Drabble 14: Eventos Inesperados
- … Así que Nasuada sospecha, y concuerdo con ella, que estos magos se han desplazado a Surda para ganarse el apoyo de Orrin- informaba Roran a Eragon, en el estudio de este último, sentados en unas cómodas butacas- y si la información de los espías es correcta, muy pronto habrá una rebelión en las provincias del sur.
- No puedo decir que tus noticias me sorprenden- suspiro Eragon, luego de meditar la nueva información que su primo le traía- recuerdo bastante bien el descontento del Rey de Surda, cuando Nasuada se erigió como máxima gobernante de Alagaësia.
- Supongo que esperaba que, después de desaparecer a Galbatorix del mapa, él anexaría al resto del país a Surda y su familia sería la que gobernara- comento Roran, con tono de burla, para después agregar- ¿Qué piensas hacer?
- No lo se- respondió Eragon con sinceridad, mientras acompañaba la respuesta con un gesto de negación.
- ¡Eragon, no puedes dejar de ayudar!- exclamo Roran ofuscado- ¡Sobretodo por que es el momento en que Nasuada más te necesita!
- Cálmate, Roran- respondió el joven jinete, sereno- estoy perfectamente consciente de mis obligaciones con Nasuada, pero no puedo perder la imagen de imparcialidad de los Jinetes Dragón.
- ¿Y eso que significa?- pregunto Roran con el ceño fruncido, odiaba cuando Eragon se expresaba tan enigmáticamente como un elfo cualquiera.
- Que tengo que encontrar la forma de intervenir, sin que nadie lo note- dijo el joven jinete sonriendo de forma cómplice.
Roran observo a su primo unos instantes, dándose cuenta que en los pocos minutos que había durado la conversación, el jinete ya había evaluado con bastante precisión la situación y, posiblemente en su cabeza, ya empezaba a idearse un plan de acción, el cual sería ejecutado de tal forma, que hubiera la menor cantidad de consecuencias negativas para él y para el resto; esto le dejo al joven conde un mal sabor de boca, y agradeció a todos los dioses el ser su aliado y no su enemigo. Lamentablemente, Roran no pudo seguir con sus cavilaciones, pues justo en ese momento la puerta de la habitación en donde se encontraban se abrió de golpe.
- ¡Papá! ¡Papá!- hablo la pequeña figura que se había precipitado en el cuarto, lanzándose a los brazos de Roran- ¡Estoy aburrida!- reclamó.
- ¡Ismira!, que te he dicho de entrar así a las habitaciones que no son tuyas- le reprendió el hombre, mientras la alzaba en brazos, para evitar que anduviera correteando- En este momento estamos conversando cosas muy importante con tu Tío Eragon
- Pero me prometiste que iríamos a pasear en la tarde- reclamo la niña de ocho años, haciendo pucheros- y ya ha pasado mucha tarde y no hemos hecho nada- argumento la pequeña.
- No es mala idea- intervino Eragon- solo han conocido una parte de mi hogar, y ya que mi sobrina preferida demanda atención, no tengo inconveniente es ser su guía y mostrarles el resto de las instalaciones- finalizó el joven con rostro alegre. Roran solo suspiro.
- Bien, tampoco me parece mala idea- dijo Roran con resignación, después de todo su conversación ya estaba casi acabada. Ante la respuesta, Ismira aplaudió con entusiasmo- Vamos a buscar a Katrina y a Garrow para recorrer el lugar- agrego dirigiéndose a Eragon, el cual estuvo de acuerdo con la idea.
El joven conde bajó a su primogénita al suelo y esta partió disparada en busca del resto de su familia, la cual estaba en una de las habitaciones contiguas. Cuando estuvieron todos reunidos, recorrieron el corredor que los llevaría fuera de sector donde se ubicaban todas las habitaciones personales.
Hasta el momento, Roran solo conocía las habitaciones de huéspedes – donde él y su familia dormían- y el despacho de Eragon – donde momentos antes habían estado conversando- ambos eran cuartos de forma circular decoradas solo con muebles y estantes de madera labrada, pero de confección algo tosca, aunque eso no importaba mientras cumplieran la función para la que habían sido creadas.
El pequeño grupo recorrió los túneles que unían las habitaciones de uso diario, mientras conversaban de como habían sido elaboradas y cual era la función de cada uno de los cuartos a los que ingresaban. Eragon le explico a su familia, que se habían decidido a construir las instalaciones en las entrañas de la montaña, debido a que se encontraban más cerca de los huevos de dragón y porque estaban mejor protegidos de la vista de los curiosos indeseables. A Roran, todo esto no le terminaba de convencer, sentía que su primo no vivía mejor que un gusano; para él, que había vivido toda su vida al aire libre, era una sandez permanecer enclaustrado entre esas paredes de roca, teniendo una gran planicie y un bosque bastante frondosos a los pies de la montaña, los cuales podían ser usados para crear una hermosa ciudad; pero cuando se lo había comentado a su primo, este se había encogido de hombros y solo le sonrío, dándole a entender que no iba a discutir por algo que ya estaba hecho.
