Disclaimer: los personajes pertenecen a J.K. Rowling y la historia es solo mía.


Capítulo 13 "Viktor Draco Malfoy"

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Hermione miró a su hija mientras dormía tan tranquila que no pudo evitar soltar una sonrisa. El parecido que tenía Lene con los Malfoy era hasta cierto punto escalofriante, el cabello rubio, la piel pálida, los ojos grises, los gestos petulantes y pomposos, sin duda era toda una Malfoy. Suspiró un poco cansada, había sido un mes de locos desde que se fue ido a vivir con Draco, la visita de Narcissa y de Astoria, el tener que explicarle a sus amigos su desaparición, y lo más difícil, explicarles a sus padres como fue que Draco, el chico que le hacia la vida de cuadritos en Hogwarts era el padre de su hija y se las había llevado a vivir con él.

Y además el hecho de regresar al mundo mágico la tenía abrumada. Nadie nunca se enteró de la relación entre ella y Draco, así que la noticia causó revuelo aun después de los chismes de Rita Skeeter, las lechuzas no dejaban de llegar después del cuarto artículo en El Profeta donde una dolida Astoria Greengrass afirmaba haber sido engañada por Draco desde el primer día de su compromiso hasta el día de su divorcio. Hermione podía clasificar las cartas en dos columnas distintas, las que se ponían de lado de Astoria y contenían todo tipo de insultos para ella y Draco, y las que estaban del lado del "verdadero amor" y les aplaudían. Era una estupidez.

En ocasiones Hermione tomaba a Lene y se aparecía en casa de sus padres para ir a un parque Muggle, era mucho mejor estar alejada de todo el escrutinio del mundo mágico, lejos de los chismes de Skeeter y de todo lo relacionado con los Malfoy. Si, era mucho mejor estar en el parque en el que ella jugaba de pequeña, ahora con su hija, y sin ninguna preocupación. Lene jugaba con otros niños en la caja de arena cuando Hermione se sintió observada, la ira llegó a ella inmediatamente. ¿Qué no podía estar en paz en ningún lugar de Gran Bretaña sin ser espiada y observada? Estaba a punto de levantarse cuando escucho una voz masculina.

-Me encanta cuando haces ese mohín de enojo, Janney.

Hermione se giró rápidamente para encontrarse frente a frente con un hombre alto, musculoso, de cabello castaño, un tanto largo y lacio, su rostro estaba cubierto por una tupida barba, y sus ojos castaños la miraban con alegría. William Gallo no había cambiado mucho en los dos años que no se habían visto, solo estaba más alto, mas musculoso, con barba.

-¡Will! –Hermione saltó a sus brazos. El chico le devolvió el abrazo.

-¿Cómo estas pequeña?

-Muy bien, tanto tiempo sin verte. ¿Qué has hecho? ¿Tuviste suerte en Estados unidos?

-Tranquila pequeña, tenemos tiempo para platicar. Vallamos por un té de esos que tanto adoras y me cuentas como te ha ido. ¿Cómo están Harry y Ron?

-Muy bien, ocupados en sus asuntos.

-¿Y tú?

-Ocupada, ahora soy madre –William Gallo abrió los ojos sorprendido.

-¿Madre? Tienes mucho que contarme Janney.

-Lo sé, Billy, vallamos a casa de mis padres por un té, ¿quieres?

-Encantado.

Hermione caminó hacia la caja de arena y abrazó a Lene, la pequeña rubia hizo ademan de comenzar a hacer berrinche pero cuando llegaron con el hombre, Lene lo miró boquiabierta. Billy miró a Lene curiosamente, la niña era rubia, demasiado rubia, y si mal no recordaba él, los exnovios de su amiga no eran rubios, el búlgaro era castaño y de facciones toscas como para ser el padre que la hermosa bebita que tenía un rostro afilado, y el chico Weasley era pelirrojo, así que la hermosa bebe de cabello casi blanco y ojos plata no podía ser producto de alguno de los cabezones exnovios de su amiga.

-¿Y bien? –preguntó el chico sin despegar los ojos de la mirada petulante de la bebé.

-¿Y bien qué? –respondió la chica poniéndose colorada hasta la medula.

-Janney por dios, no te hagas la tonta. Explícame de donde salió esta pequeña ratita.

-No le digas rata, no es una rata –respondió Hermione un tanto molesta, Billy río.

-No lo digo en mala manera, es que es tan rubia, como una ratita de laboratorio –Lene miró a Billy de una forma que le dio escalofrío al hombre, pero después la niña sonrió y Billy no pudo evitar que se le derritiera el corazón, su sonrisa era como la de Hermione.

-Pues, salió de donde salen todos los bebés, de una vagina.

-¡Hay que graciosa! Bravo, Janney encontró su vocación.

-¿Pues qué clase de pregunta es esa? –Billy le sacudió el cabello a Hermione antes de entrar a casa de los Granger.

Apenas cerraron la puerta, Hermione dejó a Lene en la alfombra de la sala para después dirigirse a la cocina. Billy la siguió en silencio y se sentó en una sillita frente a la barra desayunadora, observó a Hermione sacar una tetera de una repisa y llenarla de agua para después ponerla en la estufa y encenderla.

