ENTRE PAGINAS BLANCAS

Por Lady Pecosa

"UNA NOTICIA RECORRE EL PAIS"

Capitulo 14

A pesar de que era domingo, ya tenía el hábito de levantarse temprano sin importar la hora en que se durmiera, hoy se sentía más cansado, porque la noche anterior había tenido que asistir a una cena de negocios que se había prolongado hasta la madrugada, además de la sensación de nostalgia que lo había aprisionado desde la última carta que recibiera de ella y que no lo dejaba en ningún momento, aun así se vistió y bajo a su despacho, encargando a la mucama que le llevara una taza de café, vio la correspondencia y noto el sobre de un telegrama, vio en el remitente que era un telegrama de Candy, y le pareció muy raro porque ella nunca solía enviar ese tipo de correo, no formaba parte de su personalidad, estaba a punto de abrir el sobre cuando de golpe y todavía en pijama entro Archie muy exaltado con una hoja de periódico en sus manos, tras él venía Annie igual en bata, con una expresión de angustia, que termino por asustarlo a él también

Albert: -"¿Pero que les sucede a ambos?, parece que hubieran visto a la muerte"- les dijo tratando de sonreírles

Archie: -"¡!Albert es Candy!, sufrió un accidente mira"- le puso la hoja sobre el escritorio, el rostro de Archie estaba desencajado de preocupación y Annie estaba llorando.

Las palabras Candy-accidente juntas generaron en Albert una reacción de alerta inmediata, pero en cuanto vio la imagen del periódico la sangre se le fue del rostro, experimento mucha angustia en realidad no leyó la nota podía reconocerlos a los dos, el rostro de Terry era suficiente para preocupar a cualquiera pero el cuerpo inerte de Candy en sus brazos lo aterrorizaba todavía más, parecía una escena pompeyana, se dejó caer en el sillón del escritorio, las manos le estaban temblando pero se forzó a leer la nota, sin prestar mucha atención a lo que decía sobre el compromiso, en ese momento era más importante saber que ella estaba bien…, vio la imagen de Terry envuelto en llamas…, que ambos estaban bien, se corrigió, la nota solo decía que se los había llevado una ambulancia hacia un hospital, pero nada más, luego de leer levanto la vista hacia Archie: -"Llamare a George, para que se contacte con el banco de allá y vayan a ver si pueden saber que sucedió, tal vez nos den más datos, si están hospitalizados o algo"-

Archie: -"¡No!, Albert ¿cómo dices eso?, debemos ir para allá, no sabemos que pueda estar pasando con Candy"-

Annie: -"Sí, por favor no podemos dejar sola a Candy, tal vez nos necesite"- dijo sollozando

Albert recordó que para Annie Candy era como su hermana y él que también se sentía muy angustiado accedió: -"Está bien, buscaremos la opción de viajar en algún avión, quizá tardemos un día en llegar, de cualquier forma voy a llamar a George para ver si logramos saber algo más"- se estiro para tomar el teléfono, entonces movió la hoja del periódico: -"¡El telegrama!"- dijo al momento de recordarlo, por eso le había resultado muy raro que ella enviara un telegrama

Archie: -"¿Qué telegrama?"-

Albert: -"Candy envió un telegrama, estaba por abrirlo cuando ustedes entraron"- le explicaba mientras buscaba con avidez el sobre en el escritorio y lo abrió sintiéndose ansioso por saber su contenido, entonces leyó:

Albert: Estoy bien, antes de que leas alguna noticia debes saber que no nos sucedió nada malo. No te preocupes estamos en perfecto estado de salud. Saludos. Candy

La sangre poco a poco, volvió a su cuerpo y los latidos de su corazón se empezaron a normalizar, reviso la fecha en el sobre del remitente, según la nota todo ocurrió el mismo día que ella llego a Los Ángeles había sido miércoles, seguro la noticia se había publicado allá durante el día jueves y ella había puesto el telegrama desde el viernes, entonces se suponía que el telegrama debía haber llegado el día anterior, antes que la noticia se hiciera pública en Chicago, "¿por qué habrá demorado en llegar tanto ese telegrama?" –pensó Albert, si las fechas concordaban entonces efectivamente ella se encontraba bien, "quizá ahora deba decir 'ellos' se encuentran bien" pensó Albert regresando a la nostalgia, "estoy seguro que fue Terry quien la hizo poner el telegrama".

Archie lo saco de sus lucubraciones: -"¿Qué pasa Albert?, ¿por qué pusiste esa cara?, ¿qué es lo que dice el telegrama?, ¡préstamelo!"- le dijo acercándose al escritorio

Albert se sorprendió nunca había visto a Archie tan alterado, ni tan mandón, "¡es por Candy!" –pensó, entonces cayó en la cuenta, Archie también había amado a Candy, recordó aquella carta infantil de su sobrino, luego vio a Annie siguió hilando ideas, "entonces Archie también renuncio a Candy", sí, el diario de Candy lo decía Terry y Archie habían peleado varias veces en el colegio: -"Cálmate Archie, le dijo retirándole el telegrama, Candy está bien, también tu Annie, tranquilízate, Candy está bien"- se levantó y le dio el telegrama a Annie, tolerando la mirada de enfado que le dio Archie: -"Solo estaba cotejando las fechas, si el incendio fue el miércoles, la noticia salió el jueves y cuando ellos la vieron decidieron enviar este telegrama que debía haber llegado ayer pero por alguna razón llego hasta hoy por la mañana, entonces quiere decir que ellos están bien"-

Archie estaba apurando a Annie para que le prestara el telegrama, pero en ese momento se volvió hacia Albert: -"¿Ellos?, ¿Quiénes?"-

