. Voy a tener que buscar muy a fondo su belleza interior.
- Creeme, la tiene. – dijo él con una pequeña sonrisa.
- Eso espero. – sonrió ella, alejándose hacia la puerta. – Bueno, me voy a la biblioteca, aún tengo cosas que hacer. Ah! Y trata bien a Michelle, es una de mis mejores amigas. Si le haces daño ni tu belleza interior (ni la exterior, todo hay que decirlo) te salvará.
- Entendido.
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- Lo hemos acabado!
Los gritos de James y Sirius se oían por encima de las conversaciones de todos los alumnos del gran comedor, que se giraban a mirar un momento y luego seguían a lo suyo, nada extrañados por su comportamiento.
- Qué habéis acabado? – preguntó Narcissa.
- El mapa! – exclamó Sirius.
- Hemos perfilado todos y cada uno de los errores y emos conseguido que sea perfecto. – sonrió Remus.
- Tampoco te pases. – sonrió Peter. – Ha costado trabajo, pero por fin lo tenemos.
- A esto le llamo yo trabajo en equipo. – sonrió James.
- Dios mío, que escándalo. – dijo Lily llegando con Amelia, justo en el momento en el que Remus le daba un pequeño beso a su novia.
- Somos unos genios. – afirmó James. Se sentó al lado de Remus y Sirius le imitó.
- Eso tendríamos que discutirlo. – rió la Hufflepuff, sentandose al lado de Sirius.
- Vamos, no nos agüeis la fiesta. – dijo Peter en tono infantil. – Por una vez que somos felices...
- Ellos siempre son felices. – rió Lily señalando a James y a Sirius al mismo tiempo que se sentaba frente a Am, al lado de Narcissa.
- Vivimos sin preocupaciones. – se encogió de hombros el Potter.
- A vosotros cualquier cosa os pone contentos. – dijo Narcissa mordiendo una manzana.
- Eh, tampoco es eso. – se defendió James. – Pero las chicas guapas como tu si que consiguen hacernos felices. Quieres probar?
- Yo se hacer a los hombres MUY felices. – sonrió Narcissa de forma descarada.
- Eh, no seáis cochinos, que estamos comiendo. – dijo Michelle.
- Es una broma hombre, yo solo tengo ojos para mi Lily.
- Como que TU Lily? – dijo ella alzando la ceja.
- Es una forma de hablar, mujer. – disculpó Sirius en nombre de su amigo. – No te lo tomes así.
Lily lo miró desafiante y comprobó que Sirius tenía una postura extraña. Una mano estaba encima de su mesa, pero la otra debajo. Y Amelia miraba su plato totalmente concentrada.
- Los hombres son así de posesivos. – suspiró Narcissa. – Sino mirad a Lucius, lleva media hora matándoos con la mirada, pero cuando está a solas conmigo pasa de...
No pudo terminar la frase, pues Amelia pegó un bote en su asiento, tirando la mitad de la cuberteria.
- Perdón. – se disculpó, tirandole una mirada de enfado (aunque tenia un asomo de risa en los labios) a Sirius, mientras este se reía disimuladamente. – Creo que...voy a cambiar de sitio.
Y rodeó toda la mesa para sentarse junto a Lily.
- Como iba diciendo...- siguió Narcissa. – Los hombres sois muy predecibles. Una vez que la tengo ya no la quiero.
- Eh, eso no es verdad! – se defendió James.
- Díselo a Ashley, la dejaste llorando en el baño.
- Esa tia está pirada, me seguía a todas partes. – murmuró James como un niño pequeño.
- Y por eso tenias que tirarle un globo de tinta?
- Fue divertido
- Estúpido... – dijo Lily haciendo rodar los ojos. – Que insensible.
- Eh, que tenéis contra mi? Atacad a otro! – se quejó Potter.
- Esque Remus nunca discute nada, Peter es muy callado y Sirius está muy ocupado haciendo manitas. – se quejó Narcissa.
Hubo unos segundos de silencio en el que todos miraron a Sirius, el cual levantó las manos con expresión de "Es mentira".
- Era una broma. – aclaró la rubia sonriendo.
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- Pst! Lily!
