Look at me

Okay, aquí les tengo otro capitulo más de esta maginifica historia, en fin me alegro de que a ustedes les esten gustando este fic. No tengo palabras en este momento, pues estoy realmente agradecida con ustedes porque cada vez que recibo un comentario de cada uno de ustedes me siento realmente feliz por eso.

En fin sigan continuando con la lectura.

ADVERTENCIA: BLEACH ni sus personajes no me pertenecen, sino a KUBO TITE-SENSEI. Si su trabajo fuera mio, ya hubiera hecho un canon ICHIRUKI y ademas pondría una boda ICHIRUKI o HITSUKARIN en el manga

Los que me comentaron:

jessy moon 15

Dark-Kuchiki17

Zoe Zinnecker

iloveKia-chan

sweet vampire angel

Disfruten el capitulo ;D


Capítulo 13: Dos Corazones rotos

Normal's Pov:

Cuando Ichigo y Rukia despertaron de su sueño, el pelinaranja no hablo ni siquiera le dirigió la mirada a la morena pues estaba bastante confundido lo que le había ocurrida esa misma mañana. Rukia sabía perfectamente los sentimientos del pelinaranja, pero al no recibir esa mirada avellana o escuchar su voz varonil la hacía sentir destrozada y a la vez culpable por lo que estaba pasando en ese momento. Ambos se vistieron mientras salían de la habitación, en ese preciso instante la joven de los Kuchiki le ordeno al Kurosaki que la siguiera. Cosa que a él ni lo convenció, pero no tenia de otra más que seguirla.

En ese momento cuando se iban a dirigir por las escaleras, un sirviente quien estaba completamente nervioso y asustado se dirigió corriendo hasta Rukia. Cuando la ojivioleta miro a aquel sirviente sin ninguna emoción mientras que el pobre y dramático del sirviente le explicaba que el primogénito de la familia Hitsugaya quería verla inmediatamente. En ese momento la mirada de Rukia había cambiado a una seria y molesta. La joven Kuchiki miro por última vez a Ichigo mientras que le decía con una voz tranquila y seria que muy pronto le enseñaría la mansión y luego lo llevaría a sus entrenamientos.

Con eso Rukia se fue, seguido por el nervioso sirviente dejando completamente solo a Ichigo, pero sin que ellos se dieran cuenta él los siguió sigilosamente. La joven Kuchiki le dijo al sirviente que era mejor que se fuera hacer sus deberes pues no quería que nadie la acompañara en ese momento. La ojivioleta se fue caminando a paso rápido dirigiéndose hacia la biblioteca. Una vez que llego allí sintió una poderosa energía y además un aura asesina detrás de la habitación. Rukia respiro profundo y exhalo, en ese momento ella abrió la puerta mientras recibía la mirada más fría, sombría y llena de rabia de parte del primogénito de los Hitsugaya.

– ¿A qué debo tu visita Toshirou Hitsugaya? – pregunto Rukia sin ninguna emoción en su voz mientras cerraba a sus espaldas la puerta con tranquilidad.

– No estoy de buenas hoy Kuchiki. Dime ¿Qué le paso a Karin? – grito con rabia y frialdad Toshirou.

– No sé de lo que estás hablando Toshirou. – respondió sin emoción la Kuchiki.

– No te hagas la que no sabe Kuchiki. Y contéstame la maldita pregunta. – Toshirou tuvo que tener la paciencia con tal de no atacar a la pelinegra quien aún se encontraba en un perfil seguro y serio.

– Ella está bien, por suerte. – respondió con seriedad mientras observaba al peliblanco dejar escapar un suspiro de alivio. – ¿Por qué tan aliviado Hitsugaya? ¿Qué no siempre les decías a tu padre y a tu tío que harías cualquier cosa con tal de estar con la hermana de Ichigo? – pregunto sin emoción alguna.

– Eso es diferente. Pero cuando me entere de aquel accidente sabía que era muy pronto y además sería muy doloroso para ella que estuviera muerta. – respondió con agresividad.

– Bien, dejemos a un lado todo esto porque tengo muchas cosas que hacer Toshirou Hitsugaya. – con eso Rukia estaba a punto de retirarse, pero en ese momento el muchacho la detuvo.

– Espera allí Kuchiki. Esto aún no ha terminado, escúchame muy bien y atentamente Rukia Kuchiki; si me entero de que tu o alguien intenta hacerle daño a Karin no te las vas a acabar. – amenazo Toshirou haciendo que eso le molestara a la ojivioleta.