Albert levanto la hoja del periódico y le volvió a mostrar la foto a Archie enfatizando el señalamiento en Terry cuando le decía: -"Ellos dos, ella y él, Terry el que la lleva en brazos ¿lo ves?"- le dijo con un dejo de ironía en la voz

Archie tampoco había escuchado ese tono de voz en Albert, pero no quiso prestarle mayor atención, en cambio centro la mirada en Terry: -"¿Otra vez ese aristócrata engreído?, siempre está metiendo en problemas a Candy"- dijo molesto

Albert sintió ganas de reírse de él: -"Pues por esta imagen Archie, yo más bien diría que la estaba sacando de un problema"- cuando termino la frase, se dio cuenta que había ocurrido un cambio en él, de nuevo algo en su interior hizo resurgir el deseo de protegerlos a ambos Candy y Terry sus dos personas favoritas. Entonces vio que Annie le entregaba el telegrama a Archie, ella se veía mucho más tranquila, Albert le sonrió

Annie: -"Sí Candy está con Terry entonces está bien, casi estoy segura que fue él quien la insto a que enviara este telegrama…. ¡Ohh! ¡Es increíble!"- dijo sin poder contener la alegría: -"Candy y Terry están juntos otra vez, ¡No lo puedo creer!, es maravilloso, por fin juntos, ¿me pregunto, como se habrán encontrado?, quizá Terry estaba grabando alguna película por allá y se vieron por casualidad"- Annie se agarraba las mejillas con ambas manos, en verdad se veía muy contenta, tanto que Albert pensó que podría empezar a brincar y bailar en cualquier momento, solo que su barriguita de seis meses de gestación no se lo permitía.

La alegría de Annie contagio a Albert, podía ver que ella era más que amiga de Candy, su hermana, solo Annie podía entender mejor que nadie el amor de Candy por Terry y por eso ahora Annie estaba tan feliz, Albert quiso compartir con ella su entusiasmo: -"No, Annie, la verdad es que se encontraron en el tren"-

Annie: -"¿Cómo?"-

Albert: -"Si, desde que Candy abordo el tren aquí en Chicago el lunes pasado se encontró con él, Terry iba en el mismo tren que Candy abordo, incluso estuvieron compartiendo el camarote durante el viaje"- le dijo sonriendo, más que nada por la alegría y entusiasmo que se desbordaba del rostro de Annie

Annie: -"¡¿Eso es verdad?!, ¡Ohh! Dios, no lo puedo creer, ¡qué emoción!, siento que no podría esperar a que Candy me lo cuente…"-

Archie interrumpió con su tono de voz malhumorado y a la vez perplejo: -"¿Como que compartieron el camarote durante el viaje?, y ¿tu como sabes todo eso Albert?"-

Albert finalmente decidió prestarle atención a Archie, no le gustaba que no pudiera controlar su impulso por Candy estando Annie presente, entonces le contesto: -"El viernes por la mañana muy temprano recibí una carta de Candy desde Oklahoma, en donde me platicaba lo sucedido, Archie"- a pesar suyo Albert no pudo contener el tono nostálgico en su voz

Archie noto el cambio en la voz entonces recordó; el viernes muy temprano había entrado al despacho de Albert por unos documentos, lo había encontrado sentado volteando hacia el ventanal, tenía una carta en sus manos y por un momento le dio la impresión de que estaba llorando, pero Albert lo había ocultado muy bien en cuando lo sintió entrar, aun así Archie se había sentido muy perplejo, Albert olía mucho a whisky y pudo ver que había bebido bastante, ahora comprendía, "entonces la carta que Albert tenía en las manos aquella mañana era la de Candy, en la que le decía que ella se había encontrado con Terry… y esa carta afecto tanto al tío Albert que estuvo tomando whisky a esas tempranas horas de la mañana hasta embriagarse…entonces el tío Albert esta… enamorado de Candy", levanto la vista y por primera vez pudo ver con otros ojos a Albert, no solo había sido el protector de Candy, sino que también se había enamorado de ella, "¿pero cómo?,… quizá fue cuando él no tenía memoria y no sabía que Candy era su hija adoptiva", hubo una comunicación silenciosa entre ellos en donde ambos alcanzaban a comprenderse mutuamente y Archie sintió pena por Albert, pues supo que quizá en algún momento él había albergado una esperanza cuando Candy estaba separada de Terry, ahora cualquier esperanza habría muerto, con razón lo había notado extrañamente nostálgico desde hacía algún tiempo.

Annie los saco de sus cavilaciones, ella se había dado cuenta de todo, era muy sagaz y casi podía leer el pensamiento de Archie y a través de él también había podido comprender el pensamiento de Albert, pero no tenían opción, ninguno de los dos, ella lo sabía, siempre lo había sabido, para Candy no existía en el mundo nadie más que Terry, por eso se había enfadado tanto con ella cuando lo había dejado en brazos de la odiosa actricilla esa… pero ahora estaban juntos y no había nada que se interpusiera entre ellos, nadie, ni Albert ni su esposo: -"Estoy muy contenta, ¡oh! Me gustaría tanto que Candy me hubiera escrito a mí, ¿se fijaron que en la nota del periódico dice que están comprometidos?"-

Albert no pudo evitar reírse, si conocía a una mujer inteligente y astuta esa era Annie, que además de adorar a su sobrino Archie, ella quería mucho a Candy y con su actitud les estaba haciendo saber a ambos que no había más opción, que pronto habría una boda y que su amiga seria la novia: -"Annie, ¿quieres leer la carta que me envió Candy?"- le pregunto al tiempo que sacaba la llave de uno de los cajones del escritorio, mientras se acercaba para darle la carta a Annie