La chica se giró para encontrarse con James, el cual estaba escondido tras una esquina.
- James? – susurró ella. – Que diablos haces aquí?
La pelirroja miró a su izquierda. El prefecto de Ravenclaw, el cual vigilaba el pasillo de al lado, estaba entretenido con un libro.
- Alfred. – dijo Lily. Él levantó la cabeza. – Voy un momento al lavabo, ahora vuelvo.
Tras que el chico asintiera, Lily giró la esquina para encontrarse con el Gryffindor.
- Se puede saber que haces? Estoy de guardia! Tendría que llevarte ante McGonagall.
- Esque no podia dormir. – se disculpó él. – No tuve tiempo de reaccionar la otra noche y quería hablarlo.
Perfecto. Precisamente se había ido rápido para no tener que verle la cara. Y ahora que? Vale, tenía que tranquilizarse y pensar en lo que Narcissa le había dicho. Algún día podría mirar atrás y reírse de ello. Y ese día no podía ser ahora??
- Oye, acabo de admitir que me gustas, dame tiempo, vale?
- Vale, vale, queria saber si lo dijiste en serio.
- Claro que si!
- Osea que si te besara no harías como en vacaciones y pasarias de mi cara toda la semana siguiente, no?
- James...- susurró Lily haciendo rodar los ojos, pero no pudo acabar, porque él la cogió y la pegó contra él, los dos muy juntos escondidos tras una estatua. – Pero que...?
- Shhh...
Frente a sus ojos, McGonagall pasó con lentitud, sus tacones resonando en el suelo. Lily sentía la respiración de su compañero en su oreja y sintió un escalofrió. Y tampoco podía pasar por alto el hecho de que las manos de James estaban en su cintura, cogiendola firmemente, los dos agazapados, ella dandole la espalda, él con la barbilla apollada en su hombro.
- Se ha ido. – anunció el chico, sacando a Lily de su ensimismamiento.
Salieron de su escondite.
- Tienes que irte o te pillarán. – regañó Lily.
- Vale...
Sin previo aviso se acercó a ella y le dio un pequeño beso, no tan largo como el que se habían dado en la cama de la habitación del chico, pero si mas cariñoso.
- Nos vemos...
El chico se alejó unos pasos, pero después se giró.
- Ah, si, lo olvidaba. Quieres salir conmigo?
Lily frunció el ceño. Lo olvidaba? Que clase de petición era esa? No podía creer que se lo hubiera pedido con tanta indiferencia.
- Eres un insensible. – dijo ella girándose molesta para volver a su puesto de vigilancia.
James se quedó parado, alucinando por los cambios de humor de la chica.
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- Buenos días! – gritó Peter entusiasmado. Todos excepto Sirius levantaron la cabeza para saludarle.
- No chilles, quieres? – suplicó el Black.
- Tiene resaca.- explicó James a las chicas. – Se bebió él solo una botella de licor.
- Esque me chifla el melocotón. – se defendió el muchacho.
- Vaya excusa. – murmuró Amelia.
- Ey, por qué no venís esta noche a nuestra habitación? – propuso Remus. – Podríamos pasarlo bien.
- Solo si puedo meterle mano a Lily. – sonrió James.
- Insensible... – murmuró ella.
- Eh, por qué estás enfadada? Que he hecho ahora?
- Tu siempre has hecho algo, Prongs. – rió Wormtail dándole un golpecito en la espalda.
- Bueno, yo podría pasarme después de que Lucius compruebe de que estoy en mi habitación. Odio que haga eso. – dijo Narcissa fastidiada.
- Si, y hoy hay club de ajedrez en la sala común. Paso de que Ronney me de otra paliza. – murmuró Amelia con cara de aburrida.
- Yo paso. – dijo Lily. – Tengo que estudiar.
- Que?? Oh, vengaaa...- suplicó la Hufflepuff tirandola del brazo.- Es solo para pasar el rato.
- Talvez me pase. – dijo la pelirroja. – Llego tarde al despacho de McGonagall.
Y se fue a paso rápido.
- Que le pasa? – preguntó James confuso.
- Que eres un insensible. – contestó la Slytherin.
- Me estoy cansando ya de la palabrita esa.
