XIV

Jun Tao

- Muchas gracias, Ren. De veras.

- Claro… de nada…

- ¿Seguro que está todo bien?

- Sí.

- Estaré allá para Navidad. ¿Me crees?

- Sí, Jun.

- Prométeme que vas a usar lo que te lleve de Italia.

- … Ni lo sueñes.- reí e imaginé, esperanzada, que Ren esbozaba una sonrisa.- Me tengo que ir…

- Oh… Está bien.- acepté, sin ocultar mi decepción.- Te quiero mucho, hermano.- me apresuré a decirle, temiendo que colgara el teléfono antes de que pudiera hacerlo.

- … Yo también. Adiós.

Finalmente, la comunicación se cortó.

- ¿Cómo estaba Ren? – Li me abrazó como sólo él sabía hacerlo, haciéndome sentir menos nostálgica.

- Bien… como siempre.- él rió por lo bajo ante mi tono de hastío.

Bueno, lo cierto es que no era muy maduro de mi parte quejarme así, pero toda la vida me había esforzado por hacer que Ren fuera un poco más comunicativo y hasta la fecha, mi trabajo no había dado fruto alguno.

- ¿Le agradeciste por los bombones?

A pesar de que sólo era mi cumpleaños, mi hermanito se había lucido, enviando a nuestro hotel, además de mis flores favoritas (que sólo crecen en China) y un vestido sencillamente precioso – él era uno de los dos únicos hombres en el mundo que acertaban al elegir trajes para obsequiarme. El otro, evidentemente, era Li-, los chocolates favoritos de mi esposo - ¡cómo adoraba esa palabra!-, esos rellenos de crema de almendra. Yo sabía que a Ren le costaba mucho ser así de detallado, por lo que me sentía mal de no poder agradecérselo en persona.

También, estaba consciente que él no era el más feliz con mi boda ni mucho menos, con mi extendida luna de miel. Pero, ¿se suponía que me arrepintiera? No podía, simplemente no entendía cómo arrepentirme de haberme enamorado de alguien como Li y sólo podía confiar en que un día, Ren encontraría a alguien que lo ayudaría a ver las cosas desde mi punto de vista.

Lo único que, a presente, me era posible hacer, era llamar dos veces a la semana como mínimo, para hablar, por lo menos, con Basón y preguntarle a él sobre mi hermano, cuando éste no parecía querer dar señales de vida. De hecho, había sido yo quien había tenido que contactar con Ren para agradecerle. A veces, me daba la impresión de que él pensaba que, al llamarme por teléfono, me estorbaba…

Anna Kyouyama

El fin de semana, igual al anterior y probablemente, igual al que venía, pasó sin contratiempos. El sábado, cuando había llamado a Ren, nadie me había contestado y no fue hasta el domingo cuando tuve noticias de él.

- ¿Dónde fuiste ayer? – inquirí, a modo de saludo, arrodillándome junto al teléfono, que se encontraba sobre el suelo, cerca de la entrada. No era muy práctico, pero hasta la gente como mis abuelos tenía sus manías.

- Tan dulce como siempre.- bromeó y me di cuenta de que, por algún motivo, había extrañado este tipo de conversaciones y que en cierto modo, habíamos pasado algún tiempo sin estar realmente juntos.

Pero seguíamos siendo pareja, entonces ¿por qué me había aquella impresión, si nos veíamos casi a diario?

- Te llamé, pero no me contestaron… - le comenté, menos demandante. Demoró un poco más en responder, lo cual no tomé o no quise tomar en cuenta.

- Sí… es que Basón no estaba y yo pasé el día donde Hoto-hoto.

- ¿Sí? Y ¿Cómo estaba el muy tarado? ¿Crees que se vuelva alcohólico? – rió por lo bajo por mi cuestionamiento, que había sido, por cierto, una de las razones por las cuales lo había telefoneado el día anterior. Después de todo, el Tenedor nos había dado un verdadero susto.

- Bien… aunque…

Ren me contó que en la casa del Tenedor, la humedad y la mala estructura de las cañerías habían provocado estragos en el muro de su habitación. No pude evitar, secretamente, claro, sentirme mal por Horo-horo, pues según lo que oí de parte de mi novio, no había quedado muy bien cuando lo descubrió – con sus propios ojos, ya que aparentemente, sus padres se habían olvidado de comentarle el detalle…

- Ya veo… - murmuré.- Ojalá todo se solucione.

- Sí… - me dio la impresión de que iba a agregar algo, mas aparentemente, fue idea mía.