Archie estaba releyendo la nota del periódico ahora lo hacía con la óptica que Annie les había hecho notar: -"¿Pero cómo se atreve ese engreído a decir que Candy es su prometida?, ¿acaso Terry ha hablado contigo Albert?, ¿él ya te pidió autorización para pretender a Candy? o ¿para casarse con ella? ¿Qué tal si la familia no lo aprueba?"-

Annie termino de leer la carta: -"¡Oh! Es maravilloso, Candy parece tan inmensamente feliz en la forma como escribe… además ¿se fijó? ella está escribiendo en papel embretado con el nombre de Terry, ¡oh!, parecen tan unidos, tan cercanos"- miro a Albert a los ojos, como si estuviera haciendo de lo que decía una sentencia: -"Albert hacía ya tanto tiempo que no veía esta forma de felicidad en Candy, que sería fantástico que ellos dos estuvieran ya juntos para siempre… ¿No cree?"-

Albert comprendió la intensión de Annie de hacerlo callar sus sentimientos por la felicidad de Candy, y aunque no fuera necesario que lo hiciera Albert agradeció a Annie por ayudarlo a centrar su atención en lo verdaderamente importante en ese momento 'la felicidad de Candy': -"Si Annie lo sé, pero gracias por decírmelo de nuevo, sé cuál es la felicidad de Candy, sé, y me parece que todos aquí sabemos quién es la verdadera felicidad de Candy, así que no es preciso preocuparse tanto, como tú dices Annie, si Candy está con Terry, entonces Candy está bien, nadie la puede cuidar mejor que él"- en ese momento timbro el teléfono del banco, era George, quien hablaba por la nota del periódico, Albert se ocupó de tranquilizarlo, y le encargo que avisara al hogar de Pony que todo estaba bien

Archie termino de leer la carta de Candy que casi le había arrebatado a Annie, la releyó dos veces, finalmente bajo la hoja y se sentó en un sofá sonriendo: -"Pues en verdad deseo que finalmente esta vez todo vaya bien para ellos, Terry es un gran tipo y desde Anthony, nunca volvía a ver a Candy más feliz y tranquila que con Terry"- le regreso la carta a Albert, cuando Albert estaba guardando la carta en el cajón el teléfono sonó de nuevo, y Archie levanto la bocina: -"Residencia Andley diga"-

Era la tía abuela Ellroy: -"¿Archie?, ¿en dónde está Williams?, ¿han leído ya el periódico?, ¿pero cómo es posible que esta niña Candy este anunciando un compromiso?, siendo una Andley, ella no puede, ni debe liarse y mucho menos comprometerse con un simple actorcito de teatro, sea quien sea, eso es una vergüenza para la familia Andley, un desprestigio"-

Archie, sintió que la sangre hervía en sus venas y olvido los buenos modales: -" ¿Pero qué tonterías está usted diciendo tía abuela Ellroy?, ¿Cómo es posible que ni siquiera pregunta cuál es el estado de salud de Candy?, si ella es una Andley como usted misma lo dice, entonces ¿por qué no se preocupa por cómo se encuentra ella?, antes de ocuparse de que se esté comprometiendo con cualquier persona, que por cierto, tía abuela ese actorcito como usted dice, tiene mucho más linaje que la propia familia Andley toda junta, pues si usted no está enterada es hijo del más alto noble de Inglaterra, tanto que quizá ni nosotros pudiéramos estar invitados a su boda, a no ser porque Candy es de nuestra familia, entienda que Candy le está haciendo un gran favor a la familia Andley al 'liarse', como usted dice, con el hijo de un duque"- y colgó

Albert y Annie, se habían quedado paralizados desde que empezó a hablar: -"¡!Archie!"- dijeron al unisonó cuando colgó, ni el mismo Albert se había atrevido a responder nunca de esa manera a la tía Ellroy, después de eso ninguno de los tres se atrevió a pronunciar ninguna palabra, más tarde fue Patty a visitar a Annie también preocupada por la noticia, y el teléfono no dejo de timbrar por parte de la familia Andley y otros allegados, unas veces contestaba Albert y otras Archie, el domingo trascurrió enfrascado en el mismo tema entre visitas y llamadas.

Más tarde Albert supo que en el hogar el telegrama si había llegado desde el día anterior y que habían podido recibir la noticia con tranquilidad. Cuando finalmente tuvo un espacio se recargo en el sillón del escritorio, Archie había puesto la muestra de cómo responder a las intrigas familiares, claro que con mayor cortesía de cómo él lo había hecho, pero lo cierto era que aunque habían decidido defender a ese compromiso de Terry con Candy, Albert no tenía idea de si en realidad había algún compromiso y la noticia se estaba extendiendo como reguero de pólvora, si por alguna razón no hubiera compromiso, todo daría vuelta atrás y entonces eso sería otro problema, necesitaba ponerse en contacto con Terry, él tenía que explicarle con claridad que se suponía que estaba sucediendo en realidad, ese mismo día le escribiría una carta, para ponerla en el correo de entrega urgente de la mensajería del banco, muy temprano a la mañana siguiente, Albert se sorprendió al notar que con todo esto se sentía melancólico pero también feliz, mucho más feliz de lo que el mismo alcanzaba a comprender.