– Agradece que aun ella siga con vida Toshirou Hitsugaya. A propósito ¿Por qué tan agresivo conmigo? Según yo tenía pensado que estarías feliz si la hermana de Ichigo estuviera contigo costara lo que costara. – eso fue la última gota que derramo el vaso, justamente cuando el peliblanco iba a atacar a Rukia ella lo detuvo, pero con palabras. – Antes de que hagas una atrocidad Hitsugaya piénsalo dos veces antes de atacar.

– Tienes suerte Kuchiki que aún me queda una pisca de paciencia en este momento. – con eso el primogénito de los Hitsugaya salió enojado de la biblioteca pero antes de que se dirigiera hasta la salida y sin ver a la Kuchiki, él le dijo una última cosa. – No importa cuántas veces la quiero a mi lado Kuchiki, pero… me prometí a mismo que algún día cuando ella recuerde sus memorias ese día estará conmigo sin importar las consecuencias.

– Enamórala. – dijo en un tono seco la Kuchiki, haciendo que su amigo se parar en seco.

– ¿Qué? – pregunto confundido y a la vez sorprendido.

– Si la enamoras, no además vas a crear nuevos lazos con Karin Kurosaki; sino que tal vez ella logre recordarte. – Rukia miro con algo de seriedad al peliblanco quien solamente se había quedado quieto.

– Lo tendré en mente. – fue lo único que el muchacho para después dejar sola a Rukia en la entrada de la biblioteca.

Rukia dejó escapar un largo suspiro de cansancio mientras miraba con preocupación a su amigo y compañero desaparecer por una de las esquinas de los pasillos, la joven Kuchiki nuevamente entro a la biblioteca mientras observaba con algo nostalgia el lugar. En toda aquella habitación había una gran cantidad de libros, desde tamaños pequeños a grandes, de delgados a gruesos, de viejos escritores hasta recientes. Rukia se dirigió hasta uno de los enormes libreros mientras que de allí saco un libro color negro y de un buen tamaño, ella comenzó abrirlo mientras veía con nostalgia y tristeza las primeras páginas. En ese momento ella soltó un sollozo mientras se dejaba caer de rodillas para después comenzar a llorar con profunda tristeza.


Mientras tanto con Toshirou:

Maldiciendo mentalmente a la menor de los Kuchiki, Toshirou se fue muy enojado de aquella mansión, mientras que en las afueras de la mansión se encontraba una elegante y a la vez enorme carreta color azul marino con hermosos diseños de forma de dragón color azul hielo. El cochero al ver a su amo de regreso le abrió la puerta mientras que él muy enojado se subió, con una voz fría y neutra le ordeno al cochero que lo llevara inmediatamente a su hogar.

Una vez que él estaba dentro del coche miro con rabia y frialdad la residencia de los Kuchiki, comenzó a murmurar y maldecir a Rukia mientras que el carruaje comenzó a andar en su camino. El joven de cabellos su nombre es; Toshirou Hitsugaya. Hijo y primogénito de Shiro y Yuuki Hitsugaya. Y hermano mayor de Rangiku Hitsugaya. (N/A: Adoro mucho a Rangiku y la verdad es que no pude evitar de ponerla como su hermana sorry). Toshirou dejó escapar un suspiro cansado pero en su mirada habitaba la tristeza y la soledad misma. Aunque contaba con el cariño, el respeto y el amor de sus padres y de su hermana, aquel hueco de su corazón no estaba lleno.

Después de 5 horas viajando en el carruaje por fin el joven de cabellos blancos regreso a su hogar, bueno más bien en la entrada que era un enorme y grueso muro de piedra, Toshirou asomo un poco su cabeza mientras que los guardias abrían las pesadas y a la vez enormes puertas de metal grueso bañados en oro blanco y con el emblema familiar que era la de un dragón color azul hielo. Las puertas se abrieron de par en par mientras que el cochero avanzaba el carruaje.

Se detuvieron en ese momento en la entrada de la mansión de la familia Hitsugaya, mientras que el primogénito baja con cuidado del carruaje miro su hogar sin ningún sentimiento alguno. La mansión era como los tiempos de la Era Edo, el hogar de los Hitsugaya estaba pintado completamente de blanco como la nieve mientras que el techo era de un color azul marino. La enorme puerta de esa mansión tenía un enorme escudo dragón como el de la entrada mientras que este dragón sostenía en una de sus garras una esfera y a la vez desprendía unas enormes alas de su espalda.