Seguimos hablando durante bastante rato. Me enteré de que acababa de hablar con Jun y naturalmente, me alegré por ello; sin embargo, al tocar el tema, su tristeza fue palpable. Pero él no querría hablar de ello, por lo menos, no aún, por lo que decidí desviar la plática.

- Espero que tengas presente qué pasa la próxima semana.

- … - prácticamente, pude verlo alzar una ceja, lo cual me hizo sonreír. No obstante, su silencio estuvo a punto de indignarme.

- Estoy esperando.

- Mmm… ¿Va a faltar una semana menos para salir de vacaciones? – reconocí su tono de burla, lo cual me fastidió. Aunque al mismo tiempo, sin que yo comprendiera el motivo, me alivió.

- Muy gracioso, Ren Tao.

- Sabes que bromeaba; cumplimos dos años, ya lo sé.

Ren Tao

Cada día era igual de tranquilo que el anterior y sin embargo, llevábamos dos años en lo mismo.

Constantemente, aunque cada vez de manera menos frecuente –sin que yo me diese cuenta, claro-, me preguntaba lo que habría sido mi vida, de no haberla conocido. De no haberme empecinado en ello…

- ARG.

- ¿Sucede algo? – su gruñido (bastante divertido, ya que estamos) me sacó de mis reflexiones sobre el salvavidas que, sin querer, Anna había significado para mi existencia. Su voz era netamente de fastidio, al replicar:

- Me mandan a sacarles brillo a las estúpidas espadas.

- Me gustaría ver qué cara pondría tu abuela de oírte decir eso.

- Hm… - imaginé que sonreía y por ello, también lo hice.- Entonces…, nos vemos.

- Sí…

La comunicación se colgó antes de que se me ocurriera algo más para agregar y por primera vez, no recordaba qué solía decir al despedirme.

Pero eso no me asustó tanto como debía hacerlo, porque enseguida, mis pensamientos se enfocaron en el recuerdo de la expresión de Horo, luego de mi ridícula proposición.

Horokeu Usui

- Horo-horo, compartiremos pieza y se acabó. Eres un escandaloso.

Eso era injusto y hasta Pilika lo sabía. No sólo para mí: la idea resultaba igual de poco atractiva para ambos. Quise protestar, aunque no era su culpa ni la de Ren – imaginé su cara de impaciencia, ante mi insistencia por quejarme del asunto-, pero él intervino antes.

- ¿Te dejarían quedarte conmigo?

Lo miré, listo para responder y recién en ese momento caí en la cuenta de lo que acababa de decirme. Atónito como estaba, sólo pude guardar un torpe silencio. Afortunadamente, mi hermana también se encontraba con nosotros.

-¡Eso suena grandioso, ¿no crees, hermano?! Mmm… pero creo que tendrías que preguntárselo a mamá primero… Aunque también, papá seguramente preferiría que te quedaras con Yoh-kun o hasta que compartiéramos pieza; ya sabes cómo es…

Ella siguió hablando, dándole a la situación un ambiente completamente banal, convencional; bueno, para ella, así era la situación: Ren era mi amigo y en su lugar, ella tal vez habría actuado de modo similar. No obstante, había un pero y ese era, precisamente, el hecho de que fuera Ren y que la magnitud de su gesto, por insignificante que pareciera para el resto del mundo, aumentaba enormemente con aquel simple detalle. Para mí, claro está.

Sólo para mí…

- Bueno. – articulé, disfrazando mi nerviosismo de entusiasmo, tratando de lucir como alguien que se emocionaba por la sola idea, abstracta, de vivir con un amigo de su misma edad, libre de padres.

- Bueno.- en algún determinado momento, Ren había alzado una ceja (probablemente, mi silencio resultó algo extraño… Me gustaría saber cuánto tiempo habré pasado luchando contra los apretones de mi estómago) y luego de hacerme eco, volvió a centrarse en su plato de sopa.

- ¡… de todos modos, supongo que sería increíblemente divertido…! - y yo quise convencerme de que su sonrisa de suficiencia había sido a causa de lo dicho por Pilika.

Pasó un rato y habiéndonos levantado de la mesa, comenzamos a conversar un poco de todo, mientras vagábamos dentro de la casa. Lo cierto es que fue uno de los días más agradables de mi vida; era como no estar en ningún sitio, como si el tiempo se fuera corriendo y de pronto, cuando él se fijó en el bordado de mi mamá, junto a la ventana, descubrí que estaba anocheciendo.

- ¡Vaya! – exclamé sinceramente sorprendido, deteniendo lo que fuera que decía.