*T y C*

En Nueva York una persona más leía la nota del periódico, la simple imagen del señorito Terry completamente angustiado con la joven en sus brazos y la lumbre saliendo de sus ropas era bastante impactante como para sentir deseo de llorar. Ella quizá no era nadie importante, sin embargo lo conocía desde antes de su nacimiento, había estado al servicio de la señorita Eleonor aun antes de que ella conociera al apuesto varón con quien se había casado, era un hombre muy elegante, la señorita Eleonor le había dicho que era de sangre noble, un duque o algo así, nunca antes había visto tan feliz a su niña y nunca más la volvió a ver tan feliz como en el tiempo en que vivieron juntos en Escocia, "eran una familia tan encantadora" –recordó, cuando el bebé nació no hubo en el mundo una pareja más feliz que ellos, pero cada uno tenía destinos distintos, así le había dicho su niña, y regresaron a América, compraron esa residencia en la que ahora vivía ahí, ambos padres estuvieron debatiéndose por muchos meses, él quería llevarla con él de regreso a Londres, pues ya era el tiempo en que debía asumir el legado que llevaba en su apellido la reina de allá estaba muriendo, y ella se negaba a dejar su carrera, era su pasión, le decía siempre entre lágrimas, los dos suplicaron mucho uno al otro pero ninguno pudo abandonar sus destinos. Ella siendo una simple mucama no podía juzgar a ninguno de los dos, cada cual tenía sus razones y para ambos cada cosa era importante, pero en realidad pensaba que nadie podría juzgarlos, si él renunciaba al ducado, estaría renunciando a su familia, sí ella renunciaba al teatro, estaría renunciando a sus sueños, había tanta tristeza y dolor en sus miradas que la única alegría de esa casa era la presencia de ese pequeño niño sensible de corazón noble y gran carácter, nunca antes había visto una combinación igual, podía habitar en él toda la compasión del mundo y había tanta felicidad en su interior, que fue muy doloroso ver su carita infantil e inocente cuando supo que los padres habían tomado una decisión, ninguno de los dos renunciaría, el padre no renunciaría al ducado y la madre no renunciaría a la actuación, por el bien del hijo habían decidido que el padre se lo llevaría con él, porque así lo protegería con su nombre y que además dejaría en él su herencia, y el mismo legado que el señor Richard Albert tomaría en aquel tiempo, por otra parte a la madre no le era conveniente que saliera a la luz pública que alguna vez había sido casada y separada, mucho menos que tenía un pequeño hijo, "si esa hermosa pareja creyó que había tomado la mejor decisión" -pensó la mucama, el pequeño Terruce, fue separado de su madre para ser llevado a Londres, aún era muy pequeño, quizá no recordaba mucho aquella separación, pero el señor Richard Albert no se fue inmediatamente, vivió poco más de un año en América, y frecuentemente iba y buscaba a su esposa, aunque ya estuvieran separados él continuaba llamándola su esposa, también le permitía ver a Terruce de lejos para que ella no sufriera tanto por su ausencia, pero aun a pesar de la insistencia de ambos y a pesar de amarse tanto ninguno cambio de opinión, hasta aquel día en que el padre tomo a su hijo y abordo con él un barco hacia Londres. Entonces sí pudo ver el tamaño de la tristeza de su señorita, cuando se arrepintió de lo que había hecho, pero ya no alcanzo a su hijo y luego años más tarde el hijo había regresado a buscarla. Podría decirse que nadie como ella conocía mejor las tragedias y alegrías de aquella dulce pareja, y la infancia y corazón de aquel amoroso infante. Después, la vida parecía estarle dando una segunda oportunidad a esa familia, ahora aquel dulce niño era un actor consagrado de noble carácter y alma sensible, había visitado varias veces esa casa, incluso la madre le había mandado acondicionar una habitación especialmente para él, pero él la había ocupado en escasas ocasiones, ahora él vivía por sus propios medios, ella podía reconocer la fuerza y valor que había visto en él desde pequeño, pero no encontraba en él la alegría que lo había caracterizado en aquel entonces, "quizá la alegría se le termino con los años, luego que sus padres se separaron" había pensado, y es que en verdad aunque lo viera muy poco, nunca lo había vuelto a ver sonreír y eso que tenía a esa chica llamada Susana a su lado, él no reía, muchas veces ella se preguntaba a donde había quedado aquella risa alegre de aquel infante, pero ella era solo la mucama y aunque él era muy noble y amable con ella, obviamente no le iba a contar nada de su vida, estaba segura que ni a su propia madre le contaba casi nada. Ahora estaba ahí en esa imagen tan dramática, nunca había visto en él esa expresión de angustia que llevaba en el rostro, esa chica debía ser alguien verdaderamente importante para él, en la nota decía que era su prometida, la nota concluía que diciendo que una ambulancia se los había llevado a los dos al hospital, así que era imposible saber cómo era su estado de salud real, tenía que avisar a la madre, y ahora que estaban juntos también la noticia la debía recibir el padre, salió de la residencia apurada, era domingo pero era temprano y sabía que el servicio de telégrafo debía estar disponible, quizá el telegrama estaría llegando en el día siguiente hasta Londres.