No deambularon por las habitaciones mucho tiempo, ya que en ese momento, solo habitaban la montaña: Eragon, los elfos que lo habían acompañado y, recientemente, los dos nuevos jinetes dragón, Zirak la enana perteneciente al clan ingietum y YargNaz, el úrgalo, tercer hijo de Nar Garzhvog. Roran estaba seguro que en cuanto la comunidad de jinetes comenzara a crecer, se habilitarían más cuartos y, lo que ahora eran unos cuantos pasillos estrechos llenos de puertas, se convertiría en una laberíntica fortaleza de roca.
Al fin salieron al aire libre y se percataron que el sol ya había recorrido la mayor parte del cielo. El joven conde observo a su alrededor y se percato, que habían llegado al lugar donde habían aterrizado hacía un par de días al llegar al complejo; en esa ocasión no había tenido tiempo de apreciarlo, ya que habían arribado pasada la medianoche, pero ahora podían admirar la belleza del lugar en toda su magnitud.
Lo primero que llamo la atención de Roran, fue el centro de lo que parecía ser una pequeña y redonda plaza en las alturas. Este lugar se encontraba adoquinado con pequeños fragmentos de ladrillos de tonos blanco y azul, que unidos tomaban la forma de un gran dragón rodeados por unas especies de sombras de dragones de mucho menor tamaño. Rodeando esta figura en adoquines, se encontraban grupos de árboles y arbustos que el hombre jamás había visto en su vida, pero que parecían encajar perfectamente los unos con los otros, creando una especie de caos armonioso. Roran no le quedo duda, que este extraño jardín salvaje había sido creado, o por lo menos ayudado, con magia.
- Esto es hermoso- fue el comentario de Katrina, que parecía igual de maravillada que su esposo.
- Uno de los elfos que vinieron conmigo, tiene una especial afición por las plantas- explico Eragon- además posee la habilidad de obtener que estas convivan y crezcan como ella desea- agrego dando a entender que era una fémina la encargada de mantener ese lugar- ¿seguimos?- pregunto luego, cuando estuvo seguro que la familia había disfrutado a sus anchas de la bella plaza-jardín
Roran asintió y llamo a Ismira y a Garrow, los cuales se habían alejado para corretear entre las plantas, mientras jugaban a las escondidas. Cuando el grupo estuvo reunido nuevamente, se dirigieron hacia el costado izquierdo donde – oculto por una saliente- se encontraba una estrecha escalera. Eragon tomo la delantera y los guío escaleras arriba, mientras que Ismira tomada de la mano de Katrina, le seguía y finalmente Roran, quien tomo entre sus brazos a Garrow, para evitar cualquier accidente de su hijo menor.
Subieron por alrededor de diez minutos antes de llegar al final de la escalera, la cual terminaba en una especie de pequeña terraza, desde donde se podía observar la mayor parte del valle, pero Eragon no se detuvo mucho rato en la observación del paisaje, si no que les indico que le siguieran, ya que allí también se encontraba la entrada a una caverna.
- Aquí se encuentran los dragones- les explico el jinete- tanto los huevos que no han eclosionado como los eldunarís y los dragones que escogieron a sus jinetes, son atendidos y cuidados con el mayor esmero posible- agregó antes de entrar de lleno a la guarida.
Roran dejo a Garrow en el suelo, ya que este no dejaba de removerse incomodo entre sus brazos, y observo a su alrededor; percatándose que desde la entrada de la caverna, se veían tres pasillos. El primero, que se encontraba frente a él, desembocaba a una gran cámara abovedada que parecía poseer grandes dimensiones, Roran dedujo que era allí donde debían dormir los dragones de los jinetes; a su derecha, por otro lado, el pasillo desembocaba a un lugar oscuro donde el hombre solo podía distinguir luces de distintos tonos; pero fue finalmente el pasillo de la izquierda al que tuvo que enfocarse, pues su hijo menor nada más poner sus pies en el suelo corrió en esa dirección.
El joven conde tuvo que perseguir al pequeño, ya que este se le escapo, pero al llegar al final del camino, sus ojos no daban crédito a lo que veían. Se encontraba en una especie de caverna – no había otra forma de definirlo- donde varios centenares de huevos de dragón de distintos colores, estaban colocadas a diferentes alturas en pequeñas grutas escavadas dentro de las paredes, pero lo que de verdad le llamo la atención, fue ver a su pequeño hijo inmóvil y con los ojos llorosos cerca a una de estas gemas, que ahora se encontraba quebrada y de la cual salía un pequeño animal, que parecía un especie de reptil con alas.
Su impresión no duro demasiado, por que un pequeño sollozo distinto al de Garrow, saco a Roran de su sorpresa, y vio a una jovencita de no más de quince años, que poseía unas ¿alas blancas?, acercándose lentamente a su hijo y viendo al pequeño con su rostro lleno de profundo dolor.
- Narda ¿Qué sucede?- pregunto la voz preocupada de Eragon, que parecía dirigirse a la extraña jovencita, mientras Roran se volteaba para ver como llegaba el resto de su familia.