Habían pasado horas sin que me fijara casi enfermizamente en cada palabra que salía de mi boca, tal había sido mi relajamiento. Si bien no caí en la cuenta de ello enseguida, verdaderamente, ese fin de semana me sentí feliz porque Ren sí que era mi amigo y yo era el suyo y habíamos disfrutado estando en compañía del otro, casi sin intención e inconscientemente, sólo porque sí y ya…

- ¡Oye, Horo…! – Pilika se asomó y al ver a Ren, casi no se sorprendió. Comprendí que sólo yo podía ser tan obvio siempre.- Mamá me dijo que quería hablar contigo y como está en cama…

- ¿Despertó? – mi madre había dormido durante todo el día y la verdad, es que en cierto modo aquello me preocupaba un poco. Era cierto, trabajaba bastante y por eso, solía estar cansada siempre; pero la idea de que se debilitara poco a poco me aterraba, aunque ni yo mismo me daba cuenta. Solía ocurrir con frecuencia que se durmiera sentada sobre el sofá.

- Es un poco tarde.- la voz de Ren me retiró de mis meditaciones, mientras los pocos deseos que tenía de que se fuera se me clavaban en la boca del abdomen.- Yo ya me voy, Hoto.

- Es Horo.

- Eso dije, Hoto.

- Hum… - disfrazando mi disgusto por dejarlo ir de enfurruñamiento por su manía de molestarme, lo escolté hasta la puerta, mientras Pilika se reía por nuestro diálogo, desde la sala.

- Suerte con tus padres.- murmuró mi camarada, cuando ya nadie podía escuchar lo que decíamos. Sólo entonces, recordé el motivo de mi nerviosismo aquella mañana y también, la presunta razón de que él se encontrara allí; aunque me daba la agradable impresión de que se trataba, más bien, de una visita de amigos.

Amigos.

- Gracias… por todo… - balbuceé, refiriéndome un poco a cada gesto del día. Relampagueó en mi mente la sensación de sus manos sosteniéndome por la cintura, cuando habíamos caído al suelo y la deseché casi al instante. No más tonterías, me ordené.

- Sí, eres mi obra de caridad.- se burló, ladeando una sonrisa maliciosa que respondí sacándole la lengua. Interrumpí mi gesto en cuanto pareció enseriarse.- Iba en serio.

- ¿Mm?

- Lo de… quedarte. Conmigo.

- …Lo sé.- mentí.- Gracias.

- Nos vemos, Tenedor.

- Hasta el lunes, Rentado.

Se alejó bajo el cielo ensombrecido y es probable que yo haya seguido viéndolo, incluso, cuando ya había desaparecido.

Yoh Asakura

- Uy… - suspiré, verdaderamente aburrido de hacer ecuaciones.

No había sido un día muy divertido; mi padre me había insistido para que hiciera los deberes escolares y en eso me encontraba, poniéndole bastante poco empeño, por cierto.

- Yoh, saca la basura, por favor.

- ¡Sí! Jijiji… - aliviado de verme momentáneamente liberado de mis obligaciones, se podría decir que corrí hasta la cocina, para tomar un par de bolsas llenas de desechos y enseguida, dirigirme al exterior de la casa. Ya se hacía de noche.

Entonces, cuando estaba a punto de entrar, me embargó una sensación extraña, como si alguien me observara. No le di mucha importancia; no obstante, justo cuando me volteaba para entrar, vi una silueta que se recortaba por sobre el paisaje nocturno de casas y árboles.

Por lo que distinguí en un inicio, no era un adulto o al menos, no uno muy grande. Cuando mi vista se había acostumbrado a la oscuridad que lo bañaba todo, sin poder evitar que un escalofrío recorriera mi espina dorsal, lo reconocí.

Era Nichrome…

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Juju, me llegó la inspiración n.n por favor, absténganse de preguntarme por Nichrome; por algo lo mencioné y es evidente que la razón aparecerá más adelante ¬¬

El capítulo es breve, pero no podía alargarse más, ya que el día (de ellos xD) se acaba y… no sé. No y ya ¬¬ pero lo compensaré con dos capis actualizados en poco tiempo. Y agradezco mucho a quienes enviaron review en el capítulo anterior,

¡Ustedes me dan la fuerza de seguir escribiendo! TnT

Y nada, se viene un suceso de peso (más encima hace verso xD) dentro de poco (de paso: el capi 15 quedó bastante largo :O)

En fin, me iré a Stgo por el 7 de enero, así que tal vez no nos veamos por… wow, 5 días xD les haré el favor de no aparecerme por un rato xD pero volveré ¬¬

Eso sería, ¡nos vemos! n3n