*T y C*

En la mañana Candy despertó estaba enredada en el edredón como taco, y ella estaba completamente arropada en Terry una parte del edredón lo cobijaba también a él, levanto un poco la cabeza y vio el reloj eran las 8:30 de la mañana, entonces se fijó que estaba vestida, y que él tampoco se había puesto su pijama, a la sazón empezó a recordar algo de la noche anterior, "me quede en el balcón, Terry me trajo postre y se fue al estudio a escribir, entonces me quede comiendo el postre" -recordó y luego de terminárselo se sentó en una poltrona, era una noche cálida pero la brisa fresca del mar la volvía una noche muy agradable y ella estaba disfrutando mucho de sus recuerdos del día, con un corazón que por momentos latía a toda velocidad, y en otros en los que se había llenado de ternura, así como de nostalgia y melancolía cuando Terry le dejo saber que no se había atrevido a ir a Escocia por miedo a los recuerdos del lugar, ella se sintió confundía y triste, pensaba que tal vez las cosas ahora podrían ser distintas que el pasado ya se debía quedar atrás, sin embargo, el pasado había dejado huellas y encontrarse con ellas de pronto resultaba abrumador, a veces no era fácil asimilar el dolor que aquella separación les había ocasionado, tal vez por eso ahora que se habían vuelto a encontrar se sentía tan feliz, había momentos en los que su felicidad parecía infinita, estar juntos era algo parecido a la magia, no solo era sentirse bien a su lado, la sensación iba mucho más allá, era como si estuviera con su otra parte, como si estuviera completa, como si su vida alcanzara su mayor sentido y perfección, era muy especial porque estando con él podía olvidar que sus padres la habían abandonado y no sentía dolor, muy al contrario sentía agradecimiento a esos padres, que sin importar los motivos que tuvieran la habían dejado en el hogar de Pony, porque gracias a eso su vida había tenido la oportunidad de llegar hasta ese momento de hoy en donde finalmente se había vuelto a encontrar con él, porque estando con él nada más le hacía falta, recordó el juego de la mañana y la sensación de sus labios rosando los de él, sabía que lo amaba, sin embargo esa mañana el suave rose había sido suficiente para hacerla comprender la intensidad de sus sentimientos, ahora se daba cuenta que ya nunca quería estar lejos de él, que ya no podría, sentía pudor al recordarse así misma deseando ese beso más aun cuando recordó la reacción de su cuerpo en ese tenue rose, ella había podido recordar aquel primer beso en el festival de mayo y todas las sensaciones que le había ocasionado, era una jovencita de solo 15 años cuando él la beso por primera vez y los sentimientos que le había causado aquel beso la habían asustado demasiado, pero ahora casi 9 años después, se había vuelto a asustar, solo que ahora no le asustaba lo que él hiciera, sino lo que ella llegaba a desear con el mero rose de sus labios sobre los de ella, era suficiente el recuerdo para que sus labios se sintieran hinchados, sensibles, deseosos de nuevo. Eso era lo que se había quedado pensando en la noche anterior, tratando de controlar sus sentimientos, "pero entonces me debí quedar dormida, porque no recuerdo haberme levantado ni ir hacia la habitación, tal vez Terry me trajo cuando él termino de escribir, y quizá por eso se durmió con ropa igual que yo", entonces apareció un vago recuerdo de él llamándola parecía que la regañaba por dormirse afuera, después ya no recordaba más, solo recordó que la había puesto sobre la cama y que ella sentía frio, se ruborizo al recordar "me arrope en él" sonrió, "de nuevo lo hice quedarse a dormir conmigo", se apeno al darse cuenta que aún no completaba ni una semana de haberlo vuelto a encontrar y que ahora se sentía incapaz de volver a dormir sola de nuevo, todos los días había dormido con él y aunque el rubor cubriera sus mejillas acepto "quiero seguir durmiendo a su lado para siempre" lo miro de nuevo, estaba profundamente dormido, ella no se podría levantar sin despertarlo, pero tampoco quería levantarse, estaba tan cerca que casi rosaba su nariz con la de ella, dejo su imaginación en libertad "¿Cómo sería besarlo?" de nuevo se sintió ruborizar, "Oh, nunca antes había tenido pensamientos así", bajo la vista y observo su sensible cuello, su barbilla, la estructura de su cara, la piel de los parpados de sus ojos, le parecía indescriptiblemente varonil, diría que perfecto "y ahora también con la barba insipiente de cada mañana me parece que se ve mucho más atractivo", con su dedo índice toco delicadamente la barba, era áspera, recordó "la primera vez que me raspo la mejilla con ella me sobresalte… pero también me ocasiono una sensación extraña en el estómago" se ruborizo de nuevo, "¿Cómo sería Terry con barba?, ¿cómo sería si se la dejaba?", trato de imaginarlo pero no pudo, recordó a Albert con barba, pero a Terry no logro imaginarlo así, "también con sus lentes es muy atractivo, y basta con que él me mire a los ojos para que mi corazón se exalte como si fuera un caballo galopando a toda velocidad". Se acurruco más a él y como respuesta él la abrazo acercándola un poco más a su cuerpo, ella poso sus manos sobre su pecho, pudo sentir sus músculos firmes, fuertes y el acompasado latir de su corazón, un pensamiento atravesó su mente y ella trato de hacerlo a un lado con rapidez, pero demasiado tarde el pensamiento ya había tomado forma en su mente y su cuerpo le respondió con ardor, cerró los ojos para no pensar y dejar de sentir esa desaforada exaltación y otras varias sensaciones delirantes y atropelladas que le acompañaban, pero fue peor porque entonces sus pensamientos se convirtieron en imágenes… dos cuerpos desnudos fundiéndose… una urgencia flagrante la abrumo, "¡Ohh!" la imagen la exalto tanto que quiso esconder la cara de ella misma y se acurruco más en el pecho de Terry empujándolo bruscamente.

