¡Hi, hi!, amables lectores y público en general. Luego de varios meses os traigo actualización y continuación de esta fabulosa historia, que siendo muy honesta :'V a veces me da pereza seguirla (Se nota que amo a King, ¿no?), XD pero luego recuerdo que no puedo dejar esto y ya tengo preparados el resto de los capítulos y se me pasa, jejeje.

Espero sea de su agrado y continúen apoyándome, porque recuerden que los lectores son la motivación para continuar en este complicado paramo de la escritura de fics.

Los personajes de The Seven Deadly Sins son propiedad de Nakaba Suzuki

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CAPITULO XIV: Letra N de Negación

SUMMARY: De brillante color miel te pierdes en aquellos ojos que solo te ven con desprecio y odio, como si fueras la peor de las existencias humanas – y puede que sea verdad –. Un sentimiento que embarga todo tu ser, lo conoces a la perfección aun así intentas inútilmente esconderlo, ¿Por qué?, ¿Para qué?, ¿No eres "Codicia"?

STATUS: In-Progress (14/26)


- Muy bien Gowther-san di "ah" – pidió amablemente el joven rey Pendragon levantando frente al rostro del pecado de la "Lujuria" un trozo de pastel de calabaza que trajo como presente para Meliodas. El de mirada dorada obedeció sin rechistar, saboreando con tranquilidad el dulce e ingiriéndolo, mientras era observado por un ansioso joven. - ¿Qué opinas?

- Hmm… la masa está muy quemada de la parte de abajo con algunos grumos además que al terminar de masticarla se siente como algo pegajosa, junto a que la calabaza estaba más dulce de lo que debería y tenía algunas semillas. Las lágrimas se reunieron con rapidez en el rostro de Arthur, pero ahí no terminaba el comentario culinario de Gowther – Sin embargo, dado que pusiste todos tus "sentimientos" en prepararlo es realmente delicioso. Aunque, ¿no sería mejor si se lo preguntaras al Capitán, ya que es para él? – el rubio que había estado como simple espectador negó una y otra vez, no importaba el tiempo, el pecado de la "Lujuria" no entendía del todo a leer el ambiente, pero con Arthur riendo nervioso y excusándose con que era para todos no ayudaba en nada.

- Parecen una pareja recién casada, Capitán. – dijo Merlin saliendo de la cocina con un par de tazas de té y algunas utensilios para comer el regalo. - ¿Te ha molestado que Arthur te use como excusa con Gowther? – pregunto con tono divertido.

- Claro que no. Es agradable que te usen como un algo en su propio beneficio. – la mirada de ambos se cruzó junto a un brillo especial - ¿De cuánto estamos hablando?

- No demasiado, solo 100 piezas de oro. – respondió la maga. El rubio rio y asintió, regresando a ver a la pareja, lo lamentaba por el inocente joven Pendragon, las apuestas son las apuestas y él ganaría. - ¿Y Ban? - pregunto curiosa, notando que de fuera venían una animada castaña junto a un nervioso rubio, trayendo algunas compras del Capitán. - Ya veo – asintió despreocupada, yendo a por algo del pastel antes de que se terminara. - ¿Gusta un pedazo, Capitán?


Permaneció recostado en la fresca hierba, mirando el cielo a la distancia con una agradable sombra de árbol protegiéndolo de los rayos del sol por la tarde. A su lado descansaba un triste castaño que aún continuaba sacando lágrimas entre sueños.

Un pesado suspiro escapo de sus labios, sentándose y recargándose en el tronco, ¿Cuál era la razón de haberle seguido?, escuchar sus llanto sin fin todos las noches le causaba dolor de cabeza, verlo obligarse a sonreír le asqueaba pero, que escapara con una pretexto absurdo solo por toparse a Hauser y Diane comprando como cualquier pareja de casados, lo hacía enfurecer y querer molerlo a golpes.

La palabra patético quedaba corta para él, pero ahí está, haciéndole una compañía que no desea, esperando a que se despierte para regresar al bar y tener una noche como cualquier otra, bebiendo, molestándolo y dormir en su Chastiefol.

Bufo molesto buscando cualquier indicio que le ayudara a localizar a ese "pequeño bastardo", salir huyendo con el dinero para pagar los encargos del Capitán por algo tan ridículo como Hauser y Diane comprando juntos, ¿Qué no se suponía que ya lo había superado?, en cuanto lo encontrara lo molería a golpes o un juego de apuesta y castigo junto al Capitán, sí, eso sería lo ideal.