Toshirou suspiro resignado mientras subía las escaleras de su hogar hasta llegar a la puerta, que en ese momento se abrió de par en par. Justamente cuando él entro a la mansión de la nada ya estaba haciendo asfixiado por algo o mejor dicho por alguien.

– ¡Kyaaaaa! ¡Mi hermanito bonito regreso al fin! – la voz de una mujer chillo de la emoción mientras abrazaba con fuerza al chico.

– Ramgimkum. – trato de hablar Toshirou y a la vez alejarse de la mujer.

– Uh? ¿Hermano qué te pasa? ¿Por qué hablas así de raro? – pregunto preocupada la hermana de Toshirou.

–Mo mespido– respondió con dificultad.

– ¿No respiras? No, no hermanito no te me mueras respira, respira. – chillo desesperada la mujer mientras acurrucaba más al pobre y asfixiado muchacho.

– Rangiku si dejaras de abrazar de esa forma a tu hermano, tal vez si respiraría querida. – en ese momento la voz de otra llamo la atención de la nombrada mientras que ella al ver lo que le estaba haciendo al peliblanco lo soltó.

– Ay hermanito no me des esos espantos por favor que me asustan. – dijo aliviada Matsumoto mientras veía a su hermano mayor respirar bocanadas de aire. – ¿Estas bien Toshirou?

Rangiku me aguanto de no regañarte por dos simples razones; 1) No estoy de humor y 2) Porque mis padres están aquí presentes. – pensó de mala gana Toshirou mientras que su respiración ya estaba normal.

– ¿Cómo te fue con los Kuchiki cariño? – pregunto Yuuki Hitsugaya. La mujer tenía un hermoso cabello color plateado, tez sumamente blanca como la nieve, ojos turquesas y una belleza sobrenatural. Vestía un hermoso kimono azul hielo con decoraciones de copos de nieves color azules claros.

– Bien. – dijo a secas el peliblanco mientras se retiraba dónde estaban su madre y su hermana, quienes lo miraron confundidas y preocupadas.

– ¿Sucedió algo hijo? – pregunto nuevamente la mujer.

– No madre… simplemente estoy cansado por el viaje eso es todo. – mintió el primogénito mientras se iba de aquel lugar dejando solas a su madre y hermana.

El peliblanco camino por los pasillos de la enorme mansión hasta llegar a su destino; su habitación. Abrió la puerta y entro inmediatamente. Lo primero que hizo al entrar fue derrumbarse en su cama mientras se aferraba a las colchas, enterró su cara entre las almohadas mientras que dejaba su cuerpo relajarse. Se levantó con algo de dificultad mientras sacaba del cajón de su mesa de noche un brazalete de plata pero además llevaba 5 dijes; aquellos dijes decían "KARIN"

Una sonrisa de triste y forzada apareció en los labios de Toshirou mientras veía con nostalgia el brazalete, el muchacho se recostó en su cama mientras que sus ojos comenzaron a cerrarse. Lo único que recordó antes de quedarse dormido fue aquella sonrisa de la pelinegra que siempre le dedicaba a él.

FLASHBACK

Era una tarde de verano. El primogénito de los Hitsugaya fue a una misión que los consejeros de los Guardianes del Caos le otorgaron; buscar el paradero de Ichigo Kurosaki y averiguar unos extraños ataques de jovencitas entre 15 a 21 años. Toshirou caminaba por las calles de Okinawa, Japón mientras que las miradas de las chicas adolescentes lo miraban desde la cabeza hasta los pies mientras babean por él. Que por cierto a él le molestaba tanto eso. Reviso en su celular una fotografía de una mujer cargando a un bebé recién nacido. Toshirou guardo su celular mientras dejaba escapar un suspiro largo y cansado.

El joven de cabellos blancos decidió tomar un descanso por un rato, despejo su mente mientras miraba los edificios de la ciudad de Okinawa; cuando Toshirou llego a un parque se sentó en una banca para descasar después de tanto caminar. El calor lo estaba sofocando pero él simplemente lo ignoro. En ese momento algo lo saco de sus pensamientos, sintió un leve golpe en la punta de sus zapatos; el peliblanco simplemente agacho la mirada para saber lo que era y para su sorpresa era un balón de futbol.

El muchacho se inclinó mientras tomaba el redondo objeto entre sus manos mientras lo miraba con algo de curiosidad, en ese momento escucho unas pisadas que se detuvieron enfrente de él pero ni siquiera el peliblanco le dio importancia de quien era. Hasta que él escucho su voz.