Con el movimiento violento Terry abrió los ojos, su voz sonaba aun con sueño: -"¿Me quieres volver a tirar de la cama Pecosa?, ¿ahora que hice que te enfado?, te lo juro que desde las 4:25 de la madrugada que te traje del balcón he estado abrazándote y no te he dado la espalda en ningún momento"-

Candy se ruborizo por completo de nuevo, no era el mejor momento de que despertara, no cuando ella se sentía… ¿!cómo se sentía!?: -"!Oh! l… lo… lo siento, no… cre… cre… creo que estaba soñando que me iba a caer"-

Terry sonrió la tartamudez de Candy era un claro síntoma de que algo estaba ocurriéndole, retirando un poco la cabeza para alcanzar a verla: -"¿Crees que estabas soñando o estabas soñando?"- la miro muy atento

Candy, se puso más nerviosa y bajo la vista: -"Es que… yo… si estaba soñando"-

Terry: -"Ah… sí… mentirosa, a ver cuéntame tu sueño, más bien me parece que ni siquiera estabas dormida"-

Candy se rio, "como puede saber siempre exactamente lo que estaba haciendo, si ahora estoy segura que estaba dormido" –pensó, pero a él le dijo: -"Bu… bu… bueno es porque me desperté y me estaba volviendo a quedar dormida"-

Terry entorno los ojos para verla más atento: -"Mmm, y ¿será cierto eso?... no… eso tampoco es cierto ¿verdad?"-

Candy ya no contuvo la risa, no sabía cómo mentirle sin que se diera cuenta pero no podía decirle nada de lo que estaba pensando cuando lo despertó si querer, trato de cambiar de tema: -"¿Así que estuviste trabajando hasta las 4:30 de la mañana?, todavía debes tener sueño, porque no nos dormimos otro ratito, para que descanses"-

Terry la vio sorprendido: -"¿Y tú desde cuando eres tan complaciente conmigo?, no me cambies de tema, ¿que estabas haciendo?, ¿porque me empujaste?"- cuando la vio ruborizarse le dijo: -"Mmm Candy, me estas intrigando cada vez más, mejor me dices o piensa muy bien tu respuesta para que yo pueda creerte"- ella solo se le quedo viendo sin decir nada… como no hablaba la insto a contestar: -"¿Y?"-

Candy se sonrojo y se rio cuando le dijo: -"Espérame, estoy pensando muy bien mi respuesta"-

Terry se rio a carcajadas: -"En definitiva no me vas a decir…"- la miro serio: -"Como quisiera meterme adentro de tu cabecita y saber qué es lo que estás pensando"-

Candy le miro atónita: -"¡!Más!, pero si siempre pareces saber exactamente lo que estoy pensando, no sé si adivinas o de verdad me lees el pensamiento"- le dijo con frescura

Terry se rio junto con ella: -"Bueno a veces es muy fácil saber qué es lo que estás pensando porque eres muy expresiva, pero en otras veces me evades mucho la mirada y no alcanzo a ver lo que estás pensando, entonces es cuando más me intrigas"-, ella sonrío muy dulcemente y él aprovecho: -"Y bien ¿Qué estabas pensando cuando me despertaste?"-, su pregunta tomo por sorpresa a Candy que pensaba que ya lo había olvidado, entonces su mente obediente le envió el recuerdo de lo que había imaginado como respuesta a la pregunta, sintió las mejillas calientes, y supo que es estaba ruborizando de nuevo bajo rápido la mirada, pero él alcanzo a darse cuenta, no sabía exactamente cuál era el pensamiento pero adivino su contenido, ella había estado pensando lo que él mismo pensaba cada mañana y cada noche y cada vez que estaba cerca de ella y también cuando ella no estaba cerca pero estaba a medio vestir en el baño, podía seguir presionándola, hasta conocer con exactitud lo que la había exaltado tanto como para empujarlo involuntariamente, pero entonces se dio cuenta que para ella esos pensamientos eran muy nuevos y por ningún motivo le diría nada, además ya no necesitaba saber, su corazón ya estaba bastante acelerado con lo que había alcanzado a descubrir, levanto la cabeza y recargó su barbilla en la frente de ella la tenía abrazada muy cerquita, y no quería soltarla, cada día cuando despertaba se sentía más enamorado y ahora no era la excepción, pensar que estaba despertando en ella su instinto erótico lo dejaba sin aliento, cerró los ojos quería fundirla a su cuerpo, la abrazo con mucha más fuerza, como ella no respingara ni hiciera algún intento por alejarse, los latidos de su corazón le avisaron que de seguir así terminaría volviéndose loco de anhelo y deseo, o se casaban ya, o tendrían que dormir cada quien en su cama y él prefería lo primero, en realidad lo que prefería era tenerla ya hacerla su mujer y terminar con el martirio de la espera, de la ilógica espera, sonrió con algo de perversión al darse cuenta que a partir de ahora ella también empezaría a ser más consciente de esos deseos y le dio tentación experimentar que tanto ella podía contenerse, quizá lo mismo que él, aunque a él ya no le quedaba mucha fortaleza al respecto, cada día era más difícil no imaginarla en sus brazos, completamente desnuda, poder mirarla a los ojos justo en el momento… paró en seco sus pensamientos y respiro profundo, no, ni ella ni él debían seguir así, lo mejor era aclarar de una vez eso de que cada quien durmiera en su cama. Tardo un espacio en recuperar la respiración y fue más difícil porque supo que ella estaba forzándose a hacer lo mismo, recuperar la respiración, cuando por fin estuvo listo para hablar le pregunto: -"Candy, dime por favor y se honesta, ¿por qué quieres que me duerma contigo todas las noches?"- la libero un poco de la presión del abrazo pero no dejo de abrazarla, para que ella no tuviera que verlo y pudiera contestar más tranquila, y también porque no quería que se sintiera rechazada como el primer día cuando la apresuro a levantarse, la respuesta de ella era para él muy importante en ese momento así que haría todo lo necesario para facilitarle la situación.