- Como se te ocurrió pedirle salir así? – preguntó Michelle indignada, la cual estaba apoyada en el pecho de Remus.
- Como? Si siempre se lo pido así.
- Por eso nunca te toma en serio. – agregó Amelia. – Y ahora que estabais en esa situación, vas y se lo dices como de pasada, como si te acabaras de acordar.
- Esque me acababa de acordar.
- Ese es el problema.
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- Puedo sentarme? – preguntó él. Lily se encogió de hombros, sin apartar la vista del lago. El Gryffindor se sentó a su lado.
- Si te ha mandado James...
- No me ha mandado nadie. – dijo él, mirándola con el ceño fruncido.- Esque no puedo hablar contigo por ti?
- Hombre, no es una cosa que hagas usualmente. En realidad lo que sueles hacer con las chicas es meterles la lengua...
- Eh! Vale, es verdad, pero la verdad duele, no me la restriegues. – se quejó.
- Que quieres Sirius? – preguntó. Quería ir al grano.
- Preguntarte como estás.
- Y...?
- Y preguntarte como estás.
- Pues bien, gracias. Me gusta la soledad.
- Se que eso es una indirecta para que me vaya, pero no lo pienso hacer. – dijo él cruzándose de brazos.
- No era una indirecta, era una directa. – dijo ella.
- Tu problema es que estás a la defensiva. Déjame ayudarte. Y déjame ayudar a James.
- Lo sabía.- medio-sonrió Lily.
- Se que James parece ser un gilipollas acabado que no tiene sentimientos...y en realidad lo es... pero es mi mejor amigo y se que los está pasando mal. Y muy en el fondo es muy buena persona.
- A si? – preguntó Lily mirándolo a los ojos.- Dime una sola cosa que haya hecho buena.
Sirius se quedó un momento pensativo y luego sonrió.
- Cuando éramos pequeños, yo tuve una idea. Quería hacer una broma, hacer ver que me caía de un edificio y que sufría una hemorragia interna con colapso nervioso.
- Que majo. ¬¬
- Si, bueno, la cuestión es que compramos unos artículos en la tienda de bromas que hacía que pareciera totalmente real. Fuimos a un edificio muggle y me estiré en el suelo después de tomarme las pastillas. James empezó a gritar y muchos vecinos vinieron. Hice ver que estaba medio-muerto. Todos estaban muy preocupados y entonces un hombre me cogió la cabeza con suavidad y dijo "Esto no tiene arreglo, está prácticamente muerto. Será mejor que le liberemos de sufrimiento" Y sin habernos dado cuenta, ya había sacado una pistola. Me quedé petrificado, no supe reaccionar. Sin embargo Jamie se puso a gritar "No, es mi amigo, solo era una broma!" y a llorar aferrándose al brazo del hombre, poniéndose encima mío para que no me disparara. Cuando reaccioné y el hombre dejó de apuntarme, supe que se lo debía todo a él. Me salvó la vida.
- Bueno, no te la tendría que haber salvado si no la hubierais puesto en peligro desde un principio. – dijo Lily con toda lógica.
- El caso, - dijo Sirius suspirando. – Es que él te quiere de verdad, Lily. Yo soy su mejor amigo y lo se mas bien que nadie. Ha sufrido por ti, ha llorado por ti y se que moriría por ti.
- Lo se...- dijo ella en un murmullo.- Es solo que... me afectan estas cosas, estos pequeños descuidos. Creía que si alguien me pedía salir sería con un ramo de claveles en la mano, junto a la chimenea, después de haber comido, sentados en la alfombra, mirándonos y riendo. No me imaginaba que la frase iría después de un "Ah, se me olvidaba". Se te puede olvidar un libro, se te puede olvidar hacer la cama, pero no se te puede olvidar pedir salir a alguien.
- Si cuando eres James. – rió el Black. – De todas formas, dale otra oportunidad. No lo ha hecho con mala intención y lo sabes.
- Si, bueno, lo pensaré. – dijo, mientras Sirius se ponía en pie y se proponía entrar en el castillo.
- Por cierto, si que tienes pensada la escena de ese momento, no? – rió el chico.
- Desde que tenia cinco años. – sonrió Lily.