– Disculpe señor… ¿Me podría dar mi pelota por favor? – Toshirou levanto la vista para ver al deño de aquella voz, hasta que sus ojos se dilataron de más. Frente a él había una niña entre uno años de edad; su cabello era negro como la noche, sus ojos eran como la piedra ónix y su tez era blanca como la leche.

– Toma. – el muchacho le entrego el balón a la pequeña, pero un movimiento sus largos dedos rozaron la suave y pequeña mano de la infante, haciendo que una corriente eléctrica recorriera por todo su cuerpo.

– Gracias señor. – en ese momento Toshirou se quedó sin habla, y además se había quedado estático en ese mismo instante. La pequeña le estaba dedicando una sonrisa tierna, cálida e inocente a él.

– ¿Qué…? ¿Qué fue… eso? – se preguntó así mismo casi en un susurro audible el muchacho, mientras miraba a la niña jugando con la pelota con otra niña y un niño más mayor que ella.

Para Toshirou en toda su larga vida nunca se había sentido así, él siempre veía como las personas que tiene a su alrededor le dedicaban todo tipo de sonrisas. Pero… aquella sonrisa de esa niña fue la única que lo había dejado sorprendido. En ese momento aquella pequeña niña lo miro a verlo mientras lo saludaba animada e inocentemente, cosa que para el peliblanco lo dejo aún más sorprendido de lo normal. Toshirou sin que él lo notara también la saludo mientras que en sus labios se había posado una tierna y pequeña sonrisa.

En ese momento la vida del primogénito de los Hitsugaya y de la pequeña niña estarían marcados en un destino que jamás tendría en un fin.

FLASHBACK

Toshirou abrió bruscamente los ojos mientras se levantaba de su sueño, otra vez ese recuerdo pensó el peliblanco frustrado y preocupado. Se llevó una mano sobre sus ojos mientras se los masajeaba. Dejo escapar un suspiro cansado mientras salía de la cama, en ese momento su mirada se posó sobre su mano donde tenía aquel brazalete. El joven Hitsugaya entrecerró sus ojos mientras guardaba el hermoso objeto de plata en el cajón de la mesa de noche. Miro por última vez aquel cajón mientras se retiraba de su habitación.

Cuando Toshirou salió de su habitación en ese momento se había encontrado a su hermana Rangiku con una mirada preocupada y a la vez seria mientras que ella tenía sus brazos cruzados. El muchacho sabía perfectamente bien lo que representaba esa mirada de su hermana, "¿Qué es lo que te sucede?", dejo escapar un suspiro de rendición y a la vez de cansancio. El joven Hitsugaya se recargo en la pared que estaba a unos centímetros alejados de la puerta de su habitación, cerró sus ojos y dijo con una voz seria y molesta.

– Hoy en la mañana me entere que la familia de ese Kurosaki tuvieron un accidente, él murió en ese instante antes de que lo llevaran al hospital… pero… lo más raro es que una de sus dos hermanas también debería haber muerto como su hermano.

– Ya veo… ¿Es por eso que estabas tan furioso, onii-san? – pregunto seriamente Rangiku.

– Si… y más por esa Rukia Kuchiki. – respondió con frialdad, cosa que a Rangiku simplemente soltó un leve suspiro de cansancio.

– E-espera Toshirou… ¿Cómo que Rukia te hizo enojar?, si ambos sabemos que es un ángel. – dijo algo anonada Rangiku a su hermano mayor mientras lo miraba incrédula.

– Pues más bien la Kuchiki que todos habíamos pensado que era un ángel, no es más que uno de "ellos" disfrazado de ángel. – respondió el primogénito con rabia y frialdad.

– ¡Onii-san, no digas eso de Kia-chan! – exclamo entre molesta y sorprendida la mujer de grandes atributos.

– ¡No la defiendas Rangiku Hitsugaya, todos sabemos que Rukia Kuchiki siempre había perseguido a ese mal nacido de Kurosaki desde el momento que él nació! – grito con extrema furia el peliblanco.

– ¿A qué quieres llegar con esto Toshirou? – pregunto con seriedad y molestia Rangiku a su hermano.

– Que si alguien se atreve a dañar a Karin, juro que con esta no voy a responder. – respondió en un tono venenoso Toshirou, mientras que la mujer lo miraba con tristeza y a la vez con seriedad.