Candy había estado luchando consigo misma intentando contener el temblor que le había provocado enfrentarse de nuevo con la imagen que cada vez parecía más vivida en su mente, cuando escondió la cara en el pecho de él supo que lo había hecho exactamente igual que cuando lo despertó, entonces lo más seguro es que Terry se hubiera dado cuenta que ella había vuelto a pensar en eso que no quería decirle, pero como la abraso fuerte y ya no le dijo nada más quedándose silencio por mucho rato ella pensó que no había sabido que era lo que ella había pensado, eso era bueno porque tan solo con imaginar que debiera decirle temblaba de nuevo, no sabría cómo y además era algo que no se atrevía a confesárselo ni a ella misma, así que solo se empeñó en dejar de pensar y en recuperar la respiración tranquila, el abrazo de Terry la confortaba impidiendo que los pensamientos de culpa entraran en su mente, así que acepto su abrazo cuando la apretó más fuerte, todo iba bien, hasta que él soltó su pregunta, la sangre se agolpo en su cabeza, "entonces Terry alcanzo a intuir lo que yo estaba… lo que imagine" su razonamiento le trajo una afirmación como complemento, la vergüenza la invadió de nuevo, pero no llego más allá, porque por lo menos él no la estaba sometiendo a algún escrutinio como era su costumbre cuando quería saber algo que ella no le quisiera decir, no ahora la siguió abrazando, solo relajo un poco los brazos como para darle espacio quizá para respirar o quizá para pensar, esa era una de esas preguntas que no aceptaría una evasiva como respuesta y pensando bien las cosas, supo que él tenía razón, el motivo de su pensamiento era por dormir juntos cada noche, recordó que las primeras noches ella había pensado en lo inapropiado que era dormir junto con él, pero siendo honesta como él le estaba pidiendo, era ella la que siempre había ocasionado ese hábito, al principio con el incendio se había agudizado un temor intenso de que algo malo le sucediera a él, pero después era ella quien buscaba cualquier pretexto para dormir juntos, incluso la noche previa a la anterior mientras estudiaba, había tenido sueño y supo que debía levantarse y despedirse para ir a dormir a su habitación, pero había desistido cuando pensó que entonces si salía del estudio sola, lo más seguro era que dormiría sola y experimento angustia, "sentí angustia porque, no quiero volver a dormir sin él" se dijo, por eso se forzó a seguir estudiando en la cama, porque así él tendría que llevarla a su habitación y ella buscaría la forma de hacerlo quedarse con ella, por lo mismo en la noche anterior había preferido dormirse en la poltrona, porque sabía que si se dormía en la recamara, él se dormiría en el estudio sin ella, entonces supo la otra razón "no quiero que Terry vuelva a dormir sin mí, quiero… que se acostumbre a dormir conmigo porque… no quiero que duerma con nadie más", este nuevo pensamiento la tomó por sorpresa, antes había sentido algo similar cuando era niña y quería tener unos padres que la quisieran y que le pertenecieran, que fueran solo para ella, pero con el tiempo ese sentir se había ido anulando, ahora el sentimiento era semejante, por supuesto no era que quisiera que Terry fuera como un padre, sino que quería que le perteneciera trato de reprenderse a sí misma "pero las personas no pueden pertenecer a otras personas, ¿cómo puedo desear que Terry me pertenezca?" entonces se dio cuenta "quiero que me pertenezca porque yo… ya siento pertenecerle a él, quiero que me extrañe de la misma forma en que yo lo extraño…", bueno ahora comprendía porque siempre quería dormir con él, pero como podía explicarle todo lo que había estado pensando, trato de formular una respuesta lo más clara y explícita posible: -"Cada noche siento angustia de pensar que voy a dormir sin ti, no… no sé porque… pero yo…te extraño…"-, cuando escucho su respuesta Terry sintió que el corazón le daba un vuelco, cerró los ojos y la beso en la frente, pero ella continuo: -"Yo… me acostumbre muy rápido a dormir contigo, me siento confortada, en paz, contenta, antes no me había sentido así, y… si pienso que voy a dormir sola no me gusta, no quiero…. no quiero que… tu duermas sin mi…yo… yo quiero que tu… que… quiero que tú me extrañes también"-

Con tantos vuelcos que había pegado su corazón ya parecía remolino, pensó Terry, sí, era un remolino de sentimientos lo que ella podía ocasionarle con tan solo unas palabras, su boca hablo antes de que él pensara en lo que iba a decir: -"¿Quieres que te extrañe Candy?, pero si no he dejado de extrañarte, ni un solo día desde que me fui del San Pablo"- Candy azorada y con los sentimientos a flor de piel levanto la cabeza hacia él, Terry se dio cuenta de lo que había dicho, se había prometido que le daría tiempo a ella para que aclarara sus sentimientos, se había prometido no decirle nada sino hasta que ella hubiera decidido cuáles eran sus sentimientos hacia él y cuáles eran sus sentimientos por Albert, pero sus sentimientos no estuvieron de acuerdo con sus pensamientos y se expresaron antes que pudiera contenerlos, la miro a los ojos: -"¿Que no te das cuenta? Cuanto te..."- tocaron a la puerta muy fuerte, parecía que alguien quería tumbarla y por un momento no estuvo seguro de que en realidad alguien tocaba o era su corazón que se quería escapar de su pecho, pero volvieron a tocar muy fuerte.

