Capitulo 14.
Mientras paseaban por los recreativos, Sam meditaba las palabras de Dean. No podía ni quería evitarlo; no sería Sam si no lo hiciera. Rio al recordar que, un fin de semana que se quedaron tirados en Nevada, sin coche, Sam se lo paso haciendo un programa que le tradujera a idioma normal las palabras ocultas de Dean. Un Dean/ingles – ingles/Dean que le ayudara a entenderle y no pasarse medio día leyendo entre líneas. Fue un fin de semana muy aburrido. Ahora ese programita le vendría de perlas. Si él no entendió mal lo que Dean dijo, su hermano temía que al volver a la normalidad, lo que habían tenido se acabaría. Que sería como un sueño o una locura de vacaciones. Ergo, Dean pensaba que no le quería y que era un capricho. Su hermano no podía ser más idiota a veces, en serio. Tenia que demostrarle a Dean que eso no era así. Ahora la cuestión era… ¿Cómo meter en la dura cabeza de Dean "Sin sentimentalismos" Winchester que si le quería? Buena pregunta, sí señor. Muy buena pregunta.
- No sé que le dijiste ni que hicisteis allí tanto rato, pero parece que funciono. – Sam gruño. ¿Había olvidado que iba con las adoradoras de su hermano? Imposible. No puedes olvidar a ese grupo cuando no callaba ni matando zombies. Dean quería jugar al juego de zombies, por supuesto, pero como si hacían pareja el juego se eternizaría, jugaron en grupos de tres. Uno de ellos con dos de las chicas. Y Sam tuvo la mala suerte de que le tocaran en suerte a la morena de ojos verdes y la pelirroja paparazzi.
- No hicimos nada. – repuso con hastío, disparando al aire su pistola. Era la manera de volver a llenar el cargador. Ahora mismo ansiaba tener una de verdad…
- Yeah, se noto, vamos. – Sam le arqueo una ceja. – O sea, tu chico no llevaba delantal y, o iba empalmadisimo o es que se pone relleno en los calzoncillos. – su amiga rio.
- Tía, en serio, lo tuyo está siendo muy grave…
- ¿Qué? ¡Con esos vaqueros es imposible no notarlo! – Sam intento ignorarlas y disparo contra sus zombies. Las chicas siguieron a lo suyo.
- No se… yo pienso que Dean es más dulce de lo que aparenta, ¿no? O sea, es un tío de esos que van de duros, que les resbala todo, pero en el fondo es como un tocinito de cielo.
- Deja de decir chorradas, anda. – gruño Sam. No es que no pensara lo mismo, de hecho estaba totalmente de acuerdo, pero que comparara a Dean con un tocino de cielo… era pasarse. Volvió a cargar su arma. – Si te escucha llamarle así, te mata. – la morena rio.
- ¡Tía! ¡Sam sabe eso! ¿Verdad, dulce? Y céntrate que te matan.
- Oh, mierda… - la pelirroja disparo por su lado. – Solo digo que el chico es más… bueno, más de lo que demuestra y que se nota que le gusta que le muestren cariño, por mucho que reniegue después. – Sam cargo su arma, pensativo.
- ¿Estas insinuando que no le demuestro lo bastante que le quiero? – pregunto amenazante. La chica se pensó la respuesta mientras disparaba.
- No, no es eso. Es solo que… no se… ¿le has dicho que le quieres? Vamos, porque si estas esperando que el de el primer paso, puedes esperar sentado. Esa clase de personas no lo dice, lo demuestra. Y seguramente, se reirá de ti y todo cuando se lo digas, pero en realidad están locos de felicidad porque se lo hayas dicho. Son así de inseguros.
- Yeah. Yo salí con un tío así una vez… era un puto dolor de cabeza. Pero estaba bueno, que leches.
- Tíos, ¿Quién los entiende?
- Nadie, lógicamente. ¿Cómo se puede entender que sean tan burros?
- ¡Ey! ¡Os recuerdo que el aquí presente es un tío también!
- Er… eso lo sabemos, tranquilo… - Sam bufo. – Y bueno… ¿has pensado algo? – Sam volvió a disparar a la pantalla.
- Ya se me ocurrira alguna cosa.
- Nosotras le hemos pedido al sr. Dobson que nos deje el local mañana por la noche y así poder haceros una fiesta de despedida. – el chico las miro interrogante. – Os vais pasado mañana, ¿no?
- Si.
- Dean nos lo comento después de que… ejem… salierais tan contentos del almacén.
- Ah… creo que ya se me ha ocurrido algo… ¿me podéis hacer un favor?
Continuara...