Al ver la profunda desazón y preocupación en el rostro de su primo, le indico al hombre que algo no andaba bien. Observo a su pequeño y a la cría de dragón dorado, que parecían estar comenzando a conocerse, ya que el animal se acercó al niño y le toco con la cabeza con la clara intención de consolar su llanto… en ese momento Roran entendió todo, pues en el dorso de la mano derecha de Garrow se formo una brillante Gedwéy Ignasia.
- Esto no debió pasar- dijo Eragon, tocando el hombro de su primo, para reclamar su atención- Garrow es demasiado pequeño para transformarse en jinete, su personalidad aún no se ha formado, pero aun así ha creado un vinculo con un dragón
- ¿Se puede hacer algo?- pregunto Katrina con rostro angustiado todavía aferrada a Ismira, Roran estaba seguro que ella no entendía la completa magnitud del problema, pero aun así temía por la seguridad de su hijo.
- No- respondió Eragon con firmeza- el vínculo es indisoluble.
El grupo quedo en silencio opresivo, mientras Garrow –ya sin ningún rastro de las lágrimas que había soltado, al formar el vínculo con el dragón- parecía jugar con el animal bajo la atenta mirada de la chica con alas, sin estar consciente de lo que había ocasionado. Roran observo a Eragon por bastante tiempo, hasta que se sorprendió al notar, que de un momento a otro, el jinete cambiaba su expresión preocupada a una más aliviada, para luego dirigir su rostro a la que anteriormente había llamado Narda.
- Creo que no esta todo perdido- dijo Eragon repentinamente, con una pequeña sonrisa que parecía ser de disculpa- Narda y yo creemos tener una posible solución, pero será doloroso para todos- dijo con ligero suspiro apesadumbrado.
- ¿Qué quieres decir?- esta vez fue Roran el que pregunto con un tono más agresivo del que pretendía.
- Hay dos posibles formas de mejorar esta situación- comenzó a explicar el jinete, mientras observaba como la joven de alas blancas se acercaba a Garrow y al dragón dorado para unirse a sus juegos e Ismira se soltaba de la mano de su madre para hacer lo propio- La primera es que Garrow se quede aquí y que comience de inmediato su formación de jinete, tendríamos que forzarlo a una maduración algo prematura, para que el niño este a la par de su dragón…- iba a continuar, pero Katrina lo interrumpió.
- ¡No pienso dejar a mi hijo aquí!- exclamo la mujer, con tono ofendido- no me lo tomes a mal Eragon, pero dudo que tú y un puñado de elfos puedan educar a un niño- explicó la mujer, mientras cruzaba sus brazos en señal de inflexibilidad con respecto al tema.
- La segunda opción, es retrasar el crecimiento del dragón- continúo Eragon, sin enfadarse por las pullas de su cuñada- dando tiempo para que algo de la personalidad de Garrow se forme, para esto debemos dejar a la cría en un estado de hibernación o espera… no lo se muy bien, tengo que investigarlo- dudo el jinete- sería como tener a la cría todavía en su huevo.
- Eso me parece seguro, no parece ser arriesgado- comento Roran, pero Eragon solo meneo la cabeza negando.
- No es tan bueno como parece, será muy duro- explico- El dragón y Garrow ya tienen el vínculo, a medida que el chico vaya creciendo creo que se dará cuenta que algo le falta y esa sensación será cada vez más potente.
- Bueno, entonces cuando veamos que se le haga insoportable, te lo enviaremos de vuelta- dijo Katrina con una expresión y un tono que no admitía replica- ¿Cuánto tiempo aproximadamente podrá quedarse con nosotros?
- Estimo que entre uno años-respondió el joven, Roran y Katrina se miraron apesadumbrados- todo depende de la fuerza de voluntad de Garrow.
- Que así sea- dijo Roran resignado y dando a entender que para él la discusión se había terminado, mientras observaba a sus hijos que más temprano que tarde, serían separados.
Notas de las (complicadas) autoras:
Danna: Otra semana y otro drabble
Isis: que más que drabble parece capitulo corto
Gea: Menthis, esta vez te salió muuuy largo
Menthis: pero es que tenía muchas cosas que contar
Danna: En realidad a mi me gusto como quedo, le puso algo de dramatismo al asunto
Isis: ¿Dramatismo? Mmm… no estoy tan segura
Gea: en fin… ahora nuestros queridos lectores debemos darles una mala noticia
Isis: Hemos decidido volver a publicar cada dos semanas
Danna: esto se debe a que hemos encontrado trabajo
Menthis: y tenemos que adaptarnos a la nueva rutina
Isis: así que para mantener la calidad de la historia y no atrasarnos demasiado…
Danna: volvemos a la anterior rutina de publicación
Gea: y ahora… saludos
Agradecimientos
A josecullenforever: Gracias por seguir la historia! Me emociono mucho al ver el mensajito en mi correo de que alguien más se interesa por este fic sin muchas pretensiones. Espero que te haya gustado este capitulo extra-large
Isis: Con esto nos despedimos hasta en dos semanas más
Todas: Nos Leemos!