Candy: -"¿Quién será?"-

Terry: -"No sé pero parecen tener mucho apuro, voy a abrir, tú no te muevas de aquí"-, la soltó y cuando se estaba levantando la vio con una risa maliciosa, entonces le repitió: -"Tú no te muevas de aquí"- al mismo tiempo que la hacía girar hacia él y pasaba el resto del edredón hacia el otro lado dejándola completamente envuelta como si fuera una flauta ella no alcanzo a darse cuenta de cómo la había envuelto inmovilizándola sino hasta que él salió de la habitación. Terry abrió la puerta era el administrador, traía el tocador que él había pedido el día anterior, los cargadores ya se veían apurados por el peso, así que los dejo pasar desde la puerta vio que Candy que había estado intentando soltarse se quedó quieta al escuchar que alguien entraba en la habitación, Terry no pudo evitar reírse, les pidió que dejaran el tocador frente a los pies de la cama a un lado de la puerta, y luego los acompaño a la puerta de entrada, iba regresando a la habitación cuando vio que ella se estaba tratando de desenvolver y quiso alcanzarla pero no llego tiempo antes de que se le terminara cama y cayera al suelo ya sin edredón, se estaba riendo de ella cuando lo empezó a perseguir por la estancia alrededor del piano, por el comedor alrededor de la mesa para pegarle por haberla hecho caer, finalmente se dejó alcanzar todavía riéndose: -"Ya pecas, ya me canse, tu tuviste la culpa, te dije que no te movieras y no me hiciste caso, yo te pensaba desenredar, pero no me esperaste"- le decía riéndose mientras le detenía las manos para que no le pegara.

Candy fingiendo enfado seguía luchando ya no por pegarle sino por lograr soltarse las manos de las de él: -"Mentiroso, no ibas a ayudarme, no te creo"-

Terry sin parar de reír: -"Si, de verdad, ya perdóname"-

Candy se quedó quieta: -"Bueno pero de castigo tu preparas el desayuno"- Terry la soltó y juntos fueron a ver el tocador, ella le agradeció que se hubiera fijado que le hacía falta y que lo hubiera mandado poner especialmente para ella. Finalmente prepararon juntos el almuerzo y luego de asearse, cambiarse y curarlo salieron, cuando iban en el carro ella le pregunto: -"¿Por qué tienes que venir a la ciudad?"-

Terry hizo una mueca parecida a disgusto: -"Porque Sherlock Holmes usa el cabello corto"-

Candy lo vio sorprendida: -"¿Te vas a cortar el cabello?"- él asintió: -"¿muy cortito?"- él volvió a afirmar con la cabeza: -"Y nunca antes te lo habías cortado, cortito"-

Terry: -"No, casi todos los personajes de Shakespeare les va bien el cabello largo, por la época en que fueron escritas las historias"-

Candy: -"Yo creo que no me voy a acostumbrar a verte con el cabello corto"-

Terry: -"Que más da, todos los trabajos por mucho que nos gusten tienen sus pequeños grados de sacrificio, unos más otros menos, esto me parece insignificante, con otros como tu trabajo, que te hace ir a curar o atender personas a media noche, o cuando hacías guardias en el hospital, o los médicos que deben salir de sus casa en la madrugada para ir a una urgencia, esto no es tan importante… y lo otro de venir acá es que debemos comprar comida para la semana, pensé en encargarle a Rosalía pero me pareció un abuso ya que ella no tiene un auto en donde trasladar las cosas así que, nos toca hacer las compras"-

Cuando le estaban cortando el cabello la persona extrañada le pregunto cómo es que lo tenía todo chamuscado en las puntas, fue entonces que se dieron cuenta que Candy también tenía quemadas las puntas de su cabello en algunas partes de su melena y optaron por también hacerle despuntar aunque a ella solo le cortaron muy poquito: -"Con razón de pronto me daba la impresión de que olía un poco a quemado"- dijo ella riéndose y todos se rieron con ella. Más tarde ya con el cabello corto estuvieron en la tienda buscando los productos que comprarían, Candy le hacía bromas a él de su nuevo corte y él le puso una hoja de lechuga en la cabeza sin que se diera cuenta, fue hasta que unos niños que los veían se rieron de ella, que supo de la broma, lo persiguió un rato, jugando y riéndose. Cuando ya iban de regreso al departamento Terry paro en el invernadero y bajaron a saludar al horticultor, que los recibió muy contento, estuvieron conversando con él, sobre la 'dulce Candy' y cuando se despidieron de él le regalo un ramo de rosas color rosa, eran casi las 6:00 de la tarde cuando regresaron al departamento, a Candy le gruñían las tripas de hambre y se pusieron a preparar la cena. Cuando terminaron Terry la invito a tocar el piano juntos, a las 9:00 la mando a dormir, pero ella quiso curarlo antes, y cuando termino, él mismo levanto lo de las curaciones y las llevo al botiquín de la cocina, dejándola sola en la habitación, luego se pasó al estudio a continuar con su escrito. No habían vuelto a hablar sobre el tema de dormir juntos, pero ella supo que él no pensaba dormir con ella de nuevo, sola en la habitación Candy se puso su camisón y se metió en la cama quería cerrar los ojos y dormirse pronto para no extrañarlo, pero no podía dormir, percibía la cama como un mar inmenso y le parecía que se ahogaría en medio de la soledad de tanto espacio, después de vueltas y vueltas, opto por sentarse recargada en el respaldo de la cama con las rodilla dobladas hacia el pecho y abrazándoselas, una parte de su cabeza le decía que solo se estaba portando como una niña mal educada que estaba haciendo un berrinche porque no le cumplían sus caprichos, pero otra parte de su mente estaba muy triste y sentía deseo de llorar, no quería aceptar que así era mejor para ella, se quedó sentada sin dormir mucho rato.

Continuara...


GRACIAS POR LEER!

Chicas; bonita tarde para todas, paso de rapidin a subir los capítulos, se que tengo algunos mensajes y saludos por responder, ya leí todos su mensajes solo que ahora no tengo mucho tiempo para darles respuesta a sus dudas, prometo hacerlo en unos días mas.

Por hoy me pongo al corriente con los capítulos pendientes. Un fuerte abrazo para todas!