-¿Cómo te fue en Estados Unidos? –preguntó Hermione sacando unas tazas y unos platos.

-Bien, como debía de ser.

-Cuéntame todo –dijo la castaña intentado cambiar el tema sin embargo Billy no calló.

-Janney, no me cambies la conversación –la miro severamente. Hermione suspiró.

-¿Recuerdas a Draco Malfoy?

-¿El imbécil que te molestaba en tu raro colegio? ¡Claro! Como olvidarlo.

-Si bueno… en el baile de fin de curso, tuvimos una especie de algo.

-¿Algo?

-Sí, algo –la incomodidad de Hermione se hizo evidente y Billy solo soltó una risita.

-Janney, no es nada del otro mundo aceptar que te acostaste con alguien.

-Sí, pero no fue solo un acostón de una noche, algo pasó, algo distinto. No sé cómo explicarlo

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"Draco, no sé por dónde empezar. En las últimas semanas lo he pasado tan bien a tu lado que no sabría cómo explicarlo, sigo sin hacerme a la idea de que tú, el príncipe de Slytherin este enamorado de mí. Pero me ha dado mucho más trabajo aceptar el hecho de que el sentimiento es mutuo, si Draco, me he enamorado de ti. Y no sabía cómo decirlo, no sabía cómo aceptarlo, ponerlo en palabras ha sido lo más difícil que he hecho en el último año, reconocerlo casi me ha llevado al borde de la locura, sin embargo, lo digo, lo reconozco. Te amo Draco Malfoy."

Draco estrujó el pergamino, aún tenía su aroma a violetas. Por mucho tiempo Draco quiso enfrentarla, decirle que la odiaba, lastimarla diciéndole que solo la había utilizado y que jamás la había amado pero no podía haberlo hecho, nunca pudo. Y ahora que la tenia de nuevo con él, no estaba dispuesto a dejarla ir. Draco se dirijió a la habitación de Hermione y la encontró de pie en el pequeño balconcito sollozando, ella no se dio cuenta de su presencia, Draco caminó hasta la cama y vio un pequeño cofre que estaba sobre ella.

El cofre era negro, de metal con un corazón de plata en el centro, estaba abierto y había varias cosas en él. Un gorrito para bebé verde con las letras VDM bordadas con estambre plata, unos zapatitos a juego y una mantita con las mismas iniciales grabadas. Una foto de un recién nacido rubio dormido y un brazalete de hospital.

Draco tomo el brazalete y lo leyó.

Viktor Draco Malfoy

Octubre 01, 1998. 18:00 hrs.

45 cm. 2,600 kg.

-¿Viktor Draco? ¿Tuvimos un hijo? –preguntó con la voz ronca por la sorpresa. Hermione se giró rápidamente con los ojos llenos de lágrimas y lo miró.

-S-sí –respondió con la voz entre cortada.

Draco miró sin comprender a la castaña, si habían tenido también un hijo, este debía de tener la edad de Lene, y ella no tenía ningún niño guardado en ninguna parte, entonces solo quedaba una razón, y no le agradaba a Draco pensar en ella. Miró e nuevo a Hermione y lo comprendió todo al ver el rostro bañado de lágrimas de la chica.

-Murió –dijo. La castaña solo asintió con la cabeza sin dejar de llorar.

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La vista de Hermione estaba borrosa, las contracciones cada vez eran más dolorosas y le nublaban la vista. Viktor aún no llegaba y ella estaba comenzando a perder la paciencia, ¿por qué tardaban tanto en sacarle a su bebé? Ya lo quería conocer, estaba desesperada por tenerlo en sus brazos. Las luces blancas la cegaban, Hermione apenas podía distinguir las formas de los doctores y enfermeras que la rodeaban.

-No podrá ser por parto natural –le dijo un doctor en búlgaro a la enfermera-, tendremos que realizar cesárea.

-¿Cree que sea conveniente?

-Si no lo hacemos, ambos morirán.

-Pero en su estado ella no puede firmar el permiso.

-Señora Grrrangerr, ¿no tiene familiares o conocidos en Sofía?

Hermione gimió, Viktor ya debía de estar en camino.

-S-si, Viktor, Viktor Krum –respondió con un hilo de voz antes de caer desmayada.

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Viktor llegó al hospital unos minutos después de que el patronus de Hermione se le apareciera. No tardó en localizar a la castaña, entró a la habitación justo cuando la chica perdía el conocimiento.

-¡Herrrmy-oh-ni! –gritó el búlgaro y corrió hacia ella, pero una enfermera lo detuvo.

-¿Es usted Viktor Krum?

-Sí, ¿qué le pasa?

-La señora Grrrangerr tuvo complicaciones, debemos hacerle una cesárea o ambos bebés morirán.

-¿Ambos bebés? ¿Son dos?

-Si, ¿no lo sabía?

-Ella jamás lo mencionó -¿Dos bebés? ¿Por qué Hermione jamás lo había mencionado?