Mientras sus planes de venganza contra el castaño se maquinaban en su mente, sintió una diminuta presencia mágica alejarse de la ciudad, ¿El bosque?, sí que podía llegar a ser predecible.

Guiándose por el poder mágico de King y los lloriqueos, no tardo en localizarlo junto a un frondoso árbol verde, ocultando su rostro en Chastiefol. Con el crujir de unas ramas, levanto su rostro, preocupado de quien fuera él que lo vería en ese estado tan deplorable, pero su tristeza se convirtió en molestia al descubrir que se trataba de Ban.

- ¿Qué quieres? – exigió molesto, aun con las lágrimas fluyendo - ¿Vienes a burlarte de mí? – el albino sonrió, acercándose lo suficiente para invadir el espacio personal del castaño.

- Pero que dices enano~, si tú mismo no eres más que un chiste~

- ¡Como te atreves! Yo…

- ¿Tú que?~, ¿me mataras? – reto divertido, alterando aún más al sensible castaño – Deberías crear amenazas más convincentes, ¿o acaso te desquitaras conmigo por lo de Diane? – King apretó sus labios y desvió el rostro. Ban sonrió, ¿Qué si era divertido molestarlo?, por supuesto, sobre todo cuando es el peor de los mentirosos. - ¿No vas a respóndeme?

- …

- Supongo que escapar al bosque es un perfecto lugar para revolcarte en tu miseria

- … No lo entiendes… - pronuncio quedó pero suficientemente audible para el albino – El dolor de un corazón roto es mil veces peor al de una herida física, si fuera capaz de decirle esto a Diane, no sería diferente a un humano, por eso…

- ¿Y qué tiene de malo ser egoísta?– se alejó del castaño, sentándose a su lado – Al menos no serias un pésimo humano, quizás solo demasiado idiota y llorón...

- … - un ligero viento junto al sonido de las hojas, ambos en silencio. Ban miro ligeramente al castaño que había bajado la cabeza casi rozando la tela de la almohada.

- "Sera mejor que me vaya, antes de que haga un dra…" – un ligero ronquido salió de la figura que había estado inmóvil. Ban alzo una ceja, ¿enserio?, en un lapso tan reducido de tiempo había quedado dormido. Acerco su mano y con un minúsculo empujón, este cayó con su almohada hacia la hierba dejando escuchar con mayor claridad sus ronquidos. – Tu… ¡enano perezoso!


Acomodo el cuerpo de King sobre su hombro derecho mientras que con la otra sujetaba a Chastiefol, no pudo despertarlo en lo que restaba del día, y aun entrada la noche siguió sin indicios de querer salir de su sueño, pero las lágrimas en algún punto se detuvieron, dejándole con pequeñas manchas rojas bajo estos. Debería inventarse alguna especie de buena historia al llegar, muy seguramente Diane lo llenaría de preguntas por el estado de King y el Capitán… él… seguramente…

- "Ban, esto puede sonar extraño, incluso asqueroso… bueno, depende del punto de vista. Te has enamorado de…"

Detuvo sus pasos por reacción y escucho un par de risas masculinas saliendo de cierto establecimiento ya conocido, llego sin darse cuenta, solo faltaba cruzar la puerta.

- "… Te has enamorado de King, ¿verdad?" – su boca se curvo hacia un lado, justamente esa extra conversación tenía que recordarla, justo ahora, justo cuando la persona involucrada estaba entre sus brazos.

- Pero que molesto, es obvio que no. – termino de cubrir la distancia que lo separaba del Boar Hat, entrando con el castaño a cuestas y saludando con su característica sonrisa como si no hubiera pasado absolutamente nada.

Porque ese solo debía ser un día más en Lionés, solo un día más.

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Fin.

:'V y como pudieron darse cuenta solo restan 12 capítulos más, solo 12 letras (que bien pude agregar ch, ll, rr, ñ, pero al final decidí que no, si cambio de idea posiblemente las agregue pero como hasta el final porque eso de estar editando capítulos me da una flojera, o quien sabe XDD)

Muchas Gracias por leer y hasta la próxima.

Quejas, sugerencias o amenazas en el recuadro de abajo por favor ^^