– Onii-san… sé que aquel día… tú y Kia-chan han cambiado mucho cuando… lo que trato de decir Toshirou-nii-san es… que ya no te aferres en aquel pasado, lo que ocurrió ese día nada ni nadie puede cambiarlo. – Rangiku miro Toshirou con tristeza mientras recordaba aquel día cuando la vida de su hermano y de la menor de los Kuchiki habían sido destruidos. – Pero lo único bueno onii-san es… que puedes volver a comenzar nuevos lazos con la hermana de Kurosaki… tal como aquellos días que siempre estabas con ella cuando… – en ese momento la mujer de enormes atributos fue interrumpida por el peliblanco.

– Rangiku… se a lo que te estas refiriendo… porque Kuchiki también me dijo lo mismo que tu estas tratándome de decir. – Toshirou se llevó una mano sobre sus cabellos blancos mientras se rascaba la nuca en forma de desesperación. – Dejemos esta platica para después Rangiku. – con eso el peliblanco se retiró de aquel lugar dejando a su hermana sola en el pasillo.

Onii-san sé que aun sufres por aquella humana… y más ahora porque ella te olvido, al igual que fresita-kun con Kia-chan. – pensó con tristeza la menor de los Hitsugaya, miro de reojo a su hermano desaparecer por los pasillos mientras que una gran tristeza y nostalgia la invadía.


Mientras tanto en la Mansión Kuchiki:

Rukia estaba de rodillas mientras lloraba con profunda tristeza, ella miraba con nostalgia, dolor y tristeza las páginas de aquel libro. En ese momento la ojivioleta cerro el libro mientras lo acurrucaba en su pecho para luego soltar un fuerte sollozo, para en ese preciso momento la puerta de la biblioteca se abrió entre golpe; dejando ver a un serio Ichigo. Pero luego la mirada del pelinaranja cambio repentinamente, al momento que él miro a Rukia allí sentada de rodillas y además destrozada llorando; Ichigo no lo pensó dos veces mientras corría hasta la azabache para luego abrazarla.

– Rukia… Rukia cálmate por favor. – dijo en un tono calmado y a la vez asustado Ichigo mientras sentía la pequeña Kuchiki abrazarlo con desesperación.

– Ichigo. – sollozo Rukia mientras se aferraba al pecho del muchacho.

– Rukia… ¿Dime que tienes? ¿Por qué lloras? – pregunto preocupado mientras que no dejaba de abrazar a la joven.

– Ichigo… Ichigo… no me sueltes por favor, no me sueltes. – dijo entre sollozos la Kuchiki.

– Nunca te soltare Rukia, te lo prometo. – le susurró al oído de Rukia mientras la besaba en la cabeza.

– Ichigo… lo siento, en verdad lo siento. – murmuro con tristeza la azabache mientras se tranquilizaba, poco a poco el pelinaranja separo a la chica mientras le secaba las lágrimas de sus mejillas.

– te perdono por todo Rukia, pero ya no llores por favor, nunca me ha gustado verte llorar. – en ese momento la mirada de Rukia se dilato mientras observaba aquellos ojos avellanas de Ichigo. En ellos había bondad, sinceridad y a la vez llena de calidez. En ese instante la Kuchiki empezó a recordar cuando él le dijo aquellas mismas palabras cuando era pequeño.

– Ichigo. – susurro el nombre del muchacho mientras sentía que las lágrimas se le escapaban de sus ojos, cosa que Ichigo volvió a limpiarlas con sus pulgares. – Aunque no me recuerdes… aun sigues siendo aquel niño de bondadosos y cálidos sentimientos, Ichigo. – pensó la Kuchiki dejándose llevar por aquel suave y cálido roce del muchacho.

Y así permanecieron los dos, Ichigo consolando a Rukia mientras que ella no además recibía el consuelo sino que también el calor que emanaba del cuerpo del chico. Pocos minutos después el pelinaranja ayudo a la azabache a levantarse del suelo mientras que los dos se sonreían cálidamente uno al otro. Rukia aferro el libro que aun sostenía en sus manos sobre su pecho mientras que Ichigo miraba con curiosidad el objeto.

La azabache acaricio la mejilla del muchacho y casi en un susurro le dijo al pelinaranja un "gracias Ichigo", con eso la Kuchiki se retiró de la biblioteca mientras dejaba a Ichigo solo en aquella habitación. Pero en ese preciso momento antes de que la ojivioleta se cruzara aquella puerta, el pelinaranja la detuvo haciendo que ella se girara a verlo con sorpresa. Esa mirada, aquella mirada de preocupación, temor pero a la vez llena de cariño que poseía el muchacho de ojos avellanas lo reconoció inmediatamente Rukia.