Tenía que sacarla de ese hospital muggle, no era que no confiara en ellos pero lo mejor sería que todo pasara en un hospital mágico. Entonces se escuchó un pitido y uno de los doctores gritó "entro en paro". Viktor supo en ese entonces que no podía dejarla ahí, necesitaba ayudarla. Sin pensárselo soltó un hechizo para detener el tiempo, en cuanto los doctores muggles y las enfermeras se quedaron inmóviles Krum tomo a la castaña en sus brazos y se apareció en el Hospital Mágico de Sofía.

Rápidamente ingresaron a "la señora Krum" e hicieron las cosas pertinentes para que su corazón volviera a latir, entonces Hermione abrió los ojos.

- Herrrmy-oh-ni, ¿estas bien?

-Creo que va a nacer ya Viktor… ¡Ahhhh! –Viktor la tomo de la mano y ella sin poderlo evitar la apretó con todas sus fuerzas cuando otra contracción se hizo presente.

-Trrranquila, Herrrmy, todo va a salir bien.

-¿Me lo prometes Viktor? –le preguntó al búlgaro con los ojos llenos de lágrimas, Viktor la besó en la frente.

-Porrr supuesto, Herrrmy-oh-ni.

Lo demás pasó demasiado rápido. El doctor llegó, le indicó que su bebé estaba a punto de nacer y que si no se daban prisa podría asfixiarse, la llevaron a otra sala, donde la esperaban ya varias personas más. Viktor se puso una ropa desechable y un cubreboca, sin soltar su mano se acercó a ella y la besó de nuevo en la frente.

-¡Oh Viktor! No puedo, ¡no puedo hacerlo! –gritó cuando un dolor indescriptible se apoderó de ella.

-Yo sé que puedes hacerrrlo, Herrrmy-oh-ni, errres fuerrrte.

-¡Oh Viktor! No me dejes –apretó su mano con más fuerza y Viktor le sonrió.

-Nunca.

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La enfermera le dio una poción a Hermione para adormecerle el cuerpo, y sin esperar más, el doctor le cortó el vientre. Hermione no sintió dolor alguno, sin embargo sentía un dolor indescriptible en el pecho, algo estaba mal. Se escuchó un llanto, fuerte y claro, su bebé había nacido bien.

-Es una niña, señores –les anunció el doctor, Hermione la tomo un tanto confundida, ya que en sus ultrasonidos se había mostrado un niño.

-¡Es hermosa!–gimió la castaña con los ojos llenos de lágrimas.

-¡Rápido, no respira! –dijo de repente el doctor, Hermione lo miró confundida.

-¿Qué no respira?

Y entonces, el mundo se le vino abajo. Un segundo bebé rubio fue sacado de su vientre que fue llevado rápidamente por una enfermera a otra habitación. ¿Dos? ¿Eran dos bebés? Hermione no pudo evitar soltar el llanto, ¿por qué demonios no le decían lo que estaba pasando? ¡Eran sus bebés!

-Herrrmy-ho-ni, estabas embarrrazada de gemelos –le informó Viktor.

-¿Y a donde lo llevan?

-Señora Krum, su bebé tuvo problemas para respirar –le informó el doctor después de cerrarle la herida-, lo han llevado con el mejor doctor de Sofía.

-¿Y se pondrá bien? –preguntó temerosa mientras otra enfermera le quitaba a su hermosa bebita de los brazos y se la llevaba.

-No lo sabemos.

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Y no se puso bien. Viktor Draco Malfoy pesó dos kilos seiscientos gramos cuando nació y midió cuarenta y cinco centímetros, uno de sus pulmoncitos no se desarrolló completamente y paso sus cuatro semanas de vida en una incubadora mágica. Los medimagos no pudieron hacer nada para salvarlo. Murió al medio día, en un día lluvioso, con su hermanita junto a él.

Hermione decidió llamarlo "Viktor" en agradecimiento a quien nombro como su padrino, y el búlgaro lo tomo como un honor. No le hicieron funeral, simplemente lo enterraron en el mausoleo de la familia Krum en el Cementerio de Sofía, así lo quiso Viktor y Hermione no se opuso. Perder a un hijo es lo peor que puede sucederle a un padre, y a pesar de la dicha de tener a Darlene con ella, el pequeño Viktor siempre estará en su corazón.


¡Hola! *se esconde detrás de la pared*

Les pido una enorme disculpa por la tardanza, jamás pensé que tardaría tanto en subir el cap, y no es por que no quisiera subirlo pero mi maquina anda rara y me da un terror inmenso perder todo. Además, soy una chica universitaria y entrando a la escuela mi tiempo, ganas e imaginación (sobretodo la imaginación) se reducen a máximo por mi profesión. Soy fotógrafa, creo que jamás lo había mencionado, bueno pues necesito estar constantemente creando imágenes y pues la señora imaginación se lleva a la inspiración a crear imágenes y se olvidan de mis historias u_u

Bueno ya, basta de choro. Aquí esta el cap y espero que les gustara. ¿Valla sorpresita, ah? Muchas gracias por sus reviews y a las chicas que día con día agregran la historia a sus favoritos y alertas también muchas gracias, un abrazo y ¡hasta la próxima!

Kat.