Una sonrisa cálida pero triste apareció en los labios de la joven Kuchiki, ella retiro lentamente su brazo del agarre del muchacho; cosa que a él se reusó en que ella se soltara por temor. Rukia rio mentalmente mientras continuaba retirando su brazo hasta que su mano toco la del muchacho. En ese momento la joven Kuchiki se salió junto con el Kurosaki de la biblioteca aun tomados de las manos, para el pelinaranja al sentir aquel frio pero suave toque entre su mano se sintió seguro y a la vez alegre; no sabía con exactitud porque él se sentía así, pero cada vez que Rukia lo abrazaba, lo besaba, lo acariciaba, lo miraba y le hablaba le agradaba.

Cuando Rukia decidió llevarlo a su habitación, la de ella, en ese preciso momento un sirviente venia corriendo por el pasillo mientras le gritaba a la Kuchiki algo que ella ni Ichigo pudieron entender. Ambos jóvenes se detuvieron en ese momento mientras miraron al sirviente, claro Ichigo tenía una mirada fruncida y molesta mientras que Rukia tenía una mirada seria pero tranquila. El sirviente se detuvo delante del pelinaranja y de la azabache mientras trataba de recuperar su aliento. En el momento de que aquel sujeto recupero el aliento miro a la Kuchiki mientras le decía lo siguiente.

– Rukia-sama… llegaron… todos ellos llegaron. – Ichigo miro a Rukia confundido mientras que ella seguía en su perfil de Kuchiki.

– ¿Quiénes? – pregunto sin emoción Rukia al sirviente.

– Las familias; Ishida, Inoue, Yasutora e incluso Hitsugaya… están aquí majestad.– dijo algo nervioso el sirviente a la Kuchiki.

¿Majestad? ¿Por qué este sirviente le dijo eso a Rukia? – pensó confundido el Kurosaki mientras miraba con seriedad a la chica.

– Gracias por avisarme, puedes retirarte. – ordeno Rukia al sirviente mientras que él se retiraba no antes de hacer una reverencia. – Se lo que me vas a preguntar Ichigo, y te prometo que te lo diré todo. – la ojivioleta miro con tranquilidad, sinceridad y cariño al pelinaranja mientras le dedicaba una sonrisa cálida.

– ¿Quiénes son esas familias? – pregunto Ichigo con seriedad pero a la vez con curiosidad, cosa que a la Kuchiki soltó una leve risa.

– En este momento te presentare con ellos, Ichigo. – dicho esto la chica guio nuevamente al muchacho por el pasillo mientras que ambos se dirigían al recibidor, allí miraron la sala de estar donde se podían apreciar a 6 jóvenes parados y platicando alegremente, bueno alguno de ellos.

– Rukia. – dijo casi en un susurro Ichigo mientras apretaba levemente la mano de la joven nombrada.

– Jajaja, no tengas miedo ellos no te harán daño. – dijo burlonamente Rukia mientras que notaba la mirada molesta y fruncido del pelinaranja.

– Yo no tengo miedo. – gruño el Kurosaki mientras que un leve rubor apareció en sus mejillas.

Jajaja, Ichigo aunque tú no lo recuerdes que aun sigues siendo aquel niño que siempre temía de lo desconocido. – pensó con nostalgia la Kuchiki, pero en su mirada tenía una calidez y cariño hacia el pelinaranja.

– ¡Rukia! – exclamo una chica de estatura baja y de tez morena clara muy entusiasmada al ver a la ojivioleta, llamando toda la atención de los otros muchachos.

– Hola chicos. – dijo en un tono calmado Rukia. – Antes de que hablen déjenme presentarles a el primer varón de toda la dinastía Kurosaki; chicos, él es… Ichigo Kurosaki. – el joven pelinaranja miro son seriedad y con su ceño fruncido a la Kuchiki, mientras que ella tenía una sonrisa burlona cuando lo presento a los 6 jóvenes; quienes en ese momento todos se quedaron en shock.


Por fin termine este capítulo que tanto tiempo me tomo por crear, en fin, ¿Qué les pareció? ¿Desastroso, horrible, aburrido, malo, bueno, pasable, entretenido, interesante, fantástico, excelente, magnifico? Ustedes opinen como quiera, acepto cualquier crítica o comentario.

No olviden comentar ;D.

Atte.: Queen-Werempire.